Trans*March Berlin: Cuando el género binario no nos sirve

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Hace exactamente una semana que participe en la Trans*March Berlin 2014. Como acontecimiento vinculado a los derechos de la comunidad no heteronormativa este fue el primer evento en el que me involucro directamente y la muestra de ello es que viaje dos días antes desde la ciudad de Hannover, invitada por una lectora de este blog, quien me convidó a participar.

No dude en alistarme en la primera marcha berlinesa que se intentaba ubicar bien lejos del patriarcado en tanto sistema regulador de nuestros cuerpos, erotismo etc. Allí cupimos todas las personas que creemos en la libertad de nuestras sensaciones, percepciones y vivencias relacionadas con el género y el sexo, los que son binarios y cuyas evidencias son la intersexualidad y las identidades trans o queers.

La idea original de esta manifestación la tuvo una activista cubana, Anousk, quien lleva un tiempo considerable residiendo en Europa y los últimos cinco años en Berlín, a la cual se le sumo un grupo de personas interesadas también en visualizar que sus derechos, algunos de ellos muy básicos como puede ser el acceso a hormonas desde el seguro médico, son violados por el solo hecho de ser personas trans.

El mensaje inicial de la Trans*March fue leído en varias idiomas: inglés, español, francés y alemán. En la convocatoria en castellano, compartida en el blog de evento se puede leer:

Juntxs para: más visibilidad, solidaridad, auto- definición, respecto, comunidad responsable y de apoyo, libre elección de su género…

Juntxs contra: las discriminaciones Trans*, el racismo, las discriminaciones por capacidad, las discriminaciones por edad, la criminalización del trabajo sexual, la (psycho) patologización, el  migratismo, el sexismo, el generismo, inter*discriminación, 

el (homo) nacionalismo…

Como sea que te identifiques, si apoyas esto eres bienvenidx

Por favor no deseamos banderas nacionales ni de partidos políticos ni uniformes militares ni policiales en la marcha.

Pero lo que más me sorprendió fue esta ultima exigencia. Sinceramente en la Isla tenemos mucho que aprender, pues he visto como el 17 de mayo intentando celebrar la diversidad sexual en La Habana, se han portado fotos del Che. Nada que ver.

Bajar el Manifiesto de la Trans*March Berlin 2014.

¿A qué nos referimos cuando hablamos de “identidad de género”?

Foto: Kaloian Santos
Foto: Kaloian Santos

En estos días se ha hecho recurrente en Cuba el uso de la frase “identidad de género”, especialmente en los debates asociados con la omisión de la discriminación por ese motivo en el recién aprobado Código del Trabajo. La realización de una maestría en Estudios de género me ha hecho valorar la pertinencia de esclarecer sucintamente a qué nos estamos refiriendo, pues a veces tengo la sensación de que la no inclusión de este argumento en la nueva ley pudiera deberse a que muchos de nuestros diputadas y diputados no saben a ciencia cierta de qué hablamos cuando decimos “identidad de género”, y por eso no ven la necesidad de nombrarla como motivo de discriminación en el ambiente laboral.

En este texto brindaré algunas nociones de la Teoría de Género que espero aclaren tal concepto, y algunos otros que tienen relación con él. Vamos allá.

Sexo y género: no es lo mismo ni es igual

Cuántas veces tenemos que rellenar formularios, encuestas, planillas donde se nos hace indicar si somos mujeres o hombres. Por lo general, dicho items es intitulado como “sexo”, y usted tiene que escoger si es masculino o femenino. En realidad, se trata de un error, pues el sexo se refiere a si somos hembras o machos. Lo otro, hombre/ mujer o femenino/masculino es el género.

Y es que la teoría de género reconoce que los conceptos sexo y género no son lo mismo. Sexo está ligado a la esfera biológica, a aquello que traemos cuando nacemos, y la noción de género tiene más bien un carácter sociocultural, es construida dentro de la sociedad en particular en la que vivimos, y es aquí donde se vuelve o no efectiva, intentando regular el orden de las cosas y el comportamiento de las personas. (Lo masculino y lo femenino existen no solo para los cuerpos humanos sino también para las cosas, la naturaleza, etc.).

