Me dicen Cuba: Temas y sus Últimos Jueves. Aprendiendo a debatir


Temas y sus Últimos Jueves: aprendiendo a debatir. Entrevista con Rafael Hernández
Por Norge C. Rodríguez Almiñan y Sandra Abd’Allah-Alvarez RamírezCuando Rafael Hernández, director de la revista Temas, se preparaba hace un par de semanas para visitar la ciudad de Santiago de Cuba, se comunicó conmigo para que le asistiera en un proyecto de encuestas, en dicha urbe, sobre el consumo de la publicación que él dirige.Sin dudarlo, acepté acompañar en esta empresa al intelectual que lidera una de las revistas que consumo habitualmente, casi con obsesión. Mi emoción era tanta que la compartí con Negracubana o Sandra, mi amiga de “andazas feisbuqueanas”.

En una conversa cómplice elaboramos el cuestionario de preguntas que le presentaríamos a Rafael. En esas circunstancias nació esta entrevista que tuvo como lugar el patio de la sede provincial de la UNEAC, luego de unas de las conferencias que ofreció en la ciudad.

Para comenzar: ¿cómo se genera la lista de los temas de debates de la revista?

Dos veces al año se reúne el Consejo asesor y el Consejo editorial, alrededor de 35 personas. En una de esas dos reuniones se proponen los temas que al equipo le parecen apropiados para los panales de Último Jueves o para los números de la revista.

Para los números de la revista se requieren temas sobre los que podamos reunir resultados de investigaciones, para los paneles no necesariamente, pero sí deben tener un perfil contemporáneo o, eventualmente, puede ser un tema histórico de interés en el presente. El objetivo es lograr una agenda lo más equilibrada posible, es decir, que no todos los análisis sean sobre “la economía” o sobre lo “que va pasar con la economía”, por ejemplo. Después de que se hace ese listado, se circula a los miembros de los Consejos y ellos votan. Los 10 temas más votados son los que integran la agenda delÚltimo Jueves.

 

Se discute bastante sobre el impacto de los debates, ya sean presenciales o virtuales, en la sociedad civil. ¿Le parece suficiente un espacio, como el propiciado por Temas, para lograr ciertos cambios en la sociedad cubana?

No, no creo que ningún espacio de debate por sí mismo puede ser suficiente para lograr cambios en la sociedad cubana; creo que puede contribuir a tomar conciencia, a entender algunos problemas.

El propósito del Último Jueves no es lograr tener impacto en la política; si los políticos están al tanto de la discusión, si se interesan en los temas (y en muchos casos se interesan en ellos), el debate puede contribuir, porque se presentan visiones diferentes, se producen intercambios y entre todas esas visiones hay razonamientos, interpretaciones, caracterizaciones de problemas.

El propósito no es intercambiar impresiones, sino tratar de entender un problema. Si se logra poner encima de la mesa un grupo de interpretaciones y de reflexiones sobre un tema, que aborden aspectos diversos sobre él, hemos alcanzado el propósito. Se trata de aprender colectivamente, enseñarnos entre todos a entender un problema y a pensar en posibles fórmulas para enfrentarlo y rebasarlo.

El hecho de que eso se pueda convertir después en política es algo que escapa completamente al alcance del espacio. El espacio pretende servir como bien público. Los debates se encuentran después en la revista, en los libros de Último Jueves o en los vídeos que estamos difundiendo, los cuales tienen como propósito multiplicar el efecto de Último Jueves en otros escenarios interesados, para otras instituciones o grupos de personas que quieran discutirlo.

Sobre el enseñar a debatir, creemos que Temas tiene un papel importante en este sentido, aunque no sé si ha sido un objetivo explícito. En nuestra opinión, salvo contadas excepciones, los debates transcurren como verdadera exposición de argumentos que enriquece a los presentes. ¿Cuál ha sido la clave de Temas en este sentido?

La clave es la perseverancia, el entrenamiento; la clave es persistir en mantener y desarrollar ese espacio de debate que nunca se ha cancelado, que nunca se ha interrumpido y que nunca ha dejado de mantener su carácter plural.

Hemos tenido críticas y cuestionamientos, en determinado momento ha habido personas que no se han comportado de acuerdo a las normas, pero eso ha sido muy episódico, muy excepcional; la catarsis, el chancleteo, la tribuna se han ido reduciendo y le han dado más espacio a la argumentación, a la presentación de visiones analíticas, etc.

