Negra tenías que ser. Racialidad y feminismo en Cuba

Ayer 18 de mayo viajé a la ciudad de Berlin para ofrecer una conferencia en la Universidad Libre de esa ciudad. Allá estuve hablando de feminismo negro en Cuba y aprecié tanto la invitación realizada por la Claudia Rauhut, profesora del Instituto Latinoamericano de esa institución, como la participación no solo de estudiantes del centro sino de activistas, amigas y gente con la que una comparto codo a codo las “luchas nuestras de cada día”.

Como soy copyleft acá les dejo m presentación. Ojalá les ofrezca algunas pistas sobre el tema en cuestión.

“Negra tenías que ser. Racialidad y feminismo en Cuba”, Hannover, mayo, 2015.

Foto de portada: Sahily Borrero

Racismo vs. socialismo en Cuba: un conflicto fuera de lugar (apuntes sobre/contra el colonialismo interno)

la fotoPor Roberto Zurbano

El presente artículo examina la articulación histórica e ideológica del racismo en Cuba, problematizando sus persistencias tras la Revolución de 1959. Para abordar este conflicto, se argumenta a partir de los aportes epistemológicos, críticos y propositivos desarrollados desde el campo teórico que describe, evalúa y desmonta el concepto de colonialidad del poder, donde la idea de raza resulta central para el análisis. Mediante una revisión del concepto de colonialismo interno se intenta explicar el modo en que la política oficial del socialismo cubano elabora su propia ceguera ideológica ante el racismo, expresada en un largo silencio sobre el tema y en una negativa a reconocer la presencia del racismo en la isla. Y se presenta la agenda antirracista como un requerimiento ante los nuevos escenarios globales y locales de un proyecto de transformación social aún incompleto.

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Zurbano Torres, R. (2015). Racismo vs. socialismo en Cuba: un conflicto fuera de lugar (apuntes sobre/contra el colonialismo interno). Meridional. Revista Chilena de Estudios Latinoamericanos, 0(4), Pág. 11-40. doi:10.5354/0719-4862.2015.36529

Imagen de portada: Helen Martínez

Acoso en las redes sociales: la clave para la tranquilidad

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“Mano” de Jesús Garrido

En varias ocasiones me he visto en la necesidad de hacer uso del botón que tiene Facebook para bloquear a una persona y doy gracias por poder hacerlo aún cuando reconozco que lo ideal es no tener que.

Pero bien, lo cierto es que mi testimonio es uno más de los múltiples que se pueden acumular cuando uno indaga sobre esta temática.

En días pasados mi amiga Lucía declaraba en Facebook “Cuando pongo una foto de perfil mía donde sale mi cara me llueven los mensajes y las solicitudes. Cuando pongo una foto de otra cosa, el mundo me ignora. Ya saben la clave si quieren tranquilidad”.

Y si, es cierto, con la llegada de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones (que ya no son tan nuevas, valdría decir) el acoso en las redes sociales, foros y otros espacios digitales se convierte en un tema de actualidad.

Sucede a diario

En la prensa podremos leer muchos testimonios de adolescentes y jóvenes sobre este tema, en todos los casos situaciones lamentables donde la persona ha quedado expuesta a los acosadores (y utilizo el masculino en este caso porque bien se sabe que son mayoritariamente hombres quienes acosan). De manera similar, cada día podemos leer testimonios de mujeres que han sido víctimas de ciberacoso por parte de sus parejas o de sus ex.

En ese sentido, habrían tantas modalidades de ciberacoso como personas conectadas existen, pero me gustaría llamar la atención sobre aquel que tiene índole sexual o de ligue, o sea, alguien que sin conocerte pretende tener una relación íntima contigo y cuyo acercamiento inicial podría ser una pregunta como: ¿cuéntame quien eres? y viene inmediatamente de contestar positivamente un pedido de amistad a un desconocido.

La pregunta en sí es invasiva y no respeta los límites de la privacidad y de lo que la persona quiere decir sobre sí misma. Tampoco es una pregunta ingenua, en todo caso es la puerta para otras aún más impertinentes y que descubren la verdadera intención del hombre: acceder a ti desde el punto de vista sexual. En ocasiones solo tienes dos opciones: o contestas o bloqueas directamente. Yo me voy más por la segunda.

Mujeres, las más vulnerables

Retornando a mi amiga Lucía, en un chat privado ella me aclara: “Los mensajes son estandar, “¿hola quién eres…o ¿cómo estás? etc, …cosas que no suceden cuando yo tengo puesto una foto ajena en mi perfil. La mayoría de los mensajes son en alemán.”