La distinción entre sexo y género, entre lo natural y lo cultural, fue, en su momento, tremendamente liberadora para la lucha feminista y las mujeres en particular.

¿Qué es la identidad sexual?

Otro concepto muy ligado a los anteriores es el de identidad sexual, que hace énfasis en los atributos biológicos que nos hacen a unas ser hembras y a otros, machos. Describe una realidad a partir de atributos físicos, pero no cualquier tipo de atributos, sino aquellos que están relacionados con la diferenciación sexual, fundamentalmente con los genitales.

En la diferenciación sexual hay tres momentos especialmente significativos a lo largo del ciclo vital: el período prenatal (en el que tienen lugar los grandes procesos de sexuación corporal: las gónadas, los órganos genitales y el cerebro se diferencian en hembras o machos), la pubertad (el cuerpo se diferencia de forma más evidente, los órganos sexuales maduran haciendo posible la reproducción, y empieza el funcionamiento cíclico en la hembra) y el climaterio (con una pérdida progresiva de vigor físico y la aparición de la menopausia en la mujer).

La diferenciación sexual ocurre antes del nacimiento; sin embargo, mucho antes de que esta tenga lugar ya se crean expectativas con relación al sexo del bebé. Con el alumbramiento se confirmará lo que ha dicho la ecografía, en la mayoría de los casos.

Es a partir de la identidad sexual que se construyen los llamados roles sexuales, que son menos vilipendiados que los de género (creo que también menos comprendidos). Por ejemplo: dentro del rol sexual de la hembra está el parir y el amamantar. Ahora bien, la interpretación que se haga de estos hechos va a depender de contenidos precisos relacionados con la identidad de género.

Que el dar de mamar por largo tiempo pensamos que nos recluya en la casa, haciendo más dependiente al bebé de nosotras, o que la felicidad de cualquier mujer vaya indisolublemente ligada al hecho de ser madre, podrían ser ejemplos de reelaboración que hacemos del rol sexual de la hembra.

Por otra parte, también lo es la tendencia a que “naturalicemos” comportamientos ligados a los roles no sexuales. Tal es el caso del supuesto buen desempeño sexual de las personas negras, pues se asume que están más ligadas a la naturaleza, o la afirmación de que los hombres son infieles porque tienen mayores necesidades sexuales, su libido es mayor.

La identidad sexual –en particular el conocimiento del proceso de diferenciación sexual– nos pone cierto traspié pues existen personas con genitales ambiguos, intersexuales, etc., en los cuales no existe armonía con el sexo genético. La existencia de estas personas cuestiona al sexo como bipolar y, de hecho, existen países donde al nacer la persona se puede escoger un tercer sexo.

Ahora entiendo menos: ¿qué cosa es entonces la identidad de género?

Aparejado a esta diferenciación sexual en hembras y machos u otras variantes se erigen construcciones identitarias masculinas para algunos y femeninas para otras.

Además, en la vida cotidiana y para las personas comunes, identidad de género e identidad sexual suelen solaparse, confundirse, lo que encuentra su explicación, quizás, por la concurrencia de las mismas. Con el simple hecho de conocerse –después de la semana 20– el sexo del feto, ya se comienzan a adjudicar una suerte de contenidos culturales con relación a la persona que nacerá.

Generalmente los padres, incluso antes del nacimiento de sus hijos, especulan sobre el futuro de sus vidas, elaborando planes y creándose expectativas en dependencia de la especificidad del sexo del bebé o de la nena. Así, si piensan que será macho es probable que imaginen a un amante de los deportes, independiente, dinámico, con confianza en sí mismo, con cierta competitividad y “despierto” en cuestiones amorosas. En cambio, si creen que será hembra, tal vez la conciban hermosa, sensible, emocional, cariñosa, casera y más bien dependiente.

