Cineasta afrocubana Gloria Rolando incluida en la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de los Estados Unidos

La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de los Estados Unidos de América, en la categoría de directores ha seleccionado a la cineasta cubana Gloria Rolando Casamayor como miembro de esta, lo cual constituye un reconocimiento a su vida y obra.

Rolando Casamayor, con una vasta obra cinematográfica, se ha dedicado a contar, por casi de treinta años, historias quienes no tienen historia: personas negras, afrodescendientes del Caribe.

Entre sus documentales destaca 1912, Voces para un silencio, serie en 3 capítulos que narra a través de las voces de historiadores, testimoniantes, fotos y documentos originales de la época, la historia y masacre del Partido de los Independiente de Color. El capítulo II de dicho audiovisual obtuvo el premio “Walterio Carbonell” otorgado por la Cofradía de la Negritud. (Organización con sede en la Habana).

La destacada cineasta, merecedora de muchos premios, se encuentra trabajando en estos momentos en  contar la historia de Las Hermanas Oblatas de la Providencia; documental que mostrará las diversas y nutridas conexiones entre las familias afrocubanas y afroestadounidense, según la realizadora.

Los ojos del arcoíris. (1997) fue el documental que la cineasta dedicase a la luchadora afroamericana Assatta Shakur, líder de Las Panteras Negras y del Ejército Negro de Liberación.

¡Celebramos junto a nuestra hermana Gloria Rolando el reconocimiento a su obra y le deseamos todo el éxito posible!

Consultar la ficha de Gloria Rolando en el Directorio de Afrocubanas.

Foto: Tomada de Caribe Film.

Algunos apuntes sobre el cine cubano hecho por afrocubanas: Los casos de Sara Gómez y Gloria Rolando

La Universidad libre de Berlín, en la persona de Ana Nenadovic, me ha invitado a hablar del cine cubano hecho por mujeres afrocubanas. Con alevosía he escogido a Gloria Rolando y Sara Gómez, ambas de reconocida importancia dentro de la cinematografía del país y de la región.

La presentación, que será en español, tendrá lugar el miércoles 7 de junio, a las 10 am en el Lateinamerika-Institut, Rüdesheimer Str. 54-56, en la sala 201. ¡Si estás en Berlín te puedes dar el salto!

 

 

Gloria Rolando: «He seguido mi camino superando barreras y prejuicios»

Por Danae Diéguez

Pero acá está, quizás inacabada, quizás llena, aún, de preguntas, pero creo es ya vital que aparezcan estas palabras, esta conversación que sostuve con Gloria Rolando, la documentalista cubana inquieta, llena de paz en la mirada y, a la vez, inundada de fuerza y seguridad para llegar a donde ha llegado, con los temas que ha abordado con tanta profundidad en su obra.

Deudora del cine de Sara Gómez, acá habla de ello. Deudora de su condición de mujer negra realizadora, acá lo explica. Deudora de lo mejor de la tradición investigativa del documental cubano, acá lo analiza.

Fue un encuentro en su casa mientras cuidaba a su mamá; conversábamos y, sin dejar de responder,  no la perdía de vista. Por eso agradezco más el tiempo, las ganas,  la amabilidad y su sinceridad.

Sigo insistiendo: el cine cubano aún no se repone de los grandes silencios con las mujeres realizadoras. Miremos la historia, miremos qué hicieron y qué no pudieron hacer, miremos qué temas abordaron, por qué y para qué; pero miremos, sobre todo, qué significa ir rompiendo con una estructura de realización que es el correlato perfecto de un sistema patriarcal y verticalista.

Miremos las causas de las cosas: las instituciones son siempre el símbolo de cómo se sostienen las sociedades desde el patriarcado y el ICAIC ha sido, con momentos mejores y otros no tantos, un ejemplo de esa estructura que tiene, por supuesto, muchas aristas.

Pero de eso he escrito mucho y siempre es un tema de investigación, un ensayo a redactar, que he hecho. Ahora queda -como también he mostrado otras veces- visibilizar y dar voz a las mujeres realizadoras y entender que si ha sido el documental el género desde donde mejor han podido expresarse, pues hagamos de ello un ejercicio de lectura que lo reivindique desde una perspectiva que se ancle en los aportes del cine feminista y los estudios de racialidad.

No quiero hablar de cine y estudios de género, necesito hacer la aclaración. Mi posición -y es lo que me llevó a realizar estas entrevistas- están marcadas por mi condición de estudiosa e investigadora feminista. Desde esa posición política me defino, desde ahí hago lo que tantas veces el feminismo ha reclamado: “hacer visible lo invisible…”

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Danae: ¿Cuándo comienzas a trabajar en el ICAIC? ¿Te interesó siempre el cine?

Gloria: Tengo que decir que, a diferencia de otros, no tenía aspiraciones de trabajar en el ICAIC ni de hacer cine, ni hacer una carrera. Cuando triunfó la Revolución y mis padres vieron que había educación gratuita me exhortaron a estudiar mucho, y yo tuve una formación que es bien interesante: primero de música, estuve desde los 11 hasta los 18 años en el conservatorio Amadeo Roldan, y en mi aula estaban Sara González, Lucía Huergo, Beatriz Márquez, José María Vitier y muchos otros genios.

Luego comencé la carrera de Historia del Arte, trabajé en la Biblioteca Nacional, pero durante el tercer y cuarto año me fui a aquella aventura del Grupo Escambray que dirigía Helmo Hernández y la doctora  Graziella Pogolotti;  lo cual modificó mucho mi visión sobre la carrera de Historia del Arte, porque yo estaba al mismo tiempo trabajando en unas vaquerías en el Escambray y descubriendo para qué podía servir el arte. Salía a caballo a entrevistar gente…, y esa era otra manera de hacer mi carrera, muy diferente a quienes solamente se quedaban en las aulas.

gloria-rolando_12Al pasar el tiempo no sabía cuál sería mi ubicación de graduada, no me interesaba la docencia, por ejemplo, lo que me interesaba y me daba curiosidad era la función del arte, indagar, investigar, saber.

Entré al ICAIC en 1976, el mismo año que termino la carrera, y fue un salto hacia algo bien diferente. Califiqué por mi buen expediente, ya sabes, la muchachita estudiosa… y eso no tiene nada que ver con el mundo del cine que después encontré.

Nos hicieron un examen para entrar y yo no me sabía los nombres de los directores cinematográficos -todavía no sé ni uno, ni me preguntes-, pero para mí lo importante de entrar allí era conocer el lenguaje del cine. Así lo manifesté con aquellos 23 años que yo tenía y fue un acto de honestidad. Todos los que querían entrar pretendían demostrar que sabían algo de cine; yo no quería demostrar nada, sencillamente quería entrar para aprender.

En esos tiempos todo en el ICAIC era muy encasillado, muy organizadito, y ellos tenían una visión a largo plazo de las posibilidades de quienes entrábamos a trabajar. No sé qué pasaba conmigo que no me ubicaban en ningún proyecto, ni me solicitaba ningún director. Yo era muy callada y me mantenía observando aquel mundo, muy distinto al de la música, al que yo había experimentado en el Escambray, hasta que un día me ubican con Santiago Villafuerte.

D: ¿Para hacer el guión de “Tumbas Francesas”?

G: ¡Para hacer directamente el guión de “Tumbas Francesas”! Yo me sorprendí, y Santiago me dijo: “Es muy sencillo: una columna de imagen y una columna de sonido”.  Y así, con esa sencillez, lo asumí, y ese trabajo me dio la posibilidad de conocer Cuba, de conocer mejor el interior del país, de conocer otros temas que yo no había dado en la carrera universitaria.

D: ¿Y este trabajo marcaría luego el carácter de tu obra? Me refiero a lo que tiene, digamos, de etnográfico.

G: Pienso que sí,  no tenía conciencia de eso pero es cierto, ese trabajo me marcó muchísimo. La relación con los protagonistas devino casi en una relación familiar, muy amistosa, y es algo que continuó luego en otros trabajos. El segundo documental era diferente: trataba sobre el desarrollo pecuario, ya sabes, pollos y vacas; pero es así, una de cal y otra de arena. Era una época de mucho fogueo y por mi personalidad siempre preferí los equipos pequeños. Yo miraba al campo de la ficción aterrada porque eso implicaba una cantidad de gente enorme.

D: Sin embargo, trabajaste como asistente de dirección en tres películas de ficción.

G: “Maluala”, “No hay sábado sin sol” y “Habanera”.

gloria-rolando_6D: Y tuviste que ver con el vestuario y otras labores. ¿Cómo te sentiste dentro del grupo de trabajo de un largometraje de ficción?

G: Con vestuario en el caso de “Maluala” y en el caso de “No hay sábado sin sol” con utilería. Pero me sentía mucho mejor en los equipos de documentales, pues se hacían más rápido. Hay también una persona que me influyó muchísimo aunque nunca trabajamos juntos, que es Oscar Valdés, gran conocedor del lenguaje documental.

Te confieso que lo que sí desde el principio comencé a ambicionar era estar en el cuarto de edición, yo veía que era allí donde se decidían muchas cosas. Trataba siempre de quedarme a la etapa de edición. Trabajé así con Villafuerte, con Bernabé Hernández…

D: Te iba a preguntar sobre tu trabajo con Bernabé Hernández en “Algo más que el mar de los piratas”. ¿Cómo fue esa experiencia? 

G: Bernabé lo que se proponía era demostrar, a través del documental, la riqueza y la diversidad cultural del Caribe. Esa fue la primera vez que dirigí un equipo de filmación. Yo estaba fascinada con el trabajo, era la primera vez que se celebraba el Festival Carifesta. Bernabé fue quien me llevó a Casa de las Américas y fíjate que toda mi obra se ha presentado allí. En los seminarios de CASA estaban Carpentier, José Luciano Franco y una gran cantidad de intelectuales del Caribe. Era una época tan importante desde el punto de vista cultural.

D: Y te involucraste de lleno. El Caribe es un tema que caracteriza  tu obra.

G: Lo que pasa es que uno no tenía la posibilidad de escoger, te ubicaban aquí o allá. Tres años trabajé con Rogelio París en proyectos como el de la medicina, que ya no recuerdo cómo se llamaban, fue la primera vez que se filmaron a los médicos cubanos fuera del país. Estuvimos trabajando en el desierto de Sahara, en Nicaragua. También trabajé en “Algo más que una medalla”, que pertenece al mundo del deporte.

D: Sé que presentaste dos proyectos, uno sobre Lázaro Ross y otro sobre Sara Gómez. ¿Qué pasó con ellos?

