Serena

Por Leidys Emilsen Mena Valderrama

Serena Williams no es una simple jugadora de tenis, Serena es la representación de un grupo étnico históricamente excluido y marginado.

Mi amor incondicional con Serena es porque hizo frente a una clase social extremadamente rica y racista, para quienes su presencia en el tenis siempre ha sido incómoda; Serena desde las canchas de tenis combate el racismo, el sexismo y la misoginia, es la única jugadora que cuestiona el establecimiento y devela las injusticias que se cometen, y aunque su talento para jugar es inigualable y extraterrestre, para mí su mayor hazaña es que haya develado los abusos que se comenten contra mujeres y personas negras, en nombre de este deporte.

Las hermanas Williams (Venus y Serena) llegaron al tenis mundial y se convirtieron en referentes para millones de niñas negras. Ellas, al ir a las canchas con sus pelos trenzados, con sus moñas de colores, con sus chaquiras, posicionaban la belleza y la estética de las mujeres afrodescendientes. Entrenadas por su propio padre y siempre acompañadas de su mamá redefinían el concepto de familia, evidenciando que ellos estaban por fuera del común denominador que mostraba la televisión gringa, en donde predominan el estereotipo familias negras que siempre eran un desastre.

La primera tenista negra que ganó un Grand Slam fue Althea Gibson. Durante toda su carrera fue discriminada por ser negra, murió en 2003 a sus 76 años sumida en la pobreza absoluta, borrada de la historia, después de que fue ella quien abrió las puertas del tenis a Arthur Ashe y a Yannick Noah, dos afroamericanos referentes del tenis.

Ellos también sufrieron el racismo; pero sólo Serena Williams, muchos años después, fue la que alzó la voz. No únicamente por ella como mujer negra, sino también por todas las mujeres, atreviéndose a develar los pagos injustos que ellas reciben, reclamando igualdad de salarios, denunciando públicamente la violencia de género en el tenis. Serena es más que una heroína.

Por otro lado, Naomi Osaka es muy buena jugadora; sin embargo, está muy lejos de ser el reemplazo de Serena Williams. Ni Naomi ni ninguna otra jugadora de tenis ha dado las luchas que Serena Williams viene dando en el tenis durante más de veinte años.

A Osaka no se le ha escuchado, ni siquiera, defenderse de la prensa que ha pordebajeado su color de piel y su etnicidad.

Queramos o no, tendremos que agradecer a Serena Williams por abrir las puertas del tenis a más personas negras y por exigir lo justo para todas las mujeres.

Foto: Beth Wilson. Reproducida bajo licencia Attribution-NonCommercial-NoDerivs 2.0 Generic (CC BY-NC-ND 2.0)

¿Deportes rudos, mujeres lesbianas?

Marina es una joven cubana levantadora pesas que intentó primero ser velocista y, según sus propias palabras, no tenía buenos resultados en dicha especialidad. Escogió entonces la halterofilia y ahí le ha ido y va muy bien.

Elena, que por varios años se ha dedicado al judo y luego al boxeo, recuerda cómo al inicio, cuando su padre la puso en un tatami, salió con una muñeca rota. “el judo no es un deporte para mujeres”, le decían, pero ella probó lo contrario.

Lo mismo sucede con otras disciplinas como, pesas, fútbol o alpinismo. No obstante, infinidad de mujeres se aventuran cada día a la prácticas de estas y otras especialidades consideradas “masculinas“.

El resultado, ciertamente, es que vemos cada vez más mujeres con músculos detallados o bien marcados. La práctica de la actividad física constante propicia el desarrollo de la musculatura, no importa cuál sea la especialidad, desde las gimnastas hasta las peloteras, todas tienen una fisonomía que revela el ejercicio físico continuado.

En una sociedad machista, de ahí que no falten expresiones como: “esos deportes son perjudiciales para las mujeres” o “si ella practica ese deporte entonces es lesbiana”. Está demás decir que esos comentarios, felizmente, ya se están haciendo obsoletos. Si no pregúntenle a Marina y a Elena.

