Cincuenta

Cincuenta es la suma vilipendiada hoy en la realidad cubana.

I
Cincuenta es el costo de la entrada a Fábrica de Arte Cubano, el proyecto cultural más interesante que ahora mismo tiene la capital de la Isla (o la isla entera). Qué si es muy caro, solo accesible a las ya existente élites pequeño-burguesas cubanas. Pues yo que siempre estoy velando por el bolsillo de “la gente de pie”, no lo creo, porque ante las reales ofertas de sitios con música estridente y textos misóginos, es un lujo poder acceder a un sitio confortable donde nadie te acosa y en mi caso que soy vegetariana pues el primer lugar que encuentro en Cuba donde hay propuestas culinarias más allá de la consabida ensalada de vegetales. Por 50 miseros guayacanes se puede acceder a todo: conciertos, obras de teatro, descargas, fiesta, exposiciones y hasta etc. Y por demás la gente que manichea el lugar se sienta junto a ti en el concierto, ahí en la misma butaca confeccionada a base de padles (o como se escriba). Cincuenta pesos no son nada para todo lo que una puede gozar allí. Qué es mucho dinero. Tal vez. Si estuviera en Cuba con mi salario de redactora me pusiera mi dosis de FAC quizás una sola vez al mes… y esperaría ansiosamente la próxima. Al final creo que me alimentaría más yendo a la otrora fábrica de aceite que con una libra y pico de leche. Porque no solo de pan vive el hombre (y la mujer).

II
Cincuenta es el costo de la conexión a las wifis en Cuba. Más bien su equivalente en “moneda dura”, o sea dos CUC. Quizás este sea el experimento más importante de todo lo que sucede actualmente en la finca. Antropológicamente invaluable, como dice una amiga, ver a todos esos jóvenes, móviles, ipad, y laptops en mano, sentados en el medio del Vedado con cara de quien le han regalado un juguete nuevo. Y también en Santiago y en Pinar y en Santa Clara… Son 50 durísimos guayacanes que les tocará pagar por cada hora de conexión. ¡Y el mes tiene no sé cuántas! Sumamente caro para un servicio básico que indudablemente dinamiza hasta el infinito la sociedad por entero. Ni siquiera pienso en Facebook o Yahoo, aunque presumo que son ahora los sitios más visitados. Pienso en acceso a servicios bancarios, a información que nos puede hacer la vida cotidiana más ligera. Imagino los estudiantes conectados a los archivos y bibliotecas; a Rosa Elena escudriñando desde su ipad los blog que eligió como muestra de su investigación. Yo, que continúo pensando en el bolsillo de “la gente de a pie”, me pregunto con qué cuenta un ingeniero en informática en su bolsillo para bajar la última actualización de un software. Una hora, dos hora y cabrón icono redondo, que indica que está bajando el fichero, aun no para. Y la leche a 35 pesos la libra en el mercado ya no tan subterráneo.

III
Todo es cuestión de los ojos conque se mire y de prioridades.

 

Imagen de portada tomada de http://www.bc.gob.cu/

No conozco otra Cuba que la bloqueada

fidelelche

Meme circulado por Facebook

De todas las medidas de Barack Obama, no hay ninguna, para mi, que posea mayor revelancia que la referida al bloqueo/embargo de Estados Unidos contra Cuba y larestauración de las relaciones diplomáticas entre los dos países americanos.

Nací en Cuba y viví allí los primeros 39 años de mi vida, antes de mudarme a Europa en el 2013. No conozco otra Cuba que la bloqueada (aunque el término esté mal usado, así fue como lo aprendí) y la que se construyó en contraposición a los “señores imperialistas del norte”. Crecí escuchando que todos los males de la sociedad cubana, tangibles e ideales, tenían como una excusa el cartapacio de medidas reestrictivas que, nacidas en 1961, nos hacían la vida miserable a la gente de la isla.

Pude palparlo vívidamente cuando hace un par de años en una visita a Londres se me negó la posibilidad de cobrar una plata en una oficina de la Western Union, la única razón: “el país desde el cual Ud. proviene (comprobado por la presentación de mi pasaporte) no aparece en la lista”. Igual me pasó en San José de Costa RIca.

Por eso, cuando el pasado 17 de diciembre, me di cuenta que Obama no solo estaba hablando del cambios de prisioneros, sino también de la futura aplicación de un grupo importante de medidas, entre ellas algunas concernientes al bloqueo o embargo, y a la normalización de las relaciones entre los dos países. Me dije entonces: pellízcame que estoy soñando. Parecía tan irreal como que pueda ir a Cuba el 30 de diciembre. Lo de los agentes cubanos y el contratista estadounidense había pasado entonces a un segundo plano.

Habría que decir que el 17 de diciembre, es una fecha muy importante en Cuba pues se celebra al milagroso San Lázaro, que en la Santería cubana es Babalú Ayé, santo y orisha que vela por las personas enfermas o en situaciones difíciles, como lo han sido hasta el momento las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

El día en cuestión, sentada aun delante del televisor, comencé a enviar información para Cuba, porque ya sabemos que las maneras de comunicarse en la isla son las más arcaicas posibles y quería que como yo todos supieran la envergadura de lo que estaba sucediendo.

