53 privilegios que tienen las personas blancas

Este post se comenta con ejemplos random de privilegio blanco”, puso en su muro Samantha (Sam), una joven artista que conocí hace como un año en un grupo de feministas cubanas y que lleva adelante el proyecto Uve, que se encarga de promocionar el uso de las copas menstruales en Cuba.

Yo miraba el post en la pantalla de mi Mac y movía mis manos como quien dice: “ay Diosa, se va formar”. Se formó entonces “el jolgorio en el purgatorio”, o sea, lo que correspondía. Samantha puso el dedo en la mismísima llaga. 

Para hacer este texto me he tenido que leer cerca de 300 comentarios. Y ha valido la pena. Como era de esperar, no solo se habló de privilegio blanco, también de clasismo, de “racismo inverso”, y hasta aparecieron un par de white tears. Pero a estos dos últimos asuntos me referiré en otros textos, más adelante.

Retornando al tema central de este artículo, fue muy interesante ver a mucha gente joven e informada comentando y relatando sus experiencias con el racismo, como también quedé un poco sorprendida con el hecho de que aún muchas personas no pueden distinguir entre racismo, discriminación y racismo estructural. Al mismo tiempo, me conmovió notar que para algunas, privilegios es sinónimo de derechos, lo cual conduce a desestimar la existencia de los primeros porque en Cuba “todos tenemos los mismos derechos”. 

Pues aquí les dejo el repertorio de privilegios que fueron mencionados en el post de Sam, tratando de conservar la manera en que fueron anotados. Los cinco últimos comentarios son de mi propia autoría. 

Gracias a Sam y a quienes comentaron, pues elles son en realidad les autores de esta compilación. 

  1. A priori, las atenciones en comercios y restaurantes tiende a ser mejor.
  2. Puedes atacar el capitolio sin que tu presidente te mande a matar.
  3. Nadie asume que eres marginal por ser blanco.
  4. Ante un caso de robo o vandalismo no se asume inmediatamente tu culpabilidad.
  5. Es posible que a lo largo de tu vida sufras problemas de salud mental, pero siendo una persona blanca no sufrirás el trauma mental y emocional que específicamente conlleva enfrentar el racismo como parte de tu experiencia cotidiana de vida.
  6. Como persona blanca puedes llevar tu cabello natural sin que nadie te considere sucio, desaliñado o poco profesional.
  7. Nadie dice “cuidado, que hay un blanquito en la esquina”.
  8. Nunca alguien te va a describir como exótico.
  9. No trabajar, no estudiar y lograr que la gente te crea que eres “productor audiovisual”.
  10. Nadie te dice que eres un blanquito de salir.
  11. Los estereotipos de belleza no te hacen a un lado.
  12.  A nadie le preocupa vivir en un barrio de blancos.
  13. Si andas con un grupito de yumas en la Habana Vieja no te piden el carnet.
  14. A la hora de elegir carrera nadie cuestiona tu decisión, cuál sea esta.
  15. Nadie dice “en la guagua había una peste a sudor de blanco”.
  16. Brinco la cerca de mi casa porque se me quedó la llave y nadie llama a la policía.
  17. Si eres blanco puedes constituirte en sujeto teórico universal sin drama. Si eres negro tu perspectiva es local, específica, excepcional y limitada. **promoción válida también para la asimetría de género**.
  18. Siendo blanco y gay, no encajas en la terrible frase aquella: “dios no castiga dos veces”.
  19. Nadie quiere estar contigo para saber qué se siente estar con un blanco.
  20. Nadie cruza la calle de noche si me ve caminando porque soy blanca.
  21. Nadie nunca ha dicho despectivamente “eso es cosa de blancos”.
  22. Privilegio triple: por apariencia blanca, mujer y municipio de residencia Playa. Nadie me considera una amenaza. Automáticamente soy víctima. 
  23. Ningún médico asume que aguanto dolor ni que mi piel es más fuerte, así que me ofrecen anestesia hasta para empastarme una muela.
  24. No hay blancón, blanco cocotimbo, blanco adelanta’o, blanco negronazo, blanquea’o capirro…
  25. Salgo a correr y nadie piensa que me robé nada.
  26. Nadie dice “es blanco pero buena gente”.
  27. No tienes problemas con la representación en los medios de difusión masiva. Y cuando sale alguien blanco no despierta la sospecha de que está ahí solo para llenar una cuota o ser políticamente correcto. 
  28. Nadie dice que no baila eso o que no se viste así porque es “cosa de blanco”.
  29. Nadie te contrata para llenar una estadística… tenemos tantos negros necesitamos un blanco para decir que somos diversos.
  30. Nadie te suelta “el chiste”: lo tuyo es el deporte.
  31. Es menos probable que te digan en un bar “cerrado por capacidad” cuando ves a mucha gente que sí está entrando.
  32. Existe el afrofuturismo pero el futurismo de artistas europeos o norteamericanos es futurismo y ya.
  33. Nadie se sorprende si no sé bailar salsa.
  34. Nadie empieza a describirte diciendo “el muchacho blanco…”.
  35. No asumen inmediatamente que no eres capaz de realizar una tarea, trabajo, rol.
  36. Nadie le dice a un grupo de blancos maleducados que pasan con una bocina con música hiper alta: “blancos tenían que ser”.
  37. Nadie dice “tenía que ser blanco” si cometes un error.
  38. A un blanco no le dicen que se tiene que peinar si se suelta el pelo.
  39. Asalto el Capitolio y estoy vivo.
  40. Mi historia no está cercenada. Sería posible para mí rastrear los orígenes de mis tatarabuelos blancos, no diría lo mismo de los negros.
  41. No asumen que tiraste la tiza. Aunque la hayas tirado y bien.
  42. Nadie viene a tocar mi pelo.
  43. Nadie se refiere a una cosa fea y chapucera como una “blancada”.
  44. Solo el ser blanco te da ventaja para “ser” buen tenista, nadador o jugador de golf.
  45. Nadie asume que eres inmigrante.
  46. Nadie te dice “ah, pero tú no tienes el pelo tan malo”.
  47. A nadie le asombra que seas inteligente.
  48. Nadie te manda pal cepo ni te dicen: ¡qué lastima que un 10 de octubre te dieron la libertad!
  49. Nadie te dice que eres blanca por fuera y negra por dentro.
  50. Tampoco escuchas: “A ti lo único que te falta es ser blanca”.
  51. Y mucho menos: “Todos los blancos son iguales”.
  52. No tienes que decir cuánto has estudiado para que te crean.
  53. Ninguna persona te dice “blanco de mierda”.

