Artículos sobre desigualdad y racialidad en el sistema educativo en Cuba

Foto: Jorge Luis Baños. Tomada de IPS

Foto: Jorge Luis Baños. Tomada de IPS

Andando por las redes me he encontrado dos textos, publicados en sendos medios cubanos, que permiten un acercamiento a lo que a las relaciones socio-económicas y a la actualización del tratamiento de la racialidad en la educación cubana.

Primero quiero sugerir la lectura de la entrevista a la doctora Mayra Espina que publicase Cuba contemporánea, ¿Desiguales en Cuba?, donde la socióloga expresa la misma expresa:

Pero si comparamos a la Cuba de hoy con la de los ´80, con el ideal social de la Revolución, pues podemos encontrar que las desigualdades son ahora sustantivas. Y le pediría a quienes consideran que no hay desigualdad, por ejemplo habaneros y habaneras, que miren a su alrededor, y se fijen en tres cosas: las casas, el medio de transporte y (en la sociología hay una especialidad llamada “sociología de la basura”, que estudia las desigualdades a partir de los desechos de los barrios) los basureros, su contenido en los distintos barrios o en las casas. Mi respuesta es esa: los estudios sociológicos indican que somos hoy mucho más desiguales que en la década de 1980, si compramos niveles de ingresos, salarios… Pero no hay que ser sociólogo. Caminando por la ciudad uno puede ver a simple vista esas desigualdades.

Largo trecho pendiente por igualdad racial, publicado por IPS a propósito de una actividad del capítulo cubano de la Articulación Regional Afrodescendiente, anuncia ciertos cambios que hemos estado esperando al menos por diez años. Al parecer, el sistema educacional se actualiza en el tratamiento de la problemática racial en Cuba, lo que implica un nuevo posicionamiento y la re-lectura de ciertos acontecimientos históricos nacionales e internacionales.

En el encuentro el intelectual cubano Esteban Morales, reconocido también como activista por la equidad racial, anuncio que:

“una resolución del ministro de Educación Superior estableció recientemente la introducción en los estudios universitarios de la asignatura estudios raciales en Cuba, que se aplicará progresivamente en los diferentes centros de altos estudios del país”.

La mesa está servida. Nos toca ahora la tarea de leer y repensar.

#BAD2014, #BlogAction #desigualdad #inequality

 

 

 

El canto negro de Susana Baca: para cre(c)er, lo nuestro

Por Yenys Laura Prieto Velazco

La música cubana es parte de mi vida. He debido nacer aquí. Son dos frases con las cuales la artista peruana Susana Baca nos abre los brazos, la garganta, y pone ante nuestros ojos todas las inquietudes que la acompañan. Es difícil concretar si se trata de una investigadora que canta o de una cantante que se convierte en estudiosa de sus raíces; una gestora cultural de las más auténticas o, simplemente, descubrimos “una negra presuntuosa” que conoce bien su madera y sabe que el arte es su mejor espacio para continuar reivindicando esa herencia africana que durante siglos ha permanecido silenciada.

A nadie sorprende que uno de los íconos de la música folclórica en América Latina llegue a La Habana. Muchos saben que el 18 de octubre estará en concierto en el Teatro Nacional y que no faltarán esos temas con los cuales ha dado nuevos aires a la canción negra de la costa peruana con el fin de actualizar la tradición sonora de su país. Desde hace varios meses ha dialogado a través de Internet con medios de prensa en Cuba manifestando sus ansias de reencontrarse con el público de la Isla.

Eso ya lo conocen. También es cierto que su presentación forma parte del Tercer Encuentro de Voces Populares y que estará en el mismo escenario que recibió hace apenas un año a la mexicana Lila Downs y a la dominicana Maridalia Hernández. Lo que pocos dominan tal vez sea que ella viene a continuar una exploración que comenzó décadas atrás, a indagar en las zonas compartidas por la Cuba mestiza y su natal Perú.

