Declaración de activistas, intelectuales y proyectos antirracistas en solidaridad con las personas LGBTIQ* y en respaldo al artículo 68

En el actual escenario de debate sobre el Anteproyecto de Constitución de la República de Cuba, hemos estado asistiendo al resurgimiento de discursos fundamentalistas que -proveniente de sectores conservadores de las iglesias evangélicas y de un segmento de la iglesia católica en Cuba-, tienen como centro de sus ataques a las identidades de género y sexuales no heteronormativas, gender fluid o gender non-conforming, así como a la homosexualidad, la lesbiandad y al activismo trans, queer y feminista.

En este sentido, han sido compartidas declaraciones con marcado tono apocalíptico, haciendo uso de argumentos pseudocientíficos, las cuales promueven intencionalmente el miedo y la desinformación. Dichas posiciones fundamentalistas han sido difundidas en las redes sociales y en el espacio público, especialmente en los cultos y ceremonias religiosas de determinadas congregaciones.

Nos oponemos al empleo de estrategias que, en lugar de promover el intercambio de argumentos, utilizan ideas desactualizadas, acuñan terminologías -como “ideología de género”- , para confundir y fomentar el discurso del odio.

Entendemos que la libre elección del matrimonio entre seres humanos, sin distinción de identidad sexual, identidad de género, género y orientación sexual, y guiados sus miembros por el amor, el compromiso y el respeto, es parte ineludible de los derechos humanos.

Reconocemos además las consecuencias del racismo y conocemos el dolor y el sufrimiento que la discriminación racial provoca en la vida de las personas y en las comunidades. En este sentido, hemos recibido, a lo largo de nuestras vidas -privadas, profesionales, nuestro activismo, etc.-, apoyo solidario de muchas personas, el cual nos ha ayudado a resistir y continuar generando conjuntamente pensamientos, actitudes, acciones y proyectos antirracistas.

Es por ello que:

1.- Respaldamos el artículo 68 porque, además de sus connotaciones jurídicas, constituye el reconocimiento a la diversidad de los seres humanos, la inclusión y la lucha contra la discriminación.

2.- Condenamos las acciones públicas de las iglesias evangélicas porque conducen a la estigmatización, a la subordinación, a la exclusión y a la negación de un derecho humano básico, que el artículo 68 intenta restituir.

3.- Alertamos que la no aprobación del artículo 68 entraría en contradicción con el artículo 40 del nuevo proyecto de Carta Magna de la República de Cuba, el cual reconoce la igualdad de las ciudadanas cubanas y de los ciudadanos cubanos ante la ley.

4.- Nos solidarizamos, respaldamos y participamos activamente de las acciones que en la esfera pública están realizando diferentes grupos y proyectos, como el “68Va”, “Por el Matrimonio Igualitario en Cuba”, “Cuba Posible”, “Construyendo una agenda de la diversidad sexual en Cuba”, “Abriendo Brechas de Colores”, Iglesia de la Comunidad Metropolitana en Cuba (ICM), OAR, Centro de Reflexión y Diálogo de Cárdenas, las Redes Sociales Comunitarias del Cenesex, Acepto, El Mejunje y otras instituciones, medios de prensa e iniciativas.

Por último, hacemos un llamado a:

Crear más diálogos y buscar puntos de encuentros.

Apoyar la protección e igualdad ante la ley de las ciudadanas cubanas y de los ciudadanos cubanos.

Multiplicar la solidaridad y desechar la discriminación.


