Test para detectar “el racismo que llevamos dentro”

Existe una línea muy delgada, pero prudente, entre acusar a una persona de racista y decir que “algo”, cualquiera que sea su formato, es racista.

Cómo psicóloga que soy, puedo diferenciar entre creencias, opiniones, estereotipos, actitudes, prejuicios y conductas racistas. Fueron cinco años aprendiendo, más que de memoria, cada uno de esos conceptos, los que yo, sin haberlo previsto en mi época de estudiante, hoy orientan mi análisis y mi activismo.

Sin embargo, como estamos en tiempos en que funcionan más las listas de plecas que el racionamiento y el ponerse en el lugar del otro, dejo en este post aquellas señales que me advierten que se reproduce, legitima o refleja, racismo, sexismo, misoginia, homofobia, islamofobia, o cualquier otra manera de discriminación de unos seres humanos sobre los otros; con la intención de que tú mismx puedas valorarte e identificar tus puntos flacos en este sentido.

Todo masticaíto para que no te quejes:

  1. Lo primero es tener el valor de decirse: “esto que estoy pensando no está bien”. No puede ser que sea así tan simple que todos los musulmanes sean terroristas”. En mi opinión, por ahí comienza el camino hacia la libertad, entendiendo por ello, la que reside en vivir con la menor cantidad de miedos, prejuicios y limitaciones posibles. Como dice la medicina: el primer paso hacia la cura es aceptar que se está “enfermo”.
  2. Tratamiento y representación estereotipada del tema; lo que mi abuela Niña llamaría “irse por lo más fácil”, porque estereotipo al fin, este es un especie de condensación o reducción de un asunto mucho más complejo. Para la gente perezosa es más efectivo pensar que la cantidad de melanina en la piel tiene que ver con el desempeño sexual. Es fácil: si con una oración puedes explicar lo que querías, ahí está el maldito estereotipo que hay que matar. Siéntete retadx. Ve más allá del punto final.
  3. Puedes notar a simple vista que hay una parte de la historia que falta; no importa si por ligereza, ignorancia o alevosía; pero sin duda alguna, hay un sesgo que quizás parta de la posición de quien la cuenta. Por ejemplo, muchas de las personas que declaran que “algo” no es racista están en una posición de privilegio o sencillamente no han vivido la discriminación en su piel.  
  4. Tienes que usar siempre un pero para destacar algo positivo en la persona en cuestion. Algo así como: “él es negro PERO más buena persona”. Y por qué no decir sencillamente “él es buena persona”. ¿Por qué PERO? En el subtexto está el error en considerar que las personas negras son, en su mayoría, MALAS personas.
  5. Pensar que una condición predestina a las personas a algo. Y aquí tengo que traer el “blancos empíricos” que le soltó una persona a una amiga muy querida y a su pareja. Ahhhh, por qué además hay una manera de ser “blanca” y otras… ¡Dime tú!
  6. Aquello que piensas o haces es burdo, soez, grosero, inhumano, como esas representaciones de las rubias donde se les intenta poner como tontas o de las feministas cuando se les cree “faltas de sexo”. Y también a las personas negras cuando se les representa como primates, seres primitivos, no “civilizados”, etc.
  7. La más importante de todas: daña la dignidad de un ser humano. Esto sería harto suficiente para reevaluar lo que piensas y haces. Para saberlo, no necesitas preguntarle a tu amiguito negro (ese mismo que usas para convencersete de que no eres racista), en su lugar ponte en su piel a partir de una condición de tu propia existencia: quizás sea tú seas homosexual, neurodivergente, migrante, campesino, mujer, negra…
  8. Si aún no puedes saber con certeza cómo evaluar que se estan incurriendo en una discriminación pues te convido a que hagas el siguiente ejercicio de repetición para ver si te suena:

Tengo varios amigos blancos que no son malos, es más nunca han estado presos. Para mí son negros por dentro.

Se están fajando en los bajos de la casa: un niño y un blanquito…

Mi mejor amiga también es blanca pero de lo más bonita, educada y limpiecita… Vaya, que es una blanquita de salir.