Tendría que decir que ella es una joven cubana que vive en Alemania desde hace muchos años y que tal vez acá esté jugando un rol determinante el hecho de proceder de Latinoamérica, condición muy codiciada por hombres alemanes, quienes tienen varios estereotipos y creencias acerca de las mujeres de nuestro continente.

Sin embargo, esto que Lucía nota con claridad no es observado siempre con esa nitidez por todas las mujeres. Algunas naturalizan la conducta y lo asumen como parte del galanteo “propio” de los hombres y solo cuando la situación se vuelve realmente insostenible es que se dan cuenta que están siendo acosadas. Tal fue el caso de Leonor, amiga a quien advertí de su situación de acoso pero que realmente no se pudo dar cuenta hasta que ella sintió que su vida corría peligro. En este sentido creo que habría que educar a las personas para que sepan identificar cuando están en una situación de acoso.

También quiero llamar la atención el acoso que se producen ante la variedad de opiniones y la intolerancia de algunos hombres, los que terminan siempre aludiendo que una es una mujer, o sea un ser defectuoso o de segunda, y por eso piensa de esa manera.

Si bien el inicio de la situación de acoso puede ser por ejemplo la política, el género se convierte al final en la única razón por la cual somos agredidas, de manera que este también es un acoso de tipo sexual, en mi opinión.

Pero no solo en el terreno de las interacciones que producen las redes sociales está presente el acoso, también por ejemplo en los juegos online. Hace unos meses atrás tuve la oportunidad de formar parte de un panel sobre ciberfeminismo donde una persona desde el público explicó cómo muchas de las mujeres que asiduamente participan de estos espacios lúdicos prefieren usar identidades masculinas o neutras para evitar el acoso.

Foto de portada “Mano” de Jesús Garrido

Publicado en Hablemos de sexo y amor con el título “Una cosa es coqueteo otra acoso”.

Poesía: Sal de Las Marianas

Título: Sal de Las Marianas
Autora: Helen Martinez

Hay mujeres que en un grito
renacen la vida
mujeres que amanecen
con el machete en la mano
mujeres blancas, mujeres negras
mujeres con barbas, mujeres de piedra.

Hay mujeres que desarman
el dia con una sonrisa
mujeres de honor, mujeres de sal
mujeres de azúcar, mujeres contra la pared.
Hay mujeres
que arrastran lágrimas en soledad.

La mañana apenas grita
la tempestad acaricia mi piel.
Dónde están la ternura?
Dónde están las emociones?
Te cuelga el orgullo
desesperado por crecer en mis manos
frialdad entre las sombras
camino perdido
la noche no descansa.

Hay mujeres
que si no corren, vuelan.
Estrellas poetas,
perdidas en la noche
estrellas sin luces
abandonadas en los sueños.
Hay mujeres que aman
en la oscuridad
mujeres recordadas en páginas
mujeres que danzan sobre mentiras
mujeres que cabalgan sin llorar.

Hay mujeres que no conozco
pero confío en sus sentidos
mujeres que no preguntan,
que no responden, pero amo igual.
Mujeres que me parten el alma
mujeres que chupan mi dolor.
Hay mujeres que se alimentan
de una semilla
verdes, azules, el mar, la noche, la lluvia.

Hay mujeres que nunca
alcanzan la victoria
pero tampoco abandonan la causa
mujeres que viven en la luna
mujeres que se aman en sus manos
mujeres que tiemblan
sus cuerpos
sobre el mismo orgasmo.

Hay mujeres como Mariana
hay mujeres como Tú
hay mujeres bien pagadas
mujeres levitando en sus venas
mujeres sin sueldos
mujeres obligadas.
Mujeres como mis madres
mujeres adoptadas.
Hay mujeres como Yo
nacidas en un zurrón.

Jardines que no esperan flores
ni canción
pétalos que caminan sobre la tierra
sin conocer el árbol.
Mujeres de leña
sembradas en el bosque
mujeres del río
ahogadas en el mar
mujeres del malecón, sin horizonte
mujeres que transitan
en el olvido de mi Habana
mujeres en la distancia, para nada.
Hay mujeres, muchas mujeres
tantas mujeres
perdidas en la ciudad.
Y ustedes,dónde están?