G: Eso fue en la segunda de las pocas convocatorias de guiones que se hicieron en todos esos años, a finales de los 70 y principio de los años 80. Se trataba de guiones para documentales con presupuesto muy reducido, como que no se podían llevar luces. Mira, yo sabía que no iba a ser seleccionada; pero estaba ilusionada por las figuras tan importantes que estaba proponiendo. A lo mejor no dirigiría yo esos guiones, pero podían llevarse a cabo por otro realizador. No fueron aceptados, ninguno de los dos, y eso me llevó a un nivel de frustración muy grande.

Había trabajado antes con Villafuerte en “Haití en la memoria” y “Tan solo con la guitarra”, es decir, tenía varios guiones llevados a la pantalla y ni siquiera poseía la categoría de Director Asistente en las evaluaciones que se hacían. ¡Y yo estaba dirigiendo “Oggún” en ese momento! Cuando venía algún guionista extranjero incluso lo pagaban, considerándolo trabajo artístico. Y dije: “hasta aquí, más nunca un director va a poder contar conmigo”, y lo dije con convicción. Ni siquiera dirigiendo me consideraban como Directora Asistente, solamente como Asistente de Dirección, que es una categoría menor y que no se correspondía al trabajo que yo estaba llevando a cabo.

Estuve como asistente de dirección hasta que llegó Omar González a dirigir el ICAIC. Y yo estaba aún con mi sueldecito de 280 pesos cuando Omar dijo:

“¿Pero cómo es posible? ¡A ti no hay que evaluarte, si tú eres directora!”.

Nunca negué que pertenecía al ICAIC, pero empecé otro camino.

Gloria Rolando

D: ¿Y “Oggún” lo haces fuera del ICAIC? ¿Cómo llegas a ese camino fuera de la industria? 

G: En un encuentro de Casa de las Américas me encuentro con el escritor Eliseo Altunaga, quien me habló que iban a abrir una compañía de video, un proyecto nuevo que se llamaría Videoamérica, y que tal vez les interesaría ese tema. Por eso “Oggún” lo presenté allí.

D: Es decir, que la primera obra que diriges la hiciste fuera de la institución donde trabajabas.

G: Sí, pero para poder hacer ese trabajo fuera del ICAIC tenía Videoamérica que pedir permiso, pues yo pertenecía exclusivamente al ICAIC o al menos era así en esos momentos. Eso fue muy cuestionado. ¿Cómo me iban a dar un tema tan bueno y tan importante? Pero de esos cuestionamientos supe después. Realmente, como estaba trabajando con Raúl Rodríguez, con Pepe Riera, con Demóstenes, con Alba en las luces, entonces me sentía que estaba dentro del ICAIC, pues todo el equipo era del ICAIC.

D: ¿De qué años hablamos?

G: Del 89 al 90, porque “Oggún” se filma en el 1990.

D: Y esa obra obtuvo mucho éxito fuera de Cuba.

G: ¡¡¡Sí!!!

D: Lo interesante es que muchas de ustedes, gracias a la democratización del uso de las nuevas tecnologías, es que han podido hacer su obra.

G: Claro, si no, no hubiésemos podido. Porque fíjate que abre Videoamérica y creo que después es allí que Mayra Segura dirigió un documental.

D: ¿Crees entonces que esto ayudó a que más mujeres tuviesen acceso a la dirección?

G: Sí, fue el uso del video y las nuevas tecnologías lo que permitió que uno se zafara un poco, que uno pudiese decidir. Fue decisivo. Si hubiésemos tenido que seguir esperando por las convocatorias, las decisiones, el celuloide y él no sé qué… entonces, me hubieran agarrado los 60 años sin haber hecho nada.

PREMIER DOCUMENTAL DIALOGO CON MI ABUELA

D: Quisiera preguntarte ahora sobre tu conexión con Sara Gómez, porque veo una línea coherente entre la obra de Sara y la tuya. Hay un proceso de autorrepresentación en Sara que creo que se conecta con el que haces en “Raíces de mi corazón”

G: Yo no pude hacer el documental sobre Sara, pero me ayudó mucho tener contacto con la gente que la conoció, apreciar su obra, analizarla, profundizar en ella, descubrir toda una serie de cosas que me abrieron los ojos. Ese fue el mejor regalo. Me dije que había pensado antes que estaba sola, pero la obra de Sara me demostraba que no se estaban cuestionando allí solamente problemas de raza sino también de género. Y cuando vi “Mi aporte” me dije: ¡claro!

Mi primer encuentro con Sara fue cuando nos pusieron “De cierta Manera” y nunca olvidaré que Jorge Fraga dijo que se trataba de una estética de lo feo, distinta, una cosa muy rara. Yo vi la película y no me pasó nada, la vi como a distancia. Fue después cuando empecé a plantearme lo que yo quería hacer.

Cuando se hizo un número de Cine Cubano en un aniversario de ella, logré que la gente escribiera sobre Sara y, al mismo tiempo, la estaba conociendo. “Guanabacoa, crónica de mi familia” me marcó, porque ella se filmó a sí misma y en relación a esta autorrepresentación yo me dije: “¡Mira esto! Si yo he tenido conversaciones así con mi mamá, con mi abuela”.

D: ¿Y cómo surge  “Raíces de mi corazón”?

G: Hablando con personas que conocieron a Sara y cuya muerte les había dolido demasiado, y por eso empezaron a escribir para que no se perdiera su legado.

gloria-rolando_20Con ellas descubro el tema de la guerrita de  1912, conocida como “El Doce” o también como “Guerrita de Raza”, vinculada al Partido de los Independientes de Color. ¿Qué pasó con las familias negras en ese momento? Me ubico en la masacre de cientos de afrodescendientes y el rompimiento de todas aquellas uniones filiales. Como yo no había hecho nada de ficción, me dije que me lanzaría, pero a la vez, dentro de esa historia de amor, yo introduzco todas aquellas fotos familiares, incluyo el aspecto autobiográfico, los nombres de mis padres, sus fotos…Hasta yo misma aparezco ahí, y las fotos de Sara de niña y todo esto asomándome al 12,  porque mis abuelos desaparecieron, como muchos otros negros.  Mi primer acercamiento al 12 fue por esa ruptura de la familia, y después que nadie hablara, que se mantuviese en silencio… Es el silencio que permanece en la foto.

Para hacer “Raíces de mi corazón” hubo que hacer un seminario para hablar de  1912, porque la gente pensaba que todo era ficción, que eso no había pasado en Cuba. Ese filme fue la base para realizar en 2010 la serie documental “1912: voces para un silencio”.

D: Has tenido mucha suerte como realizadora.

G: Te comento que después del éxito de “Oggún”, yo pensé que se me abrirían más las puertas pero no fue así, me demoré muchísimo en hacer otra dirección. Yo quería abordar el tema de la presencia del Caribe anglófono, pero ya había hecho con Villafuerte “Haití en la memoria” y entonces me decían que sería repetir la misma historia, cuando en realidad no era así, y me dije: “Ya no aguanto más: la solución es hacer un grupo de video independiente que se llamará Imágenes del Caribe”.

gloria-rolando_9D: ¿Y eso lo creas tu misma?

G: Sí, porque había un festival en Martinica que tenía un nombre similar y así le puse al grupo, y ocurrió a contracorriente porque nadie entendía eso. Fue  durante el año 93 o 94, en pleno período especial. Era necesario. Para hacer el documental “Hijos de Baraguá” esperámos eternamente por un permiso mientras todo el equipo se mantenía interrupto. Yo me fui entonces a filmar para Baraguá, con mi mochila, a vivir un mes allí y hacer ese documental.

D: En ese documental, como en otros de tu autoría, sobresale la precisión investigativa.

G: Así es, ese trabajo investigativo lo disfruto mucho, y yo estaba apasionada con el tema de la emigración caribeña. De pronto encuentro a los personajes vivos que son objeto de esta emigración en medio de un pueblo perdido allá en Baraguá.

Yo me acuerdo de las palabras del director del central azucarero agradeciendo nuestra presencia allí. Entre tantas vicisitudes que vivía el país le sorprendía encontrar personas interesadas en ese lugar. Había gente de todas partes, fíjate que a una parte del batey le decían Georgetown, como la capital de Barbados, por la cantidad de barbadenses.

Eso era parte de la historia de Cuba. A veces me sorprendo de que quieran encasillarme en el tema de las razas cuando en realidad se trata de la historia de Cuba.

DEl tema de la raza aparece justo como un tópico poco visible dentro de la historia de Cuba. En tu caso, ¿llegas a él por algo vivencial, quizás por el hecho de ser una mujer negra?

G: ¡Claro! Hay cosas que uno no conversaba nunca en el ámbito social, porque se suponía que estábamos en un proceso en el cual el color de la piel no era importante, todos los comentarios de tipo racial quedaban en el contexto familiar.

Yo me empecé a relacionar mucho con historiadores, etnógrafos, y eso marca.  Tuve un acercamiento al Conjunto Folklórico Nacional donde tenía a un amigo, el jefe de escena, que es quien me acerca a Lázaro Ross. Hubo mucho de relaciones personales en mi acercamiento al tema.

D: Parecías no tener interés en hacer nada de ficción, pero ya habías hecho algo de docudrama.

G: Había pasado ya por “Barrio chino” o “El último mambí”. Tenía alguna experiencia, podía atreverme, pero no sabía de dirección de actores ni nada de eso. Y en cuanto a cargar con toda le producción económica me ayudó mucho Antonio Romero y Pedrito Betancourt, que todavía era jefe de escena en el Folklórico.

D: ¿Y todo eso se hacía en nombre de tu productora Imágenes del Caribe?

G: Totalmente, y el equipo trabajó intensamente con muy poca remuneración.

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D: ¿Qué piensas que ha pasado en Cuba con el acceso de las mujeres a la dirección? ¿Crees que ha habido prejuicios? Incorporados, naturalizados… ¿Cuál ha sido tu experiencia en este sentido?

G: La teoría decía que todos teníamos las mismas posibilidades, que todos estábamos allí bajo las mismas condiciones. Las reglas del camino a transitar estipulaban, para todo el mundo, hombres y mujeres, que primero tenías que ser muy buen director asistente. Pero, primero, tenías que tener la suerte de que un director te llamara para que pudieras demostrar tu calidad como director asistente.

La vida demostró que existieron excelentes directoras asistentes como Alina Reyes, Anita Rodríguez, Mayra Segura, pero yo no sentía que ese era mi camino. Ni mi personalidad ni mis energías daban para eso y los directores no me pedían, yo no existía para ellos en ese camino.

