Barbies negras


Podría pensar que me gustan estas muñecas. Declaro: podría pensar que vencimos. Concluyo: es más de lo mismo. No representan a las mujeres negras, porque se crearon para exaltar una feminidad blanca e irreal.

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Imagen tomada de afrofeminas.com

La verdad, nunca he tenido una en mis manos. Sin embargo, he visto con cierta recurrencia compartir sus imágenes en las redes sociales. Y las miro. Y me río.

Podría, o mejor, tendría que decir que son bellas. Porque, además, quien las propone las adereza con vestuarios coloridos que recuerdan al continente madre. Algunas están hasta vestidas como las Orishas. Repito: podría pensar que me gustan las Barbies negras. Declaro: podría pensar que vencimos. Concluyo: es más de lo mismo.

Sí, me voy a poner densa. Hace poco pregunté a alguien: ¿qué es lo que queremos quienes soñamos con la equidad racial, poder acceder al pedazo que nos corresponde en esta gran torta que patriarcaldo(que ya sabemos que es blanco, citadino, masculino, etc.) o virar de patas este mundo, comprendiendo que su mejoramiento es posible. Si queremos solo la partecita del pastel que como seres humanos nos pertenece a las personas negras, pues tendremos eso: guetos negros, Barbies negras, más negros en la tele, más en la ciencia, etc.

Pero regresemos a las muñecas. A pesar del esfuerzo realizado para que las Barbies negras tengan rasgos cercanos a los míos en mi opinión, estas serán siempre blancas; entre otras razones porque fueron creadas como réplica y exaltación de la blancura, de esas mujeres simétricas e irreales de números redondos 60-90-60, que cuando son llevada a dimensiones reales estas no tendría el porciento de grasa necesaria en nosotras. Es más, pueden ser verdes, rojas o moradas y para mí no serán ni ecologistas, ni comunistas y mucho menos feministas.

Sencillamente la Barbie es el símbolo de una feminidad (blanca) construida y que se le impone a las mujeres, de la cual las industrias de la belleza, la farmacéutica (y no solo ellas) sacan tremenda tajada. Quien quiera ser como Barbie que lo sea, pero no porque con tres años empezó a jugar con esa muñeca, que además es una mujer, y estuvo inspirada en una sex doll alemana. No a la tiranía del cuerpo.

Vengo de un país donde es frecuente referirse a las “mujeres bellas” como “parece una Barbie”. Me imagino que para las negras se diría “parece una Barbie negra”, porque sencillamente la condición natural de la Barbie es tener la piel blanca. Creo.

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Imagen tomada de afrofeminas.com

Es ahí donde la identidad racial se cruza con el género y la clase, vale apuntar. Y no solo con estas. Porque además las “Queen of Africa”, la gemela nigeriana de la Barbie, cuesta 6000 euros. Solo “negros de clase” podrían pagarlas. No sé por qué a Taofick Okoya, padre de la nena que quería ser blanca, no se le ocurrió hacer una muñeca más parecida a las mujeres de su tierra. Hay que ser creativo. Y consciente. Digo yo.

Las personas africanas y afrodescendientes tenemos una diversidad étnica y cultural tan rica que la Barbie negra es, cuanto menos, una reducción. No me importaría si Barbie fuera una muñeca más. Pero hasta el momento se ha demostrado que es LA muñeca.

Pero si se vira la tortilla, que es lo que más deseo, entonces tendríamos una sociedad en la cual las muñecas representan a las personas reales y no tendríamos antibarbies, porque al no existir el paradigma no tendríamos que tener tampoco el contraejemplo.

Y Mattel, Inc. no tendría que esforzarse, como lo hizo en 2009, para lograr su primer modelo negro de la Barbie, porque no las vamos a querer, ni esas, ni las azules, ni las amarillas.

Y lo dice quien se ha dedicado por años a identificar los puntos flacos de la representatividad de las diferentes identidades raciales en Cuba, especialmente en los medios de comunicación y en internet. O sea que valoro sobremanera el estar presentes y visibles, pero sé que el cambio no es numérico, es de actitud.

Sin embargo, mientras eso llega podemos seguir creyéndonos que cada persona negra que salga en la televisión es un avance en nuestra luchita-luchona y también celebrar que nuestra hija pueda jugar con una barbie carmelita… Pero, gente, es solo la guinda del pastel. No nos engañemos otra vez.

El verdadero cambio estaría en no necesitar a Barbie.

Publicado en Pikara Magazine

3 comentarios en “Barbies negras

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