“Estar conectada con personas negras siempre fue vital para el bienestar de Audre”

Diálogo epistolar con la escritora Gloria Joseph, quien fuera la última pareja de la reconocida poeta y académica afroamericana Audre Lorde.

Audre Lorde: The Berlin Years (1984-1992), es sin duda la obra de la vida de Dagmar Schutz. La reconocida poeta y académica afro-norteamericana. y la cineasta alemana fueron amigas y compartieron la gloria de vivir y la tristeza de la partida definitiva. El documental llegó a mis manos a través de Esmeralda, amiga de Dagmar, y quien había conocido brevemente a Lorde. Planeamos entonces llevarlo a La Habana. Y lo hicimos, en diciembre del 2013, exactamente el 21 . Esta fue la “segunda vez” que Audre estuvo en La Habana. La actividad tuvo lugar en el marco del espacio de debate feminista ‘Mirar desde la sospecha’, parte del Programa de Género y Cultura de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba; por ahí hay un álbum de fotos como constancia.

Antes de la muestra en La Habana, Esmeralda y yo nos cruzamos epistolarmente con la escritora Gloria Joseph, quien fuera la última pareja de Audre Lorde. Interesada en las huellas que en Cuba dejase la reconocida activista antirracista, luego de conocer que ambas intelectuales estuvieron en la Isla, surgieron esta preguntas a Joseph a quien, supongo, le ha tocado en más de oportunidad ser la memoria Audre.

¿Cuáles fueron las principales impresiones que se llevaron ustedes durante la visita a Cuba en 1985? ¿Destaca el encuentro con el escritor Nicolás Guillén?

Fuimos parte de una delegación de escritoras negras que nos pasamos una semana en Cuba, en un viaje patrocinado por Black Scholar, el gobierno cubano y la UNEAC. Audre y yo nos quedamos muy impresionadas, pues no sentimos miedo, ni ansiedad, ni sospecha de inseguridad alguna. No importaba dónde estuviésemos, ni el tiempo que fuese, si estábamos en la calle, en un hotel o en cualquier otro lugar en Cuba.

La razón por la cual digo esto es porque en los EEUU una es bombardeada con propaganda, anécdotas, supuestos hechos, que hablan de la necesidad de estar alerta y de temer a las personas negras, en particular a los hombres, porque una puede sufrir robos, asaltos o agresiones sexuales. Sencillamente, nosotras no tuvimos la sensación de que en Cuba hubiera que temer a los hombres, no importaba su color de piel. Adicionalmente, en las calles cubanas no se nos acercaban mendigos o personas sin hogar. En los Estados Unidos eso no es así y los desamparados son mayoritariamente personas no-blancas.

Audre dijo que a ella Cuba le parecía una sociedad socialista importante y alentadora. Además dijo que encontraba algunas contradicciones, pero que eso representaba una verdad básica. En Estados Unidos las contradicciones son fundamentalmente vividas, en muchos casos, con ira o en silencio, sin nombrarlas y sin usarlas. En Cuba se ven como problemas a los que hay que buscar una solución.Esa es la diferencia más importante entre los dos países.

Es muy interesante la mención al encuentro con Nicolás Guillén, porque ese es el recuerdo más relevante que tengo de Audre durante ese viaje. Ella quedó completamente emocionada, profundamente entusiasmada por encontrarse con Guillén. Estábamos sentadas en un semicírculo y Audre estaba literalmente temblando. Esta es la palabra más gráfica que puedo usar. Fue como si se estuviese derritiendo por dentro. Sonreía. Sobra decir que esto fue el punto culminante de su visita. Lorde, la poeta, encontrándose con un escritor que admiraba profundamente.

¿Cómo valora el documental Audre Lorde: The Berlin Years (1984-1992)?

La película es un trabajo extraordinario acerca de la vida de Audre en Berlín. El filme ha recibido merecidos reconocimientos y alabanzas. Por supuesto, no pudo y no intentaba cubrir todos los aspectos críticos del tiempo que pasó Lorde en Berlin. Por ejemplo, había un grupo de negros, la mayoría cantantes de ópera que habían dejado los Estados Unidos por el racismo, y que eran protagonistas en obras en Berlín. Una de esas personas, Anabel Bernard, era cantante principal e influenció mucho en que hubiera un grupo de negros que asistieran a una conferencia de Audre. Ella nos invitó a escucharla en el papel principal de Aida y así surgieron otros encuentros con el grupo. Audre y yo disfrutábamos de las relaciones con esa gente en Berlín. Estar conectada con personas negras siempre fue vital para el bienestar de Audre, no importaba el lugar al cual viajase.

El papel de Manfred Kuno, el médico de Audre, es otra área que merece ser más destacada. El, literalmente, la mantuvo viva por muchos años después de su diagnóstico. La relación especial que existió entre ellos, y las explicaciones que él ofreciera a propósito de la condición médica de Audre, merecen un documental propio.

Usted y Audre pudieron realizar proyectos sociales y políticos juntas. ¿Cómo fue el trabajo mutuo siendo también pareja? ¿Cómo se inspiraban la una a la otra?

Podría escribir un libro contestando esta pregunta. Por eso solo voy a ofrecer algunos comentarios. Dos personas con entendimientos y perspectivas similares interaccionan desde una base en común, tanto social como política, así que el resultado de esa dinámica es la elaboración de ideas creativas sobre el futuro y el análisis de la escena política actual. El respeto y el aprecio que nos teníamos una a la otra nos sirvió como inspiración para la acción continua. La pasábamos bien, nos reíamos de nosotras mismas, gozábamos del calor del Caribe y aceptamos los defectos de cada una.

Especial para Pikara Magazine

Gloria Rolando

Diálogo con mi abuela

Por Bienvenido Rojas Silva

Salí en compañía de mi esposa. Era miércoles 25 de mayo. No quería perderme la premier de la película Diálogo con mi abuela, de la cineasta Gloria Rolando, en el cine Chaplin.

Mi preocupación era encontrar un mínimo espacio para parquear mi pequeño y añejado automóvil. Transcurrían los minutos, pero en mi mente emergía la inquietud por la concurrencia de autos en la calle 23, en las cercanías del cine. A dos cuadras del lugar no veo ni un solo vehículo en el entorno y dije para mis adentros, suspendieron la función a última hora, o es demasiado temprano y no ha llegado nadie todavía. Al fin me parqueé sin ningún problema en 8 y 23, solo había un auto junto al mío. Después cruzamos la calle y entramos al Chaplin.

Los miembros de la agrupación Vocal Baobab estaban tocando y cantando en el vestíbulo. Las buenas vibras, la alegría y una energía nos penetraba el cuerpo por todos sus poros. Se me acercó Lucila, una amiga y me dijo que me apresurara que apenas había asiento. No le creí ni una sola palabra y fui a corroborarlo con mis propios ojos. No podíamos creer lo que estaba presenciando. Lleno total, el Chaplin estaba, de bote en bote, como solemos decir los cubanos.

El noventa y nueve por ciento de los asistentes eran del color púrpura, como dice Alice Walker. Y yo seguía sin entender cómo era posible que afuera no hubiera ni un solo vehículo parqueado, que las calles estuvieran tan despejadas de automóviles. A Gisela Arandia le pasó algo parecido y llegó a las mismas conclusiones: œNo te asombres, -me dijo- aquí están los de a pie, los que vienen desde las diferentes barriadas, los que están acostumbrados a montar los P repletos de gente, los obreros, los que realizan los oficios más variados, también están los entendidos, los que han estudiado y tienen una profesión pero no han podido obtener un vehículo.