Ha costado trabajo pero creo que lo más importante ha sido poder mantenerlo, porque en mantenerlo está la virtud, en que las personas puedan decidir que van a continuar viniendo, en que tengamos usuarios, una población fija, permanente, que viene siempre a los Últimos Jueves. También que esa población se haya hecho más diversa, más joven por ejemplo, definitivamente con distinta visiones, interpretaciones, e incluso con distintas opiniones políticas es un logro. Eso solamente es el resultado de haber podido permanecer, de haber podido capear las ventoleras que han soplado de un lado y otro.

Decididamente la revista es puntera en el tratamiento de ciertos temas. ¿En un futuro cree posible la inclusión  de temáticas como la pornografía o la prostitución? ¿Qué temática no ha sido abordada en Temas y por qué?

Hay muchas temáticas que quisiéramos tocar, la única razón por la que no se han tocado es porque el consejo asesor no ha votado por ellas. Por ejemplo, hace un rato me hablaban del tema de las relaciones médico-paciente y el patrón cultural que las marca, el elemento de la tradición que está presente de forma vertical en ellas y en la salud pública, sector del cual nos enorgullecemos, pero donde hay una estructura muy jerárquica, a veces muy autoritaria hacia el paciente. Ese tema, por ejemplo, lo hemos propuesto varias veces, pero no ha sido votado por la mayoría, igual que muchos otros que pueden aparecer.

También hicimos un panel sobre el erotismo en la cultura que tocó el tema de la pornografía. Obviamente es un problema que está asociado con una visión del erotismo y volveríamos sobre él abordando otros aspectos de la problemática de la sexualidad. Y sobre el tema de la prostitución pasó que quisimos conseguir artículos, ensayos, investigaciones sobre la prostitución para publicarlos en la revista y no los conseguimos. Nos dimos cuenta de que no había trabajos serios de investigación acerca del tema y eso nos hizo posponerlo, pero creo, ahora que lo mencionas, que podría ser un buen tema para Último Jueves.

Muchos intelectuales cubanos, y la sociedad en general, debaten hoy sobre nuestra televisión, sobre los problemas que tiene y los cambios que necesita. ¿Se ha realizado alguna coordinación para trasmitir los debates de Temas en la televisión? ¿Cree que algún día los trasmitirán en vivo?

Nosotros en determinados momentos hemos logrado que un programa de radio vaya a la revista, reporte y trasmita desde ella. Hace mucho tiempo logramos hacer eso un par de veces.

La televisión está pidiendo supuestamente programas de debate, aquí están esos programas de debate, podrían utilizarlos. Ahí hay una tensión entre lo que se dice que se quiere, lo que es la política enunciada, y lo que es la práctica. A la hora de enfrentar el tema del debate en la televisión pasa lo mismo que en los espacios institucionales: la política enunciada es que se deben multiplicar los espacios de debates institucionales que faciliten, que regularicen, que le den realidad a la idea de que existe un debate sistemático y un espacio para expresar puntos de vista discrepantes de manera regular.

Sin embargo, una cosa es enunciarlo y otra cosa es ponerlo en la práctica. Es la historia del pescao que se compra y después se le coge miedo a los ojos; a la hora de ponerlo en práctica se le coge miedo a que haya intervenciones estridentes, y es lógico que las haya y que las va a haber siempre, que haya personas que participen y no resulten las mejores para contribuir a crear un ambiente de diálogo. Pero eso no nos puede llevar a nosotros a abandonar el propósito, ni a dejar que nadie secuestre ese espacio, a través de ninguna acción, de ninguna intervención flamígera. Eso no lo podemos permitir, tenemos que mantenerlo a toda costa y con la colaboración del auditorio. Lo hemos podido hacer hasta ahora, y con relativo éxito, porque hemos contado con un público que ha participado activamente en el propósito de evitar situaciones que desequilibren el espacio o que creen situaciones estridentes.

La televisión le tiene mucho miedo a hacer un programa en vivo. Incluso editado en vídeo no lo quieren poner o se resisten a ponerlo, o le encuentran defectos al programa por esto del “síndrome del pescao y de los ojos”. Eso indica que va a ser muy difícil que acepten hacer un programa en vivo. Yo no aspiraría a que hicieran un programa en vivo; aspiraría, aspiro todavía, y no voy a dejar de hacerlo, a que pongan los vídeos de Último Jueves por la televisión.

