Acciones afirmativas: “Preparar la sociedad cubana para la verdadera equidad racial”

Foto: Carlos Abad

Foto: Carlos Abad

Entrevista a Msc. Yanelys Abreu*

¿Crees que las acciones afirmativas podrían ser una alternativa para estimular la inclusión de las personas negras y mestizas en Cuba, como la ha sido por el ejemplo en el tema de la mujer?

Creo que sí, las acciones afirmativas tienen como propósito crear un espacio para que “minorías” que pasaron por siglos de exclusión puedan comenzar a tener el lugar que les fue negado en la sociedad por las ideologías dominantes. Por otro lado, ellas colocarían el foco específicamente en la cuestión racial que, como sabemos, durante siglos estuvo diluída dentro de las luchas por la liberación nacional. Otra ventaja de crear acciones afirmativas en Cuba para el tema racial sería el hecho de colocar abiertamente el tema en discusión y reconocer, también abiertamente, que ese problema existe. Esos son pasos indispensables en el combate de cualquier tipo de opresión y el caso de las políticas en pro de la igualdad de género en Cuba demuestran la efectividad de las acciones afirmativas en ese sentido.

Algunas de las personas que están en contra de las acciones afirmativas en bien de la equidad racial alegan que Cuba no está preparada para eso ¿Qué opinión tienes de lo anterior?

Creo que el papel de las acciones afirmativas es justamente el de preparar la sociedad cubana para la verdadera equidad racial. Creo que las acciones afirmativas tienen que ser temporales, como un período de reparación por tantos siglos de desigualdad que no permiten que negrxs y mestizxs puedan “competir” y aprovechar las oportunidades en igualdad de condiciones con las personas “no negras” en una sociedad racista. Las acciones afirmativas presuponen un período de conscientización sobre lo que significa ser negrx o mestizx en una sociedad que excluye a las personas por eso. Esa conscientización se da a través de la representatividad de esas personas en espacios que le fueron “negados” como la televisión y los altos cargos políticos y a través también del fortalecimiento de sus identidades.

Dentro de los posible beneficiarios de las acciones afirmativas, o sea dentro de las personas negras y mestizas hay quienes rechazan esa posibilidad. ¿Por qué crees que esto suceda?

Bueno un primer factor a considerar sería, en mi opinión, el hecho de que reconocerse negrx o mestizx en una sociedad racista es algo bien difícil. Incluso me gusta decir que unx “se torna” negrx o mestizx dentro de una sociedad racista porque resupone un proceso largo y doloroso de aceptación de nuestra identidad, de nuestras raíces a pesar de que ellas sean constantemente desvalorizadas.

Asumirse beneficiario de ese tipo de acción afirmativa ya sería asumirse negrx o mestizx, enfrentar directamente una identidad que estaba escondida detrás de términos como “mulaticx clarx”, “mulatx blanconazx” y otros que intentan esconder la negritud detrás de patrones eurocéntricos,  dejando el reconocimiento social para quien está estéticamente más cerca del ideal blanco.

Por otro lado, existe la creencia de que las acciones afirmativas no son necesarias para la equidad racial, que ellas son una forma de segregación. Como dije antes, ellas son un período de reparación imprescindible para que en algún momento podamos hablar de real y verdadera igualdad racial.

Si estuvieras a favor de las acciones afirmativas en este ámbito ¿Cuáles podrían ser esas acciones a implementar?

Bueno creo que quedó claro que soy a favor de las acciones afirmativas, incluso porque en Brasil, país donde estudio hace dos años, ellas ya fueron implementadas y son responsables por conquistas importantes del movimiento negro. Claro que todavía queda mucho por hacer, pero algo ya se ha avanzado. Antes dije que las acciones afirmativas tenían que caminar hacia la representatividad y el fortalecimiento de las identidades de las personas negras y mestizas. Para ello, tomando en cuenta el ejemplo brasileño, podría establecerse un porcentaje de plazas para esas personas en los altos cargos políticos y de dirección; podría exigirse mayor presencia de ellas en la televisión fuera de los papeles tradicionales de esclavxs y delincuentes; podría ser obligatoria la enseñanza de cultura e historia africanas en las escuelas, pasando por el papel de negrxs e mestizxs en las luchas por la independencia cubana y también en el combate al racismo en Cuba, podría constituirse abiertamente un movimiento negro cubano. Creo que serían esas algunas de mis sugerencias para comenzar a combatir el racismo en Cuba.

