Mirarse ante el espejo. Estética e identidad de las mujeres con cabello afro

Por Aldeide Delgado Puebla

I
Cuando pensaba escribir estas líneas me exigía a mí misma, no contar mi experiencia personal; pues uno de los elementos que tipifica la bibliografía consultada es el profundo carácter autorreferencial y anecdótico de los textos. Todos ellos, escritos en su mayoría por mujeres, describen los procesos culturales e históricos mediante los cuales ellas han conformado su identidad y consecuentemente, su imagen. Más, me resultaba de gran interés hallar historias comunes, experiencias de vida que visibilizaban una problemática existente tanto en África como en su diáspora. Siendo así, por qué no compartir mis vivencias y con ello agregar al libro de los nombres de nuestras predecesoras, otro ejemplo de liberación.

Por esta fecha, hace ya un año, decidí cortarme el cabello y dejar que me creciera natural. Hasta ese momento, había sufrido los embates del desriz de potasa y las “ventajas” de una larga cabellera a base de extensiones. Recuerdo que cuando me aparecí con aquellos pelos falsos, una amiga mía –más avispada en estos temas que yo- me dijo que para qué me había puesto aquello, que por qué no me dejaba mi cabello natural. Para mí no existía esa posibilidad. Desde los tres años mi mamá me alisaba y si bien de chiquita no tenía conciencia de ello, si recuerdo que ya de grande no existía para mí mayor tortura. Las extensiones eran una vía de escape, un medio que me liberaba del odiado desriz. Sin embargo, no era capaz de sentirme cómoda conmigo misma. Algo me faltaba o más bien, me sobraba y como un acto de exorcismo me levanté un día y me corté el pelo. Aquello fue un escándalo en la familia, pero para mí, marcó el inicio de otra etapa.

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Foto de portada: Marcela Arango

Algunos tips para la representación de la población negra en los medios de comunicación

Ejemplo de lo que no debemos hacer

Ejemplo de lo que no debemos hacer

El género, como construcción cultural más o menos compartida, participa en el ordenamiento de la sociedad patriarcal a partir de las creencias, estereotipos, juicios y valores que se engarzan para prescribir, entre otras cuestiones, la manera en que hembras y machos debemos (tenemos) que comportarnos.

Por otra parte, cuando el género se relaciona con otras realidades de la existencia humana, como puede ser la identidad o pertenencia racial, tenemos como resultado una compleja trama de relaciones sociales donde se preservan determinados paradigmas relacionados con el hecho de ser una mujer negra o un hombre blanco.

Conocemos el valor de los mass medias en la representación de sociedad (1). No obstante, se discute si los medios son los generadores y creadores de contenidos, o tan solo un reflejo de la realidad. Más allá de eso, lo importante es reconocer la importancia que tienen en la reproducción (más o menos literal) del imaginario popular.

Había una vez un… un feminismo que dijo

Cuando en el 2007 la sección SERES de la Sociedad Cubana de Psicología realizó una exposición de fotos de personas negras y mestizas, en la Galería Fama de la Habana Vieja, estaba yo muy lejos de imaginar que seis años después las principales cuestiones relacionadas con la presencia de ese grupo poblacional en los medios en Cuba continuasen reiterándonos que a quienes tenemos la piel oscura nos cuesta más trabajo llegar al “vidrio” (2), a la publicación impresa o al sitio web.

Dentro de los estudios acerca de la racialidad desarrollados en el ámbito de la representación de las personas negras y mestizas en los medios de comunicación, se ha revelado la inequidad racial aún presente en el país en otras áreas de actuación humana. Dichas investigaciones han sido realizadas, fundamentalmente, por estudiosas/os en el campo de la psicología, la comunicación social, el periodismo, la publicidad, la sociología y otras disciplinas afines.

Entre las autoras algunas se han autoreconocido como feministas o activistas por la equidad de género, por ejemplo: Norma Guillard, Irene Esther Ruiz, Daysi Rubiera, Isabel Moya, Lirians Gordillo, Helen Hernández Hormilla. Unas son jóvenes, otras no tanto; sin embargo, a ellas debemos haber revelado aspectos importantes de la temática en cuestión, constituyendo aportes desde el feminismo cubano al estudio de los medios de comunicación. Como hallazgos fundamentales de esas y otras investigaciones tenemos:

  • La poca o nula presencia de las personas negras en las narraciones, no importa cual sea el soporte. Cuando están presentes se realiza un tratamiento estereotipado. (3)
  • Uso del cuerpo de la mujer negra y mestiza en la publicidad diseñada desde Cuba para el sector turístico. La imagen de Cuba difundida en el mercado del turismo está muy ligada a la explotación de la mujer negra, ya sea en su condición de esclava sexual o de sirvienta. (4)
  • En la actualidad, el tratamiento en la música, la literatura y en el audiovisual de los cuerpos negros, en particular femeninos, no adjudica necesariamente a la mujer tal disponibilidad pasiva (relacionada con la subordinación de la esclavitud). En su lugar aparece como figura del deseo y es representada como destino ineludible para hombres con vida sexual activa (negros y blancos). (5)
  • La cosificación de la mujer negra como objeto del deseo. (6)
  • El olvido (o maltrato) de la participación de negros y mestizos en las luchas libertarias.
  • La banalización de algunos aspectos culturales que constituyen parte del legado afro. Mercantilización de los valores culturales.
  • Las mujeres negras son quienes llevan la peor parte en la representación. Cuando existe un personaje negro protagonista de un audiovisual casi siempre es hombre.
  • Las mujeres negras están subrepresentadas en roles activos dentro de la televisión cubana, o sea, como periodistas, conductoras, comunicadoras, especialistas, comentaristas deportivas, etc. (7)
  • Existen muy pocas historias de amor (por no decir ninguna), televisadas o narradas, donde las personas negras sean las protagonistas (8).
  • Uso recurrente en los medios de comunicación cubanos de estereotipos racistas presentes en el imaginario popular con la utilización de chistes, refranes, etc.

A partir de los hallazgos anteriores podemos, entonces, trazar un camino con el objetivo de estimular la representación de las personas negras y mestizas de la manera más digna posible en los medios de Cuba.

Otra manera de hacer: principios para deconstruir los modos habituales de representación de las personas negras en Cuba

En este apartado expondremos algunos principios a tener en cuenta a la hora de representar a las personas negras y mestizas, atendiendo sobre todo a la subversión de estereotipos, mitos y creencias y, por tanto, a la lucha contra el racismo y la discriminación racial en Cuba.

Equidad y justicia social. Tratamiento digno de la condición humana: Cada material audiovisual o impreso debe proponer una visión justa y equitativa de todas las personas incluyendo, por supuesto, la pertenencia racial. Es importante prever si nuestra creación va a lacerar de algún modo la dignidad humana. No se trata de mostrar una visión utópica e irreal, sino de que se realice un tratamiento profundo de manera que se eviten los acercamientos superficiales y maniqueístas. En este sentido es importante reconocer qué aspectos compartidos en el imaginario social del país nos alejan del tratamiento digno de las personas.

Si Ud. va a concebir un personaje tenga en cuenta su pertenencia racial y cómo se relaciona con otros aspectos identitarios: Por lo regular, las personas se reconocen parte de determinados grupos, incluyendo los raciales/étnicos, al sentir que comparten ciertos atributos que les hacen pertenecer. Somos seres humanos, pero además orientales, mujeres, citadinos… personas negras o afrodescendientes y nuestra actuación está impactada por esas múltiples aristas de la existencia humana, particularidades estas que también nos diferencian.

Mitos, estereotipos asociados a la racialidad y en específico a la negritud. Deconstruir antes que reforzar: Los comportamientos son atribuibles al ser humano y no a personas específicas; sin embargo, en el imaginario social cubano prevalecen ciertos estereotipos racistas y una visión racializada de la conducta, como si la identidad o pertenencia racial los explicase. Ante esta realidad, si se va a diseñar un personaje es necesario ser consciente de cómo las características psicológicas elegidas contribuyen a reforzar o deconstruir dichos estereotipos, por ejemplo: “el blanco flojito” o “la negra de solar”.

La presencia de los cuerpos negros en los audiovisuales: Es común la representación de cuerpos negros, sobre todo de mujeres, asociados a estereotipos como la hipersexualidad –fijémonos en el uso de la mujer negra y mestiza en los videos clips–; lo que contribuye a reforzar la condición de objeto sexual que se atribuye desde el patriarcado a las mujeres, y que en el caso de las negras se vincula, ontológicamente, con el sometimiento a los deseos sexuales de los amos durante la esclavitud.