Disculpen la digresión y hablemos de la película: todos estábamos metidos en el monte, sagrado monte, como suele llamarle Gloria Rolando. La música salía de allí, así como los cantos y las danzas del espiritismo cubano. También pudimos disfrutar a pantalla grande los danzones y boleros de la época, que al igual que los cantos y las danzas están llenos de sabor y cubanía. En la música se notaba la mano y el corazón de Magaly Rolando. Mientras tanto, Gloria seguía en su diálogo con su abuela, quien hablaba de las cosas que ya casi nadie habla. De cómo era la vida de los negros en la República, de los trabajos que pasaban para criar a sus hijos, de lo difícil que era la subsistencia y de los prejuicios de aquella sociedad machista, racista y discriminadora; aquellas sociedades de negros, blancos y mulatos que marcaron una época; aquel parque Leoncio Vidal de Villa Clara, que tantas huellas de sufrimiento, dolor y humillación dejó en la población villaclareña; pero no solo salieron esos asuntos a relucir, también el diálogo habla de la familia, del amor con que se criaban y educaban a los hijos y también con rectitud, de las costumbres hogareñas, de los dulces caseros que se hacán como el arroz con leche, de la importancia y la seriedad de las prácticas religiosas ancestrales, que tenían la salud de los seres humanos en el centro de sus preocupaciones y no el dinero para engordar los bolsillos.

Gladys Egüe fue la presentadora de la película e hizo un repaso de la vida y obra de la autora, así como de su madre y abuela que tanto amaba. La premier de la película Diálogo con mi abuela, de la realizadora Gloria Rolando, más allá de los criterios estrictamente cinematográficos, fue una fiesta de afrodescendientes, que asistieron en masa porque se veían representados en la pantalla, estaban allí sus amigos, sus parientes, sus iguales, de a pie también. Esta fue la otra lección que este reportero sacó del evento. Allí se veía, se palpaba la avidez que tienen estas personas de verse reflejadas en los medios audiovisuales, que en su mayoría no muestran la composición étnica de este pueblo. Es muy difícil ver un protagónico hecho por personas de piel oscura o que aparezca aunque sea un diez por ciento de los personajes del color púrpura.

Esa película de Gloria, además de hacernos vivir y vibrar, al compás de aquella historia contada a través de un diálogo, nos hace reflexionar acerca del país que somos y la nación que queremos para el disfrute y el bien de todos, sin distinción de colores. Diálogo con mi abuela fue también una conversación con todos nosotros y nos indica lo que nos falta por hacer y construir en el sentido del ser humano que queremos para nuestra sociedad.

Quiero hacer un aparte con los rostros que vi en la película. Siempre he oído hablar de las dificultades que tienen algunos camarógrafos para obtener buenas imágenes de los rostros de los negros. Muchos nos quieren hacer ver que es muy difícil obtener una buena fotografía con personas de color oscuro. Que si la luz o los lentes, que si no son fotogénicos, que esto o lo otro. Bueno, existe un estereotipo de que todos los negros somos feos por tanto mejor no retratarlos, llegaría alguien a esa conclusión. Y yo me pregunto, cómo se las arregla Gloria Rolando en sus películas para regalarnos esos rostros tan bellos y atractivos, que no solo muestran una piel impecable, sino una expresividad, un mensaje de amor, dulzura, bondad, ternura y dignidad. Esos rostros también los vimos y nos extasiamos con ellos en Voces para un silencio. Niñas y niños preciosos. Jóvenes y adultos bellos. Ahora me viene a la mente aquella frase de Stokely Carmichael: Somos bellos. Lejos de ningún chovinismo es verdad que somos tan bellos como los que más, contraponiéndonos de esta manera al eurocentrismo.

Fue una fiesta bella, en una atmósfera de dulcificación, paz y unión, reafirmando de esa manera el orgullo de la descendencia que tenemos. Y puedo decir, sin temor a equivocarme, que en aquella sala emanaba una energía, pocas veces sentida en eventos como éste. Tal vez hasta los ancestros africanos se pusieron de acuerdo para bendecir aquel acontecimiento trascendental. Festejábamos el Día de África. Allí estaban invitados afroamericanos, estudiantes de la ELAM, sociedades espiritistas, el movimiento danzonero, los bailadores de jazz del barrio de Santa Amalia y grupos de Taichí.

Asistió el presidente del ICAIC, Roberto Smith, quien hizo la observación de que ninguna de las películas de la Semana del Cine Francés llenó la sala como Diálogo con mi abuela. Pero allí ocurrieron otras cosas interesantes: la delicadeza de Gloria de subir al estrado a cada una de las personas que trabajó y contribuyó con la película; el recibimiento con música al público en el vestíbulo del recinto; la entrega de ramos de flores a todos los que trabajaron en el filme. Había allí un ambiente cautivador y emocionante. Allí había mucho amor y cada uno de los asistentes lo sintió y lo disfrutó a su manera.

Ahora, después de haber visto la película, viene el diálogo interno en cada uno de nosotros. La película de Gloria Rolando es también un diálogo con los de a pie.

Tomado de Afrocubaweb.

Foto tomada de Caribe Film

Señoras y señores, con ustedes Pedro Roxana Rojo

Roxana Rojo. Foto: Lázaro González
Roxana Rojo. Foto: Lázaro González

EN PRIMERA PERSONA (DEL SINGULAR Y DEL PLURAL)

Pedro Manuel González Reinoso y/o Roxana Petrovna Krashnoi y Vladivostova no son la misma persona. Ni siquiera son el mismo personaje, que amb@s se han montado en reciprocidad para coexistir y como apoyatura. (Al menos nunca a la manera de un Dr. Jekyll & Mr. Hyde; preferimos posar a lo Marlene Dietrich en El ángel azul).

Él (en lo adelante) ha pasado su vida en Cuba. Ha estudiado algo bueno/provechoso como cualquier cubano nacido coincidentemente con la Revolución (1959) [no todo lo que hubiera querido si le hubiesen permitido las circunstancias y los hombres “de bien”], y ha conseguido pequeñas victorias en un entorno mayormente hostil en muchos frentes. Entre esas ganancias del espíritu -porque de lo feo no precisa hablarse- de las que se jacta, sobresale una: quedarse indefinidamente en la Isla para recordar a sus detractores que se puede respirar el mismo aire enrarecido con ganas de filtrarlo y enriquecerlo cuanto se pueda para lo común, y por debajo de todo lo ruin y por encima de todo lo amable: sobrevivir. Es casi un lema.

Ella “nació” en la URSS, fruto de la imaginación torcida de aquel, su creador. Como un homenaje y como una venganza (“siempre digo esto mismo cuando el público lo pregunta o resulta novatón”).

Ciudadana del mundo fue cuando -siendo niña todavía- logró escapar de un campo de concentración en el que habían recluido a los que serían sus padres biológicos en 1944, nadie sabe bien si bajo autoría de Hitler o de Stalin (y al cabo, daba igual), hacia occidente, y ¡oh, paradoja! terminó por accidente marítimo en una isla que repetía por esa fecha, en su modus operandi, los descalabros de la nación-origen. (La historia inexacta de sus peripecias cubiches de la segunda mitad del XX a la fecha está mejunjeada y azambumbiada en un volumen tóxico imparable que ella -con el auxilio de él- decidieron soltar al público atontado en el 2009: Vidas de Roxy (Ed. San Librario, Colombia), gracias a la benevolencia y la filantropía del amigo Álvaro Castillo Granada, librero mayor/editor en jefe.

PROFESIONALMENTE: TRES EN UNO

Que Él incorporara el personaje femenil amasado por años en secreto a su bregar “artístico” en 1994, cuando tanto boom travesteril se hizo por fin de un hueco en Cuba, y lo subiera a las regias tablas o lo bajara al ruedo circense, no fue más que el regalo que le dio “la oportunidad”. Para esas fechas era “obligatorio” entrar en la jugada.

