“Realmente creo que esta conferencia en Miami, sin amenazas ni despliegue policial, es una señal de cambio”


Publicado en OnCuba Magazine

“Realmente creo que esta conferencia en Miami, sin amenazas ni despliegue policial, es una señal de cambio”

Yasmín Silvia Portales Machado, es una cubana de 34 años —lo digo porque se que a ella no le importa—, pero tiene una sabiduría que seguro viene cultivando de otras vidas. O quizás fue su madre, mujer erudita también, quien más le influyó en poder vincular lo imposible.

Es así que esta mujer cubana se mueve entre el pensamiento marxista y el activismo feminista, haciendo escala en su heterosexualidad iconoclasta, definida por ella misma, y su identidad racial.

En su blog, uno de los más reconocidos de Cuba, y que constituye la forma más directa de su participación en los debates que en el país tienen lugar a pesar de su ciber-desconexión, declara en la presentación: “Vivir en Cuba y ser Queer ha sido elección. Mi vida es un fino equilibrio entre el ejercicio de la maternidad, el feminismo y el marxismo crítico”.

Y en ese mismo espacio, que también funciona como botella lanzada al mar, escribió uno de los post más contundentes donde revelara sus sentimientos  encontrados a propósito del ejercicio de la maternidad.

Estas y otras aristas de su condición de ciudadana cubana la han colocado como una de las ponente, residentes en la Isla, en la conferencia “US/Cuba Relations, the Second Obama Administration: The Cuban-American Community and changes in Cuba- Building bridges for better relations”  que el pasado fin de semana tuvo lugar en hotel Sofitel en la ciudad de Miami y que fue organizado por CAFE (Cuban Americans Engagement) y con la colaboración de otras organizaciones: FORNORM (For Normalization), Cuba Educational Travel y Generación Cambio Cubano (GCC). Allí presentó “El país que quiero legarle a mi hijo”, que se encuentra disponible en su bitácora.

Justo un día después de finalizado el evento, que acogió la participación de intelectuales y empresarios de las dos orillas, surge esta entrevista, derivada del morbo que me produce conocer como sobrevivió una marxista en un ambiente que pretendía ser práctico y conclusivo si tenemos en cuenta el programa de la conferencia:, como decimos en buen cubano, como ella lograría “aterrizar”.

¿Cuál fue tu participación en el evento recientemente celebrado en Miami y organizado por CAFE? ¿De representar a un segmento de la población cubana, cuál sería?

Fui invitada para el panel “Los cambios en Cuba y el ambiente externo: Una visión desde la isla”, junto con los editores de Espacio Laical. Mi exposición reflexionó sobre la pertinencia y complejidad de defender los derechos de grupos sociales discriminados en la situación cubana actual.

Desconfío del término “representar”, eso está bien para las estadísticas o las personas electas a cargos públicos. Yo soy una mujer cubana, negra, habanera, marxista, feminista, queer, menor de 35 años, con un hijo. CAFE no me invitó porque yo represente a alguien, sino porque participo desde hace más de cinco años en la lucha contra la homofobia en Cuba, y colateralmente contra el racismo y el machismo, porque he escrito, denunciado, y, con ayuda de mucha gente buena, hecho algunas cosas para cambiar ese estado de cosas en Cuba.

Como mujer negra, marxista, activista LGTB y feminista, ¿cuáles son las tesis que defiendes para un posible recuentro de los gobiernos de La Habana y Washington?

Somos vecinos, ¿no? Los vecinos deben llevarse bien. Respetarse en las diferencias y ayudarse en las causas comunes.

El Diferendo Cuba – Estados Unidos es una reliquia de la Guerra Fría –no soy la primera que lo dice. Desde mi punto de vista, sus años de existencia han probado tres cosas, que Estados Unidos no se toma bien los ejercicios de soberanía y autodeterminación en América Latina, que el pueblo de Cuba prefería a Fidel respecto a lo que tuvo hasta 1959 –con o sin apoyo soviético-, y que es inútil como mecanismo de presión política.

El Bloqueo, las medidas para implementarlo y para responderlo, solo han redundado en la violación de los derechos de la ciudadanía de ambos países, impedidas de moverse o expresarse libremente. El bloqueo es la causa y excusa de todo en Cuba, desde la falta de transparencia gubernamental hasta las calles rotas. Mientras que Estados Unidos se priva de una colaboración importante en materias fronterizas y de un importante mercado, que podría generar desarrollo material en ambas naciones.

No se trata de ser feminista, LGBT o negra, se trata de ser marxista y desear el progreso material y espiritual, de ser patriota desear el cese del acoso a mi nación. Pienso que las personas de CAFÉ, FORNORM y Generación Cambio Cubano también son patriotas, comprenden que el Bloqueo solo limita las libertades internas y el desarrollo económico de Cuba. Decidí apoyar este empeño porque me parece razonable trabajar de conjunto con esta gente, que conoce a Estados Unidos porque aquí viven, y creen en la soberanía nacional como algo innegociable.

¿Cómo defiendes los postulados principales del socialismo cuando se está hablando de estrategias capitalistas como estímulo de las inversiones y el capital privado? ¿Significaría eso (o no) el establecimiento de un modelo económico en Cuba que esté más cercano al capitalismo?

