Martha Duarte, una cubana siempre enredada en la música


La música cubana Martha Duarte procede de la escuela cubana que ha formado a virtuosos instrumentistas. A lo largo de su vida fundó y participó en varios proyectos. El más importante de ellos, Sarabanda, el cual reconoce como la columna vertebral de su proyecto individual.

En estos momentos la violinista y compositora está residiendo en Suiza, país al cual viajó por primera vez en el 2007: “Al final fueron casi 5 años de ir y venir. Empezamos a sacar cuenta en el plano personal y profesional, la balanza empezó a inclinarse en esta parte del mundo. Yo siempre ando enredada en la música, ha sido la consagración de mi vida, siempre, todo lo que haga siempre, tendrá que ver con eso, ahora con escalas y arpegios un poco diferentes, diríamos que europeos. Feliz de tener esa oportunidad”, reconoce.

Pero vivir fuera de la Isla ha supuesto sacar a luz la versatilidad de la profesión. Sobre las actividades que desarrolla ahora precisa también la de arreglista: “En estos momentos estoy envuelta en una propuesta que llamo “Concierto de cámara”, un vuelo musical que parte de África, pasando por los países de América Latina que tienen una fuerte presencia africana hasta llegar a Cuba, donde termina el recorrido.

“Por primera vez participaré como actriz en una obra teatral. Se trata de un empresario suizo que va a Cuba buscando músicos para traerlos. Al final era un napolitano que intentaba inventarse la vida. Yo soy la música que cae en su trampa. Será un espectáculo precioso, porque hay mucho de nuestras culturas, de la italiana, la cubana; se llamará San Genaro de Santería. Además tengo un proyecto que me acompaña, un quinteto formado por músicos de diferentes lugares, una riqueza, porque es una mezcla de naciones. Aquí en Suiza también imparto clases de violín y de piano a nivel elemental, clases a un coro y participo en el proyecto para niños y adultos “La música en el cuerpo”, donde hacemos música sin necesidad de tener instrumentos musicales. Al mismo tiempo, colaboro con una escuela de teatro musical preparando a los cantantes para las audiciones y el repertorio”.

Martha Duarte
Foto cortesía Martha Duarte

Ante la publicación de un artículo llamado “Pasar el cepillo”, Martha Duarte expresó su opinión sobre la posibilidad de que un músico, luego de años de estudio y ejercicio profesional, tuviera que vivir de lo que la gente le quiera dar. Consultada sobre este asunto nos dice:

“No es que esté inconforme, es que a mí como artista me da un poco de tristeza que un músico esté en esa situación. A lo mejor es por mi formación clásica que me cuesta trabajo asumir otra actitud que no sea la de estar en un escenario tocando frente a la gente que te atiende, escucha y aplaude y por eso ganas y no tienes la necesidad de “pasar un cepillo” para vivir”.

“Yo acá veo músicos espectaculares graduados de los mejores conservatorios del mundo que tocan con un sombrero delante. Es como la limosna, pero cuando sacan la cuenta de lo que allí tienen seguramente les da para vivir, pero no deja de entristecerme. Una vez en Colonia, en medio de un frío que partía el alma y los dedos, vi un violinista que tocaba a la intemperie en una de las estaciones del metro, y yo me decía: ¿cómo puede tocar con este frio? Y lo hacía como los dioses. Mientras se me saltaban las lágrimas, yo sé el esfuerzo, los años, el sacrificio, las horas de escalas, de arpergios, de tu vida, que vienen consagras para lograr tocar una frase de Vivaldi, bien tocada, y ver a un músico que haya tenido esa realización tocando en la calle, donde alguna gente se para a escuchar, pero otra ni siquiera se detiene”.

Al mismo tiempo, estar en contacto con la música fuera de Cuba le ha permitido tener un aprendizaje valioso acerca del hecho de proceder de la isla musical: “Nosotros que somos isleños, aunque en realidad somos un archipiélago, somos más chovinistas, pensamos que más allá del mar que nos circunda no existe nada y no es así. Después de ese mar hay tanta gente, tanto talento también. Aquí en los conciertos he tenido la oportunidad de ver a Tierra, viento y fuego, Alicia Keys, Sting, Santana, o sea, a los músicos más famosos del mundo y también a músicos que nadie conoce y que también son maravillosos. Entonces en Cuba pensamos que los mejores pianistas o percusionistas son cubanos. Y no es así. El mundo está lleno de gente con talento y esa es la parte que me duele, que nosotros no somos capaces de tener una mentalidad un poco más abierta y darnos cuenta de que hay que hacer más”.

Publicado en El Toque

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