Ni blanco ni negro: mulato

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Por: Rolf Otto Niederstrasser*

Después de los comentarios degradantes y racistas de Donald Trump sobre los mexicanos, y su posterior ascenso en el último campo presidencial del Partido Republicano en una nueva encuesta nacional, tenemos que preguntarnos en qué valores todavía creemos en los Estados Unidos.

El mundo se está globalizando en muchos ámbitos, mientras que algunos todavía se aferran en prejuicios superficiales.

La globalización no sólo ha sido un proceso económico, sino que también es una evolución política, social y cultural. Países y civilizaciones han estado marcados por ciertos rasgos físicos y culturales. Algunos han permanecido fácilmente distinguibles, otros se han superpuesto. No obstante, el mundo se ha vuelto más pequeño, más interconectado. El mestizaje parece inevitable. Pero aún así, el multiculturalismo ha crecido en muchas regiones homogéneas sin mucho reconocimiento. Esto ha afectado a personas multirraciales. En muchos países no han sido plenamente reconocidos como parte de la sociedad.

Poco después de que Ariana Miyamoto fuese coronada la mujer más hermosa de Japón a principios de este año, tuvo que luchar con la crítica de que ella “no era lo suficientemente japonesa”. Miyamoto tiene una madre japonesa y padre afro-estadounidense. Pero en el país socialmente conservador muchos la ven como medio-japonés, e incapaz de representarlo adecuadamente. Muchos comentarios de odio en Twitter como: “Ella tiene demasiada sangre negra para ser una mujer japonesa,” o “mire como se mire fijamente, su rostro es demasiado negro” son pruebas del aislamiento.

A pesar de que Miyamoto es japonesa, tiene un pasaporte japonés y se siente japonesa, no es definida como “descendencia pura” y por esa razón empujada a una condición de minoría indigna. Esta mentalidad racial ha obstaculizado la plena integración y todavía margina personas multirraciales.

En Brasil contrariamente, por ejemplo, hay muchas categorías raciales. Estas tienden a reconocer y tratar de describir la variación física que existe en su población. Este proceso cultural ayuda a integrar todos los grupos étnicos en una sociedad porque los reconoce como una variación racial.

Como persona biracial, he sentido la presión de la auto-identificación desde una edad temprana. Nacido de una madre afro-cubana y padre alemán, me crié en Alemania como un mulato que no se “ve” pero si se siente alemán. En los años que viví en Alemania me llamaron “el cubano” y en Cuba, “el alemán.” Sentí que no pertenecía por completo a ninguna de las dos sociedades. Pero más tarde, me di cuenta que no estaba solo y mi lucha interna no estaba aislada.

Siempre he apoyado la Selección Nacional de Fútbol de Alemania. Me agradó mucho ver a Jerome Boateng en sus filas como defensa central cuando ganaron el mundial en Brasil. Boateng, nacido de padre ghanés y madre alemana en Berlín, (el mismo año y lugar que nací yo también), ha sido un refuerzo positivo digno de mi admiración.

En los EE.UU. no somos capaces de reconocer que hay algo más que tres o cuatro categorías raciales. Esto ha cegado a los estadounidenses a la variación cultural y la diversidad en nuestra población. El presidente Obama no es el primer presidente negro, él es el primer presidente “mulato”. Tenemos que desviarnos de la ideología de aislamiento y sobregeneralización. Hay categorías raciales dentro de las razas. Esto no es un proceso de división, todo lo contrario. Al reconocer que hay descendencia variada, ayudaría a incorporarlas también. Esto pudiera ayudar a parar la división radical que se ha promovido entre blancos y negros específicamente.

Después de vencer a Rafael Nadal en el campeonato de Wimbledon en el 2015, Dustin Brown dio una entrevista al diario alemán Frankfurter Allgemeine. Nacido en Alemania, de padre jamaicano y madre alemana, le preguntaron acerca de su identidad. Él respondió: “Mi mirada es de alemán. Soy lo que soy. Si escuchara lo que la gente piensa acerca de todas las cosas que hago y como soy, probablemente no tendría este peinado (Rastas), no pensaría y ni actuaría la manera en que lo hago.”

Inevitablemente, así como va pasando el tiempo también la humanidad continuará entrelazándose. El multiculturalismo se convertirá en la realidad de muchas naciones homogéneas. Solo sería importante, que este proceso sea también reconocido por los estados y que la protección a las personas excluídas debería ocurrir dentro del marco político, especialmente cuando se trata de asuntos sociales para preservar a todos los ciudadanos. Esto dará lugar a una sociedad más consciente y tolerante.

Versión en castellano del artículo publicado como “Los Nuevos Rostros del Mundo” en el Rio Grande Guardian.