Encontrar en el proyecto santaclareño de Ramón Silverio la libertad para expresarse, y contar allí con un público ávido de escuchar desafueros tales, fue otra coincidencia provincial y provinciana. En ese sitio suelen reunirse todos los públicos imaginables, desde niños hasta viejos, pues su programación es absolutamente inclusiva y abarcadora (aquí cabría el eufemismo bíblico de El Arca).

Hay programas a lo largo de la entera semana, del año, como en ningún otro lugar de la Isla intermitente, especialmente para los marginados, los poetas y los locos/aspirantes. Y, por supuesto, para diferentes de toda laya: roqueros y travestis, entre tantos tipos “raros” de la mundanidad y la apostasía. Pero esencialmente esa ES la casa del teatro cubano de las postrimerías estructurales: el del pequeño formato.

Él, años más tarde -harto de registrar en libros ortodoxos los balances economicistas que le arruinaron el deseo- se incorporó al Instituto Cubano del Libro para encauzar su inquietud intelectiva como promotor de literatura, mientras aquella duplicidad “seria” andaba volando por los árboles del patio de flamboyanes cito en Martha Abreu No. 25, en ciudad preclara, inventando amarras que la sostuvieran en el aire, literalmente, contra toda esperanza gravitacional.

Ninguna de las dos profesiones daban para comer decentemente en una Cuba que en aquellos 90 soportó, amurallada en la utopía, empobrecida, adoctrinada hasta el tuétano y pos ochentona, pero con dinero inútil guardado en la forja de sus macheteros inextinguibles. Ahora, aparentemente superado el holocausto, quedan las carencias. Por eso Pedro Manuel se dedicó a destusarle la cabeza a la clientela de mente pelúa que le vagaba en derredor, a encauzarles las ideas difusas con las manos, a extraer lo mejor de esas concentraciones craneales en intercambios cuerpo a cuerpo, a improvisar algo del proselitismo libertario en lo que también era profanado-r. De su a-rrojo le legaría al alter ego el apellido. Y por gustarle el prohibido rock, cuando todos dijeron NO, Ella dijo: ¡Ro-xy!

LUCES, CÁMARAS, ACCIÓN

Roxana Rojo, por su parte, se dedicó a partir, etérea, en cualquier dirección, a viajar -no lezamiana sino hedonista y sandungueramente- por el mundo, a hacer documentales, a conceder entrevistas insulsas o valiosas (v. La calle de los oficios, de Yamil Díaz Gómez, Premio Memoria del Centro Pablo de la Torriente en 2006), y a crecerse el ego a través de la cháchara, ya de por sí grande e ingobernable, como el entorno mismo.

Le aparecieron propuestas fundamentalmente en los dos miles (época para el reflote). Hubo un documental notable y multipremiado de una universidad norteamericana (Sin embargo/Nevertheless, 2003, de Judith Grey), que trataba de demostrar las capacidades de los cubanos para no hundirnos en la miseria y aprender a reciclarlo todo. Antes hubo incursiones pequeñas en el proyecto Palomas de la promotora Ilse Bullit, en Trucos y trapos de Miriam Talavera & Luis Felipe Bernaza, y Maripositas en el andamio de Enrique Pineda Barnet. Con posterioridad, Enrique Colina l@s incluyó a l@s dos en su memorable Los bolos en Cuba (2008) para relatar algo de la omnipresencia soviética en nuestras obras/vidas insulares sumándolas como contribución al guion a cuatro manos. En el intermedio participaron aunados en un trabajo también para la pantalla del escritor y cineasta español Nicolás Muñoz, todavía en fase de posproducción, que con suerte veremos en diciembre durante el Festival de Cine Latinoamericano.

Ahora se lanza al ruedo Máscaras (que inicialmente sería Máscaras en el proscenio), arduo trabajo de grado del joven Lázaro González como periodista de la Facultad Universitaria y en dualidad como realizador para la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños, donde cursa especialidad, quien titula así su obra para intentar “descubrir” la versatilidad profesional que pueda haber en el discurso de resistencia político/social/cultural que algunos transformistas cubanos se hayan “indebidamente apropiado”, cual si fuera un robo. Y hablar del grave tema de la “economía individual” de estos artífices -cuentapropistas natos/netos- pendiendo de ineficacias sin solución en un país que prioriza andanadas éticas y estéticas por encima de todo, y que por el momento carece de exponenciales, pues ni con surrupias patentes cuentan est@s personas/personajes.

Entonces, tras excesiva exposición pública en lugares distantes y cercanos, reducidos y plenos, no queda más que un corolario para definir a este breve paso desgastante por la Matria: “Hemos sido lo que hemos querido, hasta donde hemos podido”. El resto es palabrería. Lo dice mejor Margot Parapar (Riuber Alarcón), la otra figura que aparece entrevistada en el filme.

Ya Severo Sarduy lo explicitó a su modo: La simulación derivada de las novelas Gestos o De dónde son los cantantes retrotraen el arte de la mascarada a la perspectiva semiótica/coloquial. Virgilio Piñera abundó al cubano potencial-itinerante y lector, que su único vuelo “al sur” le había valido soltarse las alas epocales. Hasta hacerse de una (efímera) revista “de la Resistencia” como Aurora (Buenos Aires, 1949). Con nombre de buque de guerra y de reina encantada. Por tanto, el más pequeño atisbo de “artisticidad” explícita o encubierta necesita beber en la diversidad plural, nadar en sus fuentes y hasta mearse dentro. Para comparar, para poder mirar su tierra natal sin prejuicios morales invalidantes (que es lo que usualmente premia).

VEINTE AÑOS SI SON…

Insinuar que la “rusa” tiene, luego de 20 años de estrenada, seguidores que la acosan, es mentira: le quedan algunos amigos fieles, admiradores tardíos y otros curiosos ingenuos que prefieren reír al verla u oírla desvariar, a estallar en cotidiano llanto. También algunos pálidos “enemigos” que se quieren hacer pasar por cordiales. Y ella los deja. Porque así se trata una bonita salvedad que podría retratar su pírrico triunfo.

Publicado en Cuba contemporánea 

Máscaras en el proscenio

Roxana Rojo. Foto cortesía del entrevistado.
Roxana Rojo. Foto cortesía del entrevistado.

 

En dos días se realizará la premiere de Máscara, el documental que el joven realizador y periodista Lázaro J. González González dedicara al tema del transformismo en Cuba.

La cita es en la sala Che Guevara del Pabellón Cuba, el próximo viernes 17 de octubre a las 5:00 pm, pero antes me apresuro a concluir la presente entrevista, que pretendemos sirva como preámbulo de la proyección.

¿Cómo supones que sea recibido Máscaras?

Tal predicción puede ser muy difícil. Creo que uno como creador no debe preocuparse demasiado por algo que puede resultar tan impredecible como la recepción, sobre todo en los tiempos que vivimos, donde las maneras de consumos y los gustos son tan diversos. De todos modos, creo que Máscaras puede ser un documental incómodo para algunas mentes retrógradas que lamentablemente todavía pululan en nuestra sociedad, y al mismo tiempo quizá llegue a ser muy revelador para otras personas que desconocen este fenómeno o al menos no estaban sensibilizadas con él, como fue mi caso. No obstante, tengo la certeza de que llega en un momento donde hay más espacios para el debate sobre este tipo de temáticas que difieren de lo más tratado en nuestros medios de comunicación. A lo mejor, a no pocos les parece “demasiado gay” –como si eso fuera un defecto–, como le comentó un amigo a mi director de fotografía al ver un primer corte del material.