Noviembre, 2018


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Gracias por tu apoyo


FIRMANTES

Alberto Abreu
Sandra Abd´Allah-Álvarez Ramírez, negracubanateniaqueser.com
Daysi Rubiera
Grupo Afrocubanas
Víctor Fowler
Roberto Ramos Morí
Lisandra Carbó
Cuba Es Afro
Dulce Reyes
Directorio de Afrocubanas
Odette Casamayor
Robson Pacheco Coccaro
Alexander Maren
Agustín Lao Montes
Luis Alberto García
Deymi D’Atri
Ernesto Wong García
Ricardo Sarmiento Ramírez
Brisbany Recio Pérez
Caridad Adriana Zayas Velázquez
Maura Fernandez Salas
Nelson Simón
Helen Hernandez Hormilla
Reinier Pérez
Siro Cuartel
Ariadna Ruiz Almanza
Jeidy Perez
Manuel Lescay Cespedes
Juan Carlos Reyes Plaza
Jordano Casanova Maren
Arian Jesús Alfaro Girň
Daniel Marzabal Mas
Cesar Mazorra Bello
Kenys Linsay Reyes
Shirley Hechavarria Lescay Mujer Trans
Ercilia Tave Ruiz
Luis Angel Reyez Vaillant
Yoan Avila Guerrero
Yunier Rodriguez Diaz
Gerardo(Alondra)Chiong Tousoujague Mujer Trans
Andy Lozano Gomez
Cristian Alejandro Revilla
Belis Miriel del Valle Mujer Trans
Ariel Ortega Gonzalez
Diana Carmenate Castellanos
Ernesto Pérez Zambrano
Arturo Arango
Jesús Yunier Sánchez Marrero
Yasmín S. Portales Machado
Roberto Carlos Fournier Kindelán
Liliana Ariosa
Martín Moya
Maria Nela Lebeque Hay
Danae Diéguez
Jovann Silva
Damián Saínz
Magalis Felipe
Adonis Sánchez Cervera
Tito Mitjans Alayón
Ernesto Carrodeguas de Arce
Olenka Bordo Benavides
Leidys Avila
Ariel Reyes
Gustavo Ramos Ortiz
Nora Isabel Etcheperestou
Ariel Avilés Marrín
Marilyn Solaya
Roluis Camargo Lugo
Aniley Herrera Alfonso
Jorge Luis Pérez Labrada
Rogelio José Collado Sosa
Lisa Soto
Juan Antonio Ortiz Maestre
Jim Alex González Consuegra
Yadianys Suárez Ramírez
Jorge González
Yalina Gómez
Anabel Hernández Lara
Manuel Antonio Zayas Lara
María Carla Rodríguez
Gretchin Brito
Gleicys Moreno Rodríguez
Annarella Grimal
José Raúl Gallego Ramos
Claudia Otazua Polo
Julio V Ruiz
Andy Rumbaut Finalé
Yoandry Viera
Susana Ortega Iglesias
Rosa Muñoz Kiel
Alba Rosa Rodriguez
Liliana Alonso Rodríguez
Leinier González
Karo Moret Miranda
Pedro Manuel González Reinoso & Roxana Petrovna Krashnoi y Vladivostova
David Bacallao Cuello
Yohan González Espinosa
Lester Hamlet Veira Rodríguez
Daniella Fernandez Realin
Ailynn Torres Santana
Angel Souto
Tomas Lay Herrera
Norge Espinosa Mendoza
Yanelys Abreu
Niuska Miniet Díaz
Anamary Maqueira Linares
Tamara Segura Gonzalez
Emanuel David Clazado Mercantete
Karla Moreno
Journey Cabrera Díaz
Liudmila Morales Alfonso
Osmel Martinez Sierra
Orosmani Gonzalez Romero
Lino Martinez
Julio César Guanche
Raúl Soublett López
Alianza Afro-Cubana
Juana Mora Cedeño
Yesenia Fernandez Selier
Enrique Guzman Karell
Odaymar Pasa Kruda
Ariamnes Matos Lorenzo
Rita Martin
Yarman Elaine Jimenez
Niurka Pérez Rojas
Aries Morales
Ada Azor
Maikel Colón Pichardo
Graciela Natansohn
Elena R Freyre
Yomani Hernández Alcántara
Marta del Fueyo
Mónica Rodríguez Preciado
Angel Alberto Padrón Hernández
Yasmin González
Abelardo G Mena Chicuri
Maria Rachid
Federación Argentina LGBT