En ese momento ocurre la asignación de género (ver M. del C. García A.: “La crisis de identidad de los géneros”), y, como ya sabemos, sucede mucho antes del alumbramiento, aunque hay quienes lo restringen al mismo instante del nacimiento.

Dichos contenidos asignados dependerán en gran medida del momento histórico-social particular que viva la persona en cuestión. Dicha asignación no tiene un carácter estático, sino que es un proceso dinámico donde unos contenidos son renovados por otros (J. Fernández: Nuevas perspectivas en el desarrollo del sexo y el género, Ediciones Pirámide, S.A., 1988).

De la reflexión anterior se desprende que esta asignación se da en el marco de las relaciones sociales de dominación entre hombres y mujeres (también entre blancxs y mestizxs-negrxs, entre pobres y ricxs, entre occidentales y orientales, etc), y tales contenidos serán los que conformarán los roles de género para cada uno de los individuos, o sea, el papel preciso que le toca desempeñar en dependencia de su posición social, en consonancia con una serie de valores y normas creadas socialmente, y que de alguna manera validan o ilegitimizan la conducta de las personas.

Imágenes estereotipadas recurrentes: madre cariñosa, entregada y habilidosa en las actividades domesticas, educa con delicado esmero a sus hijos e hijas, mientras que su esposo, un hombre vencedor en los negocios, viaja con frecuencia al exterior con su amante.

No se trata solamente de una cuestión de atributos para unos y otras, sino también –y sobre todas las cosas– de jerarquía, expresada en valores que se otorgan-asumen por cada una de las personas y por la sociedad en general.

El reforzamiento de los patrones para cada género tiene lugar en el seno familiar, conformándose en el/la infante la identidad de género, lo cual sucede entre el segundo y tercer año de vida.

En un inicio el niño o la niña puede reconocerse como tal, pero sin la observancia de las diferencias sexuales. A partir de los tres años comienzan a rechazar o aceptar objetos, juegos, actividades, remitiéndose a su propia identidad. Es entonces cuando se establece para toda la vida –y para casi todas las personas– nuestra identidad de género.

Lo que no se sabe, se pregunta

La excepción de la regla anterior son las personas transexuales o transgéneros, cuya peculiaridad es una disonancia entre su identidad de género y su identidad sexual, lo cual quiere decir que pueden portar genitales de uno u otro sexo pero su identidad de género, aquello que les hace sentirse hombres o mujeres, no corresponde con esa genitalidad.

Y es precisamente a estas personas que nuestro nuevo Código del trabajo deja fuera de toda protección jurídica ante hechos discriminatorios, cuya máxima expresión es el bullying, actos que suelen presentarse de manera muy recurrente en sociedades machistas como las nuestras, y que se agudizan con la poca de información sobre el asunto.

Solo espero que este texto haya ayudado a aclarar algunas de las preguntas al respecto, y ojalá las personas que deciden sobre aspectos tan importantes para nuestra sociedad cuando no conozcan sobre un tema, pregunten.

Publicado en Cuba contemporánea

Carta del Proyecto Arcoiris a Esteban Lazo Hernández

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Cubanía

La Habana, 23 de junio de 2014

Año 56 de la Revolución

A: Esteban Lazo Hernández

Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular

Compañero:

La Gaceta Oficial de la República de Cuba acaba de publicar el texto definitivo de la Ley No.116 Código de Trabajo, y quisiéramos esclarecernos sobre los motivos de la ausencia en esta norma jurídica de elementos que muchas personas esperábamos hallar, luego de la discusión y aprobación de esta ley por nuestro máximo órgano legislativo, el cual usted preside.

