Negra tenías que ser. Racialidad y feminismo en Cuba

Ayer 18 de mayo viajé a la ciudad de Berlin para ofrecer una conferencia en la Universidad Libre de esa ciudad. Allá estuve hablando de feminismo negro en Cuba y aprecié tanto la invitación realizada por la Claudia Rauhut, profesora del Instituto Latinoamericano de esa institución, como la participación no solo de estudiantes del centro sino de activistas, amigas y gente con la que una comparto codo a codo las “luchas nuestras de cada día”.

Como soy copyleft acá les dejo m presentación. Ojalá les ofrezca algunas pistas sobre el tema en cuestión.

“Negra tenías que ser. Racialidad y feminismo en Cuba”, Hannover, mayo, 2015.

Foto de portada: Sahily Borrero

Ninguna familia es mejor que otra

familiaReyna es madre de cuatro niñas y un niño. Ella, a base de muchas horas sentadas en una máquina de coser, cubrió las necesidades fundamentales de su familia, pudo brindarles a sus hijos una educación básica y los preparó para la vida. Como todas las familias pasaron por momentos difíciles, como cuando ella fue hospitalizada, entonces su hija mayor asumió la conducción de sus hermanas y hermano. Luego cuando Reyna regresó a la casa todo volvió a la normalidad. En la actualidad cada uno tiene su propia familia, su profesión, su propia vida. Reyna fue una madre soltera.

Delia, vive con su pareja, Leila. Entre ellas tienen 6 hijas y tres nietos. A pesar de las distancias que las separan de las familias que han creado, porque viven en ciudades alejadas, hacen lo imposible por reunirse en fechas señaladas, bien sea el último día del año o el cumple de uno de los pequeños. Se respetan, se apoyan. No hay problema que acontezca en la familia que Delia y Leila no afronten juntas. Ellas tienen una familia homoparental.

Esther y Lázaro se dejaron. Ya no había más amor entre ellos, así que cada uno decidió coger su camino. Existen muchas y válidas razones para comenzar una relación como para terminarla. Entonces quedaron muy conectados porque tuvieron una hija en común Amanda. Además estaba Sofía, la mayor e hija de Esther con otro hombre, quien siempre fue reconocida y tratada por Lázaro como su propia hija. Del matrimonio anterior él tenía otra niña, Rosangela, y las tres hermanas, ya adolescentes, se reúnen, van a pasear juntas y disfrutan de sus abuelos y abuelas en común, así como de otros parientes.

Ante el divorcio tanto Reinaldo como María decidieron que Fernando se quedara viviendo con su padre. Y aunque María no vivía con ellos participaba de las decisiones más importantes de la vida del hijo. Los tres están convencidos de que esa fue la mejor solución a pesar de que todo el mundo le dijo a María que los hijos deben estar con las madres. Ellos han demostrado que tanto el padre como la madre pueden velar por sus hijos.

Alvaro tiene dos mamás. Cuando Lucía quedó embarazada, las cosas con el padre no resultaron y ella decidió continuar con el embarazo. Un tiempo después reinició la relación con Liliana y ambas se ocuparon de tener un embarazo feliz y además de toda la preparación para el parto, la lactancia, etc. Por supuesto que tenían muchas preguntas, pues era la primera vez para Lucía, pero la experiencia de Liliana y el amor entre ellas se impuso y ahí están viendo a su bebé crecer.

La abuela Toña había decidido adoptar a Cristina ante la muerte de su hija Joanna, la madre de la nena. Había sido una decisión difícil porque ya en ese momento sus hijos estaban grandes y cada uno había tomado su camino. Volver a empezar no era fácil, sin embargo lo más importante era la pequeña.  Entonces Toña decidió asumir su crianza.

Todas son diferentes tipos de familia, sin embargo, en todos los casos se satisfacen las necesidades fundamentales, se brinda apoyo, hay amor y respeto entre todos.