“Mi cuerpo será grande y musculoso y mi aptitud ruda y fuerte”, dice Elena. Sin embargo, ella está orgullosa de que su cuerpo sea hermoso de una manera diferente. Sobre su orientación sexual ¿Acaso importa? La respuesta creo que es evidente.

“El judo convirtió mi cuerpo en una coraza muy fuerte, me permitió sentirme segura de mí misma, me dio una base física que reforzó grandemente mi tiempo dedicado a otra actividad física que me gusta, la danza contemporánea”, asevera la joven.

Vale la pena aquí recoger uno de los hallazgos de una investigación mexicana que señala que los deportes que aparecen catalogados como “masculinos” por un gran número de deportistas son el Fútbol Americano (9 de cada 10), el Boxeo (8 de cada 10) y las Luchas (3 de cada 4), mientras entre los deportes considerados femeninos sólo se destaca la Gimnasia y en un porcentaje mucho menor al de los deportes “masculinos”.

Llegado a este punto y teniendo en cuenta los testimonios de Elena y Marina, les pregunto entonces : ¿El hecho de que una practique deportes fuera de lo común, justifica que la cataloguen de muy masculina o lesbiana?

Foto tomada de Soy mujer y soy boxeadora.

Publicado en Hablemos de sexo y amor.

Idamelys, una boxeadora cubana

Cuando Idamelys Moreno Téllez sube al ring se siente como pez en el agua. Baila entre cuerdas y enfoca toda la energía en cada golpe. En el boxeo encontró su verdadera vocación, aunque aún no lo pueda practicar de manera oficial en Cuba.

Por Jesús E. Muñoz Machín

“Los primeros entrenamientos fueron duros, me daba un poco de miedo porque no estaba acostumbrada. Pero desde que me dieron el primer puñetazo, dije: me lo tengo que desquitar…”, me cuenta esta joven de 24 años, mientras se ajusta la indumentaria para comenzar un sparring (tope de entrenamiento).

Hace 10 meses, esta habanera de 55 kilogramos de peso y un metro y 60 centímetros de estatura se colgó por primera vez los guantes de boxear. “Me embullaron unas amistades que conocían de unas muchachas boxeadoras en la CEAR (Escuela Superior de Formación de Atletas de Alto Rendimiento). Fuimos, hablamos con el profesor, y nos aceptó”, rememora.

Estamos pensando en enviar una carta a Mariela Castro y la Federación de Mujeres Cubanas

Guiadas por la novedad, sin mucho conocimiento del deporte, Idamelys y algunas amigas lanzaron golpes al aire, aprendieron lo básico y soñaban con algún día subirse al cuadrilátero. “El año pasado vi como (Yohanis) Argilagos y Arlen López ganaban la medalla de oro en el mundial de Qatar y pensé que yo también podría traer un título para Cuba”.

 Jesús E. Muñoz Machín

Pero la estancia en el CEAR no se prolongó mucho. “Estábamos prestadas allí y un día, sin explicaciones, nos sacaron”, afirma.

Entonces recaló en la Sala Rafael Trejo, instalación histórica del “deporte de los puños”, que pese a las pésimas condiciones materiales, se empeña en formar al talento de la capital cubana.

“Nos ayudó Emilio Correa Jr. (subcampeón olímpico y bronce mundial), quien habló con Nardo Flores para que nos entrenara. Emilito dice que él, mi amiga Legnis y yo vamos a ir juntos a los Juegos Olímpicos de 2020”, cuenta la deportista que ya ha transitado por el atletismo, el fútbol y lucha libre.

“Fui velocista en la EIDE (Escuela de Iniciación Deportiva) “José Martí” en Habana del Este, luego jugué en los equipos Industriales y La Habana de fútbol y hasta practiqué lucha, donde alcancé bronce en una copa nacional por invitación”.

 A veces fallan las fuerzas y se le quitan las ganas de seguir, porque no hay un objetivo concreto

Sin embargo, la situación del boxeo femenino es diferente a la del resto de las disciplinas que practicó. Las cubanas aún no pueden subir al ring de manera oficial. Declaraciones recientes de Alberto Puig, presidente de la Federación Cubana de Boxeo, confirman que se estudia la posibilidad de promover la práctica del pugilismo entre las mujeres; pero de autorización todavía nada.