Abril 2015

*Licenciada en Letras (UH 2006), Master en Estudios Hispánicos (Universidad de Cádiz, 2010) y Doctoranda en Estudios Linguísticos (UNESP, desde 2012)

Sobre el racismo al revés y otros demonios

"Aaron y sus dos abuelas"

“Aaron y sus dos abuelas”. Foto: Carlos Abad

Una de las deformaciones más usuales que cuando se habla del racismo antinegro es el llamado “racismo al revés”, el que por lo regular aparece en situaciones en las cuales se intenta denunciar el racismo y la discriminación racial, en forma de anécdota y como evidencia de que las personas blancas también son víctimas atendiendo a su color de piel.

Por muy inocuo que parezca un argumento de esta índole, personalmente valoro harto conflictivo hacer mención de las actitudes y prejuicios que podrían portar las personas negras y mestizas cuando de racismo se hablad Por lo general siempre intento llevar a la reflexión a partir de la siguiente pregunta: ¿por qué si las personas negras han crecido en la misma sociedad racista que las personas blancas, esperamos que ellas no sean portadoras de prejuicios, actitudes y creencias racistas?

Esta pregunta es tan solo el avance de mis consideraciones sobre el asunto, las que conciben al racismo como una teoría de poder y donde lo hegemónico no es negro, sino blanco, heterosexual, citadino y masculino. Entonces, como conclusión, por muchos prejuicios que porte una persona negra o mestiza estos no son definitorios en cuestión de equidad racial a nivel macrosocial, pues ellos no poseen el poder siquiera para inclinar la balanza a su favor. La Dra. Graciela Chailloux Laffita lo plantea de esta manera:

¿Puede haber una expresión más contundente de desconocimiento (ignorancia sería quizás ofensivo) de la esencia del racismo que decir que el negro puede ser racista contra el negro? Racismo es exclusión, explotación, desvalorización para la negación de derechos de ser humano a un individuo y no eso no es una asunto de la subjetividad, es profundamente objetivo: tu imagen, la cultura de tus ancestros no tienen espacio en la representación de la nación a la que legalmente perteneces, a no ser como ciudadano de segunda. Cuando el negro niega su espacio al blanco no lo está despojando del poder que le concede el capital simbólico que es el color de su piel. Prosaicamente, ¿qué poder le resta un negro a un blanco cuando no lo deja entrar en sus desvalorizados espacios? Alguien podría decirme cuándo un blanco ha sido despojado de sus derechos a la representación por un negro en plano de autoridad. 

No obstante, considero que a nivel individual si existen muchos contratiempos, sobre todo para la autoestima y conciencia racial de las personas negras cuando ellas portan dichos estereotipos acerca de su propia identidad racial sin embargo, ese es un asunto que trataré en otro post.

Retomando el tema que nos ocupa, lo que sí llama mi atención es cómo racismo se sofistica de manera que aparecen expresiones como “el racismo de los antirracistas”, que hace un tiempo escuchará en boca de una intelectual cubana. La persona que lo utilizaba intentaba encubrir su malestar, a todas luces evidente, ante las denuncias que activistas antirracistas hacían sobre un cartel que aún está en una de las calles de La Habana.

En mi opinión tanto el “racismo al revés” como el “racismo de los antirracistas” son expresiones del mismo asunto, solo que la última más elaborada y por eso su mayor peligro. En todo caso, se trata de posiciones defensivas ante la posibilidad de ser calificado como racista. Sin embargo, me preocupa sobremanera el intento de descrédito tanto de la lucha antirracista como de la participación de las personas negras en la consecución de la equidad racial. Pero más aun, expresiones como esas nos alertan de la falta de visión de de muchos, quienes, definitivamente, no se pueden poner en el lugar del otro pues gozan del privilegio, en muchos casos, que les otorga la blancura.

Convocatoria: Identidades y Movilizaciones Colectivas

Identidades y Movilizaciones Colectivas: miradas desde contextos americanos

14 y 15 de Abril de 2015 |  La Habana, Cuba 

Local: Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello (ICIC)

Ave. Rancho Boyeros #63 e/ Bruzón y Lugareño, Plaza de la Revolución, La Habana, Cuba. Teléfonos: 861-9479. Email: comunicacion@icic.cult.cufrojas@icic.cult.cu


14.04 | Martes|Tuesday
 

9h – Apertura|Opening

Zuleica Romay Guerra, Presidente del Instituto Cubano del Libro(Cuba). Háblame de colores. Encuentros y desencuentros del discurso racial cubano. 

9h30 – Taller 1: Quilombos, palenques y otras manifestaciones afrodescendentes en las Américas | Table 1: Quilombos, palenquesandotherafrodescendentmanifestations in the Americas

Moderadora:  Maritza López McBean, Red Barrial Afrodescendiente (Cuba).

Alfredo Wagner, Universidade Federal do Amazonas (Brasil).  Reivindicaciones identitarias y económicas  en las fronteras de la política

Jorge F. Garcell Domínguez, Dirección de Patrimonio Nacional(Cuba). Remanentes de resistencia esclava en las elevaciones de Cheche, San Jose de las Lajas.