Para mí lo fundamental es que la audiencia logre sensibilizarse con las problemáticas de mis personajes –incluso por muy homofóbica que sea–, que logre entender al transformismo como una representación más, que no tiene que estar directamente relacionada con una orientación sexual o identidad de género; aunque, por supuesto, tampoco quiero que lo queer sea un ruido para nadie, pues Máscaras como producto cultural también debe contribuir al respeto a la diversidad, ya que el transformismo ha florecido, fundamentalmente, por la resistencia de gays, travestis, transexuales… tanto desde el escenario como desde la platea. Aunque no es un documental sobre represiones, persecuciones, desdichas de sujetos gays, pues como te decía ese no era mi foco de atención. Nunca pregunté a mis personajes su orientación sexual, porque no me parecía importante, ni me interesó algún transformista que se definiera heterosexual, algo que, noté, despertaba la curiosidad de mucha gente.

Lo que sí, si esa es la intención de la pregunta, no quiero que la película cree guetos ni cualquier tipo de exclusividad “solo para gays” o algo por el estilo. Para mí los personajes son singulares por la poca atención mediática que han tenido a consecuencia de tantos estigmas y discriminaciones de todo tipo que los aquejan, pero no son víctimas, ni personas insatisfechas, ni yo como realizador les doy ningún tipo de mirada lastimera o “pornomiserienta”. De ambos protagonistas me sedujo la sinceridad con que exponen sus conflictos, sin ánimos de culpar a nadie, sino, simplemente, contando sus verdades, sus distintas concepciones de quiénes son y qué hacen.  Claro está que ambos arremeten contra el machismo, la homofobia, la transfobia y muchas otras inequidades, y reconocen que su trabajo es también una suerte de homenaje a la imagen femenina.

En la nota de prensa se aclara que el arte del transformismo es: “expresión de resistencia de la cultura gay en Cuba”. ¿Cuáles son las ideas o argumentos que sustentan tal afirmación? ¿No crees que el transformismo también está ligado a un elemento puramente comercial?

Lázaro J. González González. Foto cortesía del entrevistado.

El realizador del documental «Máscaras», Lázaro González González

En efecto, comprendí al fenómeno también como expresión de una cultura de resistencia o contracultura gay, porque, en primer lugar, el performance de un transformista, al asumir elementos de una identidad de género que no es la suya, siempre tendrá intrínseco cierto deseo de oposición a las normas culturales, sobre todo a la heteronormatividad que penaliza a quienes difieran de los atributos del “macho”; y, desde esa óptica, no es difícil entender que, cualquier hombre que se vista con los atuendos atribuidos culturalmente a las mujeres, con el fin que sea, tendrá que resistir a no pocos asedios. Eso no es un secreto para nadie. Aunque en Cuba sea difícil hablar aún de una cultura gay consolidada, como pudo haberla, no sé, en Nueva York desde los 60 con espacios de socialización más legitimados, y hasta medios de difusión masiva, tiendas especializadas…, sí creo que se ha desarrollado sobre todo en espacios como las llamadas fiestas gays, que existían de manera clandestina desde hace varias décadas, en disímiles zonas de La Habana, donde mayormente asistía un público homosexual, buscando otras representaciones que no tendrían sitio fuera de esas zonas de reclusión o por algo tan sencillo como puede ser la posibilidad de estar en un lugar donde, mientras consumes un espectáculo de cualquier tipo, puedas abrazar a tu pareja sin temor a que nadie tenga una reacción homofóbica.

Por otra parte, mi investigación se fundamentó también en textos sobre la performatividad de género que sostienen teóricas como Judith Butler y Beatriz Preciado, que me permitieron percibir como una de las primeras resistencias, el propio hecho de crear una corporalidad que no es la suya, mediante una performance, no como una estratagema del camuflaje –o una simulación como manifestaba Severo Sarduy en su ensayo antológico sobre el travestismo–, sino como una representación con fines lúdicos y bajo la convención de la mirada del otro, del espectador que sabe que asiste a un espectáculo.

La resistencia está también en construir esa imagen otra sin temer al cerco de la intolerancia y, a partir de esta, trabajar una serie de códigos que se entienden por todos los que compartan situaciones similares, y que deconstruyen el dualismo de los géneros y de los sexos, como oposiciones ideológicas destinadas a establecer y mantener la opresión de uno sobre otro. Así se producen nuevas subjetividades que devienen otros modos de hacer política, como explica Beatriz Preciado en varios de sus textos.

Asimismo, aterrizando ya en el contexto cubano fue vital para Máscaras la asesoría de la periodista Marta María Ramírez, que realizó TransCuba, la única investigación que existe hasta ahora sobre la historia del transformismo cubano y que fue, sin dudas, mi punto de partida. Desde su perspectiva, esta manifestación cultural podía considerarse también como una especie de teatro de resistencia, porque, ante la escasez de recursos para producirse, sus ejecutores propiciaron soluciones de vestuario, maquillaje y escenografía muy creativas.

De igual manera (y este parecer sí salió totalmente del testimonio de los entrevistados), desde la propia construcción de las psicologías de los personajes puede haber una actitud de resistencia como puede ser en Pedro Manuel González Reinoso la creación de Roxana Rojo, según la intención de no armar un presupuesto teatral sobre la base de la masculinidad, era una resistencia al machismo que despreciaba la imagen de la mujer; y en Riubel Alarcón, la construcción de Margot que “no diera risa por cómo se veía, sino por lo que decía”, como habían hecho muchos humoristas ridiculizaciones ofensivas de la figura femenina o de los travestis.

¿Cómo será distribuido el mediometraje? ¿En qué otros lugares se verá? ¿Sueñas con exhibirlo en algún sitio específico?

Hasta el momento no tengo prevista ninguna red oficial de distribución porque, en buena medida, es una producción independiente, aunque haya contado con varios apoyos institucionales. Supongo que encuentre más espacios en muestras y festivales, en la próxima Jornada Cubana contra la Homofobia, y en cuanto lugar me pidan que esté. Más adelante, recurriré al siempre eficaz método de las memorias flash y, si encontrara la vía de insertarlo en el famoso Paquete de la semana, también lo haría sin titubear.

Me encantaría “elevar la bola” como se dice en buen cubano para que lograse llegar a los decisores culturales que planteé desde el principio como parte del público meta de mi investigación, un sector de audiencia que sería esencial para contribuir a la legitimación del transformismo como una manifestación artística per se en nuestro país. Me gustaría muchísimo que se llegue a respetar (no a tolerar) desde las más altas instancias del país esta forma de expresión, pues esa fue, en definitiva, una de las razones que me motivó a realizar este documental. Desde mi percepción, como lo fue para Santiago Álvarez y muchos otros de mis referentes dentro del cine de no ficción, el documental debe ser siempre una herramienta para el cambio social, un arma de lucha ideológica que sirva para defender a los más desposeídos.

Máscaras no es una obra que realicé para mí en una crisis de autofagia, no pretendo que termine confinada a la sala de un museo, sino que llegue a la mayor cantidad de público posible, que sea capaz de generar polémicas, de mover la opinión pública, de acompañar un cambio social.

La próxima presentación será seguramente en El Mejunje, el otro espacio con el cual tengo una gran deuda moral, no solo por ser la meca del transformismo en Cuba, sino también por todo el apoyo que me brindaron Ramón Silverio y el resto de sus trabajadores durante la preproducción y la producción del material. Además, estoy seguro de que será uno de los espacios donde mayor retroalimentación tendrá mi producto comunicativo. ¡Ojalá toda Cuba fuera como El Mejunje!

Mi sueño es que llegue a la televisión cubana en un espacio estelar como puede ser la Mesa Redonda, programa que por el prestigio de que goza y su alcance mediático, pudiera ser muy eficaz para contribuir a la creación de una categoría de evaluación artística para los transformistas. Pero mientras tanto, no me quedaré abrazando la utopía, trataré de llevarlo a la mayor cantidad de público, con las posibilidades que estén a mi alcance.

