La construcción del ethos discursivo en “El Disco Negro de Obsesión”: en defensa de la identidad negra


 

Por Yanely Abreu Baby

El grupo Supercrónica Obsesión fue fundado en 1996 por los raperos Magia López y Alexey Rodríguez. Desde entonces, ha abordado temas relacionados con la situación social cubana y las dificultades que el pueblo sufre día a día; la defensa del rap como forma de expresión y espacio de inclusión y reivindicación; y, finalmente, la cuestión racial y la valorización de la identidad negra. Este último tema ha caracterizado el discurso de “Obsesión”, transformándolo en el primer grupo de rap cubano que lanzó un disco exclusivamente sobre la cuestión racial: “El Disco Negro de Obsesión” (2011).

El disco fue producido de forma independiente, como la mayoría de los álbumes de rap cubano. Está compuesto por 12 pistas, de las cuales ocho son raps y cuatro son interludios. La importancia de “El disco negro” reside en la discusión sobre los mecanismos a través de los cuales se manifiestan el racismo, el prejuicio y la discriminación racial en Cuba, donde el debate sobre estos asuntos está apenas comenzando a ser incorporado en los espacios de discusión oficiales. En este sentido, son abordadas en el disco varias cuestiones como el asedio policial, los patrones de belleza, la representación en los medios de comunicación, las religiones de matrices africanas, la solidaridad y el orgullo de ser negro. El disco constituye un llamado de atención hacia la necesidad de eliminar con urgencia el racismo de la sociedad cubana. De igual forma, el álbum trae una propuesta de concientización social, especialmente para la población negra que, como consecuencia del racismo, enfrenta todos los días dificultades para la obtención de reconocimiento social.

Maingueneau (2006; 2004b) redefinió la noción de ethos como una imagen de sí que el enunciador muestra en su discurso, a partir de la manera en que lo organiza, de su forma de vestir, del tono de su voz, de sus gestos y del lugar que ocupa en la formación social de la que forma parte. Teniendo eso en cuenta, el análisis de la construcción del ethos en “El disco negro” es muy pertinente, pues en él los locutores traen una serie de temas asociados a lo que es ser negro en Cuba en la actualidad, partiendo de la visión que ellos, como negros, construyen al respecto. Esta forma de ser se relaciona, en el disco, a una manera de decir que rescata elementos lingüísticos y extra-lingüísticos vinculados a ese mundo ético. En este sentido, se puede decir que la construcción del ethos está directamente relacionada a la construcción de la identidad negra, como se verá a lo largo de este trabajo, en que serán analizadas la portada del álbum, las 12 pistas que lo componen y la forma en que los enunciadores se visten en sus presentaciones.

A continuación haré una caracterización de los principales elementos que definen la noción de ethosy su relación con la identidad, utilizando para ello los estudios de Dominique Maingueneau (2006; 2004a; 2004b; 2010) sobre el tema.

SOBRE EL ETHOS DISCURSIVO Y LA IDENTIDAD

El proceso de construcción del ethos comienza mucho antes de que el locutor inicie su discurso. En algunos contextos, su inserción social permite que el público construya, previamente, representaciones sobre él. En el caso de los raperos, el público consigue anticipar el ethos del locutor por el hecho de que él pertenece a un grupo social asociado a un género musical, el rap, y a un movimiento político-cultural, el hip hop, que están relacionados con actitudes y posicionamientos ideológicos que pueden ser confirmados o negados, a posteriori, en el discurso del locutor. A partir de aquí, el destinatario podrá asumir, incluso antes de que el enunciador aparezca en escena, que él tiene un vínculo con la periferia y la marginalidad, que dirá malas palabras, vestirá ropas anchas y usará gorras, y que la utilización de la rima tendrá un papel fundamental en la elaboración del discurso, porque todos esos rasgos caracterizan socialmente, de forma general, la producción y el comportamiento de los raperos y seguidores del género.