Tomás Fernández Robaina, Biblioteca Nacional de Cuba José Martí (Cuba). El cimarronage de ayer y el cimarronage  de hoy.

Lisette Roura Alvarez, Dirección de Patrimonio Nacional (Cuba). Vivienda esclava rural en Cuba: Bohíos y barracones.

Lazara Menéndez Vásquez,Universidad de La Habana (Cuba). Los colores de la Santería: Orichas y mujeres.

11h – Debate

11h45- Merienda|Coffee-break

12h -Taller 2: Territorios y movilizaciones indígenas | Table 2: Indigenous Territories and Mobilizations

Moderadora: Elaine Morales Chuco, Instituto Cubano de Investigación  Cultural Juan Marinello (Cuba)

Bruce Granville Miller, University of British Columbia (Canadá).  Movilizaciones indígenas para la repatriación de los ancestros desde las instituciones cívicas

Stephen Grant Baines, Universidade de Brasília (Brasil).Territorios y movilizaciones indígenas en Brasil: la situación de las tierras indígenas en Brasil, el movimiento indígena, y proyectos de desarrollo en tierras indígenas en la Amazonia.

Dulce María O’Halloran González, Instituto Cubano de Antropología (Cuba).Los pueblos originarios y las

nuevas Constituciones.

Isis Maria Cunha Lustosa, Laboratório de Estudos e Pesquisas das Dinâmicas Territoriais/Instituto de Estudos Sócio-Ambientais/Universidade Federal de Goiás (Brasil). Territórios indígenas e mobilizações: Tremembé da Barra do Mundaú e Jenipapo Kanindé da Lagoa Encantada, Ceará, Brasil.

Pedro Pablo Godo Torres, Instituto de Antropología (Cuba). El problema indio en Cuba.

Rolando Julio Rensoli Medina, Universidad de Ciencias Médicas (Cuba).Visibilización del movimiento de resistencia indígena en Cuba.

13h45– Debate

14h15 –Almuerzo|Lunch

15h –Taller 3: Identidades Locales, pertenencia y movilizaciones colectivas | Table 3: Local Identities, belonging, and collective mobilizations

Moderador: Guillermo López, Instituto Cubano de Investigación  Cultural Juan Marinello (Cuba)

Maritza López McBean, Casa Comunitaria Paulo Freire(Cuba). Casa Comunitaria, “Paulo Freire” y Red Barrial Afrodescendiente. Una construcción y empoderamiento educativo.

Raúl Domínguez Valdés, “Kimbo”, líder comunitario del barrio de La Marina, Matanzas (Cuba). Proyecto La Marina: Identidad y Barrio

Laidys Daniel, DirecciónProvincial de Cultura de Matanzas (Cuba).Reflexiones sobre el Proyecto Sociocultural del Barrio de la Marina dieciséis años después.

Daniel Rodrigues Brasil, Universidade de Brasilia/University of British Columbia (Brasil). Procesos de reconocimiento y no reconocimiento en las Américas. 

Elaine Morales Chuco, Instituto Cubano de Investigación  Cultural Juan Marinello(Cuba). Los Jóvenes, Identidad Barrial e Inclusión Social

 

16h15- Debate

17h15 – Clausura|Closure

 

15.04 | Miércoles | Wednesday

9h30 –Taller 4: Perspectivas interculturales einclusión étnico-racial en la educación|Table 4: Intercultural perspectives and ethnic-racialinclusion in education

Moderador: Guillermo López, Instituto Cubano de Investigación  Cultural Juan Marinello (Cuba)

Yulexis Almeida, Universidad de La Habana(Cuba).Universidad y color de la piel: Un desafío para las políticas de acceso a la Educación Superior en Cuba.

Rosa Elizabeth Acevedo Marin,Universidade Federal do Pará (Brasil). Cuestiones en la formación académica para Pueblos y comunidades tradicionales de la Amazonía – La experiencia del Programa de Postgrado en Cartografía Social y Política en la Amazonía – UEMA en su relación con los indígenas y marrón.

Bruce Granville Miller, University of British Columbia (Canadá). First Nations/Indigenous Peoples at the University of British Columbia-Vancouver, Canada

Rodrigo Espina Prieto, Instituto Cubano de Investigación  Cultural Juan Marinello (Cuba). Color de la piel y educación en Cuba. Experiencias de investigación.

