Sandra Yáñez: Sobre antirracistas que niegan el racismo que tienen ante sus ojos


Sandra Yáñez es una activista colombiana que reside en Barcelona. Yo la sigo desde hace casi dos años cuando nos conocimos poniendo un “poco de sur”, entiéndase visión desde nuestras identidades como personas negras y racializadas-, a un debate sobre privilegios y racismo en un muro cualquiera.

En ese entonces me llamó la atención la contundencia y la claridad de sus argumentos, los de una mujer profundamente crítica y autocrítica cuando de discriminación racial se trata. He estado siguiendo a Sandra se cerca porque con ella aprendo, reflexiono y debato. Ahora les comparto un post que ha publicado hace un par de días en su muro.

Averigüen uds. de qué van sus palabras; les recomiendo la lectura pausada y desprejuiciada. No creo que luego de la misma puedan no saber qué es el racismo, qué es la discriminación racial y cómo ellas operan.

Disfruten.

SOBRE ANTIRRACISTAS QUE NIEGAN EL RACISMO QUE TIENEN ANTE SUS OJOS

Por Sandra Yáñez

Un post que publiqué sobre los civilizados daneses y su cárcel-isla para inmigrantes, en el que afirmaba que los europeos, todos, son racistas (los estados y sus habitantes, de manera estructural) causó escozor entre dos hombres latinoamericanos que viven en España y que se autodenominan antirracistas. Para ellos, hombres blanco – mestizos representantes del criollismo blanqueado que tiene todos los privilegios en nuestros países, mi post tenía un tufo racista porque “no se podía generalizar diciendo que Europa es racista”. Voy a explicar en este post porque sí se puede generalizar y por qué no podemos hablar, en ningún caso de racismo anti blanco o racismo inverso.

Considero clave que las organizaciones antirracistas de personas racializadas no repitamos los mismos errores y argumentos de las organizaciones blancas antirracistas (como el Movimiento contra la Intolerancia y UCFR) que son incapaces de reconocer tanto el racismo estructural como la capacidad de agencia de los propios racializados. Como dice Mahdis Azarmandi en su artículo “Los límites racistas del antirracismo moral español“: “El entendimiento común de Ibarra y MCLI (Movimiento contra la Intolerancia) y organizaciones similares, es que el racismo es un error moral, están de acuerdo en que el racismo es “malo”, pero no creen que la estructura misma de la sociedad e incluso del Estado pueda ser racista.”

Vamos por partes: ¿Qué estamos entendiendo por racismo? Aquí es clave olvidarnos de la definición de diccionario que reduce todo a la discriminación de una persona o un grupo de personas por razón del color de su piel. Ésta definición de la RAE deja por fuera el aspecto más importante del racismo: es un sistema que se ejerce siempre desde las mayorías y los sectores hegemónicos hacia minorías o grupos en condición de inferioridad y que sirve para justificar y normalizar la desigualdad. Citando de nuevo a Azarmandi: “Dado que el racismo tiene que ver con los recursos y con dónde las personas son colocadas en las jerarquías de la sociedad, también tiene que ver con algo más que con meros actos discriminatorios (individuales). El racismo implica una muerte prematura (debido a la falta de acceso a los recursos que conlleva, la falta de justicia y reconocimiento), pero el racismo también tiene que ver con aquellos que se benefician de este sistema”.

Dicho esto comenzamos a entender que el racismo excede el carácter moral que le atribuye la izquierda blanca europea, que sólo ve racismo en los actos de la extrema derecha pero es incapaz de ver el racismo que ejerce cuando habla en nombre de las personas racializadas, cuando no se cuestiona sus privilegios obtenidos a partir de la explotación racista y capitalista, cuando aplaude las leyes de extranjería o cuando repite eso de que “veo personas no colores.”

Decir que Europa es esencialmente racista es constatar el hecho de que por una parte Europa se ha construido sobre el expolio de los pueblos del sur global, desde hace más de 600 años, hecho que Europa ha justificado con el racismo, y por otra parte, se constata que en éste continente funciona un sistema que reserva todos los privilegios a las personas blancas y europeas y que condena a las personas no blancas a la discriminación sistemática, a su criminalización, a ser rechazados y asesinados en las fronteras y a vivir bajo leyes distintas a los euroblancos, como la ley de extranjería española, entre muchas otras cosas. Esto queridos amigos se llama racismo estructural y de el participan de manera consciente e inconsciente todas las personas e instituciones euroblancas. Otra cosa es que individualmente las personas euroblancas decidan mirarselo y luchar contra ello desde adentro, como efectivamente lo hacen muchos.

Cómo resultado del modelo colonial, este racismo estructural tiene su réplica exacta en las excolonias europeas y es así como en nuestros países los grupos hegemónicos blanco mestizos sostienen sus privilegios sobre la explotación, de base racista, de los pueblos indígenas, afrodescendientes y romaníes.

El racismo estructural, ese que marca la vida y los cuerpos de millones de personas en el mundo, que se vive en todos los territorios occidentales y occidentalizados de igual manera, no depende de personas malas ni de nazis perversos sino de ciudadanos e instituciones que legitiman, defienden y naturaliza un sistema que pone a unos por encima de los otros.

Para cerrar este post es importante que quede claro que no existe algo como el racismo anti-blanco o racismo inverso porque no se puede ejercer racismo sobre los grupos o las mayorías hegemónicas. Simplemente el sentido del racismo pierde sentido en esas circunstancias. Si el racismo justifica y naturaliza la desigualdad en una sociedad en función del factor raza, es imposible hablar de un racismo hacia aquellos que detentan los privilegios en esa sociedad.

Si las personas que se hacen llamar militantes antirracistas no comprenden el antirracismo político desde el que luchamos los racializados, e insisten en reducir todo al antirracismo moral lo que hacen es afectar nuestra lucha en el marco de un contexto cada vez más xenófobo y racista. Vuestras justificaciones del racismo blanco occidental y su sistema de discriminación perverso terminan reforzando la posición redentorista de las organizaciones blancas antirracistas y, por supuesto, el mismo racismo estructural que determina nuestras vidas.

Además, si a una persona blanco mestiza de una excolonia europea no le sirve la reflexión antirracista que viene de los racializados históricos para mirarse su propio racismo es que no ha entendido nada de nada y ahí sí, como decimos en Colombia: “apague y vámonos”.

Un comentario en “Sandra Yáñez: Sobre antirracistas que niegan el racismo que tienen ante sus ojos

  1. No siempre el racismo es desde las mayorías a una minoría, en Sudáfrica una minoría blanca tenía sometida y discriminada a una mayoría negra, y el racismo puede venir de cualquier dirección, no es solo de blancos hacia negros, y puede depender o no de una posición de poder, en Cuba existe todavía a pesar de los avances y esfuerzos que se han hecho para desaparecerlo y no hay un grupo étnico específico en el poder. Solo recordar el hecho del chofer del almendrón que ofendió a una pasajera negra por su condición, pero lo más imjportante es denunciarlo.

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