El orgasmo revolucionario

Por Victor Fowler Calzada

 Hace pocos días, casi cuando mismo en la capital del país se celebraba una nueva edición de la Jornada contra la Homofobia y la Transfobia, a unos 100 kilómetros de distancia, en la ciudad de Cárdenas, un grupo de homosexuales fue detenido por la policía bajo la acusación de prostitución. La noticia aparece en una breve comunicación titulada “Detienen a gays, lesbianas y travestis en Cárdenas a pocos días de la IX Jornada contra la homofobia y la transfobia en Matanzas”, aparecida el pasado 13 de mayo dentro del blog “Afromodernidades” y con la firma del intelectual cardenense Alberto Abreu Arcia. Acompañando la noticia aparece la borrosa fotografía nocturna de una esquina en la cual se encuentran parados dos jóvenes vestidos y maquillados como mujeres.

Si es cierto o no que han cometido el delito del que se les acusa es algo que debe de ir precedido por una discusión profesional acerca de los límites para la definición de esa práctica que la autoridad tipifica como violación de legalidad establecida; dicho de otro modo, en el contexto de lo sucedido, resolver la contradicción entre la actuación policial y lo que en la nota expresa quien se identifica como Lulú: “…yo estoy en mi mundo. Ellos saben a lo que yo me dedico y lo que yo realizo. No sé por qué ellos caen en lo mismo”. O sea, las particularidades de esos dos “mundos” que funcionan según reglas diferentes, encontradas, opuestas.

Al mismo tiempo, la discusión acerca de los términos y contenidos del supuesto delito interesa menos que la repetición, en los testimonios, de lo que quien se identifica como Yanira describe del siguiente modo: “…cuando llegamos a la unidad, [ocurrió] lo mismo que ellos hacen siempre: reírse de uno, tenernos hasta tarde y querer levantarnos una Carta de Advertencia por prostitución masculina. Las áreas donde nosotros nos paramos las están alumbrando. Nos están como cerrando los pasos, sinceramente”. Es lo mismo a lo que se refieren Lúlú y Yadira quienes, según escribe el articulista: “no entienden esta situación y mucho menos por qué la policía cada vez que l@s detiene, l@s toman como objeto de burlas.” Algo que nuevamente aparece en el siguiente fragmento: “Cuándo le pregunté si tenían el nombre del policía o el número de la patrulla, Lulú respondió: “Ellos no dan ningún nombre”. (…) “fíjate si nos tratan como un cero a la izquierda”, y señala que le preguntó el nombre al oficial, y éste le respondió que no le tenía que dar ningún nombre, “que eso no era problema mío”.

II

Las preguntas de investigación a derivar de lo anterior, de no ser dolorosas, serían fascinantes como ejemplo de aquellos límites en los que el poder devela sus componentes más oscuros, donde comienza a poner en práctica una espeluznante autofagia. Lo primero de ello, la obscenidad de esa risa (completamente despreciable) gracias a la cual el contenido de la ciudadanía queda vaciado durante la situación de conflicto; dicho de otro modo, cuando la autoridad utiliza el poder en ella delegado para reirse de aquel a quien debiera de proteger. Aquí es necesario que quede absolutamente claro que esa autoridad no posee poder divino alguno, sino que en ella está depositado el poder de esa entidad colectiva denominada “pueblo”, dentro de la cual están estos propios sujetos burlados.

Este cambio de función, de la protección a la humillación, es explicable sólo si esos a quienes se considera delictuosos son apreciados como diferentes, “otros”; pero no según lo que “hacen”, sino partiendo de un medidor externo (para ello se suele apelar, como si todos compartiéramos su contenido, a algo a lo que llamamos “lo moral”) que los ridiculiza y priva de derecho ciudadano, que transforma a personas en juguetes o involuntarios payasos. La clave aquí es que esta policía que ríe no lo hace contra todo tipo de detenido, sino contra un particular tipo de detenido y no lo hace una vez, sino que lo hace siempre: “lo mismo que ellos hacen siempre: reírse de uno”. Puesto que es bastante poco imaginable que la policía se burle de los asesinos, ante quienes lo humano es experimentar horror, ladrones, violadores, secuestradores de niños o enemigos políticos, imaginar a quién o quiénes queda reservada, destinada, esa alegría perversa.

