Agenda por los derechos de lesbianas, gays, bisexuales, trans, intersexuales y queers en Cuba

Basados en los principios de Yogyakarta sobre la aplicación de la legislación internacional de derechos humanos en relación con la orientación sexual y la identidad de género, en la Declaración de derechos sexuales de la Asociación Mundial para la Salud Sexual (WAS) y en virtud de las próximas reformas constitucionales y jurídicas en Cuba, integrantes de la comunidad LGBTIQ cubana nos hemos reunido para promover esta agenda.

Con la certeza de que todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos, que estos derechos son universales, inalienables, complementarios, indivisibles e interdependientes, iguales y no discriminatorios; que la orientación sexual y la identidad de género son consustanciales a la dignidad humana y, por consiguiente, la discriminación y el abuso laceran los derechos de lesbianas, gays, bisexuales, trans, intersexuales, queer y otras personas con sexualidades y géneros no heteronormativos (LGBTIQ).

Teniendo en cuenta que la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia, generalmente, acompañan la discriminación por orientación sexual e identidad de género, incrementando la exclusión social de personas, grupos y comunidades.

Proponemos:

a) Exponer esta agenda de derechos humanos en relación con la orientación sexual e identidad de género a la opinión pública.
b) Solicitar a la Asamblea Nacional del Poder Popular, al Consejo de Ministros y a los decisores de políticas, planes y estrategias que se consideren estas demandas referidas a:

 

MEDIDAS LEGISLATIVAS

En la Constitución Cubana:
1. Incluir la orientación sexual y la identidad de género como causales de discriminación en los artículos 42 y 43, relacionados con el derecho a la igualdad.
2. Modificar el enfoque heterosexista de los artículos relativos a la formación de la familia, Capítulo IV de la Constitución.
3. Modificar la definición de matrimonio en el Artículo 36. Se propone como alternativa de redacción: “El matrimonio es la unión voluntariamente concertada entre personas…”
4. Disponer que los efectos de esta modificación deban reflejarse en el Código de Familia, el Código Penal, la Ley del Registro Civil y en cuanta norma jurídica lo amerite.
5. Incluir un artículo en el Capítulo I, relativo a los fundamentos políticos, sociales y económicos, donde se refleje que: “El Estado reconoce, garantiza, y respeta la libre expresión de la orientación sexual e identidad de género de las personas.”

Código de Familia
6. Regular la institución del matrimonio como “la unión voluntariamente concertada entre personas…”
7. Garantizar la igualdad de condiciones legales, administrativas y de cualquier índole entre personas que no estén casadas, independientemente de su orientación sexual e identidad de género.
8. Incluir en el Título II, Capítulo VI, que la familia es responsable de garantizar el apoyo y protección a las personas independientemente de su orientación sexual e identidad de género.
9. Incluir los artículos que se consideren necesarios, a fin de reconocer la diversidad de familias que existen en Cuba, la manera en que estas pueden organizarse, y los derechos y deberes que les asisten.

Código Penal:
10. Derogar todas las disposiciones relativas al estado peligroso, las sanciones predelictuales y las de advertencia.
11. Incluir en el Título VIII, Capítulo III sobre asesinato y el Capítulo VII sobre lesiones, las circunstancias bajo las cuales se configura el crimen de odio como delito consumado.
12. Incluir en el Artículo 295.1 del Título IX, Capítulo VIII sobre delitos contra el derecho de igualdad, la orientación sexual, el género y la identidad de género como causales de discriminación. Comprender en este, tantas agravantes como en el resto de los artículos.
13. Incluir en el Artículo 295.2 la incitación al odio, la religión, la opinión política o de otra índole, el origen nacional, la posición económica, la región de origen, la discapacidad, la edad, el estado civil y la situación familiar, el estado de salud, el lugar de residencia, la posición socio-económica.
14. Retirar el artículo 299.1 relativo a la pederastia con violencia. Incorporarlo en el 298.1 como violación, sin hacer referencia al género de la víctima o el victimario.
15. Eliminar de los artículos 310.1 y 314 la referencia explícita “actos heterosexuales u homosexuales, u otras de las conductas deshonestas de las previstas en este Código”
16. Modificar el Título XI: Delitos contra el normal desarrollo de las Relaciones Sexuales y contra la Familia, la Infancia y la Juventud. Ej. Delitos contra la Sexualidad, la Familia, la Infancia y la Juventud. Definir la sexualidad humana como el bien jurídico a proteger.

Código de Trabajo:
17. Incluir la prohibición de discriminar por razones de identidad de género y estado serológico respecto al virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida) en el Artículo 2, inciso b. Estos motivos de discriminación estuvieron comprendidos en el anteproyecto de Código de Trabajo discutido en la Asamblea y fueron retirados.
18. Implementar artículos específicos que garanticen la protección y reconocimiento de los derechos laborales de las personas LGBTIQ. Las relaciones jurídicas laborales deberán ser explícitas en cuanto a proteger a las personas con VIH/sida y personas trans de la violencia laboral y el acoso sexual, así como no proscribir las relaciones amorosas entre las personas siempre que no tipifiquen como nepotismo.