¿Por qué le has llamado Máscaras?

Pensé en el título fundamentalmente por la noción de la máscara que tiene la antropología teatral al concebirla como el todo orgánico del actor. Quería una palabra que tuviera una gran carga de teatralidad y, además, sugiriera la dualidad que caracteriza a estos personajes. Al principio, cuando estaba aún en fase de preproducción se llamaba Máscaras al borde del proscenio, pero más adelante decidí dejar solo la primera palabra porque logra una mayor efectividad comunicativa.

Además, me interesaba sugerir desde el propio título un juego con la cuestión de la identidad o de las identidades que pudieran considerarse nómadas, mutables entre el actor y el personaje que encarna. Como en otras representaciones, en el transformismo puede que exista una relación de igualdades y semejanzas entre unos y otros: deseos comunes, motivaciones similares… Quizá en algún momento el personaje se apodere de la persona a través de actos que pudieran considerarse rituales como ponerse las pestañas (que para Pedry es la manera de entrar en el personaje, pues para él la transformación comienza por la mirada) o ponerse los tacones (para Riubel, por ejemplo, es el momento en que Margot se apodera de él). Tanto Pedro Manuel como Riubel saben que Roxy y Margot no son más que creaciones suyas y logran establecer una distancia de esa imagen escénica; aunque para ambos la realización profesional haya llegado por mediación de estos caracteres ficticios.

Lo que sí puede que ocurra con los transformistas es que las fronteras entre el actor y su creación se hagan más difusas que en cualquier otro histrión porque al construir exclusivamente estos caracteres pueden quedar en la persona rezagos de la gestualidad, el timbre, el modo de caminar, entre otras características psíquicas o físicas.

Puede haber una segunda connotación de la palabra, por la idea del ocultamiento y de las personalidades duales que todos podemos tener, pero esa lectura les corresponde más a los críticos.

Publicado en Cuba contemporánea

Industrialistas hasta el final

Si existe una manzana de la discordia en el ámbito deportivo cubano, es el equipo Industriales. Nadie puede comprender las pasiones que despierta el equipo de la capital entre las personas que siguen el béisbol en Cuba. El escritor Leonardo Padura lo confiesa: “la pertenencia a un equipo deportivo es como una maldición que lo persigue a uno para toda la vida”.

En mi opinión, la rivalidad propia del deporte ha logrado que en Cuba existan dos categorías de fanáticos: los industrialistas y los anti. Los primeros están claros, son aquellos que corean: “Azul es el cielo, azul es el mar…”. Entre los últimos se insertan también quienes, aun sin ser seguidores del béisbol, se definen por otros equipos cuando Industriales juega.

Industrialista
“Azul es el cielo, azul es el mar…” / Foto: Tomado de la página en Facebook del documental.

Diferentes generaciones de veteranos del equipo Industriales fueron a celebrar los 50 años de la fundación del equipo capitalino a los Estados Unidos, específicamente a las ciudades de Miami y Tampa, en las cuales viven un número considerable de cubanos, con la intención de reencontrase con sus antiguos compañeros de equipo que no viven en Cuba y realizar con ellos varios topes deportivos. Sin embargo, en la llamada “capital de exilio cubano” varios grupos se opusieron radicalmente a la celebración de dichos partidos.

Lo acontecido durante el reencuentro entre los Industriales de uno y otro lado del Estrecho de la Florida, nos lo trae de vuelta un documental en post-producción: “Juego bajo protesta”, cuyo guion está signado por el reconocido editor cubano Manuel Iglesias, quien además es co-director de la obra junto a la productora Irdres García.

“Cuando nos enteramos de que el equipo de béisbol más popular de Cuba, Industriales, estaría visitando Miami por primera vez en 50 años, sentimos que era un evento único que merecía ser grabado”, se puede leer en la campaña de financiamiento que ha sido lanzada para culminar el documental.

“La visita de los veteranos del equipo Industriales fue una idea que concibieron el comediante Otto Ortiz y el periodista deportivo Yasser Porto, a la que sumaron a la empresa Somos Cuba Group, radicada en Miami, para que gestionase el evento. Todos los peloteros que ofrecen sus testimonios en el documental fueron filmados en Cuba antes del viaje y acá en Miami durante todo el tiempo que transcurrió el encuentro, desde el 11 de agosto hasta el 1ro de septiembre de 2013”, precisa Iglesias a OnCuba.

Industriales en los Estados Unidos
En Miami no se pudo jugar ningún partido, pero muchos de los fanáticos de Industriales fueron hasta Tampa y Fort Lauderdale / Foto: Cortesía de Manuel Iglesias.

Las voces de Armando Capiró, Tony González, Rey Vicente Anglada, Antonio Medina, Lázaro Vargas, Armando Ferreiro, Juan Padilla, Javier Méndez, Lázaro Valle y Enriquito Díaz, se unen en este documental a las de intelectuales como Leonardo Padura y Gustavo Arcos, y los cineastas Fernando Pérez y Jorge Perugorría, entre otros, quienes de alguna manera revelan “el impacto que han tenido las políticas de la Revolución Cubana sobre su gente”, según se indica en la campaña. También aparecen testimonios de muchas personas a favor o en contra del reencuentro y celebración de los 50 años de la creación del equipo Industriales.

“Finalmente se celebraron 3 partidos: dos en Tampa y uno en Fort Lauderdale. Este último fue donde los organizadores consiguieron un estadio lo más cercano a Miami, en virtud de que allí no les fue posible. En Miami no se jugó ningún partido, pero muchos de sus fanáticos fueron hasta Tampa y Fort Lauderdale, y hasta allí también llegaron a protestar quienes se oponían al intercambio. Todo eso está registrado en el documental”, declara Iglesias.

Quedan por filmar pequeñas entrevistas para complementar la estructura del documental, componer y grabar la música original y las etapas finales de post-producción, que incluyen corrección de color, mezcla y copia definitiva.

Es por ello que el equipo de producción ha seleccionado la variante del financiamiento colectivo a partir de las contribuciones de personas interesadas y, sobre todo, seguidores del equipo azul.

“Blog Bang Cuba”, una opinión sobre el hecho de bloguear desde Cuba

blogbang

Tuve que esperar un par de meses para ver Blog Bang Cuba, el único documental, que yo sepa, que toma a la llamada “blogosfera cubana” como motivo de narración. Su autor, el periodista Claudio Peláez Sordo, a cargo de la bitácora Tremendo Explote, logró la tesis de licenciatura con este trabajo, en el cual se introduce en las peculiaridades de bloguear desde las condiciones singulares de desconexión isleña y bajo las presiones de la ignorancia y la incompresión. Como él mismo dice: “Blog Bang Cuba es mi opinión al respecto”.

¿Cuál era el objetivo de Blog Bang Cuba? ¿Qué es lo que quieres contar?

Blog Bang Cuba pretende dar cuenta de lo que ha sido hasta el momento una parte de la blogosfera cubana, y al mismo tiempo quiere familiarizar a blogueros, desconocidos en el espacio físico, con los cubanos que no tienen acceso a internet. Existen blogueros que aunque no encuentran eco en los principales medios de comunicación han tenido un rol importantísimo en el diálogo con instituciones cubanas y han dado cuenta de la realidad que los circunda, con la intención de que no solo quede reflejada sino de transformarla.

¿Cómo escogiste a los blogueros de Blog Bang Cuba? ¿Cuáles fueron los criterios que tuviste en cuenta para seleccionar estos y no otros?