Foto: Thomas Park

¿Qué ha pasado con el Challenge Africano en Cuba?

Por Alina Herrera Fuentes

Todo comenzó en el mes de abril, cuando la embajadora cubana en Senegal inició un reto en las redes sociales de camino al 25 de mayo “Día de África”. La iniciativa consistía en demostrar, mediante fotos, la unidad de los cubanos y de las cubanas a partir de la herencia africana, “continente lindo, pero poco conocido y lamentablemente estereotipado, que tiene muchísimas cosas que mostrar”.

La primera foto fue la de la propia diplomática, quien llevaba puesto un turbante, y se acompañaba del hashtag #ChallengeAfricano. A pesar de su intención y sus declaraciones, fue inevitable que el reto se convirtiera en un reforzamiento de los estereotipos, en una banalización de la identidad e historia africanas.

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Si a esta iniciativa no le antecede un conocimiento acerca de prácticas racistas, de apropiación cultural y un respeto por la cultura de todo un continente y la diáspora, termina en lo que resultó, una pasarela maniqueísta de la africanidad, un irrespeto por las personas negras, no solamente por las fotos en sí, sino también por las alianzas que se crearon en menoscabo de la población racializada.

Por ejemplo, una presentadora de televisión, además de lucir una exageración ridícula de “atributos” africanos en sus atuendos, se hizo un grotesco black face a propósito del #ChallengeAfricano. Las personas activistas denunciaron sus fotos— sobre todo por la historia de dolor y menosprecio que representa el black face— pero, en lugar de despertar la reflexión acerca del racismo que se estaba denunciando, funcionarias de alto rango y otras personalidades de la cultura le tendieron una alianza encubridora, mostrándose más solidarias con la burla y el mal actuar de la presentadora de televisión que con la población negra cubana que había sido humillada.

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Si África es un continente que históricamente ha sido vaciado, oprimido y explotado, entonces es evidente que sus poblaciones siguen siendo vulnerables y, si es así ¿por qué exponerlas? Una fotografía en nombre de la unidad para contrarrestar los estereotipos es un objetivo fallido desde el inicio. Una foto que busque mostrar las raíces africanas es una provocación directa a una caricatura en este mundo estructuralmente colonial, racista y eurocéntrico.

El racismo simbólico es un subproducto del racismo estructural, institucional y cultural, y es de los que pasan más desapercibidos. Tiene su fundamento principalmente en los prejuicios estereotipados y culturales que históricamente les han sido atribuidos a determinados grupos étnicos. Los valores y las tradiciones de estos exogrupos no son asimilados con respeto, ni tomados en cuenta como iguales a la cultura dominante. Más bien a estas costumbres culturales se les deshumaniza y se les exotiza, por lo que pueden llegar a ser cosificadas con facilidad, convirtiéndolas en un juego, en un divertimento, en una ridiculización y en un irrespeto total. Pero estos fenómenos no suceden si no preexiste una noción de inferioridad, de desvalor o de utilitarismo.

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En el caso de este tipo moderno de racismo, la experiencia de quien lo comete no pasa por la discriminación explícita atravesada por discursos de odio. De ahí que la expresión del prejuicio y del desvalor sea subyacente y difícil de reconocer. De hecho, son personas que abiertamente se manifiestan a favor de la igualdad, sin embargo, perciben un símbolo en la persona negra, y ese símbolo está, en mayor o menor medida, cargado de prejuicios negativos. 

