21 de marzo: Crónica de una fecha


Por Gisela Arandia

El teatro de La Casa del Alba Cultural en La Habana fue el escenario de un conversatorio donde estuvieron presentes más de cien  personas representantes de ARAC-Articulación Regional Afrodescendiente de América Latina y el Caribe, constituida en el acápite cubano en septiembre del 2012, un espacio que busca poner énfasis en propuestas concretas para eliminar la discriminación racial.

El encuentro, dedicado al 21 de marzo, Día Internacional contra la Discriminación Racia,l versó acerca de la movilidad ascendente y el empoderamiento como mecanismos de oportunidades, desde la sociedad civil, que muchas veces no son claramente  percibidas, debido a la invisibilidad temática.

El panel, apoyado por una  nutrida participación de artistas, escritores y  líderes comunitarios, estuvo integrado por la Dra. Rosaida Ochoa, directora del Centro Nacional de Prevención para el ITS-VIH/sida,  Nicolás Hernández Guillén, presidente de la Fundación Nicolás Guillén,  Magia López, integrante del grupo Obsesión y el reconocido pintor cubano Roberto Diago ; como moderadora estuvo la investigadora y escritora Gisela Arandia.

Con la intención de trasladar el foco de atención hacia la construcción de nuevos paradigmas de racialidad, el debate puso énfasis en cómo utilizar las oportunidades con que cuenta la sociedad cubana destacando paralelamente, y con mucha fuerza, las dificultades que existen todavía.

La propuesta utilizó un mecanismo inédito hasta ese momento como proceso dialógico y consistió en narrar breves historias de vida,  contadas en primera persona de manera sencilla. Las personalidades afrodescendientes invitadas expusieron sus experiencias que fueron recibidas con aplausos emocionados en una sala abarrotada de público.

En la introducción fue presentado el papel de la movilidad ascendente y el empoderamiento como herramientas culturales que representan una oportunidad para revertir las desigualdades sociales arraigadas en el pensamiento de la colonialidad asociaoa a una herencia histórica y actual. El análisis tuvo con hilo conductor aquellas percepciones que están en el imaginario social y que sobreviven de manera consciente o no en mecanismos discriminatorios pero que inciden, desde la subjetividad colectiva, en la inferiorización de las y las afrodescendientes.

En el epicentro del debate estuvo el papel de la educación y la cultura como parte de la estrategia de la movilidad ascendente, aspectos poderosos con que cuenta la sociedad cubana.

Se destacó además la posibilidad también de diseñar estrategias para transformar zonas de precariedad y pobreza en la población negra cubana, a partir de un trabajo social para el cual el país cuenta con múltiples recursos que no son utilizados en una perspectiva antirracista.  Se propuso también estudiar las tesis de Frantz Fanon para explorar el vínculo inseparable entre racismo y clases sociales.

Las y los panelistas expusieron aspectos personales y políticos decisivos de sus vidas, contados por primera vez ante un auditorio tan numeroso. Asuntos como el papel de la familia afrodescendiente, parte constitutiva de una estructura social responsable y comprometida que reconoce una tradición ética emancipatoria y al mismo tiempo ofrece su apoyo amoroso, fueron reconocidos como pasos imprescindibles en la formación de la autoestima y el orgullo identitario.

Otro tema debatido con mucho interés fue la necesidad de dotar a las generaciones afrodescendientes más jóvenes de recursos profesionales y espirituales que les permita asumir las oportunidades con argumentos que rompan los miedos impuestos por la cultura de la subalternidad.

Un tópico que recorrió todo el conversatorio fue la urgencia de priorizar una educación familiar de mayor calidad en niñas y niños afrodescendientes para fortalecer su identidad y diseñar estrategias personales que rompan con el legado de victimización impuesto por la cultura dominante. Este tema tuvo particular atención sobre todo por el contexto de la sociedad cubana actual que promueve nuevas maneras de empoderamiento para las cuales la población afrodescendiente no está suficientemente preparada.

La necesidad de trabajar de modo más activo en propuestas de solidaridad barrial en asuntos como la vivienda, relaciones con la policía y la población negra que está en las cárceles fue otro de los asuntos expresado durante las exposiciones.

Las intervenciones del público completaron un amplio abanico de opiniones que intentaban no solo mirar al pasado sino también como construir espacios de equidad racial en el futuro inmediato y mediato.

Un asunto de gran importancia fue planteado por la abogada Deyni Terry acerca la urgencia de un mayor conocimiento en la población afrodescendiente cubana del papel de las leyes vigentes en el país para que puedan ejercer plenamente sus derechos ciudadanos.

Finalmente, luego de unas tres horas de debates, caracterizadas por un tono coherente y comprometido, el grupo musical Alami, puso fin al encuentro con la interpretación de varios temas de su repertorio actual.

 

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s