Racismo en Cuba: La culpa es de las totí


Aracely Rodríguez Malagón

¡¡¡Las colas están llenas de NEGRAS!!!. Así contestó mi vecino a grito y a viva voz a ante la pregunta de otro de cómo estaba el ambiente. Creo que no hace falta describir a mis vecinos pero lo haré: uno es blanco, de clase media, profesional, cuenta propista. El otro blanco también, profesional, militante y militar. Quedé estupefacta no a lo que escuche eso lo sé y lo veo a diario, sino el tono despectivo y lacerante con el cual acentuó y vociferó “NEGRAS”, encerrando en sus palabras todo el desprecio visceral acumulado resultado de un colonialismo transformado y un racismo latente vivo, trasmutado, nunca acabado. Mientras el otro contestó con una sonrisa de satisfacción afirmativa.

Y es que desde sus puntos de vista las negras somos las culpables de la escasez que hay en el país y, por la entonación, yo diría que hasta del Corona-Virus. Lo peor es, que aquel grito en plena calle y a la luz del día sonó como un eco a pesar del nasobuco. Nadie salió (excepto yo) a rebatirlo o al menos a decirle “fulano no es de esa manera”. Fue como si toda mi cuadra estuviese reafirmando su ofensivo insulto ante el silencio otorgado. Me levanté como un resorte y antes que pasara por el frente de mi casa me vino una ráfaga retrospectiva en mi memoria de opresiones, esclavización, resistencia, cimarronajes y luchas…… y hubiese querido vociferar de la misma manera (lo cual no me cuesta mucho trabajo), pero esperé que se acercara y muy calmadamente en un tono casi silente, le expliqué las múltiples razones por las cuales las colas también tienen raza, sexo, territorio y clase; y que además son una medida de las desigualdades. En ellas es donde nos mezclamos y concentramos toda/os, sólo que las negras somos el último eslabón de la cadena alimenticia y el eslabón más gordo de esa cadena y por tanto las más visibles, es cierto que la escasez es general, pero no a todas/os nos llega con la misma intensidad. Adquirir alimentos es una necesidad existencial y va más allá del ¨QUEDATE EN CASA¨ que es atravesado por el privilegio y como resultado tiene dos bandos: los favorecido/as, que pagan por que les traigan los productos y los necesitado/as, que hacen colas para poder adquirirlos e incluso como un modo de sustento llegando a convertirse en un trabajo informal.

Las colas integran la vida cotidiana de las cubanas/os como resultado del bloqueo al cual ha estado sometido la isla por décadas, y que trae como consecuencia la escasez sobre todo en los productos de primera necesidad. Así hacer colas o las ¨colera/os¨ (como trabajo informal) es una práctica ejercida fundamentalmente por mujeres, generalmente negras o mestizas, de barrios marginalizados y/o de la zona oriental de país.

Estos actos son de conocimiento público, han estado presente en todo momento, pero en épocas de crisis se agudizan y se acentúa el color de las mismas coincidiendo con la visión de mi vecino, pero también con las estadísticas de los informes de desarrollo humano. Aunque para el caso de Cuba se hace complicado la veracidad de los índices de desigualdad, no obstante, se plantea que las mujeres en Cuba más pobres son precisamente las de este grupo distinguiéndose en época de Pandemia

Discriminar a las personas verbalmente es un acto que ocurre a diario como ejercicio permanente de la “colonialidad”. El lenguaje es una herramienta de poder que en este caso mi vecino la utilizó como expresión despectiva “LAS NEGRAS”, que enfatiza e indica de manera punitiva quienes son las responsables de las colas.

Es imposible deconstruir un racismo visceral, genético sino vamos al fondo del asunto y sólo lo dejamos en el plano cultural cuando en realidad es una problemática que pasa por lo histórico, económico, político, social, etcétera. Mientras se hace uso del derecho de gritar improperios como este, sin ningún tipo de impunidad.

Y no me puedo ofender según mi vecino: “no soy ese tipo de negras” (o sea tengo que sentirme halagada), peor, “no lo dice por mí “, (no sé a qué clase yo pertenezco), evidentemente tiene daltonismo racial. Su incapacidad no le da para comprender que mi condición de mujer y NEGRA no me separa de aquellas a las cuales él desprecia, lo que me reafirma una vez más el desconocimiento en nuestra sociedad del significado de ser NEGRA. No entienden que entre esas NEGRAS de las colas y yo existe una conexión histórica que no lo borra un espacio físico, ni las condiciones de vida, nos une un pasado, que a la vez es un presente y que tenemos que luchar para que en un futuro, no se nos siga discriminando.

Lo mejor de esta conversa sosegada es que la cosmovisión socio-racial de las colas de mis vecinos, no procede desde sus experiencias ya que ninguno de los dos hace cola, ni de la bodega. Es sólo una visión subjetiva de LAS NEGRAS y de las colas en tiempos de Coronavirus desde los carros con aires acondicionados…

Náutico 2020

Totí o Zanate: especie de ave de color negro endémica de la isla de Cuba. Conocida por un refrán para indicar cuando se le echa las culpas de una acción sólo a las personas negras ¨Todos los pájaros comen del nido y el totí carga las culpas¨

5 Comentarios

  1. rodaymyway

    Me encanto su artículo, muy bueno y el reflejo vivo de una realidad que se ha vivido siempre en Cuba, haces muy bien en expresarlo alguien que pone voz por esas pobres personas y por nosotros los negros, que algún día esa realidad en Cuba, espero cambie y pronto.

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  2. claudiaisabella2santos

    Faltan espacios para debatir sobre el trasfondo político, económico, social y cultural del racismo. Faltan en nuestros medios de comunicación pública espacios para debatir sobre este tema. Falta voluntad política y social para abordarlo con sentido crítico. Peor aún la hipocresía nos consume y mientras que todos los medios nacionales se innudan de crítica contra el racismo en Estados Unidos, nadie quiere hablar lo que pasa por acá, por el patio.
    Muy buen artículo! Sigue haciendo cosas así

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  3. Amnerys Pedro Pedroso Pedro Pedroso

    Estoy muy de acuerdo con el artículo. Refleja una realidad perenne, mantenida y habitual en nuestra isla. No sé si es correcto, pero siempre le he llamado “racismo subliminal” porque no existe aparentemente, pero está ahí, presente, desde que naces y hasta que mueres.
    En Cuba la separación entre las razas es real, es algo objetivo aunque se diga que no, y tienes dos opciones: o te acostumbras a ser injuriado todo el día por personas blancas y hasta negras, que no se dan su lugar, porque ni siquiera se percatan de lo que representan esas frases habituales que encierran un racismo lastimoso y barato; o te mantienes todo el tiempo batallando, esgrimiendo razones que demuestren el porqué no estas de acuerdo con las expresiones de “tenia que ser negro”, “si no lo hace a la entrada lo hace a la salida” , “adelantar la raza” y muchas otras que en fin, solo colocan al negro en lo más bajo de la cadena evolutiva.
    La sociedad ha evolucionado, las personas y sus mentes, no lo han hecho a la par.
    Por mi parte no me voy a cansar. Tengo 50 años y seguiré luchando por mis valores como ser humano, como mujer y sobretodo, como NEGRA. Adoro que me llamen NEGRA, y no morenita, mulatica o de color. Pero exijo que lo hagan con respeto.

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