Las cosas cambiaron para mí con la dirección del organismo por Omar González, pero para otras colegas fue diferente, porque fueron apoyadas por otros directores.

gloria-rolando_11Yo no paré, nunca me detuve ante ninguna dificultad. Cuando hay un trabajo realizado la gente respeta eso, puede ser mejor o peor, pero ahí está. Siempre hay todo tipo de dificultades, recuerda que yo estaba viajando mucho a los Estados Unidos y esto creó celos, dudas, todo tipo de malentendidos. Y yo regresé siempre porque tuve muy claro de que lo que yo quise y quiero hacer está aquí. Yo no quiero vivir en ese país ni en ningún otro, mi vida está aquí, aunque viva sencillamente en un cuartico con barbacoa del barrio Colón. Este es mi origen y, al mismo tiempo, mi material de trabajo.

D: ¿Tú crees que existe una mirada femenina en la realización cinematográfica?

G: Sí,  existe, pero no por los temas; los temas pueden ser abordados por cualquiera, sino por la forma en que lo abordas.

Tú ves “Hijos de Baraguá” y ¿quiénes son las dos protagonistas? Son dos abuelas. Una mujer como yo, que se ha criado con el cariño y el ñoñeo de una abuela o de una madre, pues seguramente le da importancia a las madres y a las abuelas, quiere que ellas estén presentes, que cuenten la historia.

Por ejemplo, en el segundo capítulo de “Los independiente del color”, cuando Evaristo muere, identifican su cadáver por el anillo y, a través de ese anillo, que decía la fecha, es que yo introduzco la secuencia del matrimonio de este hombre y Vicenta García.  Dice  Roberto Zurbano que esa es una mirada de mujer, con azul de fondo, en voz de Barbarito Diez, en medio de la tragedia del 12, porque uno es romántico, cree en esas cosas…

D: Quizás creemos más en los rituales…

G: Sí, me muevo en un mundo espiritual muy fuerte, que no me da pena expresar y reflejar. Cuando yo hice “Oggún” aún no estaba iniciada, pero después sí y entonces esta música  yoruba, las músicas del Caribe, las he ido incorporando con elegancia.

Sí existe una mirada femenina, porque aún en procesos históricos como estos tan desgarradores como el del 12 ¿qué fue lo que yo busqué en previsión? Las mujeres que fueron miembros del Partido, aquella mirada.

D: Dime si estas satisfecha con lo que has hecho, con la madurez alcanzada en tu obra.

G: Si tú ves el estilo de “Oggún” y el estilo de los otros documentales, verás que están marcados por la situación económica. Yo he tenido que restringirme mucho con los recursos, y he asumido un estilo que es hijo de la necesidad: fotos, entrevistas, documentos…

Lo que pasa es que he tratado de hacerlo con la mayor riqueza visual posible, porque hay una cosa: yo filmo todo, todo, una flor, la naturaleza es un mundo importante.

gloria-rolando_7D: ¿Y ahora qué tienes pensado hacer?

G: Como el proyecto “Haití en la memoria” se echó a perder, yo voy a retomar el tema, pero como ha transcurrido mucho tiempo indagaré en lo que ha pasado con la descendencia de haitianos aquí. Quiero explorar ese mundo.

D: ¿Cómo te sentirías si te ubicaran y/o catalogaran como una realizadora mujer negra? ¿Sientes que te encasilla? 

G: No, no me molesta en lo absoluto, estoy muy consciente de que he seguido una línea, mi camino, superando barreras y prejuicios. No se trata de hacer una bandera del problema racial, sino de aceptar que existe una línea pero también otra, y otra, y otra diferente… ¿comprendes?

Esto mismo del año 12, ¿por qué tanto silencio? Esto no fue solamente un problema de negros y blancos, esto fue un problema de cubanos. Los mismos senadores negros se desentendieron del asunto y hay incluso personajes históricos muy conocidos que estuvieron presentes en este hecho. Hay que analizar esta página tan bochornosa de nuestra historia.

D: Y sobre la relación entre las realizadoras, ¿existe sororidad entre ustedes? En lenguaje tradicional sería solidaridad, pero para las feministas es sororidad…

G: Yo pienso que eso no existe, y tiene su origen en la propia estructura del ICAIC, en ese carácter de “cada uno por su lado”. No se fomentó un sentimiento de solidaridad. Yo vi el nacimiento de varias realizadoras, no sentíamos sus logros como nuestros, porque los logros eran determinados por la dirección de la institución, esa atomización, esa falta de diálogo entre nosotras, sin organizarnos. Acuérdate de MAGIN, esa hubiera  sido una línea: aglutinarnos, compartir…

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Fotos: GloriaRolandoFilms en Facebook

Tomado de El cine es cortar.

Gloria Rolando

Diálogo con mi abuela

Por Bienvenido Rojas Silva

Salí en compañía de mi esposa. Era miércoles 25 de mayo. No quería perderme la premier de la película Diálogo con mi abuela, de la cineasta Gloria Rolando, en el cine Chaplin.

Mi preocupación era encontrar un mínimo espacio para parquear mi pequeño y añejado automóvil. Transcurrían los minutos, pero en mi mente emergía la inquietud por la concurrencia de autos en la calle 23, en las cercanías del cine. A dos cuadras del lugar no veo ni un solo vehículo en el entorno y dije para mis adentros, suspendieron la función a última hora, o es demasiado temprano y no ha llegado nadie todavía. Al fin me parqueé sin ningún problema en 8 y 23, solo había un auto junto al mío. Después cruzamos la calle y entramos al Chaplin.

Los miembros de la agrupación Vocal Baobab estaban tocando y cantando en el vestíbulo. Las buenas vibras, la alegría y una energía nos penetraba el cuerpo por todos sus poros. Se me acercó Lucila, una amiga y me dijo que me apresurara que apenas había asiento. No le creí ni una sola palabra y fui a corroborarlo con mis propios ojos. No podíamos creer lo que estaba presenciando. Lleno total, el Chaplin estaba, de bote en bote, como solemos decir los cubanos.

El noventa y nueve por ciento de los asistentes eran del color púrpura, como dice Alice Walker. Y yo seguía sin entender cómo era posible que afuera no hubiera ni un solo vehículo parqueado, que las calles estuvieran tan despejadas de automóviles. A Gisela Arandia le pasó algo parecido y llegó a las mismas conclusiones: œNo te asombres, -me dijo- aquí están los de a pie, los que vienen desde las diferentes barriadas, los que están acostumbrados a montar los P repletos de gente, los obreros, los que realizan los oficios más variados, también están los entendidos, los que han estudiado y tienen una profesión pero no han podido obtener un vehículo.

Disculpen la digresión y hablemos de la película: todos estábamos metidos en el monte, sagrado monte, como suele llamarle Gloria Rolando. La música salía de allí, así como los cantos y las danzas del espiritismo cubano. También pudimos disfrutar a pantalla grande los danzones y boleros de la época, que al igual que los cantos y las danzas están llenos de sabor y cubanía. En la música se notaba la mano y el corazón de Magaly Rolando. Mientras tanto, Gloria seguía en su diálogo con su abuela, quien hablaba de las cosas que ya casi nadie habla. De cómo era la vida de los negros en la República, de los trabajos que pasaban para criar a sus hijos, de lo difícil que era la subsistencia y de los prejuicios de aquella sociedad machista, racista y discriminadora; aquellas sociedades de negros, blancos y mulatos que marcaron una época; aquel parque Leoncio Vidal de Villa Clara, que tantas huellas de sufrimiento, dolor y humillación dejó en la población villaclareña; pero no solo salieron esos asuntos a relucir, también el diálogo habla de la familia, del amor con que se criaban y educaban a los hijos y también con rectitud, de las costumbres hogareñas, de los dulces caseros que se hacán como el arroz con leche, de la importancia y la seriedad de las prácticas religiosas ancestrales, que tenían la salud de los seres humanos en el centro de sus preocupaciones y no el dinero para engordar los bolsillos.

Gladys Egüe fue la presentadora de la película e hizo un repaso de la vida y obra de la autora, así como de su madre y abuela que tanto amaba. La premier de la película Diálogo con mi abuela, de la realizadora Gloria Rolando, más allá de los criterios estrictamente cinematográficos, fue una fiesta de afrodescendientes, que asistieron en masa porque se veían representados en la pantalla, estaban allí sus amigos, sus parientes, sus iguales, de a pie también. Esta fue la otra lección que este reportero sacó del evento. Allí se veía, se palpaba la avidez que tienen estas personas de verse reflejadas en los medios audiovisuales, que en su mayoría no muestran la composición étnica de este pueblo. Es muy difícil ver un protagónico hecho por personas de piel oscura o que aparezca aunque sea un diez por ciento de los personajes del color púrpura.

Esa película de Gloria, además de hacernos vivir y vibrar, al compás de aquella historia contada a través de un diálogo, nos hace reflexionar acerca del país que somos y la nación que queremos para el disfrute y el bien de todos, sin distinción de colores. Diálogo con mi abuela fue también una conversación con todos nosotros y nos indica lo que nos falta por hacer y construir en el sentido del ser humano que queremos para nuestra sociedad.

Quiero hacer un aparte con los rostros que vi en la película. Siempre he oído hablar de las dificultades que tienen algunos camarógrafos para obtener buenas imágenes de los rostros de los negros. Muchos nos quieren hacer ver que es muy difícil obtener una buena fotografía con personas de color oscuro. Que si la luz o los lentes, que si no son fotogénicos, que esto o lo otro. Bueno, existe un estereotipo de que todos los negros somos feos por tanto mejor no retratarlos, llegaría alguien a esa conclusión. Y yo me pregunto, cómo se las arregla Gloria Rolando en sus películas para regalarnos esos rostros tan bellos y atractivos, que no solo muestran una piel impecable, sino una expresividad, un mensaje de amor, dulzura, bondad, ternura y dignidad. Esos rostros también los vimos y nos extasiamos con ellos en Voces para un silencio. Niñas y niños preciosos. Jóvenes y adultos bellos. Ahora me viene a la mente aquella frase de Stokely Carmichael: Somos bellos. Lejos de ningún chovinismo es verdad que somos tan bellos como los que más, contraponiéndonos de esta manera al eurocentrismo.

Fue una fiesta bella, en una atmósfera de dulcificación, paz y unión, reafirmando de esa manera el orgullo de la descendencia que tenemos. Y puedo decir, sin temor a equivocarme, que en aquella sala emanaba una energía, pocas veces sentida en eventos como éste. Tal vez hasta los ancestros africanos se pusieron de acuerdo para bendecir aquel acontecimiento trascendental. Festejábamos el Día de África. Allí estaban invitados afroamericanos, estudiantes de la ELAM, sociedades espiritistas, el movimiento danzonero, los bailadores de jazz del barrio de Santa Amalia y grupos de Taichí.