Este nuevo racismo se refiere a aquellas actitudes, comportamientos y creencias encubiertas que colocan al exogrupo en una categoría menor. O viceversa, y de esto se habla menos, cuando el grupo dominante culturalmente se coloca en una posición superior de manera tal que se permite a sí mismo tomar los elementos culturales de las poblaciones racializadas, con fines utilitarios y en su beneficio, sin importar la dignidad y el criterio de los exogrupos.

Otro ejemplo, la negación rotunda de tales comportamientos racistas con la justificación de que tienen personas negras que aman a su alrededor, y esto es, a partir de lo explicado anteriormente y de manera indiscutible, una derivación del racismo simbólico. 

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Con la tolerancia a este tipo de racismo y con las alianzas entre quienes se sienten más ofendidos por las denuncias de los activistas que los propios grupos humillados, solo contribuimos a su perduración. Con la argumentación facilista de que era solo un chiste, antes que revisar todo lo racista que hay en ese “chiste”, solo naturalizamos ese racismo simbólico.

Las imágenes editadas de las personas negras en internet están cargadas de bullying, de estereotipos, deforman las identidades negras, distorsionan las culturas africanas y de la diáspora para causar risa a propósito de nuestros cuerpos negros. Todavía la prensa escrita y digital tienen el enorme reto de no incluir imágenes y narraciones racistas en sus artículos. Todavía los medios masivos de difusión transitan el largo camino de desestereotipar a las personas afrodescendientes en sus contenidos. Las novelas, los teleteatros, los programas de humor, las películas, etc. lastran, al día de hoy, la folclorización y la vulgarización de los personajes negros.

En eso se convirtió el #ChallengeAfricano, en un espacio para el reforzamiento del racismo simbólico.

Usar un atuendo tradicional (cuando nunca se emplea) y tomarse una foto para celebrar el Día de África es utilitario. Si queremos homenajear al continente saqueado y demostrar que tenemos en común una herencia negra, investiguemos sobre ese legado, respetemos las culturas y aprendamos más. Mejor aún, hablemos de racismo, de sus nuevas formas disimuladas en que se manifiesta. Busquemos lecturas que hablen de la historia que hicieron también las personas negras. Tengamos en cuenta las investigaciones sobre estos temas y a la comunidad de activistas antirracistas que incansablemente nos enseñan cómo podemos hacerle tributo al continente madre.

Lo digo, porque así lo hice. Además de esta reivindicación.

Tomado de Afroféminas.

Georgina Herrera: La voz de una negra cimarrona

¡¡¡Qué bueno llegar a esta edad que cumplo 84 años!!! Hoy día 23 de abril, día del idioma castellano, con la felicidad de una Negra Vieja de Antes, atendida y cuidada por las más jóvenes.

Más de una persona, que sabe de mi vocación de cimarrona, ha sonreído con burlona ironía diciéndome que debí haber nacido el día de un idioma africano y, sin ironías, he respondido que es el día del idioma de los racistas, para decirles en el idioma de sus ancestros, lo que pienso que deben oir, sin traducciones, para que se entienda bien lo que tarde o temprano les va a caer encima, más tarde o más temprano. En fin de cuentas, lo que tenía que saber, amar y perpetuar de África lo aprendí ya, bebiendo de lo que contaban mis Negras Viejas de Antes, esas, a las que entiendo y admiro más cada día por la edad que cumplo y a la que llegarán ustedes en tradición irrompible.

Y, mira tu qué casualidad, precisamente en estos días, la muerte anda rabiosa, disfrazada con el nombre de una novedosa enfermedad. Y lo confieso, tengo miedo, miedo a que se tome un descanso en mi puerta, que está llena de cuantiosas señales que la harán sentirse como llegando a su propia casa: asma, poliomeuritis, cardiopatía, hipertensión.

Creo que el miedo es la mejor manera de no sentirme vencida.

Entonces, en medio de este torbellino, dejo un espacio lleno de claridades para un posible futuro, por si es cierta la reencarnación. Quiero ser lo que soy ahora, volver las veces que sean necesarias como la primera vez: fuerte, guerrera, amorosa, cimarrona, palenquera, volver como si no me hubiera ido, siendo lo que soy: negra, pobre y mujer y retomar mi puesto en nuestra lucha, porque esta lucha, la nuestra, no va a acabarse en largo tiempo.

Yoya

abril/2020.

Foto tomada de Universidad de Texas y Austin.

Libro para descargar: Reyita, sencillamente de Daysi Rubiera

En el año 1996 salió a la luz el libro Reyita, sencillamente, de la escritora e historiadora afrocubana Daysi Rubiera Castillo, el cual es el testimonio de Maria de los Reyes Castillo, madre de la también historiadora.

