Nuevas tecnologías, voces desde el feminismo en Cuba

El espacio de debate Mirar desde la sospecha, propone dialogar sobre el tratamiento de las problemáticas de género y el feminismo en la web 2.0 a partir de las experiencias de investigadoras y comunicadoras que en Cuba desarrollan un trabajo sistemático sobre estos temas.
La periodista Dixie Edith, las feministas y blogueras Yasmin Portales y Sandra Álvarez junto a la investigadora Milena Recio serán las invitadas principales del panel del próximo jueves 12 de abril, que sesionará en su horario habitual de las 3:30 pm en la Sala Villena de la UNEAC.
A partir de formaciones y puntos de vistas diversos las invitadas al panel dialogarán sobre cómo se ubica hoy el tema género y feminismo en el espacio virtual cubano; algunos de los cambios que se han generado en el discurso comunicativo y la pertinencia de aunar fuerza a favor de una comunicación no sexista y el reconocimiento de alternativas al patriarcado.
La teoría de género y el activismo feminista han encontrado terreno fértil en la web. Sitios institucionales, bitácoras y redes sociales constituyen hoy espacios fundamentales sin los cuales resultaría muy difícil concebir el desarrollo de estos estudios y la lucha por la equidad entre mujeres y hombres.
Mirar desde la sospecha está auspiciado por la UNEAC y el Grupo de Reflexión y Solidaridad Oscar Arnulfo Romero (OAR), además cuenta con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), la Consejería Cultural de la Embajada de España y la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE).

Acerca de la vigencia del Partido Independiente de Color

Por Oilda Hevia Lanier

En los años 90 del pasado siglo el Partido Independiente de Color (PIC) se convirtió en un símbolo importante en los discursos antiracistas, que comenzaron a promover algunos sectores (principalmente artistas e investigadores pertenecientes a la UNEAC) de la intelectualidad negra cubana. De esa manera, el PIC dejó de ser un hecho más de la historia nacional, para convertirse en un acontecimiento de la mayor importancia y actualidad.
¿Por qué un suceso que hasta ese momento había sido silenciado en los estudios históricos, y hasta en los hogares cubanos, cobró entonces semejante relevancia? Eso no ocurrió por moda o casualidad. Fue la imperiosa necesidad de un sector de la población de encontrar un referente ideológico al cual asirse, para enfrentar la nueva y cruda realidad socio-racial a la que de pronto se vieron avocados. Como casi siempre, ese referente se buscó en nuestro pasado histórico y desde allá se trajo hasta el presente al Partido para legitimar las aspiraciones de igualdad socio-racial que algunos sectores empezaron a promover.
Para nadie es ajeno que el “Período especial en tiempos de paz” estremeció hasta los cimientos a la sociedad cubana y que durante ese tiempo salieron a la luz, y hasta se recrudecieron, muchos problemas no resueltos durante los años gloriosos de la Revolución.
En ese nuevo contexto, el tema del racismo cobró una nueva dimensión. Hubo que reconocer, entre otras muchas cosas, que a pesar de las medidas a favor de la igualdad social dictadas en los inicio del proceso revolucionario, eso no fue suficiente para acabar con el racismo y la discriminación racial en Cuba. Aquellos slogans que ingenuamente se enarbolaron como: “la discriminación racial en Cuba no volverá jamás” y la supuesta solución definitiva del “problema negro” en Cuba no se cumplieron. Antes bien, a la primera gran sacudida que experimentó la Revolución, se abrieron las viejas cajas de pandora y aparecieron otras nuevas, propias de los tiempos más modernos.
Al respecto, si bien la máxima dirección de la Revolución en determinadas ocasiones se pronunció en contra de esos “rezagos del pasado” y tomó alguna que otra medida precisa, lamentablemente, una vez más, el necesario y constante esfuerzo que se requería para combatir ese gran monstruo con muchas cabezas que es el racismo quedó pospuesto ante otras urgencias nacionales.
Fue así como dentro del sector intelectual fueron naciendo distintas iniciativas, contentivas de nuevas maneras de pensar y actuar. A ello no sólo contribuyó la compleja situación socio-política por la que atravesaba la Isla, sino también las posibilidades que nacieron con el ensanchamiento de nuestras relaciones académicas y culturales con otras sociedades, que al igual que nosotros, estuvieron atravesadas en el pasado por la experiencia de la esclavitud.
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