Asistió el presidente del ICAIC, Roberto Smith, quien hizo la observación de que ninguna de las películas de la Semana del Cine Francés llenó la sala como Diálogo con mi abuela. Pero allí ocurrieron otras cosas interesantes: la delicadeza de Gloria de subir al estrado a cada una de las personas que trabajó y contribuyó con la película; el recibimiento con música al público en el vestíbulo del recinto; la entrega de ramos de flores a todos los que trabajaron en el filme. Había allí un ambiente cautivador y emocionante. Allí había mucho amor y cada uno de los asistentes lo sintió y lo disfrutó a su manera.

Ahora, después de haber visto la película, viene el diálogo interno en cada uno de nosotros. La película de Gloria Rolando es también un diálogo con los de a pie.

Tomado de Afrocubaweb.

Foto tomada de Caribe Film

Diez películas que deberías ver antes de viajar a Cuba

Cecilia (1981)

Humberto Solás 

Una historia de amor y tragedia entre Cecilia, una ambiciosa mujer mestiza y Leonardo, un joven aristócrata blanco. La sociedad esclavista decimonónica cubana es el contexto de esta película, que nos ayudara a conocer las particularidades del ese momento Cuba. Es una versión libre de la novela Cecilia Valdés o La loma del Ángeldel escritor cubano Cirilo Villaverde.

 

Conducta (2013)

Ernesto Daranas

Chala es un niño habanero de 11 años. Vive en hogar humilde, en un barrio pobre y su madre es alcohólica. Chala trabaja entrenando y peleando perros para llevar la comida a su casa. Carmela es su maestra y es a la única persona a la que el chico obedece y con quien tiene una relación de respeto y amor. La situación se tensa cuando, ante la enfermedad de ella, el muchacho queda a la merced de las incompresiones de una nueva maestra. La película habla del sistema educacional rígido y deshumanizado de Cuba.

 

De cierta manera (1974)

Sara Gómez

En la Habana postrevolucionaria, Mario, hombre negro de extracción obrera, mantiene una relación con Yolanda, una maestra de origen pequeño-burgués. Los conflictos que afloran entre ellos son los que propone el nuevo escenario social y las viejas formas de pensar los roles de los hombres y las mujeres en la sociedad. La construcción del barrio Miraflores por parte de sus propios vecinos, en 1962, es el contexto de esta obra, en la que se mezclan historias reales con historias de ficción. De cierta manera fue el primer largometraje realizado en Cuba por una mujer luego del triunfo revolucionario. Sara Gomez falleció de un ataque de asma mientras editaba la película.

 

El brigadista (1987)

Octavio Cortázar

En el año 1961, se realizó en Cuba la Campaña de Alfabetización, con la cual se llegó a los rincones mas recónditos del país para enseñar a leer y escribir a la población. En dicha tarea participaron miles de jóvenes y adolescentes que se alistaron voluntariamente. El filme cuenta la historia de uno de estos jóvenes, quien llega a un pequeño pueblo donde tiene que luchar contra los prejuicios de algunos de sus pobladores, dada su juventud, y adaptarse a vivir en el medio rural, que hasta ese momento desconocía.

 

Fresa y Chocolate (1993)

Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío

David es un joven conservador comunista que estudia Ciencias Sociales en la Universidad de La Habana y Diego es un artista, religioso, homosexual, erudito, amante de la cultura universal y la historia no oficial de Cuba. Ambos construirán una relación de tropiezos, aciertos y verdades exponiendo y confrontando sus experiencias vitales. El filme está basado en el cuento El Lobo, el bosque y el hombre nuevo del escritor cubano Senel Paz, autor también del guión cinematográfico.

 

La bella del Alhambra (1989)

Enrique Pinena Barnet

Rachel es una corista que ambiciona llegar a vedette del famoso Teatro Alhambra, en el cual logra triunfar. En el camino pierde al amor de su vida y conoce una pasión que casi destruye su carrera artística.La película está basada en la novela Canción de Racheldel escritor cubano Miguel Barnet y reconstruye la atmósfera y la vida artística de La Habana, en el período de 1920 a 1935. El filme obtuvo el Premio Goya en su cuarta edición en la categoría de “Mejor Película Extranjera de Habla Hispana”.

 

Lucía (1968)

Humberto Solás

Tres filmes en uno, que cuenta la historia de igual número de cubanas en diferentes momentos históricos de la nación: la Guerra de Independencia (1895), la lucha contra el dictador Gerardo Machado (1933), y los primeros tiempos de la Revolución. “Lucía” ha sido considerada por la crítica mundial como una de las diez películas más importantes de la historia del cine iberoamericano.

 

Memorias del Subdesarrollo (1968)

Tomás Gutiérrez Alea

Sergio es un hombre burgués que vive la Cuba de 1962, en la cual decide permanecer a pesar de que su familia se marcha a los Estados Unidos. Se convierte entonces en un simple espectador de los cambios que se producen en la sociedad cubana postrevolucionaria, a la cual no logra incorporarse. Basada en la novela homónima del escritor cubano Edmundo Desnoes, en 2011 fue incluida en la segunda edición de la Guía de The New York Times sobre las 1.000 mejores películas de todos los tiempos.

 

Plaff o Demasiado miedo a la vida (1998)

Juan Carlos Tabío

Comedia que aborda la vida de Concha, una mujer de mediana edad, quien odia a la esposa de su hijo y por tanto quiere terminar con la relación entre los dos jóvenes. Pero Concha le tiene demasiado miedo a la vida y le cuesta aceptar el amor que le propone el padre de la nuera. Misteriosamente, comienzan a lanzar huevos a las paredes de su casa y cada “plaff” significa para ella la evocación de uno de sus temores o prejuicios. El filme tiene como banda sonara un tema del grupo Los Van Van, reconocido por la trascendencia de su música a nivel internacional.

 

Suite Habana (2003)

Fernando Pérez

Panorámica de una ciudad a partir de la gente que la vive y la sufre. Diversidad de vivencias, rostros y lugares evocados en primera persona, por personajes anónimos, seres sumamente peculiares que representan una gama diversa de los grupos sociales que viven y sobreviven en La Habana contemporánea. Es, sencillamente, un ensayo audiovisual de lo que significa vivir en la capital de Cuba.

Publicado en Matador

Foto de portada: Fotograma de De cierta manera, Sara Gómez (1974)

Programa de Ediciones ICAIC para la Feria Internacional del Libro 2015

Portada de Diferente. Cine y diversidad sexual, libro de Frank Padrón.
Portada de Diferente. Cine y diversidad sexual, libro de Frank Padrón.

El Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos se inserta cada año en la Feria del Libro, a celebrarse del 12 al 22 de febrero, en la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña. Esta vez ofrece un atrayente programa de publicaciones con el sello editorial ICAIC para especialistas e interesados en el séptimo arte; más una atractiva selección cinematográfica de la INDIA, país invitado a esta nueva edición de la Feria. Cine de acción, comedia, drama, fantástico, thriller es la oferta de esta variada programación fílmica, en cartelera a partir del 14 de febrero, en el cine Riviera.

Programa de Ediciones ICAIC para la Feria Internacional del Libro 2015

Domingo 15 de febrero, 1pm, Sala de Cine del Pabellón Cuba

a.. Contar y cantar 3, de Jorge Oliver. Presentador: Jorge Oliver
b.. El arte de Meñique, de Ernesto Padrón. Presentador: Ernesto Padrón
Se realizará además la proyección de breves audiovisuales vinculados a estos libros producidos por los Estudios de Animación del ICAIC

Martes 17 de febrero, 2pm, Centro Cultural Dulce María Loynaz

a.. La forma realizada. El cine de animación, de Dean Luis Reyes. Presentador: Dean Luis Reyes
b.. Diferente. Cine y diversidad sexual, de Frank Padrón. Presentador: Frank Padrón
c.. El ojo absorto, de Alberto Garrandés. Presentador: Alberto Garrandés

Miércoles 18 de febrero, 11am, Casa del Alba Cultural

a.. El ocaso de Europa, de Alejo Carpentier. Coedición con la Fundación Alejo Carpentier. Presentador: Rafael Rodríguez Beltrán
b.. Un día de octubre en Santiago, de Carmen Castillo. Presentadora: Rosario Alfonso Parodi
c.. Aventuras de Juan Quin Quin. Guión de Julio García-Espinosa. Compilación y coordinación de Dolores Calviño y Arturo Arango. Presentador: Francisco López Sacha

Jueves 19 de febrero, 2pm, Stand de Publicaciones Seriadas, La Cabaña

· Revista Cine Cubano 193-194 (Aniversario 55 de la revista Cine Cubano y homenaje a su director Pablo Pacheco López). Presentador: Rafael Acosta de Arriba

· Índice de la Revista Cine Cubano (1960-2010), de Araceli García Carranza y Julia Cabalé. Presentador: Pedro Noa

CINE RIVIERA

Muestra de Cine de La India. Dedicada a la XXIV Feria Internacional del Libro de La Habana 2015. A efectuarse del 14 al 20 de febrero.

Sábado 14: EL ES TIGRE

COMETAS

Domingo 15: LA LONCHERA

SOLO SE VIVE UNA VEZ

Martes 17: 3 IDIOTAS

KRRISH 3

Miércoles 18: ESTRELLAS EN LA TIERRA

PETICIÓN

Jueves 19: DHOOM 3: DE NUEVO EN ACCIÓN

SIN MIEDO

Viernes 20: EL GUARDAESPALDAS

RA-ONE: EL SUPERHÉROE

MUESTRA DE CINE DE LA INDIA

Información de las películas

ESTRELLAS EN LA TIERRA/Taare Zameen Par/ India/ 2007/ 165’/ Dir. Aamir Khan/ Int. Darsheel Safary, Aamir Khan, Tanay Chheda, Tisca Chopra/ Comedia/ 12 años

Ishaan es un niño cuyo mundo está plagado de maravillas que nadie más parece apreciar y que simplemente no son importantes en la vida de los adultos. Sin embargo, Ishaan parece no poder hacer nada bien en clase. Cuando los problemas que ocasiona superan a sus padres, es internado en un colegio. Un día, el nuevo profesor de arte, entra en escena y se interesa por el pequeño Ishaan.

3 IDIOTAS/ 3 Idiots/ India/ 2009/ 170’/ Dir. Rajkumar Hirani/ Int. Aamir Khan, Kareena Kapoor, Madhavan, Sharman Joshi, / Comedia/ 12 años

Rancho, un chico apasionado por el estudio. En la escuela de ingenieros, iniciará una amistad con Raju y Farham y acabarán por convertirse en sus dos mejores amigos.

Se gradúan y después de muchos años deciden encontrarse.

ÉL ES TIGRE/ Ek tha Tigre / India / 2012 / 133′ / Dir. Kabir Khan / Int. Salman Khan, Katrina Kaif, Girish Karnad, Ranvir Shorey, Lisa Byrne /Acción / 16 años

Tigre es un agente secreto cuya perspicacia es casi legendaria y en su vida todo parece perfecto, hasta que un día debe enfrentar una misión para la que todavía no está preparado.