La máxima dirigencia del “buque insignia” del deporte caribeño se ha visto presionada por regulaciones internaciones que exigen a los equipos la inclusión de dos divisiones para mujeres en la próxima edición de la Serie Mundial de Boxeo, justa donde los Domadores de Cuba se erigen como actuales monarcas. Además la Asociación Internacional de Boxeo Aficionado (AIBA) proyecta aumentar la participación de las pugilistas en Juegos Olímpicos, donde ya compiten en las divisiones de 51, 60 y 75 kilogramos.

 Jesús E. Muñoz Machín

“Hay posibilidades de que se apruebe, pero debemos hacer ruido, entrenar, sumar más jóvenes. Incluso, estamos pensando en enviar una carta a Mariela Castro y la Federación de Mujeres Cubanas”.

Además Idamelys asegura que “todas las que están entrenado van a llegar y ser buenas atletas”, pero confiesa que “a veces fallan las fuerzas y se le quitan las ganas de seguir, porque no hay un objetivo concreto y la esa incertidumbre es muy incómoda.”.

Varios días a la semana, Idamelys se traslada desde el municipio Arroyo Naranjo hasta la Habana Vieja para cumplir con agotadoras sesiones de entrenamiento, que debe combinar además con su labor como profesora de Educación Física en la Escuela de Oficios “Julio Antonio Mella”, de su localidad.

“En la casa y el trabajo me apoyan cantidad. Algunas amistades no saben que practico boxeo, pero en el barrio sí lo saben y hasta me dicen la Domadora”, relata la extrovertida muchacha.

Según dice, también ha sido el deporte más aceptado por la familia. “A mi mamá le gustó, confía en que voy a tener resultados. Papá quiere ser el preparador físico y un primo que practica artes marciales me enseña ejercicios para mejorar la elasticidad y la fuerza”.

La “Domadora” apenas tiene referentes pasados o presentes del boxeo femenino a nivel internacional. Tampoco había escuchado de cubanas que como la villaclareña Felicia Mesa causaron sensación hace más de seis décadas. Sí ha compartido sesiones de entrenamiento y admira a Namibia Flores, quien protagoniza el documental Boxeadora, de la cineasta norteamericana Meg Smaker.

 Jesús E. Muñoz Machín

Idamelys quiere ser una campeona y trabaja para “tener un estilo bonito”, porque le gusta “pelear con desplazamientos, nunca estar estática”. A su juicio, le falta “muchísimo por aprender en cuanto a la técnica”, por ello planea no apresurar su debut.

“Ahora mismo pudiera subir al ring de manera extraoficial, pero no quiero hacerlo para perder. Quiero estar en el equipo nacional, participar en una serie mundial y competir en la olimpiada de Tokio 2020. En estos cuatro años me prepararé y después que esté allí no hay quien me deje sin medallas”.

Historia breve de una mujer boxeadora

Luz Jimena Victoria es una joven centroamericana que practicó boxeo por varios años de su vida. Conocí su página en FB Soy mujer y soy boxeadora, cuyo nombre me impulsó a, sin conocerla, hacerle un par de preguntas acerca de su carrera deportiva y las implicaciones personas que ha tenido para ella amar el deporte de los puños.

Podríamos tomar punto de partida mi infinita curiosidad por la vida de estas mujeres quienes desafían cotidianamente los estereotipos de género en el seno de sociedad ultraconservadores. Luz Jimena demoró en contestar pero lo hizo. Acá sus respuestas:

¿Por qué el boxeo?

Primero fue la motivación que me daba mi familia respecto al boxeo, que ellos unos lo practicaban y una vez que entré a esto, fue además de una pasión, algo en donde te puedes refugiar de todas las cosas que hay a tu alrededor.

¿Cuando decidiste que practicarías este deporte, recibiste consejos u opiniones en contra? ¿Cuáles?

Desde siempre me ha gustado el boxeo, puesto que mi abuelo fue boxeador. de él recibí consejos:que no debía serlo por el hecho de ser mujer, que me iba a arrepentir por como iba a quedar físicamente. Pero eso no fue impedimento para mí.