11h –  Debate|Debate|Debate

11h45- Merienda|Coffee-break|Intervalo para o café

 

12h – Taller 5: Historia y Movilizaciones Negras en las Americas|Table 5: Black people history and mobilization in the Americas

Moderadora: Caridad Massón Sena, Instituto Cubano de Investigación  Cultural Juan Marinello (Cuba)

Matilde Ribeiro, Universidade de Integração Internacional da Lusofonia Afro-brasileira (Brasil). Politicas Publicas de Igualdade Racial e Organização do Movimento Negro no Brasil.

Tato Quiñones, Escritor y Babalawo (Cuba). Organizaciones negras en los barrios de La Habana: memorias y perspectivas.

Irene Ester Ruiz, Afrocubanas (Cuba). Afrocubanas es algo más que un libro.

Bárbara Oliveira, Universidade de Brasília (Brasil). Una Mirada sobre la Lucha anti-racista en Cuba y Brasil.

Roberto Zurbano, Casa de las Américas(Cuba). Pettion Haitien: constryendo memoria y futuro. Un proyecto trasncomunitario y de doble identidad.

13h30 – Debate|Debate|Debate

14h15–Almuerzo|Lunch|Almoço

 

15h– Taller 6: Identidades y fronteras em las Americas| Table 6: Identitiesandborders in theAmericas

Moderadora: Damayanti Matos Abreu, Casa Comunitaria Paulo Freire (Cuba).

Ileana Sorolla Fernández, Centro de Estudios de Migraciones (Cuba)Dinámicas migratorias en la frontera sur de México. Intercepciones entre la migración irregular y el tráfico de personas.

Bruce Granville Miller, University of British Columbia (Canadá).Indigenes at the Contested Border.

Stephen Grant Baines, Universidade de Brasília (Brasil). Identidades nacionales y identidades indígenas en la frontera Brasil-Guiana: los pueblos Macuxi e Wapishana.

Daniel Viegas, Nova Cartografia Social (Brasil). Territorialización de los Pueblos Indígenas en Brasil como fuente del Derecho

Pablo Rodríguez Ruiz, Instituto de Antropología de Cuba (Cuba). Migración, remesa y desigualdad racial.

16h15 – Debate

17h – Espetáculo Musical con Marta Sanchez (solista vocalista) y  el Grupo Folclórico Obba-Areanle  (Dirección: Deysi Braun)

17h30 – Clausura|Closure

¿Avanzamos o retrocedemos en la lucha contra el racismo hoy en Cuba?

Foto Kaloian

Foto Kaloian

Por Tomás Fernández Robaina

“¿Cuál es el estado actual de la población negra en Cuba?”  Es una de las peguntas más frecuentes que nos hacen periodistas, estudiantes, profesores e investigadores,  extranjeros y cubanos, a los que además de académicos, formamos parte del número cada vez más crecientes de los activistas comunitarios que batallamos en contra de todas las discriminaciones heredadas de los códigos sexuales, machistas, homofóbicos, religiosos, educacionales, culturales, lingüísticos, impuestos por  los colonialismos europeos, que robaron las riquezas y los vastos territorios e islas de los verdaderos pobladores de nuestro continente.

No puede pasarse por alto que durante los años noventa del período especial, la problemática racial alcanzó una visibilidad relevante, debido a que durante décadas, no pocos de nosotros, afirmamos y creímos en el discurso oficial de que la discriminación racial había sido eliminada de nuestro país. Lo anterior fue posible porque comenzaron a verse a afrodescendientes trabajando en sitios donde nunca habían podido laborar de manera significativa como en los bancos, en la gastronomía, por citar solo dos áreas. Además, fueron eliminadas las prohibiciones que impedían a los negros y a las negras deambular por las mismas áreas que los blancos y las blancas. Por lo tanto, la discriminación racial no fue objeto de atención por parte de la academia y mucho menos de nuestra prensa. Cuando de vez en vez alguien hacía referencia a su existencia, ese alguien era tildado de ser un instrumento del enemigo para crear la división entre las filas revolucionarias y no se analizaba qué elementos objetivos podía haber en dicha denuncia, la cual se desestimaba con la completa convicción de que era un ardid de los enemigos de la revolución por destruirla.

Recuérdense títulos como Procesos del etnos cubano (1983), de Jesús Guanche y El problema negro en Cuba y su solución definitiva (1986), de Pedro Serviat. Ambas obras, mostraban una visión muy ficcionada de nuestra realidad, ya que daban a conocer la no existencia de la discriminación racial y la disminución de las creencias religiosas de matrices africanas, como evidencias de que nuestros hombres y mujeres se identificaban mayoritariamente con la ideología, práctica social y política, enseñadas por el poder revolucionario, sin analizarse de manera dialéctica el fenómeno que ya comenzaba a visualizarse.

Obviamente, el acercamiento analítico a nuestra sociedad actual evidencia, de manera irrefutable, que aún nos falta mucho para combatir de manera efectiva y eficiente el racismo y sus históricas  proyecciones discriminatorias y prejuiciosas en contra de la población de origen africano, desde la colonia hasta hoy.