La risa es sólo la mitad obscena del abuso porque en su reverso el poder enseña su lado más desnudo y áspero como violencia simple; esto explica que el policía no sólo sea ríe, sino que (violando las propias normas de transparencia que supuestamente presiden el trabajo de la institución en sus relaciones con la población) se niegan a decir sus nombres, números, cualquier cosa que pueda identificarlos (para una futura queja) y tal vez hasta adopten una entonación de rufianes, pues es más que dudoso -hjaciendo otro ejercicio de imaginación- que lo siguiente haya sido dicho con delicadeza y respeto: “le preguntó el nombre al oficial, y éste le respondió que no le tenía que dar ningún nombre, “que eso no era problema mío”.

III

La violencia de lo sucedido ese día es un pequeño punto dentro de la larga historia de obsesión homofóbica por parte de las autoridades cubanas a lo largo de más de medio siglo; una obsesión que fluctúa en sus intensidades, pero que practicamente no ha dejado de existir nunca. En un chiste de mis años de secundaria (nací en 1960), la policía rodea la zona de Coppelia una noche, llena con homosexuales todo un camión con rejas y, antes de abandonar el lugar, comienza el chequeo de identidad de los detenidos. El policía encargado pregunta los nombres y todos van respondiendo con voz afeminada, pero llegan a uno que -de modo áspero y en forma crudamente viril- contesta que su nombre es Ramón Pérez. “¿Y este que está al lado suyo quién es?”, pregunta el policía. “¿Este?, responde el detenido, “¡este es mi marido!”. Lo que intensifica el chiste es que la última parte debe ser pronunciada con voz y gestualidad exageradamente femeninas.

O lo que es lo mismo a decir que nada desaparece, sino que deja residuos -de todo tipo y en todas partes- pues el chiste no flota sobre el aire, sino que corresponde a las penosamente célebres “recogidas” de los años 70 del pasado siglo en esa zona de la capital habanera. La violencia homofóbica quizás necesite de un mapa (que abarque los espacios, pero también las temporalidades) que nos posibilite ver, leer, el paisaje global de la violencia en una larga cadena de actos pequeños que lo mismo abarca iluminar una esquina particular que “higienizar” un sitio de reunión homosexual, reirse de un detenido que hacer chistes homofóbicos en un espectáculo público sin que ello merezca consecuencias.

IV

Esta disposición permanente, esta manía de controlar los cuerpos, en el escalón superior se manifiesta en dimensiones bio-políticas: movilizaciones militares o hacia la agricultura, espacios de supuesta purificación (como fueron las también célebres UMAP), desfiles que duran horas y se extienden a lo largo de kilómetros, jornadas de trabajo voluntario, tablas gimnásticas. La explosividad de cuerpos sanos (o a los que se intenta sanar), pasando de uno a otro sitio, activando, transformando; si pudieran ser calculados bajo la forma de energía generarían tantos millones de joules como el Sol, Cuerpos comunicando el espectáculo y la sensación de su cantidad de fuerza y de su limpieza esencializada.

El pasado 14 de marzo de 2016 apareció en el blog “El Estornudo” un artículo de Carla Gloria Colomé que -dedicado a explorar el mundo de los vendedores de “objetos de placer”- lleva como título “Vibradores vendo yo”. Se trata de un negocio que subsiste por debajo del radar, ya que la importación de dichos objetos” está prohibida en el país pues se le considera material pornográfico. Además de entrevistas a varios personas del negocio la autora busca establecer contraste con la opinión de trabajadores del aeropuerto que ofrecen detalles acerca de las prácticas de Aduana al respecto.

