Mirarse ante el espejo. Estética e identidad de las mujeres con cabello afro

Por Aldeide Delgado Puebla

I
Cuando pensaba escribir estas líneas me exigía a mí misma, no contar mi experiencia personal; pues uno de los elementos que tipifica la bibliografía consultada es el profundo carácter autorreferencial y anecdótico de los textos. Todos ellos, escritos en su mayoría por mujeres, describen los procesos culturales e históricos mediante los cuales ellas han conformado su identidad y consecuentemente, su imagen. Más, me resultaba de gran interés hallar historias comunes, experiencias de vida que visibilizaban una problemática existente tanto en África como en su diáspora. Siendo así, por qué no compartir mis vivencias y con ello agregar al libro de los nombres de nuestras predecesoras, otro ejemplo de liberación.

Por esta fecha, hace ya un año, decidí cortarme el cabello y dejar que me creciera natural. Hasta ese momento, había sufrido los embates del desriz de potasa y las “ventajas” de una larga cabellera a base de extensiones. Recuerdo que cuando me aparecí con aquellos pelos falsos, una amiga mía –más avispada en estos temas que yo- me dijo que para qué me había puesto aquello, que por qué no me dejaba mi cabello natural. Para mí no existía esa posibilidad. Desde los tres años mi mamá me alisaba y si bien de chiquita no tenía conciencia de ello, si recuerdo que ya de grande no existía para mí mayor tortura. Las extensiones eran una vía de escape, un medio que me liberaba del odiado desriz. Sin embargo, no era capaz de sentirme cómoda conmigo misma. Algo me faltaba o más bien, me sobraba y como un acto de exorcismo me levanté un día y me corté el pelo. Aquello fue un escándalo en la familia, pero para mí, marcó el inicio de otra etapa.

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Foto de portada: Marcela Arango

Felicia

Perdí la voz. Fueron varios minutos gritando como una loca. Es que una mujer con esa belleza despampanante, que desafiaba cualquiera de los calendarios posibles, tenía que ganar el premio en aquel primer concurso de belleza afro en Cuba.

Sin embargo, el regalo me lo dio la vida, cuando sentada en un muro en una calle perdida del barrio habanero de Luyanó, la veo pasar como quien tiene premura. Me fijo y intento hacer coincidir mi recuerdo con la persona que ahora tengo delante. Hoy no viste de blanco ni tampoco tiene su pasa al aire. Hoy es una cubana más de saya de siete colores y pañuelo en la cabeza. Sigue con su paso apurado. Regresa de la esquina. Ahí es cuando no la dejo moverse y le pregunto.

Si, ella es Felicia, la cubana con el afro más bello que subió aquel día de negritudes a la tarima del Pabellón Cuba. La besé como quien espera que lo lindo se pegue.

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Se presentaron muchas mujeres al concurso de belleza afro, que se desarrolló en el marco de la 12 Bienal de La Habana.

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Se concursó en tres modalidades: Afro, Trenzado y Dreadlocks;

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Belleza afro cubana.

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Las tres finalistas del concurso.

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Felicia y Susana Delahante Matienzo, la artista que creo el curso.

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Felicia es la ganadora del primer premio.

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Felicia posa para mí.

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#rotundamentebella

Imágenes: Sandra Abd´Allah-Alvarez Ramírez

 

 

 

 

¿Se gentrifica La Habana?

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Imagen “El Capitolio” de halbag

La Habana, con sus poco más de dos millones de habitantes, reúne características muy diferentes a otras capitales del mundo. Sin embargo en la capital cubana ocurre actualmente un fenómeno de concentración de familias de las clases medias y altas en barrios céntricos o altamente cotizados; algo que en resto del mundo se ha dado en llamar Gentrificación.

Si usted baja la calle San Miguel, que atraviesa el reparto Sevillano, en la capital de Cuba, podrá advertir el mejorado estado de las viviendas que allí se encuentran. De la misma manera verá decenas de carteles que proponen la venta de los inmuebles… con un mercado seguro.

Las casas están más lindas, algunas armoniosamente pintadas en relación con las colindantes; las calles limpias, hay latones por lo que la basura se mantiene recogida; no existen salideros ni aguas albañales corriendo por las aceras.