EL CANTO NEGRO DE AMÉRICA

Algunos la catalogan como una de las divas más importantes de la World Music. Sin embargo, ella se resiste a cualquier expresión donde se intente trivializar la verdadera dimensión de la cultura afroperuana.

“Lo afro está siendo captado por algunos medios como un producto. Existe el peligro de que se tergiverse su esencia. Nosotros trabajamos para mostrar que África es una raíz vital de nuestros pueblos, que ha enriquecido nuestra música y nuestra cultura. Tengo la esperanza de que otros proyectos puedan seguir defendiendo lo mejor de esa herencia”, asegura la también fundadora del Centro Experimental de la Música Peruana.

Susana Baca“Es un momento muy bueno porque creo que las raíces africanas están valorándose en todo el mundo. Considero que, en el caso de mi país, todavía falta trabajar más. He percibido con mucha alegría que los jóvenes afrodescendientes se sienten muy orgullosos de esa zona que es parte de ellos”.

En su labor como promotora cultural resaltan sus empeños por crear una escuela de música en la zona sur de Perú. Allí se fundó un centro donde confluía la mirada más académica con la música popular. Se trataba de muchachos con muy pocos recursos –refiere. La también ex ministra de Estado en el Despacho de Cultura en la actualidad intenta retomar ese proyecto en la comunidad de San Luis de Cañete.

EL AMARGO CAMINO DE LA CAÑA DULCE 

“El poeta y folclorista Nicomedes Santa Cruz había grabado muchas expresiones de la cultura afroperuana pero esa investigación quedó en el ámbito académico. Nosotros, con la música, tratamos de llegar a otras personas, nuestra música se convirtió en un estímulo para los más jóvenes”, nos cuenta. Hoy, por ejemplo, hay jóvenes que desde el rock se preocupan por revisar las raíces mestizas.

“Fue importante haber sacado esos discos, haber dado conferencias y llevar nuestro trabajo a otras partes del mundo. Sobre todo, me reconforta mucho que pudimos encontrar personas con la misma inquietud. Me di cuenta de que éramos varios enfrentando ese gran olvido en el que algunos sumían a la presencia negra. Estamos devolviendo matices a nuestras culturas”, refiere.

La diva del folclore afroperuano siempre utiliza el plural para referirse a ese equipo que conformó hace varios años junto al sociólogo Ricardo Pereira, su esposo, quien también ha develado los principales caminos históricos y espirituales de la negritud en Perú. Un sendero que es revisitado en el libro El amargo camino de la caña dulce.

Este volumen nació a partir de viajes interminables por toda la costa, de pueblito en pueblito, y recoge el patrimonio musical de un centenar de comunidades de negros; una intención que también florece en un singular museo impulsado por Susana donde se revela “la historia escondida” de esas comunidades explotadas.

A CUBA TRAIGO EL CANTAR…

El proyecto investigativo también tiene sus orígenes en Cuba -recuerda Pereira-  cuando en 1984 ambos llegaron a la Isla y bebieron de las fuentes directas de la cultura yoruba, así como del caudal bibliográfico legado por Fernando Ortiz.

Susana Baca y Perujazz

“En unos días el libro estará en la Casa de las Américas, un lugar que es para nosotros muy importante por toda la historia que resguarda. Regresaremos allí después de unos años de ausencia. Yo he sido parte de la Casa de las Américas. Me alegra mucho ese reencuentro. Espero llevarme recuerdos hermosos y poder compartir con la gente”, afirma la cantante limeña.

En su presentación del 18 de octubre tampoco faltará la poesía. “Durante el concierto en el Teatro Nacional vamos a interpretar un poema muy bello del poeta vanguardista peruano Carlos Oquendo; es un homenaje a la mujer”, asegura una artista que ha defendido las huellas de relevantes compositoras como Chabuca Granda.