Código de la Niñez y la Juventud:
19. Incorporar el principio de no discriminación por orientación sexual e identidad de género en todos los contextos familiares, institucionales y en la comunidad donde crece y se desarrolla la persona menor de edad.
20. Reconocimiento de la persona menor de edad como sujeto de derecho en toda su dimensión, con mención explícita a que las personas intersex no sufran modificaciones médicas correctoras de los genitales hasta que tengan capacidad para consentir sobre dichas prácticas de forma libre e informada. En estos casos como en cualquier otro concerniente a los niños y niñas se deberá tener en cuenta su interés superior.
21. Regular que la familia tiene el deber de apoyar y proteger a sus sucesores, independientemente de su orientación sexual e identidad de género.

POLÍTICAS, PLANES Y ESTRATEGIAS

Acceso a la información:
22. Implementar herramientas para acceder a la información estadística sobre criminalidad y violencia que se encuentran en manos de instituciones públicas.
23. Incorporar la variable orientación sexual e identidad de género de las víctimas en las informaciones anteriormente mencionadas.
24. Incorporación activa y sistemática al dominio público de información, que permita educar a la población en el disfrute de una sexualidad plena, basada en la igualdad y la no discriminación.
25. Crear un Centro de Información y Documentación frente a las discriminaciones, que lleve un registro de hechos de este tipo, a partir de investigaciones y/o denuncias realizadas por la población, organizaciones de la sociedad civil, instituciones estatales y otros actores sociales.
26. Estimular la generación de investigaciones públicas y accesibles que describan la realidad que viven las personas LGBTIQ.

Capacitación y sensibilización
27. Profundizar en la capacitación a los miembros de la Policía Nacional Revolucionaria y a los profesionales del derecho, acerca de derechos humanos y diversidad sexual para prevenir la discriminación y estigmatización de las personas LGBTIQ.
28. Implicar como capacitadores a activistas de derechos sexuales, sin que se constriña la participación solo a los grupos reconocidos por el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX).
29. Adoptar e implementar políticas públicas educativas, culturales, entre otras, que generen conciencia ciudadana sobre la necesidad de reconocer los derechos de las personas LGBTIQ. Entre ellas, campañas que sensibilicen a la sociedad cubana para prevenir los crímenes de odio.
30. Socializar e implementar el Programa Nacional de Educación Sexual a todos los niveles de enseñanza, con énfasis en los principios de igualdad y no discriminación.
31. Capacitar al personal de Salud Pública a fin de implementar políticas acordes a las necesidades de las personas LGBTIQ.
32. Identificar el estigma y la discriminación como factores de riesgo y de vulnerabilidad para la transmisión del VIH, durante las campañas y capacitaciones que se realicen.
33. Desarrollar talleres de capacitación y sensibilización con las organizaciones de mujeres para que se canalicen las necesidades y reivindicaciones de mujeres lesbianas y trans a través de la Federación de Mujeres Cubanas.
34. Capacitar al personal de las instituciones del sistema educativo a fin de que se reconozcan, respeten y protejan los derechos sexuales y humanos de las personas LGBTIQ, como garantía para su acceso a la educación y permanencia.

Acceso a la justicia:
35. Crear normas y protocolos dirigidas a las instituciones del Estado, con especial énfasis a las autoridades policiales, que garanticen la plena expresión y protección de las personas LGBTIQ en los espacios institucionales y públicos.
36. Exigir al Departamento de Protección a los Derechos Ciudadanos de la Fiscalía General de la República que atienda sistemáticamente, desde todos sus niveles, los casos de detenciones arbitrarias, crímenes por prejuicios y otras violaciones motivadas por orientación sexual e identidad de género.
37. Instar a la Oficina de Mediación de Conflictos de Violencia, Sección Género y Derecho de la Unión Nacional de Juristas de Cuba, su intervención en el acompañamiento a las personas LGBTIQ, cuyos derechos hayan sido violados por motivos de orientación sexual e identidad de género.
38. Establecer procedimientos jurídicos e investigativos para asegurar que las víctimas de violaciones a los derechos humanos por motivos de orientación sexual e identidad de género tengan acceso a la reparación, indemnización, rehabilitación, satisfacción y garantía de no repetición. Artículo 26 de la Constitución.
39. Ampliar la capacidad de actuación de los abogados para que, en el ejercicio de representación durante la gestión de la demanda de derecho, se agilicen las respuestas efectivas ante las violaciones de derechos humanos.
40. Regular la aplicación del derecho de admisión por parte de las instituciones estatales y privadas sobre la base de trato igual y no discriminatorio. Exigir que todo recinto que lo proclame exponga claramente cuáles son los requisitos para acceder al lugar.
Protección a los defensores de derechos de las personas LGBTIQ:
41. Incorporar una política de protección contra actos violentos e intimidaciones cometidas por parte del sector privado y autoridades públicas de manera que los defensores de derechos de las personas LGBTIQ puedan ejercer sus derechos a la libertad de expresión, asociación y reunión.
42. Modificar la Ley de Asociaciones, de manera que sea viable el registro legal de los colectivos y organizaciones que abogan por el reconocimiento y protección de los derechos sexuales y humanos de las personas LGBTIQ.

