Me dicen Cuba: Bienvenidos al mundo de Samuel Riera


logo-a-enviar (1)

En el número 202 de la calle Marta Abreu, del municipio habanero que tiene la llave, está el estudio de Samuel Riera. Entre aquellas historias que ya conocemos del Cerro (cerrao) se encuentra también la de este espacio singular, Riera Studio, donde este promotor cultural acoge exposiciones con un profundo sentido humanista.

Según sus propias palabras, él es “Octopus artist” o sea un artista pulpo que “trata de alcanzar y construir con diferentes manos” y que con esa intención se asume y desempeña como “grabador, pintor, escultor, vídeoartista, performático, curador, cineasta, profesor en artes, poeta, editor, administrativo de mi propio negocio, jefe para los que han estado trabajando para mí, constructor, ayudante de albañil, plomero, negociador entre problemas de vecinos, diplomático, psicólogo, etc”.

Sobre su quehacer dentro del Art Brut en Cuba y las particularidades de las obras que se exponen en Studio Riera versa esta entrevista.

Te confieso que no soy conocedora del tema, por eso te pido que me hables del Art Brut en Cuba, de cómo dichas propuestas han logrado ocupar un espacio (o no) en el panorama cultural cubano.

El Art Brut y el Outsider Art son dos denominaciones o criterios de arte que marcan pautas muy parecidas pero en el fondo no lo son. En Cuba ambas se conocen muy poco, y una de ellas, Art Brut, tuvo un mínimo de acercamiento a través de la obra que Samuel Feijóo desarrolló con el grupo Signos de Villa Clara, proyecto que se conoce también muy poco. Este grupo de artistas “singulares”, como los llamara Jean Dubuffet, uno de los iniciadores de esta manifestación, no eran Artistas Brut, lo que nos estrecha el camino aún más frente a los antecedentes de este género de arte en Cuba. El Art Brut para muchos es el llamado “Santo Grial de la Creación”.

¿Cómo y cuando surge Studio Riera y de qué modo se inserta en el Art Brut Project?

Riera Studio surge en 2012, como una estrategia independiente que permita un acercamiento directo con un arte de carácter periférico, o lo que es para muchos ambientes de arte “la alternatividad” o “lo alternativo”. Sin embargo, creía que debíamos de llegar más “abajo” y dimos con arte marginal o marginado, seguimos un poco más y dimos con Art Brut, Outsider Art y otras patologías de arte (o como se les pueda llamar, en ninguno de los casos de forma peyorativa), donde personas aún no conscientes de ello creaban discursos muy oportunos y extremadamente sensibles usando la herramienta del arte. Realmente nos encontramos con una fuente rica en conocimiento popular con una base de información peculiar. El Art Brut Project Cuba se crea dentro de Riera Studio, como una oficina que permite un acercamiento a este tipo de arte, con la idea además de fomentar una colección ayudando a proteger este patrimonio peculiar. Además, promueve exposiciones, talleres y eventos sobre este tema.

Se podría pensar que la obra de estos artistas, en especial aquellos con discapacidad de tipo intelectual o con alguna patología psiquiátrica grave, puede ser valorable solo como una manera de que estas personas ocupen su tiempo, o sea, como una “terapia ocupacional”, cuando lo que siento es que el proyecto proponer insertar sus creaciones como “genuino arte”, para llamarlo de algún modo, precisamente revindicando que este no es más que el producto de la actividad humana, no importa quiénes sean los sujetos, y que en este sentido debe ser valorado. Te pregunto: ¿cómo legitimar esto en un país donde lo legítimo, aunque sea arte, se ve más asociado con la academia?

Pienso que el arte cubano necesita de oxigenación, necesita reencontrarse, necesita mejores puntos de observación o, por lo menos, comenzar a mirar más hacia dentro que fuera. Creo es solo mirar las cosas desde un punto de vista diferente, dar el giro en el momento necesario, y esto todos los cubanos debemos aprender a hacerlo. Tenemos una tendencia a demorar en visionar o en convertirnos en visionarios. Cuba es un caudal rico en materia humana diversa, y aún no entendemos la diversidad. Muchas veces tenemos que esperar a que otros vengan a observar sobre esa diversidad y cuando sucede, al darnos cuenta, ya es tarde. No hay día en que no converse del tema con muchas personas que se me acercan. Este proyecto lleva consigo una causa de toma de conciencia cívica, ya que muchas personas no comprenden sobre las diferentes patologías y sobre todo cómo tratar a personas con estas características e, incluso, en muchos de los casos encuentras incomprensiones dentro de la propia familia donde conviven los individuos cuyo arte potenciamos. Lo que resta es cuestión de tiempo.

Estos artistas con problemas mentales o desamparados socialmente, ¿cómo llegan a tu estudio? ¿Trabajas con otros promotores o gestores que te proponen estas figuras o las vas buscando?

Me rodeo de un equipo de buenos amigos psicólogos, psiquiatras, biólogos, etc. Todos dentro del campo de la ciencia, nadie dentro del campo del arte, para visionar este aspecto. Gente de mucha sensibilidad, que saben entender perfectamente las peculiaridades de los individuos y valorarlas.

¿Cuáles son las exposiciones que decides proponer en tu estudio?

Este punto es muy complejo para mí. Hay muchos que se han dirigido a mi espacio con intenciones de exponer. Lo que pasa es que mi proyecto de estudio no tiene una programación marcada, no es una galería, no tiene una estructura de galería y tampoco es una casa de cultura. Es un espacio doméstico que establece conexos interactivos con el arte, y no cualquier tipo de proyecto de arte. Creo que ese campo se lo transfiero a otros espacios que respeto mucho. Por último, pienso que existe un arte con preocupaciones sociales, y precisamente en ese es que me enfoco mucho.

Conocí tu proyecto por una muestra “singular”, entiéndase escasa, en la Cuba actual: ¿por qué acoger una exposición dedicada al arte y a la militancia lésbico-queer-feminista?

¡Guao! ¡Qué salto! ¡Jajaja! Tiene que ver un poco con lo que ya explicaba antes, todo lo que en arte exista y roce con las diferentes problemáticas sociales existentes en Cuba o en cualquier parte del mundo me interesa. El activismo lésbico me parece una de las causas más justas del tema feminista. No tengo ningún problema si mañana aparece otro proyecto y toca el tema masculino, lo que creo es que del tema “mujer” en general hay que decir mucho en nuestro país y cualquier ejemplo de activismo social referente a mujer internacional es importante tenerlo como referencia, porque serviría de ejemplo para todas las mujeres cubanas.

En tu labor como promotor cultural usas con eficiencia los soportes digitales. Un blog y un súper elaborado boletín dan cuenta de ello. Cuéntanos los desafíos que eso implica en una Cuba mayoritariamente desconectada.

Gracias por tu criterio sobre el magazine y blog. Ojalá pudiera llegar a más personas, ojalá.

Por otro lado, tengo una teoría de que a nuestros “intelectuales” hay que hablarles el triple que a una persona de “a pie”, que normalmente entiende en tres segundos. Utilizo el sistema bombardeo o torpedos-mail, poco a poco, para ir creando conciencia. Son contadas las personas de “nuestra cultura” que deciden pasar por mi estudio y mostrar interés o implicarse; es como el refrán, si es que lo es… Ahora lo dudo… “Desde lejos todo es más bonito”. Por lo demás, tenemos una base de datos –disponible próximamente, digital e impresa–, que ayudará al interesado a estar mejor informado.

Publicado en Cuba contemporánea

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s