LA LONCHERA /The lunchbox / Dabba / India / 2013 / 104′ / Dir. Ritesh Batra / Int. Irrfan Khan, Nimrat Kaur, Nawazuddin Siddique / Drama / 16 años.
En Mumbai, miles de esposas envían diariamente la comida a sus maridos cuando trabajan a través de un singular sistema de transporte. Un error en una de estas entregas pone en contacto a una joven con un hombre desconocido. Ambos iniciarán una amistad a través de notas escondidas en las comidas, y se enfrentarán a nuevos destinos.

KRRISH 3/ Koi… Mil Gaya /India/2013/ 185´ / Dir: Rakesh Roshan/ Int: Hrithik Roshan, Priyanka Chopra, Amitabh Bachchan/Acción/16 años

Krrish y su padre científico tienen que salvar al mundo y a su propia familia de un malvado hombre llamado Kaal y su equipo de mutantes de humanos y animales dirigidos por el despiadado Kaya.

DHOOM 3: DE NUEVO EN ACCIÓN/Dhoom 3: Back in Action/India/2013/ 210´ /Dir. Vijay Krishna Acharya/ Int: Aamir Khan, Katrina Kaif, Abhishek Bachchan/Acción/16 años

Para vengar la muerte de su padre, un artista de circo entrenado en la magia y acrobacia se convierte en ladrón para acabar con un banco corrupto en Chicago. Dos policías de Mumbai son asignados al caso.

COMETAS/Kites/India/2010/ 130´ /Dir: Anurag Basu/ Int: Hrithik Roshan, Barbara Mori, Kabir Bedi/Drama/16 años

Tendido en mitad del desierto de México, bajo un sol abrasador y herido de gravedad, el joven Jay reflexiona sobre las circunstancias que le han llevado hasta esa situación límite. Jay era un chico normal, despreocupado, hasta que cierto día comenzó a ser perseguido. En estos últimos momentos, lo único que consuela su corazón es el amor de Natasha; aunque la chica esté con otro hombre, sabe que siempre será suya.

PETICIÓN/Guzaarish/India/2010/126´/Dir: Sanjay Leela Bhansali/ Int: Hrithik Roshan, Aishwarya Rai, Shernaz Patel/Drama/16 años

La hermosa Goa es el hogar de uno de los más grandes magos de su tiempo, Ethan Mascarenhas. Actualmente presenta un programa de radio que lleva magia, esperanza y risa a través de su incontenible ingenio y humor. Es difícil imaginar que este hombre ha estado inmovilizado con un daño en la columna los últimos 14 años de su vida. Ethan es ayudado por el epicentro de su mundo, su enfermera, Sofía D’Souza. En el aniversario de su accidente, Ethan decide tener el control de su vida. Hace una petición a la corte que conmociona al mundo y deja a Sofía en una situación que compromete su relación y su amor.

SIN MIEDO/Dabangg/India/2010/126´/Dir: Abhinav Kashyap/Int: Salman Khan, Sonakshi Sinha, Tinnu Anand/Thriller / 16 años

Chulbul Pandey es un policía poco ortodoxo, que vive martirizado por su infancia traumática. Tras el fallecimiento de su madre, intentará reparar las heridas del pasado y entablar una relación con su padrastro y hermanastro, pero no será sencillo, ya que sus enemigos querrán aprovecharse de sus rencores para acabar con él.

EL GUARDAESPALDAS/Bodyguard/India/2011/ 130´/ Dir: Siddique/ Int: Salman Khan, Kareena Kapoor, Raj Babbar/Drama/16 años

Lovely Singh es un guardaespaldas intachable que orgulloso de lo que hace pone todo su esfuerzo en su profesión. Debe proteger a Divya, la hija del empresario Sartaj Rana. La acompaña al campus pero a la chica no le gusta la sobreprotección que le proporciona. Lo considera el mayor obstáculo para hacer una vida normal y para quitárselo de encima idea un plan.

SÓLO SE VIVE UNA VEZ/Zindagi Na Milegi Dobara/India/2011/155´/ Dir: Zoya Akhtar/ Int: Hrithik Roshan, Abhay Deol, Farhan Akhtar/Comedia/12 años

Kabir está a punto de casarse y antes de ese día decide hacer un viaje con sus dos mejores amigos, Arjun e Imran. El viaje consiste en una ruta por España practicando deportes de riesgo, uno escogido por cada miembro del trío.

RA-ONE: EL SUPERHEROE/Ra·One/India/2011/150´/ Dir: Anubhav Sinha/ Int: Shah Rukh Khan, Kareena Kapoor, Sanjay Dutt/Fantástico/16 años

Un padre intenta, por todos los medios, encajar en el mundo de su hijo y este a su vez intenta, modernizar a su padre. Mientras Shekhar usa cualquier truco para ganarse a su hijo, este ha abandonado toda esperanza. Pero justo cuando el dúo padre-hijo llega a un punto muerto, Shekhar encuentra la solución gracias a un juego que él mismo diseña.

Centro de Información ICAIC

Vidas amputadas. Sobre Vestido de Novia, la película

vestidoPor Danae C. Diéguez

Cuando aparecen las primeras escenas del largometraje Vestido de Novia, de la realizadora Marilyn Solaya, se recrean momentos de la cotidianidad de una pareja, son escenas que convierten ese día a día en una de las claves más importantes del filme.

Rosa Elena (Laura de la Uz) y Ernesto (Luis Alberto García) conforman una pareja que se ama, sobrellevan las carencias de lo cotidiano con la belleza del amor que se profesan, son unos recién casados felices, aunque el padre de ella, (Pancho García) se encuentre aparentemente inválido y ello exija atenciones y mucho trabajo. Son esos momentos, en los que la directora se posiciona para construir una de las tesis que atraviesa toda la película: el espacio doméstico como ejercicio de violencia invisible que somete “naturalmente” a las mujeres a roles y «deberes ser» que las aniquilan en otras libertades esenciales.

Inicio este comentario desde la importancia que se le da a estos tópicos en la historia: lo privado, lo íntimo en tanto se “es” quien quieres ser y lo público en tanto se “aparenta” una existencia. Esa relación, por momentos tormentosa en algunos personajes, es desde donde se sostiene la doble moral como elección en la mayoría de los personajes, pues el contexto, los espacios de socialización, en los que se pone a prueba el “deber ser”, están como protagonistas de la historia, para advertirnos que además de una elección, las presiones sociales te cercenan. La doble moral se convierte en eje temático y le permite a la directora hablar de ella desde los aprendizajes binarios de género.

Vestido de Novia es una película que convierte una historia de amor en un discurso sobre la nación, va de lo mínimo a lo macro. La historia de Rosa Elena, persona reasignada con otro sexo biológico y que se construye como mujer a través de los aprendizajes más tradicionales de la feminidad, es la línea argumental que desata las ideas latentes en la propuesta fílmica, sin embargo, me permito reivindicar lo anecdótico en tanto símbolo de un conflicto que trasciende esas historias personales y hace una de las apuestas que convierten a la cinta en una obra intensa, que nos trasciende como seres humanos para encarar a las políticas públicas, a las sociedades que sostienen aún la hipocresía y hablan en nombre de una verdad inconsulta.

Las mujeres y los hombres de esta historia han aprendido a vivir desde la cárcel de esos aprendizajes de género encorsetados y por supuesto, son víctimas  de ello. Vestido de Novia marca la diferencia cuando el punto de vista se verifica en la denuncia de su directora —en este caso guionista también— sobre cómo nos socializamos mujeres y hombres para beneficiar a un sistema de dominación patriarcal, quelegitima y sostiene las inequidades, esahí para mí la diferencia o el punto de giro más importante que le veo a la película dentro del cine cubano que se ha ocupado del tema: Marilyn no admite discursos de tolerancia,sabe que quien tolera y el tolerado marcan una relación de poder, no pasa la mano, no es complaciente; va a la causa de esas mentiras, sus personajes apenas se salvan del descalabro porque con su película reclama el respeto, la diversidad, el amor por encima de absurdas presiones sociales que solo generan dobles vidas o quizás, vidas amputadas.

Una de las ganancias del filme radica en la construcción de los personajes, defendidos todos con una maestría actoral que eleva la película a primeros planos de interpretación. Los personajes son símbolos también de ese espacio social que los ubica y atomiza. En todos parece rondar un arquetipo que, enriquecido, marca claves para entenderlos también como metáforas de cada uno de los temas que a la directora le interesa poner en discusión— la doble moral, los binarismos absurdos de los aprendizajes de género, el patriarcado como causa evidente de las discriminaciones, entre otros— y que sirven, a su vez, de microrelatos como historias que se conectan para complejizar el espacio—tiempo como personaje que sostiene el argumento del filme.

La historia de Vestidode Novia está inspirada en hechos reales, solo que no siempre esa acotación garantiza efectividad ni verosimilitud, sin embargo esta entrega fílmica es sobrecogedora, no solo por el referente de vida que la sostiene, sino además por la complejidad que sus personajes muestran en una sucesión de acciones que a partir del primer punto de giro, pareciera no dejarnos respirar, todo ello junto a la verdad y la autenticidad de los actores y actrices.

Rosa Elena está defendida por Laura de la Uz desde esa organicidad que la actriz siempre nos regala, su personaje, aunque uno de los más hermosos de la historia, tiene que mentir por miedo, llega a vivir con su pareja y sabemos que la mentira es el inicio de esa relación, sin embargo el punto de vista de la historia no la juzga, la entiende y la convierte en víctima de varios desmanes, solo que la directora le da la posibilidad de crecer y la eleva a partir de defender su verdad y lo que desea ser en la vida. Rosa Elena es una mujer que no solo simboliza a las transgéneros, es muchas mujeres y por ello la complejidad del personaje y la excelente actuación de Laura de la Uz: la actriz logra evitar esa línea sinuosa entre ser transgénero, su estereotipo y una mujer cotidiana.

