Diez tipos de cubanos a los cuales les tememos en las redes sociales

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Imagen: Frerk Meyer

1. El parlachín

Ese tiene una finca en nosedonde. También llamado el inflador por la sabiduría popular. Si tiene 10 pesos dice que tiene 100. Y si vive en Miami cuando va a Cuba alquila cadenas para especular. Ah! Le encanta tirarse fotos delante de autos (que no son suyos) y de la comida (muchas veces comida chatarra). Luego las manda pa Cuba.


2. El tirador de guevos

Ese vive en las redes sociales y puede ser lo mismo zurdo que derecho. Su problema es hacerle mitin de repudio a todos y por todas las razones posibles.


3. El muelero

Te habla tanto como si tu no te supieras el cuento de la pulga. Se trata de hablar de por qué están perdidas las papas en Cuba y no para hasta mencionar a Gramsci. Cuando le ves en Facebook ¡le huyes como el diablo a cruz!


4. El revolucionariamente revolucionario

Tiene un discurso tan soso que tu dudas de que sea revolucionario pues si el progreso dependiera de él todavía estuviésemos inventando el fuego. El tipo se dice revolucionario pero no sabe de qué va la cosa. Para colmo es se siente la medida de todas las cosas. Su frase predilecta: imperialismo yanquí


5. El ¡A mí que!

Vaselina o quimbombo, este el hombre al cual todo le resbala. Sencillamente le da igual. Todo para él es fashion, farándula. Ese te va a compartir todo lo que sea trivial y además a destiempo pues él no se ha enterado que tú también tienes internet.


6. Anticastrista

Latoso. El tipo que copia y pega su frase preferida y va con ella de muro en muro. Esta es: “por culpa de los Castro”. No importa que se esté hablando de feminicidio, del alza del petróleo o del cambio climático. Igual Castro Raúl y Castro Fidel son los culpables de todo.


7. El Don Juan

Con este, tu cuelgas una fotos de ti en blusa de mangas largas con todos los botones cerrados y con cara de malos amigos y aun así él te piropea pues necesita re-confirmarse que es varón-macho-masculino. El día de las madres aguantate y el de la mujerrrrr. Ay mamacita.


8. El creyente

No solo le da gracias a Dios por su vida sino que además te pide que lo hagas tú. Y vaya no es que yo tenga nada en contra, pero para mi la religión queda en el tema de lo privado. ¿O es que cobra por hacerle publicidad?


9. El que te llena el muro de flores

Como si estuvieras en un velorio. Pero lo peor no son las flores sino los mensajitos que las acompañan.


10. El que no entiende el chiste

Y no hay manera de que lo entienda. Hasta te canta el himno nacional para defender a Cuba y a los cubanos porque no se ha dado cuenta que este texto es tan solo broma.

 

Trece cosas que tienen un significado distinto para un cubano fuera del país

1. El dinero.

En Cuba: no lo tienes, te quejas, pero todo se resuelve y la vida sigue igual.
En el extranjero: no lo tienes, te quejas, no se resuelve y la vida se te paraliza.

 

2. Cuba.

En Cuba: la vives, la padeces, la gozas.
En el extranjero: siempre la pregunta, ¿cómo está Fidel?

 

3. Los popis o zapatos deportivos.

En Cuba: varios meses de ahorrar para comprarlos y con ellos vas a todas las celebraciones.
En el extranjero: sólo los compras para hacer deportes.

 

4. Tamales.

En Cuba: un alimento hecho de maíz tierno que si no quieres hacerlo tú misma, puedes comprárselo al tamalero de tu barrio.
En el extranjero: Olvídate, nunca más lo verás y si te lo encuentras, es hecho con maíz de lata.

 

5. Los Estados Unidos.

En Cuba: El yuma o Miami.
En el extranjero: América.

 

6. Reggaetón.

En Cuba: la música nuestra de cada día, aunque no tengas intención de oírla, vas a sentir su omnipresencia.
En el extranjero: la única música que con mucha suerte escucharás cuando alguien intenta poner música cubana.