En este punto, si algo llama la atención es la mezcla de tolerancia y obscenidad. Lo primero porque, a pesar de todas las disposiciones (y obsesiones) legales, según informa el texto: “Nunca, al menos Yanara y los aduaneros que con ella trabajan, han decomisado ningún juguete sexual.” Lo segundo porque, según la misma testimoniante, “El trabajo en un aeropuerto es largo, extenso, agotador, (…) Algo hay que hacer para que el tiempo corra.” y es entonces que:

“A veces damos chucho entre nosotros, para variar un poco el día, el pasajero se muere de la vergüenza y me dice no lo saques y yo le digo por qué, a ver, por qué. Y llegan otros aduaneros con caras serias, el pasajero impaciente, hasta que sacamos el instrumento, y todo el mundo alrededor comienza a reír.”

En este fragmento la bondad (la disposición a entender el deseo del otro y aceptarlo como legítimo) pasa por el riesgo (de perder el trabajo si se es descubierto en un transparente ejemplo de “mano blanda”) e incluye la obscenidad (al exponer la más recóndita intimidad de ese mismo otro al que se ofrece una cómplice ayuda). O sea, en un mismo movimiento se hace burla del poder y se le reverencia.

V

En cualquiera de ambas historias, la de policías que se ríen de sus detenidos o aduaneros que ser burlan de la intimidad sexual de viajeros, son elementos comunes el que la posibilidad de actuar de tales modos se fundamenta en la autoridad y el hecho de que un grupo de sujetos ha sido colocado, señalado, ubicado, distinguido, identificado como seres de un límite donde las protecciones terminan.

No pocas de las contracciones futuras de la vida cubana van a pasar por esos límites y, en general, por el concepto mismo de límite y todo lo que implica; por el análisis de los involucrados en esta prácticas des-ciudadanizadoras y sus diversas conductas; por la calidad pública de hechos y personas o la voluntad de acumular silencio sobre ellos. Dicho de otro modo, van a ser debates propios de la tensión entre demandas de carácter civil y Estado, entre condición ciudadana y Estado de Derecho, entre democratización y autoritarismo. Puesto que nunca, bajo ninguna circunstancia, puede la policía burlarse del detenido, por des-ciudadanizar (palabra inventada) debe entenderse cualquier práctica cuyo diseño y efectos conduzca al aligeramiento del contenido de la noción “ciudadano” mediante la sustracción de derechos y la invención, enteramente impune, de atribuciones que no tienen ni el Estado ni sus órganos represivos, de control, administrativos o de reproducción de ideas.

Para terminar, confieso que, contrario a las normativas, me agrada la idea de un socialismo con consoladores: lo mismo importados que fabricados en el país y vendidos. Lo que suceda en el interior de una práctica erótico-sexual -individual, de pareja o múltiple- sólo debe de interesar a los implicados y el Estado sólo debería intervenir cuando haya afectación a terceros, violación del mutuo consenso y hasta ahí. El resto de lo que el Estado hace es vigilar las fronteras; cuidar que la democracia sea efectiva; que haya equidad y justicia social; que el entramado económico funcione y esté orientado al desarrollo; que los ciudadanos experimenten felicidad, pero absolutamente nada que tenga que ver con las vidas privadas de los ciudadanos porque la privacidad es un derecho ciudadano en sí mismo.

Es aquí donde el orgasmo revolucionario (lo cual es casi una construcción poética, lo sé) tiene que proponer(se) un goce sin exclusiones, una especie de utopía del ascenso universal en el cual todos los sujetos son dignificados en su deseo (repito que mientras no haya destrucción o daño de un otro) porque lo que resulta aquí comprendido y aprehendido es la infinita variedad de la experiencia humana. En la fantasía de este escenario, cualquier entrada de la risa que, desde que brota, busca degradar, es manifestación de un componente malsano, que quisiera contaminarnos a todos, que necesita de nuestro silencio o aplauso para conseguir extenderse por la totalidad del cuerpo social.

