Apuntes para una cartografía en torno al debate del término Afrocubano/a

Por Alberto Abreu

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La música afrocubana. Fernando Ortiz

En los últimos tiempos la impugnación del término afrocubano se ha colocado como un lugar común en diferentes intervenciones de intelectuales cubanos. Los intentos por descalificar este término provenientes, casi siempre, del ámbito académico institucional, y los argumentos esgrimidos por sus detractores trascienden la dimensión terminológica, y vehiculan un grupo de cuestiones relativas a la preservación de la identidad nacional, la historia de la nación y la unidad de la Revolución Cubana.

Desde luego que tales impugnaciones no resultan nuevas. Me recuerdan la reacción que hacia finales de la década del ochenta produjo en el paisaje intelectual cubano el encuentro de un grupo de jóvenes artistas e intelectuales con los postulados teóricos del postestructuralismo y la postmodernidad, y los descalces de aquella generación emergente a ciertos marcos analíticos, paradigmas teóricos, así como al monolitismo de sentido, las percepciones enclaustradas del sujeto y la identidad nacional heredadas de los años setenta, las cuales se tornaban inoperante para analizar estos nuevos gestos culturales.

Sobre la manera en que, tiempo después, esa misma academia recicló hasta hacer suyos tales presupuestos, discursos y obras -presentándolos, en muchas ocasiones, como una conquista suya-, es otra historia que no puede hacernos olvidar aquellas tensiones y encarnizados debates que, en el marco de las luchas interpretativas y en el plano de las relaciones saber-poder atravesaron el campo cultural cubano de la segunda mitad de los ochenta y primeros años de la década del noventa.

En primer lugar, porque una zona importante de aquellas poéticas emergentes (René Peña, Armando Mariño, Douglas Pérez, Elio Rodríguez, Belkis Ayón, Pedro Álvarez el método de actuación trascendente de Tomás González, la cultura hip hop) interpelaban las políticas de representación, hasta entonces vigentes, sustentadas en un sujeto nacional homogéneo, al tiempo que se abrían a provocadoras representaciones del cuerpo racializado negro deconstruyendo un grupo de mitos arraigados en el imaginario popular. Compulsadas por esa fascinación posmoderna por los bordes, la alteridad, la carnavalización, el neohistoricismo y la disolución de las fronteras entre lo culto y lo popular estas obras desmontaban ciertos silencios, estrategias de reducción que habían devenido en signo de la centralidad del poder del blanco frente al sujeto negro/a o mulato/a.

Sin embargo, ya entrado el nuevo milenio se produce un desplazamiento de estos análisis y debates, hasta entonces enunciados desde el campo de las presentaciones simbólicas y el discurso sobre el arte y la literatura, al campo de las ciencias sociales. Lo que trajo consigo la aparición de nuevas voces textos o proyectos socio-culturales que desde disciplina como la historia, la antropología, la etnografía jerarquizaron el abordaje de estas problemáticas. A ellos habría que sumarle otras cuestiones relativas a los paradigmas y el status teórico-metodológico de estas disciplinas para encarar esos nuevos desafíos provenientes de los imaginarios y sujetos subalternos, de la memoria contada desde el poder o desde la perspectiva del otro. Lo anterior resulta válido para entender por qué los debates sobre el término afrocubano/a, dentro del campo intelectual cubano de hoy, no sólo remiten -una manera u otra- a ciertos vacíos, momentos de tensión e irresolución simbólica dentro nuestra memoria nacional, sino que también necesariamente competen al status teórico de nuestras ciencias sociales, y sobre todo a las luchas que se libran en el espacio de las relaciones saber-poder.

Por estas razones, a pesar de que algunos como suele ser ya un lugar común en este tipo de debates culturales- intenten presentar al término afrocubano/a como peyorativo, erosionador de la identidad nacional, dicho rótulo se coloca como el lugar teórico que describe y donde se dilucidan un grupo de fricciones entre la viejas y las nuevas epistemologías raciales.

Lo que intento decir, es que más allá de los afeites políticos, de implante neoliberal, etc., con que intentan ser presentado por algunos de sus detractores, los debates alrededor del vocablo afrocubano/a no son más que otro capítulo de las tantas luchas interpretativas libradas en la historia del campo intelectual cubano, donde lo que está en juego son relaciones de saber o lo que Pierre Bourdieu en La fuerza de la representación llama: el monopolio respecto al poder de hacer ver y hacer creer, hacer conocer y hacer reconocer. Así lo sugieren muchos de estos textos que vienen germinando desde los bordes del saber institucional, y en los que se advierten la impronta deconstructiva de los estudios subalternos y decoloniales, la crítica cultural y el pensamiento afrofeminista frente a la voluntad centrista y unificadora de una academia que en nombre el conocimiento verdadero se afana en domesticar, ordenar, jerarquizar gestos culturales, sujetos, e imaginarios que antes proscribió por iletrados, no cultos. El posicionamiento que en este sentido asumen los hablantes en estas discusiones nos ayuda a entender por qué en estas discusiones algunas voces oficialmente resultan más visibles que otras.

A manera de resumen, considero que un análisis de las discusiones sobre el término afrocubano/a en el campo cultural cubano del nuevo milenio, presupone: historiar la evolución e itinerarios que describe este término en su tránsito por el campo intelectual cubano de los siglos XX y XXI, auscultado aquellos momentos en que el mismo ha servido como mecanismo explicativo a nuestros procesos históricos-culturales.

Llama la atención como tanto el térmico afrocubano/a como la ideología del mestizaje, de una forma u otra, deben su nacimiento o puesta en circulación a las mismas coyunturas históricas. Basta repasar las páginas de la Revista de Avance para constatar como Alfredo Zamora en su reseña “Eduardo Abela, pintor cubano” (1928), al referirse a la representación del negro en la pintura de este artista habla de: la complejidad del alma afrocubana.

De igual forma Fernando Ortiz, quien empleó el término en reiteradas ocasiones, nos habla de: Los afrocubanos dientemellados (1929), de Cuentos afrocubanos (1929), De la música afrocubana (1934), etc. De igual forma el rótulo identificó a instituciones como la Sociedad de Estudios Afrocubanos, dirigida por Ortiz y la revista Estudios Afrocubanos.

Ballagas en su Mapa de la poesía negra americana, (1946) se refiere a las habilidades del letrado blanco para captar el espíritu afro-cubano.

El vocablo también figura en los estudios de Rómulo Lachatañeré. Aunque, según afirma el investigador Tomás Fernández Robaina, el término fue criticado por Nicolás Guillén y Alberto Arredondo[1], sin embargo, es precisamente Gustavo Urrutia, amigo cercano de Guillén, quien lo dota de nuevos sentidos y de un horizonte de significado que dialoga con los propuestos posteriormente por Ortiz en su estudio Por la integración cubana de blancos y negros (1959). La genealogía que, en este estudio, Ortiz construye de dicho vocablo remonta su empleo, entre nosotros, a 1847.

Después de estos datos que, de manera sucinta, acabo de ofrecer resulta incongruente y hasta paradójico que quienes, en la actualidad, apelen a la descalificación de este término, sean los mismos que defienden el pensamiento transculturador de Ortiz, la mulatez de Guillén, o los travestismos y canibalismos culturales a los que apeló la corriente poética conocida como poesía negra, mulata, afrocubana o afroantillana. Desde luego, que a nadie se le ocurriría decir que en Fernando Ortiz el empleo del vocablo afrocubano, desde el punto de vista sintáctico, es defectuoso, ni que el mismo es un constructo llegado de la academia norteamericana, o un intento de trasladar metodologías foráneas para explicar nuestros procesos, ni mucho menos calificarlo de implante del neoliberalismo. Como si en la historia de nuestra modernidad periférica fueran nuevos estos ademanes de reciclajes, citas, apropiaciones y contra-apropiaciones que intentan dotar de nuevos sentidos y de un carácter propio ideas, tendencias y conductas culturales generadas en contextos centrales.