Por otro lado, el ethos discursivo, que se deriva del propio discurso, está directamente relacionado con la enunciación, pues es en ella donde se muestra, aunque sea indirectamente. Es a partir de una “forma de decir” que el ethos es atribuido al locutor. Sin embargo, no son solo los elementos verbales del discurso los que contribuyen con esa atribución, también los extra-verbales, como los gestos y la forma de vestir; estos son fundamentales para que el destinatario le pueda conceder un ethos al locutor (Maingueneau, 2006). En el discurso del rap, por ejemplo, los enunciadores se muestran como poetas urbanos. Así, la presencia de rima y de recursos poéticos, como la metáfora, son elementos lingüísticos que permiten que ese ethos les sea atribuido. El uso de gorras y de tenis de básquet caracteriza una forma de vestir asociada a las prácticas de algunos grupos sociales en los grandes centros urbanos. De igual manera, la forma caótica en la que el discurso se organiza dialoga con el caos propio de las grandes ciudades, fundamentando la atribución de rasgos relacionados con lo urbano.

Los elementos asociados a los raperos y sus seguidores aparecen en el discurso a través del fiador, un cuerpo enunciante al que le son atribuidos carácter y corporalidad que se refieren, respectivamente, a rasgos psicológicos y físicos, provenientes de representaciones sociales que son confirmadas o negadas en la enunciación (Maingueneau, 2004b, p. 99). El fiador del discurso es el representante de un mundo ético basado en estereotipos sociales, al que permite acceder mediante el proceso enunciativo.

El acceso a ese mundo ético convoca al destinatario a un lugar, inscrito en la escena de enunciación que el texto implica (Maingueneau, 2006, p. 67). De esa manera, frente al discurso del rap, estamos siendo convocados a un tipo de género de discurso que, para ser enunciado, moviliza escenografías que pueden representar diferentes situaciones de la vida cotidiana y profesional.

El ethos implica también una relación con los otros, una manera de influenciarlos o convencerlos de lo que se está diciendo. Teniendo eso en cuenta, se podría pensar que el proceso de construcción del ethos es, de alguna manera, un proceso de construcción de la identidad.

Cuando esa discusión es llevada para el espacio de las relaciones raciales, es posible establecer una relación entre ethos e identidad negra. En sociedades en que el racismo anti-negro constituye una ideología dominante, ser negro y asumirse como tal es un acto de resistencia que produce discursos a partir de los cuales se construye la identidad negra. En ese proceso de construcción, el ethos tiene un papel fundamental, pues es justamente la imagen de sí que el locutor quiere pasar para su público la que condiciona el proceso de construcción del discurso.

El rap es una de las manifestaciones culturales que más toma para sí la lucha por el fin del racismo. Desde su nacimiento, el rap protagonizó las reivindicaciones por la valorización de la negritud. Por ese motivo, es un tipo de discurso en que la referencia a las relaciones raciales y a la identidad negra se convierte en un rasgo distintivo. Especialmente en contextos sociales, como el cubano, en el que los espacios de reconocimiento social son ocupados, generalmente, por individuos no negros.

ETHOS E IDENTIDAD NEGRA EN “EL DISCO NEGRO”

La imagen que los enunciadores construyen de sí mismos en “El Disco Negro” guarda relación con la defensa de la negritud. En ese sentido, el título del álbum contribuye para resaltar la importancia de la cuestión racial para la producción, a partir del adjetivo “negro” en función del sustantivo “disco”. Reforzando esa idea, la portada del disco (Figura 1) trae varios elementos alusivos a la afrodescedencia.

La peineta puede presentar variaciones que la consolidan como símbolo de lucha del pueblo negro. El color negro y el cabo en forma de puño cerrado en la cabeza de “El tipo este” (Figura 2) es un ejemplo de eso. El puño cerrado resalta también la relación que, para los enunciadores de este discurso, existe entre rap y negritud, una vez que ese gesto es característico de los raperos y seguidores del género a nivel internacional. Esos elementos contribuyen para la valorización de la negritud, de la africanidad, de la lucha y de la resistencia del pueblo negro de “Obsesión”.El nombre del disco y del grupo, representando una peineta, remiten directamente al movimiento de lucha por los derechos civiles en los Estados Unidos, en el cual el black power con una peineta encajada se configuró como un símbolo internacional de la lucha y resistencia del movimiento negro. La peineta también es un símbolo para algunas sociedades africanas, en las que representa la belleza, limpieza y feminidad de las mujeres negras de ese continente. Ambos elementos, peinado y peineta, forman parte de la corporalidad de los miembros de “Obsesión” (Figura 2) y constituyen una manera de enfrentar a la formación ideológica dominante que niega la estética negra, así como los atributos de limpieza, belleza y feminidad asociados a la mujer negra. En este sentido, el establecimiento en la sociedad cubana de un patrón de belleza e higiene blanco contribuye para reforzar este estereotipo, lo que se manifiesta, por ejemplo, en la ausencia marcada de la mujer negra en propagandas de productos de belleza e higiene personal.