En mi opinión existe prejuicios acerca del boxeo practicado por mujeres, se piensa que este es una especialidad para hombres y no para nosotras, ¿qué opinión tienes al respecto?

Éste es un deporte muy “fuerte” para una dama, ya que son golpes físicos, ya que te puede llevar a la muerte, pero no imposibles para una mujer, y mucho menos si te apasiona.

¿Cuáles crees que son los retos que enfrenta una mujer boxeadora?

No va a ser la mima convivencia tanto con la sociedad como con la familia, como si fuese un hombre boxeador. Yo creo que tiene ella que dar un poco más de si misma para éste deporte.

Por último, ¿qué le dirías a las jóvenes que quisieran practicar boxeo pero que no se atreven por el miedo a ser consideradas poco femeninas?

Si existe algo que les apasiona de verdad que lo practiquen sin importar lo que diga la sociedad, ya que a ellos jamas les va a gustar nada de lo que haga una, si éste deporte es algo que anhelan, que rompan ése prejuicio y se atrevan.

Aclaración de la editora: El día que no sea una excepción ser boxeadora y que en Cuba sea algo común practicar este deporte, dejaré de interesarme por dar voz a mujeres como Luz Jimena.

Foto tomada de: Soy mujer y soy boxeadora

Industrialistas hasta el final

Si existe una manzana de la discordia en el ámbito deportivo cubano, es el equipo Industriales. Nadie puede comprender las pasiones que despierta el equipo de la capital entre las personas que siguen el béisbol en Cuba. El escritor Leonardo Padura lo confiesa: “la pertenencia a un equipo deportivo es como una maldición que lo persigue a uno para toda la vida”.

En mi opinión, la rivalidad propia del deporte ha logrado que en Cuba existan dos categorías de fanáticos: los industrialistas y los anti. Los primeros están claros, son aquellos que corean: “Azul es el cielo, azul es el mar…”. Entre los últimos se insertan también quienes, aun sin ser seguidores del béisbol, se definen por otros equipos cuando Industriales juega.

Industrialista
“Azul es el cielo, azul es el mar…” / Foto: Tomado de la página en Facebook del documental.

Diferentes generaciones de veteranos del equipo Industriales fueron a celebrar los 50 años de la fundación del equipo capitalino a los Estados Unidos, específicamente a las ciudades de Miami y Tampa, en las cuales viven un número considerable de cubanos, con la intención de reencontrase con sus antiguos compañeros de equipo que no viven en Cuba y realizar con ellos varios topes deportivos. Sin embargo, en la llamada “capital de exilio cubano” varios grupos se opusieron radicalmente a la celebración de dichos partidos.

Lo acontecido durante el reencuentro entre los Industriales de uno y otro lado del Estrecho de la Florida, nos lo trae de vuelta un documental en post-producción: “Juego bajo protesta”, cuyo guion está signado por el reconocido editor cubano Manuel Iglesias, quien además es co-director de la obra junto a la productora Irdres García.

“Cuando nos enteramos de que el equipo de béisbol más popular de Cuba, Industriales, estaría visitando Miami por primera vez en 50 años, sentimos que era un evento único que merecía ser grabado”, se puede leer en la campaña de financiamiento que ha sido lanzada para culminar el documental.

“La visita de los veteranos del equipo Industriales fue una idea que concibieron el comediante Otto Ortiz y el periodista deportivo Yasser Porto, a la que sumaron a la empresa Somos Cuba Group, radicada en Miami, para que gestionase el evento. Todos los peloteros que ofrecen sus testimonios en el documental fueron filmados en Cuba antes del viaje y acá en Miami durante todo el tiempo que transcurrió el encuentro, desde el 11 de agosto hasta el 1ro de septiembre de 2013”, precisa Iglesias a OnCuba.

Industriales en los Estados Unidos
En Miami no se pudo jugar ningún partido, pero muchos de los fanáticos de Industriales fueron hasta Tampa y Fort Lauderdale / Foto: Cortesía de Manuel Iglesias.