Lógico que los contornos semánticos de dicho vocablo no se han mantenido estáticos, sino que han ensanchado a otras inflexiones y recombinaciones. En 1966, en un texto entregado para un número especial de la revista Casa de las Américas (no. 36-36), dedicado a la presencia de África en América, Fernando Ortiz estratégicamente vuelve a reposicionar el término al hablar de una cocina afrocubana, en ese mismo número aparece un ensayo de Julio Le Riverend, quien propone el concepto de Afroamérica, retomado posteriormente (1992) por Nancy Morejón en su ensayo ¿Afroamérica, ¿la invisible?.

Finalmente pregunto: si en las comunidades intelectuales de América Latina y el Caribe, donde el término es reciente, el mismo ha sido abrazado sin reticencia, ¿por qué en Cuba sigue despertando tantos recelos? ¿Qué razones se enmascaran detrás de los mismos? Lo cierto es que quiérase o no: afrocubano/a no es un simple vocablo, sino del espacio teórico que la tradición del pensamiento antirracista y descolonizador cubano construyó a lo largo del siglo XX. El lugar de enunciación desde el cual se han articulado y re-pensando los vínculos de racialidad negra con la identidad nacional, nuestra historia y cultura.

Tomado de Afromodernidades

Entrevista a Tomasito Fernández Robaina

Mi colega y “hermano de causa” Maikel ha publicado hoy esta entrevista, en OnCuba Magazine, al también hermano Tomasito Fernández Robaina, donde podremos evaluar el rol de este historiógrafo cubano en el pensamiento antirracista cubano.

Un cimarrón alpinista en las montañas de la academia y el activismo social

Tomás Fernández Robaina

Tomás Fernández Robaina

Por Maikel Colón Pichardo
Bob Marley dijo en cierta ocasión: “las guerras seguirán mientras el color de la piel siga siendo más importante que el de los ojos”. Esta frase, tan subliminal, sintetiza la obra y la personalidad de Tomás Fernández Robaina, Tomasito, un septuagenario reparador de sueños, al que muchos consideran el académico del pueblo, que lleva un poco más de medio siglo (51 años), trabajando en la Biblioteca Nacional José Martí: “apartando piedras de aquí, basura de allá –haciendo labor– siempre va esta personita feliz trocando lo sucio en oro”.

Es autor de un número considerable de títulos sobre la historia social del negro en Cuba, también ha abordado varios tópicos sobre la religiosidad popular, y cuenta ya con tres testimonios literarios. Como vemos es un polifacético en los temas que escribe, que sale cada mañana  de su casa en el capitalino barrio del Cerro, a la lucha del día a día.

En exclusiva para OnCuba, accedió cordialmente, a compartir algunas de sus incontables experiencias.

¿Cómo valorarías el estado actual de las temáticas que tanto has defendido en tus libros, tus charlas y tus cursos?

Mucho se ha avanzado, ahora hay más espacios para hablar de temas, que antes no se mencionaban, y en particular de la problemática racial en Cuba. Uno de los logros inmediatos se patentiza en la ampliación, del convencimiento de que la problemática racial existe en Cuba en forma de prejuicios y de discriminaciones no concientizadas como tales, pero que han comenzado a visualizarse como acciones y hechos que deben ser combatidos de manera enérgica. Otro aspecto que debe tomarse en cuenta que la lucha en contra de la discriminación no puede limitarse a la racial, sino expandirse a todas las discriminaciones vigentes aun entre nosotros, unas más visibles, otras más solapadas, religiosas, genéricas, homofóbicas, regionales. Me siento optimista por todo lo señalado, y por la incorporación de jóvenes de todo el país, que de la Negritud estudian e investigan sobre estos hechos y llaman la atención del poder revolucionario sobre lo que debe combatirse de manera objetiva .

¿Cuáles consideras son los mayores retos por afrontar?

En primer lugar la comprensión de que todo los que hacemos individualmente o integrados a la Cofradía de la Negritud, a la Articulación Regional Afrodescendiente de América Latina y del Caribe, a la agrupación Afrocubanas, o a la Comisión Aponte de la UNEAC, entre otras, tenemos el objetivo principal de luchar contra el racismo y sus secuelas. En segundo lugar  valorar objetivamente los  puntos de vista de los diferentes individuos y grupos que luchamos contra el racismo y en contra de todas las discriminaciones y prejuicios. Lograr un consenso en todo aquello que nos une, con el propósito de salvaguardar todo en lo que hemos avanzado en virtud del triunfo revolucionario. Y uno muy importante, no considerar que la difusión del conocimiento analítico, crítico de nuestra realidad histórica del ayer  y la contemporánea, a los sectores más necesitados de ese conocimiento para su más activa y concientizada integración a la lucha que libramos, signifique abrir el caos, y un peligro. No podemos retomar la idea de que hablar  del tema, es crearlo. La acción comunitaria es muy necesaria para apoyar las medidas y políticas raciales y sociales que nuestro gobierno tomará  teniendo en cuenta  el nivel alcanzado del debate actual ante esas problemáticas.

¿Qué proyectos centran hoy tu actividad tanto investigativa como de activismo social?

Investigativamente preparo un curso y libro sobre las publicaciones periódicas de las sociedades  negras cubanas, muy modestamente deseo rendirle tributo a Carlos Manuel Trelles, a Pedro Deschamps Chapeaux,  a Carmen Montejo y a Oilda Hevia Lanier, entre  otros, que contribuyeron con obras paradigmáticas  en este campo de nuestra historiografía, o de nuestra hemerografía. Continuar con mi activismo, muy ligado a la docencia, aprovechando cada espacio donde pueda hablar sobre la lucha que libramos con el fin de que se tome más conciencia de la necesidad de participar en esa lucha con amor, pensando y deseando que las generaciones futuras no tengan los escollos que las actuales han tenido que enfrentar, por eso es muy importante que ese batallar comience por uno mismo, para desenraizar  de ese modo los prejuicios, que se solapan para no ser abolidos.

Durante muchos años, has sostenido importantes intercambios en universidades e instituciones en los Estados Unidos ¿Cómo valorarías estas experiencias?

Para mí ha sido una experiencia fundamental, que me ha hecho sentirme más cubano, identificarme más profundamente con nuestra cultura, con nuestra historia.  Ofrecer seminarios, charlas sobre nuestra historia,  y nuestro presente, de nuestros éxitos y nuestras deficiencias,  de manera objetiva, honesta, subrayando la toma de conciencia y de las medidas tomadas para  superarlas, ahora mucho más visible, ha sido una gran oportunidad.

¿Hasta que punto consideras la relevancia que te han aportado tanto en el ámbito profesional como personal?