El caso de Sissy, interpretada desde el magisterio de Isabel Santos resulta sin dudas uno de los personajes más auténticos del filme. Generosa, justa, es vejada y humillada en su condición de travesti que vive desde la mujer que desea ser. En los parlamentos de este personaje está la autenticidad de una amiga, se sostiene la idea de que “no se nace mujer, se llega a serlo” y está el repudio a quienes persiguieron, maltrataron y ningunearon a personas que son y viven diferente— si es que esa palabra se pueda admitir—. Sissy es la dignidad y por ello su final es tan duro, emigrar como Panchito, ser Panchito—su identidad de nacimiento. Nuevamente la directora no cede, nos muestra el dolor y la vergüenza que significa que la nación pierda hijas e hijos en nombre de consignas viriles y discriminatorias. Isabel Santos ha convertido a Sissy en un personaje inolvidable, que ama y sufre y a quien le cuesta ser. La escena del calabozo marca la ambigüedad, no de Sissy, convencida de la mujer que es, aunque biológicamente sea varón, sino de la sociedad; cuando se arranca el último vestigio de su imagen femenina y guarda en unos tenis viejos y visualmente masculinizados, los pies con uñas pintadas al estilo más tradicional femenino. Solo así podría salir del encierro, el de la cárcel, pues la película recurre a esa prisión física para hablar de las muchas prisiones que rodean a sus personajes: la del cuerpo, la cultura y las sociedades con sus prejuicios.

Los personajes varones de la historia son interesantes por los matices que aportan: Ernesto, nuestro querido actor Luis Alberto García, ícono del cine cubano, ahora ante un personaje que está entrampado entre el amor que siente y su cultura machista enraizada, Ernesto da el aliento, es la posibilidad de ser un hombre diferente, entendido como un hombre que desmonta su masculinidad hegemónica para ser un hombre sensible. Ernesto se debate entre lo que siente y sus atavismos culturales; una de las escenas más intensas  es aquella que, con cuchillo afilado dentro de la mochila llega a casa de Rosa Elena para enfrentarla, lleva puesto el pullover del Che, símbolo del hombre nuevo, sucede entonces, después de un largo plano de miradas fijas, el abrazo y la reconciliación amorosa de la pareja. Reconciliación esbozada que solo se expresa entre ellos, porque de nuevo el espacio público—los otros— juzgan.

El padre de Rosa Elena, interpretado por el actor Pancho García, es el símbolo del poder machista, el “pater familias”, el poder que silenciosamente se hace presente, está oculto y aparentemente afectado, pero rodea todo, su poder radica en su silencio y más adelante en su mentira e hipocresía. Pancho García exhibe lo difícil de hablar sin palabras y ser desde el mutis total una ausencia que se hace presencia.

Los actores Jorge Perugorría y Mario Guerra representan personajes anquilosados: son la corrupción, la doble moral y están ahí para recalcarnos la mentira y como ellos mismos son el resultado de sociedades construidas desde la misoginia y la discriminación, en nombre de una falsa virilidad, en cuerpos falsamente construidos. Son personajes apenas sin matices, excepto que Perugorría ama a sus hijos, lo demás es el juego de las apariencias. Sus personajes, aunque no protagónicos tienen en sus manos los hilos que desatan las tragedias de la historia y alcanzan notoriedad, entre otras razones, por la coherencia con que son defendidos.

El filme exhibe referentes importantes y la directora los evidencia. El mayor de todos es cómo se inserta dentro de una zona de la tradición del cine cubano, en tanto se incorpora a la línea de maestros como Titón, Solás y Fernando Pérez para agudizar su mirada a la realidad cubana y comprometerse desde el ejercicio crítico…

El filme exhibe referentes importantes y la directora los evidencia. El mayor de todos es cómo se inserta dentro de una zona de la tradición del cine cubano, en tanto se incorpora a la línea de maestros como Titón, Solás y Fernando Pérez para agudizar su mirada a la realidad cubana y comprometerse desde el ejercicio crítico: pensar Cuba, desde el dolor que generan sus amputaciones y desde la verdad que nos asiste para cuestionarnos qué país hemos vivido y cuál deseamos ser. El homenaje rotundo a Fresa y Chocolate está presente, la película se enmarca en el año 94, el maleconazo como contexto y Titón,con su película, dándole un punto de giro al cine cubano, sin embargo, si en su momento Fresa y Chocolate apostaba a la tolerancia, Vestido de Novia apuesta al respeto y a la diversidad como única verdad, la directora trasciende la tesis de su maestro, en tanto su película, aún instalada en el 94, piensa a Cuba desde hoy, porque aún somos un país que hace del androcentrismo un ejercicio continuo y simbólico.

A finales de los ochenta, esa década tan importante para la cultura cubana, Norge Espinosa escribió su poema homónimo Vestido deNovia, poema medular para hablar de la homosexualidad en la literatura cubana, sobre todo desde la voz en primera persona de quienes viven con otras identidades sexuales. Toda una generación vivió y admiró el poema, crecimos con el respeto a quienes desde las letras hablaban de la verdad de ser diferentes. Hoy, su poema se convirtió en génesis de una historia que transforma la síntesis de lo poético en historias de carne y hueso, historias atravesadas por la realidad y que cargan con esas vidas que aún hoy, pleno siglo XXI, viven cercenadas y preteridas, pero no por sus  diversidades sexuales —esa es solo la punta del iceberg—sino porque son vidas que andan ancladas a moldes, en corsets que ahogan, en imágenes que amputan.

Tomado de La Jiribilla

Máscaras en el proscenio

Roxana Rojo. Foto cortesía del entrevistado.
Roxana Rojo. Foto cortesía del entrevistado.

 

En dos días se realizará la premiere de Máscara, el documental que el joven realizador y periodista Lázaro J. González González dedicara al tema del transformismo en Cuba.

La cita es en la sala Che Guevara del Pabellón Cuba, el próximo viernes 17 de octubre a las 5:00 pm, pero antes me apresuro a concluir la presente entrevista, que pretendemos sirva como preámbulo de la proyección.

¿Cómo supones que sea recibido Máscaras?

Tal predicción puede ser muy difícil. Creo que uno como creador no debe preocuparse demasiado por algo que puede resultar tan impredecible como la recepción, sobre todo en los tiempos que vivimos, donde las maneras de consumos y los gustos son tan diversos. De todos modos, creo que Máscaras puede ser un documental incómodo para algunas mentes retrógradas que lamentablemente todavía pululan en nuestra sociedad, y al mismo tiempo quizá llegue a ser muy revelador para otras personas que desconocen este fenómeno o al menos no estaban sensibilizadas con él, como fue mi caso. No obstante, tengo la certeza de que llega en un momento donde hay más espacios para el debate sobre este tipo de temáticas que difieren de lo más tratado en nuestros medios de comunicación. A lo mejor, a no pocos les parece “demasiado gay” –como si eso fuera un defecto–, como le comentó un amigo a mi director de fotografía al ver un primer corte del material.

Para mí lo fundamental es que la audiencia logre sensibilizarse con las problemáticas de mis personajes –incluso por muy homofóbica que sea–, que logre entender al transformismo como una representación más, que no tiene que estar directamente relacionada con una orientación sexual o identidad de género; aunque, por supuesto, tampoco quiero que lo queer sea un ruido para nadie, pues Máscaras como producto cultural también debe contribuir al respeto a la diversidad, ya que el transformismo ha florecido, fundamentalmente, por la resistencia de gays, travestis, transexuales… tanto desde el escenario como desde la platea. Aunque no es un documental sobre represiones, persecuciones, desdichas de sujetos gays, pues como te decía ese no era mi foco de atención. Nunca pregunté a mis personajes su orientación sexual, porque no me parecía importante, ni me interesó algún transformista que se definiera heterosexual, algo que, noté, despertaba la curiosidad de mucha gente.

Lo que sí, si esa es la intención de la pregunta, no quiero que la película cree guetos ni cualquier tipo de exclusividad “solo para gays” o algo por el estilo. Para mí los personajes son singulares por la poca atención mediática que han tenido a consecuencia de tantos estigmas y discriminaciones de todo tipo que los aquejan, pero no son víctimas, ni personas insatisfechas, ni yo como realizador les doy ningún tipo de mirada lastimera o “pornomiserienta”. De ambos protagonistas me sedujo la sinceridad con que exponen sus conflictos, sin ánimos de culpar a nadie, sino, simplemente, contando sus verdades, sus distintas concepciones de quiénes son y qué hacen.  Claro está que ambos arremeten contra el machismo, la homofobia, la transfobia y muchas otras inequidades, y reconocen que su trabajo es también una suerte de homenaje a la imagen femenina.

En la nota de prensa se aclara que el arte del transformismo es: “expresión de resistencia de la cultura gay en Cuba”. ¿Cuáles son las ideas o argumentos que sustentan tal afirmación? ¿No crees que el transformismo también está ligado a un elemento puramente comercial?

Lázaro J. González González. Foto cortesía del entrevistado.

El realizador del documental «Máscaras», Lázaro González González

En efecto, comprendí al fenómeno también como expresión de una cultura de resistencia o contracultura gay, porque, en primer lugar, el performance de un transformista, al asumir elementos de una identidad de género que no es la suya, siempre tendrá intrínseco cierto deseo de oposición a las normas culturales, sobre todo a la heteronormatividad que penaliza a quienes difieran de los atributos del “macho”; y, desde esa óptica, no es difícil entender que, cualquier hombre que se vista con los atuendos atribuidos culturalmente a las mujeres, con el fin que sea, tendrá que resistir a no pocos asedios. Eso no es un secreto para nadie. Aunque en Cuba sea difícil hablar aún de una cultura gay consolidada, como pudo haberla, no sé, en Nueva York desde los 60 con espacios de socialización más legitimados, y hasta medios de difusión masiva, tiendas especializadas…, sí creo que se ha desarrollado sobre todo en espacios como las llamadas fiestas gays, que existían de manera clandestina desde hace varias décadas, en disímiles zonas de La Habana, donde mayormente asistía un público homosexual, buscando otras representaciones que no tendrían sitio fuera de esas zonas de reclusión o por algo tan sencillo como puede ser la posibilidad de estar en un lugar donde, mientras consumes un espectáculo de cualquier tipo, puedas abrazar a tu pareja sin temor a que nadie tenga una reacción homofóbica.

Por otra parte, mi investigación se fundamentó también en textos sobre la performatividad de género que sostienen teóricas como Judith Butler y Beatriz Preciado, que me permitieron percibir como una de las primeras resistencias, el propio hecho de crear una corporalidad que no es la suya, mediante una performance, no como una estratagema del camuflaje –o una simulación como manifestaba Severo Sarduy en su ensayo antológico sobre el travestismo–, sino como una representación con fines lúdicos y bajo la convención de la mirada del otro, del espectador que sabe que asiste a un espectáculo.

La resistencia está también en construir esa imagen otra sin temer al cerco de la intolerancia y, a partir de esta, trabajar una serie de códigos que se entienden por todos los que compartan situaciones similares, y que deconstruyen el dualismo de los géneros y de los sexos, como oposiciones ideológicas destinadas a establecer y mantener la opresión de uno sobre otro. Así se producen nuevas subjetividades que devienen otros modos de hacer política, como explica Beatriz Preciado en varios de sus textos.