Lo anteriormente dicho puede corroborarse con ejemplos de un ayer cercano, cuando durante el primer taller analítico de la problemática racial en nuestra Isla, convocado por la Fundación Fernando Ortiz en 1998, uno de los participantes relató su experiencia personal al trabajar en una empresa que proveía a las corporaciones y empresas extranjeras los expedientes del personal profesional apto para trabajar en ellas. El detectó que ninguna persona de pigmentación negra o mulata, había sido contratada, a pesar de ser profesionales de muy alto nivel.

Pero no solo ese hecho debe ponernos en un estado de alerta para apreciar cuan profundo, consciente o no, está enraizado el racismo en la mente de muchos de nosotros. La  respuesta ofrecida a quien había hecho tan objetiva observación, nos muestra algo muy terrible: “El que contrata tiene el derecho de elegir con quien trabajar”. Afirmación posiblemente válida para una sociedad que no busca una mayor equidad para todos sus ciudadanos, pero intolerable para los que trabajamos por una en la cual todos y todas tengamos la posibilidad de acceder a puestos laborales acorde con el conocimiento profesional que hayamos alcanzado.

Según se nos dijo en la clausura de dicho taller, esa, entre otras demandas, serían presentadas a las diferentes instituciones generadoras de las críticas debatidas. La finalidad, en su sentido más amplio, era llamar la atención del poder revolucionario, de cada una de las instancias involucradas, para que se buscara soluciones a las problemáticas  denunciadas y debatidas puesto que, a pesar de existir una voluntad política de no permitir tales fenómenos sociales discriminatorios, las acciones discriminatorias, visibles o no, crecen por día.

Si lo anterior se debatió en 1998, tengamos en cuenta lo acontecido en este mes de marzo del 2015, al reconocido poeta y ensayista Víctor Fowler.

Al entrar a la Lonja de Comercio fue interceptado por uno de los guardias de seguridad, quien le preguntó hacia donde se dirigía y no interceptó ni formuló la misma interrogante a las otras dos personas que coincidieron con él en ese momento. Ellas eran personas blancas y Víctor es negro. Y por supuesto, si después de casi 17 años de aquel histórico taller, continuamos denunciando y demandando acciones más efectivas en contra del racismo, ¿qué  ocurrió con las recomendaciones y medidas que se dijo se tomarían en aquella ocasión?

¿Significa lo anterior que no se le prestó la atención requerida? ¿Qué no fuimos capaces de exigir respuestas y medidas más dinámicas por parte de las instituciones oficiales involucradas, debatidas en las denuncias que afloraron en el taller?

Independientemente de las respuestas que se den  -individual, colectiva u oficialmente- a las anteriores interrogantes, puede decirse que la naciente y pequeña sociedad civil de aquella época, dio muestras de su existencia, mediante las voces críticas que se oyeron en el taller. Desde entonces, el coro de esas voces se ha incrementado y podría ser aún mayor, en cantidad y en calidad, si fueran eliminadas las limitaciones que todavía sobreviven y que estiman el abordaje de la problemática racial como algo dañino para la unidad política y cultural del país. No son pocos los que aún creen que hablar del problema es crearlo, sin tener en cuenta que el no enfrentamiento a tal desafío hace que dicha problemática se enraice más y por lo tanto, su malévolo quehacer se expanda de manera más rápida y silenciosa.

Por lo expresado anteriormente creo que no podemos demorar más la realización de un debate en el cual intervengan académicos e intelectuales, independientes o integrantes de organizaciones como la Cofradía de la Negritud, la Comisión de Aponte, el Movimiento de Integración Racial, La Red Barrial de Afrocubanas, El Comité de Integración Racial Ciudadana,  y la Unión Jurista Racial, entre otras.

La relación simple de esas agrupaciones patentiza la existencia cada vez con más peso, de la urgencia de luchar contra el racismo, los prejuicios, las discriminaciones, pero a la vez manifiesta la lamentable fragmentación, que debe superarse, mediante la fusión de algunas de esas organizaciones, con el objetivo de intentar aunar todos esos empeños en uno solo, respetándose las posiciones y políticas particulares de cada uno de esos grupos, así como la postura individual de cada académico y de cada activista social comunitario.

La mesa redonda del pasado 20 de marzo dejó bien clara algunos de los hechos denunciados por todos los que estamos en esta batalla.

La reacción a los criterios vertidos por los que participaron esa noche, han motivado artículos, comentarios de pasillos o expuestos en las redes sociales, desde muy diversos ángulos. Veo con pesar, que un tema tan serio, fundamental, en el proceso de cambio en el cual nuestra sociedad se encuentra sumida, en ocasiones las opiniones que se vierten al final de textos muy bien pensados objetivamente,  son muy superficiales, de un pésimo humor, que contribuyen consciente o no, a restar importancia a los  contenidos.