En cierta medida parte de lo dicho en la respuesta anterior satisface  esta interrogante. Pero insistiré que mis viajes a los Estados Unidos fueron viajes de adoctrinamiento político. Todavía no he ido a los grandes centros turísticos a los cuales todos anhelan concurrir, me llevaban a ver todas las contradicciones del sistema de vida estadounidense, a hablar con las comunidades haitianas, dominicanas, puertorriqueñas, y de otros países  de América, de Europa y de África,  quienes me permitieron apreciar  los aspectos positivos y negativos de la sociedad estadounidense, cuando escuchaba sus valoraciones,  recordaba siempre las palabras de mi maestro, Walterio Carbonell, en cuanto a la presencia de la dialéctica. Te diré que he comprendido más ampliamente los proceso sociales, que se operan en nuestro continente,  en virtud del conocimiento de la realidad social de los Estados unidos, no olvidemos que en igual medida nuestro Héroe Nacional no se equivocó al analizar las esencias de los Estados Unidos de su tiempo,  y de lo que le avecinaba a Nuestra América, como bien se materializó en su primera guerra imperial invadiendo los territorios de Filipinas, Puerto Rico y Cuba.

¿Pudieras mencionarnos algunas de estas universidades e instituciones, las cuales desde tu punto de vista han sido particularmente significativas dentro de tus experiencias?

Mi primera charla fue en la Universidad de Texas, en Austin, en noviembre de 1991, será inolvidable para mí, como lo fue también durante ese viaje mi visita a la Universidad de Chicago, donde regrese para impartir un seminario, como he efectuado en muchas otras, pero esas universidades, al igual que la Universidad de Miami, fueron en la década del noventa del pasado siglo, las que más me impresionaron y me impactaron profesionalmente. No olvidemos  que en la Biblioteca de la Universidad de Miami se encuentra en la sección Cuban Heritage una, sino la primera  y más importante de las colecciones bibliográficas sobre cuba en los Estados Unidos.  Mis 19 viajes a los Estados Unidos me han enriquecido  el conocimiento de ese país, me ha permitido apreciar que una cosa es la política imperial que suelen desplegar, y otra los hombres y mujeres que también luchan contra ese poder imperial, que se evidencia en el apoyo de amplios sectores de esa sociedad a  la Revolución Cubana con sus virtudes y defectos. Me siento muy orgulloso de que mis viajes iniciales fueron promocionados por colegas como Ben Jones, Fannie Rushing, Laurence Glasco, Aline Helg, quienes confiaron absolutamente en mí para invitarme a eventos, en sus universidades.  Tambien la Biblioteca Arturo Schomburg, del sistema de Bibliotecas Públicas, de la Ciudad de Nueva York, sitio que  considero como mi casa;  desde 1992 investigué sus fabulosas colecciones, colaboré y  compartí un tiempo muy hermoso, que considero formativo, porque en ese centro ahondé mi conocimiento del caribe, al intercambiar experiencias profesionales y personales, con especialistas, técnicos, que me hablaban de sus lugares de origen, de sus ideas políticas, siempre mirando al futuro muy progresivamente, esporádicamente. Gracias a Howard Dodson, el director de la biblioteca,  y a Miriam Jiménez Romaní, y Diana Lachatañeré, ese lugar se convirtió siempre, cada vez que llegaba,  en un aula en la que tanto aprendí sobre la problemática del negro en todo nuestro hemisferio. Otra institución que no puedo dejar de mencionar es el Buildner Center en Nueva York y a su director Mauricio Font, un espacio donde he debatido sobre nuestra realidad actual de manera vehemente y apasionada.  De todas las universidades e instituciones visitadas tengo algo que decir, pero ese será el contenido del libro donde contaré mis experiencias por las tierras de Marck Twain.

Hace unas semanas, en un importante encuentro, en el marco del Día Mundial Contra la Discriminación Racial, se desato un gran debate que en alguna medida cuestionaba tu trabajo de activismo y el de otros. ¿Qué piensas al respecto?

Para mí fue un hecho triste, lamentable, nada nuevo dije que no hubiera dicho con anterioridad. En aquel momento expresé que lamentaba mucho que se hubiera mal interpretado mis palabras. Mi intención no fue que se me tomara como un provocador, por reiterar mi pensamiento de que el debate racial y en contra de todas las discriminaciones debía salir de los espacios académicos, y  llevarlos a los parques, a las casas comunitarias,   a los barrios. No creo que esa propuesta vaya en contra de la que afirma que todo debe ejecutarse  desde el poder. Me parece que el debate abierto, público en la  base de nuestra sociedad, es vital. Sé que ya se confeccionan nuevos programas para los diferentes niveles de nuestro sistema de enseñanza, una forma objetiva para ir creando las condiciones para la formación más objetiva de nuestros escolares y estudiantes, y maestros a corto y a largo plazo. Ese hecho es una prueba de que estamos avanzando.

Pienso que debemos  trabajar más en todo lo que nos una, y no pensar que criterios diferentes a los nuestros puedan ser dañinos, y  mucho menos si esos criterios son  los siempre enarbolados por compañeros comprobados y  objetivamente identificados con la lucha que libramos. Ese incidente me ha servido para comprobar que no todos los que estaban allí mal interpretaron mis palabras, pues los mensajes que han circulados en internet, así lo evidencia de forma muy objetiva. Además de que mis compañeros del diplomado de Antropología, dirigido por el Dr. Antonio Martínez, me hicieron un acto de desagravio en la clase del 27 de marzo.  Pienso que todos hemos salido más fortalecidos por ese lamentable suceso, y muy optimista y confiados en toda la lucha que nos queda por delante.

Hoy en día Tomasito continúa siendo un luchador incansable, a pesar de los años que lleva de trabajo intenso. ¿Podemos asegurar que mantendrá intactas sus líneas de trabajo o habrá algo nuevo a incluir?

Siempre vuelvo a mi maestro Walterio Carbonell, no sé qué podrá surgir en nuestra lucha que deba prestar atención, e incorporar como algo fundamental en mi bregar por un mundo mejor. Pero si hay algo muy cierto, las condiciones que nos hacen demandar desde posiciones revolucionarias medidas contra todas las discriminaciones que a pesar de todo lo hecho por la Revolución para combatirlas, aún se mantienen, serán ellas razones poderosísimas para continuar en la batalla, la cual cesará en la medida en que la realidad circundante demuestre la disminución hasta  su  abolición de todo lo que hemos históricamente combatido.

Debate racial en Cuba: Respuesta Interna

DEBATEracialPor Alberto N. Jones

Hermanos,

Ante una nueva escisión que lamentable se ha producido en nuestra incipiente y débil organización, les escribo temeroso e imploro, que esto no conduzca a un mayor debilitamiento de los cimientos sin fraguar que estamos tratando de construir.

A pesar de no haber visto publicado las bases, conceptos, filiación ni mecanismos para llegar a formar parte de ARAAC, el solo hecho de haberse concebido este abanico unificador de los marginados, obliga a defenderlo, criticarlo, fortalecerlo y crear un mecanismo de funcionamiento democrático, que augure un crecimiento, expansión y reconocimiento, que sea capaz de llevarlo a cumplir con sus postulados teóricos.

Mientas ARAAC o cualquier otra institución carezca de una estructura, una visión, una meta y formas de alcanzarlos, nos limitaremos a hacernos señalamientos, nos fraccionaremos y jamás lograremos alcanzar la autoridad interna y externa necesaria para poner en marcha nuestras aspiraciones, nuestros sueños y obligaciones con la sangre de nuestros antepasados.

Hasta ahora parece ser, que un grupo de hermanos bien intencionados acordaron formar la dirección de esta organización en La Habana. El carácter altamente teórico, académico y verbalista a que se ha limitado hasta ahora el análisis y discusión de los males que aquejan a los segregados, marginados y empobrecidos de nuestro país, le ha faltado una base de sustentación práctica, que atraiga nuevos miembros, se consolide dentro de la sociedad y expanda a lo largo del pais y fuera del mismo.

