Cambiar un grillete por otro: validación de estereotipos dentro de la comunidad afrodescendiente cubana


Por Milagros Álvarez Leliebre

Recuerdo cuando leí la autobiografía de Malcolm X. Fue una de esas experiencias que después de vividas, ya no hay vuelta atrás. Te cambia para siempre. Nada para mí fue igual después de leer a Malcolm.

Lo que más me despertó fue su análisis de la reproducción del racismo desde lo cotidiano, desde la base, desde nosotros mismos. Malcolm rompió en ese momento con mi silencio con algo que había asumido como que nunca haría: criticarnos a nosotros mismos. Un número importante de páginas de su autobiografía se dedica a decirle a su gente y a sí mismo: ¿qué estamos haciendo?

Entonces recordé una frase que mi mamá siempre me decía cada vez que me molestaba con ella por algún señalamiento: si no te lo digo yo, ¿quién te lo va a decir? Los demás sólo lo harán para reírse de ti, yo lo hago porque te quiero.

A partir de ahí entendí que era un tema de conciencia racial. Esa que me lleva a medir lo que digo en función de dónde y con quién cuando se trata de esta lucha. De no humillar o restar valor al esfuerzo de personas de nuestra comunidad. A apoyar. A no hacerle el juego al racismo, a los racistas y a su sistema. Pero decir las cosas como son y cómo las creo, a mi gente, directo y sin filtros, porque si no nos las decimos nosotros, ¿quién?

Así que aquí va. Podría detenerme a decir junto con lo negativo, lo positivo, pero no. Esta vez no. No voy a adornar palabras para que suenen más suaves:

-Antes que todo: El conocimiento es poder. La instrucción no nos quita lo racista pero te ayuda en el proceso. Para ser conscientes del racismo que practicamos y que otros practican hay que estudiar. Hay que leer mucho y conversar entre nosotros. Apoyémonos en esto. Construyamos redes de divulgación de conocimientos e ideas, sobre nuestra historia, sobre los mecanismos de funcionamiento del racismo, de sus complejidades. Apoyemos las que ya están. El racismo no se quita con educación, pero es una de las armas en su contra.

-Segundo. ¿Sabemos qué son los estereotipos? ¿Los prejuicios? ¿Cómo se reproducen? ¿Cómo los reproducimos? ¿Sabemos que es el orgullo de “raza”? Pues les comentaré algo que no es: la validación de los estereotipos racistas utilizados por la hegemonía blanca para homogeneizarnos, reducirnos y quitarnos nuestra humanidad.

-De lo anterior se desprende otra cuestión: No todas las personas negras son iguales. Por tanto, no hay cosas que te hacen más o menos negro o negra.

No somos negros. Somos personas, maestra, cantante, …negro o negra. No negra a secas. No contribuyas a la objetivación de nuestra gente.

-La “raza” está atravesada entre otras cosas, por el género y la clase. Tú y yo somos dos personas negras. Si usted es hombre, tiene privilegios con respecto a mí, que soy mujer. Porque vivimos en una sociedad racista y también machista. No todas las personas negras tenemos el mismo acceso a los recursos, la misma entrada de dinero, ni vivimos en los mismos lugares. Recordemos que existe la marginalización, la pobreza, la gentrificación, entre otras formas que crean desigualdad social. Si usted es clase media o alta o tiene buena entrada de dinero, felicidades, es un logro para todos, pero no crea que su situación es la de todas las personas negras.

-El pelo. Ya esto lo he planteado varias veces y lo seguiré haciendo pues a diario lo constato. La nueva obsesión de las personas negras es definirse el pelo. En mi opinión eso es cambiar un grillete por otro. Haga lo que desee con su pelo, pero sea conciente. Como proyectos sociales, colectivos o activistas, tenemos que darles espacio a las diferentes formas del cabello afro natural. Sobre todo, el que no está definido, porque ese es el que más discriminación sufre, el considerado menos bello y profesional, el que menos se visibiliza, Al fin y al cabo, es ese el que, cuando se van todos los productos, queda.

-Recordemos que una imagen vale más que mil palabras. No pongamos en contradicción nuestros objetivos con las imágenes que posteamos de ellos.

-Admiremos nuestra belleza. Por siglos ha sido negada. Pero libre de estereotipos y constante sexualización. Los cuerpos de las personas negras son constantemente sexualizados, pareciera que no tienen más objetivo en este mundo que dar placer. No contribuyamos a eso.

-No comparta videos, memes, fotos, sexistas y racistas. A no ser que sea para poner en debate. No seamos cómplices del racismo de las redes.

-Entre tantas cosas que afectan la lucha contra la discriminación racial está la censura y la clausura del debate. Lo que no se debate no se visibiliza, no se resuelve, no se piensa a nivel de grupo. La lucha contra la discriminación racial es más vieja que nosotros. No nació ahora. No somos los únicos. La división y los egos no llevan a ningún lado más que al mismo lugar de siempre, a nada.

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