11774554_698147483648612_1880097218_n*Rolf Otto Niederstrasser es un graduado de Ciencias Políticas e Historia de la University of Texas- Pan American con una especialización en América Latina (Cuba). Nacido en Berlin, es hijo de padre aleman y madre cubana. Niederstrasser escribe semanalmente para el periodico Rio Grande Guardian y ha aparecido en programas de radio en vivo “La tarde se Mueve,” y KRGV Channel 5 News para hablar sobre las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Correo electrónico: comicsansjump@gmail.com

Limpieza anti-machirulo

Ayer puse en mi FB mi intención de limpiarlo de quienes, aunque yo no visite su muro, van al mío literalmente a joder y a veces decido pasar pero en otras bloquear. Si, porque a veces me hartan. Entonces he decidido gastar la menor cantidad de energía posible en gente que no tiene algo más que trollear.

Sin embargo, lo más interesante es que los y las machirulos no tienen autoconcienciaaaaaaa. Por eso les dejo este video de El Conejo de Alicia con la meta de que se reconozcan. Ojalá puedan llegar hasta el final. Y si no, pues escobita por encima.

Gracias Alicia Murillo por decirlo de manera tan hilarante y precisa.

 

Imagen de portada de Carolina L. Llano

¿Un fantasma en El Caribe?: Muerte y resurrección de Frantz Fanón en cuarenta años de lecturas cubanas

Por Roberto Zurbano

Mi última oración: ¡Oh, cuerpo mío, haz de mí, siempre, un hombre que interrogue!
(Fanon en Piel negra, máscara blanca)

Fue un pensador radical y un pensamiento crítico tan vertical no suele nombrarse en tiempos de consenso y conservadurismo. Sin embargo, es imposible silenciarlo, pues es muy difícil aplacar la rabia consciente, la confirmación histórica del odio personal y colectivo contra una comunidad que sentimos discriminada y el descubrimiento de una humillación estructurada, modernizada y siempre excluyente con los mismos capitales con que engordan las ideas racistas, coloniales, capitalistas y de las nuevas clases aun inclasificables que prosperan con el sufrimiento y la explotación ajenas, convirtiendo la vida de la mayoría de los seres humanos en materia prima de su felicidad y sus sofisticadas maquinarias de exclusión. Es decir, condenándonos, a la pobreza, la discriminación, la sumisión y otros horrores modernos.

Las ideas de Frantz Fanon todavía se consideran, desde la percepción de un pensamiento único, eurocéntrico e imperial, ideas despiadadas, irracionales y violentas ante esa ideología colonial que, históricamente, ha sabido justificar violaciones, maltrato, esclavización, sexismo, racismo y explotación de millones de mujeres y hombres a través de una orgánica cultura del poder; es decir, mediante la religión, las leyes, la tecnología, la política, la economía y todo imaginario posible, dispuesto a reducir cada subjetividad opuesta a dicho poder.

Frantz Fanon pertenece a esa casta de pensadores negros anticoloniales y antirracistas que integran Toussaint Louverture, José Antonio Aponte, Antonin Firmin, Antonio Maceo, Marcus Garvey, Sylvestre Williams, W.E.B Du Bois, C. L. R. James, Walter Rodney, Eric Williams, Pedro Deschamps Chapeaux, Jeddy Chagan, Walterio Carbonel, Stokely Carmichael, Alfie Roberts, Maurice Bishop, Michel-Rolph Trouillot y otros muchos, quienes desde el Caribe supieron convertir sus biografías personales y familiares en actos de concientización y emancipación colectiva de los pueblos negros donde nacieron, desde esa posición marcada por la deshumanización aprendieron a denunciar el entramado racista de sus épocas y países respectivos, desde emplazamientos críticos, epistemologías insurgentes y propuestas políticas emancipatorias que configuran un amplio proyecto antirracista que atraviesa la sociedad caribeña desde la Revolución haitiana hasta hoy.

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Foto de portada Bruno Cordioli

Once supersticiones que sobreviven en el imaginario cubano

Un sillón no puede balancearse solo…
¡Para el sillón por favor! Cuentan los que saben que si un sillón se mece sin que ninguna persona esté sentada en él, la personas más joven de la casa morirá…

Chiflar dentro de la casa
No vaya a ser que espantes a los Eleguas y te caiga la mala suerte…

Jamás señalarse el cuerpo propio cuando se habla de enfermedades
¡O vas a contagiarte seguro esa enfermedad!

Si cometiste el error de señalar tu cuerpo… ¡sopla la parte en cuestión inmediatamente!
Y varias veces, de ser necesario, para que así se vaya la energía negativa.

No nombrar ciertos animales que se arrastran
A mi madre, una cubana rellolla, jamás le escuché nombrar al 21.

No pasar por debajo de una valla o señal de tráfico
Esto hay que evitarlo a toda costa. ¿Por qué? Ni idea, Pero todos los cubanos salteamos el obstáculo.

Tocar madera cuando se habla de algo negativo
Esta es la forma más efectiva de quitarse la sal de encima. Aunque en momentos de demasiada popularidad del plástico tengamos que buscar durante diez minutos para encontrar algo de madera donde tocar con los nudillos luego de mencionar algo malo… ¡No vaya a ser que lo estemos atrayendo!