“Ahora mismo existen mujeres creadoras que continúan su obra y prestan especial atención al mensaje contenido en las letras de sus canciones. Hay compositoras trabajando en ese sentido”.

“ES UNA FELICIDAD ESTAR AQUÍ”

“Me parece maravilloso estar en un país donde me he sentido como si fuera mi propia tierra. Estoy ansiosa por encontrarme con músicos y cantantes como los que ustedes tienen; compartir la música con todos ustedes y con el público cubano tan buen conocedor”, nos dice con las cadencias que ya se han imbricado a los sonidos de la costa peruana.

En el primer encuentro con la prensa efectuado en La Habana, alguien le sugiere realizar un disco con música cubana. Ella sonríe, como quien ha sido sorprendida en plena fabulación. “Me encantaría hacer un disco así, es una idea que me ha estado dando vueltas en la cabeza, hacer un homenaje a la música cubana”.

“Trabajo con los integrantes del grupo Perujazz. Ellos están aquí conmigo. Son artistas muy apasionados que deseaban mucho participar en este encuentro”, añade.

“Contábamos los días para estar en La Habana -comenta sonriendo-, quieren ir a las escuelas de música, a muchos lugares. Para un músico es fundamental pasar por la Isla. Estamos muy agradecidos y mostraremos nuestro agradecimiento cantando, entregando la música del Perú con todo nuestro amor. Es una felicidad estar aquí”.

Tomado de Cuba contempóranea

Cinco minutos de reflexión contra el racismo

paracaidas

Foto Kaloian

Por Roberto Zurbano

Una Propuesta en vísperas del Decenio Internacional de los Afrodescendientes

La población negra cubana es heredera de una historia donde esclavitud, marginación y racismo fueron realidades permanentes hasta 1959. La Revolución trajo un cambio mayúsculo para cubanos de cualquier raza, clase y condición social. Para los negros en particular, abrió un periodo cualitativamente superior, cuyos resultados se reconocen dentro y fuera de Cuba. El escaso reconocimiento del peso histórico del racismo y las desventajas históricas del negro en la sociedad cubana aun demandan análisis perspectivos que no deben aplazarse ante los retos del presente.

La actual dinámica económica genera profundas desigualdades sociales que impactan fuertemente a estratos de escasos recursos en toda la isla. Entre dichos grupos, buena parte de nuestra población negra, heredera de viejas desventajas socioeconómicas, sufre hoy doblemente la marginación económica y social, al tener que enfrentar viejas y nuevas formas de racismo.

Es cierto que se ha roto el silencio sobre el tema y se reconoce oficialmente la creciente discriminación racial en Cuba, pero son insuficientes los argumentos y soluciones que apenas ofrecen instancias políticas, estatales, gubernamentales y no gubernamentales. No se trata de explicar a quienes nos dedicamos a abordar, en términos académicos, comunitarios o artísticos este asunto, sino se trata de respetar a esa población negra crecientemente pobre, marginada de los mejores puestos en el mercado laboral, de silenciada historia en los currículos escolares, maltratada por el cine y la televisión que solo reproducen estereotipos subalternos; se trata de reconsiderar esta masa negra con fuerte presencia entre la población penal, sobre-representada en los barrios marginales, con graves problemas de vivienda y salubridad, escasamente insertada en la nueva economía y subrepresentada en las aulas universitarias y los espacios de poder; en fin, víctima, simultáneamente de marginación, silencio, desigualdad y discriminación.

