Que me perdone Juantorena

Lo siento por Juantorena y también por el pueblo de Cuba, pero hasta que no comencemos a pensar a los y las deportistas como seres humanos con vidas, en todos los casos más importantes que las medallas que puedan conseguir, no podremos asumir con dignidad y respeto sus decisiones respecto a su carrera deportiva.

El deporte, como cualquier actividad que exija talento y preparación, marca la vida de quienes a él se dedican. No es posible formar un campeón si este no quiere, y muchas veces cuando el resto de la muchachada corre debajo del aguacero o duerme, ellos están entrenando, practicando, dedicándose a lo suyo.

Pienso que las comparaciones no son felices, pero nos sobran los ejemplos de otras ramas del quehacer donde la gente se siente cómoda, es valorado positivamente y no son compulsados a escoger entre Cuba y el resto del mundo (frase popularizada por el NTV y que siempre llama mi atención).

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