DISIDENCIAS: La ciencia contemporánea y su papel colonizador

Como en algún momento fui parte de la ciencia no confió en ella per se. Entonces dudo de todo lo que ella ofrece como sus mejores resultados.

En varias ocasiones he reflexionado sobre como la ciencia ha jugado un papel importante en la colonización de nuestros cuerpos y mentes, tal como la herramienta de poder que es.

Sin embargo, este es un debate que aun no tiene lugar en Cuba. En la isla, se aceptan de manera general los hallazgos cientificos sin cuestionárseles y sus prácticas como si la medicina contemporánea, a la cual dedico el post de hoy, nos hubiese ofrecido soluciones sin costo alguno, tanto financieros como sociales. Y como si ella también no hubiese generado buena parte de las clasificaciones de los seres humanos que en el día en hoy nos cuesta quitarnos de encima, tal cual las referidas a la sexualidad.

Mucho menos confío en la industria farmaceutica, pero eso será tema de otro post.

Ahora lo que me interesa es denunciar como la ginecología usó a las mujeres esclavizadas para hacer sus experimentos. Me sirvo entonces de un obra surgida en el marco del Seminario Internacional X0y1: Arte e industria digital: aproximaciones desde el género y el ciberespacio.

Estoy en shock luego de ver este documental. SI es Ud. muy sensible, le sugiero abstenerse de verlo.

Imagen de portada tomada de Wikipedia.

 

Drapetomanía, una expo sobre el cimarronaje en el MoAD

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La expo “Drapetomanía: Grupo Antillano and the Art of Afro-Cuba” se encuentra en estos momentos siendo exhibida en el Museo de la Diáspora Africana (MoAD) en San Francisco. La noticia nos la hace llegar el intelectual cubano y curador de la misma Alejandro de la Fuente.

Con anterioridad, en el mes de mayo, dicha exposición estuvo en la galería The 8th Floor, en Nueva York y fue expuesta originalmente en el Centro Provincial de Artes Plásticas y Diseño en Santiago de Cuba (abril-mayo, 2013).

La exposición, que celebra un grupo de artistas de la década de 1970, viajará a continuación a la galería de Ethelbert Cooper en el Hutchins Center for African and African American Research, Universidad de Harvard (primavera 2015).

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Drapetomanía rinde homenaje a Grupo Antillano (1978-1983), un movimiento cultural y artístico previamente olvidado, que propuso una visión de la cultura cubana que resaltaba la importancia de los elementos africanos y afro-caribeños en la formación de la nación. El arte de Grupo Antillano forma parte de una larga tradición caribeña de resistencia y afirmación cultural, de ese “prodigioso esfuerzo de legítima defensa” y de “cimarronería ideológica” que, al decir del poeta haitiano René Depestre, permitió a las masas esclavizadas del hemisferio reelaborar sus pasados y culturas.

El título de la muestra, Drapetomanía, hace referencia a una supuesta enfermedad descrita a mediados del siglo XIX por un médico de plantaciones en Luisiana. Del griego drapetes (escapar, huir) y manía (locura), el síntoma más visible de esta curiosa enfermedad era la tendencia irrefrenable y patológica de muchos esclavos a huir y a ser libres. Es decir, el galeno describió el cimarronaje como un padecimiento, una enfermedad, una desviación del orden natural, una expresión del indómito salvajismo de los negros.

La muestra incluye obras de los artistas de Grupo Antillano (Esteban Ayala, Rogelio Rodríguez Cobas, Manuel Couceiro, Herminio Escalona, Ever Fonseca, Ramón Haití, Adelaida Herrera, Arnaldo Rodríguez Larrinaga, Oscar Rodríguez Lasseria, Alberto Lescay, Manuel Mendive, Leonel Morales, Clara Morera, Miguel Ocejo, Rafael Queneditt y Julia Valdés) y de un grupo de artistas contemporáneos que han mostrado en su obra preocupaciones similares a las articuladas por Grupo Antillano (Belkis Ayón, Bedia, Choco, Diago, Esquivel, Marta María Pérez Bravo, Montalván, Olazábal, Douglas Pérez, Peña, Elio Rodríguez y Leandro Soto).

Comisariada por Alejandro de la Fuente, Drapetomanía es patrocinada por el Afro-Latin American Research Institute de la Universidad de Harvard, con el apoyo financiero de la Fundación Ford y de la Fundación Christopher Reynolds. La exposición se complementa con el libro Grupo Antillano: el arte de Afro-Cuba, editado por Alejandro de la Fuente, con ensayos de críticos de arte e historiadores como Guillermina Ramos Cruz, José Veigas y Judith Bettelheim.

Fotos cortesía de Alejandro de la Fuente