Como ciudadano cubano y luchador antirracista de izquierda expreso mi preocupación, compromiso y necesidad de luchar contra esta situación a través de los medios a mi alcance y con todas aquellas personas, grupos e instituciones que quieran sumarse a esta batalla por la dignidad de los grupos sociales más excluidos y discriminados. Teniendo en cuenta el proceso de re-estratificación social que tiene lugar en la isla, vale la pena repensar la lucha de clases como una opción política que implique nuevas alianzas, acciones solidarias, formas de participación critica y autogestión en la solución de los nuevos conflictos y problemáticas que las actuales dinámicas socio-económicas vienen produciendo en la isla.
A través del activismo social, observando, preguntando, anotando y debatiendo entre líderes y comunidades diversas identifico cinco prioridades en la lucha contra el racismo en Cuba. Con estos cinco puntos debemos atravesar nuestras comunidades, dentro y fuera de la capital, en busca de intercambio solidario, colaboración, crítica, propuestas y respuestas compartidas.

1-Educación: Insertar en los currículos escolares las problemáticas raciales, asumiendo la disposición de bibliografía, especialistas e instituciones con resultados investigativos (historiografía, antropología, genética, etc.) que se publican y debaten fuera de los circuitos docentes, comenzando con la preparación de los profesores y maestros. Así como insertar las historias de África, Asia y Medio Oriente.

2-Mercado laboral: Promover el acceso a puestos de trabajo que dignifiquen la capacidad profesional de trabajadores negros en importantes sectores económicos donde, evidentemente, son excluidos. Garantizar salarios dignos e implementar ayudas económicas a familias de bajos ingresos, así como vías de capacitación laboral para jóvenes residentes en barrios marginales.

3-Políticas públicas e instituciones dirigidas a promover la igualdad racial con eficacia: Definir instituciones y políticas que aborden las problemáticas raciales, significando los contenidos raciales que, entre otros, configuran el entramado de los conflictos económicos y sociales del país, con el propósito de enriquecer las estrategias y soluciones, haciéndolas inclusivas y transversales.

4-Transformación de los medios de difusión masiva en espacios críticos y emancipatorios: Necesidad de dar voz y promover la participación responsable en el espacio público de nuestra diversidad. Debatir sobre las discriminaciones, a través de los medios y también en comunidades, escuelas, centros laborales y organizaciones de la sociedad civil. Este flagelo se oculta entre el silencio, la insensibilidad y la doble moral.

5-Ley antidiscriminatoria: Elaborar una Ley General contra las discriminaciones, pues los contextos (social, económico y político) han cambiado y la institucionalidad jurídica alcanzará un peso significativo en la regulación de la sociedad cubana. Encontrar nuevas formas políticas e institucionales de impedir las injusticias sociales que vienen apareciendo, así como detener la actual impunidad discriminatoria.

Propongo un debate enriquecedor sobre esta propuesta y a sumar personas, grupos e instituciones dispuestas a construir el Movimiento Anti-racista Cubano, en fin … el MAR, un gigante, abierto y democrático movimiento social que llegue a la conciencia y a las bases de nuestro proyecto social y rechace abiertamente toda forma de discriminación y racismo dentro y fuera de Cuba. Construir una sociedad próspera en un mundo hostil (económica e ideológicamente hablando) no puede convertirnos en ciudadanos indolentes e inconscientes de nuestra misión reivindicativa y solidaria, como sujetos participes de un proceso transformador que debe ser más crítico, justiciero y creador en estos tiempos. Si permitimos que el actual desgarrón económico llegue a las bases éticas e identitarias de nuestra sociedad, perderemos todos: negros, blancos y mestizos, mujeres y hombres, niños y ancianos, cubanos todos, dentro y fuera de la isla. Estas cinco tareas podrán convertirse en el punto de partida de una ciudadanía digna y una sociedad de mayor justicia social para todos los cubanos.

10 de Octubre del 2014, desde Centro Habana, Cuba

Ta’ loco: es que su abuelo, peleó con los mambises (+audio)

Hoy es 10 de Octubre, fecha que llevo inscrita hasta en mi carnet de identidad. Vivo en un municipio habanero de igual nombre como tributo al inicio de nuestras luchas independentistas, cuando Carlos Manuel de Céspedes liberó a las personas esclavizadas (dicen las “malas lenguas” que una docena porque el estaba francamente en quiebra) que eran partes de sus “bienes materiales”. Eso fue en 1868, y así lo cuenta la historia oficial. Tal acción le ha servido para ser reconocido como “Padre de la Patria”.