Mesa Nacional por la Igualdad en Argentina
La Fulana, Argentina
Gisela Arandia
Acepto claro!
AceptoCuba, campaña a favor del matrimonio igualitario.
Gisela Arandia
Amalia Pérez Martín
Lorenzo Cañizares
Pedro Juan Abreu
Yuliesky Amador Echevarria
José Ernesto Mariño Torrez
Félix Armenteros
Claudia Otazua Polo
Liudmila Morales Alfonso
Enrique Guzman Karell
Adiel Gonzàlez Maimó
Delvys Ángel Consuegra Rojas
Diurys Matheu Delgado
Natasha Vázquez
Isel Calzadilla
Las Isabelas (Grupo de activismo de Santiago de Cuba)
Deyni Terry Abreu
Yadiel Cepero
Carlos Lechuga
Milena Recio
Mónica Rivero
Ulises Padrón Suárez
Reinaldo Martínez Hernández
Alexis Esquivel
Jose M Mantilla
Carlos Alzugaray
Claudia Viñalet Hernandez
Tamara Pero
Yarbredy Vázquez López
Ernesto Estevez Rams
Camila Sotomayor
Iremy Padrón
Yelanys Hernández Fusté
Jorge Gómez de Mello
Claudia Hasanbegovic
Paquita Armas Fonseca
Michel G. Nuñez
Virgen Gutiérrez
Laura de la Uz
Germán Piniella Sardiñas
Mariana Martínez González
Enrique Colina Alvarez
Abelardo Mena
Hamlet Fernández Díaz
Ileana Alvarez
Lázara Menéndez Vázquez
Miguel Alejandro Hayes
José Gabriel Barrenechea Chávez
Francisco P. Blanco Hernández
Maria Isabel Moinelo Hernández
Esmeralda Guerra Collantes
Dachelys Valdés Moreno
Guamara Vidal
Helmo Hernandez
Wilfredo Benitez
Richard Abella
Ailed Duarte
Yohan Aguiar
Pepe Menéndez
Pablo Marcelo Aimi
Yaíma Pardo La Red
Damián Calderón
Vidal Aguirre
Rita Aguila
Juan Carlos Cremata Malberti
Maikel Valdés
Pedro Juan Abreu
Mariana Martínez González
Kaloian Santos Cabrera
María del Carmen Barcia
Sara Más
Thais Gaes
Sandra Cordero
Antonio D Estefano
Pedro de Jesús
Ivette Sóñora Soto
Gerardo Fulleda León
Olivix Kruda Prendes
Francisnet Díaz Rondón
Ida Garberi
Yanelys Nuñez Leyva
Paula Haydee Guillaron Carrillo
Jarvis Ochoa
Thais Puentes de Armas
Alina Herrera Fuentes
Thalía Díaz Vieta
Dania Beatriz Jiménez Suárez
Dailyn Llerena Llerena
Victor Barrios Crespo
Jimmy Roque Martínez
Zaida Capote
Paula Morales
Gabriel Cascante
Vivi Zurita
Leslie Salgado
Sandra Chagas
Yilian Marie
Bolivia Tamara Cruz Martínez
María Romero Aragón
Daylet Acevedo Pérez
Noel Garcia Guimeras
Amanda Comgar
Mayté Madruga Hernández
Ramón Torres
Lily Suárez Rodés
Ana Villavicencio
Diana Chericián González
Manuel de Jesús Riquenes Núñez
Gustavo Arcos
Rebeca Vieiro Murzuli
Rigoberto Jiménez Hernández
Yilian Montesino Carmona
Alejandro Zamora Montes
Nancy Cepero
Raúl Moarquech Ferrera-Balanquet
Gerardo Contino
Leo Canosa
Maikel Santos
Natalie Aguilera Sánchez
Carolina de la Torre Molina
Alejandra Egido
Grettel Reinoso Valdés
Yanier Madroñal Alfonso
Luz de Cuba
María Antonia Borroto
Wendy Iriepa Diaz
Ignacio Estrada Ceperin
Yailín Zaragoza Caudales
Jean Paul Saumon, desde Colombia
Gloria Careaga, desde México
Liber Diaz Basaco
Regino Naranjo
David Tenorio
Diarenis Calderon Tartabull
Edward Yriarte
Laritza Perez Rodriguez
Franklyn Varela Delgado
Osiris Pimentel Cobas
Mirardo Martín García
Floppi Lunt, Argentina
Camila Cabrera Rodríguez
Rebeca Gonzalez Lopez
Rosa Marquetti