El libro, que recibió mención en el concurso literario de Casa de las Américas, en la categoría testimonio en 1996, ha sido considerado un paradigma de la historia oral en Cuba. Desde entonces, se ha utilizado como bibliografía en varias universidades de Estados Unidos y Europa fundamentalmente y ha sido reeditado en cuatro ocasiones en Cuba.

Reyita, sencillamente recoge las vivencias fundamentales de Reyita, nacida en 1902, recorriendo un siglo de acontecimientos nacionales e internacionales, entre ellos sus recuerdos sobre la flotilla de barcos Black Star Line para regresarse a África, las condiciones de vida de familias pobres como la suya, y el deseo de que sus hijos e hijas no fueran negros para que tuvieran las oportunidades que ella no pudo tener.

Aquí les comparto la una versión digital de la obra que realizara el reconocido intelectual cubano Julio César  Guanche, con autorización de la autora, y que tomé del blog La Cosa.

Descargar Reyita, sencillamente.

La precarización emocional y laboral como métodos de genocidio prieto cotidianos. Microrracismos en el sureste mexicano

Por Tito Mitjans Alayón

Estoy escribiendo este ensayo con muchas emociones que no saben como salir de mi cuerpo. Reprimir mis emociones ha sido una de las experiencias más sistemáticas que he aprendido en Chiapas, a donde migré en el 2015; esconder mis sentires, mis alegrias, mis tristezas y principalmente mi rabia. Los espacios públicos están dominados por las formas de socialización blancas y heteropatriarcales por tanto, las emociones de las personas racializadas frente a los ejercicios cotidiano de racismo, clasismo, misoginía y transfobia deben ser abordados solamente a través de la amabilidad blanca, una estructura de diálogo que no reconoce los dolores del racismo.

La ira, el llanto, la compasión, la empatia, están reservadas para los cuerpos blancos y cis. Las emociones que la cultura de la blanquitud catalogó como desviadas, violentas, moralmente perversas, —como el chisme, lo intenso, la rabía, los gritos y las posturas corporales desafiantes de la autoridad blanca—, no son bienvenidas en los espacios coletos y aquellos que aspiran a serlo en San Cristóbal de las Casas, al menos no para la gente prieta y muchas veces cuando expresamos nuestros sentires fuera de la plataforma esperada, somos criminalizados y leídos socialmente como salvajes, enfermos mentales, monstruos, etc.

Por eso escribo este texto, para que salga la rabia de mi cuerpo, que la escritura sea una herramienta de sanar el racismo transfóbico cotidiano. Además Audre Lorde ya lo dijo en los ochenta: “tu silencio no te protege”, entonces es mejor no quedarme callado, otra sugerencia política de Audre Lorde.

Lo que narro es resultado de la última experiencia de racismo transfóbico que viví. Este episodio me hizo preguntarme qué herramientas emocionales tenemos las personas trans, cuirs prietas contra los actos de odio ¿Qué hacemos con todo ese odio que la gente blanca cis suelta sobre nosotrxs?

Con esta experiencia pude ver de manera explicita que la fragilidad blanca se sostiene a partir de la precarización emocional y laboral de las personas racializadas. Para mantener el orgullo blanco hay que humillar sistemáticamente a la gente negra e indígenas. Para que las voces de las personas blancas obtengan el status de incuestionables en espacios sociales y privados, hay que silenciar y mutilar las voces de la gente prieta. Para que la razon eurocéntrica se naturalice hay que patologizar las mentes, las emociones y las espiritualidades de las personas racializadas. Para que la supremacía blanca sancristóbalence se mantenga tan sana y fortalecida es necesario precarizar nuestras vidas en todos los aspectos socio-económicos y culturales.

Hace una semana di una clase en una institución de educación superior alternativa. La mayor parte de los estudiantes provenían de comunidades originarias de Chiapas, entre veinte y cuarenta años. De ellos solo era una mujer blanco-mestiza mexicana.

La clase transcurrió dinámica. La MUJER-BLANCA varias veces interrumpió mis palabras y la de sus compañeros. Además, iempre fue la primera en responder, siempre estaba lista. Rapidamente percibí que su seguridad, evidente en su gestualidad corporal, estaba conectada con la manera en que ocupaba el lugar en el aula. Este comportamiento permitido por cuatro años intuyo que también ha condicionado mucho la dinámica del resto de aula, principalmente para las personas de comunidades indígenas. Me pregunto cómo han permitido tal conducta por tanto tiempo, sin embargo quiero enfocarme en otros aspectos de esta historia.

Varios días después de que la clase tuvo lugar, se acercaron los coordinadores del programa para exponerme que la LA MUJER BLANCA del grupo me acusó de haberlo llamado “capitalista”. Se gestionó un espacio para generar un diálogo y conversar sobre lo sucedido. Cuando llegué al lugar LA MUJER-BLANCA decidió en vez de dialogar, decidió echarme en cara acusaciones provenientes de su ego blanco roto. Esta MUJER BLANCA, este DEMONIO BLANCO MESTIZO CIS, exigía de mí una reparación por supuestamente llamarle capitalista.

