Cirle Pelo Bueno denuncia el racismo que vivió en Cuba

Hace tan solo unos días, la reconocida influencer Cirle, quien lleva uno de las iniciativas de activismo afro más destacada de Colombia y de la región —»Pelo Bueno» se llama—, estuvo de visita en Cuba, durante la cual realizó un enjundioso intercambio con el público afrocubano.

Como era de esperar, la instagrammer también disfrutó del archipiélago. Durante su recorrido por varios sitios turísticos, vivió los episodios de discriminación racial que describe a continuación:

«Creo que estaba dilatando escribir sobre esto porque me temo que algunos van a tomar las siguientes líneas a la ligera y entenderán esto como un ataque a un lugar o a su gente. Ya en otras publicaciones conté todo lo que me gustó de Cuba y seguro me quedan un par de publicaciones más, pero en esta relataré acontecimientos no gratos con el único ánimo de poner sobre la mesa temas y realidades que se deben abordar y aceptar para poder transformarlas.

Cuando llegamos a la primera ciudad en Cuba, Viñales, nos recibió una persona tan amable que fue casi como un padre. Pero, ¿quién dijo que los papás no tienen prejuicios? Ellos son los que más tienen y este no era la excepción.

Al vernos lo primero que este hombre querido y buena cara nos dijo fue: «¿cubanas?». A lo que yo respondí : «no, colombianas». Yo percibí una sonrisa y un suspiro como de alivio pero imaginé que tener colombianas en casa lo hacía feliz. Pasaron un par de días y sentados en la terreza, él y yo, él manifiesta- sin yo preguntar- que cuando llegamos y nos vio no le alegró porque imaginaba que eramos cubanas. Yo casi me voy de boca de la impresión. ¿Cómo un cubano no quiere cubanos en su casa?, pensé. Y se lo pregunté y él respondió : » No respetan, dañan todo, son escandalosos, no me gustan» . Yo guardé el silencio de quien agradecido por el buen trato prefiere ignorar cosas.

La noche antes de irnos en una conversación entre varios, él dice: «si las mulatas colombianas son como ustedes, entonces son muy bellas. – Sí, las negras colombianas somos bellas – le respondí. A él le cambió el semblante y me pidió que no me llamara de esa forma tan fea, ‘ negra’, que yo era una mulata bella…

Salimos hacia Trinidad.

Estando en el lugar me sentí como en el centro de mi ciudad, casas, plazas, calles de estilo colonial, y gente que al verme agarrada de la mano de Mario, mi novio, un hombre blanco, no podía dejar de vernos e incluso de burlarse. Con eso ya estoy familiarizada porque lo he vivido en Cartagena durante los 3 años de nuestra relación y aunque lo que siempre quiero es ir y confrontar al que se burla, yo ignoré y lidié durante toda nuestra estancia con la mirada casi que acusadora y excavadora que se desvanecía ante mis ojos cuando me preguntaban de qué parte de Cuba era y yo respondía que era colombiana. Era como si con decir que no era cubana, me hacía merecedora de un mejor trato. Vi la vergüenza en la cara de muchos por haberme juzgado como lo que yo sospechaba y ustedes podrán estar imaginando en este momento.

Yo no quería empelicularme con vainas raciales, no quería pensar en eso, quería bajar el puño por esos días y disfrutar de Cuba. Adelanto que no lo logré. Cruzamos el país para ir hasta Cayo Guillermo, un resort 5 estrellas, ¿qué puede salir mal? Todo.

Llegamos al Melia’, nos instalamos y salimos a caminar hacia la playa. No fueron necesarios días para volver a ser vista y tratada como en Trinidad.

El lugar más intimidante fue el restaurante. Los meseros daban un trato cordial a los hombres blancos en la mesa, a mí y a la acompañante de nuestro otro amigo – él blanco, ella negra- nos trataron con desden, y mucha descortesía.
Yo estaba ahí pagando exactamente lo mismo que ellos, hombres blancos y europeos, pero yo no merecía un trato digno. Ni un solo día fue diferente.