Pero también están Jorge, Esmeralda, Rina y Jesús quienes son amigos y  han decidido irse a vivir juntos. Se conocen desde la universidad y ahora que todos trabajan, resulta más práctico vivir bajo un mismo techo. Así comparten las responsabilidades diarias de un hogar y, de paso, ahorran dinero. Rina tiene un niño de 11 meses y tiene confianza de que sus “tíos” la pueden ayudar mucho en la crianza. Siempre alguno de ellos está en casa, así que, en lo que Rina trabaja, su hijo se puede quedar con uno de ellos, preferiblemente con Esmeralda, quien es la “tía” favorita.

Lo cierto es que la mayoría de los seres humanos crecemos en nuestras familias diversas y únicas, y recibimos (unos más, otros menos) apoyo, amor, seguridad, apapachos… Todas las familias son válidas. Ninguna es mejor que otra.

Publicado en Hablemos de sexo y amor

Imagen: Santuario Torreciudad

La danza en la religión afrocubana Regla de Ocha-Ifá (+vídeo)

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Imagen de Ben Kucinski

Uno de los legados fundamentales de Cuba a la cultura universal ha sido la música y consiguientemente la danza. Por ello comenzaremos esta serie de trabajos con las expresiones musicales y danzarias que tienen lugar dentro del ámbito de la Regla de Ocha-Ifá o Santería, una religión afrocubana de trascendencia no solo espiritual sino además portadora de tradiciones y costumbres definitorias en la identidad nacional.

Tomaremos como base materiales audiovisuales que han sido compartidos en las redes sociales y que muestran la riqueza de las culturas afro-cubanas. A partir de ahí, abordaremos algunos elementos de las deidades que los bailes representan, así como de la cosmología que está en su base.

Que sepamos, no existe estudio en Cuba que muestre el número de personas que participan de religiones de origen africano, sin embargo sí puede afirmarse que los conocimientos a ellas asociadas son de dominio público y van de generación en generación, por lo que no hay que ser practicante para legitimarlas.

Específicamente, el antecedente principal de lo que hoy se denomina Regla de Ocha-Ifá llegó a la isla, como a otros sitios del continente, con las personas esclavizadas de etnia yoruba, procedentes de Nigeria fundamentalmente. Las propias condiciones de esclavitud impusieron el sincretismo como estrategia de resistencia, de manera que en dicho sistema conviven ideas del catolicismo junto a las yorubas.

Tendríamos que decir entonces que lo que hoy tenemos en Cuba dejó de ser una religión africana para convertirse propiamente en cubana, en algún sentido hermana de otras presentes en el continente, como la brasileña de similar origen, que sin duda han enriquecido su núcleo yoruba. Así lo explica Lázara Menéndez en su trabajo Kinkamaché to gbogbo oricha:

La santería le brinda al sujeto la posibilidad de una constante, flexible y dialogada interacción con lo sagrado; a nivel individual o en el reducido entorno de la familia ritual, la Regla Ocha-Ifá le permite al individuo estar en estrecha relación con la recreación y reconstrucción del legado que se asume como tradicional, estar en contacto con herencias culturales disímiles que coexisten y confluyen en la práctica y favorecen la voluntad de asumir premeditadamente un cambio.

Una parte importante de la Santería es el culto a los Orishas a través de las comidas, la música, los bailes, etc. Esto último es lo que posiblemente le otorga la mayor visibilidad a esta religión, de manera que las personas no practicantes se quedan interesadas ante un espectáculo de esta naturaleza.

Les compartimos un video introductorio, para ir entrando en caliente, en el cual podrá verse la caracterización de algunas de esas deidades en términos de vestimenta, ornamentos, la música a ellos asociadas, así como la danza con la cual se les rinde tributo.

La bailarina cubana Yusimí Moya Rodríguez, del Conjunto Folclórico Nacional realiza un paseo en su canal de YouTube por las deidades más conocidas del panteón yoruba: Eleggua, Oggún, Oshosi, Yemayá, Oshún, Oyá, Shangó y Obatalá.

¡Que lo disfruten! ¡Ashé!

Publicado en Global Voices

*Este artículo comienza una serie sobre expresiones musicales y danzarias cubanas, y forma parte también de una serie sobre las herencias africanas en América Latina.