Blog Bang Cuba aborda (o intenta abordar) el fenómeno de los blogs como forma de participación ciudadana, y a la hora de seleccionar a los blogueros busqué a quienes desde sus blogs hubiesen sido expresión de esto. Es decir, que fueran personas que tuviesen ganas de formar, de tener y de tomar parte de los procesos que hoy se dan en nuestro país, y que a la vez fueran muestra de periodismo ciudadano. Por ello decidí que el hilo conductor del documental lo llevarían los autores de los blogs La Joven Cuba, La Chiringa de Cuba y Paquito el de Cuba, quienes además coinciden en tener la palabra Cuba en los nombres de sus blogs.

Podría pensarse que la blogosfera cubana se restringe a los blogs que se hacen desde la Isla, lo cual, teniendo en cuenta la cantidad de personas cubanas y no que bloguean desde otros países y sobre Cuba, es un sesgo. ¿Fue esta una intención expresa?

El documental es una parte de la verdad de la blogosfera cubana hoy. No la verdad absoluta. En él se deja claro cómo los blogs han permitido otro tipo de diálogo entre la diáspora cubana y los que están en Cuba, lo cual evidencia sin dudas que no solo la blogosfera cubana está formada por aquellos que blogueamos desde nuestra isla en condiciones desventajosas. El documental hace alusión a otros blogs que se escriben hoy desde fuera del país, lo cual es muestra de que ellos son parte de esta blogosfera.

El director del documental (Foto tomada del blog PaquitoeldeCuba)

 

¿Por qué decides concentrarte, al hablar de la fundación de la blogosfera cubana, de los blogs que pertenecían a periodistas –blogs “por la oficoda”, los describe una entrevistada–, y obviar al siempre creciente grupo de blogs autónomos? ¿También fue esta una decisión de tipo narrativa?

No creo que esos blogs autónomos estén obviados en el documental, simplemente que lo que caracterizó a la blogosfera en sus inicios fueron esos “blogs por la oficoda” de los que se habla. El documental insiste en cómo paralelos a ellos surgen otros blogs autónomos desde las universidades y centros de trabajo que aprovechaban la conexión para abrirse un blog. Muestra de ellos son La Joven Cuba, La Chiringa de Cuba, Paquito el de Cuba, que son tan autónomos como aquellos otros blogs del inicio de los que hablas. Blog Bang Cuba no es la historia de la blogosfera cubana, pero sí era bueno entender el contexto cubano para poder comprender mejor la historia que narra el documental.

Si Blog Bang Cuba es un documental que habla de la posibilidad de bloguear desde Cuba, ¿por qué no se abordan, de las cuatro o cinco posibilidades de acceder a la red, a quienes se conectan desde la NAUTA, y a quienes cuentan con la facilidad de algunas embajadas?

Me interesaba que los blogueros entrevistados fuesen personas que se conectaran desde cuentas institucionales pertenecientes al Estado cubano, pues creo que para ellos es mucho más difícil ser blogueros en la Cuba de hoy ya que están sometidos a un mayor número de regulaciones y mecanismos de control. En el documental hay varios ejemplos. Para mí el heroísmo es de quienes se conectan desde las instituciones en verdadero acto irreverente para hacerle críticas. No creo importante el cómo sino el qué…

Tengo la impresión de que Blog Bang Cuba es un documental denuncia, y por eso concibo que una de sus finalidades sería presentarlo a la autoridades pertinentes para que sea tomado en cuenta en la toma de decisiones sobre el asunto. ¿Estoy en lo cierto o fantaseo?

En el texto que escribe Harold Cárdenas Lema para El Toque expresa: “Este material utiliza varias de las bitácoras existentes en la Isla y evidencia algo que ya muchos sabían: la blogosfera cubana es principalmente joven”. ¿Será esto realmente una condición especial de la blogosfera cubana? ¿Conoces cómo se comporta esto para otras blogosferas?

Creo que la blogosfera cubana es principalmente joven y un estudio simplemente lo que haría es confirmarlo. Y por suerte es una condición especial, pues tiene la frescura e irreverencia que los jóvenes sabemos imprimirle a cada asunto que nos tomamos bien en serio. Para otras blogosferas, hasta donde conozco y he estudiado, es una herramienta que mayoritariamente los jóvenes han aprovechado muy bien y que muchos empezaron a utilizar siendo jóvenes, aunque ya no lo sean tanto como al inicio. Los bloggers también envejecen.

Por último, y como expresa provocación: ¿por qué las blogueras aparecen mientras corren los créditos?

Ya que es una provocación, te puedo decir que Blog Bang Cuba necesitaba, además de la belleza y sapiencia de las especialistas entrevistadas, Milena Recio y Rosa Miriam Elizalde, un cierre hermoso, y por eso aparecen las blogueras al final quizás también diciendo “to be continued…” o “continuará…”, donde ellas sean las protagonistas. Pero creo que eso le pudiera tocar a otro realizador para imprimirle más riqueza al tema. BOOM…

Publicado en Cuba contemporánea

 

Reembarque: un documental sobre Haití y Cuba

OLYMPUS DIGITAL CAMERA
Foto del rodaje de Reembarque

La cineasta cubana Gloria Rolando, con quien tengo el gusto de compartir una relación de amistad e intereses comunes, acaba de estrenar en La Habana su nuevo documental Reembarque, dedicado a la repatriación de las familiar haitianas, que luego de llegar a Cuba como mano de obra barata para la industria azucarera, fueron botadas de la Isla. Según Rolando declarase a Cubacine:

…en 1933 se establece la ley del 50 por ciento, bajo el lema: “Cuba para los cubanos”. En ese período se crea todo un movimiento en el que incluso las fuerzas políticas progresistas de Cuba se vieron divididas. Y evidentemente esto impactó en la población haitiana que vivía dentro de la estructura segregada y bien definida del batey azucarero. Estos braceros empezaron a estorbar, ya no eran necesarios y se emplearon mecanismos represivos como la guardia rural para forzarlos al regreso.

Resulta ser entonces este documental un acercamiento a un pasaje triste de nuestra historia nacional, historia de gente excluida para la cual la cámara de Gloria Rolando siempre está dispuesta. Gracias a ella, una vez más.

SINOPSIS DE REEMBARQUE

Las voces de prestigiosos historiadores se unen a las memorias de haitianos y sus descendientes en Cuba, para acercarnos a un capítulo relacionado con la compleja historia económica y social del Caribe: la presencia en La Isla de Cuba de miles de braceros antillanos, especialmente de Haití. Aquel ejército de trabajadores negros que abonaron con su sudor los campos de Cuba desde los inicios del siglo XX. Para muchos, fue un gran negocio de mano de obra barata. Para otros, la realización del sueño de todo emigrante: hacer dinero y regresar a la patria.

Desde entonces, a pesar de las discriminaciones que sufrieron los haitianos, la lengua creole, el vodú y otras tradiciones musicales y danzarias, permanecen en el panorama cultural de Cuba. Todavía, los más viejos recuerdan que sus familiares, con años de estancia en La Isla, fueron víctimas del reembarque, de la repatriación forzosa, cuando no los necesitaban en los cañaverales o los campos de café.

Por eso se dice que la vida del haitiano en Cuba se ha movido entre sueños y golpes. Por eso este merecido recordatorio de un capítulo de nuestra historia prácticamente olvidado .Un homenaje a los verdaderos protagonistas, a los héroes anónimos que tejieron un importante pasaje entre dos pueblos del Caribe: Cuba y Haití.

Con información y foto de Afrocubaweb

“Off_line”, un documental que explora la (des)conexión cubana (+vídeo)

Yaima Pardo es la directora de del documental “OFF_LINE” (2013), que ha sido muy bien recibido, especialmente por quienes desde la Isla desean tener un acceso pleno a la red de redes. Precisamente el filme versa sobre las insatisfacciones que median la (des)conexión del pueblo cubano.