La última noche ahí, luego de la cena yo me regresé al restaurante y pedí que por favor me regalaran unas aceitunas, una chica muy amable me ayudó y mientras otro de sus compañeros las buscaba ella aprovechó para preguntarme de que parte de Cuba era. Al escuchar mi respuesta ella abrió la boca y soltó una carcajada: » ¡viste! y aquí en el restaurante estaban diciendo que tu eras de esas cubanas que salen del país y cuando regresan cambian el acento para darse » aires». Yo sonreí seguro de nerviosismo e impotencia. Y luego ella preguntó : «ahhh, ¿entonces el señor es tu pareja? «. Mi novio tiene 38 años, yo 30, no podría ser mi papá, nos agarramos de la mano y nos tratamos como cualquier otra pareja, ¿sino era mi pareja entonces qué podía ser? ¿mi cliente?. No pregunté nada de eso, sonreí atónita, recogí mis aceitunas y me fui entendiendo por qué recibí un trato tan hostil y nada cordial durante esos días.

Al día siguiente redacté una queja que luego pude expresar personalmente al director del hotel. Un tipo de unos 33 años, blanco, español. Aproveché y le mencioné sobre las cucarachas que vimos en la comida en el buffet y en el bar, y de las condiciones generales de deterioro del lugar. – Si fuera por estrellas yo no le pondría ni una-.Y luego le manifesté lo que experimenté por 4 días y lo que la empleada (sin mencionar su nombre) me dijo la noche anterior. Él estaba avergonzado, o ese mostró. «No todos las negras somos cubanas y no todas las cubanas con un hombre blanco al lado son putas. Y aún siéndolo, merecen un trato digno y respetuoso» le dije, y salí corriendo para subir al carro que nos llevaría a la Habana.

Ya yo no quería estar más en Cuba, estaba mentalmente agotada pero aún quedaban 4 días. Al llegar a La Habana, nos encontramos con una ciudad extremadamente costosa para los turistas, 10€ un recorrido de 5 minutos en taxi, por ejemplo; y a mi manera de ver, segregadora. La gente seguía mirando, señalando, riendo, burlando a nuestro paso.

Un día necesitabamos ir a cambiar euros y nos dijeron que en un hotel lo hacían. Llegamos al hotel y preguntamos al guardia y él responde mirando a Mario : «aquí solo se le cambia a clientes pero como tú eres turista llega a la recepción a ver si te hacen el favor». Nos agarramos y nos dispusimos a entrar, y el señor dice: «no me has entendido, si vas con ella no te los cambian, ve tú que eres el turista». Mario me mira rápidamente como cuando no entiende algo que le dicen en español. Yo no le traduzco ni nada, lo cojo de la mano y le digo al guardia que si yo no entro entonces no entra ninguno de los dos. Y nos fuimos de ahí.

¿Si solo le cambian a clientes por qué le cambiarían a Mario? Porque era turista, como dijo el guardia, pero yo también era una turista gastando 2000€ en su país, entonces, ¿qué me hacía distinta a Mario? ¡Bingo! Que yo soy negra. Lloré esa noche. Jamás imaginé que parecer cubana por ser negra podría generarme tanta humillación.

Antes de ese último episodio tuve un encuentro con unas chicas de una revista que me harían una entrevista y surgió la rutinaria pregunta: » ¿y cómo te has sentido en Cuba? «. Yo relaté todo lo ocurrido hasta ese punto y ellas, unas periodistas cubanas, confirmaron lo que yo ya sabía porque lo vivo de la misma forma en mi ciudad: » En Cuba si eres negra y vas con un hombre blanco la gente crea una prostitución imaginaria en su cabeza en la que el blanco es tu salvador y tú su puta».

Con nada de lo escrito estoy diciendo que todos los cubanos son así, ni estoy ignorando la calidez y todo el amor que recibí de parte de otras personas y de mis seguidores durante el evento que tuvimos en la Casa de  África, pero lo cuento porque creo que es necesario empezar a aceptar que tenemos en América un problema de raza, de clase y un problema machista también.