Las sociedades Chinas en Cuba y tal vez en el resto de mundo, se fundaron y tenían como base, apoyar moral y materialmente a cada emigrante chino llegado a su comunidad, al proveerlos de inmediato de abrigo, alimentos y pequeños recursos económicos re-embolsables con un pequeño interés, con el que cada uno de ellos podia establecer el negocio en el cual se sentía mejor capacitado y con la mayor posibilidad de éxito.

El mundo ha cambiado ante nuestros ojos y nosotros en gran medida, hemos seguido proponiendo mecanismos de ayuda, reconocimiento y deuda, que no fue atendida en el pasado y tal vez, tampoco lo sea en el presente.

Si nos adecuamos al mundo presente y en lugar de pedirle al discriminador y segregacionista que nos exima de su desprecio, que reconozca nuestros méritos, que nos proporcione la oportunidad para avanzar, nos esperan otros 500 años de lamentos, sufrimientos y nuestros deberes con quienes se inmolaron por nuestro presente, seguirá pendiente.

Nosotros, los desposeídos e ignorados, no podemos aspirar en estos momentos, a alcanzar ninguna de las grandes empresas que se asentarán en la Zona Especial de Desarrollo del Mariel o los grandes hoteles que se construirán a tenor de las nuevas leyes de inversión en Cuba, pero si podemos agruparnos en una fórmula ancestral, propia de nuestra cultura, en la cual todos podemos trabajar para un pequeño colectivo o comuna, libre de los males que hoy nos aquejan.

Durante cientos de años los negros, indios y otros nativos se distribuyeron las tareas a realizar. Unos pescaban, otros sembraban y todos consumían de los bienes creados. A pesar de constituir negros y mestizos menos del 25% de la comunidad Cubana en el exterior, ante un organismo aglutinador como ARAAC, podríamos aportar pequeños recursos económicos que permitirían a ARAAC crear y administrar su mini-empresa, con la que podríamos comenzar a romper el ciclo de dependencia actual.

Hermanos, esto es real y esta en nuestras manos. Nos falta el ejemplo vivo, visible que el mundo pueda constatar nuestra gestión, nuestro intelecto al servicio de los mas, mediante la formación de la primera cooperativa de construcción, transporte, ventas, producción o servicios, en el cual todos pudieran reflejarse.

Dejemos atrás la mentalidad de dependencia y antagonismos. Demostrémonos de lo que somos capaces, pongámonos de pie y asumamos la responsabilidad de trabajar y hacer exitosa, cada una de las empresas que acordemos crear.

Millones de negros en otras partes del mundo, despreciados y marginados igual que nosotros, tendrán en nuestros éxitos, un aliento, una vía a seguir. No tengo la menor duda, que con nuestra actitud y ejemplo, miles de Afro Americanos, Caribeños y Africanos, se mostrarán interesados en la formación de empresas mixtas con sus hermanos en Cuba.

Termino recordándoles, que nuestra mayor debilidad radica en la facilidad en que podemos ser divididos, enajenados, como consecuencias de prejuicios ancestrales que aun perviven entre nosotros. Prueba de ello, lo vemos a diario en los Estados Unidos, en el cual, 38 millones de Afro-Americanos poseen un poder adquisitivo superior a los 900 mil millones de dólares anuales y la casi totalidad de ellos viven en una pobreza abyecta, por haber sido programados a gastar, presumir y no crear o sentar las bases de desarrollo de su gente. De nuestro éxito, también dependerán ellos!

Ninguna empresa por grande nos parezca hoy, esta fuera de nuestras posibilidades reales. Unámonos con transparencia, sin arribismo o ánimos de desplazar a nadie de la posición que ocupa. Tenemos que educarnos con una nueva visión del presente y futuro. El éxito o el fracaso dependen de nosotros. A diferencia de nuestros ancestros, nosotros no tendremos a quien culpar, pues miles de negros en Cuba poseen un cúmulo diverso de conocimientos que nos permite diseñar y dirigir nuestro futuro.

Acá los espero! Organícense y digan qué y cómo podemos apoyarlos.

Un abrazo fraternal, un llamado a la cordura, mientras tratemos de recuperar 500 años de abusos, infamia e impotencia.

Alberto

Yesenia Selier: diálogo espiritual de la academia a las artes

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Yesenia Selier en Woman Orishas

Publicado en OnCuba Magazine

A Yesenia Selier la conocí allá por los noventa y tantos tempraneros, cuando cruzábamos pasillos en la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana.

Luego, supe que estaba trabajando en el Marinello, como investigadora cultural. Más adelante pude valorar su alcance profesional su tesis de grado se convirtió en una de las investigaciones más utilizadas como referencia a la hora de analizar “la historia de la gente sin historia”.

Mientras tanto se hizo muy conocida en espacios como el movimiento cubano de rap donde permaneció aportando al pensamiento emancipador. Y por inscribirse también en la exigua lista de cubanas madre de trillizos.

Desde el 2004, vive en Nueva York, Estados Unidos, y enfrentarse a una nueva vida no ha sido fácil, ni personal ni profesionalmente. Emigrar tiene, sin dudas, muchos costos.

Sin embargo, Selier es una académica muy reconocida desde Cuba y sus textos siguen apareciendo en antologías y compilaciones que sobre género y raza se publican en la Isla y en otros países.

La también, bailarina y actriz y Womens Orishas, que se concentra en diosas del panteón yoruba, a las que pone a dialogar con mujeres contemporáneas.

Sobre esta mujer cubana, que se desenvuelve en tres escenarios profesionales, versa esta entrevista.

Primero te pediría que te presentaras: ¿quién es Yesenia Selier para Yesenia Selier?

Para Yesenia, Yesenia es una Guerrera Espiritual, una criatura siempre contemplando la frontera de lo que no se ha hecho todavía.

Una persona profundamente comprometida con el cambio, dispuesta a tener conversaciones incómodas. He intentado una par de veces de responder a las demandas del contexto pero al fin he comprendido que el único costo que no estoy dispuesta pagar es el de sacrificar mi autenticidad. Desde ella siempre me mantengo ocupada e inspirada y expandiéndome intelectual y espiritualmente.

¿Cuáles son los proyectos que consumen tu tiempo en la actualidad?

Consumir es un verbo definitivo en mi vida, mi mayor enemigo es el agotamiento físico y mental, pues ajustar los ejes de mi trabajo físico —como maestra y bailarina folclórica—, al intelectual y como madre de trillizos, es simplemente sobrehumano.

Yo creo que intelectualmente estoy lidiando con la enorme crisis metodológica de contar la historia social del negro cubano a través de los documentos tradicionales. La historia es una disciplina que depende de documentos y estos son mayormente producidos por las élites.

De ahí que mire en los últimos años más a otras formas de recuperar nuestro pasado a través de nuestras tradiciones. También me ha quedado claro la necesidad de comunicar mas allá del espacio puramente académico.

En los últimos cuatro años se ha consolidado mi vocación como activista cultural, materializando proyectos como Tambo! E Ibiono Project en torno la cuestión social y cultural cubana. En el presente, Global Ryhthms Cuba está centrado en la educación sobre la cultura cubana. Es un proyecto que entiende lo cubano como un vórtice cultural en el Atlántico, mas allá del territorio geográfico ilustra influencias de lo nuestro en la cultura popular americana y latina.