Tratamiento de la discriminación racial de las personas negras hacia otras personas:En el abordaje del complejo tema de la discriminación racial por parte de personas negras hacia blancas/os, chinas/os, etc., o hacia otras personas negras tengamos en cuenta que:

  • El racismo es una ideología según la cual las cualidades positivas son privativas de la blancura y las negativas de la negritud, estableciendo un continuo, donde lo blanco es lo bueno, lo bonito y lo deseable y lo negro lo feo, sucio, lo detestable, etc.
  • El racismo en Cuba es fundamentalmente antinegro, según múltiples investigaciones sociológicas e históricas.
  • Las personas negras fueron educadas bajo los mismos valores y en la misma sociedad racista que el resto de la población. Además, se construyeron identitariamente en un arduo proceso de negación y pueden reproducir, lamentablemente y tal vez en contra de su voluntad, los prejuicios de los cuales han sido víctimas.
  • Ante la intención de visibilizar que las personas negras también pueden ser racistas, lo cual es un objetivo loable, puede producirse el resultado inesperado: el resto de la población podría pensar que tienen derecho (o es natural) a ser racistas, porque hasta los mismos negros lo son.

Tratamiento de la violencia: Las investigaciones sociológicas y psicológicas apuntan que no hay una relación directa entre la pertenencia racial y socio-clasista y la violencia; sin embargo, en el imaginario social cubano persiste la creencia de que, sobre todo, los hombres negros son violentos o que la mayoría de los violentos son negros. De hecho en la televisión muchas veces la persona que delinque es negra. Se hace necesario conocer esto para no reforzar dicho estereotipo.

Roles otorgados a las personas negras: Privilegie roles protagónicos versus la pasividad o victimización de la población negra: sirvientes, esclavos, domésticas, prostitutas, etc. Del mismo modo, es importante distinguir cuándo estamos haciendo uso de la condición racial para darle legitimidad a un personaje o a una historia; que la madrina o el santero siempre sean personas negras o mestizas se sustenta en el aspecto anterior. En las telenovelas cubanas de época es muy común encontrar a las mujeres negras como sirvientas, nanas, madres de leche, y nunca como vendedoras, empleadas, labores que también ocuparon quienes eran libres, por ejemplo.

La Revolución no hizo a los negros persona: Si bien han sido encomiables, aunque no suficientes, los esfuerzos de la Revolución en la eliminación del racismo y la discriminación racial, es ahistórico presentar la idea (socorrida por demás, sobre todo en los informativos y la prensa plana) de que antes de la Revolución “los negros nada” y ahora “los negros todo”. Dicha creencia anula la participación de la población negra y mestiza, de manera decisiva, en la construcción de la nación cubana mucho antes de 1959, así como simplifica la labor de ellos y ellas en ámbitos como la economía nacional, el sindicalismo, la educación, la enfermería, la abogacía, sectores en los cuales negros/as y mestizos/as siempre han participado de manera destacada.

Patrones de belleza no europeos: No todas las personas negras siguen patrones europeizantes de belleza. Es más, cada día un sector de la población –ejemplificado excelsamente por quienes producen y consumen la música rap (9)–, escoge resaltar los rasgos que le acercan a la africanidad. Sería ideal poder mostrar la diversidad en toda su extensión, lo cual es muy poco común en nuestros medios de comunicación.

No hacer uso de chistes racistas: Se dice que la cubanía está muy relacionada con la capacidad de reírnos de nuestras propias debilidades. Más allá de lo discutible que pueda ser este argumento, lo cierto es que no hay razón para enorgullecerse ni reírse del racismo y la discriminación. Es por ello que se hace necesario eliminar del habla aquellas frases, refranes o aforismos que se sustenten en creencias o estereotipos racistas. 

Ejemplos de buenas prácticas

Como expresamos anteriormente, existe un camino labrado que nos ha revelado como los medios de comunicación representan de manera estereotipada a la población negra y mestiza. En este sentido me gustaría resaltar la labor sistemática y consciente de dos instituciones cubanas, expresada particularmente en los materiales que bajo su amparo publican sus respectivas editoriales.

Tal es el caso de la Editorial de la Mujer de la Federación de Mujeres Cubanas, que dirige la Dra. Isabel Moya Richard, estudiosa de los medios de comunicación, en específico de la representación de las mujeres. Sin embargo, no se trata de un esfuerzo de una sola persona, junto a ella trabaja un colectivo creativo del cual obtenemos frutos palpables. Diversos son los materiales de la Editorial de la Mujer en este sentido.

Las Cuquitas y Cuquitos (10) donde aparece representada la diversidad no solo en cuanto al género, sino también racial. Como producto destinado a la infancia, el valor es incalculable ante la falta de juguetes y artículos didácticos que tenga en cuenta la diversidad racial en el país. (11)

Sin dudas, el producto comunicativo más célebre de dicha casa editorial es Mujeres, revista que de manera sistemática incluye la imagen, vida y obra de las afrocubanas. No se trata solo de una cuestión de representatividad, sino que se asume de manera intencional que las negras y mestizas participamos en la construcción de manera decisiva de nuestra sociedad, lo cual queda plasmado de manera coherente en la publicación. 