En la portada (Figura 1) hay otros elementos que valorizan la negritud, por ejemplo, la elección de los colores negro y amarillo que representan, junto con el verde y el rojo, el movimiento negro. En la filosofía de las sociedades del oeste de África esos colores simbolizan tanto la fuerza de los ancestros y el pueblo negro (color negro), como la riqueza y la unión de África (color amarillo). Esto confirma la imagen de los locutores como sujetos relacionados con la africanidad, los orígenes, el pasado robado con la esclavitud, elementos estos que son constitutivos de una identidad: la negra.

Otro aspecto de la corporalidad de “Obsesión” que fundamenta el fuerte vínculo del grupo con la identidad negra es la forma en que sus integrantes se visten. Ellos suelen aparecer en público usando ropas y accesorios con estampas y colores típicos de los países africanos. Magia, por ejemplo, usa turbante (Figura 3), accesorio típico de las culturas africanas que se transformó para el movimiento negro en un importante y valorizado símbolo de resistencia. El uso del black power(Figura 3) complementa esa simbología.

Todos esos elementos ganan más legitimidad por el hecho de que los enunciadores son negros y comprometidos con el movimiento negro cubano. Si, por un lado, no se puede decir que el fiador de un discurso corresponde a la persona que lo profiere, por otro, en el rap, el discurso es producido a partir de las experiencias personales que contribuyen para la construcción de la identidad de los enunciadores.

Así, los temas de las canciones que el destinatario encuentra en “El Disco Negro” fueron seleccionados, en la mayoría de los casos, a partir de experiencias que los enunciadores, como negros, tuvieron en la sociedad cubana. En este sentido, la composición del grupo es también muy importante. En el contexto de un género musical dominado por hombres, la presencia de una mujer (Magia) en “Obsesión” incorpora temas que tienen que ver con lo que es ser una mujer negra en la sociedad y en el hip hop cubanos en la actualidad. En entrevista realizada por Rodríguez (2011), Magia dice: “no soy diferente de cualquier mujer negra… Sabes que cuando niña una se amarra la toalla en el pelo y sueña que lo tiene largo y se mueve. Mi hermana y yo teníamos el pelo largo y mi abuela nos hacía moños muy apretados. A los once años nos hacen el desriz para peinarnos con más comodidad, y porque es lo que una ve. Antes habíamos pasado por el peine caliente… Llevé trenzas postizas un tiempo. Cuando conocí a Alexey y entré en el asunto del hip hop ya tenía mi pelo largo natural (…).”

En “El Disco Negro” la influencia de la participación de una mujer en la elaboración del álbum se destaca, especialmente, en la pista 8 -Mi belleza-, en la cual se coloca la discusión sobre la transformación de la estética femenina en arma de lucha y resistencia, en una sociedad racista como la cubana. Esa música trae la esencia de lo que es ser una mujer negra empoderada en aquella formación social, como se puede ver en este fragmento:

“Mi belleza es punto de partida para cada hazaña / es limpia, no se disfraza, no se engaña / comienza desde mi centro y me crea un aura de luz / de la que muchos se asustan y ponen los dedos en cruz / yo soy bella y eso conserva mi espíritu, guía mis pasos / encausa mis azares… / me da clases de solfeo / mi belleza afronta mis desafíos, ahuyenta mis titubeos / no es la de revista, no es la que estás imaginando / no es la clásica belleza eurocéntricamente hablando.”

