El comunicador como gestor cultural y actor social


Hace unos días alguien intentaba explicarme por qué no entraba con regularidad a Negra cubana tenia que ser. La persona en cuestión aludía que mi bitácora era monotemática y ella no siempre estaba como para pensar en “cuestiones mayores”.

Mi respuesta fue breve y concisa: Negra cubana se parece a mí, entonces no creo que sea monotemática. Yo, como ser humano en fin, me muevo en muchos ámbitos y mis intereses son disímiles, yo también soy diversa, le dije.

Intentando reflexionar acerca de las cercanías entre mis roles como actor social y gestora cultural, descubrí que no solo Negra cubana tenia que ser se parece a mi, sino que en cuanto espacio digital (o no) he tenido acceso se revela la Sandra preocupada por ciertos temas y por establecer conexiones oportunas y visibles entre diferentes esferas a partir, precisamente de mi propia existencia.

En el texto El gestor cultural que demandan nuestros tiempos de Mayté Hernández Lorenzo, me he reconocido en este nuevo rol, como lo define la autora: “productora de ideas”, en mi caso re-productora pues no son de mi invención, sin embargo intento hacerla llegar a los espacios supuestamente inertes; “un detector del estado cosas”, valga anotar lo que ahora estamos haciendo con el tema del CENSO 2012.

Leyendo a Mayté pareciera que los conceptos de activismo y gestión cultural son cercanos o sinónimos, reconozco que hasta este instante me concebía como activista.

¿Como conciliar mis propios intereses y motivaciones con los de la institución?

Bueno, les confieso que a veces he perdido la brújula, aunque con los años he aprendido a que todos los caminos nos conducen a Roma, y a veces tenemos que tomar por el más largo, si la institución, representada por aquello que llamamos “los jefes”, se resiste a escuchar nuestras sugerencias y a acoger con beneplácito nuestras contribuciones.

En mi rol de editora web, mis intereses han modelado, de alguna manera, la presencia o no de determinados temas en el sitio para el cual trabajo oficialmente. Haber creado para dicho portal la sección En primer plano, dedicada al cine cubano, se que tiene que tiene su origen el haber realizado mi tesis de maestría en la obra de Sara Gómez.

En múltiples ocasiones, quienes me han dirigido han destacado mi apasionamiento, lo que es más una crítica que una alabanza, pero reconozco que tanto En primer plano como Luego Insisto son las secciones de Cubaliteraria que “me duelen demasiado”.

Con ello quiero decir que se imbrican intereses profesionales que tienen de fondo preferencias, actitudes, creencias personales. Para mi no es posible hacer gestión cultural sin tomar partido, por eso se me parece mucho al activismo. Creo que de eso se trata. El gestor cultural no es un cargo ni una ocupación, en mi modesta opinión, se trata de presentar aquellas ideas o conceptos de los cuales una está de antemano convencida.

Se que Cubaliteraria no es mía (ojala lo fuera) pero trabajo allá cada día con la inspiración de que podremos ser mejores seres humanos, no importa si es la literatura o la sexualidad el tema que nos permite acercarnos a ese sueño.

Mayté también habla de la supuesta legitimidad que puede brindar la institución a la labor de gestión cultural y a las tensiones producto de esa interrelación. Lo pienso entonces como las tensiones entre Sandra y Negracubana.

Estoy convencida de que las identidades virtuales sirven para mucho. Sobre todo cuando las instituciones no tienen oídos. Vivimos en un país altamente institucionalizado, donde la legitimidad te la ofrecen, en muchos casos y de manera exclusiva, las instituciones. Además mucha gente en este país no sabe vivir sin ella, vendría siendo algo así como una relación de amor-odio. Las quieres matar o hacer desaparecer, sin embargo no te explicas la vida sin ella.

Las tensiones entonces, entre mi identidad virtual y mi identidad real, que asocio a mi trabajo remunerado, son múltiples y a lo largo de estos 6 años han sido varias. Sin embargo, también supone un crecimiento personal, por ejemplo, cuando comenzamos nuestra lucha contra el CENSO homofóbico partimos tan solo del derecho a ser considerados dentro del, ahora que llevamos tres semanas, hemos aprendido muchísimo, de manera autodidacta, sobre dichas investigaciones en el país, coordinamos varias acciones, establecimos una estrategia.

Definitivamente, el punto de partida y el arribo no es el mismo. Las contradicciones han supuesto, al menos para mi un aprendizaje y no solo a nivel de conocimientos. Por eso la pertinencia de los obstáculos.

Agradezco entonces a este panel la posibilidad que me ha brindado para a partir de ahora reconocerme también como GESTORA CULTURAL.

Ponencia presentada en el II Taller de Gestión Cultural, Casa de las Américas, septiembre, 2012.

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