Cuquitas y muñecas un mundo mágico

Cuquitas y muñecas un mundo mágico, ejemplo de buenas prácticas. Editorial de la Mujer

El material más reciente de dicho sello es el manual Para todo tipo de cabello, que viene a llenar del vacío del autocuidado del pelo, no solo de los lacios sino también con orientaciones para quienes lo tenemos muy rizado.

Tuve la oportunidad de revisar la publicación, de la autoría de la periodista Gladys Egües Cantero, quien acaba de ganar el Premio Nacional de Periodismo, y ciertamente desde el lenguaje utilizado hasta las imágenes que se presentan, el folleto resulta ser un producto comunicacional que rebasa lo hasta ahora propuesto en cuestiones de representación de la diversidad de la población.

Por su parte, la Editorial Lazo Adentro, perteneciente al Centro Nacional de Prevención de las Infecciones de Transmisión Sexual y el VIH-sida que dirige la Dra. Rosaida Ochoa, es otro ejemplo de la constancia en la representación equitativa de la racialidad, esta vez en el ámbito de la promoción de salud. Los materiales educativos de dicho sello reconocen la pertinencia de representar de manera justa y equitativa a mujeres y hombres de Cuba, teniendo en cuenta su identidad racial, sexo-genérica, orientación sexual, etc.

Del mismo modo, los audiovisuales que dentro de las campañas nacionales ha realizado distinguen la presencia de personas de uno y otro sexo y de varios colores de la piel: ahí está la serie, donde se incluyen a personas públicas y líderes de opinión teniendo en cuenta lo que ellos y ellas significan para la población en general. Recuerdo con estima aquel donde la agrupación Sexto Sentido, formada exclusivamente por jóvenes negras y mestizas, nos brinda un mensaje de prevención de la infección por VIH.

Los dos ejemplos anteriores nos sitúan ante la realidad de que las personas negras podemos estar presentes en nuestros medios de comunicación. Las sentencias de que “los negros no fotografiamos” o “no imprimimos” encuentran a su paso la labor creativa de un grupo de especialistas, cada día más numerosos quienes hacen de la justicia social su principal principio.

NOTAS

(1) Popularmente se dice en Cuba que lo que no sale por la televisión no existe, aunque últimamente se subraya que lo que no está en Internet tampoco.
(2) Manera popular de designar a la televisión en Cuba.
(3) Norma Guillard: “La mujer negra. Su representación gráfica y los estereotipos en la publicidad”. Disponible en http://www.unb.br/ceam/nescuba/artigos/pano221.htm. Consultado el 7 de abril 2008.
(4) Desiderio Navarro: Presentación en La Ceiba, 22 de agosto 2009.
(5) Sandra Álvarez: “Las mujeres negras cubanas: apuntes sobre su identidad y diversidad”. Conferencia dictada en la Metropolitan University, Londres, 2010.
(6) Sandra Álvarez: “Esclavitud y cuerpos al desnudo. La sexualidad de la mujer negra”, en Sexología y Sociedad, no. 37, agosto 2008. Disponible en http://www.cenesex.sld.cu/webs/esclavitud_y_cuerpos_al_desnudo_37.htm.
(7) Irene Esther Ruiz: “Para verte mejor. Un estudio acerca de la presencia de la mujer negra en la televisión cubana”. Disponible en http://negracubana.nireblog.com. Consultado 15 de junio 2007.
(8) Ibídem.
(9) Norma Guillard: Ibídem. (10) Muñecas y muñecos de papel muy populares en Cuba, que pueden ser recortados, al igual que sus ropas.
(11) En el videoclip del tema “Los Pelos”, del grupo de rap Obsesión, se presenta este asunto en el último plano del audiovisual, donde una muñeca ha sido pintada de negro ante la ausencia en el mercado nacional de juguetes que representen la diversidad racial en Cuba.

El artículo ha sido tomado del boletín Género y Comunicación, Una mirada diferente a la información(Año VIII, Nº3, 2013) que elabora el Servicio de Noticias de la Mujer de América Latina y el Caribe (SEMlac).

Felicia

Perdí la voz. Fueron varios minutos gritando como una loca. Es que una mujer con esa belleza despampanante, que desafiaba cualquiera de los calendarios posibles, tenía que ganar el premio en aquel primer concurso de belleza afro en Cuba.