Las voces de Armando Capiró, Tony González, Rey Vicente Anglada, Antonio Medina, Lázaro Vargas, Armando Ferreiro, Juan Padilla, Javier Méndez, Lázaro Valle y Enriquito Díaz, se unen en este documental a las de intelectuales como Leonardo Padura y Gustavo Arcos, y los cineastas Fernando Pérez y Jorge Perugorría, entre otros, quienes de alguna manera revelan “el impacto que han tenido las políticas de la Revolución Cubana sobre su gente”, según se indica en la campaña. También aparecen testimonios de muchas personas a favor o en contra del reencuentro y celebración de los 50 años de la creación del equipo Industriales.

“Finalmente se celebraron 3 partidos: dos en Tampa y uno en Fort Lauderdale. Este último fue donde los organizadores consiguieron un estadio lo más cercano a Miami, en virtud de que allí no les fue posible. En Miami no se jugó ningún partido, pero muchos de sus fanáticos fueron hasta Tampa y Fort Lauderdale, y hasta allí también llegaron a protestar quienes se oponían al intercambio. Todo eso está registrado en el documental”, declara Iglesias.

Quedan por filmar pequeñas entrevistas para complementar la estructura del documental, componer y grabar la música original y las etapas finales de post-producción, que incluyen corrección de color, mezcla y copia definitiva.

Es por ello que el equipo de producción ha seleccionado la variante del financiamiento colectivo a partir de las contribuciones de personas interesadas y, sobre todo, seguidores del equipo azul.

Me dicen Cuba: vivir el Mundial de Fútbol en Alemania

foto8En Alemania, el Mundial de Fútbol no comenzó el día que JLo y Pitbull cantaron lo que les tocaba a cualquiera de los increíbles músicos que tiene Brasil. Empezó mucho antes. No sé cuándo, la verdad, pero sí noté en ese entonces que algo diferente a lo usual para mí experimentaría en esta tierra.

Trabajaba voluntariamente en ese entonces en un Kindergarten, entiéndase círculo infantil, y el primer síntoma de la fiebre del Mundial que advertí fue que las niñas y los niños, sin distinción de género, comenzaron a intercambiarse postales con las fotos de los jugadores de la “Deutschenationalmannschaft”.

Dichas tarjetas se coleccionan en un álbum, de perfecta hechura y “carátula de pasta”, que probablemente soportaría el tiempo que restaba para el evento. Ahí me convencí de que los peques alemanes aprenden rápidamente el valor del trueque, y del dinero también, pues con soltura y seguridad te cambian un Götze por un Schweinsteiger. El no tener una tarjeta les puede hacer apostar todas las que acumularon sus padres cuando fueron al Rewe y compraron más de no sé cuaántos euros en productos alimenticios.

El siguiente indicador que también me dejó boquiabierta, cuando todavía no empezaba el Mundial, fue una especie de trono, al estilo de los que en la santería se hacen cuando una persona consagrada cumple años de iniciada: idéntico espacio, igualmente ornamentado, que ocupaba una de las esquinas del recinto. Allí también se rendía culto, pero en este caso al equipo alemán. Hice mi contribución, por si acaso existe un orisha del deporte, y llevé un calendario que me dejó el cartero en el buzón.

Según mi percepción, Primark inició la moda mundialista, donde estuvieron solo dos países presentes: Brasil y Alemania. Camisetas, t-shirts, chancletas, gorras, pomos de agua, entre otros artículos, comenzaron a llenar los anaqueles de la popular cadena de ropa irlandesa. Al día siguiente de aquella goleada que aún duele recordar, las piezas con la bandera de la canarinha costaban menos de la mitad de precio.

Todas, absolutamente todas las personas en este país tienen una opinión, un comentario, una actitud hacia este deporte. Desde el fondo de mi corazón, reconozco que el fútbol es para mí como cualquier otra actividad deportiva, muy a pesar de que mi primer matrimonio fue con un miembro de la selección nacional cubana, o quizás precisamente por eso. Tal vez también nos separó.

Los días 12 y 13 de julio caminé algunas calles principales de la ciudad de Hannover buscando sucesos especiales para fotografiar. Lo más “progresista”, un grupo de aproximadamente 7 africanos, precisamente el día 13, quienes portaban una gran bandera de este país. Tal vez con ese gesto agradecían permanecer acá luego de una estancia inolvidable en Lampedusa. Lo más bello, la jornada anterior, me lo había topado en la calle con pulóver de Cuba en un cuerpo masculino. Sandro se llamaba ese hombre santiaguero que me recordó que, sin estar en el Mundial, nuestra isla bien vale un abrazo.