El año pasado en estas fechas, con la publicación de Diez de Octubre: Día del chiste racista en Cuba se produjo interesante debate en esta bitácora, donde afloraron diversas valoraciones acerca de la trascendencia del acto protagonizado por Céspedes en La Demaguaja.

Hoy salgo con una más de mis “excentricidades” como dice un lector (pero que para mí es muestra del pensamiento decolonial cada vez más generalizado), y decido compartir “Loco”, tema del grupo cubano de rap Obsesión, donde desde la sátira se visibiliza la representación racializada y minoritaria de las personas negras y mestizas en la televisión cubana.

Acá les va el tema y la letra de “Loco”. Disfrútenla.

Autor: Alexey Rodríguez Mola (.. el tipo este..)
Reinier Fumero Noriega (El Adverzario)
Intérpretes: .. el tipo este..
Voces: .. el tipo este.. y Magia

¿Ah tú crees que yo estoy loco?
Asere mira, asere mira.
Yo miro la televisión y digo ¿dónde?, ¿dónde estoy reflejado yo ahí?
¿Donde me veo yo ahí?, ¿dónde está por que yo no me…?
¿Qué cosa es eso?
Yo miro la televisión
Yo miro la televisión y digo:
Yo creo que le, que le faltan viandas al ajiaco que hablaba
Fernando Ortiz porque eh, ahora mismo yo digo bueno pero, pero…
Mira por ejemplo en la novela to’ el mundo es blanco.
Y cuando hay negro entonces es de esclavo o le dan un papelito
Mínimo ahí de…
Yo quisiera saber cuál es la próxima novela… ¿cuál es la próxima
Novela que van a reponer ahora?
¿La esclava Isaura o Sol de batey o?

No le hagan caso, no sabe lo que dice,
Es que su abuelo, peleó con los mambises.
Ta’ loco, ta’ loco, ta’ loco, ta’ loco.
No le hagan caso, no sabe lo que dice,
Es que su abuelo, peleó con los mambises.
Ta’ loco.
Son verda’, son verda’, son verda’, son verda’, son ver…

No, no, no y eso que estoy hablando na’ ma’de la novela.
Toy hablando de la novela na’ ma’, porque si empiezo a hablar aquí.
Que to’ los escritores, guionistas y directores de televisión
Saquen historias donde los, donde las personas negras sean protagonistas también Porque…
Protagonistas positivos, que ahora no vayan a meter, ahora…
Nosotro’ también somo’ cubano, loco
Y respiramo’, sentimo’ cogemo’ la guagua.
Eh, eh fuimo’ a Angola y somo’ médico, ingeniero, maestro,
¿Entiende? somo’ profesionale’ también.
Ta’ bueno ya de…
¿Tú me entiende?

No le hagan caso, no sabe lo que dice,
Es que su abuelo, peleó con los mambises.
Ta’ loco, ta’ loco, ta’ loco, ta’ loco.
No le hagan caso, no sabe lo que dice,
Es que su abuelo, peleó con los mambises.
Ta’ loco, ta’ loco, ta’ loco, ta’ loco.
Son verdad, son verdad, son verdad, son verdad, son ver…

ARAAC 24 meses después

Roberto Zurbano. Foto: Vanessa Greene

Roberto Zurbano. Foto: Vanessa Greene

El próximo mes de septiembre se cumplirán dos años en que fundamos en La Habana el capítulo cubano de la Articulación Regional Afrodescendiente para las Américas y el Caribe (ARAAC), cuyo funcionamiento aun deja mucho que desear si pensamos en que uno de sus objetivos es sumar las personas, proyectos e instituciones cubanas que así lo deseen al ideario y el activismo antirracistas.