Pero todo cuanto hago y produzco está sometido al gran proyecto de mi vida que son mis hijos Taiwo Salvador, Malcolm Kehinde y Leandro Idowu Selier. Ellos, por suerte, son unos chicos inmensamente talentosos y acaban de hacer su primera exhibición de arte, mostrando su joven obra en pintura, vídeo, web-comics, video-juegos hace dos semanas, así que ¡el experimento no ha salido tan mal!

Háblanos acerca de Woman Orishas, ¿de que va? ¿Cuáles son sus aportes, como obra de arte?

Woman Orishas es una rara avis, una danza-teatro-concierto que homenajea a la condición femenina desde la perspectiva de un sujeto afro-diaspórico.

Los tres monólogos que conforman la obra toman lo religioso como un vehículo para la reflexión existencial de la construcción del sujeto femenino (Oshun), la mitologías de la maternidad (Yemaya) y nuestra condición trascendente, y/o nuestra posibilidad real de ser autoras de propia historia( Oya).

Yo aproveché la invitación del Museo Cubano de Miami, para hacer hacer hablar a las orishas que había bailado tantas veces.

Un orisha es una forma de historia colectiva, Oshun, Yemaya, Oya, no fueron una sino muchas mujeres que hicieron aportaciones trascendentes a sus comunidades en el momento que les tocó vivir. Las historias de un orisha son relevantes en tanto se actualizan siempre desde el presente, para guiar, inspirar y sobre todo para sanar y complementar individual y grupalmente.

Esta obra intenta cerrar una brecha enorme de la ausencia en los escenarios, del cuerpo y de la historias de los afrocubanos y de los afrolatinos en general.

Como artista, tienes una obra consolidada que contribuye a mantener viva la cultura afrocubana. Pero sabemos que por ejemplo la Regla de Osha, está lleno de estereotipos —bellos y atractivos— pero estereotipos al fin. ¿Qué haces con esas imágenes estereotipadas que entran en conflicto con quizás tu arista de activista o de académica?

Creo que hay tantas visiones de la prácticas religiosas como practicantes.

Una de las grandes dichas de mi vida es haber sido iniciada religiosamente por Victor Betancourt que es uno de los intelectuales fundamental del Culto de Ifa. Editando su trabajo capté un mensaje muy importante que subyace en mi obra, de repensar la práctica más allá de las transformaciones que la esclavitud y la sociedad colonial le impusieron.

Oya, Yemaya y Oshun las muchas historias individuales que ellas sintetizan, representan mujeres con una agencia política y económica, que Occidente negó a las mujeres hasta el siglo XX. Creo que el contexto económico y político y la gradación de competencia socio-económico en función del género, fue algo que marcó profundamente a las comunidades negras y produjo formas de exclusión que no existían en África. ¡El Epke del cual emana el Abakua en el Calabar establece allá también agrupaciones femeninas! En Nigeria las mujeres tocan tambores bata. He observado que muchas funciones mágico-religiosas en que la mujer está excluida, están centradas en feminizar al hombre, a hacer que mágicamente adquiera un poder que solo una mujer tiene. Las contradicciones que veo en el plano religioso me estimulan a leer entre lineas, pues en ellas se sedimentan fragmentos de la historia social de los afro-cubanos, no documentadas todavía.

El mundo actual está marcado por la migración, lo que supone también costos a nivel personal y profesional que se asumen cuando se emigra. Según me consta, eres de las pocas profesionales negras que se ha insertado en la academia norteamericana y que sigue siendo referencia en Cuba. Mi pregunta es entonces: ¿Ha sido fácil, difícil? ¿Qué has dejado por el camino? ¿Cuáles han sido las experiencias más transcendentales en este sentido?

Lo más duro fueron los dos años y medio durante los cuales no vi a mis hijos, apenas dormía y empece a tener problemas recurrentes con mi sistema inmunológico. Fue duro vivir sin mis amigos insustituibles en la isla y aprender más que un nuevo idioma, una gramática social distinta. Como la mayoría de los afrocubanos llegue sin contactos, sin padrinos, mi familia no tenia ningún amigo que ayudara. Pero creo que esas experiencias nos ayudan a entender quienes somos y a que no podemos renunciar.

Como decía, eres referencia en Cuba para el tratamiento de la temática racial, transcendencia que iniciaste con tu tesis de grado sobre la “gente sin historia”. De allá a acá, ¿cómo ha evolucionado tu pensamiento antirracista?

Los primeros años que pase en este país mi mente estuvo en un largo re-set, pues la experiencia cultural es completamente distinta. El cambio fundamental es que percibo mi condición afrocubana en un continuo con otras experiencias de la diáspora africana. Comprendo que nuestros desafíos económicos y políticos, así como también nuestra lucha por la visibilidad son una constante de la experiencia afro-latina.

Como siempre, al final de una entrevista: ¿cuáles son tus próximos proyectos, ya sean en el ámbito académico como artístico?

Recientemente se ha materializado uno de mis sueños: hacer mi doctorado en los Estados Unidos. Tomó más tiempo de los que pensaba pero he recibido una generosa beca del programa de Media, Cultura y Comunicación en la Universidad de Nueva York.

Planeo desarrollar más mi trabajo sobre el lugar del performance afrocubano en la genealogía del performance latino y negro. Es un trabajo desde el cual espero redimir la valía de nuestra contribución a la cultura internacional y restaurar una parte de nuestra historia cultural en la medida de lo posible.

Además, este año he logrado abrir espacios para lo afrocubano en instituciones culturales de la diáspora cubana como el Museo Cubano de Miami y el Centro Cultural Cubano de Nueva York. Siento que es un logro importante para nuestra comunidad, por encima de todo, y le da sentido a mi voluntad de seguir haciendo puentes desde la educación y el arte.

Rafael Serra Montalvo sobre José Martí

 

Martí negro de Erick Oliveira

Martí negro de Erick Oliveira

Tomás Fernández Robaina me ha enviado un mensaje con el texto fundacional del periódico La Doctrina de Martí. El   director de dicho órgano periodístico, Rafael Serra Montalvo, y autor del artículo, fue uno de sus más fervientes seguidores  y el pionero en dar a conocer la obra y pensamiento, de José Martí, al año siguiente  a su caída en Dos Ríos, quien lo denominó en vida “El Apóstol”, por su entrega total a la causa independentista. Y añade en su mensaje Robaina:

Me parece conveniente su difusión, para que se conozcan ideas que  nos han inspirado en la lucha que libramos desde 1959 en contra de todos los prejuicios heredados de la esclavitud, y mantenidos de modos solapados o no, hasta hoy. Este batallar se ha hecho más visible en nuestras sociedades contemporánea, como consecuencia de la crisis económica, social, identitaria, y de valores morales que se manifiestan en cada uno de nuestros países, en unos más que en otros. Y
por supuesto, Cuba no podía ser una excepción.

Obviamente los contextos materiales, ideológicas y políticos actuales son diferentes, con los referentes en el artículo,  pero en esencia no son pocos los elementos en él,  que nos permiten reflexionar sobre la campaña que libramos ahora,  no en  pro  de una independencia política, pero si en pro de la concientización  de laa pertenencia de los que aún no  están plenamente identificados  y comprometidos  con nuestra historia, y  con  los que anhelamos mejorarla sin limitaciones religiosas, genéricas, sexuales, color de la piel, y clasistas.   Es muy importante  y necesario que no pasemos por alto  todo lo que hemos avanzado objetivamente en la lucha contra la homofobia, el silencio  de los aportes de nuest@s negr@s  a la formación histórica y cultural de nuestra Patria, colectiva e individualmente.