Y si cayó sal en el piso…
Coge un poquito de ella misma y tírala hacia atrás. Si no lo haces… ¡No te quejes luego de tu mala suerte!

No decir jamás las fechas de los viajes
En Cuba todo el mundo quiere viajar, esa es una verdad como un templo, pero siempre hay que hacerlo en silencio “porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas”. De pronto preguntas por Raquel y alguien te dice: ¡Se fue pal’ yuma! Y tú más atrás que los cordales…

Meter un cuchillo en la candela
“¡Niña, saca el cuchillo de ahí!”, me gritaba mi madre cuando, mientras cocinaba, usaba un cuchillo para revolver en la cazuela. En ese entonces yo le decía que no fuera supersticiosa, pero ahora, muchos años después, jamás meto un cuchillo en la candela ni permito que nadie lo haga delante mío. Por si las moscas…

No abrir un paraguas dentro de la casa
Jamás. ¡O va a caer sobre ti una lluvia de mala suerte!

Imagen de portada: 0000007

Publicado en Matador

Ya salió del horno un nuevo Boletín Tutututu

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Obra de la artista brasilera Annie Gonzaga Lorde (c)

El segundo número del boletín Tutututu ya está aquí para ser compartido. Correspondiente al mes de julio, la publicación incluye una nueva sección denominada La Pasa donde se exponen diversas maneras de llevar el pelo afro.

Continúan las secciones El ofertón, La gozadera y entre las recetas propuestas recomiendo “El agua loja”, la cual tuve la dicha de probar cuando estuve en La Habana y es una maravilla, algo de tan simple confección que podemos hacer con poquitas cosas.

Recordemos que Tutututu es una publicación autogestionada hecha por y para las mujeres afrocubanas.

Descargar Boletín Tutututu Julio 2015

Cincuenta

Cincuenta es la suma vilipendiada hoy en la realidad cubana.

I
Cincuenta es el costo de la entrada a Fábrica de Arte Cubano, el proyecto cultural más interesante que ahora mismo tiene la capital de la Isla (o la isla entera). Qué si es muy caro, solo accesible a las ya existente élites pequeño-burguesas cubanas. Pues yo que siempre estoy velando por el bolsillo de “la gente de pie”, no lo creo, porque ante las reales ofertas de sitios con música estridente y textos misóginos, es un lujo poder acceder a un sitio confortable donde nadie te acosa y en mi caso que soy vegetariana pues el primer lugar que encuentro en Cuba donde hay propuestas culinarias más allá de la consabida ensalada de vegetales. Por 50 miseros guayacanes se puede acceder a todo: conciertos, obras de teatro, descargas, fiesta, exposiciones y hasta etc. Y por demás la gente que manichea el lugar se sienta junto a ti en el concierto, ahí en la misma butaca confeccionada a base de padles (o como se escriba). Cincuenta pesos no son nada para todo lo que una puede gozar allí. Qué es mucho dinero. Tal vez. Si estuviera en Cuba con mi salario de redactora me pusiera mi dosis de FAC quizás una sola vez al mes… y esperaría ansiosamente la próxima. Al final creo que me alimentaría más yendo a la otrora fábrica de aceite que con una libra y pico de leche. Porque no solo de pan vive el hombre (y la mujer).

II
Cincuenta es el costo de la conexión a las wifis en Cuba. Más bien su equivalente en “moneda dura”, o sea dos CUC. Quizás este sea el experimento más importante de todo lo que sucede actualmente en la finca. Antropológicamente invaluable, como dice una amiga, ver a todos esos jóvenes, móviles, ipad, y laptops en mano, sentados en el medio del Vedado con cara de quien le han regalado un juguete nuevo. Y también en Santiago y en Pinar y en Santa Clara… Son 50 durísimos guayacanes que les tocará pagar por cada hora de conexión. ¡Y el mes tiene no sé cuántas! Sumamente caro para un servicio básico que indudablemente dinamiza hasta el infinito la sociedad por entero. Ni siquiera pienso en Facebook o Yahoo, aunque presumo que son ahora los sitios más visitados. Pienso en acceso a servicios bancarios, a información que nos puede hacer la vida cotidiana más ligera. Imagino los estudiantes conectados a los archivos y bibliotecas; a Rosa Elena escudriñando desde su ipad los blog que eligió como muestra de su investigación. Yo, que continúo pensando en el bolsillo de “la gente de a pie”, me pregunto con qué cuenta un ingeniero en informática en su bolsillo para bajar la última actualización de un software. Una hora, dos hora y cabrón icono redondo, que indica que está bajando el fichero, aun no para. Y la leche a 35 pesos la libra en el mercado ya no tan subterráneo.

III
Todo es cuestión de los ojos conque se mire y de prioridades.

 

Imagen de portada tomada de http://www.bc.gob.cu/