Dorita, mi mejor amiga blanca es tan buena e inteligente. ¡Lo único que le falta para ser perfecta es ser negras!

Mi nuera es blanca, pero la verdad es limpia como una negra.

Foto de portada: mbeo

El orgasmo revolucionario

Por Victor Fowler Calzada

 Hace pocos días, casi cuando mismo en la capital del país se celebraba una nueva edición de la Jornada contra la Homofobia y la Transfobia, a unos 100 kilómetros de distancia, en la ciudad de Cárdenas, un grupo de homosexuales fue detenido por la policía bajo la acusación de prostitución. La noticia aparece en una breve comunicación titulada “Detienen a gays, lesbianas y travestis en Cárdenas a pocos días de la IX Jornada contra la homofobia y la transfobia en Matanzas”, aparecida el pasado 13 de mayo dentro del blog “Afromodernidades” y con la firma del intelectual cardenense Alberto Abreu Arcia. Acompañando la noticia aparece la borrosa fotografía nocturna de una esquina en la cual se encuentran parados dos jóvenes vestidos y maquillados como mujeres.

Si es cierto o no que han cometido el delito del que se les acusa es algo que debe de ir precedido por una discusión profesional acerca de los límites para la definición de esa práctica que la autoridad tipifica como violación de legalidad establecida; dicho de otro modo, en el contexto de lo sucedido, resolver la contradicción entre la actuación policial y lo que en la nota expresa quien se identifica como Lulú: “…yo estoy en mi mundo. Ellos saben a lo que yo me dedico y lo que yo realizo. No sé por qué ellos caen en lo mismo”. O sea, las particularidades de esos dos “mundos” que funcionan según reglas diferentes, encontradas, opuestas.

Al mismo tiempo, la discusión acerca de los términos y contenidos del supuesto delito interesa menos que la repetición, en los testimonios, de lo que quien se identifica como Yanira describe del siguiente modo: “…cuando llegamos a la unidad, [ocurrió] lo mismo que ellos hacen siempre: reírse de uno, tenernos hasta tarde y querer levantarnos una Carta de Advertencia por prostitución masculina. Las áreas donde nosotros nos paramos las están alumbrando. Nos están como cerrando los pasos, sinceramente”. Es lo mismo a lo que se refieren Lúlú y Yadira quienes, según escribe el articulista: “no entienden esta situación y mucho menos por qué la policía cada vez que l@s detiene, l@s toman como objeto de burlas.” Algo que nuevamente aparece en el siguiente fragmento: “Cuándo le pregunté si tenían el nombre del policía o el número de la patrulla, Lulú respondió: “Ellos no dan ningún nombre”. (…) “fíjate si nos tratan como un cero a la izquierda”, y señala que le preguntó el nombre al oficial, y éste le respondió que no le tenía que dar ningún nombre, “que eso no era problema mío”.

II

Las preguntas de investigación a derivar de lo anterior, de no ser dolorosas, serían fascinantes como ejemplo de aquellos límites en los que el poder devela sus componentes más oscuros, donde comienza a poner en práctica una espeluznante autofagia. Lo primero de ello, la obscenidad de esa risa (completamente despreciable) gracias a la cual el contenido de la ciudadanía queda vaciado durante la situación de conflicto; dicho de otro modo, cuando la autoridad utiliza el poder en ella delegado para reirse de aquel a quien debiera de proteger. Aquí es necesario que quede absolutamente claro que esa autoridad no posee poder divino alguno, sino que en ella está depositado el poder de esa entidad colectiva denominada “pueblo”, dentro de la cual están estos propios sujetos burlados.