Sin embargo, el regalo me lo dio la vida, cuando sentada en un muro en una calle perdida del barrio habanero de Luyanó, la veo pasar como quien tiene premura. Me fijo y intento hacer coincidir mi recuerdo con la persona que ahora tengo delante. Hoy no viste de blanco ni tampoco tiene su pasa al aire. Hoy es una cubana más de saya de siete colores y pañuelo en la cabeza. Sigue con su paso apurado. Regresa de la esquina. Ahí es cuando no la dejo moverse y le pregunto.

Si, ella es Felicia, la cubana con el afro más bello que subió aquel día de negritudes a la tarima del Pabellón Cuba. La besé como quien espera que lo lindo se pegue.

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Se presentaron muchas mujeres al concurso de belleza afro, que se desarrolló en el marco de la 12 Bienal de La Habana.

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Se concursó en tres modalidades: Afro, Trenzado y Dreadlocks;

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Belleza afro cubana.

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Las tres finalistas del concurso.

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Felicia y Susana Delahante Matienzo, la artista que creo el curso.

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Felicia es la ganadora del primer premio.

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Felicia posa para mí.

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#rotundamentebella

Imágenes: Sandra Abd´Allah-Alvarez Ramírez

 

 

 

 

Salvar y cuidar el hip hop cubano (+vídeo)

No me cabe ninguna duda de que el otrora Movimiento cubano de Hip Hop es actualmente una entelequia. Varios “tropiezos” acontecidos a lo largo de estos años (20 quizás) apuntan a considerar que “lo que un día fue no será más”.

Han sido diversas los condicionantes, desde la salida al extranjero de varias de las figuras fundacionales, hasta la desaparición de la única publicación encargada de recoger el quehacer del hip hop en Isla, presentar a los principales exponentes del género y que en varias ocasiones propuso un acercamiento singular a tema sociales, como pueden ser la discriminación racial y el rol de las mujeres dentro del rap cubano.

En mi opinión, las propias luchas intestinas en el centro del Movimiento han contribuido trascendentalmente a dinamitar lo que en algún momento fuera el movimiento cultural más progresista en la Isla; el mismo que concibió eventos tan importantes como el Festival de Alamar o el Simposio de Hip hop y donde nacieron proyectos aun memorables, uno de ellos es La Fabri_k, el primero que hizo giras por los barrios y le cantó a jóvenes en las carceles cubanas.

Tenemos entonces lo que quedó del Movimiento: raperas que siguen luchando a brazo partido y que son absolutamente marginalizadas; involución en el tratamiento de temas sociales; líricas plagada de violencia y el culto a esta; tendencia al “yoismo”, esa muy trillada fórmula que advierte que “yo soy el mejor y el más completo”.

Cabe mencionar además que mientras otros géneros musicales han realizados propuestas contundentes en términos de vídeos clip, el rap sigue volando a ras del suelo. Lo anterior presupone importantes desventajas para un género que está completamente descomercializado en la isla (donde se destaca el poco interés de las discográficas nacionales en dicha música) y que en muchas ocasiones es incluido en el acápite que el reguetón.

El video que acompaña a este brevísimo y potencialmente polémico texto propone un punto de encuentro para el trabajo en conjunto dentro del hip hop cubano, al tiempo que describe especialmente la mentalidad que ha cercenado los ideales y principios fundacionales del Movimiento.

Aquí los dejo entonces de Alexei …el tipo este.., cronista del tiempo que le ha tocado vivir (esos ojos reglanos han visto demasiado) y uno de los mejores exponentes del hip hop cubano y caribeño-latinoamericano.

Foto de portada “Union” de ewe neon.

 

Por qué los negros son negros

Por: Adonis Sánchez Cervera*

“Los cuentos tienen la virtud de quedar para siempre en el imaginario de quienes los escuchan
(…) ya sea como un recuerdo grato de aquel momento en que los escuchamos
o por el mensaje que nos hayan dejado”.
Mayra Navarro

El cubano vive del cuento, de narrar historias, forma parte de su rutina diaria, y es que ese acto que suele ser espontáneo o deliberadamente formal, ha delineado una identidad propia al habitante de esta Isla, que legitima su gracejo popular. El asunto está en qué y cómo se cuenta, cuestionamiento que pende como espada de Damocles sobre las cabezas de los amateurs, humoristas de teatro y cabarés, o los profesionales de la palabra: los juglares.

