Negracubana: “Emigrante aún no soy”


Hace poco Cuba Posible, en la persona de Ailyn Torres Santana, me entrevistó sobre mi condición de migrante para un dossier que ya se encuentra en el sitio web de ese proyecto. Esta sería la primera vez que accedería a poner en blanco y negro lo que creo (y siento) sobre mi vida post-migración, aunque es la segunda vez que me refiero a mi vida en Alemania en esta bitácora. Sin más preámbulos, acá les va.

CP: Las migraciones son procesos complejos en los que intervienen factores de distinto tipo, que van desde lo individual/íntimo a lo público/colectivo. Los escenarios sociales, culturales, políticos y económicos del país de procedencia son relevantes en ese proceso. ¿Cómo piensas que la Cuba que has conocido ha hecho parte de la decisión de migrar?

NC: Emigré por amor y por la imposibilidad de legalizar mi unión con mi pareja en Cuba. De igual modo, ella se podría haber ido a vivir a Cuba, si no existieran las pésimas condiciones económicas que existen el país de manera que hallar un trabajo en el sector en el cual se descepeña hubiera sido un reto. De manera que lo mejor era que yo viniera a Alemania, desde el punto de vista económico y también porque deseábamos unirnos legalmente y, como sabemos, no es posible en Cuba, lamentablemente.

CP: El proceso migratorio no se corresponde necesariamente con las coordenadas espacios-temporales que demarcan la salida de un país de origen hacia otro de destino con el fin de residir en él. El status de migrante está atravesado por otras circunstancias y no solo las legales. ¿En qué momento  sientes te volviste una emigrante? ¿y en cuál una inmigrante?

Pues emigrante aun no soy, vivo en Cuba legalmente, tengo mi residencia permanente allá y además espiritual y emocionalmente vivo en la isla. Mi familia están allá, mis amistades, mis amores, mi pasado y mi presente, pues parte de mi trabajo tiene que ver con Cuba.

Por lo tanto emigrante no soy, a pesar de que la gente allá si siente que ya no soy de ahí y que he perdido mi derecho a hablar por no estar -un fenómeno muy cubano además-, como me preguntó hace poco una comentarista en el blog: “desde cuando no vienes a la isla”, intentando desacreditar un punto de vista que ni siquiera era mío, pero como estaba en mi blog hablaba por mí. Otra me preguntó si era “cubana, cubana”, porque tampoco le convino mi manera de pensar sobre la huida de los Gourriel. No me he ido, Ahí estoy (por muy esquizofrénico que suene).

Sin embargo, inmigrante soy desde el momento en que puse Alemania, por dos condiciones fundamentalmente: una porque soy negra y dos por el idioma. La primera de las condiciones, o sea el hecho de tener negra la piel, convierte incluso a las personas afroalemanas en inmigrantes. Alemania es un país muy duro para inmigrar, donde la palabra de orden es INTEGRACIÓN, la cual es una falacia rotunda porque supone la existencia de barreras o limites entre quienes llegan y quienes ya están, hayan nacido o no aquí. Ser negra me situará siempre en el lado de los inmigrantes. Para colmo en Alemania la nacionalidad se otorga no por nacimiento sino por sangre, aunque bajo determinadas y estrictas condiciones puedes llegar a hacerte alemán, lo cual no me interesa, pero lo menciono como evidencia del estricto control social, legal, y de toda índole, que se tiene sobre este asunto.

La lengua es el otro elemento que, en mi opinión, dificulta la inclusión y que siempre te va a reforzar que no eres de aquí y por tanto una inmigrante. No solo se debe a que es extremadamente difícil (aprendí ruso, francés e inglés y ninguna es como el alemán) sino a que existe una idea socialmente aceptada de que para hablar bien alemán tienes que haber nacido acá. Esa idea muchas veces no es expresada de manera directa sino: “qué bien hablas alemán para llevar solo tres años acá” o a mi esposa, quien es una cubana que llegó acá en 1957 le preguntan: “p¿or qué tu hablas tan bien el alemán si no eres alemana?”

CP: ¿Crees que en los modos en que transcurren las migraciones interviene, también, la condición de género de la persona migra? ¿Cómo has sentido que ser mujer ha influido en el proceso migratorio propio y/o en el de otras mujeres que conozcas? ¿Qué otros elementos, provenientes de la identidad, del status de clase, de las convicciones e ideologías políticas, crees que hacen parte de ese proceso y en qué sentidos?

En mi caso no creo que haya influido, tampoco mi orientación sexual, pero como dije antes el color de la piel sí, y sobre todo el proceder de Cuba. Los y las alemanes tienen muchas ideas preconcebidas sobre la isla y me los he encontrado en una amplia gama, que va desde los que piensan que Cuba es un paraíso -y por tanto no tengo de que quejarme-, como quienes creen que venir de la isla es el peor de las procedencias.

De tal modo que en determinados momentos he usado oportunistamente (creo que no existe la palabra) mi identidad nacional, lo mismo para decirle a los alemanes que su sistema de salud es una porquería (disculpen) y sentirme orgullosa por nuestros médicos y médicas que conversan en consulta una hora con una, como para justificar porque hago bailo de determinada manera.

Decididamente, en el tema de la convicciones políticas e ideológicas me he vuelto más radical desde que vivo fuera, desde todo punto de vista y esto me aleja ahora mismo de la posibilidad de vivir en Cuba nuevamente (aunque lo deseo). Acá puedes militar en lo que decidas, que nadie hará caso a eso y puedes hacerlo conscientemente. Además la posibilidad de asistir a demostraciones, poner mi cara y mi vida en ello, es algo que he aprendido acá y con lo cual me siento muy cómoda.