El uso del pronombre posesivo “mi”, referido a la primera persona del singular, modificando el sustantivo “belleza”, contribuye para producir tal efecto en el destinatario. En este sentido, podemos encontrar en la letra otros elementos que refuerzan esa idea, como la colocación de la belleza como algo que viene de dentro de la fiadora (“comienza desde mi centro”), pues el exterior está marcado por patrones de los cuales ella es excluida (“no es la de revista, no es la que estás imaginando, no es la clásica belleza eurocéntricamente hablando”). La belleza se transforma para la fiadora en una forma de resistencia, de lucha, para vencer los obstáculos que enfrenta como consecuencia del racismo (“yo soy bella y eso conserva mi espíritu, guía mis pasos”; “mi belleza afronta mis desafíos”).

Los temas tratados en el disco, de forma general, esbozan la figura de un fiador preocupado y empeñado en poner fin al racismo, así como consciente de su papel en la transformación de la realidad. Para tal propósito, cada pista trae una reflexión sobre los mecanismos más comunes del racismo en Cuba y que van desde la desvalorización de los elementos afrocubanos, como la rumba (Pista 2) y las religiones (Pista 9), hasta la perpetuación del racismo en espacios oficiales (Pistas, 3, 6 y 11). Un ejemplo de eso es la representación de la dicotomía avanzo/atraso como símbolo de la manera en que se organizó la vida política y social en Cuba, a partir del “contacto” entre culturas. El negro siempre fue asociado al atraso, a las cosas malas, a lo sucio, mientras que al blanco se le atribuyó la simbología del progreso, la belleza, la inteligencia, el buen carácter. En ese sentido, la rumba y el ballet constituyen la expresión de dos mundos que conviven en un mismo espacio, aunque en condiciones de desigualdad, como se puede observar en el fragmento de la Pista 2: Tú con tu ballet. Dice así:

“yo ando en otro ambiente, otro mundo, diferente… / no hay tambores ni bulla, es decente, de Europa, Occidente, adelanto / ¿comprendes? / ¡A la rumba yo no voy ma’! / y te digo, yo, yo no tengo nada en contra de eso / pero no voy a esconder lo que pienso, la rumba es atraso / ve tú, yo paso […] / ay no mi niña tumba, (no, tumbando) / ve pa tu ballet (Bajando!) / yo voy pa’ la rumba (me quedo).

De un lado están las personas que desvalorizan las marcas de la cultura africana en Cuba (“la rumba es atraso”) en defensa de la cultura europea (“es decente, de europa, Occidente, adelanto”) y de otro, el fiador que se coloca contra esa ideología (“ve pa’ tu ballet, yo voy pa’ la rumba”) y defiende sus raíces, su identidad.

A partir de esa realidad, el fiador encuentra en el rap un instrumento de lucha que, además de servir de plataforma de denuncia, se transforma en un vehículo para la concientización colectiva de la comunidad negra cubana, como se puede observar en un fragmento de “Me afroconozco”, Pista 5, en el que los enunciadores dicen:

“esto es lo menos que puedo hacer por los ancestros / tronco de ritmo, flow, conocimientos / son instrumentos para exponer mis argumentos […] / tengo las armas y debo repartirlas hoy / voy a enseñar a mi gente como usarlas / se trata de cómo vamos a empuñar esas armas / cómo vamos a esgrimirlas para entregarlas / responsablemente a nuestros hijos e hijas, que han de crecer fuertes / preparados para los nuevos tiempos.

La referencia a las “armas” dialoga con la idea de conquistar la verdadera igualdad mediante la lucha. El fiador es un guerrero y el éxito de la batalla que él traba depende de su trabajo como “concientizador” de las generaciones actuales y futuras. Él se coloca en igualdad con la población negra, para quien dirige su discurso, a partir del uso de pronombres posesivos (“mi gente”, “nuestros hijos e hijas”). Por otro lado, la lucha contra el racismo es una obligación, una deuda que el fiador tiene con sus ancestros (“esto es lo menos que puedo hacer por los ancestros”) y que solo puede ser pagada mediante el rap y el conocimiento histórico de las formas en las que el racismo se instauró y se perpetuó en Cuba, desde la época de la colonización (“tronco de ritmo, flow, conocimientos / son instrumentos para exponer mis argumentos”). Esta idea se retoma en varios momentos del disco, dejando claro cuáles son los principios que rigen el mundo ético del cual el fiador forma parte: resistencia, conocimientos, capacidad de rimar, lucha y antirracismo.

