Negracubana bloguera… hasta el último aliento


Me quedé con ganas de hablar, y dar a conocer mi parecer, en el debate que, a propósito de la presentación del último libro de Juany, aconteció en Fresa y Chocolate recientemente.

Tomando como pretexto la salida de su último libro, Juany convocó a un panel acerca del papel de la crítica en los nuevos escenarios que presuponen en uso de las (ya no tan) nuevas tecnologías de la información y el conocimiento, lo que utilizaré como punto de partida para el presente comentario.

Quería haber dicho que el término blog sigue siendo una mala palabra para muchas personas en Cuba y que, ante tanta ignorancia sobre la red de redes, tal significado casi se erige como un destino ineludible, una suerte de: “!ah, ya entiendo, es que tú eres bloguera!”.

Por otra parte, cada vez que llega un directivo nuevo a mi centro de trabajo, se de antemano que se cuestionaran mi rol dentro de la blogosfera cubana y que, no eventualmente, me quitaran el acceso pleno a Facebook y otras redes sociales. No tengo que ser espiritista ni adivina para advertirlo. Lo he llamado: “Síndrome del FEI de lo que Internet no es”, donde FEI es “funcionario-emergente-ignorante”.

La realidad es una: es muy difícil poder nadar sin encallar en la orilla, porque casi siempre quien te pone el traspiés está tan cerca de la arena como tú (podría ser hasta un sencillo y simple administrador de red, a quienes, muchas veces, ni les interesa la temática en cuestión), más allá de las disposiciones reales sobre el uso de Internet en el país.

O lo que tuve que escuchar una vez: “tu blog no es una prioridad de la editorial”. La verdad, yo no suponía que lo fuera porque con algunos percances sucedidos a lo largo de 6 años, no podía ser de otro modo. Sin embargo, cuando mi identidad virtual estaba oculta, corría con mejor suerte que ahora que todos saben que Negracubana y Sandra Álvarez son la misma persona. Quizás sea una apreciación, pero por lo menos antes podía bloguear a mis anchas, usar Facebook y Twitter para promocionar lo subido a la bitácora, y GMAIL para responder a los comentarios de internautas.

Yo, como periodista en ejercicio (no de formación), me bato todos los días con los acontecimientos culturales de mi país, o mejor dicho de mi Habana, y cómo reportarlos para mi medio de prensa de una manera digna y consciente y, al mismo tiempo, escribir para mi bitácora de una forma comprometida y sagaz. Eso si, tengo la dicha de que en innumerables ocasiones reporto sobre temáticas que me interesan, privilegio, creo, ganado con mi tesón, voluntad y estudio; pero también producto de mis múltiples intereses —como pueden ser la racialidad y los derechos sexuales y reproductivos—, que no siempre animan a los profesionales de la prensa.

Hacer crítica cultural es bien difícil en este contexto, porque como me repetiría un amigo (a quien alguien le había dicho): “todos entramos y salimos por la misma puerta”. Yo misma he sido víctima de acoso por un autor de un libro y eso que le dejé bien claro que yo no tenía nada en su contra, que mi cuestionamiento era acerca,  y estrictamente,  relativo a la obra publicada.

Además, en más de una oportunidad se me ha dicho: “se te fue la mano negra” por lo publicado en Negra cubana tenía que ser, comentario sin tenerse en cuenta la libertad que supone tener una misma su propio medio y ser, entonces, su propia censuradora. Concluyo que quien así piensa desconoce las particularidades mínimas de la Internet.

No creo que lo escrito por mi, tanto en medios nacionales como Sandra Álvarez, o como Negracubana en esta bitácora, pueda ser cuestionado al punto de reducirme a una “negra que protesta demasiado y a quien hay que silenciar”. Simplemente tengo mis puntos de vistas, los que han sido cultivados, precisamente, desde la máquina de coser de mi madre y la revolución socialista que aun alimenta mis utopías.

Espero no aparecer en lista alguna que divulgue (por falaz que sea) quienes son pagados por la SINA con fondos de la CIA. En su lugar si pudiera aparecer en registros sobre quienes, blogueando por cuenta propia (y contra todas las banderas), conciben que grandeza de la revolución cubana está en la posible satisfacción de las necesidades personales (espirituales, económicas, profesionales, etc.) de las personas. Ese si es mi delito.

En este sentido, continuaré, mientras no lo pierda, hasta mi último aliento, pensando sobre esta sociedad que construyo y de la que también soy protagonista. Blogueo, luego existo.

 

 

3 comentarios en “Negracubana bloguera… hasta el último aliento

  1. Me encantó tu publicación, 100% de acuerdo contigo….espero sigas publicando sobre esos temas, no importa que 10 te hagan críticas poco constructivas si por cada uno de ellos habemos 100 que estamos cerca de tu forma de pensar, mis saludos Negracubana y siempre agradecida de leer tus publicaciones.

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