Mi 27 de noviembre


Ayer, 27 de noviembre, tuve que compartirme para poder participar en dos actividades que me consumieron la tarde.

A las dos en punto ya estaba yo en el sitio indicado, para participar del homenaje que se le hiciera a los cinco abakuas masacrados por defender a los 8 estudiantes de medicina, quienes fueron fusilados por gobierno español siendo acusados de profanar la tumba de un militar metropolitano. Y a las cuatro me dispuse a disfrutar de un audiovisual y un concierto a propósito de la violencia de género.

La primera de las acciones estuvo muy lejos de mis expectativas. Llevo 3 o 4 años acompañando a los hermanos abakuas en dicha actividad. Pero esta vez estuvo sombría y falta de gracia. Demasiada formalidad para mi gusto y un mayoral que nos cortó la inspiración. No hubo ni diablitos que danzaran y mucho menos la esperada peregrinación, hasta el mausoleo de La Punta, detrás de los tambores y a ritmo de la mùsica.

Voceros (no oficiales) dijeron que habían llegado una indicación de arriba (como suele ser en Cuba, en ocasiones) de que no podía suceder lo que otros años: el desfile a tono de carnaval bajando por la calle Prado. Para impedirlo se activaron las Brigadas de Respuestas Rapidas, y se movilizó una cantidad importante de policías. Como era de esperar, no paso ni un águila por el mar. Todo fue paz y tranquilidad… y desazón también. El Goyo, principal promotor de esta actividad, debe estarse retorciendo donde quiera que esté.

Luego, a las cuatro, me fui al Museo de Bellas Artes, en su teatro se presentaría un documental acerca del proyecto Prevención de la violencia contra la mujer, del Centro Nacional de las ITS/VIH-SIDA.

Finalizado el visionaje, la agrupación Alami, que lidera la joven Daimé Arocena, se apropió del escenario e hizo que las más de 100 personas reunidas allí, reconocieramos en aquellas jóvenes, todas habitualladas de blanco, el futuro de la música y las mujeres cubanas.

Yo no las conocía, pero mientras las escuchaba pensaba en tanta música horrorosa que nos consume el cerebro y estas chicas tan buenas ejecutantes del jazz cubano, siendo invisibilizadas, precisamente por jóvenes y mujeres.

Así fue mi 27 de noviembre. No suelo escribir crónicas en esta bitácora, pero como fue un día diferente…

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2 pensamientos en “Mi 27 de noviembre

  1. ¡qué interesante lo de los abakuas! No conocía esa parte de la historia…definitivamente la que nos dan en la escuela, está llena de lagunas convenientemente blanqueadoras de nuestra historia.

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