He sabido de cuadras donde los vecinos han hecho una ponina para comprar mobiliario urbano. Además, una amiga me contó que en su edificio, de tres apartamentos de propiedad horizontal, lograron juntar 3000 dólares para su reparación. Eso, en un país con salario medio no superior a 30 dólares, es mucho dinero.

¿Quiénes son los nuevos dueños de estos inmuebles? ¿Quién tiene esa cantidad de dinero en el país?

Mi amiga Lisa vivía en una buenísima vivienda en Nuevo Vedado. La casa familiar de 6 dormitorios y 5 baños fue vendida. Con el valor recaudado pudieron comprar tres apartamentos y aún así les quedó dinero. Este camino lo está tomando mucha gente humilde que la revolución socialista colocó en barrios otrora de lujo, y que ahora atestiguan cierta vuelta al pasado.

La llamada gentrificación (o aburguesamiento en castellano) es un fenómeno propio de las grandes urbes. Se caracteriza por la compra, modernización y renovación de barrios y sectores otrora descomercializados para en ellos resituarse y aprovechar sus ventajas. Lleva implícito el desalojo forzado de las personas que antes vivían en el lugar. Por lo general en esos barrios vivía población humilde y baja y luego los inmuebles pasan a ser disfrutados por gente con mucha plata quienes pueden pagar los alquileres luego de la renovación o sencillamente comprar un sitio.

Intentando entender lo que sucede en La Habana, me comuniqué con el sociólogo Adrián Rodríguez Chailloux, el cual me explica que “lo que está ocurriendo en esos barrios es un proceso que apunta más a un re-aburguesamiento o re-elitización de la zona.”

El asunto, llámese gentrificación, aburguesamiento o elitización, posee una relación sustantiva con el paquete de medidas económicas de la actualización del modelo cubana, en especial con la compra y venta de inmuebles.

“Aunque no podamos hablar de la puesta en marcha de un proceso de gentrificación en La Habana, puede que un futuro no muy lejano (…) podamos vernos enfrentados a un proceso de gentrificación.

Los planes de construcción de campos de Golf en varias regiones de la Isla cercanos a centros de población, la propia puesta en marcha del puerto del Mariel como principal zona de inversión extranjera en el país, así como el continuado proceso de deterioro de la Habana Vieja y sus alrededores, pueden que comiencen a desarrollar procesos inmobiliarios en zonas actualmente deprimidas en la ciudad, en interés de las emergentes clases medias y altas cubanas y del capital privado extranjero”, me aclara Chailloux.

Ojalá nunca llegue el momento de cerrar calles o instalar sistemas de cámaras para preservar la seguridad de barrios de élite que cada vez más se consolidan en La Habana. Mientras, sigue avanzado un proceso de redistribución espacial de la ciudad, por ahora silencioso, pero que en algún momento llamará la atención de muchos.

Publicado en eltoque.com

Salvar y cuidar el hip hop cubano (+vídeo)

No me cabe ninguna duda de que el otrora Movimiento cubano de Hip Hop es actualmente una entelequia. Varios “tropiezos” acontecidos a lo largo de estos años (20 quizás) apuntan a considerar que “lo que un día fue no será más”.

Han sido diversas los condicionantes, desde la salida al extranjero de varias de las figuras fundacionales, hasta la desaparición de la única publicación encargada de recoger el quehacer del hip hop en Isla, presentar a los principales exponentes del género y que en varias ocasiones propuso un acercamiento singular a tema sociales, como pueden ser la discriminación racial y el rol de las mujeres dentro del rap cubano.

En mi opinión, las propias luchas intestinas en el centro del Movimiento han contribuido trascendentalmente a dinamitar lo que en algún momento fuera el movimiento cultural más progresista en la Isla; el mismo que concibió eventos tan importantes como el Festival de Alamar o el Simposio de Hip hop y donde nacieron proyectos aun memorables, uno de ellos es La Fabri_k, el primero que hizo giras por los barrios y le cantó a jóvenes en las carceles cubanas.

Tenemos entonces lo que quedó del Movimiento: raperas que siguen luchando a brazo partido y que son absolutamente marginalizadas; involución en el tratamiento de temas sociales; líricas plagada de violencia y el culto a esta; tendencia al “yoismo”, esa muy trillada fórmula que advierte que “yo soy el mejor y el más completo”.

