Afrocubanas celebran la llegada de Epsy Campbell Barr a la vicepresidencia de Costa Rica

El Grupo Afrocubanas celebra el arribo a la vicepresidencia de Costa Rica, de la economista y activista Epsy Campbell Barr (San José, 4 de julio de 1963).

A Campbell Barr la conocimos personalmente en La Habana, durante la fundación del capítulo cubano de la Articulación Regional Afrodescendiente. Durante aquellas sesiones reconocimos la trascendencia de su trabajo antirracista, no solo en su país sino también en el continente.

Hoy nos satisface su designación teniendo en cuenta, además, que Campbell Barr es la primera mujer afrodescendiente en llegar a la vicepresidencia de Costa Rica y de América Latina continental, y de las aún pocas en dicho pues en la región americana y en el Caribe.

Envíamos entonces un abrazo a la nueva vicepresidenta de Costa Rica, esperando que tenga una labor fructífera para el bienestar de su pueblo.

¡Ashé!

La Habana, 6 de abril de 2018

Foto tomada de la página Epsy Campbell Barr en Facebook.

 

No me importa que me llames liberal por apoyar a Epsy

No me importa que liberal sea el primer calificativo que llevas a tu boca. Tal pareciera que tienes la patente de liberalómetro. Tú opinión no podrá anular ni la carrera política de Epsy, ni mucho menos su triunfo al llegar a la vicepresidencia de Costa Rica.

No me importa tus críticas a otras figuras negras. Desde pequeña aprendí que para criticar hay que hacer; que no se puede decir lo que se quiere del otrx sino se mueve el trasero del asiento; mucho menos si no te has partido el brazo trabajando y ni siquiera sabes lo que le ha costado a esa mujer negra haber llegado a a esre punto.

No me importa tu criterio sobre las políticas de identidad. Así que no vas a venir a dormirme con aquello de que no funcionan o son tramposas. A Epsy nadie le ha regalado nada. La conocí en el 2011 en la Cumbre Mundial Afrodescendiente y desde mucho antes ella venía currándose lo que ahora se pudiese interpretar como un logro, pero que en realidad supone el mayor de los retos, pues mucha gente, también tú, estará mirándola de cerca esperando que se equivoque, para luego decir, “tenía que ser negra” o “tenía que ser mujer”, o simplemente “te lo dije”. Yo No.  Y si se equivoca no la valoraré diferente a otrxs políticxs. No le pido que sea perfecta porque es negra. Yo confío en ella.

No me importa tu purismo. Antes fue Obama, luego Oprah, ahora Epsy… Si de verdad fueras tan pura no te vestirías con la ropa que confeccionan mujeres tailandesas en no sé cuáles condiciones de trabajo y mucho menos conducirías un auto o comerías animales.

No me importan tus conceptos sobre la izquierda y la derecha. Hace mucho tiempo que dejé de pensar en dichos términos. Me quité esa venda aquí mismo en las redes sociales, mientras conocía a tanta gente de izquierda que cree que las negras somos exóticas o mujeres blanco-mestizas que esperan a que una negra haga algo para salir a criticarla.

Epsy es una MUJER NEGRA, y eso lo sabe el continente. Ella no ha parado de decirlo y precisamente es quien es por ser una MUJER NEGRA. Y lo sé yo y me identifico con ella, más allá de las diferencias políticas que pueda tener.

Entonces en mi próximo viaje a La Habana, con gusto le diré a mi nieto de sólo 4 años, “mira Adrían, una mujer negra, como tu madre, tu abuela o tías es vicepresidenta de Costa Rica y la primera en llegar a tal puesto en América Latina. Se llama Epsy. Le duela a quien le duela.”

Foto tomada del perfil de Epsy Campbell en FB.

 

Una vez más: Rotundamente Negra

Rotundamente negra es el poema de la poeta afrocostarricense Shirley Campbell que se ha convertido en un himno de las mujeres afrodescendientes de la región. Al menos yo lo he visto declamado, no solo por su autora, sino tambien por otras mujere,s quienes se apropian de su texto que propone vivir la negritud en todo su esplendor. Quizás Shirley nunca imaginó que aquellas letras que salieron de su vida, sería el estandarte de la conciencia de muchas de nosotras.