¿Qué ocurre?, que nosotros no podemos esperar para difundir esos vídeos, para que cumplan una función social; no podemos esperar a que lo pongan por la televisión, tenemos que difundirlos. De hecho, lo estamos haciendo con la intención de ofrecerlos a quien quiera utilizarlos para aprender o para reproducir esa discusión en una escuela, en una universidad, en una iglesia, en un sindicato, en una casa de cultura, en un espacio comunitario, o en donde sea. El material en vídeo tiene una manera o estilo, una forma de presentar el problema que puede ser interesante, amena, atractiva y puede, al mismo tiempo, tener las ideas centrales que se discutieron. Eso, al igual que la publicación de la revista, es parte de la misión de Temas, expandir el espacio del debate, de la reflexión y contribuir desde el conocimiento a hacernos más ilustrados.

La revista Temas aborda tópicos que generalmente son polémicos e incómodos para algunas personas. ¿Qué experiencias han tenido con la censura?

Nosotros nunca hemos dejado de publicar un trabajo que hayamos querido publicar. A veces hemos recibido opiniones críticas, pero son cada vez menos.

En los primeros tiempos de la revista había personas en posiciones jerárquicas importantes que no la querían, no les gustaba, pero había otros que sí y la revista pudo continuar sin abandonar su objetivo, sin apartarse de la línea para la que fue creada.

Es una revista del Ministerio de Cultura, no es una revista creada por un grupo que se reúne en un parque y decide crear una revista. Temas proviene del propósito de la política cultural de propiciar espacios de reflexión. Pero una vez creada es un medio con un alto grado de autonomía y nunca, absolutamente nunca, el Ministerio de Cultura nos ha dicho que tratemos un tema ni que le dediquemos un número a nada. Eso lo decide, como dije antes, el Consejo Asesor, el Consejo Editorial de la revista.

Sí nos ha ocurrido que algunos de los textos que hemos publicado han sido considerados polémicos o problemáticos, a veces por el autor, en otras ocasiones por el tipo de argumento o el tema de que se trata. Pero eso es natural y forma parte del tipo de resistencia que es necesario vencer, y no con “el filo del machete”, sino con el diálogo, la negociación y con la persuasión.

¿Qué puede hacer Últimos Jueves de Temas para disminuir el habanocentrismo y propiciar el debate en otras provincias?

Hemos ofrecido una y otra vez a varias provincias que organicen el espacio de Último Jueves, que mantengan el formato del espacio con participantes de la provincia o de la ciudad, que se pueda debatir. Lo hemos hecho aquí, en Santiago de Cuba, y también en Cienfuegos, Matanzas y Santa Clara.

Siempre repito que Cuba es un país excepcional, entre otras cosas, porque tiene la inteligencia muy repartida, no concentrada en la capital de la república, y nosotros queremos reflejar esa inteligencia y esos grados de desarrollo importantes que existen en muchos lugares de la Isla.

Nosotros hemos invitado a participar en paneles de la revista a personas que viven fuera de La Habana, pero naturalmente se tienen que desplazar. Seguimos invitando a personas que quieran participar como panelistas o asistentes, que asistan a los Últimos Jueves. Nos encantaría que cada vez más hubiera participantes de otros lugares del país. De manera que la puerta está abierta.

Pero además estamos listos para escuchar las propuestas de las provincias, de las universidades, de la Unión de Escritores, de las instituciones culturales para hacer estos paneles de debate, poder contar con su apoyo e incorporarlos al flujo de producción y difusión que la revista tiene por delante. Ojalá podamos hacerlo. Ha sido la política deTemas y estoy seguro de que muy probablemente para el próximo año vamos a poder hacer más de uno de esos paneles. Eso nos llena de satisfacción.

Igual, muchas veces los premios de ensayo de la revista, un premio muy competitivo, los han ganado intelectuales que no viven en La Habana. Asimismo, en incontables ocasiones hemos publicado muchos artículos escritos por intelectuales que no viven en La Habana. Las puertas de Temas han estado siempre abiertas y lo siguen estando para la colaboración.

Publicado en Progreso Semanal

Fotos tomadas de Progreso Semanal

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