En Cuba cualquier participación política, y hasta cívica, es harto cuestionada y a la altura de mi vida me da demasiada pereza. Es una pena que este capitalismo feroz me haya permitido sentirme libre en cuanto a mis opiniones y decisiones. Allá tendría que empezar por explicar que tan radical soy o porque veo porno feminista, ¿me explico? El mismo feminismo en Cuba me harta y si vamos al tema racial pues peor, decir en la isla algo como que “por favor personas blancas cállense la boca y déjennos hablar” es considerado racismo, mientras acá supone empoderamiento y conciencia racial.

Reconozco que vivo en una burbuja que comprende a las organizaciones autónomas, esas que no reciben un centavo del estado, que se autofinancian con el trabajo conjunto de sus miembros y que son completamente antisistema (cuando Las Krudas estuvieron acá, en ese contexto fue que se realizó su concierto en Hannover) ,hasta iniciativas de izquierda donde hago radio, por ejemplo, o apoyo cuidando bebes cuando hay un evento de personas refugiadas.

Desde que estoy en Alemania he luchado abiertamente contra el nacionalismo que llevo en mis ideas, cada día derrumbo una piedra de ese sentimiento de mierda que nos dieron en cucharadas. Cuba es una isla, lo sé, que se ha “construido” en contraposición no solo a EU sino, en los últimos 50 años, al mundo (Ya lo dice el noticiero: Cuba y el resto del mundo).

Además en el imaginario social existe, no ya ideas, sino una teoría de lo diferente que somos los cubanos y cubanas. En mi opinión ideas sin sentido alguno, todas desconstruibles y nos hacen un daño tremendo en nuestra aceptación de la diversidad. Un ejemplo a mencionar es la incipiente pero creciente comunidad musulmana cubana, de la cual soy parte indirecta pues mi esposa es musulmana convertida aproximadamente en 1975, y por eso llevamos ambas apellido Abd´Allah. Pues ya he leído el rechazo a la existencia de cubanxs musulmanes, como si la isla fuera de otro planeta o si no hubiésemos tenido un vínculo muy estrecho con poblaciones africanas musulmanes (aquellos niñxs y jóvenes que vinieron a estudiar a Cuba, ¿recuerdan?) Es más, nuestro Malecun Salam, que dicen los Yoruba cuando se encuentran, es musulmán.

¿Estarías de acuerdo con la idea de que la sociedad cubana es una sociedad trasnacional? ¿Por qué?

Cuba tiene más de dos millones de personas que nacidas en la isla o descendientes de quienes allá han nacido, viven fuera del archipiélago. Quizás bastaría con eso para considerar que tenemos una sociedad transnacional. Pero no sé, no estoy segura, porque creo que depende también de las identidades individuales y estas últimas muchas veces dependen de las leyes migratorias de los países en cuestión, hasta del posicionamiento político.

Yo creo que la transnacionalidad es un evento del siglo XXI, si bien nuestra existencia, como seres terrícolas, ha estado siempre marcada por las migraciones. Por otra parte, el concepto de nación no es muy antiguo y en la geopolítica juega un papel impresionante. Sin embargo, cada día se desdibujan las fronteras (Europa, Centroamérica y Sudamérica son ejemplos).

A nivel personal siempre juego con mi esposa y le digo: “hoy estás en tu fase alemana” o “ hoy eres más cubana que el tocororo”. La idea que está de fondo es que la identidad nacional también puede ser un performance y una puede escoger a cual ponerle piel en un determinado momento. Ese también puede llegar a ser un proceso angustioso por lo que en varias ocasiones le he dicho: tu no eres ni cubana, ni alemana, ni británica, tu eres Esmeralda y tienes una identidad transnacional”.

 

CP: ¿Cómo piensas el futuro de la relación de Cuba y los cubanos con sus migrantes —en los planos social y estatal? ¿En qué medida la política migratoria cubana responde, o no, a las necesidades de cubanos, dentro y fuera de Cuba?

¿Cómo pienso o cómo deseo? Complejo tema. Cuando bajas  de internet una planilla de la consulado cubano te das cuenta que ni siquiera ese documento responde a la ley migratoria actual. Yo que no soy migrante pues salí posterior a enero del 2015, tengo que poner una dirección de mi contacto en Cuba, que no es más que mi propia dirección.

Espero que la política migratoria cambie también para los cubanos y las cubanas que están fuera y que tienen (tenemos) que pagar para entrar al país con un pasaporte que no está vencido. Es doloroso, y si es una cuestión solo económica (me imagino que recauden decenas de miles de dólares por esta vía, dinero que quizás usen en hospitales y escuelas) es algo que, dado el impacto que tiene en la psique de las personas, sería muy conveniente analizar. Ellos le dan otro nombre, pero sabemos que funciona como un permiso (visa) para entrar al país que te vi0 nacer, algo a nivel identitario muy desestructurador o desestructurante (me encanta inventar palabras, odio la RAE).

Otro elemento importante sería la posibilidad de votar, cuando sea posible votar en Cuba de manera directa por la presidencia. Hay países del area que si no vas a votar al consulado te ponen una multa. En Cuba estamos en el otro extremo, la gente que recarga los móviles, compra los féferes de los chiquillxs pa inciar el curso escolar y sostiene buena parte de la economía nacional, esa gente no tiene ni voz ni voto. Contradictorio para un país que depende no solo económicamente de sus migrantes sino también emocional y espiritualmente.

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