Programas:
43. Implementar un programa de reproducción asistida para mujeres y para hombres, sin necesidad de especificar su orientación sexual, identidad de género o estado civil.
44. Redefinir el trabajo de las “Casas de Orientación a la Mujer y la Familia” para su reactivación y lograr nuevamente el papel social que le corresponde, sobre todo en el abordaje de violencia de género.
45. Implementar políticas públicas para el mejoramiento de las condiciones socieconómicas de las personas que practican el trabajo sexual como forma de subsistencia, sin privación de su libre movimiento ni violación de otros derechos inalienables.
46. Impulsar desde el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social programas que contemplen la elaboración de una guía de buenas prácticas empresariales y de relaciones laborales, que busquen la creación de espacios libres de homofobia y transfobia.
47. Promover la ejecución de programas conjuntos entre el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, la Central de Trabajadores de Cuba y los sindicatos con el objetivo de abrir espacios de discusión y debate para la erradicación del acoso, la violencia y las prácticas discriminatorias en el ámbito laboral.
48. Promover la igualdad de oportunidades en el acceso al trabajo para las personas trans y de las personas con VIH/sida, respetando su grado de formación profesional y su profesión u oficio, en especial en dependencias del Estado.
49. Solicitar a la Federación de Estudiantes Universitarios que se reconozca como un principio de la FEU la no discriminación por orientación sexual e identidad de género, reflejándolo en el ABC y ratificándolo en las Disposiciones generales de sus Estatutos.
50. Solicitar al Ministerio de Educación Superior incorporar los conceptos de orientación sexual, género e identidad de género en los planes de estudio de todos los niveles de enseñanza. Que rediseñe el contenido de las asignaturas y la malla curricular conforme al PRONESS, eliminando cualquier vestigio de sexismo, estigma, discriminación o información no basada en el conocimiento científico.
51. Institucionalizar la perspectiva de género y enfoque de diversidad sexual como política de Estado a fin de que esta no dependa de personas sensibilizadas.

Participación en la vida pública:
52. Exigir a los cuerpos armados la plena protección de personas no heterosexuales y transgéneros contra actos de discriminación por motivos de orientación sexual e identidad de género.
53. Participación pública y activa de las personas que inciden en la toma de decisiones en la defensa y promoción de los derechos de las sexualidades y géneros no heteronormativos.
54. Libre acceso a los medios de prensa para expresar las posturas y visiones de las personas LGBTIQ.
55. Recomendar a las instituciones estatales ampliar las categorías sobre la sexualidad y el género presentes en sus planillas de trámites. Ej: femenino, masculino y otros.
56. Desestimar en los reglamentos de los cuerpos armados las bajas por conveniencia que estén motivadas por la orientación sexual e identidad de género.

Reconocimiento de la personalidad jurídica:
57. Aprobar una Ley de Identidad de género, con pleno reconocimiento de la identidad de género con la que la persona se identifica, independientemente a la realización de la cirugía de adecuación genital, en el cual su proceso de cambio de identidad se garantice mediante proceso administrativo. Deberá estar acompañada de normas jurídicas y procedimientos efectivos para que las certificaciones de nacimiento, los pasaportes, los registros electorales, y otros, muestren la identidad de género autodefinida.
Tratamiento de la sexualidad en los establecimientos penitenciarios:
58. Reformular las políticas hacia la población penal LGBTIQ así como a las personas seropositivas al VIH. Se deberá tener en cuenta cualquier necesidad derivada de su orientación sexual e identidad de género, incluyendo el respeto de sus derechos reproductivos y el acceso a la adecuación sexual si lo desea.
59. Exigir al Ministerio del Interior la creación de pabellones para las personas LGBTIQ recluidas.
60. Capacitar al personal penitenciario sobre los principios de igualdad y no discriminación respecto a la orientación sexual e identidad de género de la persona en estado de reclusión.
Prostitución, proxenetismo y trata de personas:
61. Eliminar las manifestaciones de acoso y de «saneamiento social» parcializadas a la práctica de la prostitución, y penalizar al cliente y al proxeneta, cuando se demuestre coerción, violencia, intimidación o delito consumado de trata o tráfico humanos.

Acceso de las personas trans a servicios de salud especializados:
62. Descentralizar, tanto como sea posible, las cirugías de adecuación genital, la asesoría, la evaluación por equipo de salud mental si se requiere, los tratamientos hormonales, la terapia de voz, la depilación láser, las cirugías “feminizantes” o “masculinizantes”, y otros tratamientos para las personas trans que lo requieran.
63. Garantizar el acceso de las personas trans a tratamientos de salud, sin que sea requisito obligatorio la valoración sicológica, someterse a la castración hormonal o a la cirugía de adecuación genital.