Esa es fácil: el gobierno de Cuba no defiende el socialismo que yo defiendo. La Generación Histórica está, desde mi punto de vista, atrapada en la (ya conocida) ineficiencia productiva del socialismo estadocéntrico. Han confundido la socialización de los bienes de producción –preconizada por Marx y otros– con la propiedad estatal. Ante el callejón sin salida que implica en términos materiales e ideológicos, escuchan a asesores que invocan las viejas leyes del mercado. Lo peor es que, como Cuba es un Estado vertical, otros acercamientos teóricos no tienen garantía de llegar ante las altas esferas y presentar propuestas de solución alternativas.

El gobierno pretende hacernos creer que tenemos y tendremos socialismo porque la educación y la salud son gratuitos y universales, y la mayor parte de la infraestructura productiva permanecerá en manos del Estado. Eso es casi equiparar al socialismo con un Capitalismo Monopolista de Estado de Bienestar. Otras naciones de Europa han logrado cobertura total, aseguran el control de la riqueza nacional con la participación del Estado en las empresas, y siguen explotando a África –tan tranquilos. Si el socialismo fuera sobre educación y salud, Barack Obama sería socialista.

Yo defiendo que el socialismo no es acerca de quitar derechos a la gente, sino de dárselos, junto a las garantías materiales y legales para que puedan ejercer su creatividad, vivir con dignidad, y recibir protección en caso de incapacidad física o mental. Es acerca de superar la idea monstruosa de que lo único valioso es el trabajo a la venta en el mercado, que Marx no señaló porque fuera buena, sino porque es consustancial al capitalismo. Es también sobre quitar hegemonía a la propiedad privada al rescatar otros tipos de propiedad –comunal, pública– o inventarlos. El socialismo es acerca de superar el capitalismo, no de (mal) hacerlo sin mercado, competencia comercial o empresarios, porque eso es inútil: nadie hace mejor el capitalismo que los capitalistas.

¿En qué parte de este asunto queda el beneficio de las clases más populares en Cuba, las cuales muchas veces son personas negras, y que no tienen un familiar en el extranjero que le envíe la plata para crear ese negocio? ¿De qué manera lo anterior podría incrementar las brechas entre las clases sociales en Cuba?

Ese es uno de los baches más visibles de la Actualización. No se han planeado –o no se han revelado– acercamientos que prevean la desigualdad con que varios sectores sociales entran al nuevo juego de los “emprendimientos económicos”.

Marx explica que la Revolución Industrial no habría podido ser sin el flujo de riquezas de las colonias, tres continentes fueron saqueados para que Europa se diera el lujo de invertir en la educación de sus varones, algunos de los cuales luego se dedicaron a la investigación y desarrollo de tecnologías que pusieron a sus naciones a la cabeza del mundo entre los siglos XVII y XIX. Eso se llama Capital Inicial.

Pero ocurre que no hay mucho más capital inicial en Cuba que el que proveen las personas residentes en el extranjero. Es un grupo mayoritariamente blanco y urbano, porque afrodescendientes y campesinado recibieron grandes beneficios en 1959, no tenían razones para marcharse. No es hasta después de 1980 que la migración cubana empieza a cambiar su perfil demográfico.

Hoy, no se si la ONEI tenga datos separados por color de la piel y género, pero lo que se ve en La Habana es que la mayoría de quienes poseen negocios –no chinchales– son hombres blancos, mientras mujeres y hombres negros son empleados.

Si no se implementa una política crediticia sensible a esas diferencias sociales, junto al desarrollo de una sociedad civil y leyes que protejan los derechos de grupos desfavorecidos, las desigualdades crecerán, y aumentarán las expresiones discriminatorias, la violencia y la inseguridad ciudadana.

Gracias por tus preguntas. Realmente creo que esta conferencia en Miami, sin amenazas ni despliegue policial, es una señal de cambio.

Nos hemos sentado a hablar gente de distintos colores políticos, pero nacionalistas. Sabemos que nuestras coincidencias son pocas y significativas, nos llevarán lejos. Como creo en verdad que ningún proyecto verdaderamente popular (mucha de la gente de ayer preferiría la palabra democrático) puede avanzar en Cuba si el acoso norteamericano permanece, tenemos que trabajar de conjunto. ¿Después? No se, pero yo no creo que alguien pueda regresar a Cuba en el tiempo, no somos un pueblo así.

4 comentarios en ““Realmente creo que esta conferencia en Miami, sin amenazas ni despliegue policial, es una señal de cambio”

  1. El concepto de Capitalismo Monopolista de Estado no describe ni tiene relacion alguna con la Centralizacion de la economia. El capitalismo monopolista de estado es un estadio de desarrollo del capitalismo y en esencia es una alianza entre el Estado y las grandes empresas, empresas que siguen siendo privadas. En esta especie de alianza, el Estado se subordina a las empresas con el objetivo de explotar aun mas a los trabajadores.

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    1. Gracias por la bienvenida, negracubana. Yo tambien soy negrocubano y ademas, estoy a punto de graduarme de estudios socioculturales, por lo que el tema racial es algo que pienso trabajar si puedo ejercer esta carrera. Ya conocia su blog, lo que pasa es que no siempre puedo acceder a el por ser .com.
      Un saludo.

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