Cabe mencionar además que mientras otros géneros musicales han realizados propuestas contundentes en términos de vídeos clip, el rap sigue volando a ras del suelo. Lo anterior presupone importantes desventajas para un género que está completamente descomercializado en la isla (donde se destaca el poco interés de las discográficas nacionales en dicha música) y que en muchas ocasiones es incluido en el acápite que el reguetón.

El video que acompaña a este brevísimo y potencialmente polémico texto propone un punto de encuentro para el trabajo en conjunto dentro del hip hop cubano, al tiempo que describe especialmente la mentalidad que ha cercenado los ideales y principios fundacionales del Movimiento.

Aquí los dejo entonces de Alexei …el tipo este.., cronista del tiempo que le ha tocado vivir (esos ojos reglanos han visto demasiado) y uno de los mejores exponentes del hip hop cubano y caribeño-latinoamericano.

Foto de portada “Union” de ewe neon.

 

Ocho razones por las cuales no deberías ir Cuba

1. ¡Hay música hasta en los entierros! Y si alguien te saca a bailar… ¡no vas a poder decir que no! Mejor ahórrate ese mal momento.

2. ¡Uf, esa gente camina como si estuviera bailando! Corres el riesgo de caerte y fracturarte un hueso si tratas de imitarlos. Es preferible quedarse en casa…

3. Los cubanos somos tocones, extremadamente pegajosos, te besamos, te abrazamos y te invitamos a nuestra casa a los cinco minutos de conocerte. ¡Y hablamos sin parar! No no, demasiada alegría junta para tus estándares…

4. ¿Pasear por el malecón de La Habana, ese gran muro de asfalto que te aleja del mar? ¿Y si viene una ola y te moja? ¿Cómo vas a encontrar rápidamente una peluquería donde secar tu cabello?

5. ¿Hacer un viaje tan largo para disfrutar de la rumba en el Callejón de Hammel? ¿Y ver todo desde un solo punto de vista, el que con suerte lograste, porque al Callejón va demasiada gente? No, gracias ¡Si en Youtube hay muchísimos vídeos y verlos es gratis!

6. Pasarás calor y te verás obligado a tomar mucha cerveza bien fría, Cristal preferentemente, y ya sabemos cómo engorda… Luego de que te has metido once meses en el gimnasio en tu país para entrar en tu bikini, ¿cómo tirar tanta plata por la borda?

7. Y esos carros americanos que aún circulan en las calles no te parecen nada pintorescos… Si ahora hay autos que hasta se parquean solos.

8. ¿Y para qué volar tan lejos si puedes conseguir una botella de Havana Club en el negocio de la esquina? Así podrás hacerte tu mojito casero, ahora que las cosas “hechas en casa” son más valoradas…

Publicado en Matador

¿Es constitucional en Cuba el “Derecho de admisión”?

 

Cada día es más frecuente la limitación del acceso a ciertas instalaciones cuando no se cumple alguna de las condiciones subjetivas que la administración decide. En la mayoría de los casos se toman desde los prejuicios: como por ejemplo el color de la piel, el estilo de vestir o la proyección personal. La experiencia de la periodista Helen Hernández Hormilla ilustra el proceder más común: Alguna vez unos amigos me invitaron a visitar uno de esos bares chic de La Habana, un sábado a las 11:30 de la noche. Mientras los esperaba para entrar, durante más de 40 minutos, observé cómo se producía la entrada.

Resulta que los porteros, hábilmente entrenados, tenían afuera esperando a un par de muchachos, no mayores de 23 años, bien vestidos pero modestos, sin aspecto de gastarse más de 5 cuc en una salida. A ellos les decían que no había capacidad en el bar, mientras permitían la entrada a hombres maduros, con ropa y zapatos caros, que llegaban en grandes carros. En fin, aquellos niños nunca entraron al bar mientras otros clientes eran recibidos con amabilidad.

Pero el anterior no es el único caso, recientemente el intelectual cubano Norge Espinosa denunció cómo no pudo, en varias oportunidades, acceder a un bar en el Vedado habanero, al parecer debido a su orientación sexual. En el texto que circuló ampliamente por internet y que condujo a la publicación de otros textos en apoyo a Espinosa, se plantea una situación que va más allá de este incidente y es:

Como se dejó ver en la discusión que ocurrió a la entrada del King Bar, no formamos parte de ese grupo de gays que, al parecer, deben entrar con los diez CUC de consumo mínimo que nos dijeron allí se exige, y por supuesto, nuestras ropas informales no coinciden con el patrón de cliente al que aspiran.

