Acerca de una expo no feminista que muestra mujeres colgadas


“Acerca de una expo no feminista que muestra mujeres colgadas”, así es como alguien resume el debate que ha tenido lugar en las redes sociales, acerca de la exposición colectiva que lidera Enrique Rottenberg y que se ha exhibido en Fábrica de Arte Cubano, en La Habana, Cuba.

Que lo que una persona se lleve de aquella exposición fotográfica sea la grotesca imagen de mujeres colgadas, es una evidencia de que “de buenas intenciones están plagados los caminos al infierno”.

Un poco de orden para entender lo que ha pasado:

  1.  ¿Qué quiere una? Anarcofeminista, es una exposición colectiva que que se exhibe Fábrica de Arte Cubano, en La Habana desde el 9 de junio y presuntamente hasta el 
  2. Varias personas, nacionales y extranjeras, entre ellas la activista y artista cubana, Damarys Benavides, denuncian en su muro en Facebook, al menos, su desagrado con la exposición.
  3. Se inicia un debate en las redes sociales, luego de que la protesta de Benavides es ampliamente compartida. Enrique Rottenberg aparece en el debate.
  4. Tremenda Nota, publica un artículo “¿Por qué una exposición feminista genera polémica en La Habana?

Resumiendo, los principales cuestionamientos e interrogantes que se le hicieron a Rottenberg y a la exposición fueron:

  1. Por qué ese título. La expo no es feminista aunque un título que lo pudiese sugerir.
  2. La recreación de la violencia contra las mujeres las revictimiza.
  3. En esta expo, ¿dónde está la denuncia?
  4. Su condición de hombre blanco deslegitima la posible denuncia de una expo como esta.
  5. Enrique Rottenberg no tiene idea de qué es el feminismo(s).

Dos de las participaciones de Enrique Rottenberg en el debate fueron claves para conocer quién es la persona real, el hombre, que está detrás de sus obras. La primera de ellas fue:

La segunda y más contunde fue:


Parafraseando a una de las participantes en el debate, si propone quemar a las mujeres que aprueban su arte, imagínense que nos haría a nosotras que se lo criticamos.

Quedó confirmado entonces que Rottenberg se mueve a gusto en los códigos de la violencia. Mujeres critican su obra por violencia, porque se sienten expuestas, revictimizadas, humilladas, y su discurso se torna cada vez más violento y misógino. Además nunca pudo responder el porqué el título de la obra.

Entrevistada por Tremenda Nota, cuya nota -valga la redundancia- se quedó también en las buenas intenciones, en las respuestas que le hice llegar al periodista le expresé:

… la exposición de la violencia sin crítica o denuncia se convierte entonces en un acto morboso, por llamarle de algún modo. Por demás, la violencia expuesta de esa manera, revictimiza a quienes la han vivido en su propia piel, en este caso sería a las mujeres. El asunto se vuelve más complicado cuando quien crea la obra artística es un hombre blanco heterosexual, y a medida que vamos adicionándole adjetivos de la supremacía blanca es peor.

Existe un estrecho hilo entre el arte que propone pensar sobre una realidad, partiendo de que arte no es la realidad y no tienen porqué tener siempre como propósito “hacer pensar”, y lo que en nombre del arte tiene una intención efectista, o pretende, por decirlo de algún modo, montarse en la actualidad social.

Desgraciadamente ciertos temas se vuelven moda porque tratarlos es cool, da prestigio, y hasta dinero en algunos casos. Quizás lo anterior hace que cuando una temática como la violencia cuando no se trata bien -se descontextualiza, no se investiga lo suficiente, etc-, se obtengan resultados contraproducentes.

Por demás, el artículo de Tremenda Nota, “¿Por qué una exposición feminista genera polémica en La Habana?” vuelve a calificar la expo como feminista, ante lo cual me sigo preguntando, ¿por qué se asume que esta exposición es feminista? Que sea sobre mujeres, que el sujeto que se presenta seamos nosotras no la convierte en reivindicativa de nuestros derechos. En muchas ocasiones es todo lo contrario. Tal creo que es el caso.

Se dice que ya no se puede acceder a la exposición colectiva en el “patio de Rottenberg”, en la FAC; ha sido cerrada, me dicen. Si fuera cierto, ojalá que no por orden de “arriba”. Prefiero jugar con la idea de que haya sido por decisión del propio Rottenberg. Si así fuera, siendo muy optimista, valió la pena tantas horas comentando y debatiendo sobre el asunto, aunque el autor hubiese asumido la posición de “no le tires peras a los cerdos”. Ojalá le haya llegado la validez del reclamo FEMINISTA que le hicimos.

Nota: por razones obvias no voy a reproducir aquí ni el cartel ni las imágenes de la exposición.

Foto de portada: gaelx. Reproducida bajo licencia Attribution-ShareAlike 2.0 Generic (CC BY-SA 2.0)

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