Este cambio de función, de la protección a la humillación, es explicable sólo si esos a quienes se considera delictuosos son apreciados como diferentes, “otros”; pero no según lo que “hacen”, sino partiendo de un medidor externo (para ello se suele apelar, como si todos compartiéramos su contenido, a algo a lo que llamamos “lo moral”) que los ridiculiza y priva de derecho ciudadano, que transforma a personas en juguetes o involuntarios payasos. La clave aquí es que esta policía que ríe no lo hace contra todo tipo de detenido, sino contra un particular tipo de detenido y no lo hace una vez, sino que lo hace siempre: “lo mismo que ellos hacen siempre: reírse de uno”. Puesto que es bastante poco imaginable que la policía se burle de los asesinos, ante quienes lo humano es experimentar horror, ladrones, violadores, secuestradores de niños o enemigos políticos, imaginar a quién o quiénes queda reservada, destinada, esa alegría perversa.

La risa es sólo la mitad obscena del abuso porque en su reverso el poder enseña su lado más desnudo y áspero como violencia simple; esto explica que el policía no sólo sea ríe, sino que (violando las propias normas de transparencia que supuestamente presiden el trabajo de la institución en sus relaciones con la población) se niegan a decir sus nombres, números, cualquier cosa que pueda identificarlos (para una futura queja) y tal vez hasta adopten una entonación de rufianes, pues es más que dudoso -hjaciendo otro ejercicio de imaginación- que lo siguiente haya sido dicho con delicadeza y respeto: “le preguntó el nombre al oficial, y éste le respondió que no le tenía que dar ningún nombre, “que eso no era problema mío”.

III

La violencia de lo sucedido ese día es un pequeño punto dentro de la larga historia de obsesión homofóbica por parte de las autoridades cubanas a lo largo de más de medio siglo; una obsesión que fluctúa en sus intensidades, pero que practicamente no ha dejado de existir nunca. En un chiste de mis años de secundaria (nací en 1960), la policía rodea la zona de Coppelia una noche, llena con homosexuales todo un camión con rejas y, antes de abandonar el lugar, comienza el chequeo de identidad de los detenidos. El policía encargado pregunta los nombres y todos van respondiendo con voz afeminada, pero llegan a uno que -de modo áspero y en forma crudamente viril- contesta que su nombre es Ramón Pérez. “¿Y este que está al lado suyo quién es?”, pregunta el policía. “¿Este?, responde el detenido, “¡este es mi marido!”. Lo que intensifica el chiste es que la última parte debe ser pronunciada con voz y gestualidad exageradamente femeninas.

O lo que es lo mismo a decir que nada desaparece, sino que deja residuos -de todo tipo y en todas partes- pues el chiste no flota sobre el aire, sino que corresponde a las penosamente célebres “recogidas” de los años 70 del pasado siglo en esa zona de la capital habanera. La violencia homofóbica quizás necesite de un mapa (que abarque los espacios, pero también las temporalidades) que nos posibilite ver, leer, el paisaje global de la violencia en una larga cadena de actos pequeños que lo mismo abarca iluminar una esquina particular que “higienizar” un sitio de reunión homosexual, reirse de un detenido que hacer chistes homofóbicos en un espectáculo público sin que ello merezca consecuencias.

IV

Esta disposición permanente, esta manía de controlar los cuerpos, en el escalón superior se manifiesta en dimensiones bio-políticas: movilizaciones militares o hacia la agricultura, espacios de supuesta purificación (como fueron las también célebres UMAP), desfiles que duran horas y se extienden a lo largo de kilómetros, jornadas de trabajo voluntario, tablas gimnásticas. La explosividad de cuerpos sanos (o a los que se intenta sanar), pasando de uno a otro sitio, activando, transformando; si pudieran ser calculados bajo la forma de energía generarían tantos millones de joules como el Sol, Cuerpos comunicando el espectáculo y la sensación de su cantidad de fuerza y de su limpieza esencializada.

El pasado 14 de marzo de 2016 apareció en el blog “El Estornudo” un artículo de Carla Gloria Colomé que -dedicado a explorar el mundo de los vendedores de “objetos de placer”- lleva como título “Vibradores vendo yo”. Se trata de un negocio que subsiste por debajo del radar, ya que la importación de dichos objetos” está prohibida en el país pues se le considera material pornográfico. Además de entrevistas a varios personas del negocio la autora busca establecer contraste con la opinión de trabajadores del aeropuerto que ofrecen detalles acerca de las prácticas de Aduana al respecto.