Por supuesto, independientemente de lo señalado, considero que avanzamos, tal vez no tan rápidamente como desearíamos: ya el aldabonazo se ha dado, la puerta se abrió.

Las acciones generadas por ARAAC, por la Cofradía de la Negritud, por la Unión Legal de Juristas, la Red Barrial de Afrocubanas, por el CIRC,  entre otras, son expresiones fehacientes de que hay un movimiento antirracista, anti-discriminación,  encabezado por líderes y lideresas, activistas comunitarios o académicos, que desde sus ámbitos sociales o docentes, se expresan en sitios como la Biblioteca Nacional de Cuba, la Biblioteca Provincial de la Habana, la Biblioteca Municipal Máximo Gómez, la Casa de África, la UNEAC, Casa de las Américas, Casa del ALBA y en las multiples casas comunitarias de la capital de todos los cubanos.

Por supuesto, en provincias como Matanzas, Cienfuegos, Camagüey, Santiago de Cuba durante la celebración de eventos locales sobre nuestra cultura e historia que se efectúan a lo largo de todo el año, se oyen voces que hacen que el coro reivindicativo sea cada vez mayor, un verdadero coro nacional.

Por lo expresado hasta aquí, no debe haber duda que hacemos lo que pensamos debemos hacer, no siempre con el apoyo de los medios masivos de comunicación u otros que deberíamos tener. Sin pasar por alto que la verdadera lucha no será más amplia, profunda, duradera, hasta que logremos sus objetivos; los cuales no se alcanzaran ni hoy ni mañana, sino después de un largo proceso durante el cual se formen las generaciones actuales y las futuras mediante el estudio de los  programas de la enseñanza primaria, la media y la superior; donde conozcamos y aprendamos la historia olvidada -negada por la historiografía burguesa y también por buena parte de la historiografía revolucionaria-, de la importancia de las primeras generaciones de africanos y sus descendientes, hacedores y sostenedores de nuestra historia y de nuestra cultura, elementos negados con mayor o menor fuerza en algunos de nuestro largo proceso de forjarnos como nación.

Evitemos por todos los medios, que algo similar pueda ocurrir en estos tiempos; ampliemos nuestro debate y nuestros conocimientos para que todos los ciudadanos disfruten realmente de los derechos plasmados en nuestra Carta Magna. Solo cuando ese ciudadano se percate y pueda materializar y reconocer que sus derechos no son violados en la práctica, estaremos pues entonces en la sociedad por la cual actualmente luchamos.

Tomado de Afromodernidades.

Edición: Negracubana

Algunos retos actuales de la educación cubana ante la cuestión racial

Por Esteban Morales

Durante muchos días, anteriores al comienzo del curso escolar, se han estado realizando comparecencias de los Ministros y funcionarios de ambos ministerios de Educación, evaluando la situación del país, con vistas al comienzo del nuevo periodo lectivo.

Si me preguntaran, diría que la educación y el desarrollo científico alcanzado por nuestro país, son dos de las obras más importantes de la Revolución Cubana. Nada de lo hecho hasta ahora les sobrepasa en méritos y resultados.

Pero, lamentablemente, en ninguna de las intervenciones, ni de los documentos circulados por la prensa nacional, ha salido a relucir un tema que consideramos de fundamental su tratamiento: la cuestión del “color” en la educación cubana.

Nuestra sociedad cubana es un cuerpo social multicolor; pero ese asunto está totalmente ausente de los currículos educacionales, tanto en la educación general, es decir, desde la primaria, hasta el preuniversitario, como en la educación superior. No tratándose solo de una carencia en las clases y conferencias que recibe el estudiantado, sino también de una preocupante ausencia en nuestros libros de historia nacional y de texto en general. Así como del claustro para abordar algunos temas en los que presentamos un déficit importante: África, Asia y Medio Oriente. Muy interconectados con los estudios dentro de la temática racial cubana y fundamentales para comprender nuestra identidad nacional.

Pero, en particular, la cuestión racial no debe ser vista únicamente como un asunto de la escuela, en su sentido estrecho, sino de todo el sistema, mediante el cual deben llegar a nuestro estudiantado y al pueblo en general, los conocimientos de tan importante tema.

