¿Es sexista la imagen publicada por Vistar Magazine?

La semana anterior se prendieron las redes sociales con una foto que compartió la revista cubana Vistar Magazine en su perfil de Instagram y que llegó a mí desde el muro de un amigo de un amigo, como suele suceder en Facebook.

Se trata de una foto, diríamos, común; de esas que pululan en la publicidad, pues explota el cuerpos de las mujeres, los convierte en productos, propone su consumo. Dos mujeres blancas en la playa, pieles bronceadas, de espalda a la cámara, brazo a brazo, con hilos dentales y con el rótulo de Cuba en sus nalgas, una letra en cada glúteo.

Foto publicda por Vistar Magazine en su cuenta de Instagram

Gracias al intelectual cubano Juan Carlos Cuba Marchán, supe que la foto no es originalmente de la mencionada revista, sino que su autor es el fotógrafo ruso Stanislav Simonov, aparentemente radicado en Varadero, quien asegura en su sitio web que radica en Cuba y garantiza que en las fotos de la boda queden plasmadas todas la simbología con la cual se vende a Cuba, entiéndase autos de época, tabaco, mar, arena blanca, etc.

Simonov tiene un negocio de fotos de boda en Cuba (simovistas.ru).

Al mismo tiempo, Cuba Marchán nos alertó de que el comentario que presenta la imagen es racista, lo cual confirmó el antropólogo Dimitri Samsonov: 

… lo que leo es la mierda racista clásica de un turista “creativo” urbano y burguesón consumidor objetualizador de estereotipos.

Personalmente, la foto no me alarma pues he visto ciento de ellas, en diferentes versiones, desde las criollitas de Wilson, hasta la siguiente que me pasó la investigadora y antropóloga Ariana Reguant:

Pantallazo de una imagen compartida por Nostalgia Cubana. Cortesía de Ariana Reguant.

Lo que mucha gente se cuestiona es, en la Cuba del siglo XXI, seguir presentado imágenes que implican la cosificación de la mujer, lo cual además de constituir una falta de creatividad, significa una falta de compromiso con ese mundo mejor que queremos, dónde no quepan las discriminaciones, ni el sexismo, ni la misoginia.

Si buscamos el concepto más sencillo de sexismo, veremos que corresponde exactamente a lo que esas imágenes presentan. Según Lina Gálvez:

el sexismo es la idea de que los hombres son superiores a las mujeres tanto física, como moral como intelectualmente, y que las mujeres están en el mundo para contentar, cuidar y gustar a los hombres”.

Ahora en mis palabras. La imagen es sexista y misógina porque:

  1. Usa cuerpos de mujeres: Alguien se ha preguntado por qué no es usual encontrar hombres en este tipo de imágenes. El Ron Mulata, la mayonesa Doña Delicia, entre otros, forman la larga lista de productos que se basan en la “feminidad”. La razón es que para el patriarcado, el tráfico y la explotación de los cuerpos de las mujeres es una de sus piedras angulares, ya sea en la publicidad, como trabajadoras precarizadas, dentro de la familia como cuidadoras, etc.
  2. Los cuerpos de las mujeres están a disposición y bajo el control de los hombres: Ellos nos cosifican, nos compran, nos venden, nos tocan, nos abusan, nos violan… El propio hecho de que los usen en la publicidad es muestra de ello.
  3. Responde al deseo masculino heterosexual: Una de las fantasías más recurrentes de los hombres heterosexuales es poder tener sexo con varias mujeres a la vez. El fetiche central incluye también sexo entre ellas.
  4. La palabra CUBA en las nalgas de ellas: Sabemos el rol que dentro del imaginario popular se le otorga a las nalgas o culo de las mujeres. Sin duda alguna, no tienen el mismo significado si el rótulo aparece en un hombro que en el trasero. Esto último sugiere inmediatamente erotismo y sexo.
  5. Además Cuba, junto a otros “paraísos tropicales”, como pueden ser Tailandia y República Dominicana, es frecuentemente asociada al turismo sexual. Mucha gente viaja a la isla buscando sexo y además aluden que las cubanas son bien baratas.

El debate ha sido muy interesante; y he reconocido a muchas personas quienes han catalogado la imagen, sin titubear, de sexista. También he leído comentarios que exponen el carácter neocolonialista de la misma, lo cual he agradecido pues me ayudado a enfocar aun más mi mirada.

Seguimos en la lucha, ¡Otro mundo mundo sin misoginia y sexismo es posible!

¿Mercadotecnia de una nueva imagen-Cuba u oferta de alguna tradición o vanguardia cultural?

Por Desiderio Navarro

Esto no es más que una vergüenza que retoma, recombina y refuerza, hasta usando símbolos patrios, algunos de los peores fenómenos negativos señalados más de una vez en los Consejos Nacionales y en las reuniones de la Comisión de Cultura y Turismo de la UNEAC.