Más allá de algunas declaraciones, paneles de trabajo e intercambio, reuniones ejecutivas e intentos organizativos no se ha logrado aun horizontalizar la labor hacia una membresía de personas y organizaciones a través de todo el país ni hacer una propuesta táctica y estratégica que nos permita insertarnos en comunidades reconocidas o no, en algunas instituciones importantes, así como dar una legitimidad publica y sistemática a nuestra labor.

Nuestras posibilidades de articulación son escasas, insertas en los pocos proyectos que funcionan gracias a la verticalidad de sus líderes o al compromiso de algunos activistas con su trabajo comunitario, artístico, intelectual o de promoción sociocultural. La ausencia de convocatorias sistemáticas, un órgano de divulgación y la desconexión con otros capítulos y líderes de la región son grandes tareas pendientes, así como la celebración de actividades masivas que coloquen algún tema antidiscriminatorio en medios de difusión, instituciones sociales o en el debate político de las problemáticas raciales del país o la región.

Estas carencias no solo corresponden a ARAAC, pues son compartidas por otras organizaciones o grupos antirracistas anteriores y actuales, lo cual nos hace pensar que la articulación es una necesidad básica para alcanzar los objetivos más sencillos de la lucha antirracista en Cuba. Por otro lado, las alianzas de trabajo deberán ser una de las estrategias esenciales para articularnos desde dentro y hacia afuera de organizaciones similares u otras que posean al menos un mínimo interés antidiscriminatorio en sus agendas o perfiles institucionales.

Creo que los métodos organizativos y estratégicos no han funcionado con la pertinencia que esperábamos y las formas demasiado horizontales de compartir las responsabilidades personales y colectivas no han sido prácticas. Debemos desformalizar y darle una energía diferente al trabajo público de ARAAC, lanzar, coordinar, divulgar y poner en práctica las decenas de ideas excelentes que se nos han ocurrido no caracteriza aun nuestra labor organizativa, ni hemos potenciado las posibilidades personales y de los equipos de trabajo en una agenda pragmática, consecuente y activa que sistematice –en calidad y quizás, en cantidad– la información, el trabajo orgánico y las acciones públicas, de manera que se impone un reajuste de dichas prácticas ejecutivas en función de las tareas y de las personas, y no solo de una o de la otra. Las personas deben definir mejor su campo de trabajo y de responsabilidades, así como mantener un flujo de información constante para el intercambio y el aporte de todas las personas que quieran colaborar con ARAAC.

Para quién se trabaja debe ser una pregunta a responder en cada momento. Para qué se trabaja debe ser un principio muy claro. Cuándo se trabaja, con quién, dónde, con qué alcance y cuales alianzas deben ser cartas a tener en cuenta en cada acción de ARAAC. Cuándo y para qué son también preguntas muy prácticas. Identificar las estrategias con las respectivas tácticas hace que lo más importante sea la misión a realizar, por encima de quien, como, donde y cuando. Si los principios y la estrategia están claros, entonces las acciones deben definir nuestro trabajo de modo sistemático y puntual.

Un mecanismo de rectificación, revisión o rendición de cuentas debe establecerse, así como un balance periódico del trabajo individual y colectivo. Hemos perdido varios compañeros valiosos del ejecutivo y de los ejes, por incoherencias, protagonismos y una falta de reconocimiento a la capacidad y entrega de todos y cada uno de nosotros en esta gran tarea. Creo que es un lujo que no podemos seguir dándonos, sobre todo cuando no se informa adecuadamente lo sucedido con tales compañeros, ni analizamos cómo evitar repetir los errores y las deserciones.