La Habana, mayo de 2018

Firman este documento:

Lidia M. Romero Moreno
Isbel Díaz Torres
Yadiel Cepero Madruga
Marta María Ramírez
Juana Mora Cedeño
Jimmy Roque Martínez
Yurena M. Manfugás Terry
Deyni Terry Abreu
Roberto Ramos Mori
Alberto Roque Guerra
Yaíma Pardo la Red
Julio Antonio Fernández Estrada
Jorge Luis Casas Batista
Sandra Abd´Allah-Álvarez Ramírez
Carlos Alejandro Rodríguez Martínez
Maikel González Vivero
Yasmín Silvia Portales Machado
Pedro Manuel González Reinoso

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Paso al cliente: solo si es rey, solo si es King

Por Norge Espinosa

A propósito del publirreportaje sobre el King Bar que salió publicado en Oncuba, el pasado 14 de septiembre.

La nota con la cual OnCuba, una de las publicaciones virtuales más leídas del país, celebra la existencia del KingBar, es uno de los ejemplos más flagrantes de ese periodismo interesado que nos acosará cada vez con mayor fuerza. Dictada evidentemente desde una tendenciosidad que disimula sus verdaderas intenciones en el elogio desmesurado al restaurante bar que hace unos meses desató polémicas por la homofobia que sus dueños ejercen ante la clientela que se acerca al sitio, planea ocultar parte de ese resquemor, y en ese afán, los párrafos de Cecilia Crespo se empeñan en lavar la imagen sombría que en aquella noche del 27 de junio recibieron, en la entrada misma, los activistas del Proyecto Arcoiris que intentaron esperar en ese recinto el Día del Orgullo Gay. La discusión allí sostenida sacó a flote lo que se sospechaba: sus dueños, haciendo uso de un “derecho de admisión” que en realidad es un acto discriminatorio del modo en que lo ejercen, prohibieron la entrada a los activistas, apelaron a voz en cuello al Cenesex como punto de apoyo de tal actitud, y se convirtieron en barrera infranqueable que solo dejaba pasar a quienes, por su aspecto personal o posibilidades económicas, puedan acceder según sus criterios a tal monárquico negocio.

Un texto que escribí sobre el tema se divulgó en las redes, y pasó de teléfono a teléfono, despertando criterios y anécdotas que confirmaban nuestros reclamos ante los que regentean el KingBar, que se reconocen homosexuales pero niegan a su clientela gay gestos y conductas que les permitan expresar libremente sus afectos. Lo que redacté fue la punta del iceberg, y el repaso a todo lo que afloró tras ese acontecimiento apunta a cuestiones mayores que el KingBar, en sí mismo, deja ver como síntomas de esa otra Cuba donde el dinero y el conservadurismo que tal elemento impone se irán sintiendo como un impulso nada benefactor. Esa Cuba ya está aquí, y hay quienes, desde ese horizonte, ya dictan morales, normas, parámetros, con los cuales juzgan a las personas, valorizándolas apenas en función de lo que les interesa obtener de ellas. El KingBar (cuyo logo nada original, pese a los elogios de la despistada redactora de OnCuba, y que no “acaba de nacer”, pues ya lleva un tiempo considerable abierto) se proclama gay friendly, cuando en realidad es parte de esa maniobra de lavado, de pinkwashing, que aspira a un homosexual que valga lo que pague, y no lo que diga abiertamente en un país donde la memoria de la historia sexuada no puede perder relación con batallas y conflictos que, pese a los avances tímidos en ciertos aspectos, sigue en pie. El turismo gay ya anuncia a Cuba como nuevo escenario. El artículo de OnCuba aspira a que el KingBar ya esté en ese paisaje, sin mencionar otros sitios donde homosexuales, lesbianas, y gente de cualquier condición y gusto, pueda sentirse a gusto sin tener que soportar la mirada reprobatoria del portero.

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Apena que OnCuba, atrevida en otras zonas de análisis crítico sobre la realidad cubana, se haya prestado para tal disimulo. No falta quien sospecha que se trata de un artículo pagado: allá OnCuba y su conciencia al respecto, cosa que no me interesa. No pienso recomendar el sitio, mucho menos ahora, a quienes quieran probar esos platos deliciosos que ella anuncia, aunque no me parece que ninguno sea tan exclusivo de ese menú como quieren vendernos, ni mucho menos celebrar mi cumpleaños a golpe de conga, como en tantos otros sitios de escasa originalidad, de acuerdo a lo que aquí se anuncia. Ni allí, ni en ningún sitio donde lo que vale sea el simple precio del cliente, el dinero con el cual valoramos a quien venga a la puerta, la mercancía que somos bajo esta clase de mascaradas. Da vergüenza. Los homosexuales y lesbianas de la Isla, los transexuales, los queers, blancos, negros, que nos reconocemos como parte del mapa de esta nueva Cuba, deberíamos ser más consecuentes con nuestra tradición, y la verdad de nuestros deseos y nuestros cuerpos, y combatir todo esto. Cecilia Crespo habla del KingBar como quien refiere una visita al Paraíso, y va de un lugar común a otro con la prosapia de quien quiere vendernos una nueva clase de detergente. Porque eso intenta: lavar esa imagen lamentable que el KingBar intenta escamotearnos, en una ciudad donde ya la competencia existe y donde uno puede, a Dios gracias, elegir dónde gastar el dinero que se ha ahorrado para sentirse mejor. Y sobre todo, no discriminado.

