Cubano él, checa ella


Hedel es un joven cubano. Mónica es una joven checa. Hace unos cuantos años viven una relación amorosa que se inició con un chat de internet. Hoy él accede a decirnos cuáles son  los pilares sobre los que pudieron construir esta relación en la distancia física y cultural.

¿Qué significa para ti, tener una relación de pareja con una persona que no es cubana?

No puedo negar que en un comienzo era algo extraño, era como un sueño, no porque fuese algo anhelado, simplemente porque me parecía bastante surreal, sobre todo por el hecho de que ella es checa, y lo menos que imaginé en mi vida es que tendría una relación, y menos, que me casaría con una checa. De su lado también fue un choque fuerte. Cuba es una isla tropical exótica, y salir de la fría Europa y verse envuelta en una relación sentimental en medio del Caribe le parecía toda una novela romántica.

Luego las cosas tomaron su nivel, ya a nivel de familia ella dejó de ser ‘la checa’ y yo ‘el cubano’, ahora somos simplemente los primos, yerno, nuera, cuñados, etc.

¿Cuáles son los principales obstáculos en una relación de este tipo?

Hay muchos obstáculos, pero quizás es lo que más ayuda a fortalecer la relación. Nosotros pasamos por muchos, los dos, ahora miramos hacia atrás y nos reímos, a veces comentamos que ya lo peor quedó atrás y que si logramos sortear todos esos problemas, ya no queda nada que atente con nuestra relación.

El primer obstáculo fue el idioma: ella no hablaba español, ni yo checo, así que durante meses toda nuestra comunicación fue en inglés. A la par, nos enseñamos mutuamente nuestros idiomas maternos, así que hoy hablamos los 3 idiomas en casa.

Hay un proceso inicial de estudio, yo leí mucho de la cultura checa, de su historia. Nuestro primer año lo vivimos en Cuba, y un juego de dominó no le decía mucho a ella al principio, ni nuestros programas humorísticos, ni los dichos en la calle, pero ella comenzó a vivir en Alamar, a buscar el pan, a coger la guagua, hasta que un día le pregunté algo y me respondió: “ma’ o meno'” y ahí supe que se había “aplatana’o”. Al llegar a Europa yo viví un proceso similar, y luego de un tiempo comencé a entender los chistes checos, sus problemas sociales, interpretar sus gestos.

Las relaciones binacionales pasan comunmente por relaciones a distancia en un momento del desarrollo de la misma. ¿Es este tu caso? ¿Cómo crees que la distancia obstaculice o favorezca a una relación intercultural?Primero nos conocimos por internet, y no me imaginaba en ese momento que en unos meses ella sería mi esposa. Queríamos conocernos, aunque parecía un sueño, pero quizás esa distancia inicial propició que nos conociéramos mejor, pues ninguno de los dos tenía motivos para esconder algo o pena para hablar, así que nos contábamos todo. Éramos una válvula de escape mutua de la vida real.

Ella realizó dos viajes a Cuba, con 3 meses de diferencia entre ellos: los peores 3 meses de mi vida. No sé si obstaculice o favorezca, pero lo que sí aseguro es que me sirvieron para terminar de convencerme que ella era la mujer que yo quería. Hasta ese momento yo había creído en Sabina en eso de que ‘el amor eterno dura 3 días, pero ella me rompió la regla. 3 meses que fueron 3 años y desde su regreso en el segundo viaje no nos hemos separado nunca por más de 48 horas y eso cuando ha sido un motivo de fuerza mayor. Ella es mi esposa, pero es también mi mejor amiga.

Sobre el erotismo, porque existen códigos culturales que se ponen en juego cuando se tiene una relación sexo-erótica con otra persona: ¿qué pudieras decir sobre esto? ¿alguna experiencia que quisieras contar?

Los latinos, y especialmente los cubanos, crecemos con la (falsa) idea de que somos el ombligo del mundo y los más sexys del planeta. Nos hemos creado una imagen (falsa) de que los europeos son fríos. Sin embargo, la experiencia me demostró que nosotros no somos lo mejor de lo mejor, ni los europeos son plásticos. Los europeos son mucho más abiertos que nosotros al tema sexual, y lo toman con muchísima naturalidad. Ejemplos claros en las playas nudistas, o la naturalidad de la homosexualidad.

Me atrevo a asegurar que una relación binacional, en la intimidad puede funcionar igual que cualquier relación de personas de una misma cultura. En nuestro caso, las pocas diferencias que podían existir, nos sirvieron para explorar nuevas experiencias y aprender uno del otro, aunque creo que eso depende más de la persona en sí que de la cultura.

Imahgen de portada: Oleg Zaytsev

Publicado en Hablemos de sexo a amor.

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