Algo acerca del panel de los Independientes de la Academia de Historia de Cuba


El pasado viernes, 9 de marzo la Academia de Historia de Cuba convocó a sus miembros, y algunos invitados, a participar en el panel que dedicado al Partido de los Independientes de Color, se celebró en la Universidad San Jerónimo.

Allí se encontraba la crema y nata de las ciencias históricas cubanas y unos cuantos intrusos que, sin recibir invitación, pudimos hacernos apuntar en la lista preconcebida que tenían los custodios en la recepción de dicho recinto universitario.

De “los 44”, estuvimos Gisela Arandia, Tato Quiñones, Roberto Zurbano, Bienvenido Rojas, Gloria Rolando, y yo. Me permito recordarles que “los 44” es una frase acuñada por Zurbano para referirse a los intelectuales, artistas y activistas que participamos frecuentemente en las actividades relacionadas  con el racismo en Cuba.

El panel en cuestión estuvo conformado por Rolando Rodríguez, el autor del tristemente célebre La Conspiración de los Iguales; Tomás Fernández Robaina, referencia obligada en el tema; Yoel Mourlot, periodista santiaguero que pusiera la cosa “caliente” en el panel que, acerca del PIC se realizó en la Feria del Libro y Oilda Hevia, quien desde su tesis de grado se interesó en investigar sobre el Partido. Como moderador el director de la BNJM y presidente de la Academia Cubana de Historia Eduardo Torres Cuevas.

A Rolando le tocó abrir la sesión, no sin antes expresar su inconformidad con el tiempo destinado para leer su ponencia. En su intervención, cercana a los 45 minutos, reafirmó las tesis fundamentales expuestas en su antes libro: Los Independientes se equivocaron, alzarse fue una decisión errónea, alega; y sus acciones tuvieron un marcado matiz de “vendepatrias”, pues recurrieron a la intervención norteamericana como la vía para lograr la legalización del Partido. Larga y agotadora intervención que le dejó casi sin aliento.

Tomasito leyó la ponencia que compartí recientemente en esta bloga, en la cual resume las azares y tribulaciones de las comisiones creadas para celebrar los centenarios de los Independientes. Fue el único de los panelistas que volvió a tomar la palabra, esta vez para “descomponerse” como solo él puede hacer: se pone rojo, tiembla y se le raja la voz. Tomasito siempre cimarrón y apasionado. Su árbol es el sauce llorón.

El colega santiaguero Mourlot volvió a argumentar las dos tendencias que, en su opinión, se concentraban los miembros del PIC: moderados y radicales. Esta vez resalté en sus palabras el uso de los términos “racismo blanco”. Al parecer, su súbito viaje a La Habana para cumplir con este panel no le dejó tiempo para considerar las sugerencias que le hicimos en La Cabaña. En aquel entonces Zuleica Romay le dijo que no era preciso ponerle color al racismo, yo se lo dije de otro modo: “el racismo es una teoría del poder, por tanto no puede ser negro” porque no fueron ellos quienes lo inventaron, el racismo es eso y punto”.

Pero la que rompió las expectativas y recibió una larga ovación, a pesar de no haber hablado del PIC propiamente, —de todas maneras a esa altura del campeonato no hacia falta, ya habíamos escuchado tres discursos sobre este asunto—, fue Oilda Hevia quien se concentró en examinar la vigencia del PIC como motivo de investigación, revelando ciertos puntos ciegos sobre este asunto, y también para las relaciones raciales en la Cuba actual.

Ahora bien, desde el público celebré varias intervenciones.

El doctorísimo historiador Jorge Ibarra (padre) pidió hacer el análisis desde la Historia y no desde la Política, al mismo tiempo que expresó su inconformidad con los datos hasta ahora aportados. Según este caballero, la investigación acerca del PIC está aún en ciernes y hay muchos elementos que no pueden ser aun definidos con certeza. Dijo entonces que las conclusiones sobre Estenoz o Ivonet no son para nada aplicables a todo el PIC, de lo cual se deriva la necesidad de conocer las diferentes tendencias dentro del seno de la organización.

Desde los oyente también hubo una medular intervención que pidió contextualizar las relaciones EU-Cuba en aquella época, momento en que el paradigma de modernidad era la sociedad norteamericana. Por eso no puede decirse de manera categórica, y mucho menos convertirlo en una crítica, que los Independientes hayan preferido la intervención yanqui, sino que ese era un mecanismo socorrido por los políticos en aquel momento para lograr ciertos propósitos.

La cineasta Gloria Rolando pidió que se investigase acerca de los oficiales implicados en la represión y masacre de los Independientes. Mencionó además la participación en esos hechos de Ramón Fons (aquel esgrimista primer cubano en unas olimpiadas) y José Martí Zayas-Bazán, quien, en sus palabras, no es el Ismaelillo del poema de Martí. Creí entender a partir de lo que Gloria dijo que el segundo capítulo de su documental 1921: Voces para un silencio no ha sido puesto en la TV cubana (el primero lo emitieron en la Mesa Redonda que dirige Randy Alonso) porque aparece el hijo de Martí.

Tato Quiñones, partiendo de aseveraciones de Rolando y Mourlot sobre el origen humilde de Estenoz, leyó íntegramente el expediente militar de este cubano. Allí nos enteramos que estuvo bajo órdenes de José Maceo, Calixto García etc. Tato fue tan incisivo que ofreció la información exacta para localizar tal documento en el Archivo Nacional.

Personalmente, extrañé la presencia de Esteban Morales, me hubiera gustado escucharle frente a los catedráticos de la Historia en Cuba que tenía que decir sobre este asunto. Él, que no lleva mucho tiempo investigando sobre el PIC, se ha revelado últimamente como una de las personas que más contribuye al debate, ya sea porque lo que dice es vilipendiado o legitimado. Repito: me hubiera gustado saber si tenía algo más que decir que aquellos dos artículos que dirigió a Guillermo Rodríguez Rivera, supuestamente como respuesta a un agravio.

Acá solo les comenté algunas de las palabras que sedujeron mi reflexión. Pero para quien quiera sacar sus propias conclusiones. Acá en mi mano tengo la grabación de la sesión. La presto, la regalo pero no la vendo…

6 comentarios en “Algo acerca del panel de los Independientes de la Academia de Historia de Cuba

  1. y porqué se acuñó ese término de “los 44”? Cuál fue la connotación? Que interesante…. Como siempre gracias Sandra por compartir!

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    1. MariFer
      44 es un numero cualquiera, el queria remarcar que siempre somos los mismos y que el salto será debatir el problema racial en toda Cuba no en un grupo de intelectuales, artistas y activista, me explico?

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