VI

La extensión del Derecho no trata exactamente del tiempo presente, sino del espacio de posibilidad para que algo tenga lugar; dicho de otro modo, no de la voluntad infantil de romper una norma, sino de batallar y arribar a las normas más justas para que sea mayor la oportunidad de realización en quienes nos suceden. Esto explica que, por encima de las restricciones del presente (que, en ocasiones hacen que terminemos aceptando cosas que internamente rechazamos, en las que tal vez no creemos siquiera o hasta nos disgustan) el Derecho habla de los espacios de libertad y felicidad, amargura, plenitud o miedo que van a tener nuestros hijos y nietos. No van, simplemente a recibirlos, sino que se los vamos a entregar, porque ese futuro es nuestra construcción.

Y ellos merecen mundos mejores.

Tomado de Oppianos.
Foto tomada del perfil de Yasmin Silvia Portales Machado en Twitter.

Alfabetizar a la policía cubana en el respeto a la diversidad

Por: Francisco Rodríguez Cruz

“¡No te pongas pa’ eso, que te meto pa´l calabozo encantado de la vida!”. Esa fue la frase que usó un policía para amenazarnos a mi pareja, a un amigo cubanoamericano y a mí cuando intentamos saber la razón por la cual nos desalojaban de una céntrica esquina habanera a la que acuden cada noche decenas de jóvenes gais, lesbianas, bisexuales y trans.

Ese tipo de operativos policiales, según activistas y amistades homosexuales, son frecuentes en esa intersección de Infanta y 23, en la barriada del Vedado, uno de los puntos de reunión de la comunidad LGBT desde hace bastante tiempo.

Al día siguiente, luego de publicar en mi blog el audio de aquella tensa conversación con los oficiales del orden, presenté una queja formal contra el procedimiento policial, y en particular por la actitud y tonos abusivos de uno de los uniformados, ante la dirección de Atención a la Ciudadanía del Ministerio del Interior (Minint).

Semanas semanas después recibí respuesta a esa reclamación en una reunión con oficiales de esa dependencia y la jefatura de la Policía del municipio Plaza de la Revolución, con la cual quedé solo parcialmente satisfecho. ¿Por qué?

Aunque las autoridades esgrimen un rosario de indisciplinas y hasta probables delitos como justificación para a menudo intervenir y dispersar a la juventud que con asiduidad se reúne en esa u otras áreas urbanas cubanas, todavía nuestras fuerzas del orden público adolecen de mucha falta de profesionalidad en su desempeño frente a la ciudadanía.

Actuaciones discriminatorias como consecuencia de los prejuicios sobre la orientación sexual, la identidad de género, el color de la piel, el origen territorial o el estatus económico de las personas, por desgracia todavía resultan abundantes hasta en las acciones policiales más rutinarias, como pedirle a alguien su identificación personal en un espacio público.

Esta carencia de tacto para el manejo imparcial y respetuoso de la diferencia se manifiesta en una bastante extendida percepción ciudadana acerca de que existe una vigilancia mucho más estrecha —hay quienes dicen que puede llegar a ser casi un hostigamiento— hacia integrantes de determinados sectores sociales, a veces incluso con el empleo de lenguaje y gestos despectivos o inapropiados.

La diferenciación negativa en el tratamiento policial hacia individuos o grupos poblacionales que sufren cualquier tipo de estigma social, como puede ser el caso de la comunidad LGBT —pero podrían ser otros—, requiere mucho más que una simple disculpa como la que recibí a modo de satisfacción ante mi reclamo, aunque eso resulte un buen primer paso.

Porque la policía no puede atribuir las indisciplinas a la orientación sexual, la identidad de género o cualquier otro rasgo distintivo de las personas que asisten a determinado lugar.

Hoy ninguna autoridad o entidad pública en Cuba declararía o reconocería que detrás de alguna de sus acciones hay una motivación homofóbica, transfóbica o racista, pero todavía en la práctica puede suceder que tales sentimientos asomen su desagradable e injusta pezuña y decidan en un comportamiento puntual.