La comparecencia de Raúl Castro se centró casi exclusivamente en la liberación y canje de prisioneros, algo que ya sabía de antemano. Pero la de Obama, con su “TODOS SOMOS AMERICANOS”, me puso los pelos de punta, no podía imaginar que este hombre propiciaría un cambio tan rotundo e histórico.

En nuestra casa en Alemania, mi compañera Esmeralda y yo pasamos por todos los estados posibles: la ansiedad de la espera, la expectación, la alegría, la incertidumbre, el llanto, la euforia. Nuestros vecinos alemanes tuvieron que aguantar nuestros aplausos, gritos y celebraciones. Para ella, crecida en Alemania Federal durante la guerra fría, esta nueva circunstancia significaba, creo, una legitimación de su identidad cubana en el exilio, aquella que desde niña le fue expropiada y la convirtió en una “comunista”, aun cuando ella había salido de Cuba antes de 1959.

Al mismo tiempo que escuchaba a los presidentes (Raúl primero y luego Obama), se me agolparon entonces muchas ideas o peticiones: Internet universal en Cuba, pasaportes y trámites migratorios baratos, dejar se ser un “posible emigrante” para los consulados estadounidenses, término de la cacería de brujas en la isla, diálogos respetuosos entre un disidente y un revolucionario, etc.

Sé que hay cosas dentro del embargo que el presidente de los Estados Unidos de América no puede cambiar. Conozco también que todo dependerá de lo que el Congreso defina. Pero de que el hombre “lanzó la pelota”, estoy convencida.

Días después del anuncio sigo con este manojo de sentimientos y reflexiones que presumo llevaré encima por un tiempo. Y aparecerán otras preocupaciones, aquellas que he intentado mantener a raya y que tienen que ver el discurso colonialista que aun transmiten las palabras del presidente de Estados Unidos:

Hoy vamos a renovar nuestro liderazgo en el continente americano. Vamos a levar las anclas del pasado porque es necesario alcanzar un futuro mejor: para nuestros intereses nacionales, para las personas que viven en Estados Unidos y para el pueblo cubano.

Fragmento del mensaje de Barack Obama: Un nuevo rumbo para Cuba

Publicado en Global Voices

MICROPOST: Juan de los Tiburones

JuanAlvarez

Juan Alvarez, destacado buzo y arqueólogo cubano

En mi familia tenemos seis Juanes y todos están en mi rama paterna. Mi abuelo J., mi dos hermanos J. José y J. Carlos, mi tío J. Antonio y mi primo J. C. Y también mi padre Juan José o tan solo Juan como siempre lo conocí, aunque su esposa actual jure que mi abuela quería ponerle JJ.

Pero a este Juan, supuestamente el más importante en mi vida, siempre le interesaron más los tiburones y vivir en el y del mar que sus hijas e hijos. De manera que mientras escribía sus memorias, de tanto remar estuvo tanto en la construcción del Túnel de la Bahía de La Habana como en el rescate de los cuerpos de la voladura del Maine y quería dejarlo por escrito, decidió que no hablaría de sus descendientes. Sencillamente no quería enrredarse en “detalles menores”. Y no se equivocó.

En fin, que  había aprendido muy poco del abandono de su padre y de haberlo conocido con 19 años. Juan de los Tiburones anda por un lugar de La Habana, o San Juan y Martínez, pero sus hijos y hijas estamos para él como en otro planeta. Y para mis hermanos y hermanas también. Me incluyo.

Mi pie izquierdo con LASA

Cartel de LASA

Cartel de LASA

Especial para Cuba Contempóranea

Dicen que a la tercera va la vencida, pero lo mío con LASA es, si no un récord, al menos un buen average.

Para buena parte de la comunidad de intelectuales e investigadores cubanos, LASA es un evento recurrente en sus vidas. Quienes nunca hayan visto esas siglas, se trata de la Asociación de Estudios Latinoamericanos con sede en Estados Unidos, que organiza un evento internacional desde 1968 (las últimas tres emisiones han sido anuales), donde participan muchos profesionales de Cuba, quienes en cada oportunidad vencen el reto de presentar una nueva ponencia dentro del ámbito de estudio que les ocupa.

Aunque tengo la sensación de que a veces participar en dicho congreso es como correr una carrera de relevo interminable –no has terminado los últimos detalles de tu ponencia y ya tienes que comenzar a pensar qué enviarás para la emisión del próximo año–, es cierto que LASA reúne fuera del país a un grupo importante de especialistas procedentes de la Isla y los reencuentra con cubanos que viven en otras latitudes. A todos los sitúa en un mismo espacio y les da la palabra para que expongan, discrepen, debatan, concilien…

En mi opinión, lo verdaderamente trascendente es quiénes son las personas que logran poner su pie en la sede de LASA. Más allá de la cifra de participantes cubanos, que para ser justos habría que reconocer como un logro de los organizadores, se trata de intelectuales de lo más selecto de la Isla que participan activamente, desde diferentes saberes, del pensamiento cubano contemporáneo.