El KingBar es un sitio donde el cliente es rey, dice la redactora de este texto, acaso abrumada tras haber comido y bebido tantas maravillas como las que nos enumera en su elogio a tan poca cosa. Le concedo eso: solo el rey es cliente. El príncipe y no el mendigo. La realeza y no las personas. Nos vende un paseo por un Versalles de cartón, con esculturas monumentales y logotipo de escasa sutileza sexual, flamenco y congas cumpleañeras: una carroza del carnaval detenida en una esquina del Vedado. Yo, que elijo la calle y la cacería, ya tenía esa esquina marcada como un punto de La Habana que no necesito. Como no necesito esta página de OnCuba. Tal vez, ni siquiera a OnCuba. Porque en espejos como este, puedo encontrar cualquier cosa menos mi rostro.

Literatura LGTBI: leer en silencio, entre líneas

Norge Espinosa
Norge Espinosa

Desde el mes de marzo, los intelectuales Víctor Fowler y Norge Espinosa están realizando en La Habana un curso sobre la literatura cubana LGBTI. Ambos especialistas, con reconocida trayectoria dentro de los estudios culturales, se han interesado en visibilizar aquellas obras que presentan personajes con diferentes identidades de género y orientación sexual. Sobre esta idea, convertida en realidad gracias a la entereza y voluntad de ellos, hablo con Norge Espinosa.

¿Por qué un curso sobre literatura LGBTI? ¿Conoces experiencias anteriores en Cuba con las mismas intenciones?

El curso nace a partir de la necesidad de cubrir un vacío, no del mero gusto de dos escritores que sientan alguna inclinación especial hacia ese segmento de nuestra cultura que, vale la pena decirlo, sigue siendo ignorado por nuestras casas de altos estudios, generalmente muy reacias a la apertura de los estudios queer o de sus desprendimientos, bajo recelos de muy distinta naturaleza.

No es que no existan en Cuba tesis, trabajos de diplomas e incluso defensa de doctorados a partir de libros y autores y autoras que hayan entrado a este canon cubano LGBTI, sino que la articulación orgánica entre esas presencias y el concepto que se imparte en dichos espacios no funciona más allá de la voluntad particular de uno que otro interesado. Nos falta mucho por aprender y aprehender de esos tipos de análisis.

En Cuba, nombres esenciales como David William Foster, Eve Kosovsky o Judith Butler siguen siendo mera nota al pie de alguna bibliografía muy reducida, y es ridículo negar los postulados de ese autores, discutirlos, sin siquiera haberlos leído. Hay también un elemento puntual, y es que la tan temida teoría queer se ha ido convirtiendo en un cuerpo de estudios muy amplio, cada vez más multidisciplinario, y que en América Latina ha encontrado un eco poderoso desde ese margen, desde esa periferia, que la discute al tiempo que se sirve de ella para abordar a figuras tan diversas como Lemebel, Puig, Sarduy, Arenas, Perlongher, Lydia Cabrera, Pizarnik, Novo y tantas más. La teoría es un instrumento, no una sentencia a la que seguir mecánica ni mansamente. Pero eso no parece encontrar el impacto suficiente en la comodidad con la cual, desde la enseñanza o la crítica, nos dirigimos hacia la posibilidad de mejores y mayores lecturas.

El curso nace para organizar una cronología, un mapa marginal si se quiere, que dé nociones de una tradición, de una serie de presencias conectadas a pesar del fragmento, del silencio y el tiempo, a fin de hacernos entender que este asunto, en las letras y la cultura nacional, ha ido aportando nociones que merecen ser tenidas en cuenta, como clave e influencia en otros asuntos generalmente mal interpretados. Saber que se tiene una tradición puede hacernos más fuertes, menos solitarios. Una manera más de luchar contra ese estereotipo del homosexual, la lesbiana, el trans, como perfiles desamparados.

No, lamentablemente no recuerdo otras iniciativas de este carácter. Se habla del tema en eventos, en foros, hay libros mejores y peores sobre el tema, pero un curso concretamente dedicado al tema, no. Y es una pena. Recuerdo que en 2001 llegaron a Cuba dos de las figuras más notables de estos estudios: Daniel Balderston y José Quiroga, y a solicitud de una profesora de la Facultad de Artes y Letras dieron una charla básica sobre la teoría queer y sus ramificaciones hacia los estudios literarios del continente, tras la cual sufrieron la andanada del entonces decano de dicha facultad, quien afirmaba que esa era una teoría que segregaba a heterosexuales de homosexuales, que solo ofrecía estancos separados. Y así es que estamos ahora, a casi 15 años de aquello, haciendo este curso contra esa y otras formas del silencio.