La versión que les traigo en esta ocasión, ha sido publicada por la página Pelo Bueno, y en ella 7 mujeres le dan voz a dicho texto poético.

Gracias hermana (s).

Foto: Tomada de Internet

Denuncia: Contra el racismo en Costa Rica

Ilustración de Hugo Díaz, para una de las ediciones de Cocorí. Tomado de juliaardon.net
Ilustración de Hugo Díaz, para una de las ediciones de Cocorí. Tomado de juliaardon.net

Un llamado de respaldo a la lucha contra el racismo en Costa Rica

Hace algunos días en Costa Rica, la Comisión Permanente de Derechos Humanos de la Asamblea Legislativa, por solicitud de la Sub Comisión de Asuntos Afrodescendientes, espacio creado por esta Comisión y en el cual participan cuatro diputadas de Costa Rica; solicito que se sacara de escena una obra musical basada en un cuento muy reconocido de la literatura costarricense llamado Cocorí, el cual reproduce estereotipos raciales que minimizan y discriminan a los niños y niñas afrodescendientes. Por ejemplo, en una parte de la lectura la niña del cuento, una niña rubia blanca de ojos celestes hermosa como se describe, se encuentra con un niño negro (Cocorí) a quien lo confunde con un monito, o bien, en ediciones más recientes lo confunde con algo raro; y así otras cosas más se reproducen en el cuento. Esto ha significado que por generaciones nuestros niños y niñas afro tengan el estigma de “negrito/a” y se reproduzca la burla y la discriminación en las Escuelas.

Dado que esta lectura sigue siendo obligatoria para los niños y niñas de Costa Rica, está Sub Comisión también solicito que la misma se excluya del currículo escolar del primer y segundo ciclo de enseñanza y, a la vez se proteja el derecho que tienen todas las niñas y niños a una educación libre de estereotipos y de pre-juicios, tal como se consagra en la Convención Internacional de Derechos de los Niños y las Niñas ratificada por nuestro país hace décadas y en la Convención Internacional para la Erradicación del Racismo y la Discriminación. Así como los principios Constitucionales de Igualdad y No Discriminación, la Declaración y Plan de Acción de la III Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y todas las formas conexas de intolerancia firmados por nuestro país en 2001.

La polémica ha significado innumerables notas de prensa, caricaturas racistas, incontables comentarios en redes sociales que en su mayoría van dirigidos en contra de la población afrocostarricense y de quienes presentaron esta propuesta. Sin embargo, los mayores ataques están concentrados en las dos únicas diputadas afrodescendientes: Epsy Campbell Barr, activista por los derechos humanos de la población afro e integrante del Centro de Mujeres Afrocostarricenses y de la diputada Maureen Clark, también activista por los derechos de la población afro.

La Defensoría de los y las Habitantes de Costa Rica ha solicitado medidas de protección internacional tanto para Epsy como para Maureen, esto dado el alto grado de acoso y amenazas que tienen a nivel nacional sobre el tema. Ante esta difícil situación, estamos requiriendo el respaldo de la comunidad afrodescendiente de las Américas; para que mediante cartas dirigidas al Presidente de Costa Rica, CIDH, CERD, Comisión Permanente de Derechos Humanos de la Asamblea Legislativa, se manifiesten en contra de esta situación que violenta los derechos humanos de la población afrocostarricense y, además para que se resguarde la integridad física y emocional de las personas que han levantado esta lucha y se garantice el principio de una educación para la niñez libre de estereotipos y de prejuicios raciales. Hoy más que nunca requerimos del apoyo de todos y todas.

Mi cabello. Por Shirley Campbell

Tengo el cabello del tamaño de un camino
Es un camino que va desde la raíz  hasta el final de mi espalda.
Un camino  denso como un continente.
Abundante  y espeso  como una selva,  casi impenetrable.
Pesado como una batalla.
Trato de  mantener la espalda erguida y la cabeza alta
la frente abierta y la mirada firme, como me enseño mi padre.

Un camino que me conduce
hacia el centro de mi propia verdad,
hacia un juramento,
un sueño.
Un camino  que va  desde el principio hasta mis hijos.
Un camino que se siente  como un fardo de promesas que quieren cumplirse.
Tengo el cabello oscuro,  festivo, largo y espeso
como nuestro camino.