El pasado 19 de junio, se hizo una petición al gobierno de Cuba en Change.org, dirigida al Ministro de las Comunicaciones Maimir Mesa Ramos, para solicitar un acceso menos restrictivo a Internet. La petición “Acceso a internet a precios módicos para la población en Cuba” está firmada por el bloguero cubano Norges Rodríguez, y no es de conocimiento público que la realizadora Yaima Pardo también es una de las impulsoras de esta iniciativa.

Esta entrevista con Yaima Pardo nace en el contexto de la polémica que desde hace un tiempo tiene lugar en Cuba acerca de las redes sociales y el acceso a Internet.

Muy pocas personas saben que Yaima Pardo también ha estado detrás de la petición. Cuéntanos más de eso. ¿En qué circunstancias nace esa petición?

Yaima Pardo (YP): Esa idea podía haber surgido de cualquier cubano deseoso por tener Internet en su casa pero nos tocó a nosotros. Norges Rodríguez y yo estábamos juntos y conectados, con la premura que supone conectarse desde la isla y habíamos sabíamos de la existencia de plataformas como Change.org, desde donde se empodera a la ciudadanía a través de la red y las personas solicitan lo que quiere ser transformado y explican sus razones. Luego estas peticiones se declaran victoriosas o no dependiendo si lograste el objetivo trazado. Desde ya me siento victoriosa por la polémica que ha generado y la solidaridad que expresan muchos de los cubanos y amigos desde dentro y fuera de la isla quienes han firmado la petición.

¿Por qué en la petición se habla de “bajar los precios” cuando quizás se podía hablar hablado de acceso pleno, que quiere decir con precios asequibles, universal, sin restricción de sitios y desde de WIFI o los hogares?

YP: Eso fue un consenso. Es como ir de menos a más, para empujar el muro, un poquito hoy y otro mañana, como nos tienen adaptados a hacerlo para participar desde dentro del sistema. Pero tanto Norges Rodríguez como yo estamos convencidos de que el acceso que necesitamos es total y sin censuras, porque es un derecho estar informado, generar información, y participar para poder crecer como sociedad. Las redes concretan estos derechos y podemos a través de ellas ser más soberanos y más justos, para juntos materializar la Patria que oteamos en un futuro cercano.

La imagen que acompaña la petición es el póster de tu OFF_LINE, pudiera pensarse que esta es un resultado inevitable de lo que presentas en el documental?

YP: Bueno, claro que sí. OFF_LINE es un documental de todos, abierto y participativo que culminará cuando se satisfaga lo que demanda. Esta petición forma también parte de la fase proactiva del documental, durante la cual queremos romper la espiral del silencio y logramos gracias a lo virtual y a lo físico, sumar criterios, hacer alianzas conocer otros periodistas, investigadores y ciudadanos comunes que están defendiendo su derecho a estar ON_LINE. También son voces distintas con diferentes matices sobre el tema pero al final todas coincidimos en un punto: Internet se debe masificar en Cuba de manera inmediata, la necesidad de una neo-alfabetización es vital para oxigenar nuestra asfixiada sociedad y para ayudar a ciudadanos de sectores desfavorecidos a participar y a hacerlo de forma funcional.

Me ha llamado la atención la conexión entre la Yaima como realizadora y la defensora de ciertos temas. Esta es una pregunta tipo “el huevo-la gallina”. ¿Eres alguien convencida de la necesidad que tenemos en Cuba de un acceso pleno a Internet y por eso surge el documental, o simplemente era un tema que te interesaba que con la realización de la obra llegaste a convencerte de esa necesidad?

YP: Para Bertold Brecht, “El arte no es un espejo en que se refleja la realidad, sino un martillo con el que se le da forma”. Yo también creo en el poder trasformador del arte y me siento responsable de los destinos de mi país. Es por eso que me resulta inevitable actuar, para mí no es una opción quedarse sin hacer nada. Si quiero vivir en un país de políticas de vanguardia y con políticos de vanguardia, tengo que ser una creadora propositiva y ver nuestra realidad con sentido perspectivo. Y nuestra propuesta en este caso es utilizar la red con un sentido liberador y creativo para socializar las decisiones que nos incumben en todos los sentidos tanto civiles, políticos, laborales, sociales, económicos, culturales, etc.

¿Qué crees del debate que ha propiciado la petición? ¿Has tenido algún aprendizaje personal acerca de cómo se participa en la isla en un debate?

YP: Mis trabajos buscan también el debate, el diálogo con los decisores de políticas. El audiovisual genera una socialización casi espontánea cuando aborda polémicas como estas, que son tratadas con pinzas por los medios de comunicación masiva en nuestro país.

Todo lo que me sucede forma parte de mis aprendizajes pero esta lección de pluralidad, de convicción y seguridad en lo que a esta petición se refiere es muy especial. Ella nos habla de futuro, de cómo participar desde el respeto al otro, publicando dentro de la propia petición todo lo que se ha generado tanto a favor como en contra de esta.

Se han creado propuestas también como la de Yohan González y Vincenzo Basile, quienes manifiestan “la necesidad de una carta pública escrita, entregada físicamente y firmada por un grupo de ciudadanos, no solo al Ministro de las Comunicaciones sino también al Consejo de Estado, y con el amparo de lo expresado en la Constitución, que pida no solo el acceso a precios módicos sino una política coherente para la masificación así como la no existencia de sitios prohibidos”. Yo me sumo a su propuesta para redactarla, ya estamos en contacto. A través de la petición también percibo que no estamos solos y me alienta lo que podemos generar juntos.

Publicado en Global Voices

 

Me dicen Cuba: Eric Corvalán, documentalista de temas difíciles

Cartel de Raza (2008)
Cartel de Raza (2008)

En el año 2008, el realizador Eric Corvalán nos sorprendió con un sagaz y polémico documental sobre la discriminación racial en Cuba, intitulado Raza, que se ha convertido indudablemente en un audiovisual de referencia. Y repercutió tanto en él que ha escrito un libro con todas las entrevistas realizadas para el documental, algo no muy usual para un realizador.

Por su parte No es el camino se centra en el complejo tema de la violencia infantil, más para una Isla donde se piensa que “los locos bajitos” nos pertenecen.

De su autoría se cuentan 7 audiovisuales, sin embargo, las obras mencionadas son las más reconocidas por el público cubano. Acerca de estos documentales y otros proyectos que tiene Corvalán entre manos, versa esta entrevista.

Para mí tienes un tino especial para poner el dedo en la llaga, entendiendo por eso el hecho de que abordas temas problemáticos y de difícil tratamiento en nuestra sociedad, como las relaciones raciales y la violencia infantil. ¿Qué te conmueve? ¿Cuál es el propósito?

Bueno, no solamente hago temas sociales, hago documentales de diferentes géneros, hasta musicales. Cuando camino por la calle y converso con la gente me sensibilizan diferentes temas, aquellos que me encuentro a mi paso todos los días. El propósito es abordarlos siempre desde una perspectiva de debate y de reflexión.

Vayamos por partes, sobre Raza, ¿Cuáles fueron las principales críticas o comentarios que te hicieron a lo largo de estos 5 años? ¿Cuál es el balance final luego de estos años? ¿Aprendizajes? ¿Qué no hubieras hecho igual?

Raza es un documental que siempre va a animar la crítica. Yo diría que se mantiene vivo, inclusive en la época actual, porque está hecho con ese fin, para que se mantenga bien sólido; el tiempo de duración es la clave del éxito. Hay mucha gente que me pide hacer una segunda parte, pero prefiero que se quede con la exclusiva.

Este es un documental que está hecho para que se pueda debatir el tema de una manera inteligente en cualquier contexto de la sociedad cubana, o en otras, y sobre todo en las comunidades, de manera abierta, comunicativa y comprensible.