Seis favores que no se le piden a un cubano

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Crédito: Thomas Leuthard

 

1. Recargar el móvil desde el exterior.

En tiempos de recarga desde el exterior de los móviles cubanos, se despiertan ciertas energías pedigüeñas en las redes sociales, de gente que quiere que le pongan los 20 dolarcitos para que les llegue el doble. Lo normal es que la gente en la Isla espere dichas promociones de ETECSA -el emporio cubano estatal de las comunicaciones-, para que sus familiares y amigos le recarguen el aparatico.

2. Llevar algo pa’ Cuba.

La gente de la isla que vive fuera se calla la fecha del próximo viaje a Cuba, ante la posibilidad de que aparezca un moscón queriendo agregar a tu equipaje -que te costo día preparar-, no sé cuantas libras de pacotilla. Todos sabemos que nos toca cargar kilogramos de cosas para la isla y que siempre existe la posibilidad de que tengas que pagar sobrepeso, ante las estrictas normas de importación de la Aduana. Entonces, por favor ¡espera a tu viaje pa’ llevar lo que quieras!

3. Llamar desde tu celular.

¡Pero ya no te aprendiste la historia de los celulares y las recargas!. ¿Cómo se te ocurre, Pipe? Claro que la respuesta es no, tú no ves que lograr que te lo recarguen es una tarea titánica…

4. Que te regale un huevo o una papa.

En tiempos en los cuales alimentos básicos en la canasta cubana se pierden, más que un favor, puede considerarse un crimen pedirle a un cubano que te regale una terrícola papita o un simple huevito. ¡No mi santo! El respeto al menú ajeno (planificado con alevosía) es la paz.

5. El carro.

El polaquito, el lada, el moskovi, el almendrón… ¡no se piden, compadre! ¿Y si chocas? ¿Y si le rayas la pintura? ¿Y si le tiran un huevo? ¿Y si se poncha? “Nada de eso mi amol. Tú sabes que conseguir una pieza pa’l carro en este país es bien difícil”. No te lo puedo prestar. ¡Ni aunque me pagues la gasolina!

6. El último cachito…

Justo ese es el más deseado. Ese no se pide, ni se golosea. Así que te aguantas. Cuando te toque a ti, te sentirás igual de poderoso con casi una migaja entre los dedos.

Publicado en Matador

Ocho señales de que fuiste criado por una madre cubana

Imagen de Cubahora tomada de Flickr

Imagen de Cubahora tomada de Flickr

Si eres mujer, aprendiste a cerrar bien las piernas.
Cuando una mujer va sentada junto a un hombre en un bus, él ocupa su asiento y un 15 por ciento del de ella. ¿La razón? “Debes cerrar las piernas porque eres hembra”, como nos decía mamá. Sin embargo, a los hombres se les enseña a explayarse hasta molestar. Así que pasamos la vida contenidas, como si estuviéramos dentro de una botella, sólo porque “así se sientan las niñas”, mientras los varones se sientan como se les da la gana.

Si eres hombre, tenías una retahíla de novias (sin que ellas se enteraran).
“Tonito, dile a ella cuántas novias tú tienes”. Esa es una demanda usual de las madres cubanas hacia sus niños varones. Luego sucede que las chicas se convierten en novias o amiguitas sin ni siquiera saberlo. “Noviazgo de dedo”, lo llamo yo. Lo peor (o lo mejor) es que luego las mujeres nos quejamos de que los hombres cubanos sean, ejem, “poliamorosos”, por llamarlo de algún modo…

Lograste llegar al final de todos los cumpleaños con la ropa impecable.
En Cuba, a diferencia de Alemania -donde vivo ahora-, se viste a los niños para que regresen a su casa más limpios que cuando salieron. Eso significa que te enseñaron a mantenerte limpito aunque fueras a un cumple y te restregaras por el piso tratando de coger caramelos de la piñata. Es realmente estresante y la marca dura para la toda vida. Nunca más podrás disfrutar de una fiesta sin preocuparte porque la ropa no se te ensucie.