En Cuba no existe una Ley de Protección del Consumidor, que prescriba las condiciones para acceder a los locales privados o estatales, como sí sucede por ejemplo en España con el Reglamento General de Policía de espectáculos y actividades recreativas (RD 2816/1982). Según dicha norma no basta con el cartel que proclama el derecho del recinto sino que además tienen que quedar claramente expuestos los requisitos para acceder al lugar.

Pero en la isla por lo general todo se resume a un cartel a partir del cual Ud. tiene que inferir cuáles son dichos requisitos.

La jurista Ana Laura González Aguililla me comenta que “el Sistema de Protección al consumidor existente en Cuba lo define cada organismo, para las empresas que se le subordinan y que prestan determinados servicios. Por eso es que el Derecho de Admisión es algo, que ahora mismo dispone cada organismo, empresa o establecimiento arbitrariamente y no pasa nada cuando violan un par de principios constitucionales”.

Prohibir el acceso atendiendo a valoraciones a priori violaría además los artículos 41, 42 y 43  de la Constitución cubana, los cuales señalan que “todos los ciudadanos gozan de iguales derechos”; “La discriminación por motivo de raza, color de la piel, sexo, origen nacional, creencias religiosas y cualquier otra lesiva a la dignidad humana, está proscrita y es sancionada por la ley” y “El Estado consagra el derecho conquistado por la Revolución de que los ciudadanos, sin distinción de raza, color de la piel, sexo, creencias religiosas, origen nacional y cualquier otra lesiva a la dignidad humana: – disfrutan de los mismos balnearios, playas, parques, círculos sociales y demás centros de cultura, deportes, recreación y descanso.”

A pesar de ello, los derechos ciudadanos de andar libremente por el país pueden quedar cercenados según los estereotipos, creencias y prejuicios que tenga, por ejemplo, el portero de cualquier lugar. Cito otra vez a la periodista Helen Hernández Hormilla:

Es uno de los riesgos de privatizar los negocios, sobre todo porque existe una alegalidad muy grande con respecto a los actos de discriminación. Los movimientos ciudadanos de muchos países lucharon contra el “derecho de admisión” sobre el que se basó el racismo, el sexismo, la homofobia, la xenofobia. Aquí, sin embargo, se toma como algo normal. Creo que la segregación es terrible, que este tipo de acciones profundizan brechas clasistas.

En el caso Kingbar, un grupo de activistas protagonizaron una besada delante del sitio, como señal de protesta y por internet circula una llamada al boicot del lugar, la cual ha recibido muchas adhesiones.

Pero ¿qué más podría hacerse para restaurar los derechos de la ciudadanía de ser tratada dignamente y no a partir de estereotipos de cualquier índole que le impedirían el disfrute a determinados servicios?

“La movilización ciudadana es importante, para exigir al estado que tome las políticas públicas que ameritan estos casos, que las personas estemos protegidas ante actos discriminatorios de toda índole y que tengamos espacios a los que reclamar e incluso ser indemnizados.

Pero mientras tanto, denunciar, hacer público y dejar en entredicho ante quienes cometen este tipo de actos pudiera ser una opción. Para eso hay que aliarse, y aprender a dar las batallas en colectivo”, declara Hernández Hormilla.

Como en Cuba no existen tribunales constitucionales donde se puede demandar a alguien que viole la ley de leyes, otra posible solución la aporta la abogada Zulendrys Kindelán:

Lo que queda es la queja de la que habla el Artículo 62 de la Constitución de la República de Cuba que expresa que “Ninguna de las libertades reconocidas a los ciudadanos puede ser ejercida contra lo establecido en la Constitución y las leyes, ni contra la existencia y fines del Estado socialista, ni contra la decisión del pueblo cubano de construir el socialismo y el comunismo”. Dicha queja se debe presentar ante la Comisión de atención al consumidor que en algunas entidades estatales existen, entiéndase en las tiendas, no así en el sector de centros nocturnos y los negocios privados. 

Imagen de portada “No pictures please” de wolfgangfoto

Publicado en eltoque.com