Los oficiales con quienes me reuní, por ejemplo, admitieron con honestidad que persisten los prejuicios homofóbicos y transfóbicos en parte de sus fuerzas. Les sugerí que les brinden a sus infantes y postas policiales en las calles una capacitación específica sobre aspectos de la diversidad sexual.

El estatal Centro Nacional de Educación Sexual y sus redes comunitarias de activistas que abogamos por los derechos de la comunidad LGBT, tenemos que continuar esta labor educativa, y no cansarnos de proponerles esa asesoría a todas las instituciones gubernamentales posibles, lo soliciten o no. Digo más: si la policía no va al Cenesex, el Cenesex debería ir a la policía.

De esa forma, si cada cual hace lo que corresponde, policía, instituciones, ciudadanas y ciudadanos, podremos salir a pasear una noche y compartir civilizadamente, ya sea en la esquina de Infanta y 23 o en cualquier otro sitio donde la gente joven —y vieja también— vaya a enamorar, flirtear, escuchar música o exhibir sus peinados y atuendos de moda, sin que les desalojen ni nos amenacen con meternos a un calabozo.

Foto: “Policía” de Jeff

Publicado en eltoque.com

Un boletín para la mujer lesbiana afrocubana

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Acaba de salir en La Habana una nueva publicación gestionada enteramente por activistas cubanas. Se trata del boletín TUTUTUTU, que pretende llenar el vacío que alrededor de la doble condición de ser una mujer negra y lesbiana en Cuba.

Gestionado por Logbona Olukone (historiadora) y Afibola Sinufola (poeta), ambas ligadas al movimiento cubano de hip hop, TUTUTUTU fue presentado el pasado viernes en La Habana y la tirada fue de 200 ejemplares. Los gastos de impresión y distribución han sido asumidos por sus creadoras.

Además de ofertas culturales el boletín incluye interesantes y novedosas secciones para una publicación de este tipo, como “El Ofertón” donde se promueven pequeños negocios que están en manos de mujeres negras y lesbianas de La Habana y “El sitio del mañungo” donde se incluyen  desde recetas vegetarianas hasta sugerencias y recomendaciones específicas relacionadas con la maternidad.

Descargar No. 1 de TUTUTUTU

Imagen: Annie Gonzaga Lorde (artista brasilera)

 

Me incluyo: Por espacios laborales sin homofobia y transfobia

Me consta que inscribir en Cuba el 17 de mayo como el Día contra la Homofobia ha sido una tarea titánica. Varias décadas dedicándole la jornada al campesinado cubano supuso resignificar la fecha y lo principal lograr que la gente joven se implicase en esta nueva festividad que llegaba al país en una fecha tan señalada.

Las jornadas contra la homofobia se vienen celebrando en el país desde el año 2007. En cada una de ellas participan activistas, promotores, en la mayoría jóvenes comprometidos con los derechos de las personas LGTBI y con el enfrentamiento al VIH-sida.

A la cabeza de la organización de la presente Jornada está como es habitual el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), al cual se une la Central de Trabajadores de Cuba (CTC). Las actividades tendrán lugar del 4 al 23 de mayo.

“Por espacios laborales sin homofobia y transfobia” es el lema escogido para lo ocasión; el que  nos hace recordar que el vigente Código del Trabajo, aprobado en el 2014, no incluye la identidad de género como motivo de discriminación en el ambiente laboral; lo cual  llevó a votar en contra de la mencionada norma jurídica a la diputada Mariela Castro, directora del CENESEX.

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Pareciera una contradicción que la CTC se sume a la celebración pues quizás debió jugar un papel más activo cuando se votó el Código del Trabajo, sin embargo es posible percatarse de que cada año las Jornada contra la Homofobia que se celebran en el país “aterrizan” en las particularidades de la sociedad cubana. En cada emisión se intenta responder a las propias necesidades que se derivan de la promoción de los derechos sexuales y reproductivos a lo largo del país, de las problemáticas legales que se presentan.