Sin ninguna propuesta de diálogo, de generar un espacio de cuidados para ningune de los dos, sin tomar en cuenta todo el poder que encarna su cuerpo blanco cis y sus ojos verdes en un lugar como San Cristóbal de las Casas, LA MUJER BLANCA me atacó con sus palabras, con la gestualidad prepotente de su cuerpo y su fragilidad blanca.

Tranquilamente, esforzándome para que mi gestualidad no mostrase ningún estrés, le intenté exponer que no había dicho las palabras con las cuales ella me acusaba. Intenté explicarle que era posible que se sintiera intimidada por mí, ya que intenté limitar un poco su participación y así dar más espacios a las voces del alumnado proveniente de comunidades indígenas y la importancia de esto, ya que ocupar tanto espacio como lo hacía ella en su clase es racista. Apuntándome con el dedo me respondió: “ese es tu problema”

Soltó toda su frustración sobre mí, no me dio posibilidades de diálogo ninguno y como buena mujer blanca se fue en el momento que le estaba explicando su comportamiento racista.

La presencia de una mujer blanca en un espacio educativo donde es el único cuerpo blanco, mientras sus compañerxs son indígenas es un acto de control colonial, refuerza el racismo, el capitalismo y el silenciamiento de las voces no blancas.

A esta LA MUJER BLANCA CIS, de clase media, se le ha explicado en otras ocasiones sobre sus privilegios: lo que implica ser un sujeto blanco en un espacio prieto, donde las voces prietas son encarcelas, matadas, a veces solo por alzar su voz, mientras los cuerpos blancos tienen todo el respaldo del sistema para hablar, incluso en ocasiones que solo repiten un discurso que refuerza la colonialidad.

Aunque el problema no es mío, terminaron echándome en mi primer día de trabajo. Además de quedarme desempleado, me quedé con todo su enojo y mi rabia reprimida. En la noche fui a casa de una amiga, con quien me desahogué, me brindó apoyo emocional, afecto y lloré mucho. Al otro día escribí un post en Fb. Hoy continuo reflexionando sobre los efectos de los actos racistas.

Mi conciencia está tranquila, no le dije capitalista en ese momento. Ahora considero que es una persona extremadamente frágil y racista.

El activismo antirracista ha evidenciado y aboga porque las voces blancas se escuchen cada vez menos, que las personas blancas del Norte y del Sur brinden ese espacio histórico del poder del habla para que las voces racializadas tengamos una preponderancia en los espacios sociales, para que de este modo nuestras voces y nuestras emociones llenen la habitación para comenzar a descolonizar las luchas sociales comunes. Esto es un acto mínimo de reparación a la historia de la colonización euroblanca. Lo racista es capitalista, lo colonial es capitalista, de hecho la esclavitud, el racismo insititucional son las estructuras coloniales que sostienen el capitalismo. Por consiguiente, la manera en que su presencia actúa en un espacio educativo como el expuesto es, sin dudas, capitalista.

Lo peor de todo fue ver cómo los ojos de todxs estaban puestos en mí, no en LA MUJER BLANCA. La expectativa es que yo pueda controlarme y no reaccionar. Se espera que seamos las personas racializadas quienes sostengamos emocionalmente a las personas blancas. ¿Por que hay que continuar manteniendo la expectativa de que cuando vivimos RACISMO nuestra respuesta tiene que continuar siendo pasiva? Sí, nuestra presentación social ante los ojos de la gente blanca tiene que ser extremadamente sumisa y pasiva, de lo contrario es visto como violencia. Sin embargo, la rabia y el odio antinegro es tomado como una simple ignorancia. ¿Qué hago con estas emociones de rabia e impotencia frente a este episodio de odio antinegro? ¿Quién me cuida a mí de la ignorancia blanca, el orgullo blanco cuando hago trabajo antirracista? ¿Por qué la respuesta ante la exposición de un acto racista tiene que ser expulsarme y aumentar mi precariedad económica?

Así funciona la supremacía blanca en San Cristóbal de las Casas Chiapas, México. Estas son herramientas de silenciamiento y corrección antinegras y antindígenas, herramientas coloniales de terror, para callarnos, asimilarnos y someternos a las tecnologías del terror colonial en la FRONTERA SUR DE MÉXICO.

Esta gente nos está matando con armas y con toda su estructura de tortura psicológica, con nuestra precarización laboral y emocional, naturalizando el racismo en Instituciones que supuestamente son educativas, espacios seguros para las comunidades indígenas, pero ante el primer llamado de atención sobre el comportamiento racista, transfóbico que alguien del alumnado realiza y permitido por ellos, nos disciplinan a nosotrxs, a la gente prieta. Esto es otra faceta de la esclavitud, no se acabó, sólo le pusieron un nuevo nombre.