Foto de portada: Helen Martinez

Manifiesto para niñas

Foto Taylor Torres

Foto Taylor Torres

Breve listado abierto de consejos para todas las nenas de más de cinco años de edad
1. No sos una princesa y no lo serás nunca, salvo que tu mamá o tu papá sean reyes o conozcas un principe y te cases con él. Sos una nena común y corriente. Si vas a identificarte con algo, tanto da que sea con princesas como con amazonas, guerreras, artistas o jugadoras de fútbol.
2. Los príncipes azules no existen. Pertenecen a los cuentos de hadas que te cuentan para que asumas que tu rol en el mundo es el de aguardar al hombre ideal que te alivie de las cargas de ser una mujer responsable y autónoma, que te salve de las fátigas de la sociedad y te convierta en madre de niños que deberían completarte como ser humano.
3. Todos los juguetes del mundo son para vos. No es verdad que haya cosas de varones y cosas de nenas. Te van a regalar cocinitas, bebés de juguete y sets de belleza para que te habitúes a esas actividades cuando crezcas, incluso si estudiás una carrera y te apasionás por una profesión. Si querés tener más autitos que muñecas está todo bien. No dejes que nadie te diga lo contrario.
4. No hay límites para tus ganas de ser libre. Lo mejor que te puede pasar en la vida es elegir más allá de tu género, sin condiciones, y que tus elecciones varíen tanto como vos lo desees.
5. No aceptes que te digan “una nena no hace eso”. Los que te hablen así (incluso si son tus padres), quieren cortarte las alas y marcarte un camino que creen que deberías seguir. Defendé tus decisiones, crecé sabiendo que los que sostienen divisiones según el sexo tienen cerebros chiquitos y mentes de villanos.
6. Trepate a todos los árboles que puedas. Eso no es ser varonera, es estar viva y saber jugar. Recordá que para eso vas a necesitar ropa cómoda.
7. Incluso ahora, cuando la mujer recorrió gran parte de su largo camino hacia la liberación, vas a encontrar discriminación en los que te rodean. Recordá que lo hacen porque tienen miedo y son ignorantes. Si podés, explicales que están equivocados. Si no, seguí en la tuya: que tu vida sea la mejor prueba de que no saben lo que dicen porque no lo han pensado bien.
8. El mundo está lleno de colores bellísimos, el rosa es uno más. Que tu existencia sea un arcoiris, no un merengue o una novela de la tarde.
9. Buscate juegos que vayan más allá de cambiar pañales, dar mamaderas de mentira y usar ollas de plástico.
10. Los chicos tienen pito y vos vagina. No te falta nada, lo de la envidia del pene es un invento para que pienses que ellos son mejores.
11. Evitá las publicidades. Evitá las modas. Evitá todo lo que te quieran imponer desde la televisión, hasta que puedas discernir qué te sirve de todo eso.
12. Tu amiguita que tiene más muñecas que vos no es más feliz.
13. Nunca jamás dejes de preguntar por qué las cosas son como son. Nunca te conformes con la primera respuesta. Nunca te quedes con dudas si podés sacártelas. El conocimiento es luminoso y te abre puertas.
14. Huí de la violencia. No porque sea patrimonio de los hombres, sino porque es la herramienta de los imbéciles.
15. Nadie va a quererte más porque seas muy flaca ni porque tengas tetas grandes. Al menos nadie que valga la pena conocer.
16. Mirar dibujitos está bien, pero también leé. Leé mucho. Leé hasta que te duelan los ojos. Leé cuentos, novelas, historias de piratas, extraterrestres y ballenas blancas. Incluso si al principio no entendés lo que estás leyendo porque sos chiquita, algo de eso queda en tu cabeza y la abre.
17. No descartes leer Cenicienta, pero acordate que ella y todas las demás se cansaron de comer perdices, en la parte que viene después del “y vivieron felices para siempre”.
18. Lo mismo vale para la música, el mundo no se termina en Shakira y Selena Gómez. Si podés, aprendé a tocar algún instrumento, el que sea.
19. Casarte y ser mamá es uno de tus destinos posibles, no es obligatorio. Tu futuro no está escrito en piedra, es como la arcilla y vos podés moldearlo.
20. Nunca sos muy chiquita para entender, lo que pasa es que a veces los grandes no sabemos cómo explicarte.
21. No siempre hubo mujeres presidentas. Son el producto de siglos de lucha y esfuerzo. No olvides a las que te precedieron, les debés mucho de tu libertad.
22. Las chicas que aparecen desnudas en las tapas de las revistas y en la tele lo hacen porque creen que no tienen otra cosa que mostrar. Vos mostrá tu cerebro, que al contrario que el culo, se te va a poner más firme con los años.
Tomado de No entiendo nada

Hartas del acoso sexual

SOLO QUIERE CAMINAR EN  PAZ
Recientemente la reconocida periodista y feminista cubana Marta María Ramírez relataba en su muro de Facebook su última experiencia con el acoso en las calles de La Habana:

“‘No te hagas la seria, que eres tremenda puta’, me lanzó hoy en medio de La Habana y en tono violento un desconocido. Solo atiné a mostrarle dónde lleva La Caperucita la cesta para su abuela y seguí mi camino. Soy una puta seria o una seria puta, seré lo que sea, pero no permito que me lo digan en la calle personas que desconozco, y menos hombres. Me pregunto, ¿qué haremos con el acoso callejero contra las mujeres? ¡¡¡Estoy harta!!!”