El programa, accesible en la página de Facebook del curso, adelantó todos los temas, entre los que se encontraban, por ejemplo, algo tan interesante como “Colonia. Discurso nacional y normatividades sexo-eróticas en la formación de la nación”. También se propuso hablar del “Modernismo, decadentismo y sexualidad: Casal y Martí”. Te pregunto: ¿encontraron muchas o pocas referencias para el abordaje de esos períodos tan lejanos en el tiempo. ¿Podrías decir quiénes han sido los investigadores que se han dedicado a estudiar estas épocas?

Hay una serie importante de búsquedas en ese momento histórico que vienen a ser la arqueología o la prehistoria de esto que abordamos. Un ámbito poco visitado, y en el que se encuentran los puntos de partida de recelos, prejuicios y estereotipos que seguimos repitiendo, incluso de manera inconsciente.

Los años iniciales de la Colonia carecen de estudios suficientemente completos, no pocos de los archivos que tienen que ver con sus pasajes están fuera del país y llegar a ellos, para los historiadores interesados, puede ser muy complejo. Así que es un período en el que aún andamos a ciegas. Pero hay piezas ya a la vista, como la carta contra el “hombre-mujer” que aparece en el Papel Periódico de La Habana en 1791, firmada por José Agustín Caballero. Hay que leer entre líneas a veces para encontrar referencia a la condena que la Inquisición desató en Cuba contra los amujerados de Cayo Puto, que está en un libro de Fernando Ortiz, un argumento que luego, por ejemplo, reaparece en Contrabando de sombras, la novela de Antonio José Ponte.

Hilvanar esos fragmentos es un proyecto aún en camino, donde sobresalen figuras míticas como Enriqueta Faber, también protagonista de novelas muy diversas. Adentrarse en ese ámbito tiene el reto de los laberintos. Y sí, hay estudiosos que nos ayudan ya en ese propósito. Emilio Bejel ha emprendido esa senda, y con él están las aportaciones esenciales de Oscar Montero y Francisco Morán Lull acerca de Julián del Casal y sus desvíos, amén de lo que Víctor Fowler y Abel Sierra Madero van iluminando. Hay que ser capaz de leer, como te digo, en el silencio, entre líneas. Y hacer lecturas interesadas o “entendidas” para comprender que, por ejemplo, la mirada de José Martí hacia Oscar Wilde es más de lo que dice su célebre crónica. También en esa línea está la intención del curso, en ayudar a los alumnos a sobrepasar lo evidente.

Revisando esa misma lista de temas me salta a la vista que los nombres mencionados allí, y que de alguna manera pueden ser considerados hitos, son mayoritariamente masculinos. ¿Se pudiera trazar o no una historia de la literatura LGTB solo mencionando las contribuciones de las escritoras? ¿Quiénes serían esas a citar?

Es difícil. El rol de la mujer es uno de los más invisibilizados a lo largo de este proceso. Imaginar que un hombre abordara estos casos patológicos, engendros de la naturaleza, desvíos innecesarios del deseo, podía pasar como ficha curiosa. Que una mujer se expresara en tal sentido era una transgresión demasiado peligrosa. Te confieso que no me gusta la idea de ir desarbolando el proyecto en esa dirección, tal vez sea mi error, pero por ahora no me interesa ir desarticulando el cuerpo de estudios hasta llegar a esos límites que nos impiden apreciar la riqueza de intercambios, influencias, contradicciones y conflictos. No me interesa el análisis, al menos por ahora, que se limite a una literatura únicamente escrita por mujeres, o por autores travestis, o por enfermos de VIH Sida: esos compartimentos aún no tienen sentido, si es que los tienen, en las letras cubanas.

Hay que sobrepasar primero esta línea de sombra en la que aún nos movemos, aprender a leer esos autores como una tradición, antes de empezar a quebrantarla desde una perspectiva que los aísle de otros elementos que, desde mi manera de ver, también se interconectan con ellos, los movilizan, los hacen reaccionar. Amén de que para ello tendríamos que tener ante nuestros ojos obras ya desarrolladas y maduras, no solo fragmentos o asomos casuales a un tema, que es por desgracia lo que abunda. Ofelia Rodríguez Acosta, Graziela Garbalosa, algunas autoras relacionadas con la lucha feminista de inicios del siglo XX, son nombres que se repiten una y otra vez. Pero se olvida la manera en que Lydia Cabrera, por ejemplo, deja pistas sobre el homosexualismo en varios de sus textos sobre los cultos negros en Cuba (El monte y La sociedad secreta abakuá, para mencionar dos ejemplos) o se deslíe en el secreto dimediado y aún poco penetrable de su relación con Teresa de la Parra. O las anécdotas de la Loynaz sobre Gabriela Mistral cuando la hospedó en su casa de 19 y E.

Si esta historia está hecha de silencios, la que pueden contar las mujeres que aparecen en ella mediante cartas, diarios, documentos poco accesibles, todavía demorará mucho en dejarse ver como quisiéramos. Y eso pasa, incluso, con nombres muy recientes.