Gema Valdés Acosta, en su tesis “Fenómenos del proceso de comunicación en textos orales de origen africano en la región central de Cuba”, asegura que en el final de los cuentos es donde se sintetizan las intenciones de dar valoraciones ético-morales de la realidad circundante y logran (…) influir en la conducta de los receptores en cuanto a su visión del mundo y los valores sociales y humanos. Encontramos siempre, según ella, opiniones sobre la vanidad, el poder, la desobediencia, etc. Yo agregaría, que la identidad racial también.

Por ello me resultó interesante la respuesta del público asistente a una de las presentaciones del Festival de Narración Oral Primavera de Cuentos, en su edición de marzo de 2013, en el Café Brecht. Allí, la cubana Mercedes Alfonso, graduada de Historia del Arte, miembro de la compañía Ekelekuá, narradora profesional radicada en Francia, narró un cuento racista: “Por qué… (los negros son negros)”, en una gala dedicada a los ancestros, por la que descollaron otras versiones o alusiones a la herencia cultural africana.

La interrogante que da nombre a la narración es respondida por Mercedes Alfonso con la reproducción, en ese texto, de gran parte de los estereotipos que marcan peyorativamente a la negritud; además de incurrir en la deformación de mitos de la cultura popular ya que es un cuento de base folclórica con tono satírico.

Basta adentrarnos en la narración de manos de su autora para advertir que la intención es predominantemente paródica, antiética y los presupuestos ideoestéticos en los que se apoya están fundamentados en una visión preocupantemente racista para una profesional de la comunicación. Acentuado no solo en el cuerpo literario, sino también en su proyección escénica, la cadena de acciones, etc.

En Por qué… tres jóvenes negros cambian el color de la piel para convertirse en blanco, mulato, negro y así determinar su suerte luego de un baño “purificador” recomendado por el “Dios blanco” Olofi –el orisha proveniente de la Nigeria de los yorubas, es suplantado por el Jehová occidental– en su laguna mágica. Solo el tercero no pudo blanquearse completamente y debió “resignarse” con su color natal. La narradora aprovecha el sentido de la trama para otorgarle roles a cada personaje según su color de la piel. Además de Olofi, aparecen el Diablo como protector del personaje negro, Lydia Cabrera y su esclava; esta última es quien narra el supuesto patakí a la Cabreras.

En el cuento de marras, dos colores con sentidos opuestos son dotados de una carga simbólica muy fuerte: lo blanco es legitimado como lo puro, lo bueno, lo asociado a la Divinidad; mientras lo negro es lo impuro, lo malo y la representación del Diablo. Reafirmándolo en el texto a través de axiomas o metáforas: la necesidad de ser blanco es la cualidad de alcanzar el bienestar, la plenitud; los atributos corporales del negro fueron originados por actos violentos y por ende a lo diabólico, descritos en la cadena de infortunios que marcan a este personaje hasta sentenciarlo a una sempiterna servidumbre y baja capacidad intelectual ante el blanco supremo y el mulato sumiso. Rasgos evidentes de un racismo proteico, según definición del investigador Esteban Morales, que “insiste en dar a cada cual ‘el lugar que le corresponde’, a partir de una estructura de clases y poder que les permitió a unos discriminar más que a otros”.

¿El comité organizador leyó o escuchó el texto de Mercedes Alfonso antes de ser aprobada su participación en el certamen?

Por qué... es la antítesis de la narrativa cubana, lo reafirmo. No hubo un ejercicio serio de conciencia crítica por parte de la Alfonso a la hora de seleccionar el texto de su raíz tradicional y adaptarlo para la entrega a un público donde las diferencias raciales con un sensible referente histórico aún latente, marcan el discurso social contemporáneo. Su posición debió ser otra; la oralidad, según la periodista y locutora Lilia Rosa López, es fuente viva de entendimiento y acercamiento entre los seres humanos.

Otros autores como Samuel Feijoo se han paseado de manera digna por esos predios del color de la piel (¿Por qué los negros son negros?, capítulo Mitos de los ¿Por qué?, en su texto Mitología Cubana, recogidos por Feijoo en Las Villas).