Ya expresamos en un artículo anterior, que los estereotipos raciales, la discriminación y el racismo, no tiene un carácter institucional. Porque ellos no resultan de la consecuencia de una voluntad política que los defienda y promueva desde el sistema político de la sociedad cubana. Pero todavía, la institucionalidad que nos debe ayudar en esta batalla, por hacer de nuestra sociedad cubana un órgano multirracial o más bien multicolor, no terminan de desempeñar el papel que les corresponde. Lo cual de todos modos, ha implicado también ciertos elementos de falta de voluntad política y de excesivo espíritu burocrático, ligado a demoras inexplicables, para acometer la solución de tan ingente problema. Que afecta sobremanera el proyecto cubano de igualdad y equidad social. Situación esta que en los años más recientes ha comenzado a solucionarse, a partir de las coordinaciones y estructuras de colaboración, que lideradas por la UNEAC y secundada por otros proyectos comunitarios, se construyen para acometer integralmente un trabajo que dé respuesta a las necesidades planteadas.

Esa institucionalidad está formada, en lo fundamental, por cuatro elementos, es decir, un cuadrilátero de fuerzas, que a nuestro juicio es el siguiente:

-La escuela, entendiendo por ello, la educación, en todos sus niveles y formas de realización.

-Los medios masivos, entendiendo por tales, la prensa escrita, la radio, la televisión, el cine y todos los mecanismos de distribución y dispersión de información que se utilizan.

-La ciencia, como factor que contribuye a la investigación y a formar la base de conocimientos sobre nuestra sociedad. En particular, las Ciencias Sociales y Humanísticas. Que tanta importancia encierran para abordar integralmente el tratamiento de la temática racial.

-El sistema Estadístico Nacional. Con sus mecanismos de recolección y procesamiento de información económica y social. Por ser este determinante para la creación de la base informativa que permita abordar la temática racial a nivel nacional y en todo el sistema de educación y de investigación científica.

Hay que hacer diana en ese cuadrilátero de fuerzas para poder avanzar en la lucha contra la discriminación racial y el racismo. Pues se trata de problemas en cuya investigación científica todavía debemos avanzar, para diseñar las políticas sociales que nos permitan solucionar los problemas que se nos presentan.

Como un quinto elemento, catalizador, de todos los procesos anteriormente presentados. Están las múltiples conexiones existentes entre ellos. Que integran lo que llamamos la cultura del problema. Por lo que resulta imposible concebir que se genere a fondo una mentalidad sobre el carácter multicolor de nuestra sociedad y más que ello, una cultura antirracista, si el ciudadano no es considerado como parte integral de todos estos procesos, comenzando por la educación, pues resulta evidente, que lo que no entra en la escuela no pasa a la cultura. Dado que se trata precisamente de lograr una cultura antidiscriminatoria y antirracista, que necesitamos, para que nuestra sociedad avance hacia espacios de mayor conciencia de los estereotipos que aún persisten, de mayor igualdad y la más amplia justicia social.

Junto a todo ello, aun se nos presenta un problema, estrechamente conectado con los anteriormente explicados.

El exceso de “occidentalismo”, que todavía padecemos en los campos de la educación y de la cultura cubana en general. Constituyendo un negativo elemento, que obstaculiza avanzar más en la integralidad cultural, lo que se expresa en la afectación al equilibrio que debe existir entre los diferentes grupos raciales que forman hoy la sociedad cubana. Trayendo a colación el debate de cierta persistencia de una hegemonía ( blanca ) de la hispanidad, sobre el resto de los componentes, ante todo, africanos de la cultura cubana. Los que aún sufren los estereotipos, la marginación y la discriminación por una parte considerable de nuestros ciudadanos.

Es decir, con relativa facilidad nuestros estudiantes reciben y asimilan la literatura española, hispanoamericana, la europea, mucho de la cultura de esas latitudes del mundo. Sin embargo, no logran llegar a conocer, prácticamente nada, sobre África y su cultura actual, menos sobre Asia y aun mucho menos sobre el Medio Oriente. Por lo cual, al concluir los niveles primarios de enseñanza, incluido el llamado preuniversitario, salen de la escuela con una visión incompleta, parcializada, racista, maniquea, de nuestra cultura nacional. Entrando también en la universidad con una visión estereotipada, blanqueada, de los valores de la cultura universal .Es decir, con una imagen bastante incompleta y distorsionada de que es la cultura cubana y cuáles son sus verdaderas raíces. Es más, salen sin una explicación del porqué de las diferencias de color entre aquellos con los que han compartido por años y también de las diferencias de ciertos rasgos culturales que en ellos a veces se manifiesta; de su comportamiento personal, no pocas veces diferentes, y de las creencias religiosas que practican, etc. Salen de la escuela, en fin, sin conocerse a fondo mutuamente, como miembros de una misma nación. Simplemente, porque explicar científicamente las diferencias raciales, del color y otros rasgos que presentan, ha sido soslayado en la escuela y no lo encuentran en los medios masivos.