Irene Esther Ruiz Narvaez
Midielkys García Valdés
Jorge García-Bango
Geraldine Orta
Reynaldo González (Escrito, Premio Nacional de Literatura)
Alberto Curbelo (Teatro Cimarrón)
Amado Jova
Lisney Romero Cespedes
Yuliegni González López
Orlando Cruz Torres
Gustavo Pérez Silverio
Aday Martinez Jimenez
Michael Petrelis, San Francisco CA USA
Mariana Gil Jiménez
Felix Enrique Valle García
Sahily Borrero, 
Festival «NATUR-ARTE»
Nosotrxs, proyecto afrofeminista queer.
Sayne Martinez Calderón
Caridad Massón Sena, miembro de la UNEAC de ARTEMISA
Rita María García
Lazaro Peláez Escalante
Jorge Ángel Pérez
Claudia Otazua Polo
Lourdes Elena García Bereau
Reymel Delgado Rodriguez
Nubia Cherician González
Alfredo García González
Marla Guinto López
Yorgenis Duanis Pombert
Mario Ríos
Sofía Machín Rodríguez
Leinier Salazar Varona
Oscar Enrique Mendia Veliz
Beatriz Perez Vera
Teresita Lazo Zurita
José Luis Aguilar
Marion Leiva
Niurka Díaz Santos
Lupe Pérez
Alienys Alfonso Ramírez
Yomani Hernandez Alcantara
Marleen Rojas
Mayrel Suárez Ulloa
Ingrid Glenda Espada Pis
Dayami Ramírez Fee
Yosbel Sarduy
Alejandro Legrá de la Fuente
Yenice Vázquez
Elizabeth Hernández
Kirenia Criado Pérez
Gretty Rivera Reoyo
Rachel Guerra
Daniela Ubieta Fernández
Annery Rivera Velasco
Orestes Gonzalez Rodriguez
Brisbany Recio Perez
Aniucha Gonzalez Roman
Jimmy Aguilera Guetton
Javier Perdomo
Orlando Ubieta Gómez
Fernando Guerra Fábregas
Jorge Luis Gonzalez Hernandez
She del Rosario
Enier Alarcón Barbán
Jomo Kenyata More Chang
Letty Carmona
Laura Liz Gil Echenique
Anabel Fernández Blanco
Yadira Hernández Del Amo
Wendy Paz
Leymit Sanabria
Haziel Scull
Rogelio Manuel Diaz Moreno
Mirelys Aguila
Carlos Raul Perez Diaz
Daynet Castañeda Rodríguez
Orestes Gonzalez Rodríguez
Alessandra Santiesteban
Manuel de Jesús Riquenes Núñez
Xenia Reloba de la Cruz
Alejandro Palmarola
Claudia Otazua Polo
Daniela Moisés Gutiérrez
Wilfredo Arias
Jorge Luis
Lázaro Javier Chirino Díaz
Gretther Yedra Rodriguez
Marta María Ramírez
Maielis González
Claudia Mena Fernández
Paula Guillaron
Ana Ruiz
Yennys Hernández Molina
Adriana Ortega Normand
Eduardo Sánchez González
Alejandra Pino Diaz
Ener Santana
Maite Silveira Fonseca
Ricardo Cardona Garcia
Alexis D. Rodríguez
Raul Regueiro Segura
Gaby Carmona Pacheco
Luis Rondón Paz
Diana Rosa Suárez Camallea
Pavel Giroud
Claudia González Marrero
Pedro Enrique Moya
Alfredo Blanco Gómez
Reynaldo Tejadilla González
Israel Figueroa García
Orestes Gonzalez Rodríguez
Ahmed Correa Alvarez
Michel Fernández Pérez
Jennifer García Capote
Ernesto Pérez Infante
Daniela Moisés Gutiérrez
Grettel Morales Quevedo
Angel Mario Lezcano Santos
Isabel Pacheco
Violeta Cardoso
Alberto Junior Hernández Morales
Manolo Garriga
Lázaro M Benitez Díaz
klaudia insua collejo
Frank Garces Terrero
Liset Arce Basnuevo
Aaren Figueredo
Daniel Medina Morales
Ricardo Sarmiento Ramírez
María Gabriela Sánchez Álvarez
Claudia Otazua Polo
Mandy García Torres
Ana María González
Lianed Marcoleta Pifferrer
Alicia Arteaga Ramírez
Gabriel Estrada Reyes