La pregunta que se hace Ramírez nos abre las puertas para profundizar sobre el acoso callejero en Cuba, algo sin duda de difícil abordaje en un país donde la violencia psicológica y simbólica hacia las mujeres es frecuentemente justificada y, por tanto, naturalizada a partir de supuestas tradiciones culturales. En este sentido, la población cubana no identifica determinadas conductas como acoso. Tal es el caso del piropo. Solo si éste tiene un contenido despectivo, como en el ejemplo que nos ocupa, es que las personas reaccionan al mismo. Sin embargo, cuando éste es una celebración de belleza de la mujer es ampliamente aceptado por los dos géneros.

Por lo general para justificar el acoso callejero a las mujeres en Cuba se esgrimen dos tipos de argumentos: uno más orientado a la naturalización de la conducta acosadora de los hombres a partir del uso de términos como “lo innato”, “los hombres cubanos son más fogosos” o “que nace con el hombre”; y del otro lado estarían supuestas tradiciones culturales que lo sustentan, como escuché hace poco: “el piropo es parte de la cubanía”. En este segundo caso, Ramírez nos explica:

“Nunca entendí qué es la cubanía ni he pretendido a hablar en nombre de Cuba, pese a haber vivido aquí gran parte de mi vida. Pero me queda claro que no es un fenómeno cubano. Lo he vivido en otros contextos, incluso donde está penalizado el acoso en la calle. Aupados por el nacionalismo, muchos cubanos entienden que hasta el acoso callejero nos pertenece y se vanaglorian de eso. Lo que sucede aquí es que no han querido debatirlo o han querido naturalizarlo como parte de una cultura, por demás bien machista, bien patriarcal. Hay que nombrar las cosas, dicen las feministas de las que bebí”.

Podrían ser múltiples las vivencias que una situación de acoso produce en las mujeres, desde sentimientos de impotencia hasta de culpabilidad, pero en todos los casos pasa por el posicionamiento que se tenga ante este asunto.

“Rabia. La siento desde la panza y sale en palabras o en gestos cuando me enfrento a estas situaciones en la calle, que son bastante frecuentes. Me jode el derecho supuestamente incuestionable de los hombres de acosar a mujeres por su género o a personas LGBTI por su orientación sexual o identidad de género, que siempre va equiparado con el femenino que alude a que si no son ‘hombres hegemónicos’ son ‘mujer’, en singular, o mujercitas, en diminutivo y plural. Todo es despectivo. Después viene una sensación de indefensión, de desamparo legal, de falta de solidaridad o sororidad (solidaridad entre las mujeres)”.

Por último ante la pregunta de posibles recomendaciones para las cubanas con la finalidad de salir lo más ilesas posibles de una situación de acoso callejero, la también bloguera nos expone:

“Primero, entender que es acoso basado en una cuestionable posición de poder, aun cuando no parezca ser grosero o violento, y que la calle es nuestra, es de todos y no tenemos que pedir permiso. Entender que estar borracho no es un atenuante, justificación, para acosarnos en la calle. También que los acosadores no se distinguen por el color de la piel, procedencia o nivel socioeconómico, solo son hombres hegemónicos y violentos”.

“Exigir legislaciones, campañas mediáticas, luchar cada día, pedir a nuestros decisores políticos que iluminen la ciudad, que la hagan segura para las mujeres. Educar a sus hijos, sobrinos, nietos en una cultura de respeto, equidad que no reproduzca el patriarcado y su injusticia. No ceder la calle a los hombres en ningún horario”.

“Denunciar con los recursos que se tenga, aun cuando no sean legales. No tener miedo. Responder si tienes ganas, se quedan paralizados la mayor parte de las veces. Gritar ‘¡¡¡Abajo Fidel!!’ cuando sientas que el peligro físico es inminente. No lo he usado aún, pero lo llevo siempre en la garganta cuando ando de madrugada sola en la ciudad. Tomar clases de algún tipo de defensa personal no está mal. Yo me lo estoy pensando, aun cuando pienso más como Gandhi”.

Publicado en El Toque