Sobre la misma Lydia Cabreras, quien aparece como personaje en el cuento de Mercedes Alfonso en un acto de reivindicación desde el exilio, la investigadora Ana Cairo afirma fue una mujer que “ayudó a difundir una leyenda áurea sobre Cuba, otro paraíso perdido (la etapa colonial y la republicana hasta 1959). En ese cronotopo místico no se realzaban ni conflictos clasistas, ni prejuicios racistas de ningún tipo”; por lo que entra en conflicto total con el cuento de la Alfonso, ya que la autora de El Monte consideraba la narración escénica como un arte “cuya transmisión enorgullecía a los descendientes de africanos”.
Es cierto, hubo aplausos, risas cómplices y gritos estentóreos de ¡Bravo! a los cuales estamos, en ocasiones, mal acostumbrados se vociferen, sin un análisis o cuestionamiento profundo de lo recibido, y apegados, en algunos espectadores, a histéricas demostraciones de su propia pseudocultura. ¿Apelamos diariamente a nuestra conciencia racial? ¿El espectador medio cubano está preparado para identificar de una vez, situaciones de este tipo?

Lo cierto es que antes, desde ese mismo escenario, Mirta Portillo: orgánica, imponente, recitó el poema “Profundamente negra” de Shirley Campbell como parte del espectáculo “Reencuentro” junto a Lucas Nápoles, Clara Nápoles, Juana María Fernández, José Siverio y Juan Manuel Sánchez recitando el poema He regresado a mí de la autoría del propio Lucas, todos invitando al festejo desacralizador de nuestras raíces, con la melodía que siempre acompañó al negro en plena faena.

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Foto: Adonis Sánchez Cervera tomada durante el festival de Narración Oral Primavera de Cuentos (2013)

Después de la presentación de Mercedes Alfonso, le sucedió Coralia Rodríguez narrando “Bailando con los negros” con un final estremecedor, tras regalarnos un poema casi inédito de Pablo Neruda dedicado a África. Otros también recitaron su orikí a la madre legendaria: Falconeris Escobar con “La hija de Obatalá”; Rosa Irene con “Echu y el viento”; Nancy Fernández Rangel con “Yemayá y el pescador”.

Los narradores orales son los dueños de la palabra. Su campo de batalla está en el escenario desde el cual legitiman no solo la fantasía de animales que devienen parlantes, los mitos cultivados y venerados por la imaginería popular en la conformación de su propia cosmovisión o las metáforas de la realidad que la vida imprime con su ritmo trepidante; también a través de la enseñanza o moraleja –ambas subyacen en la historia narrada– los juglares logran penetrar, para bien o para mal, por los sentidos del espectador. Por su especial relación con los niños, son sutiles alfareros del espíritu de las generaciones futuras.

Citando al narrador Pep Bruno, narrar implica respetar la historia, el público, al autor del texto seleccionado y a la memoria colectiva. Lección que, al menos con su cuento Por qué…(los negros son negros), la narradora Mercedes Alfonso no ha aprendido.

Fuentes:
. Cairo Ana, Lydia Cabreras: praxis vanguardista y justicia cultural. Antología de caminos. Raza y racismo.
. Dueñas Becerra, Jesús. Lidia Rosa López: La Narración Oral es fuente nutricia de comunicación humana. http://www.uneac.org.cu.
. Lara Cabanas, Ernesto M. Narración Oral, Un buen alimento para el corazón., revista Bohemia, 10 de agosto de 2012.
. Morales Esteban. Desafíos de la problemática racial en Cuba. Antología de caminos. Raza y racismo.
. Pep, Bruno. La función social del narrador. http://www.pepbruno.com.
. Pérez, Esther y Marcel Lueiro. Antología de caminos. Raza y racismo. Editorial Caminos. La Habana, 2009.
..Valdés Acosta, Gema. Fenómenos del proceso de comunicación en textos orales de origen africano en la región central de Cuba. Universidad Central de las Villas, Cuba.

*Adonis Sánchez Cervera es licenciado en Comunicación Social por la Universidad de La Habana, graduado de fotorreportero en el Instituto Internacional de Periodismo “José Martí” y dibujante autodidacta. Ha publicado en la revista cultural “El Caimán Barbudo”, Cubahora y Cubarte, entre otros medios cubanos.

Foto de portada “Big Smile” de Georgie Pauwels

Ni blanco ni negro: mulato

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Por: Rolf Otto Niederstrasser*

Después de los comentarios degradantes y racistas de Donald Trump sobre los mexicanos, y su posterior ascenso en el último campo presidencial del Partido Republicano en una nueva encuesta nacional, tenemos que preguntarnos en qué valores todavía creemos en los Estados Unidos.

El mundo se está globalizando en muchos ámbitos, mientras que algunos todavía se aferran en prejuicios superficiales.