Ayer, cuando ya era una certeza que el Mundial era de Alemania, gritos, petardos, fuegos artificiales, ruidos de claxon, colmaron las calles de esta ciudad. Mis vecinos, quienes se habían reunido previamente en el kiosko de la esquina, lanzaron unos cuantos fuegos artificiales. El silencio se volvió a sentir media hora después.

Me desperté hoy y fui directo a ver el noticiario, esperaba con ansiedad la noticia: hoy, 14 de julio, es “Feiertag” en Alemania. Pero no llegó, o sea, “de la conga –digo, del estadio– pal trabajo”. Aun así, no me lo quise creer y salí a mis clases de alemán cámara en mano avizorando algo interesante en el trayecto. No apreté el obturador.

Mientras escribo esta nota, vuelven a pasar el gol alemán. Quizás por cuatro años más será así.

Me dicen Cuba: Preguntas a un cubano que vive la Copa Mundial en Brasil

Pedro Cuba con la Copa de chocolate
Pedro Cuba con la Copa de chocolate. Foto cortesía del entrevistado

Ayer 8 de julio, el cubano Pedro Cuba publicaba en su perfil de Facebook: “Hoy veremos un partido de fútbol que le hará un guiño a la historia! Los alemanes con dos mundiales menos han estado 13 veces entre los cuatro mejores del mundo; y los brasileños con todo jugado lo han hecho 11 veces. Esto molesta e incomoda mucho a la torcida brasileña, que desde niños les han dicho que son el país del fútbol y que nadie es mejor que ellos”.

Pedro Cuba es un reconocido intelectual cubano que trabajó por años en el Instituto de Investigación de la Cultura Cubana Juan Marinello y se ha dedicado a estudiar la etnicidad y la africanidad, tema sobre el cual se doctoró en la Universidad Federal de Bahía.

Quizás este profesor universitario residente en Brasil, que nos tiene acostumbrados a sus comentarios en la antesala de los partidos, estaba muy lejos de imaginar lo que unas horas después acontecería en la sede del Campeonato Mundial. Es más, nadie podía imaginar que tal enfrentamiento se convertiría en lo que algunos ya han apodado como “Brasilicidio” o Mineirazo.

Sobre las impresiones de Pedro Cuba a propósito de la Copa Mundial Brasil 2014, y lo acontecido en la tarde-noche de ayer, versa esta entrevista.

¿Cómo has vivido este Mundial de Fútbol?

Vivir una Copa del Mundo en el país sede es muy especial, sobre todo cuando eres cubano y sabes que tu país está muy lejos de organizar un megaevento como ese. Ya tuve la oportunidad de seguir aquí las incidencias del Mundial de Sudáfrica (2010) cuando vivía y estudiaba en Salvador, Bahía.

Ahora en Fortaleza, no veo diferencias en el ambiente de Copa del Mundo (re)creado por la afición brasileña. Por ejemplo, sales a las calles y están engalanadas, ves pasar carros con la bandera de Brasil, las personas con las casacas (oficiales o reproducciones) de la canarinha, vas a un mercadito –como el que está detrás de la casa en que vivo– y los trabajadores visten con los colores verde y amarillo de la enseña nacional, encuentras la imagen de “Fuleco”, la mascota del torneo; la frase “Rumo ao Hexa/Rumbo al Hexa”; la venta de productos alegóricos a los símbolos nacionales y futbolísticos; las chicas que te atienden se maquillan con los colores nacionales incluyendo el azul y usan un sombrerito pequeñito.