Te da muchísima culpa botar comida.
“¿Tú no sabes que hay muchos niños en África que no tienen nada que llevarse a la boca?”, es la frase preferida de muchas madres cubanas. Lo cierto es que todos los nenes en Cuba crecemos con esa responsabilidad de comernos la comida que con taaaanto trabajo nos ponen en la mesa. Hablando en serio, desde chiquitos aprendimos a valorar lo que tenemos y a compartirlo con otros. De adultos seguimos con la práctica, aún cuando sepamos que el hambre puede estar en cualquier rincón del planeta.

Te la pasaste esperando a que la gallina cacareara…
Muchacho, ¿¡qué es eso de hablar mientras los mayores conversan, interrumpir, pedir algo, dar una opinión?! Eso en mi época estaba vedado para los peques. Casi te cogían los 18 años para poder pronunciar palabra alguna delante de los adultos. Es más, todos aprendimos a distinguir cuando sobrábamos en una conversa, aún cuando estuvieran hablando sobre nosotros. “Los niños hablan cuando la gallina cacarea”. O sea NUNCA, porque en la mayoría de los hogares cubanos no hay gallinas.

Conoces con exactitud los diferentes tipos de chancletas.
Existen chancletas (chanclas) de varios tipos. Esa es una verdad irrefutable. Pero un niño inquieto llega a saber con exactitud cuál de ellas pica más cuando entra en contacto con la piel, al ser usada como correctivo. Aunque estoy en contra de la violencia, tengo que reconocer que en Cuba se hace un uso cotidiano de la misma a la hora de educar. Ya saben, “una nalgada nunca está de más” o ” es mejor que llore el ahora y no yo por el resto de la vida”. La verdad es que mi mamá no me pegó mucho, “me cogiste cansada”, decía, pero pregúntenle a mi hermana a ver cuántas chancletas puede diferenciar…

Conoces el poder aterrador de “El Coco” y (aún así) lo usas con tus propios hijos.
¡Uhhh ahí viene “El Coco”! Y viene a “asustar-nenes-que-se-portan-mal”. Este personaje, que presumo hombre, logra que el más intrépido de los niños se “recoja al buen vivir”. Sin embargo, cuando ya somos grandecitos, hacemos las paces con “El Coco” y lo convertimos en nuestro gran aliado a la hora de atemorizar a los más peques…

Entiendes a la perfección lo que quiere decir “has lo que yo digo pero no lo que yo hago”.
Las madres siempre tienen la razón —y las cubanas ni hablar—. Eso explica que nos hayan enseñado que aún cuando ellas fumen delante de nosotros, nosotros eso no lo podemos hacer (o lo tenemos que hacer a escondidas). A pesar de que ellas tomen cerveza con cara de felicidad rotunda, a ti no te toca. No se deben dicen malas palabras, pero a ellas se les olvida…Gritar es de mala educación, excepto que sea tu madre la que quiera saber “¡¿Dónde te metiste?!”.

Publicado en Matador

Foto de portada: Kaloian

Racismo vs. socialismo en Cuba: un conflicto fuera de lugar (apuntes sobre/contra el colonialismo interno)

la fotoPor Roberto Zurbano

El presente artículo examina la articulación histórica e ideológica del racismo en Cuba, problematizando sus persistencias tras la Revolución de 1959. Para abordar este conflicto, se argumenta a partir de los aportes epistemológicos, críticos y propositivos desarrollados desde el campo teórico que describe, evalúa y desmonta el concepto de colonialidad del poder, donde la idea de raza resulta central para el análisis. Mediante una revisión del concepto de colonialismo interno se intenta explicar el modo en que la política oficial del socialismo cubano elabora su propia ceguera ideológica ante el racismo, expresada en un largo silencio sobre el tema y en una negativa a reconocer la presencia del racismo en la isla. Y se presenta la agenda antirracista como un requerimiento ante los nuevos escenarios globales y locales de un proyecto de transformación social aún incompleto.

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Zurbano Torres, R. (2015). Racismo vs. socialismo en Cuba: un conflicto fuera de lugar (apuntes sobre/contra el colonialismo interno). Meridional. Revista Chilena de Estudios Latinoamericanos, 0(4), Pág. 11-40. doi:10.5354/0719-4862.2015.36529

Imagen de portada: Helen Martínez