En este punto, si algo llama la atención es la mezcla de tolerancia y obscenidad. Lo primero porque, a pesar de todas las disposiciones (y obsesiones) legales, según informa el texto: “Nunca, al menos Yanara y los aduaneros que con ella trabajan, han decomisado ningún juguete sexual.” Lo segundo porque, según la misma testimoniante, “El trabajo en un aeropuerto es largo, extenso, agotador, (…) Algo hay que hacer para que el tiempo corra.” y es entonces que:

“A veces damos chucho entre nosotros, para variar un poco el día, el pasajero se muere de la vergüenza y me dice no lo saques y yo le digo por qué, a ver, por qué. Y llegan otros aduaneros con caras serias, el pasajero impaciente, hasta que sacamos el instrumento, y todo el mundo alrededor comienza a reír.”

En este fragmento la bondad (la disposición a entender el deseo del otro y aceptarlo como legítimo) pasa por el riesgo (de perder el trabajo si se es descubierto en un transparente ejemplo de “mano blanda”) e incluye la obscenidad (al exponer la más recóndita intimidad de ese mismo otro al que se ofrece una cómplice ayuda). O sea, en un mismo movimiento se hace burla del poder y se le reverencia.

V

En cualquiera de ambas historias, la de policías que se ríen de sus detenidos o aduaneros que ser burlan de la intimidad sexual de viajeros, son elementos comunes el que la posibilidad de actuar de tales modos se fundamenta en la autoridad y el hecho de que un grupo de sujetos ha sido colocado, señalado, ubicado, distinguido, identificado como seres de un límite donde las protecciones terminan.

No pocas de las contracciones futuras de la vida cubana van a pasar por esos límites y, en general, por el concepto mismo de límite y todo lo que implica; por el análisis de los involucrados en esta prácticas des-ciudadanizadoras y sus diversas conductas; por la calidad pública de hechos y personas o la voluntad de acumular silencio sobre ellos. Dicho de otro modo, van a ser debates propios de la tensión entre demandas de carácter civil y Estado, entre condición ciudadana y Estado de Derecho, entre democratización y autoritarismo. Puesto que nunca, bajo ninguna circunstancia, puede la policía burlarse del detenido, por des-ciudadanizar (palabra inventada) debe entenderse cualquier práctica cuyo diseño y efectos conduzca al aligeramiento del contenido de la noción “ciudadano” mediante la sustracción de derechos y la invención, enteramente impune, de atribuciones que no tienen ni el Estado ni sus órganos represivos, de control, administrativos o de reproducción de ideas.

Para terminar, confieso que, contrario a las normativas, me agrada la idea de un socialismo con consoladores: lo mismo importados que fabricados en el país y vendidos. Lo que suceda en el interior de una práctica erótico-sexual -individual, de pareja o múltiple- sólo debe de interesar a los implicados y el Estado sólo debería intervenir cuando haya afectación a terceros, violación del mutuo consenso y hasta ahí. El resto de lo que el Estado hace es vigilar las fronteras; cuidar que la democracia sea efectiva; que haya equidad y justicia social; que el entramado económico funcione y esté orientado al desarrollo; que los ciudadanos experimenten felicidad, pero absolutamente nada que tenga que ver con las vidas privadas de los ciudadanos porque la privacidad es un derecho ciudadano en sí mismo.

Es aquí donde el orgasmo revolucionario (lo cual es casi una construcción poética, lo sé) tiene que proponer(se) un goce sin exclusiones, una especie de utopía del ascenso universal en el cual todos los sujetos son dignificados en su deseo (repito que mientras no haya destrucción o daño de un otro) porque lo que resulta aquí comprendido y aprehendido es la infinita variedad de la experiencia humana. En la fantasía de este escenario, cualquier entrada de la risa que, desde que brota, busca degradar, es manifestación de un componente malsano, que quisiera contaminarnos a todos, que necesita de nuestro silencio o aplauso para conseguir extenderse por la totalidad del cuerpo social.