En la Pista 11, “Calle G”, el fiador aparece como representante de los negros cubanos que resisten y luchan contra el racismo, diciendo:

“representamo’ afro-cubano pensamiento / se maneja un fundamento / sabemo’ lo que estamo’ haciendo, cuidao’ / porque nosotro’ no estamo’ mareao’ / Obsesión sigue con puño cerrao”

El uso de la expresión “afrocubano pensamiento” evidencia la existencia de una parcela negra de la población cubana, de la cual los enunciadores forman parte, que se coloca contra el racismo y rescata los elementos constitutivos de la identidad negra. En entrevista realizada por Álvarez Ramírez (2011, p. 80), el grupo dijo que:

“afrocubano pensamiento lo utilizamos para referirnos a la población negra que está en talla, que se asume con orgullo, es una “casta” de saber. Más allá de su evidente intención como palabra compuesta, es un ideal, un lema, una postura, un color. Somos nosotros, Obsesión.”

No se trata de representar un segmento de la sociedad, sino de formar parte de él. Así, el “afrocubano pensamiento” es una forma de vida, una postura política que es llevada para discos y escenarios. “Estar en talla” aparece en el discurso dejando ver que el fiador se identifica con esa forma de actuar, de la cual él nutre su propia sabiduría (“es una casta de saber”. Esa expresión forma parte del español coloquial, lo que indica la proximidad entre el fiador del discurso y el grupo social al que se dirige. Esa manera de encarar la sociedad es complementada por el “puño cerrado”, cuya función, como se dijo antes, es la de marcar la posición de lucha y enfrentamiento a los patrones establecidos.

Otro elemento importante para la valorización de la negritud es el autoconocimiento. Ese conocimiento solo puede venir de dentro del propio individuo o de su grupo social porque, como en la estética, la historia que se enseña en las escuelas y forma parte del discurso oficial no incluye los orígenes y el papel de la población negra en la formación de la nación cubana. El acto de afro-conocerse es un “redescubrimiento”, es como nacer de nuevo y pasar por todo el proceso de formación de la personalidad, esta vez en función de una identidad que refleja lo que el individuo defiende y que es deseada por él, no impuesta.

Todos los rasgos del fiador del discurso presentados hasta aquí se sustentan en la escena de la enunciación, específicamente en las escenografías movilizadas en el discurso. Sobre eso hablaremos a continuación.

SOBRE LA ESCENA DE ENUNCIACIÓN: LA ESCENOGRAFÍA

En la estructura de “El disco negro”, como se dijo antes, el destinatario encuentra doce pistas, en las que cuatro son interludios. El primero de ellos, la Pista 1 (“Intro”), tiene la función de presentar el disco reforzando la idea del fiador como concientizador, “elegido” por una fuerza superior, mística, para realizar la tarea, como se puede ver en este fragmento:

“alabado sea el gran Dios / él vino a mí señoras y señores / lo he visto / lo he sentido / y nunca más he podido olvidar sus palabras / él me dijo / moldea tu rostro / paga tu deuda / siembra tu árbol / toca el tambor / lanza tu nombre / deja tu huella / camina siempre buscando el sol […] / aquí el que más fino sea responde si llamo yo…. /[1]

El principal trabajo que fue dado al fiador fue rescatar la herencia africana, simbolizada en el discurso por la referencia al tambor (“toca el tambor”), uno de los instrumentos utilizados en los rituales de las religiones cubanas de matrices africanas para comunicarse y homenajear a los santos y ancestros. En la apertura también se expresa claramente que el combate al racismo continuará presente en la producción de “Obsesión”, pues ella termina con la frase “El Disco negrode Obsesión, volumen 1”, lo que deja abierta la posibilidad de continuación del trabajo presentado en el álbum. El saludo al “gran Dios”, establece un diálogo también con la religiosidad, elemento fundamental en la construcción de la identidad negra en Cuba.

El cierre del disco (“Se acabó”) en el último interludio (“outro”), a pesar de ser breve, sirve para presentar al fiador como un contador de historias, una de las prácticas más frecuentes entre las culturas africanas, cuya tradición se perpetuaba en la oralidad. Así, el disco, como una historia, tiene inicio, medio y fin bien delineados.