En las horas previas al partido entre Brasil y Colombia me sucedió una cosa interesante. El miércoles por la noche estuve por casualidad frente al hotel (con vista al mar verde de aquí) donde se hospedaba la selección cafetera. Vi el ómnibus Hyundai que los transportaba y varios aficionados, sobre todo colombianos, disfrutando el momento aquel en la avenida Beira-Mar. Y el jueves por la tarde mientras hacía mis ejercicios en la calle, la selección brasileña entrenó en el Estadio Presidente Vargas, que está muy cerquita de donde vivo. Había muchos aficionados que querían ver a sus ídolos. Cuando jugaba Brasil en la Copa siempre se decretaba como día feriado. Esta ciudad recibió seis partidos de fútbol y no quise ir a ninguno. Pero he tenido la gran oportunidad de realizar mi sueño juvenil de ver cómo se vive un Mundial en el país sede.

Acerca del partido contra Alemania, háblanos de las reacciones que se sucedieron alrededor tuyo a medida que más y más goles entraban en la portería.

La verdad es que vi el partido en casa y no puedo hablar mucho de las reacciones a mi alrededor. Cuando Alemania marcaba los goles no percibí exclamaciones en la calle. Pero la pirotecnia no dejó de funcionar. Aquí en Brasil tienen la costumbre de que cuando hay juegos y se marcan goles puedes oír el estruendo de las bombas y de los fuegos artificiales. Como Brasil sólo marcó al final no era preciso formar gritería para conmemorar el gol de Oscar. Para mí fue una sorpresa esa goleada que los alemanes le propinaron al Scracht.

Me sentí muy triste por lo que estaba pasando. Siempre pensé que Brasil tendría que jugar muchísimo para doblegar a los alemanes; pero nunca hubiera pronosticado una goleada a favor de ningún equipo en semifinales. Después que acabó el partido en la calle no se sentía ni un alma y cuando salga de casa espero ver muchas caras de velorio y las calles ya no estarán engalanadas con los colores nacionales.

Siento que toda la suerte estaba echada antes de que empezara el Mundial, pues mucha gente se opuso a su realización, hubo personas desplazadas, detenidas, reprimidas, principalmente provenientes de poblaciones originarias y afrodescendientes. ¿Qué crees de este asunto?

Con el prurito de cumplir con las exigencias del Patrón FIFA, Brasil utilizó mucho dinero público (a través de la corrupción) y continuó desatendiendo cuestiones de importancia social: escuela pública, transporte público, salud pública, etcétera.

El estado dijo que se usaría dinero del sector privado para la construcción de las instalaciones deportivas y la ampliación de la infraestructura, pues la FIFA, según ella se presenta, es una organización privada sin fines de lucro. Ahí comenzó la mentira. El gobierno petista dio oídos a las exigencias de la FIFA y pasó por alto cuestiones relevantes como la prohibición de la venta de bebidas alcohólicas en los estadios. Las cervezas patrocinadoras del evento tuvieron su espacio garantizado con la anuencia de la FIFA y el gobierno federal. Las protestas durante la CONFECUP 2013 fueron reprimidas con violencia y algunos manifestantes fueron detenidos.

Al mismo tiempo desplazaron algunas comunidades que vivían en puntos de construcción de los estadios como Itaquera en São Paulo. Los indígenas como poblaciones autóctonas y los afro-brasileiros están entre los perjudicados; pero no son los únicos. Los movimientos sociales tuvieron una actividad de peso antes de la Copa con los slogans “Não vai ter Copa”; “Copa para quem”.

La situación estuvo inestable con esa oleada de protestas. El gobierno quedó muy mal parado por doblar las rodillas ante la FIFA y subordinar todo a la celebración de la Copa como si eso fuese una economía de guerra. Además, se promulgó una ley sobre la Copa del mundo para reprimir a la afición y negarle sus derechos. Es decir, echaron por tierra el estatuto del aficionado. En esto también hay que destacar las muestras violentas de racismo y abusos de poder contra la población subalternizada, en la cual los sujetos racializados como negros e indígenas sufren los desmanes de las fuerzas represivas que hicieron y hacen todavía una limpieza étnica en las favelas, en las cuales mueren mujeres y hombres jóvenes en edad reproductiva y no son criminales.

¿En tu opinión, cómo transcurrirán los días que quedan de Mundial? ¿La gente de Brasil seguirá disfrutado de él o el Mundial ya se acabó para ellos?