VI

La extensión del Derecho no trata exactamente del tiempo presente, sino del espacio de posibilidad para que algo tenga lugar; dicho de otro modo, no de la voluntad infantil de romper una norma, sino de batallar y arribar a las normas más justas para que sea mayor la oportunidad de realización en quienes nos suceden. Esto explica que, por encima de las restricciones del presente (que, en ocasiones hacen que terminemos aceptando cosas que internamente rechazamos, en las que tal vez no creemos siquiera o hasta nos disgustan) el Derecho habla de los espacios de libertad y felicidad, amargura, plenitud o miedo que van a tener nuestros hijos y nietos. No van, simplemente a recibirlos, sino que se los vamos a entregar, porque ese futuro es nuestra construcción.

Y ellos merecen mundos mejores.

Tomado de Oppianos.
Foto tomada del perfil de Yasmin Silvia Portales Machado en Twitter.

Lesbofobia en Cuba: Denuncian caso de acoso laboral

liana y olimpia
Liana y Olimpia, victimas de lesbofobia en Cienfuegos

El caso de Liana y Olimpia: la Dirección de la Empresa Provincial de Correos de Cienfuegos miente otra vez.

Los días 13, 14 y 15 de marzo del corriente salió al aire por Radio Ciudad del Mar, la emisora provincial de Cienfuegos, una serie de 3 artículos periodísticos titulada “Entre muros y puertas”, el tema: denunciar un caso de acoso laboral por motivo de orientación sexual ocurrido en la Empresa Provincial de Correos contra Liana López Filpo y Olimpia Díaz Borges, una pareja de lesbianas que luego de 5 años de sistemática hostilidad por la máxima dirección de la empresa e incluso por funcionarios de otras instituciones, fueron finalmente sancionadas aprovechando una situación de “indisciplina”.

El trabajo en cuestión hace referencia a la situación de Liana, mujer negra de 43 de años de edad, quien se desempeñaba como Subdirectora Comercial de dicha empresa desde hacia 7 años y quien fuera sancionada, en proceso sospechosamente expedito, a democión definitiva del cargo a otro de inferior categoría, por llamarle la atención a un trabajador que estaba consintiendo el maltrato de la propiedad social al permitir que un cliente permaneciera sentado sobre una de las mesas del Cibecorreo.

Ahora la dirección de la Empresa reclama “considerando que esto carece de fundamentos” en una carta otra vez plagada de mentiras con las que intentan justificar su proceder, sus argumentos: (ver fotos anexas)

Veamos ahora los hechos:

El día 12 de Diciembre Liana se encontraba distribuyendo facturas y pasa por el Cibercorreo, al entrar se encuentra a un cliente sentado sobre una de las mesas del local, inmediatamente se acerca a él y lo requiere, a lo que el cliente se disculpa y se baja, a continuación se dirige al gestor, quien hasta ese momento había tolerado la indisciplina, y le llama la atención a menos de 1 metro de distancia, con ese tono suave pero firme que tiene de voz, recordándole que ya le había llamado la atención en dos ocasiones anteriores, el trabajador encogió sus hombros, lo cual generó una advertencia de Liana “ya me cansé contigo” anunciándole que lo pondría en manos de su superior, Olimpia que la acompañaba también dio su opinión pero fue rápidamente silenciada por Liana.

Al día siguiente Luis Falcón Gómez, Subjefe de la Agencia Cienfuegos 1, uno de los jefes inmediato del trabajador requerido, aborda a Liana en el pasillo frente a su oficina y le pregunta por que no le había comentado de la “situación creada” en el Ciber a lo cual ella responde que ella le iba a mandar por escrito la queja al Jefe de la Agencia Víctor Fournier Rubio (cosa que hizo y consta) a lo cual replicó Luis Falcón de manera irrespetuosa que ella tenia que haberlo llamado inmediatamente para decírselo.