 Foto de portada: Darsi Fernández

Víctor Fowler: «el matrimonio igualitario no es únicamente un acto de expansión de derechos»

Por Víctor Fowler

Aunque sólo lo he visto en la iglesia de K y 25, en el Vedado, he escuchado que en otras de la ciudad (e imagino que ocurra lo mismo en el resto del país) cuelga un cartel con las frases siguientes:

“Estoy a favor del diseño original.
La familia como Dios la creó.
Matrimonio Hombre Mujer
#Salvemos a la familia
#Unidos por Cuba”

Son tantas las emociones encontradas que experimenté al leerlas que preferiría no haberme enterado.

La angustia de un intérprete ortodoxo de las escrituras bíblicas al enfrentar el llamado “matrimonio igualitario”, refrendado en el artículo 68 del actual Anteproyecto de Constitución, merece ser leída en unión con otros importantes desafíos que, en el mundo de hoy, experimentan las iglesias cristianas: los debates sobre el derecho al aborto, la posibilidad de ordenar mujeres y su función dirigente, el cese de la obligación de celibato para los curas (propia de la iglesia católica).

Me hizo sentir incómodo el toque mesiánico, y habilmente calculado, de un cartel que mediante la frase “#Unidos por Cuba” (impresa en letra mucho más pequeña que el resto de los textos mencionados y en el ángulo inferior derecho), otorga a la institución la misión de ser salvadores de Cuba. Atendiendo a la lógica del texto, en caso de ser rechazado por mayoría el artículo 68 del actual Anteproyecto de Constitución, la iglesia protestante resultaría la entidad no sólo líder en tal resultado (pues es la única que, de manera pública, está haciendo campaña en contra), sino que quedaría identificada como salvadora de la familia cubana y entidad movilizadora nacional en situación de caos (pues no otra cosa que la amenaza de un desastre justifica el llamado y articulación de una campaña nacional).

Hasta donde consigo sentir, la respuesta mayoritaria al desafío han sido la indiferencia y la mudez. Si uno piensa en prácticas, identidades y conductas sexuales dentro del país, entonces resultará claro que no hay, en nuestro perímetro, comunidad homosexual alguna capaz de responder y presentar opinión que permita establecer contrastes con la campaña de la que hablamos; la pertenencia a una comunidad es un acto de conciencia política, la fabricación por parte de un grupo de personas de un sujeto colectivo que los estructura en un corpus legible y coherente durante sus luchas por afirmación de la especificidad y para la obtención de derechos.

Como es típico de toda campaña fundamentada en el miedo, se toman ejemplos aislados y se les transforma en una suerte de peligro universal e indetenible que funciona –siempre es igual- igual que progresan las peores epidemias. Es difícil entender de qué modo el matrimonio de una (o varios miles) pareja homosexual afectaría a “la familia” como institución social. De una parte, la subjetividad homosexual no es resultado de la decisión divertida de alguien que elige ser homosexual, sino que simplemente lo es; de la otra, la subjetividad heterosexual tampoco es elección ni alegría, sino hecho de naturaleza. Junto con esto, la sensación de amenaza es todavía más inexplicable cuando, más allá de las respuestas contaminadas de ideología, se piensa en el por qué exacto del temor; dicho de otro modo, sin apelar a frases como “porque está mal”, “no debe ser”, “están enfermos” o “Dios dijo que no”, ¿por qué hay que impedir y dónde está el peligro espantoso del matrimonio igualitario?

Junto a lo anterior, si bien es lamentable la no-respuesta articulada, resulta terrible la forma en la que hoy la Historia regresa a ese nudo gordiano que el socialismo cubano nunca logró cortar. Terrible porque el matrimonio igualitario no es únicamente un acto de expansión de derechos, a través del cual son propuestos nuevos modelos de igualdad, sino que es resultado de inmensas luchas sociales por la dignidad y plenitud humanas de generaciones de hombres y mujeres, en las más diversas geografías y culturas. Después de ese momento cumbre, único, doloroso y diferenciador, esa marcación negativa que fueron las UMAP, nunca más ha podido entender el socialismo cubano, en su real amplitud, profundidad y extensión; en las escenas públicas de la discursividad política, las instituciones de enseñanza y los medios masivos de comunicación, las conexiones entre las luchas por los derechos relacionados con la identidad y las opciones de sexualidad con la intensificación de las posibilidades de la democracia.