Leyendo los resúmenes me he percatado de que no solo se ha tocado la literatura cubana sino que también el curso ha estado marcado por un análisis exhaustivo del contexto y por la exhibición de ejemplos de otras manifestaciones artísticas, entre ellas el cine y el teatro. ¿Por qué la necesidad de hablar de otras manifestaciones? 

Una de las grandes carencias de nuestro mundo cultural es su inhabilidad para leer desde perspectivas muy variadas lo que sus principales acontecimientos provocan en otros espacios. Es como si Emilio Ballagas o Lezama Lima nunca hubieran influido en otras nociones de lo cultural entre nosotros. Crear una comunidad, hablar a nombre de ella, tiene que ser un reto mayor que se construye a partir de una lectura sediciosa y gozosa de muchos otros elementos. El teatro, el cine, las artes visuales, la presencia de artistas LGTBI en hechos sociales de cierta naturaleza a lo largo de todo este devenir, activa resortes que pueden desatar un cambio en la percepción de esas voluntades que tienen un punto de partida en lo erótico y sus posibilidades diversas, incluso como actos disidentes que tendríamos que leer en secuencia.

Ya está bastante fragmentada la percepción que tenemos sobre este asunto en la literatura. Imagínate si en lugar de llenar esos vacíos nos dedicáramos a solazarnos en ello. Ya hay bastante ignorancia disfrazada de pereza entre nosotros como para que no intentemos luchar contra ella desde esa línea, si se quiere, de combate. Integrar los nombres fundamentales que desde la sexología europea o norteamericana se fueron incorporando como conceptos básicos de discusión y reivindicación alrededor del homosexual a nuestros contextos, tiene que servir para saltar desde esas comodidades y desconocimientos, a fin de impulsar a los interesados en el curso a hacer preguntas mayores y más complejas.

¿Con qué tres libros o autores tendría que contarse necesariamente la historia de la “temática gay” dentro de la literatura cubana?

Es una pregunta de doble y triple filo. Podría decir: Hombres sin mujer, de Carlos Montenegro; Paradiso, de Lezama Lima, y El color del verano, de Reinaldo Arenas. Y me ganaré tu responso porque ya ves, no hay ninguna mujer en esa relación. Obras como las de Ena Lucía Portela o Ana Lydia Vega Serova, que tanto me interesan, son aún blancos en movimiento. De ellas espero que, también en el futuro, esas tres piezas que menciono puedan ser o no desplazadas. Hay que ser paciente, aún en plena batalla.

¿Podría concluirse que la literatura escrita desde la diáspora ha contribuido igualmente al tratamiento del tema?

Por supuesto. La salida de Cuba hacia los Estados Unidos, España y otros destinos de autores que desde los 60 han ido incorporando a sus imaginarios la vivencia de la homosexualidad tiene un campo de análisis más amplio del que imaginamos desde aquí. La lista es larga y muy variada en tonos, retos y calidades. Una antología sobre el tema tendría que incorporar varias de esas presencias si se quisiera tener por seria. Las oleadas sucesivas del exilio han llevado a puntos muy diversos del planeta a esos autores. Desde esa distancia, como hicieron en su día los miembros de Mariel, plantaron discusiones abiertas sobre el tratamiento del homosexualismo en Cuba que no deben seguir siendo ignoradas. Es una historia llena de dolor, nostalgia, resentimiento a veces, traumas y voluntades de cercanía a la Isla madre y a su historia, lo cual implica una voluntad crítica que sepa reconocer la calidad literaria más allá del golpe de la memoria y el olvido en esos textos. Pero la comunidad cubana LGBTI, a la hora de hacer su historia letrada, no puede prescindir de ellos.

Sobre lo logístico, que a veces nos puede poner al punto de abortar un proyecto. En el texto de convocatoria al curso declaras que el mismo se realizará todos los miércoles de cada mes, en el Centro Dulce María Loynaz, pero he sabido que eventualmente han existido obstáculos. ¿Mala suerte u homofobia?

Un poco de todo. El Centro Loynaz acogió la idea desde que la comunicamos a su director, Jesús David Curbelo. Luego, sobrevino una serie de infortunios que terminó haciendo evidente la escasa promoción que de tal curso se dio en la prensa y en los medios a los que el propio Centro tiene acceso. En la televisión hay spots sobre sus tertulias habituales, y no he dejado de recibir, a lo largo de estos meses, mensajes electrónicos que provienen de sus promotores difundiendo esos otros encuentros. Ninguno sobre el Curso Literatura Cubana LGBTI. Para colmo, luego, durante varias semanas, coincidían nuestras citas con apagones provocados por el cambio de postes eléctricos en esa área del Vedado. Pero no es solo lo que pasa allí. Me desesperé enviando mensajes sobre la convocatoria del Curso a universidades, personalidades, especialistas literarios, revistas, medios de prensa e instituciones como el Cenesex o el Centro Nacional de Prevención. La respuesta fue casi nula, y en verdad es decepcionante corroborar el rechazo hacia el conocimiento y el trabajo intelectual que implica ir más allá de la superficie que hemos recibido como respuesta. Se trata de un curso en el que hay que leer, discutir, no solo acudir a oír una charla. Y donde, al mencionarse la teoría queer, ya hay gente que reacciona desde ese rechazo institucionalizado al tema que he visto expresarse en otros espacios.