Días después el mismo Luis Falcón, entrega al director de la empresa Claudio M Feliu Cabreras un descargo contra Liana por que esta le había faltado el respeto al no comunicarle ni verbal ni por escrito la situaron y otro contra Olimpia confeccionado por el gestor del Cibercorreo con la misma acusación de falta de respeto.

El día 20 de diciembre luego de un Consejo de Dirección extraordinario, se decide reunir a la Comisión de Cuadros, y reclaman la presencia de Liana “pues había sucedido un problema con su persona y ella debía aclarar la situación” luego de algunas preguntas del director de la empresa, dan lectura al informe presentado por Luis Falcón que termina diciendo “…personas como estas no deben empañar el buen curso del proceso revolucionario” y como suponemos no se refería el accionar combativo y exigente ante lo mal hecho de Liana, entonces hacia referencia a su orientación sexual.

Dos detalles importantes: durante el análisis de la Comisión de Cuadros, Luis Falcón en muy mala forma dijo “que no le interesaba ni conocer su versión de los hechos, ni le interesaba su saludo” ofuscado por la contundente defensa de Liana que lo dejó en evidencia por mentir, y ante lo cual nadie de la comisión alegó nada, y segundo, el gestor del Ciber quien también participó en esta reunión, cuando relató los hechos y ante su explicación ambigua, al preguntarle Liana si ella le había faltado el respeto dijo que “no, que fue Olimpia, que ella lo que había hecho era mediar para que no hubiera discusión”.

A pesar de ello, en solo unos minutos, la Comisión de Cuadros decidió, por supuesta unanimidad, sancionar a Liana López Filpo a la Democión Definitiva del Cargo, pues según la notificación “habían valorado lo sucedido como algo grave y que además su evaluación como cuadro había sido Estancada” (esta última jugada fue muy sucia). En verdad, ni hubo análisis, ni unanimidad, ni elementos para tomar tal decisión por lo cual decidieron engrosar el expediente para tener excusas para ello. Solo tómese en cuanta que la evaluación como cuadro a la que se hace alusión, es sobre su trabajo durante el año 2011 cuando Liana había sido movida por resolución 50/2011 a Subjefa Económica de la Agencia Correo 1 y por tanto, no se desempeñaba como Subdirectora Comercial, y que fuera reclamada por no estar de acuerdo y nunca se le dio curso.

Y aun peor, de lo que realmente sucedió puede dar fe el compañero José M Rodríguez Guadarrama, entonces Subdirector General, presente en esa reunión: “realmente la mayoría no estuvimos de acuerdo con la medida, por que no había ningún elemento para eso, el gestor le dio la razón a Liana (reconoció que ella no le faltó el respeto) y quien le faltó el respeto a Liana fue Luis, incluso delante de todos, pero Claudio el director dijo … aquí yo soy el director y el máximo decisor…” y la medida salió por unanimidad. Este compañero ya no trabaja en dicha empresa por inconformidad con los métodos de dirección de Claudio M Feliu Cabrera.

¿Por qué miente la dirección de la Empresa de Correos cuando afirma: “… que la trabajadora (cuadro) le llamó la atención al gestor del Cibercorreos… de manera inapropiada, maltratándolo de palabra delante de los clientes…” cuando Liana ni alzó la voz, ni lo insultó, y lo reconoció el propio trabajador encartado? O cuando dice: “… que en ningún momento la trabajadora Liana, en su condición de cuadro, se acercó al Subjefe de Agencia Cienfuegos 1 para plantearle algo de lo ocurrido…” cuando esta le envió la comunicación escrita por correo electrónico al Jefe de la Agencia? (foto anexa)

¿Qué quieren decir con que “traspaso los limites de su autoridad” o cuando afirman que “… no cumplió con el deber de aplicar y desarrollar es su ámbito de dirección los métodos, estilos y técnicas de dirección aprobados por el PCC y el MTSS en cuanto a los trabajadores y la actitud ante las indisciplinas que se produzcan…” si eso fue lo que hizo, combatir lo mal hecho?