Por ello las formas en que se manifiesta la supremacía blanca en San Cristóbal me hacen sentir constantemente en la esclavitud: la Migra, el apartheid racial en la frontera Sur, el empobrecimiento, el envenamiento del agua, la COCA COLA, el silencio cómplice de la violencia blanca contra los cuerpos prietos, la amabilidad blanco-mestiza, el genocidio cotidiano de las feminidades racializadas, son algunas de sus expresiones cotidianas.

Y yo sigo desempleado.

Foto: Cortesía de Tito Mitjans Alayón

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Las cosas según su color: sobre una polémica acerca de ballet y “raza”

Por Norge Espinosa Mendoza

Apenas oí la frase me quedé atónito. Y me comuniqué con amigos preocupados por el asunto de la raza en Cuba, a fin de saber si también a ellas y ellos les había parecido, como a mí, un comentario fuera de lugar. No tuve que esperar mucho por la respuesta. En la entrevista que concediera a Amaury Pérez para su programa Con dos que se quieran, en su nueva temporada, Miguel Cabrera, el historiador del Ballet Nacional de Cuba y su anfitrión intercambiaron palabras sobre el delicado tema, particularmente sensible dentro de la historia de la importante compañía, que parecían, cuando menos, tirar a broma, y pasar a la ligera, sobre un aspecto que aún espera su discusión más franca entre nosotros. De un recordado bailarín, Andrés Williams, Cabrera dijo: “no es negro, es azul”, y parecía un chiste. Luego, para mayor resbalón, habló de la “mulatocracia” que parece imponerse hoy en las filas del BNC. Y citó a Carlos Acosta, “es negro”, sin reparar en la extraordinaria trayectoria que, tras su salida de dicha agrupación, consiguió el hoy dueño de su propia compañía. Las redes se han ocupado de subrayar el descalabro, con reclamaciones directas al conductor del programa, en el que, particularmente durante las últimas emisiones, han aparecido invitados de todo tipo: desde aquellos que poseen una obra hecha y atendible, hasta figuras que todavía tendrían mucho que demostrar. Pero ya se sabe, son los amigos de Amaury, que insiste siempre, hacia el final de cada emisión, es recordarnos cuánto les quiere, cuán cerca estuvieron de Consuelo Vidal, su inimitable madre, y todo queda en abrazos y mimos de subido tono azucarado. Esta vez no fue la excepción. Miguel Cabrera, por esas razones (que no solo por sus conocimientos de ballet y danza) es uno de sus héroes personales: el amaurismo en toda la regla. Pero el programa ha variado tanto desde sus primeras apariciones y ahora parece grabado no en el ámbito más íntimo de aquellas primeros diálogos, sino en la recepción de una inmobiliaria donde los invitados parecen responder a un cuestionario que más presentarlos a quienes no les conocen, los deja ver como quienes aspiran a un puesto de trabajo y tiene que pasar por esa suerte de interrogatorio mucho menos cálido y en ese entorno tan frío y formal, bonsái incluido. Y les recuerdo que en el marasmo de nuestra televisión, pese a todo lo que pueda y deba señalársele, esta es una de las “ofertas de excelencia”.
Conozco sobradamente a Miguel Cabrera, y confieso que no me ha sido fácil leer las frases que lo tildan de racista, escritas desde diversos tonos y también por quienes han optado por descalificar su obra investigativa. Y no, Miguel Cabrera sí es un entendido del mundo de la danza, y ha sido un celoso guardián de la historia del BNC, uno de nuestros patrimonios: empecemos por respetar eso. Que su visión conservadora lo haya puesto en evidencia con esas frases ante las cámaras de la televisión nacional, en un espacio privilegiado, es quizá otra cosa. Y que esto haya ocurrido a pocas jornadas del fallecimiento de quien fuera la máxima figura de esa compañía, quien rigió con mano dura a su ejército de bailarines, decidiendo quién podía o no asumir ciertos roles, es un ejemplo extraordinario de mal timing. La muerte de Alicia Alonso desencadenó una oleada de elogios y homenajes en todo el mundo, pero también reavivó las heridas, dolores, ausencias y resentimientos que sus dictados causaron a varias figuras. Y entre esas anécdotas no faltan las que demuestran de qué manera el color de la piel resultaba determinante para salir o no escena a bailar papeles clásicos o románticos. Yuli, la película que narra la vida de Carlos Acosta, eludió el mencionar a la gran bailarina, capaz de suspender la presentación del libro de este bailarín en Cuba, para ahorrarnos pasajes donde no salía bien parada. Todo eso está en el ambiente, y las frases de Miguel Cabrera y las sonrisas de Amaury acabaron por encender la chispa.