La globalización no sólo ha sido un proceso económico, sino que también es una evolución política, social y cultural. Países y civilizaciones han estado marcados por ciertos rasgos físicos y culturales. Algunos han permanecido fácilmente distinguibles, otros se han superpuesto. No obstante, el mundo se ha vuelto más pequeño, más interconectado. El mestizaje parece inevitable. Pero aún así, el multiculturalismo ha crecido en muchas regiones homogéneas sin mucho reconocimiento. Esto ha afectado a personas multirraciales. En muchos países no han sido plenamente reconocidos como parte de la sociedad.

Poco después de que Ariana Miyamoto fuese coronada la mujer más hermosa de Japón a principios de este año, tuvo que luchar con la crítica de que ella “no era lo suficientemente japonesa”. Miyamoto tiene una madre japonesa y padre afro-estadounidense. Pero en el país socialmente conservador muchos la ven como medio-japonés, e incapaz de representarlo adecuadamente. Muchos comentarios de odio en Twitter como: “Ella tiene demasiada sangre negra para ser una mujer japonesa,” o “mire como se mire fijamente, su rostro es demasiado negro” son pruebas del aislamiento.

A pesar de que Miyamoto es japonesa, tiene un pasaporte japonés y se siente japonesa, no es definida como “descendencia pura” y por esa razón empujada a una condición de minoría indigna. Esta mentalidad racial ha obstaculizado la plena integración y todavía margina personas multirraciales.

En Brasil contrariamente, por ejemplo, hay muchas categorías raciales. Estas tienden a reconocer y tratar de describir la variación física que existe en su población. Este proceso cultural ayuda a integrar todos los grupos étnicos en una sociedad porque los reconoce como una variación racial.

Como persona biracial, he sentido la presión de la auto-identificación desde una edad temprana. Nacido de una madre afro-cubana y padre alemán, me crié en Alemania como un mulato que no se “ve” pero si se siente alemán. En los años que viví en Alemania me llamaron “el cubano” y en Cuba, “el alemán.” Sentí que no pertenecía por completo a ninguna de las dos sociedades. Pero más tarde, me di cuenta que no estaba solo y mi lucha interna no estaba aislada.

Siempre he apoyado la Selección Nacional de Fútbol de Alemania. Me agradó mucho ver a Jerome Boateng en sus filas como defensa central cuando ganaron el mundial en Brasil. Boateng, nacido de padre ghanés y madre alemana en Berlín, (el mismo año y lugar que nací yo también), ha sido un refuerzo positivo digno de mi admiración.

En los EE.UU. no somos capaces de reconocer que hay algo más que tres o cuatro categorías raciales. Esto ha cegado a los estadounidenses a la variación cultural y la diversidad en nuestra población. El presidente Obama no es el primer presidente negro, él es el primer presidente “mulato”. Tenemos que desviarnos de la ideología de aislamiento y sobregeneralización. Hay categorías raciales dentro de las razas. Esto no es un proceso de división, todo lo contrario. Al reconocer que hay descendencia variada, ayudaría a incorporarlas también. Esto pudiera ayudar a parar la división radical que se ha promovido entre blancos y negros específicamente.

Después de vencer a Rafael Nadal en el campeonato de Wimbledon en el 2015, Dustin Brown dio una entrevista al diario alemán Frankfurter Allgemeine. Nacido en Alemania, de padre jamaicano y madre alemana, le preguntaron acerca de su identidad. Él respondió: “Mi mirada es de alemán. Soy lo que soy. Si escuchara lo que la gente piensa acerca de todas las cosas que hago y como soy, probablemente no tendría este peinado (Rastas), no pensaría y ni actuaría la manera en que lo hago.”

Inevitablemente, así como va pasando el tiempo también la humanidad continuará entrelazándose. El multiculturalismo se convertirá en la realidad de muchas naciones homogéneas. Solo sería importante, que este proceso sea también reconocido por los estados y que la protección a las personas excluídas debería ocurrir dentro del marco político, especialmente cuando se trata de asuntos sociales para preservar a todos los ciudadanos. Esto dará lugar a una sociedad más consciente y tolerante.

Versión en castellano del artículo publicado como “Los Nuevos Rostros del Mundo” en el Rio Grande Guardian.

11774554_698147483648612_1880097218_n*Rolf Otto Niederstrasser es un graduado de Ciencias Políticas e Historia de la University of Texas- Pan American con una especialización en América Latina (Cuba). Nacido en Berlin, es hijo de padre aleman y madre cubana. Niederstrasser escribe semanalmente para el periodico Rio Grande Guardian y ha aparecido en programas de radio en vivo “La tarde se Mueve,” y KRGV Channel 5 News para hablar sobre las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Correo electrónico: comicsansjump@gmail.com