A mí me han preguntado muchas veces: ¿por qué hiciste Raza si tú eres blanco de ojos azules y no ha sufrido el racismo? Entonces respondo: ¿quién te dice que no lo he sufrido, mis hermanos son mulatos y mi familia es multicolor? Como dice mi madre, a ella le debo esta formación, “lo que para mí no prima un color en específico ni una preferencia sexual, no existen los colores dentro de los seres humanos sino sus conductas ante la sociedad”.

Por otra parte, yo noto que mi sociedad va perdiendo ese interés por la historia, de dónde somos y de dónde venimos… Creo que lo más sensato es reflejar este fenómeno relacionado con nuestra identidad y que es parte de nuestras raíces, porque África es un continente poderoso en conocimiento y en cultura, y eso corre dentro de nuestras venas. Es importante reconocerlo y rescatarlo y no tenerle miedo a la palabra racismo sino enfrentarla pero de manera inteligente dictando estrategias prácticas.

¿Crees que Raza es un documental aun válido para describir la realidad de la discriminación racial en Cuba?

Sí lo creo, porque es una herramienta de análisis del tema, como muchas que existen. Yo no soy el único realizador que ha hecho estos temas; ahí están Sarita Gómez y Nicolasito Landrián.

Si no fuera aun válido, hubiera sido exhibido por la televisión y no me lo pidieran tanto para conferencias en Cuba sobre el tema y en el exterior. Como te dije anteriormente, es un documental que está hecho para “remover el cocotero” y reflexionar sobre un fenómeno que está muy latente dentro de la familia cubana y nuestra sociedad, y presumo que se continuará hablando del tema aunque a algunas personas no les interese.

Raza tiene un final que me hace recordar las obras de Sara Gómez donde ella aparecía como un personaje más. Te hago la pregunta que a ella le haría. ¿Por qué incluir tu propia historia en la obra realizada? ¿Se podría inferir que estas tomando partido?

Siempre detrás de un cuadro está el sello del pintor. Al igual que cuando se hace un documental sobre temas sociales, o de cualquier género, vas a reflejar un conflicto, a denunciar una problemática, específicamente en lo que estás de acuerdo y en lo que no. Siempre la obra dice cómo piensa el director y si mi meta es sensibilizar y que se debatan estos temas, entonces estoy participando junto a muchas otras personas en la construcción de una sociedad más justa y equitativa.

¿Nos adelantas algo sobre el libro que ha nacido del documental?

El libro se titulará Raza, creo que es una oportunidad para el público de acceder a los diálogos que se gestaron como parte del documental, los cuales no salen por cuestión de tiempo. La gráfica es un componente importante de este volumen. Mi sueño es que salga en Cuba; sin embargo, tendré que hacerlo en el exterior, pues no logro consolidar el proyecto en la Isla. No obstante, seguiré siendo un corredor de 800 metros con obstáculos que llegará a la meta; de eso estoy seguro, gracias a la ayuda de amigos que engrandecen el sueño con la luz de la verdad.

Sobre No es el camino, y ante lo difícil que en ocasiones es filmar en Cuba sobre ciertos temas, te pregunto: ¿hubo algún momento de mayor convencimiento durante el cual quizás te repetiste: esto tengo que hacerlo, esto tengo que terminarlo?

Tratar cualquier tema en Cuba es complicado por la cantidad de trámites a la hora de la filmación y, sobre todo, por la complejidad propia de los temas que vas abordar. De hecho, yo escojo los temas, hago la investigación y realizo el guion porque ando en la calle y camino e interactuó con la gente y veo lo que pasa.

En el caso de No es el camino me dije: la violencia infantil es un tema importante y necesario tanto para los padres, madres como para los niños, niñas y para la sociedad en su conjunto. La palabra violencia es una palabra fuerte. Sin embargo, creo que es necesario debatir todos los días del año. Muchas personas cuando ven el documental se percatan por primera vez del asunto y su magnitud. En No es el camino no se refleja solamente la violencia física sino también la psicológica, la económica, la sexual, qué pasa con las infraestructuras, qué pasa con las leyes. Esto es de todos los días porque la violencia está aumentando cada día más y lo vemos como algo natural, a veces no sabemos que estamos cometiendo violencia pero está ahí, la sufre el más desprotegido de los seres humanos: los niños. Entonces, es un llamado de paz, a la comprensión y a la sensibilización.

No es el camino ni Raza han sido exhibidos en la televisión cubana. Y sé que para ti es esta una meta, si un día llega a suceder: ¿te sentirías ya reconfortado?

Mi meta no es que salgan en la televisión, todo lo contrario, mi meta es que mi sociedad se transforme que se sensibilice con estos temas, que la gente se sienta identificada y diga: yo estoy ahí, vamos hacer esto, vamos a respetarnos, comunicarnos. Tú pensaras que promulgo un sueño utópico pero hay sueños que pueden ser reales y, de hecho, que se hable algo de alguna manera es una lucecita que se enciende. Lo que hay es que luchar por que la luz se mantenga siempre encendida todos los días.

Has revelado que tu más reciente documental aborda la violencia de género en Cuba. Y me gustaría apuntar que por lo general, cuando el tema se ha tocado, se hace énfasis, como es de esperar, en la mujer que ha sido violentada sobre todo físicamente. Te pregunto: ¿Pensante incluir entrevistas al agresor?

Entrevistas con el agresor sería lo ideal, pero a veces el agresor está al lado tuyo y no lo ves porque la violencia está naturalizada y la puedes encontrar en cualquier lugar de diferentes formas. Reflejar la violencia física es la más fácil, la psicológica es la más difícil. En el documental tendremos testimonios de mujeres que han sufrido violencia.

¿Podríamos esperar alguna idea en tu documental que revela la vulnerabilidad de las mujeres cubanas a la violencia a partir de la no existencia de una legislación puntual sobre la violencia de género?

El documental se llama Huellas y con él me propongo reflexionar acerca de la violencia de género en Cuba. En él se intenta responder, entre otras preguntas, por qué no existe una ley contra la violencia intrafamiliar, la que en mi opinión ayudaría a prevenir la violencia de manera general. Además, se trata la denuncia por parte de las mujeres, relacionada con el trabajo de prevención y con la labor de las instituciones, que no trabajan en conjunto. De este modo, considero necesaria la existencia de una estrategia generada por varios organismos y ministerios, como el Ministerio de Salud y el Ministerio de Educación, pues este es un problema de la sociedad por entero.

¿Qué otros temas están en el tintero de Eric Corvalán?

Después de este tema haré otros documentales y no necesariamente sociales sino sobre el jazz cubano y sus raíces, pues rescatar nuestro patrimonio musical también es importante y reflejar el talento en las nuevas generaciones que emergen, mucho más.

Por último, ¿has pensado hacer alguna obra de ficción? ¿O te es suficiente con el documental?

Yo quisiera hacer mi primer largometraje de ficción. Estoy escribiendo un guion donde se abordan todos estos temas y otros nuevos; sin embargo, creo que encontrar presupuesto en Cuba va hacer muy difícil, por eso estoy abierto a cualquier propuesta. La meta de cualquier documentalista es hacer ficción y, en ese sentido, el documental te prepara para eso. A mí me gustan los retos, me crezco con ellos. Estoy buscando una distribuidora para mis obras. Si sabes algo pásame la información. Este es un promocional en vivo y directo.

 

Obras de Eric Corvalán

Huellas (2014)
Mis Ojos en la comunidad (2014), en coautoría con Kalet Polo Reyes
No es el Camino (2013)
Concierto del grupo musical Sexto Sentido (2012)
Memorias de la Semana de la Cultura Italiana (2012)
Buena Vista Social Club (2010)
Una ventana abierta (2009)en coautoría con Marcelo Britho y Tillman.
Raza (2008)

Especial para Oncuba Magazine