Extraer de cualquier posible discusión los sentidos y alcance de la democracia impide comprender que, para que sea posible arribar a la idea de matrimonio igualitario, millones de homosexuales han debido vivir execrados, perseguidos, negados, en condiciones de ocultación y terror; o han sido usados como chivos expiatorios durante momentos de crisis; o se les ha demonizado, negado accesos a estudio, trabajo o vías de ascenso social; se les ha torturado, golpeado, asesinado, acosado, por grupos o ciudadanos contaminados de odio y a veces por agentes de la autoridad; o se les ha internado, ante cualquier supuesto signo de debilidad, en programas que prometen la regeneración y la reorientación del deseo mediante tratamiento médico o mediante el trabajo. La parte oscura de toda esta montaña, aquella de la que nunca se quiere hablar y que, de manera perversa, se trata como algo “natural”, es la existencia de una enorme empleomanía represiva a la cual se paga para que se ocupe de las tareas de persecución, difamación, descalificación e imaginada reorientación.

En el contexto al que me refiero “entender”, entre nosotros, implica “hablar de”. De ahí la exclusión casi absoluta y en cualquier medio de comunicación de cualquier abordaje crítico, debate, expresión o simple conversación acerca de los problemas de la identidad sexual (aunque también sea algo que pudiera ser extendido a los conflictos de racismo y discriminación o, en su real magnitud, a la condición femenina). Sólo que, como ocurre con los problemas de representación, inscripción, decodificación e interpretación para conseguir hacer evidente una ausencia no queda otro remedio que proceder a tachar, borrar, quitar, arrancar algo que existió y, mientras se desarrolla el proceso, ir entonces dibujando el contorno de aquello que sí se desea conservar, estimular, instalar o instaurar para que sea respetado, querido y, mejor aún, reverenciado y amado. Pero si el homosexual no habla de su homosexualidad, ni el negro del racismo ni la mujer de las violencias en su contra, entonces quien único “muestra” voz es el sujeto masculino, heterosexual y blanco; no porque devele secretos o exponga detalles de su condición genérica, elecciones sexuales o color de la piel, sino exactamente porque es quien no tiene obligación de hablar de ello, ya que es y está en el Poder.

Si lo anterior es cierto, entonces las personas que pudieran componer y ser parte de una comunidad homosexual cubana no han hecho pública su protesta porque o bien carecen de interés y deseos, o porque (pese a interés o deseos) están profundamente desencantados. Cualquiera de ambos caminos admite ser leído en relación a, y como herencia o consecuencia, del desastre de las UMAP y de los proyectos, planes y esfuerzos desde entonces realizados en el país para borrar o ir más allá de esa huella. En el mejor de los casos, estos proyectos y planes se contentan con introducir alguna leve alusión al acontecimiento negativo; en otros, las acciones transcurren en medio de un silencio tan general o de una manera tan aislada y casuística que no puede menos que suponerse que silencio y aislamiento son planificados. Como tantas otras veces, han sido el arte y la literatura los que siguen insistiendo en mostrar la realidad humana y los conflictos derivados de los problemas de identidad sexual y sus opciones.

¿Qué otra cosa podía pasar?

Yo también quiero a la familia como Dios la creó: con deseos de que esta fuera feliz; solicitando de los padres amor, responsabilidad y entrega para con los hijos; con el mandato de ser solidarios y ejemplos de humanismo para con la comunidad. ¿De qué otro modo los hijos iban a seguir el ejemplo de vida de los padres? Me hubiera gustado presenciar, en el espacio público, alternativas a lo que el cartel citado nos propone; alternativas profundas, informadas, que abran nuevos caminos para la razón, la comunidad y la sociedad futura. Me hubiera gustado que el Estado hubiese tenido una presencia más activa, inteligente, audaz y con mayor visión para –durante todos estos últimos años- estimular intervenciones públicas a propósito de muchos grandes temas del debate político, social y cultural contemporáneo de los cuales Cuba parece estar distanciada: las discriminaciones, el racismo, los problemas de género, las sexualidades, los modelos de familia, la pobreza, el acceso a los medios, la democracia, los modelos económicos, etc.

Lástima que no sucedió, entre otras cosas para que el artículo 68 –acompañado de otras mil preocupaciones- resultase menos central que lo que parece hoy. Dicho de otro modo, cuando lo único que puede decirme de la Constitución una de mis vecinas –que vive en las condiciones de la pobreza promedio cubana- es que “¡mira tú qué cosa… los m… van a casarse!” eso es una derrota significativa para el Estado y para el socialismo cubano. Tal y como enseña el psicoanálisis, lo reprimido retorna y todo lo que se calló durante años (UMAP, parametración, normativas de “escándalo público” y otras prácticas con visos de homofobia) ahora regresa en el razonamiento de esta persona que subordina el resto del debate sobre la Constitución a lo propuesto en el artículo 68. En este esquema, los derechos generales o los ordenamientos económicos, las estructuras del Estado o cualquiera otra posibilidad apenas importan, pues el único punto sobresaliente es aquello que siempre se prefirió no discutir.