La discusión de la raza en Cuba no avanza aún por la senda en que otros países han organizado un discurso de activismo tan sólido sobre el tema. Las fuerzas que se ocupan del asunto aún luchan por ganar voz y un terreno más amplio de reconocimientos y rehabilitaciones, en el pasado y en nuestro presente, que además atraviesan cuestiones de moral, política, y sensibilidades en lidia con abundantes estereotipos. Junto a otros comentarios de un sexismo ramplón, como cuando se alude al famoso tabú de la homosexualidad entre bailarines, respondido con las cartas de virilidad de este o aquel nombre de heterosexualidad indudable, entrar a esos territorios debió haber sido labor más cuidadosa en ese diálogo en el que ni asesores ni editores parecieron descubrir nada lesivo. Lo mismo han dicho algunos en las redes, asegurando no haber descubierto en la conversación cosas que ellos no hayan oído decir todos los días, o que no consideran insultantes. El hecho de que no pocos de esos comentaristas sean blancos, me exime de ahondar en tales opiniones.
Cuando Rodner Figueroa, en la plenitud de su carrera televisiva, cometió el tamaño desliz de comparar a Michelle Obama con alguien salido del elenco de El planeta de los simios, su fama se le vino abajo. Y no ha podido recuperarse nunca del todo. El color de la piel no es un tema que quede simplemente en la superficie. De eso, aunque la comparación entre los dos casos pueda parecer extrema, debería sacarse una lección. Todo lo que la cámara capta y transmite gana alcances no siempre calculados, lo amplifica y lo hace llegar a los hogares de gente muy diversa. En ese ambiente de inmobiliaria de lujo, Amaury y Miguel Cabrera no estaban en conversación de soirée, estaban ante las cámaras de un medio tan legitimador como la televisión. Y no faltaría quien, al verles decir esas cosas, pensará que contaban con la aprobación de todos los filtros que hay que atravesar para dejarse ver en posición tan marcada y en horario tan estelar. La mención de varios nombres de bailarines de piel negra o mestizos no abundó en cómo varios de ellos tuvieron que elegir otros destinos y países para no perder del todo sus carreras, a la espera de roles que tanto se demoraban en serles concedidos. Si un programa como este, amén de los cariños personales de su presentador, aspira a mostrar a la población cubana (y aún más allá) personas que son modelos de comportamiento, sabiduría, buen obrar, etcétera, un desaguisado como este parece ignorar que esa población se compone de muchas historias, tensiones, debates irresueltos, y conciencias. Puede que Miguel Cabrera no repare en el grado de racismo que preferiría creer inconsciente de sus frases, como tantas cubanas y cubanos, incluso afrodescendientes ellos mismos. Pero eso no lo disculpa, ni a él ni a su anfitrión. La cuestión es mucho más honda, incluso sobrepasa una cuestión de simple moralina. Ahora que nuevos aires soplan sobre el Ballet Nacional de Cuba, comienza también el instante en que todas sus historias podrán ser contadas, fallecidas las tres figuras esenciales que le dieron vida: Alicia y Fernando y Alberto Alonso. En esa historia tendrán que repasarse los aportes de quienes les acompañaron, y los que, con salidas a veces intempestivas, tuvieron que labrarse otro recomienzo para sus trayectorias. Los aportes de Miguel Cabrera en ese sentido serán consultados, pero también habrá que eludir, de una vez, tibiezas y esa manera de contar a medias algo que, por lo demás, no pocas veces fue un secreto a voces. Y saltar sobre la persistente versión de algunos hechos que hace aparecer a numerosas figuras del ballet cubano como los Billy Elliots del socialismo. Porque esa película nos cuenta que, justamente, en algún lugar del mundo, en una familia no siempre privilegiada, puede surgir un talento que de luchar contra todas las contingencias, podrá ganarse un lugar bajo los cenitales. Búsquense los orígenes de una compañía como Danza Contemporánea de Cuba: su fundador, Ramiro Guerra, organizó desde el principio su cuerpo de baile en atención a la condición de mestizaje de nuestro país, con personas de muy distinta procedencia, gracias a su extraordinario sentido común.
El programa servirá para evidenciar de qué modo silencioso y al mismo tiempo innegable perviven, incluso en quienes se creen a salvo de tal cosa, esas y otras nociones racistas entre nosotros. Habrá que ver si los responsables de esta transmisión ofrecen las disculpas que ahora se le reclaman: nuestra TV es poco pródiga en excusas. Imagino que el propio Miguel se sienta apenado ante la repercusión de esas frases suyas, de esas sonrisas que le deparó su anfitrión: ambos deberán tener más cuidado en sus próximas apariciones. La broma que se vuelve insulto, el chiste que desde un posicionamiento denota cómo, quienes tienen el lujo de historiar, reducen ciertos dolores a bromas ligeras… Coincidimos con todo eso en el día a día de la Isla. La televisión cubana, en uno de sus programas más celebrados, nos lo acaba de recordar. Que al menos haya servido para eso, me digo. Para recordarnos que, para ciertas cosas, aún se ve, se siente, se duele, se celebra y se recuerda según el color de la piel con que se vive.