Los otros dos interludios, “Eduardo en talla” (Pista 4) y “Furé en talla” (Pista 10), tienen la función de introducir las pistas “Me afroconozco” y “Calle G”, respectivamente. Ambos sirven para movilizar escenografías que contribuyen para el refuerzo de lo que se defiende en cada una de esas canciones. El interludio “Eduardo en talla” recrea una escenografía de una escuela en la cual los alumnos son interrogados por su profesor sobre hechos históricos relacionados con la cuestión racial en Cuba como, por ejemplo, la sublevación de los Independientes de Color, en 1912, que representa unos de los puntos más altos de la lucha de los negros por la igualdad de derechos en la Cuba pre-revolucionaria. En esa escenografía, los estudiantes responden negativamente a todas las preguntas, como se puede ver:

“Amiguitos, vamos a ver / ¿alguno de ustedes sabe en qué año fue la Segunda Intervención Norteamericana? / ¡noooo! / ¿y la Sublevación de los Independientes de Color? / ¡noooo! / ¿tampoco? / ¿y la Conspiración de La Escalera? / ¡noooo! / ¡qué negativo! ¡huummm!”

El uso del término “amiguitos” por una persona adulta para establecer un diálogo con niños y el tono profesoral usado en las preguntas realizadas validan, en la enunciación, la escenografía de la escuela. Paralelamente, la respuesta de los niños en forma de coro da el mismo efecto. Las respuestas negativas de los estudiantes sirven para mostrar cómo el sistema educacional cubano borra de los planos de enseñanza la historia de la población negra y constituyen un punto de partida para la presentación, en “Me afroconozco” de un fiador que cuestiona y desafía constantemente el discurso oficial con preguntas sobre cómo sería Cuba si la discusión sobre racismo fuese prioritaria en los espacios oficiales, como se puede ver en el siguiente ejemplo:

“cómo sería / ¿si este asunto, siempre pospuesto, no estuviera limitado sólo al círculo de intelectuales? / si se debatiera en las comunidades / si no estuviera ausente del sistema educacional / donde su tratamiento es puramente histórico, no actual / si los mecanismos sociales no reprodujeran el problema / si no tuviera que hacer este tema / yo me pregunto ¿Cómo sería?”

Es importante resaltar que hay, en “Me afroconozco”, una referencia clara a la ausencia del debate actualizado sobre el racismo en las escuelas (marcada en negrito en el ejemplo), lo que contribuye para justificar y legitimar la movilización de la escenografía escolar en el interludio anteriormente citado.

En el caso del interludio “Furé en talla”, la escenografía movilizada es la del canto en forma de lamento, típico de los esclavos, marcado por el esquema de pregunta y respuesta, característico de la música africana que influenció varias manifestaciones culturales como la rumba cubana. Parece como si los negros que José Miguel Gómez mató estuviesen hablando con él y contándole sus pesares. Esa escenografía sirve de fondo para el cuestionamiento que será hecho posteriormente en “Calle G” sobre la permanencia de la estatua de Gómez en una de las plazas principales La Habana:

“no entiendo qué hace ese tipo ahí / después de una Revolución que se hizo aquí / ¿qué fue lo que pasó con la memoria de este país? / ¡no sé a ti, a nosotros no nos representa!

En el fragmento queda clara la indignación de los enunciadores, no solo por el uso de la palabra “tipo” asociada a la figura de Gómez, sino también por la afirmación de que la estatua no representa a las personas negras de Cuba. El fiador cuestiona (“no sé qué hace ese tipo ahí después de una Revolución que se hizo aquí”) el papel de la Revolución cubana en el combate al racismo porque la imagen que los líderes de ese proceso colocaron durante mucho tiempo en sus discursos es la de que en Cuba no existen desigualdades, pues la Revolución las eliminó todas.