También hubiera deseado captar la cantidad de energías que emanan del mencionado cartel para que esa misma institución repudiara, también de forma pública, los casos de pedofilia en el interior de entidades eclesiásticas a lo largo del mundo (creo que todavía no hemos sabido si en Cuba ha habido casos semejantes, pues el secreto al respecto es tan total que bien puede imaginarse que entre nosotros ni hay ni hubo nunca casos semejantes), la violencia contra la mujer, las diversas formas de abusos doméstico e infantil, los rastros de racismo o clasismo entre los fieles, entre otros muchos males que igualmente afectan y erosionan la familia.

Finalmente, el cartel me desgarró porque recordé que hubo una vez cuando ambos, homosexuales y líderes religiosos, compartieron aislamiento, literas y trabajos en aquellas UMAP de penosa memoria. Una sola vez, una sola, en la que un cristiano heterosexual haya recibido apoyo, solidaridad y consuelo de un homosexual, es suficiente para justificar el tipo de preguntas que obliga a repensar los límites. Por eso, quiero familias en las que prime el amor y nunca, en ninguna circunstancia, la formalidad, las mentiras, la traición y la hipocresía; donde, siempre que haya hijos o sin haberlos, se formen los propios -o se contribuya con los ajenos- para que actúen como ciudadanos trabajadores, responsables, universalmente solidarios, empeñados en fomentar el bien común, el diálogo y la comprensión entre las personas. Que reciban amor y que lo devuelvan, lo pidan y respeten cuando lo encuentren. A esa Cuba me uno y la quiero salvar y que me salve.

Y, una vez más, si me equivoco con cariño ha sido.

Siete precisiones para entender de qué va el matrimonio igualitario

Por Rosa Muñoz

¿Es tan difícil entender/aceptar/ver en la realidad que:

1. El matrimonio no es condición indispensable para tener hijos (la gente heterosexual u homosexual tiene hijos sin que medie matrimonio alguno).

2. Las parejas heterosexuales u homosexuales, como las familias que estas forman, existen independientemente de que exista o no la institución del matrimonio.

3. El matrimonio es una institución burguesa que regula deberes, derechos, protección, etc., de sus integrantes (y eventualmente de los hijos que nazcan dentro de él, si es que nacen), ante su constitución y eventual disolución.

4. Por tanto, si los hijos de parejas hetero u homo sufren bulliying en la escuela o en el barrio o donde sea, por tener los padres y madres que tienen, o por ser gordos, supuestamente feas, tener «frente de guagua», ser negros, azules o morados, o cualquier otra de las cosas por las que todos alguna vez sufrimos la burla de otros peques o mayores, es nuestra responsabilidad como sociedad educar(nos) para eliminar el fenómeno del bulliying o proteger contra él, contra la intolerancia, el racismo, la homofobia y las miles de razones por las que nuestros niños, niñas o jóvenes o adultos sufren bulliying diariamente, desde siempre.

5.Si vamos a ser iguales ante la ley, a no discriminar, etc., o quitamos la regulación/protección/reconocimiento que representa el matrimonio para las parejas heterosexuales o extendemos ese derecho para las parejas homosexuales.

6. Si existe el matrimonio igualitario, se reconocen los derechos LGTBI, sin coartar ningún derecho de otros grupos; quien que no quiera un matrimonio gay, no tiene que casarse con una persona gay o lesbiana, punto. Mientras, si solo existe el matrimonio heterosexual, se reconocen derechos/privilegios de unos y se coartan derechos/privilegios de otros.

7. El matrimonio igualitario no crea ni parejas, ni hijos de parejas LGBTI, ellos existen, esa posibilidad solo los protege con los mismos derechos que al resto de las parejas e hijos de esas parejas (herencia, decisiones médicas, cuidado y manutención, beneficios fiscales, en los casos países en que aplica, etc.).

Foto: Intervención pública de Yaíma Pardo y Nonardo Perea. Cortesía de Yaíma Pardo. Tomado de #UnaFamiliaRevolucionaria