Por qué el paraguas con cabezas de “personas negras” es racista

En dos oportunidades he colocado en mis redes sociales una versión de la imagen que encabeza este texto. En las dos ocasiones se ha avivado el debate acerca del tema racial. Mi pregunta inicial, al colocar la foto en varios grupos y en mi muro de Facebook, fue: ¿Qué opinión tiene sobre esto? ¿Se comprarían ese paraguas?

Antes de proceder a explicar porqué considero que se trata de un artículo que contribuye al racismo, quiero decir que en esta segunda oportunidad me ha sorprendido el número considerado de personas negras o afrodescendientes que encuentran atractivo tal artículo, quienes se enorgullecen de que sus ancestros “decoren” el paraguas.Foto: Sandra Abd´Allah-Alvarez Ramírez

Retomando el objetivo de este texto, les comento ciertos detalles que considero pertinente considerar en este caso:

  1. En la foto se nota que es una persona blanca quien porta un paraguas con cabezas de gente negra en una ciudad “blanca”, o sea, en el norte global.
  2. Si Ud. se acerca a la imagen podrá ver que son representaciones caricaturizadas: labios blancos y grandes, ojos medio dislocados, etc. Dicha manera de representarnos no constituye novedad alguna, pertenece a una tendencia históricamente racista, que buscaba burlarse de las personas negras.
  3. El uso del cuerpo humano aparece fragmentado. La utilización de la fragmentación no ha sido jamás una de las mejores estrategias de la mercadotecnia, dado que cercena, descontextualiza, cosifica.
  4. Como dice el investigador Pablo Herrera, “los negros que están en la sombrilla son quienes se mojan”. A lo cual mi amiga Deyni Terry añade que además son quienes cogen el son, mientras el paraguas cubre la piel blanca de quien lo porta. Una vez más se dispone de nuestros cuerpos negros. Esa sombrilla o paraguas contribuye a nuestra deshumanización, nos convierte nuevamente en objetos, por eso entrecomillé “personas negras”.
  5. Qué sean cabezas me hace recordar que a muchos de los nuestres ancestres les descapitaron, con un machete, les colgaron por cimarrones, revoltoses, ingobernables, por ser libres a pesar de la situación que les esclavizaba.

A las personas negras que encontraron muy lindos los paraguas, quiero recordarles que existen muchas otras maneras de sentirse orgullosa de quién se es. La identidad y la conciencia raciales se trabajan, hay que cuestionárselo así todo. Ante la duda, mejor seguir indagando. Una representación caricaturizada no es justa con nuestra ascendencia. Ese paraguas existe porque existe el racismo antinegro, de lo contrario, a ninguna persona le pareciera una buena idea crear algo así.Imagen de Minelys Rivero.

Por último, unas líneas dedicadas a las personas blancas (y eventualmente negras) que refieren la existencia de sombrillas con rostros blancos: que existan dichos artículos legítima el racismo, no lo niega. Basta analizar cómo han sido representados unes y otres. Antes, les recomiendo hacer una pequeña búsqueda en internet acerca de qué es el racismo. No siempre podemos ser les activistas quienes hagamos las tareas por usted. 

La Reyna del hip-hop cubano: «Para ser rapera hay que ser feminista»

Por Marita Pérez Díaz

Cuando Reyna Mercedes Hernández Sandoval decidió dar el paso en 2012 para inscribir su grupo de hip-hop en la Agencia Cubana del rap, el jurado rechazó la propuesta que traía junto a su colega Yadira Pintado “La Real”. Un año después ofrecieron su primer concierto en público que resultó todo un éxito.

En el segundo intento para oficializarse en Cuba, el tribunal, mayormente compuesto por hombres, no tuvo más remedio que aprobar el dúo “La Reyna y La Real”, una propuesta de dos mujeres que solo contaban con sus talentos y sus ganas de decir a través de la poesía, la música y el rap.

Reyna estudió Química Industrial, pero siempre le gustó escribir. Tenía todos sus poemas guardados, hasta que la poeta cubana Carmen González la descubrió en el club de fans de Orishas de Luyanó, donde vive, y la invitó a cantar rap.

En un mundo donde predominan los hombres, Reyna insiste en que canta sus verdades y su realidad a todo el mundo, pero desde “la perspectiva de una mujer negra, gorda, cubana, feminista”.

“Para hacer rapera hay que ser feminista”, dijo a OnCuba la co-autora de “Que se queme el arroz”, un tema que invita a la igualdad de géneros en las tareas del hogar y a la “liberación” de las mujeres.

La artista contó que están trabajando con productores en Miami como Zapata el Fido, con el que graba actualmente en Platinium Records, y que espera que “el intercambio cultural se mantenga entre ambos países, pues es muy positivo para los artistas y el público”.

También espera poder llevar su música próximamente en un concierto oficial en Miami de “La Reyna y la Real”.

Foto tomada del perfil de La Reyna en Facebook.