Una prueba, entre otras de lo anterior, lo tenemos en los diversos espacios en donde ahora se analizan  y se dan a conocer esos olvidos del ayer y los de hoy, con la finalidad de enriquecernos y fortalecernos para enfrentar los problemas y los desafíos que surgirán enarbolados por los que conscientemente o no, se oponen al mejoramiento de nuestra sociedad.

A continuación  el texto fundacional del periódico La Doctrina de Martí por Rafael Serra Montalvo:

NUESTRA LABOR

EXECRGO: “Los planetas, no porque hayan de girar alrededor del sol, y de él reciban luz y calor, tienen todos un mismo movimiento ni una misma vida. Es cada planeta una variedad dentro de la unidad del sistema”. Pi y Margall

Procedemos de la escuela de Martí. En ella se templó nuestra alma y se forjó nuestro carácter. Allí aprendimos del venerable maestro, conocer, sin confundir jamás, el falso brillo de la virtud postiza; lo que honra, purifica y ennoblece la práctica del bien.  Nos enseñó a ser indóciles contra toda forma de tiranía, contra toda soberbia, y consecuente amigo de la humildad honrada; a oponernos con coraje viril y previsor contra las concesiones de poderes vitalicios, y a estimar como regazo del abuso las reelecciones continuadas de los administradores de los intereses públicos; como a  acatar con decoro, y a sostener con  fidelidad patriótica a nuestros poderhabientes; pero sin perderles de vista ni disimular sus extravíos, porque son estos los senderos más seguros de llegar a la desmoralización administrativa y a la ruina de todos.

Nos enseñó el ilustre Martí, que un pueblo compuesto de distintos elementos vivos y maniatados por un mismo yugo   deben estar sinceramente unidos y representados por igual en todas las capacidades contributivas a la creación del
país. Porque los que como cubanos servimos para entrar en la compartición del sacrificio, como cubanos hemos de estar también en la compartición del beneficio.

Para recompensar el mérito dela virtud al tanto por ciento, no habrá dinero 
bastante en todo el mundo, ni la virtud verdadera aceparía tan ominosa transacción: Pero para patentizar y hacer justicia al mérito positivo cuando el
mérito seudal se sobrepone para esto, si no falta la honradez o la energía, hay sobrado  lugar, manera y tiempo.

Siempre habrá en todas partes  descontentos. Muchas veces egoístas. Pero cuando 
el descontento es con justicia, los descontentos se unen, crecen, vigorizan, luchan  y hasta vencen.

La virtud de los que dirigen a los pueblos no se debe sentir únicamente, sino 
hacerla sentir como  provecho colectivo entre los poderdantes.

En pos del triunfo de la verdad practicada por el eximio maestro, hemos  de 
dirigir nuestra labor.

Trabajamos por la verdadera revolución que no es la guerra, porque la guerra es 
el medio; la revolución el fin.
La esclavitud, como germen de horrores y colmo de injusticias, pudre el seno de la sociedad  que la sustenta. La esclavitud, con su halito fatal, corrompe las costumbres, vive de la estabilidad de la ignorancia; crea como consecuencia de su abominable jerarquías, las preocupaciones dolorosas; enerva al hombre, envilece a la mujer, destruye la vitalidad y desmoraliza al pueblo.

Echar al déspota fuera de nuestra Patria, y también combatir y vencer 
contra sus enfermizas tradiciones; purificar las costumbres, darles derechos y completa garantía a la mujer; abolir los privilegios, no tan solo en la ley escrita sino también en la ley moral: consagrarse  a toda obra de provecho común;  aplicar los progresos de la inteligencia a las necesidades de la vida; establecer la igualdad, difundir la instrucción y preservar con toda su grandeza la justicia.

Revolucionemos.

Desde ahora y como base de la más inalterable armonía, creemos bueno y de rigor la práctica de la verdadera democracia, que es de donde tiene que surgir el bien de la República.

Odiar al gobierno de España por manía, no constituye el patriotismo. El hábito español es el peligro. Desciñámonos el hábito.

Sentado queda que no venimos  a segregar.  Nuestra misión es la de unir. Pero unir de verdad. No con la unión desventajosa y desigual del jinete y el corcel.

Hay que hacer porque prevalezca la verdad. Toda excusa en el instante de
administrar justicia, es traición al principio, es un mentir.

Virtudes y elementos tenemos para crear una buena República; pero si estas virtudes y estos elementos no son exactamente armonizados con las necesidades imperiosas del país,  no tendríamos República.

Desde la extrema izquierda del Partido separatista, y en conformidad  con los 
preceptos aceptados por todos, hemos de dirigir nuestros esfuerzos para el triunfo de la Independencia de la patria, para que sean reales y no vaga ficción
los  derechos del pueblo. Esta es nuestra labor

(Rafael Serra. Nuestra Labor. LA DOCTRINA DE  MARTI Nueva York, 25 de julio 1896, p.1 cols.1-3 Colección Cubana. Biblioteca Nacional de Cuba)

Supercrónica Obsesión: cuando la música y el activismo van de la mano

La agrupación  Supercrónica Obsesión fue fundado el 25 de  junio de 1996. Atraídos por las cálidas y renovadoras influencias del rap, sus integrantes Alexey Rodríguez a.k.a ..eltipo este.. y Magia López conformaron rápidamente las filas de la vanguardia que protagonizó el proceso de apropiación y definición del género dentro de la cultura cubana.

obsesion

Magia y el ..eltipo este..

Desde entonces, y hasta nuestros días, sus integrantes son fieles y orgullosos representantes de la afrodescendencia presente más allá de sus raíces, en su estética y en el arte que entregan día a día. De manera especial resalta esta agrupación por  una trayectoria ascendente dedicada a lo que ellos llaman “afrocubano pensamiento”[1].

La música de Obsesión refleja un interesante equilibrio de género y una diversidad estilística y musical, que transita desde el trabajo con elementos del jazz, la música cubana y toda una gama de corrientes de origen africano latentes en Cuba y Latinoamérica, hasta la creación de textos muy disímiles, donde el mensaje, siempre en forma de crónica, propone cambios en las conductas y actitudes estereotipadas.

Durante su vasta carrera, Obsesión ha sabido conjugar el buen arte, el humor y las ansias renovadoras, con el activismo, el trabajo comunitario y la lucha por construir un mundo mejor.

No solo han atesorado importantes reconocimientos y premios en festivales, sino que han ofrecido conciertos, en plazas nacionales e internacionales, junto a relevantes figuras de la música; además se han vinculado a la obra de renombrados artistas cubanos como el director de audiovisuales Roberto Chile, y los plásticos como Alexis Leyva (Kcho) y Eduardo Roca (Choco).

Un disco en Cuba para la negritud 

Muchos han sido los temas creados por Obsesión que abordan la negritud y el complejo mundo de las relaciones raciales en Cuba.

En el año 2011, el grupo lanzó El Disco Negro de Obsesión, tanto en formato MP3 como en una singular y creativa edición de su presentación en físico.

Obsesión, tal como declaró su director Aleixei Rodríguez en el concierto de presentación del volumen, comenzó el camino de la lucha contra la discriminación racial y el racismo hacía muchos años atrás, cuando el historiógrafo cubano Tomás Fernández Robaina ―a quien considera su maestro― les invitó a conocer en profundidad de algunos acontecimientos históricos que marcan la identidad de las personas negras en la sociedad cubana[2].

La consecución y presentación de este disco se realiza intencionalmente, al decir de Magia López, en el marco de la designación del 2011, por Naciones Unidas, el Año Internacional de las Personas de Ascendencia Africana[3].