Es en ese sentido que me convoca dicho congreso, pues además de colegas de otras naciones, es una buenísima oportunidad para reunirse, charlar y actualizarse con quienes lograron: incluirse en el programa, la visa estadounidense, la beca que otorga el evento u otra financiación, y una atractiva ponencia.

En mi caso, luego de tres intentos y de haber conocido de la existencia de la Asociación y del evento por mi amiga y colega Norma Guillard Limonta, quien quizás encabece la lista de haber participado en un número considerable de LASA, aún no he podido estar presente.

Recuerdo con emoción la primera vez que lo intenté. Se trataba de un panel con un tema no muy trillado en aquel 2011: redes sociales, blogs y otras variantes digitales. En esa oportunidad, luego de pasar el curso “Cómo-concebir-un-panel-para-LASA”, logré motivar a mis colegas de Bloggers Cuba: Yudivian Almeida, Elaine Díaz, profesores de la Universidad de La Habana; Karel Pérez Alejo, en ese momento profesor de la CUJAE, y al periodista Francisco Rodríguez.

Como coordinadora del panel, me tocó alistar todos los documentos, los envié a tiempo, lo que es todo un reto con la “lenternet”. Nos hicimos miembros de la Asociación, como se requiere. Sin embargo, la propuesta no pasó el filtro. Inexperiencia quizás, y novedad del tema, tal vez.

La segunda experiencia vino de la mano de mis colegas Helen Hernández, Yasmín Silvia Portales Machado, Zaida Capote, Lirians Gordillo y Danae Diéguez. Por supuesto, el feminismo en Cuba sería el plato fuerte de nuestro panel. Me tocaría hablar entonces del ciberfeminismo isleño.

Lo logramos todo, incluidas algunas becas para las integrantes del panel. Por gracia divina fui una de las escogidas, había aplicado a un fondo para afrodescendientes que tiene el evento, y que como parte de las acciones afirmativas resultan ser una acción loable que propicia la participación de muchas personas. Respiré hondo y preparé la ponencia que merecían el tema, mis compañeras y el congreso.

La vida, el amor y la propia internet me hicieron viajar hasta más allá de la isla. Hasta ahí llegaron mis posibilidades reales de participar en LASA 2013. Al no estar en mi país, me tocó solicitar la visa en el consulado de Estados Unidos en Berlín. Para no angustiarles solo les diré el resultado: “Posible emigrante”.

A pesar el sinsabor que me produjo haber sido “no visada”, de no poder usar la beca que tenía en mis manos y del tiempo invertido en tener todos los documentos listos, como creo que las cosas pasan cuando tienen que pasar me tomé el asunto con calma, publiqué un post terapéutico en mi bitácora y envié mi trabajo a Yasmín Silvia Portales, quien se encargó de leer mi ponencia, aunque para LASA consta que no participé.

Sin embargo, no desistí. Con menos impulso pero con la misma intención –cuando ya no me acordaba que había gastado infructuosamente 200 euros–, preparé un resumen sobre mi nueva investigación y lo colgué en el tablón de anuncio de la organización. Efectivamente, el colega Eduardo L. Espinosa, de la Universidad Autónoma Metropolitana Xochimilco, se interesó en mi propuesta, la que fue incluida en un panel felizmente aprobado por el comité científico de LASA 2014.

Me emocionaba en esta ocasión ser parte de un panel internacional y poder hablar del tema prioritario de mi agenda como investigadora y activista. Pero sucedió que LASA no me dio beca a pesar de que entregué la que me otorgaron en 2013 en tiempo y me aseguré en preguntar: ¿soy nuevamente elegible para que me sea otorgada una beca ya que no utilicé esta porque la visa me fue negada? La respuesta en aquel momento fue positiva. Unos meses después me tocaría recordarle al Comité organizador este incidente, pero aun así no me fue otorgada.

Intenté infructuosamente lograr otros financiamientos hasta que me convencí de que nuevamente me tocaría ver “los toros desde la barrera” o, mejor, desde la conexión de banda ancha que tengo en casa. Eso sí, disfrutando al ver cómo mis amigas, compañeros y colegas se hacen ciberpresentes en mi Facebook, y a más de uno puedo verlos “por camarita”. A falta de LASA, Skype.

Soy hija de una máquina de coser

mamasday

Hildelisa Ramírez Oviedo, fue la madre que las circunstancias le permitieron ser.

Entre la máquina de coser y la deslealtad de mi padre solo le quedo tiempo para enseñarnos que de la condición de pobreza se salía con mucho esfuerzo y aprendizaje.

Todo lo que hoy tengo y soy se lo debo a la salud que se le fue en aquella Singer, donde surgieron nuestras ropas y también nuestros principios. Todo lo que hago, y lo que no, es en su nombre.

Imagen tomada de Mamasday.com

SOLILOQUIOS: La mayor de mis ignorancias

Antes, yo creía que por “negros cubanos” querían decir hombres negros cubanos y mujeres negras cubanas…
Ahora se que se refieren solo a ellos mismos. Como bien me dijo uno : no, no, la cuestión ahora no es de género, eso es para después!!!
Me pregunto, ¿cómo se puede ser anti-racista y sexista a la vez?