La persecución por el color de piel no se da sólo cuando te persiguen en un centro comercial pesando que vas a robar, o cuando te raptan y sacan de tu territorio para venderte como esclavo, la persecución o discriminación por tu color de piel y fenotipo (lo menciono porque alguien me escribió que en Cuba no te perseguían por tu color de piel) está ahí, latente, viva, cuando no puedes entrar a un lugar porque eres cubano o porque eres negro.

Que socialmente hayamos naturalizado las manifestaciones racistas y el racismo cotidiano no significa que no exista. Significa que no logramos verlo porque entendimos su expresión como la normalidad. Y la verdad, es que la única norma debería ser que todo hombre y mujer goce de la dignidad y del respeto por ser y para ser lo que sea.

Trascender y hablar mas allá del pelo, empezar a hablar de derechos y de dignidad , del racismo estructural que opera en nuestros países, de la desigualdad social que se apoya en imaginarios raciales para mantener a unos arribas y otros abajo, es urgente.»

Texto tomado de «Pelo Bueno«.

Foto tomada del «Pelo Bueno«.

Rizos Ancestrales: ¿Qué encuentras cuando lees los ingredientes de un producto para el cabello?(II)

En el texto anterior nos introducimos en las generalidades sobre los ingredientes que solemos encontrar en las etiquetas de los productos para el cabello. En el día de hoy te propongo adentrarnos en sus categorías:

Sulfatos: Son reconocidos por la capacidad que tienen para limpiar y eliminar las grasas. Su uso en exceso provoca resequedad y por tanto fragilidad del cabello. Sin embargo, son necesarios para eliminar algunos productos que aplicaremos en nuestro cabello y que cubren la hebra capilar formando una barrera y que llegado el momento pueden intoxicarla, por ejemplo las siliconas.

Siliconas volátiles, solubles e insolubles: Su función es emoliente, darle suavidad al cabello. Además elimina el frizz, dado que ayuda al relajamiento de la cutícula de ka hebra. No obstante, está será una falsa hidratación debido a que no permite que el resto de los productos aplicados en el cabello lleguen al centro de la hebra. En el caso de las siliconas insolubles, el efecto será aún peor; estas solo podrán ser eliminadas con la aplicación de sulfatos (SLES y SLS).

Parabenos(Parabens):Estos son ésteres del ácido p-hidroxibenzoicol el cuál es un  sólido cristalino blanco ligeramente soluble en agua y cloroformo, pero más soluble en disolventes orgánicos polares tales como alcoholes y acetona (tomado de wikipedia). Comenzamos con que estás tan temidas sustancias químicas conocidas por su toxicidad, son un conservante que evitan que los productos que usemos cosméticamente se deterioren a través de la descomposición una vez abiertos por la presencia de microorganismos (bacterias y hongos). Llegan a provocar irritación en el cuero cabelludo, en el cabello, así como influyen el el equilibrio hormonal y la piel, lamentablemente una de las  consecuencias que provocan es la caída del cabello. Estos son algunos nombres de los parabenos: Se pueden reconocer fácilmente por la presencia de números en ellos. Methylparaben (metilparabeno E-218), Propylparaben (propylparabeno E-216 ), Ethylparaben (Etilparabeno E-214), Butylparaben o Benzylparaben.

Los aceites no naturales (Petróleo, aceite mineral, etc), Plásticos y ceras: Estos provocan una falsa hidratación en el cabello. Son derivados del petróleo y su función es la de conservar el producto además de darle esa apariencia cremosa a los mismos. Cuando se aplican en vez de ser absorbidos por la hebra estos lo que harían sería taponar la misma evitando que otros productos puedan llegar al interior de la hebra capilar y lo mismo haría en el cuero cabelludo provocando alergias, irritación y sequedad. Normalmente los podemos encontrar con estos nombres en los productos que adquirimos: Mineral oil, Paraffinum o Petrolatum.