 

7. La salsa.

En Cuba: el casino, la rueda, la fiesta.
En el extranjero: el estilo newyorkriqueño que, aunque más vistoso, es demasiado entrenado y menos espontáneo.

 

8. Frijoles negros.

En Cuba: el pan nuestro de cada día.
En el extranjero: la comida que cocinas cuando quieres mostrarle a alguien la deliciosa comida cubana.

 

9. Un aguacero.

En Cuba: la excusa perfecta para no salir de casa. No hay trabajo, ni escuela, ni citas.
En el extranjero: Ponte las botas de goma, toma el paraguas y dale pal trabajo.

 

10. Música cubana de los años 40 y 50.

En Cuba: música que prácticamente no escuchas.
En el extranjero: un disparador de tu nostalgia y que te da muchas ganas de estar en la Isla.

 

11. El tiempo.

En Cuba: infinito, incalculable, impredecible…
En el extranjero: Limitado. No te alcanza. Un verdugo. Tremenda corredera para no llegar tarde a las citas.

 

12. Un cubano, una cubana.

En Cuba: yo, tú, él, ella, nosotros.
En el extranjero: Él, adúltero, bailador y gozador. Ella, puta. Lamentablemente…

 

13. El sol.

En Cuba: ni te das cuenta que hay días sin sol.
En el extranjero: sobre todo en Europa, te das cuenta que hay días con sol

Publicado en Matador

Mujeres negras y mulatas en la economía de La Habana colonial (SiglosXVI-XVII)

Por Oilda Hevia Lanier

La privilegiada posición geográfica que tenía La Habana a mediados del siglo XVI, hizo que se convirtiera en el punto de reunión de las flotas en sus viajes de ida/regreso de la metrópoli a sus colonias (de la Fuente- Sorhegui, 1994:114 y Marrero, 1978: I, 158)[21]. La parada forzosa en la bahía, de una gran cantidad de buques cargados de mercancías y personas portadoras de los más diversos valores y saberes culturales, contribuyó sobremanera al crecimiento de la ciudad en los más disímiles aspectos de la vida. Entre los cambios naturales que en poco tiempo se hicieron visibles, uno de los más importantes fue el poblacional. Unido a ese, en la medida que La Habana funcionaba como puerto escala y capital de la Isla, se hizo necesario ampliar y diversificar sus actividades económicas y comerciales, reducidas hasta entonces a una mínima expresión.

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El miedo al negro y la imagen creada

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Foto: Carlos Abad

Por Lázaro Gregorio Jarrosay Bosque y María Josefa Villalón Fernández

Son disímiles y variadas las consecuencias que para la sociedad cubana se han derivado de todo el proceso de colonización, iniciado por los españoles, siendo el principal sustrato en un inicio la población indígena, la cual fue sometida y obligada a suplantar su cultura en función de las demandas de la clase dominante y explotadora, iguales consecuencias en este sentido, sufrió la población de negros esclavos desde el arribo a nuestras tierras.

Paralelamente a este proceso de apropiación impuesta, se deriva otro que consistió en no siempre favorecer abiertamente el aporte y desarrollo cultural de la población esclava, así toda práctica social propia de los negros en sentido general fue motivo de persecución, burlas, críticas y censuras, con marcada fobia. Ortiz señala que en: “los países coloniales la voz negro tuvo una acepción específica más allá de la simple connotación del color y de la epidermis”.

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Diez razones para visitar Cuba antes de que llegue la avalancha de gringos

Foto: Julia Ardón

Foto: Julia Ardón

1. Podrás escuchar el español sabroso y sonoro que hablamos en la isla, plagado de frases que solo los cubanos entendemos, antes de que se transforme en cubenglish.

2. Podrás tomarte fotos delante de todas las gigantografías y vallas que hablan mal de los Estados Unidos… antes de que las eliminen.

3. Podrás conocer La Habana montado en uno de esos autos antiguos, la mayoría de procedencia estadounidense, que únicamente ruedan en la isla.

4. Podrías probar el ron Havana Club antes de que la demanda sea superior a la oferta, y te empiecen a dar gato por liebre.

