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Negracubana, sin financiamiento pero con la mente clara


Por Siro Cuartel,

Lo peor de hacer filias es compartir la basura. Digamos “basura” por no decir algo peor. Dicho esto, aclaro, que yo en mi sano juicio, por irle en contra a quien nació en mi corazón en contra, no compartiría un post de quien a menudo intenta convencernos de que, en materia de luchas de izquierda, exilio en Miami, nuevo orden en Cuba, y otras ramas parecidas del conocimiento, se las sabe todas. Porque uno debe saber su lugar… digamos: Sandra, jamás intentaría poner su criterio sobre mí en ciertas cosas, como yo tampoco intentaría hacer lo mismo en otras en las cuales ella es una absoluta experta. Llegado a este punto le recuerdo a Yadira Escobar aquello de Ralph Waldo Emerson: “ni yo llevo los bosques a la espalda, ni usted puede, mi señora, cascar nueces” O este otro más “cubano”: Zapatero… ¡a sus zapatos!

Probablemente la Negra Cubana ahora mismo, dicho en castellano, se esté jamando un cable por luchar por lo que cree. Tiene tres trabajos, y tiene además, tiempo para aclarar ciertas cosas haciendo su activismo en las redes sociales.

La primera vez que “tropezamos” – y esta será la primera de las dos anécdotas que voy a contarles – se debatía sobre sexismo en la nueva imagen de la cerveza Bucanero.  Dos fogosas mulatas le flanqueaban los costados a un blanco mancebo que sostenía sobre sus hombros creo que una botella de cerveza, e invitaba a todos – mulatas también – a tener “fiesta”. Sandra, recuerdo, no estaba de acuerdo con el uso de la imagen de la mujer – ¡imagínense si estaría de acuerdo con que fuese mulata! – y yo le argumentaba que ella hacía crisis, que incluso bien pudieran ser dos trigueñas, muy trigueñas… o que el autor del diseño bien pudo haber usado dos rubias, o no usar ninguna mujer. Pero hablábamos de un producto. Y un producto se vende. O no se vende. Y para venderlo todo vale.

Probablemente, la culpa de todo esto no la tenga ninguno de los que actualmente vivimos. Durante años, que yo recuerde, la política de promoción turística en Cuba basó sus estrategias en la mulata, el ron, Varadero, y la música; y por más que promocionamos Varadero, playas bellas hay en todo el mundo. Así que para hacer funcionar la maquinaria se necesitaban – se necesitan – otros códigos; y por supuesto, códigos que funcionen.

Se desgañitaban nuestros más encumbrados políticos en cuanta tarima se encaramasen para defender la idea de que en Cuba no existía prostitución (a pesar del jardín de flores en toda Quinta Avenida) y nuestros diseñadores de productos turísticos no dejaban mulata sin cabeza en cuanto poster tuvieran que diseñar. Mulatas sudorosas, en poses de S, boca semi abierta o riendo, mostrando unos dientes bien blancos… ¿Qué significa? Yo lo digo: SEXO SEGURO. Y garantizado. Con salud además. ¡Y gratis para todos!

De ahí de la costumbre, de verlo a diario, casi que lo vemos como normal. Nuestros ojos. Nuestros ojos.

Sandra, si me equivoco, corrígeme.

Bien, les cuento la segunda anécdota. Y no es que sea una anécdota que explique a rajatabla lo que pudiera ser una variante inglesa del “Negro, ¿tú eres sueco?” No. No lo es, pero nos da una idea de ciertas cosas.

Llegaba yo a la Universidad con mi inglés rudimentario, y sabía perfectamente que cat es gato, dog es perro, y rain es lluvia. Así que la primera ocasión en que vi aquella frase de “It is raining cats and dogs” a mi mente, JAMÁS, llegó la luz. Estaba cayendo delante de mis ojos “tremendo palo de agua” y yo no me daba cuenta. Igual me sucedió con “The gray mare is the better horse” Porque no, Elías, las palabras no funcionan igual donde quiera. Hay frases que no pueden “traducirse”.

Probablemente en Auschwitz, (no lo sé yo, no lo sabes tú) sea una ofensa pedirle a alguien que te acompañe a visitar un campo de concentración. De sobra conoces todo el dolor que trae a la memoria del pueblo polaco la simple mención de esta “palabra”. Y tal vez tú, turista, un día, si algún día la visitas,  se te ocurra decirle a un polaco: “¿Nos vamos de visita a un campo de concentración?” o… “¿Nos vamos a Auschwitz?” o… “¿Me llevas a Auschwitz?” Y el hombre piense que tú, te estás cagando en su madre. Y tú, no lo sepas.

Tomado de Xloclaro

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