Alcoholes: Su presencia en un producto puede hacer que el cabello se vuelva extremadamente seco y quebradizo. Pero no todos los alcoholes son malos, te cuento que algunos de ellos contienen alcohol graso.

Formaldehídos o metanol: Conocido también como Formalina, Formol, Oximetileno y Veracur, por mucho tiempo se utilizado para embalsamar cadáveres porque como sabemos ayuda a preservar los tejidos. Su aplicación en el cabello, por su parte, puede conducir a alergias, dermatitis, enrojecimiento, descamación del cuero cabelludo y caída del cabello. Se cree además que este químico provoca cáncer. 

Liberadores de formaldehídos: Son utilizados como conservantes de los productos cosméticos que usamos día a día. Estos productos pueden ser alergénicos, se van liberando lentamente cuando se van descomponiendo.  la IARC (agencia encargada de hacer investigaciones sobre el cáncer) la ha calificado como ingrediente cancerígeno. Ejemplos de liberadores de formaldehídos son: DM hidantoina, Dimethyl oxazolidine, Armilacetat, Alkifeno­, Bronopol.

Limpiadores buenos: Tienen como función sustituir el sulfato en los productos. Algunos ejemplos son: Coco betaine, Cocoamphoacetate,  Cocoamphodipropionate, Disodium cocoamphodiacetate, Disodium cocoamphodipropionate, Lauroamphoacetate, Sodium cocoyl isethionate, Behentrimonium Methosulfate, Disodium Lautreth Sulfosuccinate y Babassuamidopropyl Betaine.

Proteínas: Las proteínas son moléculas formadas por aminoácidos. Algunos ejemplos los conocemos como: La proteína de origen animal (Animal Protein), el huevo (egg), La proteína de la leche, las proteínas vegetales, etc… 

Las proteínas ayudan en la formación o recuperación de la hebra capilar. Son necesarias de manera balanceada especialmente en los cabellos maltratados químicamente en el cual se podrá solo recuperar el aspecto externo como una medida provisional ya que internamente es difícil poder recuperar la hebra capilar y la única solución sería cortar el cabello poco a poco, es decir hacer una segunda transición para eliminar el problema.

Foto de portada: e y e / s e e. Reproducida bajo licencia Attribution-NonCommercial-NoDerivs 2.0 Generic (CC BY-NC-ND 2.0)

Todo sobre mi cabello

En octubre del año pasado corté mi pelo casi al cero. Hasta entonces llevaba dread locks, los que por cinco largos años dejé crecer.

Me dolió hacerlo, sinceramente les digo. Al principio no me acostumbraba y lloré alguna lágrimas a escondida. Encontré consuelo cuando lo convertí en el símbolo de mi «aterrizaje» definitivo en una nueva etapa de mi vida y efectivamente fue eso. Un par de meses después lo comencé a disfrutar y a jugar con él.

Antes de cortar el cabello, ingresé, no por casualidad, en el grupo Rizos cubanos para el mundo que lidera Yordanka Betancourt, quien en esta bitácora escribe la columna Rizos Ancestrales. De la mano de Yordi, conocí de texturas, porosidad, aceites, rutinas, fundas de satín, etc.

Ahora que mi cabello ha crecido comparto algunas fotos. Ya verán el largo que tiene actualmente así como su hidratación.
Foto: Maria Teresa Delgado

El secreto está en el aceite coco y la crema de argan. Además, por el momento uso champú, suavizador, aceite de coco y crema leave in y crema antifrizz de Argán.

Estoy más que satisfecha. ¡Ah! Y me lavo la cabeza casi siempre con suavizador. Creo que hace más de un mes que no uso champú.

Gracias Yordanka. Sin ti no hubiera sido posible.

Foto de portada: Maria Teresa Delgado

Rizos ancestrales: Tratamiento para el cuero cabelludo

Por Yordanka Betancourt

Hoy les quiero dejar un comentario breve sobre un tratamiento para el cuello cabelludo, los cuales ayudan a activar el funcionamiento del mismo y por tanto el crecimiento del cabello.