Asimismo, aterrizando ya en el contexto cubano fue vital para Máscaras la asesoría de la periodista Marta María Ramírez, que realizó TransCuba, la única investigación que existe hasta ahora sobre la historia del transformismo cubano y que fue, sin dudas, mi punto de partida. Desde su perspectiva, esta manifestación cultural podía considerarse también como una especie de teatro de resistencia, porque, ante la escasez de recursos para producirse, sus ejecutores propiciaron soluciones de vestuario, maquillaje y escenografía muy creativas.

De igual manera (y este parecer sí salió totalmente del testimonio de los entrevistados), desde la propia construcción de las psicologías de los personajes puede haber una actitud de resistencia como puede ser en Pedro Manuel González Reinoso la creación de Roxana Rojo, según la intención de no armar un presupuesto teatral sobre la base de la masculinidad, era una resistencia al machismo que despreciaba la imagen de la mujer; y en Riubel Alarcón, la construcción de Margot que “no diera risa por cómo se veía, sino por lo que decía”, como habían hecho muchos humoristas ridiculizaciones ofensivas de la figura femenina o de los travestis.

¿Cómo será distribuido el mediometraje? ¿En qué otros lugares se verá? ¿Sueñas con exhibirlo en algún sitio específico?

Hasta el momento no tengo prevista ninguna red oficial de distribución porque, en buena medida, es una producción independiente, aunque haya contado con varios apoyos institucionales. Supongo que encuentre más espacios en muestras y festivales, en la próxima Jornada Cubana contra la Homofobia, y en cuanto lugar me pidan que esté. Más adelante, recurriré al siempre eficaz método de las memorias flash y, si encontrara la vía de insertarlo en el famoso Paquete de la semana, también lo haría sin titubear.

Me encantaría “elevar la bola” como se dice en buen cubano para que lograse llegar a los decisores culturales que planteé desde el principio como parte del público meta de mi investigación, un sector de audiencia que sería esencial para contribuir a la legitimación del transformismo como una manifestación artística per se en nuestro país. Me gustaría muchísimo que se llegue a respetar (no a tolerar) desde las más altas instancias del país esta forma de expresión, pues esa fue, en definitiva, una de las razones que me motivó a realizar este documental. Desde mi percepción, como lo fue para Santiago Álvarez y muchos otros de mis referentes dentro del cine de no ficción, el documental debe ser siempre una herramienta para el cambio social, un arma de lucha ideológica que sirva para defender a los más desposeídos.

Máscaras no es una obra que realicé para mí en una crisis de autofagia, no pretendo que termine confinada a la sala de un museo, sino que llegue a la mayor cantidad de público posible, que sea capaz de generar polémicas, de mover la opinión pública, de acompañar un cambio social.

La próxima presentación será seguramente en El Mejunje, el otro espacio con el cual tengo una gran deuda moral, no solo por ser la meca del transformismo en Cuba, sino también por todo el apoyo que me brindaron Ramón Silverio y el resto de sus trabajadores durante la preproducción y la producción del material. Además, estoy seguro de que será uno de los espacios donde mayor retroalimentación tendrá mi producto comunicativo. ¡Ojalá toda Cuba fuera como El Mejunje!

Mi sueño es que llegue a la televisión cubana en un espacio estelar como puede ser la Mesa Redonda, programa que por el prestigio de que goza y su alcance mediático, pudiera ser muy eficaz para contribuir a la creación de una categoría de evaluación artística para los transformistas. Pero mientras tanto, no me quedaré abrazando la utopía, trataré de llevarlo a la mayor cantidad de público, con las posibilidades que estén a mi alcance.

¿Por qué le has llamado Máscaras?

Pensé en el título fundamentalmente por la noción de la máscara que tiene la antropología teatral al concebirla como el todo orgánico del actor. Quería una palabra que tuviera una gran carga de teatralidad y, además, sugiriera la dualidad que caracteriza a estos personajes. Al principio, cuando estaba aún en fase de preproducción se llamaba Máscaras al borde del proscenio, pero más adelante decidí dejar solo la primera palabra porque logra una mayor efectividad comunicativa.

Además, me interesaba sugerir desde el propio título un juego con la cuestión de la identidad o de las identidades que pudieran considerarse nómadas, mutables entre el actor y el personaje que encarna. Como en otras representaciones, en el transformismo puede que exista una relación de igualdades y semejanzas entre unos y otros: deseos comunes, motivaciones similares… Quizá en algún momento el personaje se apodere de la persona a través de actos que pudieran considerarse rituales como ponerse las pestañas (que para Pedry es la manera de entrar en el personaje, pues para él la transformación comienza por la mirada) o ponerse los tacones (para Riubel, por ejemplo, es el momento en que Margot se apodera de él). Tanto Pedro Manuel como Riubel saben que Roxy y Margot no son más que creaciones suyas y logran establecer una distancia de esa imagen escénica; aunque para ambos la realización profesional haya llegado por mediación de estos caracteres ficticios.

Lo que sí puede que ocurra con los transformistas es que las fronteras entre el actor y su creación se hagan más difusas que en cualquier otro histrión porque al construir exclusivamente estos caracteres pueden quedar en la persona rezagos de la gestualidad, el timbre, el modo de caminar, entre otras características psíquicas o físicas.

Puede haber una segunda connotación de la palabra, por la idea del ocultamiento y de las personalidades duales que todos podemos tener, pero esa lectura les corresponde más a los críticos.

Publicado en Cuba contemporánea

Lápiz, cartilla, manual (+vídeo)

Mi amiga Norma Guillard es una de las cubanas entrevistadas por la estadounidense Catherine Murphy en Maestra (2012). Además, le ha tocado presentar el documental en varias universidades y comunidades de los Estados Unidos y el Caribe. Ahora nos cuenta sobre los aportes fundamentales de la Campaña de Alfabetización a la vida de la joven Norma, de lo cual queda como testimonio esta obra.

¿Cómo llegaste a ser parte del documental?

–Participar en Maestra fue algo que me enviaron las diosas que siempre me protegen. Su directora, Catherine Murphy, es mi amiga querida por muchos años, llegó a Cuba y a mi vida por motivaciones educacionales y personales. Su abuela paterna había nacido y vivido por muchos años en Camagüey. Catherine se educó con ella en San Francisco, California, y con ese amor especial hacia mi país.

Entre sus actividades realizadas en Cuba desde 1995, además de hacer su Maestría en Sociología, estaba la de traer delegaciones de Estados Unidos a visitas e intercambios de la organización Global Exchange. Estas delegaciones solían visitar nuestra Asociación de Mujeres Comunicadoras (MAGIN) y así nos conocimos, o mejor dicho, así conectamos nuestras vibras.

De esas sesiones de largas conversaciones salió el tema de lo que había significado para mí alfabetizar, en plena adolescencia. Esta información Catherine la sumó a otros testimonios y decidió hacer algo. Fue así que volvió un día con una cámara a recoger esas experiencias.

En ese primer momento solo había entrevistado a tres personas incluyéndome a mí; luego sumó casi 40 mujeres y quedé entre las seleccionadas para el documental.

¿Por qué se cuentan solo historias de mujeres si en la Campaña de Alfabetización participaron también hombres? ¿Crees que el documental ofrece una visión parcializada de ese hecho?

Maestra tiene como propósito contar solo historias de las mujeres y eso no es una casualidad. La directora tiene entrevistas realizadas a alfabetizadores, hasta un documental iniciado con ambos géneros, pero lo que quería mostrar en este era, justamente, cómo repercutió en la vida de no pocas muchachas haber dado el paso en esa epopeya hermosa.

En los años 60 no era para nada común que las hijas salieran de las familias, más bien los padres las controlaban estrictamente. Reconocer ese enfrentamiento de muchas cubanas jóvenes, al dejar la casa, para ser parte de una experiencia sin par, que incluía desplazarse a lugares lejanos y desconocidos, era un reto para la mujer. Luego, comprobar en las entrevistas que haber participado en la Campaña de Alfabetización había representado, a nivel personal, un motor impulsor en otras etapas en las vidas de este mujeres, es una razón harto suficiente para hacer una película solo dedicada a ellas.

Abordar entonces exclusivamente la mujer alfabetizadora no es para mí mostrar una versión parcializada, pues la complejidad de lo vivido aflora también a partir del testimonio de esas cubanas. De esta manera, en Maestra se revelan, entre otras cuestiones, las dificultades vividas tanto por un género como por el otro, las pobres condiciones de las viviendas de muchos campesinos, la aceptación o no de algunas personas para ser alfabetizadas, las dificultades de los propios alfabetizados para enfrentar la tarea, las emociones compartidas entre alfabetizadores y aprendices y cómo se crearon nuevas familias. También muestra momentos extremos, como la muerte de Manuel Ascunce, y el asedio del que fuimos víctimas en aquellas zonas donde se concentraban los alzados.

¿Qué impacto crees que tuvo a nivel personal haber participado en la Campaña de Alfabetización? ¿Cuál a nivel nacional?

–La participación en la Campaña de Alfabetización marcó mi vida, de manera que hay un antes y un después perfectamente distinguibles. Hoy me dedico al activismo en buena parte gracias a esa experiencia. Hasta la fecha, más de 50 años después, no recuerdo haber hecho nada tan importante, ni que me evocara tantos recuerdos especiales.

Allí aprendí a vivir en colectivo y a compartir vivencias desde el mismo campamento donde nos dieron las instrucciones de cómo alfabetizar. Creí de inicio que había ido a enseñar y resultó que aprendí más de lo que enseñé. Vivir las dificultades de la falta de electricidad, de servicio sanitario o cuarto de baño; la escasez de la comida, los bichos en la noche, la recogida de café con la señora de la casa, la atención a sus niños, la reacción del alfabetizado ante su propio aprendizaje, me nutrieron enormemente. Me abrieron el camino a buscar cada vez más aprendizajes.

Normay DaysiGuillard
Norma y su hermana Daisy en 1961.

Provengo de una familia santiaguera, pobre, artesana. Mi papá sastre, mi mamá modista, ambos con nivel escolar de 3er y 4to grado, pero un matrimonio de más de 58 años juntos, lleno de mucho amor por la familia y la humanidad. Soy la mayor de cinco hermanos. La hermana que me sigue se unió a la alfabetización conmigo. Siempre fui consciente de que no había recursos en la casa para ir a la universidad, pero al ir a alfabetizar y concluir con la convicción de que le tocaba entonces a la juventud irse a estudiar, aproveché de inmediato la ocasión y abrí mi propio camino.

Si se hace un estudio, seguramente se encontrará que muchas de las personas que hoy tienen grandes responsabilidades fueron alfabetizadoras en su momento aquí en Cuba, o en países que solicitaron dicho apoyo.