En la nota del disco, el intelectual cubano Marcel Loueiro anotaba:

Usted tiene en sus manos un minúsculo fragmento luminoso (inmenso por su futuridad) de la cultura cubana; la síntesis de un concepto; una manera de asumir la vida, la memoria y la política, que centellea en el espejo de muertos vivos como Aponte, Plácido, Maceo, Banderas, Ivonet, pero sobre todo en el de tantos y tantas negros y negras anónimos que hacen posible con su perenne presencia (desde el remoto cañaveral de las plantaciones y las guerras de independencia, hasta los barrios humildes de la Cuba de hoy) la nacionalidad cubana.

El volumen en cuestión, producido íntegramente de manera independiente, consta de 12 temas, 8 rap y 4 interludios.

Creo no exagerar ni un ápice al asegurar que en su conjunto, el fonograma resulta un material de obligatoria consulta y referencia en la discografía cubana, pues se trata de toda una obra conceptual en torno a tópicos como la belleza negra, la marginación social, los estereotipos raciales y el papel que en el debate del asunto deben desempeñar los raperos, trabajo que en su totalidad deviene una demoledora denuncia contra el racismo, aunque eso sí, con un discurso sin acritud[4].

Este es el segundo disco de esta agrupación y fue presentado ese año al concurso de la discografía nacional CUBADISCO, donde obtuvo el premio máximo en su categoría.

“Calle G”a debate 

Uno de los temas incluidos en El Disco Negro es “Calle G”, el que, como se esperaba, propició el debate acerca de cómo actualmente se perpetua en el racismo en Cuba, específicamente a partir de determinados símbolos vinculados a sucesos específicos, y para nada gratificantes, que tuvieron lugar en la Isla y que han sido soslayados por la historia oficial.

Tal es el caso de la estatua al General cubano José Miguel Gómez que es parte de un mausoleo fastuoso ubicado en una de las intersecciones más importantes de La Habana, la Avenida de los Presidentes o Calle G; avenida en la cual además se hallan esculturas dedicadas a próceres latinoamericanos como Eloy Alfaro, Simón Bolívar y Benito Juárez.

De manera sucinta habría que mencionar que bajo la presidencia de José Miguel Gómez, se cometió una matanza de miles de personas negras y mestizas en el año 1912. El suceso, mal conocido como “la guerrita del 12” ha sido silenciado por la historia oficial. Con el tema “Calle G”, Obsesión se sitúa en el vórtice del debate sobre el racismo en Cuba. El texto es una denuncia de la presencia de la escultura:

En la mismísima Calle G o Avenida de los Presidentes hay,/ Una gran estatua de José Miguel Gómez que si la ve Pedro Ivonet (¡ay!)/ No entiendo que hace ese tipo ahí, después de una Revolución que se hizo aquí./ ¿Que fue lo que pasó con la memoria de este país?/ ¡No se a ti, a nosotros no nos representa!/ (¡Que no me den muela!)/ Que para mí está claro que está glorificando el racismo al descaro/

Pero también ofrece una solución desde la propia cultura hip hop: “Hago un llamado al graffiti cubano/¡Si no la tumban vamo’ y la graffiteamo’!”

En el debate que tuvo lugar a través del correo electrónico[5],varios intelectuales ofrecieron sus opiniones sobre el asunto y como es de esperar algunos estuvieron a favor, otros en contra; sin embargo, lo verdaderamente trascendente en la puesta sobre el tapete de un asunto tan escabroso como la legitimidad que se le otorga (o no) a sucesos tristes de la historia nacional desde la Revolución cubana.

Acerca de la el rap como creador de conciencia social, ..eltipoeste.. expresó durante en el debate:

Nos alegra muchísimo de que nuestro tema “Calle G” haya suscitado esta polémica, lo cual cumple nuestra intención de denunciar, primero y luego, debatir sobre este asunto. Si para eso sirvió nuestra canción, pues ya una parte está hecha. Dicen que no hay una sola verdad, pero nosotros tenemos la nuestra y es la que echamos pa’ alante.

El Club del Spendrú

En el año 2008, la agrupación llevo a cabo el proyecto de El Club del Spendrú[6], que tenía como objetivo proponer el reencuentro de varias generaciones de jóvenes con la música y la moda de los 70.

A partir del año 2013, el proyecto incluye además otras expresiones del arte como la fotografía, la poesía así como en el diseño de vestuario, donde con sus propios recursos y a partir de la obra plástica de Javier Martínez.

Ahora mismo El Club del Espendrú se está redefiniendo para andar en sintonía con los nuevos cambios que están sucediendo en Cuba. Estimamos que se están  abriendo más brechas sociales a pasos agigantados y debemos trabajar sin desconocer en que y cuanto nos afecta para poder incidir con más eficacia en el sector poblacional con el que más nos interesa trabajar. Nos estamos replanteando como reforzar la imagen de la negra y el negro a partir del vestuario buscando alternativas más al alcance de nuestra gente proponiendo opciones desde nuestro propio ejemplo. Por otro lado, también estamos haciendo un trabajo de embellecimiento de nuestra comunidad[7].

Atuendos de la época que resaltan la conciencia racial y la belleza negra aderezan las presentaciones de Obsesión en El Club , durante las cuales se privilegiaban aquellos temas relacionados con la temática ademas de temas clásicos de la música foránea, brasilera, caribeña, estadounidense, etc.

 


[1]    Sandra Álvarez Ramírez: El rap y el “afrocubano pensamiento”. Entrevistando a Obsesión en Otras modernidades, disponible en http://riviste.unimi.it/index.php/AMonline/article/viewFile/1609/1808

[2]    Palabras de …eltipoeste… durante el concierto de presentación de El disco negro de Obsesión, 17 de marzo del 2012 en la sala Covarrubias del Teatro Nacional, La Habana, Cuba.

[3]    Magia López durante el concierto de presentación de El disco negro de Obsesión, 17 de marzo del 2012 en la sala Covarrubias del Teatro Nacional, La Habana, Cuba.

[4]             Ibidem

[5]             Véase todo el debate en “José Miguel Gómez en Calle G”, disponible http://negracubanateniaqueser.wordpress.com/el-ciberdebate/jose-mig/

[6]    Se llama “Spendrú” en Cuba a lo que en otros sitios se denomina “Afro”

[7]    Correspondencia con la autora, 24 de febrero 2014

Sumar y no restar: ARAAC más allá del debate

manoLa Articulación Regional Afrodescendiente desea reconocer la colaboración de las instituciones gubernamentales cubanas que el pasado 21 de marzo se sumaron, por primera vez, a la celebración del Día Internacional contra la Discriminación Racial. Nos parece un gesto importante que debe ir sumando conciencia y acciones emancipatorias a las luchas antidiscriminatorias en general y antirracistas en particular que están teniendo lugar en la esfera publica cubana de los últimos lustros.

El esfuerzo de varias personas, grupos y organizaciones de la sociedad civil comienza a ser acompañado por varias instituciones y organismos que, aunque pocos aun, ayudan a tomar conciencia publica de la fuerza que vienen tomando gestos, actitudes y acciones racistas expresadas por personas e instituciones, así como de otras necesidades que nuestra educación o nuestros medios, para solo hablar de dos sectores, no insertan en sus políticas. ARAAC reitera su disposición de trabajar con todas y cada una de las instituciones y organismos cubanos gubernamentales y no gubernamentales en la promoción de la igualdad racial en Cuba y en la búsqueda de políticas publicas que ayuden a erradicar las causas que reproducen la ideología racista entre nosotros.