Para concluir, puede decirse que, de manera general, el disco moviliza la escenografía de una conversación informal. Sin embargo, esa es una escenografía que remite al tipo de discurso, pues es característica del rap. Ella sirve también, en este caso particular, para ganar la empatía del público, especialmente del público negro. Con ese modo de enunciar, el locutor está diciendo “yo soy como tú”. Eso, junto al tono de voz despreocupado y el uso de un lenguaje informal, contribuye para que se diga que, a pesar de todos los conocimientos, empoderamientos y luchas acumuladas, el enunciador se esfuerza por dejar en el discurso las marcas del barrio, donde los negros están.

CONSIDERACIONES FINALES

El análisis de la construcción del ethos en “El Disco Negro de Obsesión” mostró que la relación entre ethos e identidad negra puede ser muy fuerte cuando se trata de rap. La imagen de sí que los enunciadores pasan está basada en elementos que explicitan lo que es ser negro en una sociedad racista. La referencia constante a elementos relacionados con la negritud muestra que la auto-valorización es un rasgo muy importante en el discurso de “Obsesión”.

A su vez, el presente estudio permitió demostrar, también, que el ethos no se construye apenas por elementos intra-discursivos, como la organización del texto y las estrategias de comunicación, sino también por otros como la forma de vestirse y la actuación en el espacio social, expresada, fundamentalmente, por medio de entrevistas y declaraciones públicas.

La historia del racismo en Cuba sitúa el discurso de “Obsesión” en una coyuntura específica que es fundamental para el entendimiento y la construcción del ethos, tanto para el enunciador como para el destinatario. De igual manera, el hecho de que los enunciadores sean negros los coloca en una posición que les da credibilidad y legitimidad para emitir este discurso.

REFERENCIAS:

ÁLVAREZ RAMÍREZ, S. El rap y el afrocubano pensamiento. Entrevistando a Obsesión. Altre Modernità, Milano, n. 6, p. 277-280, nov. 2011. Disponible en: http://riviste.unimi.it/index.php/AMonline/article/viewFile/1609/1808. Acceso en: 6 nov. 2015.

GOMES, N. Alguns termos e conceitos presentes no debate sobre relações raciais no Brasil: uma breve discussão. 2012. Disponible en: http://www.acaoeducativa.org.br/fdh/wp-content/uploads/2012/10/Alguns-termos-e-conceitos-presentes-no-debate-sobre-Rela%C3%A7%C3%B5es-Raciais-no-Brasil-uma-breve-discuss%C3%A3o.pdf. Acceso en: 10 abr. 2015.

MAINGUENEAU, D. Problemas de ethos. Traducción de Sírio Possenti. In: Possenti, S.; Souza-e-Silva, M. C. P. (Org.). Cenas da enunciação. Curitiba: Criar, 2006. p. 52-71.

______. A cena de enunciação. Traducción de Cecília P. de Souza-e-Silva e Décio Rocha. In: Maingueneau, D. Análise de textos de comunicação. 3. ed. São Paulo: Cortez, 2004a. p. 85-93.

______. O ethos. Traducción de Cecília P. de Souza-e-Silva e Décio Rocha. In: Maingueneau, D. Análise de textos de comunicação. 3. ed. São Paulo: Cortez, 2004b. p. 95-103.

______. Ethos e apresentação de si nos sites de relacionamentos. Traducción de Luciana Salazar Salgado. In: Souza-e-Silva, M. C. P; Possenti, S. (Org.). Doze conceitos em análise do discurso. São Paulo: Parábola, 2010. p. 79-98.

MORENO, J. C. Revisitando o conceito de identidade nacional. In: RODRIGUES, C. et al. (Org.) Identidades brasileiras: composições e recomposições. São Paulo: Cultura Acadêmica, 2013. p. 7-30.

MOTTA, A.R. A favela de influência: Uma análise das práticas discursivas dos Racionais MCs. 2004. 310 f. Tesis (Maestría) – Instituto de Estudos da Linguagem, Universidade de Campinas, Campinas, 2004.

OBSESIÓN. El disco negro. La Habana: 2011.

RODRÍGUEZ, Y. El Hip Hop de Cuba tiene su Magia. Havana Times, La Habana, s/n., s/p., dic. 2011. Disponible en: http://www.havanatimes.org/sp/?p=54525. Acceso en: 6 nov. 2015.

NOTAS:

[1] El Disco negro de Obsesión / volumen 1.

Tomdo de Cubaposible.

 

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