Todo nuestro pueblo pudo ver por la Televisión Cubana el debate que sobre esta legislación aconteció en el Parlamento durante sus sesiones ordinarias de diciembre de 2013. Aquel análisis incluyó varias propuestas de la diputada Mariela Castro Espín, quien fue portavoz de un grupo de planteamientos hechos por trabajadores y activistas como parte del amplio proceso de consulta popular del anteproyecto de Ley.

Entre esas sugerencias estaba la inclusión de la identidad de género y el estatus frente al VIH como motivos por los cuales no resulta admisible discriminar a ningún ser humano en el ámbito laboral, dentro de los principios fundamentales que rigen el derecho al trabajo, en el inciso B del artículo 2 de ese cuerpo legal.

Sin embargo, a pesar del apoyo a esos pronunciamientos por otras diputadas y diputados, y de la intervención del primer vicepresidente cubano Miguel Díaz-Canel, quien abogó por tener en cuenta lo allí dicho y encargar esa encomienda a una comisión parlamentaria, esos dos aspectos no aparecen en la ley ahora publicada.

El asunto nos alarma no solamente porque ello implica un presunto desconocimiento de la voluntad expresa de varios integrantes de la Asamblea Nacional del Poder Popular, así como por lo grave que esto pudiera ser en relación con los principios y procedimientos democráticos que debieran regir el funcionamiento del Parlamento.

Pero incluso nos preocupa más la trascendencia humana y política de estas adiciones que fueron ignoradas sin explicación aparente, pues son las personas con una identidad de género trans las que más discriminación social y laboral sufren en nuestro país, y tampoco es un problema del todo resuelto el estigma y los prejuicios hacia las personas con VIH/sida, también en cuanto a sus capacidades profesionales y el derecho que les asiste a ejercer en cualquier tipo de empleo.

Por tanto, como ciudadanos y ciudadanas de este país, y también en nuestra condición de activistas por los derechos humanos y sexuales que defendemos la idea de una sociedad anticapitalista, revolucionaria y democrática, solicitamos una explicación pública sobre los criterios que siguió la mencionada comisión parlamentaria para excluir de la versión final de la Ley No.116 las citadas propuestas de modificación al proyecto de Código de Trabajo.

Agradecemos de antemano cualquier gestión que usted pueda realizar para responder con la mayor agilidad y total transparencia a nuestra respetuosa y cívica petición.

Saludos cordiales,

Integrantes de Proyecto Arcoíris. Colectivo LGBT, anticapitalista e independiente de Cuba.

Correo: proyectoarcoiriscuba@gmail.com. Blog: http://proyectoarcoiris.cubava.cu/

Con copia a Mariel Castro Espín, directora del CENESEX y diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular.

FIRMAN:
Anabel Mitjans Alayon, La Habana
Diarenis Calderon Tartabul, La Habana
Francisco Rodríguez Cruz, La Habana
Isbel Díaz Torres, La Habana
Jimmy Roque Martínez, La Habana
Luis Rondón Paz, La Habana
Maykel González Vivero, Sagua la Grande
Myrna Rosa Padrón Dickson, La Habana
Norge Espinosa Mendoza, La Habana
Pedro Manuel González Reinoso, Caibarién
Sandra Alvarez Ramírez, La Habana
Yasmín Silvia Portales Machado, La Habana

El proyecto Arcoiris te invita al Motivito LGTBQIH

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El proyecto Arcoiris le invita a participar en la primera emisión del Motivito LGTBQIH que tendrá lugar en el Álbum Café del Pabellón Cuba, el 28 de febrero  de 4:00 pm-10:00 pm.

Motivito LGTBQIH propone disfrutar de cualquier espacio de la sociedad cubana sin tener que sufrir ningún tipo de represión, marginalización o acoso.

Es una acción pensada especialmente para las lesbianas, gays, transgéneros, bisexuales, queer, intersexuales y heterosexuales que quieran compartir entre sí, y pretende iniciar un proceso de democratización de los espacios de disfrute, los que en su generalidad se limitan a recibir solo a personas heterosexuales.

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