El Mundial acabó para Brasil. Los brasileños no aceptan la derrota y siempre buscan culpables sin mirarse a sí mismos; no asumen sus propios errores. Les falta humildad y eso lo demuestran los efectos del Maracanazo de 1950. Pienso que 54 años después la tragedia ha sido más que una pesadilla. Hoy el orgullo nacional está herido y comenzamos la era del Mineirazo. Hablo de los fanáticos brasileños al fútbol fundamentalmente. Otras personas están contentas y muy felices con lo acontecido y ya se ríen del Scracht por el papelazo que hicieron ante los teutones. La afición seguirá yendo a los estadios; pero nunca será igual. La llamada “Copa de las Copas” tuvo un desenlace triste y dramático para este bello país donde el fútbol es como respirar, o sea, una pasión.

No se podrá entender el complejo y problemático nacionalismo brasileño sin dimensionar en su justa medida la importancia del fútbol en la construcción de la identidad nacional y en la idea de nación. Lo que muy pocos se atreven a decir es que ese mito de Brasil como “El país del fútbol” se está desmoronando desde hace tiempo cuando cambiaron la alegría del jogo bonito (que les dio tres títulos fantásticos y varias actuaciones inolvidables) por el pragmatismo del fútbol post-moderno y rácano (cuyo resultado fueron dos títulos sin brillo, y varios momentos de hacer el ridículo como hoy).

Brasil ha traicionado sus raíces, su identidad de juego que tanta fama le ha dado. Por eso la afición recuerda tanto a Pelé y hoy llora por la ausencia de Neymar Jr., porque este último representa la gran esperanza de que el fútbol brasileño siga siendo ante todo un arte en su más amplio sentido: música en el corazón latino, danza en la cadencia del regate, performance en el movimiento de zigzag durante una serie de fintas y tretas, pintura hecha con los pies y la cabeza para que la pelota se incruste en las redes del rival y canto en forma del grito poético de pasión cuando el aficionado y los narradores de esa pletórica escena dicen a coro ese sonido agudo tan maravilloso que todos esperamos de un crack como él: goooooooool…

Publicado en OnCuba Magazine

Que me perdone Juantorena

Lo siento por Juantorena y también por el pueblo de Cuba, pero hasta que no comencemos a pensar a los y las deportistas como seres humanos con vidas, en todos los casos más importantes que las medallas que puedan conseguir, no podremos asumir con dignidad y respeto sus decisiones respecto a su carrera deportiva.

El deporte, como cualquier actividad que exija talento y preparación, marca la vida de quienes a él se dedican. No es posible formar un campeón si este no quiere, y muchas veces cuando el resto de la muchachada corre debajo del aguacero o duerme, ellos están entrenando, practicando, dedicándose a lo suyo.

Pienso que las comparaciones no son felices, pero nos sobran los ejemplos de otras ramas del quehacer donde la gente se siente cómoda, es valorado positivamente y no son compulsados a escoger entre Cuba y el resto del mundo (frase popularizada por el NTV y que siempre llama mi atención).

Sigue leyendo “Que me perdone Juantorena”

HOMOFOBIA: Las manos que a Isinbayeva no le gustaron

QueBRuobLACIAAaaY_ Yelena Isinbayeva sea homofóbica, la verdad, ni va ni me viene. Pero que haya utilizado la conferencia de prensa, posterior a su triunfo, para hacerse eco de la ley antigay que permite reprimir a los homosexuales en Rusia, hasta el punto de la violencia física, ese si es un problema serio. Mucho más si su país es la sede del Campeonato Mundial de Atletismo por estos días, y ella es la gran diva del espectáculo.
La plusmarquista rusa no quiso dejar nada por supuesto, sus palabras agredieron directamente a varios atletas presentes en el evento, como a la sueca Emma Green Tregaro, quien asistió con la bandera multiculor, representativa de la diversidad sexual, en las uñas de las manos  y que la atleta rusa considero irrespetuoso.
Hace un tiempo conocí una noticia acerca de una deportista griega que fue expulsada de los Juegos Olímpicos Londres 2012, por haber compartido en Twitter declaraciones racistas, al burlarse de los participantes provenientes de África. Sigue leyendo “HOMOFOBIA: Las manos que a Isinbayeva no le gustaron”