El pasado 21 de marzo del 2014 en la actividad que tuvo lugar en la sede de la Asociación Cubana de Naciones Unidas, se cuestiono la intervención de Tomás Fernández Robaina, uno de los más consistentes estudiosos del tema racial en Cuba, quien hablo esa mañana de la necesidad de socializar la conciencia antirracista mas allá de las aulas, salones e instituciones donde se debaten estos temas. La intervención de Tomasito fue calificada de provocación, sumándose otras descalificaciones e intervenciones que niegan el debate revolucionario y afectan los principios de una verdadera batalla contra la discriminación racial en la isla; validando absurdos protagonismos en un tema que solo se resuelve a través de una estrategia colectiva, multisectorial y pegada a los mas afectados por este tipo de opresión.

ARAAC invita a reflexionar sobre la dispersión que caracteriza hoy la lucha antirracista en Cuba, pues constituye un factor que fragmenta y desmoviliza, y lejos de esclarecer, agrega una gran confusión al debate. No apelamos a esa falsa unidad que oculta las diferencias, sino al reconocimiento y al intercambio con esa diversidad y cantidad de modos de entender las problemáticas raciales, la pluralidad de enfoques para explicarlas y las múltiples soluciones a mediano y largo plazo. En tal diversidad hallamos un nuevo campo de discusión y posibilidades antes inédito en Cuba, donde se cruzan las problemáticas de género, clase, religiosidad, orientación sexual, junto a cuestiones ideológicas, generacionales, regionales, locales, institucionales, etc. Pensamos que este campo antirracista heterogéneo debe ser enriquecido con responsabilidad y compromiso con esos grupos y barrios enteros que necesitan nuestra contribución ciudadana.

En medio de un contexto adverso para los millones de afrodescendientes en la región debemos priorizar nuestra inserción en las nuevas proyecciones socioeconómicas y en los debates constitucionales, políticos y comunitarios sobre la distribución de la riqueza y el poder, así como en el reconocimiento social de nuestras poblaciones y sus culturas, procurando un mayor nivel de visibilidad y participación en la vida económica, política y social de nuestros países. Hoy en Cuba tienen lugar debates esenciales para el desarrollo y el futuro de toda la nación, en tales discusiones apenas se escuchan nuestras voces y demandas específicas, silenciadas por una resistente negativa a aceptar las crecientes y sutiles formas de la discriminación racial y tratar de abordarlas con mayor urgencia y responsabilidad públicas.

La falta de consenso, agendas prácticas, diálogo, respeto e intercambio entre las propias organizaciones antirracistas es un factor que desangra el movimiento negro en todo el continente y es un error estratégico que en Cuba debemos evitar
y superar. ARAAC no se detendrá en descalificar a ninguna persona, grupo o acción antirracista sino a colaborar e intensificar nuestra labor vindicativa y propositiva, sin desconocer los beneficios que trajo la Revolución a nuestra
población negra y sin dejar de criticar los errores actuales.

ARAAC intenta aliarse con todas las fuerzas emancipatorias y antidiscriminatorias que luchan en Cuba por erradicar o minimizar cualquier tipo de opresión o humillación. Si nos acercamos a un punto de común acuerdo, este crecerá con el respeto, el intercambio y el trabajo compartido. Por un solo camino nadie podrá avanzar mucho al abordar una problemática que necesita sistematicidad, conocimiento y sensibilidad.

ARAAC convoca a fortalecer el activismo social y político, las agendas ciudadanas, la capacidad de diálogo y el contacto con la realidad y con las personas para quienes trabajamos en esta lucha común, conscientes de las ganancias sociales y de las limitaciones de nuestro Socialismo, pero también de las oportunidades que debemos encontrar juntos en el camino hacia una ciudadanía más plena.

La Habana, Primero de Abril del 2014.
Articulación Regional Afrodescendiente. (Capítulo cubano)

Lamentable incidente entre activistas por la equidad racial

afroEl 21 de marzo del 2014, Día Mundial contra la Discriminación racial, Heriberto Feraudy, presidente de la Comisión Aponte de la UNEAC, valoró los propósitos de las acciones que desarrollan un segmento del activismo, cuyo mejor exponente es el intelectual Tomás Fernández Robaina.

Según Tomás, Feraudy en su intervención  ”calificó esa voluntad expresada por tantos de nosotros como acciones provocadoras, que la solución esta a través de la acción gubernamental, desde arriba.”

Por la gravedad de estos hechos y los numerosos reclamos y respuestas que ha suscitado la intervención de Feraudy, decido compartir varios documentos que expresan el sentir de quienes nos hacemos eco de la posición de Fernández Robaina, con la finalidad de propiciar el debate.

Lamentablemente no tenemos documento alguno donde Heriberto Feraudy explique en detalles su opinión , esperamos que participe como lo hizo cuando, hace un año, escribió a propósito del texto que publicó el intelectual cubano Roberto Zurbano en el NYT.

Agrupé los documentos en una página titulada Heriberto Feraudy/Tomás Fernández Robaina para que sean de fácil consulta:

Tengo un amigo pequeño

tommy

Tomasito

Tomasito es pequeñito. En ocasiones se comporta como un niño intentando sortear ese mundo que cree en la grandeza que supone mirar hacia abajo. Rotunda ignorancia de los otros.
Tomasito es gigante, sobre todo por las emociones que adjunta a sus pensamientos. Ese mundo masculino, al cual ha renunciado, intenta verle como lo que no es y juzgarle por lo que no pueden vivienciar como que él. Pura envidia.
Tomasito es sabio.  Como mago convierte las agresiones en flores. Explota, llora y ama entonces.
Tomasito es bello, tanto que los grandes intentan competir. Por supuesto ellos hacen el ridículo.
Tomasito duele por honesto y patriota. Y porque no le debe nada a nadie, ni a los grandes, ni a los machos, ni a los complacientes.

 

Borremos el racismo del lenguaje

negro
De las tantas definiciones que la Real Academia Española ofrece para “negro”, muchas de ellas tienen un significado peyorativo.

Están por ejemplo “mercado negro”. Esa es de las mas comunes y sabemos que alude a comercio ilícito o subterráneo.

Sin embargo, la que mas centró mi atención fue la definición dentro de la música, una negra es una “nota cuya duración es la mitad de una blanca”. Pareciera que no dice nada, que se trata de algo objetivo, para mi, sin duda alguna, hay un valor asociado.

En Cuba es muy usual decir, cuando alguna persona ha trabajo mucho y para explicar su cansancio, “he trabajado como negro”, cuando se debería plantear “como esclavo” o para ser más exactos “como persona esclavizada”. Pues los africanos y africanas que fueron traídos de manera forzada a este continente no escogieron  ademas se resistieron a ella.

Pues que para seguir pensando sobre el asunto o más bien para plantear una solución a nuestro lenguaje racista, desde la Uruguay negra se ha lanzado la campaña Borremos el racismo del lenguaje, para eliminar precisamente esta última frase. No dudo en que se hará efectiva la petición, solo tenemos que ayudar a difundirla.

En Alemania por ejemplo, el movimiento de personas afroalemanas y afrodescendientes lograron eliminar varios términos de los libros de textos para niños así como de la publicidad, por ejemplo “Neger” o “Negerkuss”.

Pásate y apoya esta campaña. Si ya logramos que la RAE incluyera el “feminicidio” (con la magnífica intervención de Marcela Lagarde), podremos también ganar esta nueva batalla por tener un idioma más justo.