El haber participado en la película, ¿te hizo (o no) resignificar tu propia experiencia en la Campaña?

La participación en este documental me hizo evocar unas vivencias que siempre han estado muy latentes en mi vida. Además, me hizo corroborar que aquello que pude soñar y que pedían ponerlo en la planilla de solicitud para ir a alfabetizar lo había cumplido con creces.

Cada vez que presento este documental, dondequiera que sea, surgen preguntas que nunca me había hecho a mí misma. Interrogantes que me permiten lindas reflexiones y que me hacen muy feliz de haber tenido la experiencia y haber vivido y participado en esa parte de la historia de mi país. Hoy por hoy hasta me hace sentirme estrella, porque fui capaz de dar luz a varias personas, el saber, les abrí los ojos.

¿Cuáles crees que sean los aportes fundamentales de Maestra?

Los aportes de este documental han sido muchos. Uno de los fundamentales está relacionado con el impacto en los jóvenes cuando ven que se puede participar de eventos trascendentales de la historia nacional siendo una persona sencilla, y solo basta la voluntad.

De manera similar, Maestra evidencia que las mujeres hemos enfrentado importantes tareas a pesar de la influencia cultural y de los roles tradicionales de género que legitima el patriarcado. Corrobora, además, cómo una tarea de esa envergadura transforma hacia dentro y hacia fuera a quien la realiza.

Este documental se ha convertido en un instrumento impulsor de debate en espacios académicos y comunitarios ya que permite el abordaje de muchos aspectos del desarrollo de la Revolución cubana hoy. También es un instrumento didáctico, sobre todo para el desarrollo de la autoestima de las mujeres.

De todas las presentaciones a las que has asistido, ¿cuál es la más memorable?

Maestra ha sido presentado en muchos lugares, festivales de cine en Estados Unidos, América Latina y Caribe, Europa; en universidades, centros culturales y comunidades. La presentación más memorable fue la que tuvo lugar en el Centro Cultural “La Peña” en Berkeley, California. Fue una premier inolvidable, tuvimos el privilegio de que lo presentara Alice Walker, quien dedicó palabras de elogio, de mucha emoción, lágrimas y valoraciones de actualidad y de satisfacción al ver un ejemplo de sueños cumplidos. Hizo que los asistentes se contagiaran y se pararan a aplaudir y bailar de felicidad con la música de cierre, además de convocar a que se presente en su casa en otra oportunidad. Y la gran felicidad de contar hoy con ella como una aliada, una amiga, una hermana.

Siga el recorrido del documental por varios festivales en su sitio web y en su página de facebook

 Publicado en Cuba Contempáranea

Tony Romero: “nuestro cine es un cine de urgencia” (+vídeo)

Lo confieso, no conocía a Tony Romero, muy a pesar de que luego de revisar su trayectoria me percatase de los puntos de contacto que tenemos en cuanto a personas y temáticas.

Llegué a este cineasta cubano por los vericuetos que tienen las relaciones virtuales, y a partir de ahí conocí del documental que le realizó al célebre locutor cubano Eduardo Rosillo, voz emblemática de nuestra radio.

Tony Romero reside actualmente en España y se autodefine como “un hombre cubano, negro, caribeño, afrohispano, que hace su propio cine, un cine en el que está contenido el amor por todo lo que soy”.

Sé que tienes una extensa obra como director y guionista y has participado en producciones de otros cineastas como Gloria Rolando. Háblanos de los motivos que tienes para defender, desde lo visual, una temática afrohispana.

Tenemos muy pocos espacios donde hablar de lo nuestro, siempre he tenido una gran preocupación por la difusión de nuestra cultura, de nuestra historia, esa que tan mal contada está, y pienso que no es justo que sea silenciada la palabra de nuestra gente; es por eso que desde hace más de veinte años tengo como principal objetivo dejar constancia de nuestra memoria, plasmar nuestro testimonio, documentar nuestra historia. No tenemos la trayectoria que tienen otros colectivos como hermanos negros de habla inglesa o francesa, pero somos conscientes de que vivimos un momento históricamente importante y que debemos crecer como comunidad, crear todos los vínculos posibles entre la gente afro de habla castellana, tanto en África como en la diáspora, esos son mis motivos.

Según tu experiencia, ¿qué significa para un cubano emprender como cineasta independiente fuera de la Isla?

Es realmente duro, sobre todo porque el cine es un trabajo de equipo; cuando sales de un entorno donde has creado relaciones profesionales con técnicos, actores, con la gente del medio, ICAIC, UNEAC, ICRT y otros espacios de producción, resulta muy complicado comenzar de cero, tanto en mi caso, como en el de otros cineastas que ya han transitado por el mismo camino. Interpretar los códigos de otros entramados culturales siempre cuesta, pero creo que lo importante es tener fuerza de voluntad y creer en tu proyecto.

Amo a Cuba y soy el resultado de una escuela cubana, eso lo llevo siempre conmigo, pero también soy realista y creo que ahora este es mi lugar, desde donde tengo que luchar, cuando miro hacia atrás y recuerdo Oggun, un eterno presenteLos hijos de Baraguá o Las raíces de mi corazón, películas en las que trabajé con Gloria Rolando, y veo mi producción actual, noto que mi visión sobre el cine ha cambiado, aunque la raíz está ahí, la temática está ahí. Soy afortunado al tener referencias tan valiosas como las de Sara Gómez, Nicolás Guillén Landrián, Sergio Giral, Eliseo Altunaga, Nancy Morejón, Leyda Oquendo, a todos aquellos que conocí y que me mostraron el camino.

Tony Romero
Tony Romero

Tus documentales se presentan en festivales internacionales dedicados al cine cubano. ¿Es también tu obra presentada en Cuba?

Sí, algunas de mis obras se han visto en Cuba, en el marco del Festival de Nuevo Cine Latinoamericano; la más reciente: Rosillo, gracias a la radio. Me gusta la isla como un lugar para que la obra sea apreciada, aunque no tengo toda a presencia que me gustaría, como también es el caso de otros directores negros que aunque viven en el país tampoco tienen la presencia que debieran.

En TR Movies partimos de una idea muy particular de cine, creo que el cine que hacemos no necesariamente debe ir ligado a presentaciones en festivales, tampoco a grandes promociones. Nuestro cine es un cine de urgencia, un cine que busca espacios de debate, que busca hacer comunidad, que habla de temas en algunos casos incómodos. Nuestros proyectos siempre cuentan con presupuestos muy ajustados, pero ese es el precio de ser cien por ciento independiente. Nosotros decidimos lo que decimos y donde queremos que se presente. En el caso del festival de La Habana, para mí es de gran interés, porque al igual que cuando voy a Cuba, intento ver todo el cine que están haciendo mis colegas, también me gusta que en Cuba se pueda ver mi trabajo, creo que es una forma de mantener el vínculo y de compartir experiencias.

Te quiero agradecer por esa obra, que re-presenta a las nuevas generaciones la voz de la radio cubana…

Tengo que decir que tanto Rosillo, gracias a la radio o Lo que me dijo Xiomara, son obras que responden a la necesidad de hablar sobre nuestra querida isla a través de su gente, y tanto Eduardo Rosillo, como Xiomara Alfaro, son dos exponentes importantísimos de la cultura cubana. Creo que son figuras que aunque muchos cubanos los conocemos, no deben caer en el olvido. Si esta necesidad ha servido para que los cubanos y cubanas que viven en la isla o fuera de ella hayan unido sentimientos a partir del visionado de la obra, solo puedo decir que para mí es un gran honor haber propiciado este sentimiento a mis compatriotas.

Sobre tu próximo proyecto, Gente de pelo duro, ¿cómo saltarse el estereotipo que incluye el título?

La “raza negra es bella”, como también lo es la “raza blanca” o la “raza china”, cada una con sus particularidades, en el caso de la “raza negra”, no tenemos, en muchos casos, conciencia de nuestra belleza porque la imposición de patrones estéticos a los que hemos estado expuestos durante siglos nos hacen dudar de nuestra auténtica belleza, pero es necesario recuperar y fomentar nuestra autoestima como negros, se trata de nuestra identidad y si no somos capaces de creer en nosotros como raza, difícilmente los demás no van a ser capaces de apreciar nuestra belleza. Es una lucha larga y dura, porque nos enfrentamos a siglos de desprecio hacia la “raza negra”.

Creo en la gente, en lo humano y confío en que consigamos superar esos patrones impuestos, tener la suficiente claridad mental para ver más allá de la superficialidad, para encontrar esos valores necesarios, para que tener el pelo de un forma u otra no sea un motivo de discriminación, todo lo contrario, sea motivo de orgullo. Es preciso fomentar el respeto a través del conocimiento, tener voz propia, para que todos nos conozcamos, para poder hablar de una igualdad real.

Sobre esa misma obra que próximamente podremos ver, la sinopsis revela que te interesa el fenómeno que se está dando en África del uso de extensiones; pero quisiera decir que eso también pasa en Cuba, en Jamaica, en Alemania, o sea, que no depende del lugar. Quisiera saber cómo ves el asunto en la Isla.

Seguimos siendo víctimas de una mentalidad colonial y racista, vivimos en un mundo donde los estereotipos cada vez cobran más fuerza, donde cuenta más la apariencia que lo que realmente eres, es más fácil juzgar que analizar, la individualidad prácticamente es un delito a menos que esa individualidad esté respaldada por el dinero, y entonces se interpreta de otra manera…

Yo he visto cómo las mujeres de mi familia se pasaban el peine para poder estar presentables ante la sociedad, he escuchado en muchos espacios decir: “…hay que mejorar la raza…”, el chiste fácil sobre la gente negra, conozco ese racismo en ocasiones sutil dentro de la oficialidad, conozco esa mentalidad que abunda dentro de la sociedad cubana.

Ahora esa mentalidad ha subido un escalón, y digo esto porque dentro de la diáspora han surgido figuras de éxito como Beyonce, Rihanna, Michelle Obama, etc., mujeres negras que están en una posición de poder, mujeres que conocen la historia y la lucha de la gente negra por sus derechos, pero son las embajadoras de todo un fenómeno que ya afecta hasta el continente madre, que atenta contra nuestra identidad, un fenómeno muy complejo con millones de razones y millones de puntos de vista, que nos va atrapando y dejando sin opciones como colectivo.

Necesitamos más Lupitas Nyong’o, gente con orgullo de ser negra, figuras que no transmitan la cultura de lo artificial, de los postizos, del blanquear la piel y otras actitudes nocivas para poder crecer como pueblo, porque si no nos queremos a nosotros mismos difícilmente vamos a poder soñar con un mundo donde la discriminación sea mínima o ninguna, es algo que pasa en Cuba y en todo el mundo.

Publicado en OnCuba Magazine