Estos errores lo sufrieron todas y cada una de las organizaciones antirracistas cubanas dentro y fuera de Cuba. No son nuevas y es posible aprender de errores antiguos y recientes, nuestros y ajenas, en la lucha por enfocarnos en una lucha antirracista coherente. Es una labor difícil, pues es un tema apenas aceptado por personas, grupos sociales, instituciones sociales y políticas, así como es objeto de manipulación política, descontextualización, aplazamiento o disminución de su prioridad social, así como los prejuicios propios del tema. Si en la nueva institucionalidad cubana no ha aparecido una visión oficial, practica y definida, sobre este tipo de problemática social tiene que ver con las razones anteriores, pero también con la falta de un diálogo nacional y con la manera, aun prejuiciada, paternalista o vergonzante, con que se sigue tratando este tema. Parte de esa responsabilidad es nuestra, así como parte de las soluciones también nos competen. Si somos parte del problema, dicen los chinos, somos parte de la solución.

Me gustaría intercambiar, desde la responsabilidad y el respeto y no desde la culpa, sobre nuestras insuficiencias, desacuerdos, acuerdos y perspectivas. Preferiría más allá de excusas, inculpaciones, resistencias y justificaciones, acertadas o no, reflexionar sobre por qué nos siguen faltando propuestas útiles, visibles, participativas y críticas que hagan de nuestra agenda, de nuestra conciencia y de nuestras acciones, no un campo de satisfacciones personales o conflictos de tercera importancia, sino maneras de sumar, intercambiar, explicar y convocar a todos los cubanos, de todos los colores a sumarse a una lucha común, más allá de los intereses personales y de grupos, donde nos reconozcamos en diversas tareas comunes, que desarrollen maneras sencillas de intervenir en la realidad cotidiana y nuevas formas organizativas para hacer cumplir nuestra misión pública. Nos toca abrir un poco más nuestros espacios de divulgación, justicia y legitimación. Le corresponde a ARAAC hacerlo de frente y junto a discriminados y discriminadores, en un diálogo crítico y constructivo de esa identidad ciudadana diversa que aun aspiramos.

Afectuosamente,

Roberto Zurbano

Observatorio de Medios: El síndrome “Quién tiró la tiza”

Imagen racista en calle de La Habana

Imagen racista en calle de La Habana. Imagen de Reno Massola

Hace unos años atrás, un tema musical cubano exponía sin mediaciones algunas la cruda realidad del racismo en la Isla y las inequidades que de él se derivan. La canción, que resumió posiciones encontradas, estuvo signada por Molano MC, integrante en ese momento de Clan 537, decía:

¿Quién tiró la tiza? El negro ese ¿Quién tiro la tiza? ¿no fue el hijo del doctor, no? ¿Quién tiró la tiza? El negro ese ¿Quién tiró la tiza? El negro ese porque el hijo del doctor es el mejor ¿Quién tiró la tiza? El negro ese porque el hijo del doctor da ropa, zapatos… El hijo del doctor merece un buen trato, el hijo del constructor… ese negro es delincuente y por eso este año, coño, va ser repitente.

Ahora el reconocido fotógrafo cubano Reno Massola comparte en su perfil de FB una imagen que me recuerda aquella canción. Pareciera que las personas negras siempre somos las culpables.

Reproduzco el análisis  que Massola publicase junto a la imagen. Saque Ud. sus propias (y contundentes) conclusiones.

El ruido ensucia (según el cartel, solo los negros hacen ruido). Sin embargo, en la esquina de mi casa y en K y 25 en el Vedado, hay sendas iglesias evangélicas (metodistas) que sus cultos los amplifican y molestan al barrio. Los domingos no puedes dormir la mañana y otros dias no puedes ni hablar en casa. Los vecinos hemos llegado a pensar que su dios es sordo al igual que las autoridades, que bien informadas de esto hace más de 20 años, hasta la mismísima Oficina de Asuntos Religiosos del CE, no hacen nada. Y los directivos de estas iglesias, jejeje, son blanquitos, blanquitos. Dicho esto sin animo racista, claro está. Pero me acordé al ver el cartel en 26 y Calzada de Puentes Grandes.