Consecuencia de todo lo cual, en realidad, parece como si no educáramos para ser cubanos, sino para ser blancos. Lo cual es peligrosamente mucho menos complejo e importante, que asumir, que debemos ser educados para asimilar las complejidades y la integralidad de la cultura cubana, que sería lo que realmente nos convertiría en ciudadanos de una nación uniétnica, multirracial y multicolor.

Las consecuencias más graves de todo lo explicado, es que aquellos a los que la familia los educo como racistas, lo siguen siendo y los que no son racistas, ello ha sido el resultado de preocupaciones que se van formando, debido también a circunstancias familiares, de contactos sociales diferentes. Tendencias estas que no llegan a ser solucionadas por la formación educacional. Espacio dentro del cual, se debe promover lo positivo y descartar los estereotipos, los prejuicios y la discriminación. Entonces, como los estereotipos, la discriminación y el racismo, no son simples frutos de la incultura, sino de un contexto social y familiar, que forman una actitud ante la vida; al terminar los estudios, no estamos en condiciones de saber si de verdad hemos lanzado a la calle los ciudadanos que necesitamos.

A pesar de todo, las nuevas generaciones, avanzan, se les observa más mesclados, menos prejuiciados ante los asuntos del color. El problema muchas veces emerge al llegar a la familia. Pero para que eso no ocurra, ello no pude ser el resultado de la espontaneidad, sino de un proceso dirigido por toda la sociedad, desde arriba y desde abajo. Es decir, desde la sociedad como un todo, la individualidad y la familia.

En José Martí, existe un inmedible arsenal de ideas y formas de comportamiento social, incluso, mostrado por su ejemplo de vida, para extirpar el racismo de la mentalidad social. Pero en esa batalla aun triunfa José Antonio Saco, con su concepto de cubano y su exclusión del negro; con sus conceptos de blanqueamiento, del ideal de adelantar la raza, etc. Todo lo cual termina en que el fenómeno de los estereotipos raciales que aun sufrimos, la discriminación y el racismo, que más que lastres heredados de la cultura colonial y después republicana, continúan siendo fenómenos alimentados por las imperfecciones que subyacen en nuestra sociedad y que aun resultan ser sustentadas por las ausencias en nuestro sistema educacional visto de manera integral.

La Habana, 24 de marzo del 2015

Foto de portada: Kaloian

Afrolatin@crowd: Un taller para ennegrecer la Wikipedia

10857093_1567458403515156_5525242687477885097_oThe Caribbean Cultural Center African Diaspora Institute, Proyecto Afrolatin@, Garífuna Nation y AfroCROWD presentan el taller AFROLATIN@CROWD que tendrá lugar el próximo 12 de abril de 2015.


Afro Cultura Libre Crowdsourcing Wikimedia (AfroCROWD) es una nueva iniciativa que busca aumentar el número de personas de ascendencia africana que participan activamente en Wikimedia y en los movimientos de información, cultura y software de acceso abierto.

El objetivo de esta sesión de trabajo es que las personas asistentes editen o creen al menos un artículo en la Wikipedia, para lo cual desarrollaremos las siguiente acciones:

  1. identificar determinados vacíos y nichos existentes en la Wikipedia;
  2. reunir información relevante para ser compartida;
  3. aprender a usarla con un perfil de colaborador/colaboradora y publicar contenidos que elaboramos previamente.

Además tendremos una breve introducción a Wikimedia y Wikipedia y formas de utilizar este recurso para ayudar tanto a niños, niñas y adolescentes como personas adultas afrolatinas a ser digitalmente activos.

Amilcar Priestley, de Proyecto Afrolatin@ y Sandra Abd’Allah-Alvarez Ramírez, del blog Negra cubana tenía que ser, presentarán sendas ponencias durante el taller.

El taller está abierto a todas las personas afrodescendientes, incluyendo pero no limitado a los individuos que se autoidentifican como africanos, afro-americano, Afro-Latino, Mestizo, Negro, Negro-Americano, Caribeño, Garifuna, Haitiano o de las Indias Occidentales.

El objetivo de estos talleres es promover los principios de “desarrollo” de la Década Internacional de los Afrodescendientes de las Naciones Unidas. El fenómeno de Twitter Negro en los EE.UU. y el uso de Facebook en las Américas muestran que las personas afrodescendientes han usado las redes sociales como herramientas de organización. Al usarse este tipo de plataforma para desarrollar y mantener en linea volúmenes importantes de conocimientos en las lenguas nativos como el Garífuna, Kreyol Haitiano, Igbo o Yoruba, se contribuye a la supervivencia y el aumento de las competencias en dichas lenguas y a la vez se establecen redes culturales.

Acá está la página del evento en FB.

¡Inscríbete! El taller es totalmente gratis.