Sara Gómez en su propia voz


No puedo plantearme el cine didáctico como una especialidad, sino como una necesidad. Para muchos de nosotros la vocación de cineastas nos nació con la de revolucionarios y ambos oficios han llegado a constituirse como inseparables. Si sentimos la necesidad de un cine didáctico en tanto que revolucionarios, este siempre será útil, interesante y cinematográficamente valido en tanto que cineastas. El cineasta cubano se expresa siempre en términos de revolucionario; el cine, para nosotros, será inevitablemente parcial, estará determinado por una toma de conciencia, será el resultado de una definida actitud frente a los problemas que se nos plantean, frente a la necesidad de descolonizarnos política e ideológicamente y de romper con los valores tradicionales ya sean económicos, éticos o estéticos. Cuando asumimos la realización de un documental científico considerándolo como una necesidad revolucionaria no cabe duda que nos estamos expresando, estamos aceptando y proclamando que es indispensable conocer y hacer conocer, por ejemplo, las ventajes de la propagación del cultivo de los cítricos por injertos en plantas patrones que tengan características de resistencia a determinadas enfermedades típicas; estamos utilizando el cine como un arma de lucha de múltiples aspectos. Esta contribución conciente y militante al dominio de nuevas técnicas y métodos eficaces de producción va a constituir un auténtico acto de descolonización, va a tener un significado trascendente dentro de la propia obra revolucionaria, que en nuestro caso quiere decir artistica. Y es que en una sociedad que se fija como meta la necesidad de llegar a transformarlo todo, hasta si misma, el artista se expresa, siempre y cuando refleje esa desesperada necesidad. Expresar esa angustia sera lo culturalmente válido.

Gómez Yera, Sara: «Los documentalistas y sus concepciones», en Pensamiento crítico, dedicado al Cine cubano, No. 42, La Habana, julio, 1970, pp. 94-97.

Un comentario en “Sara Gómez en su propia voz

  1. De cierta manera, a su manera cierta, Sara me enseñó que hay belleza y arte en lo marginal, por auténtico desde entonces lejos de negarme ( o debí decir:” negrarme”) el derecho a mi marginalidad, la reafirmo… de cierta manera, Sara, a su manera cierta,
    Gracias Sandra…

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