¿Qué análisis hizo la Dirección Nacional de Correos y el Ministerio de las Comunicaciones sobre este caso cuando, ante las evidencias a favor de Liana, (denunciadas además en una carta enviada a ese nivel por el Subdirector General José M Rodríguez Guadarrama) se limitó a confirmar la sanción?

Lo que no dice la Dirección de la Empresa de Correos:
A principios del año 2010 Liana López Filpo envía una carta al CENESEX haciendo notar que desde hacia ya dos años cuando conoció y empezó una relación intima con Olimpia se había desatado contra ella y su compañera una verdadera cacería de brujas, describía tres hechos ocurridos en los años 2008 y 2009 cuando Liana fuera convocada a varias reuniones en la que participaron entre otros la funcionaria del Comité Municipal del PCC en Cienfuegos que atendía Correos en aquel entonces, llamada Ibis, y el actual director de la empresa Claudio, para analizar su caso pues “por los comentarios existentes de que camina y anda con Olimpia” se había “desacreditado su militancia y su ejemplaridad como cuadro dirigente de la empresa”, en estas reuniones, todas informales, se le llegó a advertir que ella “podía andar con cuantos hombres quisiera pero con una mujer no” afirmándole que “ por esa situación se le excluía de pasar la Escuela del PCC provincial”.

Impuesta de ello la Comisión que presido, se realizó una queja ante el Departamento Ideológico de dicho órgano, que reconozco fue tratada con pertinencia por las compañeras que nos atendieron, dando garantías a Liana de un análisis con la funcionaria en cuestión, pues ello contravenía la voluntad política de la dirección del país de avanzar hacia un clima de comprensión y respeto de la diversidad sexual, durante un tiempo pareció tranquilizarse la situación.

Aunque, en la Empresa de Correos el director proponía su puesto en la Subdirección Comercial a otras trabajadoras, mientras Liana se recuperaba de una intervención quirúrgica de histerectomía total, porque “el partido la va a separar de las filas por andar con Olimpia y por tanto deja de ser subdirectora…” esta claro que ya desde entonces se venia perfilando todo lo que sucedería durante los 5 años posteriores.

Desde entonces los intentos de sanciones, los cambios arbitrarios de puestos de trabajo, los obstáculos para el adecuado desempeño de sus funciones, hacerla responder por procederes incorrectos de otros, las evaluaciones negativas de su trabajo sin elementos y “si no estas de acuerdo, reclama”… fueron parte del calvario que han vivido estas dos mujeres.

Liana López Filpo, victima de acoso sistemático, como consecuencia de todo este estrés mantenido por su condición de mujer, negra y lesbiana, como secuela de una subida de la tensión arterial sufrió un infarto cerebral con una hemiplejia izquierda que aun la mantiene de certificado médico, tiene una hija adolescente y sus padres están enfermos (por cierto, esas supuestas ausencias injustificadas fueron cuando necesitaba acompañar a su madre a Matanzas a ponerse los sueros citostaticos y realizarse las radiaciones y el director le negaba tiempo para ello), permanece en su hogar esperando que se haga justicia. Su pareja, Olimpia, fue sancionada a Separación Definitiva del centro de trabajo también por irrespetar al trabajador del Cibercorreo, ahora concurre a los tramites legales para su reclamacion al Tribunal Suipremo.

Y sobre la causa que dio origen a todo este proceso, el maltrato a la propiedad social, nada se dice, para estos impolutos funcionarios lo importante es aprovechar la oportunidad para abusar de su poder y quitar de una vez la piedra en su zapato. ¿Alguien duda que estemos ante un caso de acoso laboral por motivo orientación sexual? Esperemos que el nuevo Código de Trabajo recién aprobado por la mayoría de la Asamblea Nacional del Poder Popular logre poner freno a estas violaciones de los derechos de las personas gays, lesbianas, bisexuales, trans e intersexuales en Cuba. Y que alguno oido receptivo repare esta injusticia.

MSc Alain Darcout Rodríguez.
Coordinador de los Redes Sociales Comunitarias por la Diversidad Sexual.
Provincia de Cienfuegos