Para el mismo solo necesitarás Jengibre, que encuentras en cualquier supermercado y aceite de oliva o aceite de joroba, el primero de ellos no falta por lo regular en nuestras cocinas.

Preparación:

Rallar el jengibre pertinente para obtener una cucharada; mezclar con el aceite de oliva o el de jojoba. Agregar esta mezcla al cuero cabelludo y frotar con movimientos circulares. Inicialmente sentirás sensación de calor. Entonces cubres el cabello con un gorro de plástico o en su defecto una bolsa de nylon. Dejar actuar el preparado por 15 a 20 minutos. Posteriormente lavar el cabello como de costumbre, aplicando la rutina clásica que ya has aprendido.

Foto: Yordanka Betancourt

 

 

Rizos ancestrales: Dos cuidados básicos del cabello afro (+video)

Por Yordanka Betancourt

Existen varias formas de cuidar el cabello afro. En mi opinión, los dos acciones más importantes que debemos hacer cada día es preparar el cabello para ir a dormir, con una piña o con un estilo protector; e hidratar el cabello frecuentemente; teniendo en cuenta que una de sus características fundamentales es su resequedad.

Entonces, para tener un cabello saludable le debemos ofrecer una ayuda extra y aquí les explico cuál es mi rutina.

 

Foto: Enric Fradera

Felicia

Perdí la voz. Fueron varios minutos gritando como una loca. Es que una mujer con esa belleza despampanante, que desafiaba cualquiera de los calendarios posibles, tenía que ganar el premio en aquel primer concurso de belleza afro en Cuba.

Sin embargo, el regalo me lo dio la vida, cuando sentada en un muro en una calle perdida del barrio habanero de Luyanó, la veo pasar como quien tiene premura. Me fijo y intento hacer coincidir mi recuerdo con la persona que ahora tengo delante. Hoy no viste de blanco ni tampoco tiene su pasa al aire. Hoy es una cubana más de saya de siete colores y pañuelo en la cabeza. Sigue con su paso apurado. Regresa de la esquina. Ahí es cuando no la dejo moverse y le pregunto.

Si, ella es Felicia, la cubana con el afro más bello que subió aquel día de negritudes a la tarima del Pabellón Cuba. La besé como quien espera que lo lindo se pegue.

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Se presentaron muchas mujeres al concurso de belleza afro, que se desarrolló en el marco de la 12 Bienal de La Habana.
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Se concursó en tres modalidades: Afro, Trenzado y Dreadlocks;
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Belleza afro cubana.
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Las tres finalistas del concurso.
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Felicia y Susana Delahante Matienzo, la artista que creo el curso.
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Felicia es la ganadora del primer premio.
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Felicia posa para mí.
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#rotundamentebella

Imágenes: Sandra Abd´Allah-Alvarez Ramírez

 

 

 

 

MÚSICA: Mi belleza

Mi belleza

Autores: Magia López Cabrera

Alexey Rodríguez Mola (..el tipo este..)

 

Mi belleza es punto de partida para cada hazaña.

Es limpia, no se disfraza, no se engaña.

Comienza desde mi centro y me crea un aura de luz,

De la muchos se asustan y ponen lo dedos en cruz.

Yo soy bella y eso conserva mi espíritu, guía mis pasos,

Encausa mis azares…

Me da clases de solfeo.

Mi belleza afronta mis desafíos, ahuyenta mis titubeos.

No es la de revista, no es la que estás imaginando.

No es la clásica belleza eurocéntricamente hablando.

Mi belleza no escandaliza a los ojos.

Ella elige las miradas y las maneja a su antojo.

Es tierna y brutal, así como el mar, de las que da que hablar,

De armas tomar.

 

Mi belleza no necesita patrocinio para su proyecto.

Ella cuenta con suficiente presupuesto.

Habla su propio lenguaje no se desvaloriza.

Yo soy bella, no me niegues que eso te alfabetiza.

Mi belleza no se desarma en piezas,

es un todo apabullante que sale a divertirse y regresa.

Es tierna y brutal, así como el mar, de las que da que hablar,

De armas tomar.