5. Podrás comer platos tradicionales, como yuca con mojo o tamal, antes de que nos invadan los Mc Donalds y los KFC.

6. Aún podrás disfrutar de un mango o de una guayaba que, en lugar de ser organismos genéticamente modificados, vendrán de los patios de cualquier vecino cubano.

7. Podrás hacer trámites y gestiones ordinarios, como sacar dinero de un cajero, al mejor estilo burócratico cubano, carente de toda eficiencia y rapidez.

8. Podrás conocer las cifras de todo lo que el pueblo cubano no puede hacer gracias al bloqueo y al embargo, con tan sólo leer las vallas que están a la salida del Túnel de La Habana camino a las Playas del Este.

9. Podrás disfrutar de la casi completa soledad de algunas playas cubanas, sin tener tantos acompañantes de piel rosada que te hagan sentir que no has salido de tu país.

10. Podrás viajar en esos bellos y contaminadores artefactos que son los trenes cubanos, únicos en todo El Caribe…

Publicado en Matador

Concluyó en Cárdenas el coloquio “La nación que estamos imaginando”

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Por Alberto Abreu Arcia

Cuando el lector lea estas notas ya se habrán apagado las luces del Coloquio La nación que estamos imaginando (nuevas geografías de la racialidad negra),  que durante los días 28 y 29 de mayo seccionó en la ciudad de Cárdenas auspiciado por el Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo. El cual reunió a más de cuarenta personas entre los que se encontraban investigadores, profesores de la Universidad de Matanzas, escritores, santeros, periodistas independientes, líderes y liderazas provenientes de comunidades como el barrio de la Marina y organizaciones como la Cofradía de la Negritud, las Red barrial, la Alianza por la Unidad Racial y ARAAC.

El coloquio, desde su convocatoria, se planteó tres objetivos principales: 1)Diseñar, coordinar e implementar un espacio de reflexión sobre las múltiples interseccionalidades y escenarios desde los cuales este espectro de individuos, grupos, comunidades  imagina el futuro racial de la nación cubana; 2) Proponer una metodología de trabajo a partir de la diversidad y consenso, construyendo una unidad estratégica entre comunidades y sectores sociales históricamente marginalizados y organizaciones de la sociedad civil; 3) sentar las bases para la futura construcción de una agenda de consensos y alianzas estratégicas tan imprescindible para la comprensión de la lucha contra el racismo y todo tipo de discriminación.

Tras las emotivas palabras de bienvenida a los participantes y de saludación al evento pronunciadas por Rita María García, directora de la institución, y la lectura del poema dramático “Francisca Djeli”, de Julio Mitjans se inició una jornada intelectual agotadora no sólo de lectura y discusiones de ponencias, sino también de trabajo en equipos y dinámicas grupales que permitieron esclarecer no sólo qué tipo de articulación, concesos y alianzas estamos demandando, sino también cómo y sobre qué prepuestos construirla.

En la última sección los participantes diseñaron una agenda, con las acciones en el área organizativa y de las políticas públicas, que ARAAC llevará a cabo durante el Decenio de los Afrodescendientes entre las que figuran la elaboración de un (ante) proyecto de ley contra la discriminación racial,  y la celebración dos conferencias (una nacional y otra internacional) que se prevé celebrar en la ciudad de Cárdenas en la sede de esta misma institución que sirvió de plataforma al Coloquio.

Quizás uno de los logros principales de esta cita estuvo en el hecho de desplazar el escenario de estos debates, hasta el momento concentrado en los circuitos académicos habaneros, a otras localidades del país, en este caso la ciudad de Cárdenas, en la provincia de Matanzas. Desde luego, que las secciones de trabajos resultaron insuficientes. Por lo que, entre los tópicos pendientes, estuvo el de la discusión de la problemática racial a la luz de la fe cristiana el cual sigue siendo un tema que debemos trabajar, como bien señaló el teólogo Luis Carlos Marrero en una comunicación dirigida a los organizadores del coloquio. Hacia este aspecto, estuvo dirigida la propuesta que hizo Gisela Arandia de sumar a las iglesias cubanas a la lucha contra la discriminación racial.