Es lamentable vivir en una nación donde la presunta comunidad LGBTI prefiera desgastarse en la única fiesta oficial del año, o en las noches de supuesta glamorous gaylife accesible solo a quienes dispongan de moneda dura. Un homosexual sin argumentos acerca de quién es y quiénes lo respaldan como ejemplo, modelo, tradición y conflictos, es una persona aún más desarmada de la que sus enemigos se imaginan. Y nos falta por aprender mucho, por saber mucho más allá de la lentejuela de una noche en el Karl Marx viendo a las divas del transformismo, o marcando la presencia oficial en un acto de lucha contra el VIH Sida. Creo que falta organización y conocimiento que no dependa solo de lo institucional, y eso sirve para todo el concepto de una Cuba que tiene que despertar de ese sueño paternal y congelado en el que se ha convertido en víctima de sí misma. Hay ideas y luchas que no son exclusivas de nadie, mucho menos de una institución, y si no encarnan de veras en quienes son parte de ella, si nos limitamos a creer que hay que esperar al permiso de quienes aparentemente controlan esos discursos y anhelos entre nosotros, poco avanzaremos. Poco seremos. Al final, estamos cerrando el curso, con un puñado de alumnos fieles, en la Librería Alma Mater. Ya se ve que no basta con las buenas intenciones. Romperse la cabeza contra el muro es un gesto que muchos evitan, y que en la comunidad LGBTI cubana parece no abundar. Porque, entre otras cosas, se trata de una lucha que no puede terminar en la Rampa o en las arenas tórridas de Mi Cayito, sino que tiene que incluir el cruce de diálogos y conocimientos. Mientras eso falte, el curso mismo, nuestra tarea, no está sino empezando una y otra vez.

¿Has pensado en hacer una multimedia con todo el material que se ha usado para el curso, donde se incluyan los resúmenes de cada encuentro, los fragmentos o las obras literarias en sí mismas, los audiovisuales? Me parece que quedaría un producto de excepcional valía.

Todo eso es posible. La página de Facebook no se cerrará cuando el curso termine: seguirá siendo un almacén de datos, libros, fotos, fragmentos, que espera acumular referencias que están muy dispersas. Es el mismo gesto que activé entre 1998 y el 2000 cuando hice las tres jornadas de arte homoerótico: conectar nombres, actos, testimonios y debates sobre algo que es cultura y mucho más. Se van acumulando títulos, experiencias y la idea es no clausurar esos espacios, de los cuales estamos tan necesitados. Siempre pienso en que podemos llegar más allá, no solo al gay, el travesti, la lesbiana, el paciente de VIH Sida, que está a unos pasos del Vedado. Pienso en el que vive en un ámbito no urbano, en el que no se siente tan aparentemente protegido por una red de gestos, transacciones, conductas, propias o impropias, que pueden escudarlo.

Creo en el saber, ya te digo, como un instrumento esencial. En principio, ya hablamos de este curso durante las acciones por el Día Mundial de lucha contra la Homofobia. Y preparamos un dossier para el segundo número del año de la revista Extramuros que abrirá otras coordenadas a partir de esta primera experiencia. Una multimedia implicaría, según los métodos de tal cosa en Cuba, el respaldo de instituciones que, como he dicho aquí, no se han mostrado particularmente interesadas en apoyarnos, aunque tal cosa dijera algo mucho más positivo sobre sus empeños y alcances.

Hurgar en temas complejos como las UMAP, la parametración, las políticas y verdades sobre el primer momento del VIH entre nosotros, es algo que no pocos prefieren evitar. Hay mucha gente interesada en el Curso fuera de Cuba. No soy ingenuo y sé que muchos de los más de 300 nombres que se acercan a nuestra página en Facebook radican fuera de la Isla. Ojalá pudieran ser más, y estar en diálogo vivo con nosotros, no solo porque salte alguna coyuntura y se “imponga” hablar del asunto, sino como una actitud orgánica, vital y necesaria, mucho más interactiva como idea de lo que discutimos, tenemos y aún nos falta por organizar y mejorar en el Curso. Esa es la expectativa. Para ello, en efecto, hay que sobrepasar muchas actitudes de simple cortesía, de tolerancia que disimula otros disgustos, de gestos que no van más allá del fashion y de lo moderno que parece ser estar al lado de gays, lesbianas, etc. Como dijo Víctor en la UNEAC, se trata de militancia y compromiso. Y eso abarca muchas maneras de pensar y leer la vida. Para eso, en realidad, hacemos el Curso. Como un gesto visible entre lo que se ha alcanzado en pos de una dignidad para esa comunidad LGBTI cubana. Pero también para despertarla, para ayudarla a hacerse ver en un espejo mucho más infinito.

Una versión de esta entrevista fue publicada en Cuba contemporánea