Ya en el Power Point que sobre el marketing turístico presenté hace varios años ante el Consejo Nacional de la UNEAC aparecían varias imágenes para turistas –afiche, lata de bebida, escultura en madera pintada– que, en una fusión de sexismo, racismo y pseudofolclor, ofrecían mulatas sensuales vestidas con la bandera cubana. La gran diferencia es que esas imágenes ahora ya han cobrado cuerpo y vida y bailan para el turista estadounidense.

Sólo una combinación de concientización ideológica y sanciones administrativas podría contrarrestar ese “vale todo para vender”, ese mercantilismo inescrupuloso en busca de esa “Money” que, simbólicamente, la foto descubre en el fondo y pone de relieve entre los dos cuerpos femeninos.

Hay que declarar inadmisible, de una vez por todas, la eterna coartada economicista de las “buenas intenciones” de la captación de divisas y turistas. De lo contrario, los “casos puntuales” serán cada vez más escandalosos y reiterados. En realidad, son casos sintomáticos tan
“puntuales” como las puntas de icebergs.

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Ante casos como éste, lo más comprometido de la intelectualidad y de la sociedad cubana en general seguramente no permitirá que, con su silencio, la voz de unos pocos intelectuales aislados resulte, sin quererlo, la única expresión de la conciencia crítica de la sociedad en la esfera pública. A todos los que amamos este país y su cultura nos toca ser los aguafiestas impugnadores del mercantilismo turístico inescrupulosamente pragmático, de la apropiación real y simbólica de espacios públicos por el lujo aristocrático o la banalidad pedestre corporativos foráneos, de la entrega de nuestras calles y nuestra cultura y hasta nuestra bandera como espectáculo o paisaje de fondo a la medida de los caprichos, fantasías y expectativas del Otro-con-Money.

Y sin más, que de actitudes hable Nicolás!

 

Maracas

De dos en dos,

las maracas se adelantan al yanqui

para decirle: –¿Cómo está usted, señor?

Cuando hay barco a la vista,

están ya las maracas en el puerto,

vigilando la presa excursionista

con ojo vivo y ademán despierto.

¡Maraca equilibrista,

güiro adulón del dólar del turista!

Pero hay otra maraca con un cierto

pudor que casi es antimperialista:

es la maraca artista,

que no tiene que hacer nada en el puerto.

A ésa le basta con que un negro pobre

la sacuda en el fondo del sexteto;

riñe con el bongó, que es indiscreto,

y el ron que beba es del que al negro sobre.

Ésa ignora que hay yanquis en el mapa;

vive feliz, ralla su pan sonoro,

y el duro muslo a Mama Inés destapa,

y pule y bruñe más la Rumba de oro.

Nicolás Guillén, West Indies, Ltd. (1934)

Observatorio de Medios: El síndrome “Quién tiró la tiza”

Imagen racista en calle de La Habana
Imagen racista en calle de La Habana. Imagen de Reno Massola

Hace unos años atrás, un tema musical cubano exponía sin mediaciones algunas la cruda realidad del racismo en la Isla y las inequidades que de él se derivan. La canción, que resumió posiciones encontradas, estuvo signada por Molano MC, integrante en ese momento de Clan 537, decía:

¿Quién tiró la tiza? El negro ese ¿Quién tiro la tiza? ¿no fue el hijo del doctor, no? ¿Quién tiró la tiza? El negro ese ¿Quién tiró la tiza? El negro ese porque el hijo del doctor es el mejor ¿Quién tiró la tiza? El negro ese porque el hijo del doctor da ropa, zapatos… El hijo del doctor merece un buen trato, el hijo del constructor… ese negro es delincuente y por eso este año, coño, va ser repitente.

Ahora el reconocido fotógrafo cubano Reno Massola comparte en su perfil de FB una imagen que me recuerda aquella canción. Pareciera que las personas negras siempre somos las culpables.

Reproduzco el análisis  que Massola publicase junto a la imagen. Saque Ud. sus propias (y contundentes) conclusiones.

El ruido ensucia (según el cartel, solo los negros hacen ruido). Sin embargo, en la esquina de mi casa y en K y 25 en el Vedado, hay sendas iglesias evangélicas (metodistas) que sus cultos los amplifican y molestan al barrio. Los domingos no puedes dormir la mañana y otros dias no puedes ni hablar en casa. Los vecinos hemos llegado a pensar que su dios es sordo al igual que las autoridades, que bien informadas de esto hace más de 20 años, hasta la mismísima Oficina de Asuntos Religiosos del CE, no hacen nada. Y los directivos de estas iglesias, jejeje, son blanquitos, blanquitos. Dicho esto sin animo racista, claro está. Pero me acordé al ver el cartel en 26 y Calzada de Puentes Grandes.