Varias han sido las instituciones y organizaciones que, de la mano de personas comprometidas con la temática, han participado a lo largo de estos 8 años. Ese es el caso del intelectual Norge Espinosa, quien ha organizado por varios años un interesante grupo de actividades en la sede nacional de la UNEAC. Dicho espacio ha logrado sacar el debate de ambientes puramente médicos, por llamarles de algún modo, para situarlos en el marco de las artes y la literatura, hecho loable teniendo en cuenta que las manifestaciones artísticas han ido a la vanguardia en el tratamiento del tema.

De manera similar la posibilidad de llevar la Jornada cada año a una provincia del país, en la presente emisión Las Tunas, significa sensibilizar y comprometer a los territorios y decisores regionales en la lucha contra la homofobia y la transfobia.

Hecha por jóvenes para jóvenes, la Jornada Cubana contra la Homofobia llegó para quedarse y ayudar a visibilizar todo lo que queda por hacer en el terreno de los derechos sexuales y reproductivos de las personas LGTBI, lo cual sin dudas impacta positivamente en toda la población.

Descargar rograma VIII Jornada contra la Homofobia

Publicado en El Toque

Imagen de portada: Carlos Abad

Carta del Proyecto Arcoiris a Esteban Lazo Hernández

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La Habana, 23 de junio de 2014

Año 56 de la Revolución

A: Esteban Lazo Hernández

Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular

Compañero:

La Gaceta Oficial de la República de Cuba acaba de publicar el texto definitivo de la Ley No.116 Código de Trabajo, y quisiéramos esclarecernos sobre los motivos de la ausencia en esta norma jurídica de elementos que muchas personas esperábamos hallar, luego de la discusión y aprobación de esta ley por nuestro máximo órgano legislativo, el cual usted preside.

Todo nuestro pueblo pudo ver por la Televisión Cubana el debate que sobre esta legislación aconteció en el Parlamento durante sus sesiones ordinarias de diciembre de 2013. Aquel análisis incluyó varias propuestas de la diputada Mariela Castro Espín, quien fue portavoz de un grupo de planteamientos hechos por trabajadores y activistas como parte del amplio proceso de consulta popular del anteproyecto de Ley.

Entre esas sugerencias estaba la inclusión de la identidad de género y el estatus frente al VIH como motivos por los cuales no resulta admisible discriminar a ningún ser humano en el ámbito laboral, dentro de los principios fundamentales que rigen el derecho al trabajo, en el inciso B del artículo 2 de ese cuerpo legal.

Sin embargo, a pesar del apoyo a esos pronunciamientos por otras diputadas y diputados, y de la intervención del primer vicepresidente cubano Miguel Díaz-Canel, quien abogó por tener en cuenta lo allí dicho y encargar esa encomienda a una comisión parlamentaria, esos dos aspectos no aparecen en la ley ahora publicada.

El asunto nos alarma no solamente porque ello implica un presunto desconocimiento de la voluntad expresa de varios integrantes de la Asamblea Nacional del Poder Popular, así como por lo grave que esto pudiera ser en relación con los principios y procedimientos democráticos que debieran regir el funcionamiento del Parlamento.

Pero incluso nos preocupa más la trascendencia humana y política de estas adiciones que fueron ignoradas sin explicación aparente, pues son las personas con una identidad de género trans las que más discriminación social y laboral sufren en nuestro país, y tampoco es un problema del todo resuelto el estigma y los prejuicios hacia las personas con VIH/sida, también en cuanto a sus capacidades profesionales y el derecho que les asiste a ejercer en cualquier tipo de empleo.

Por tanto, como ciudadanos y ciudadanas de este país, y también en nuestra condición de activistas por los derechos humanos y sexuales que defendemos la idea de una sociedad anticapitalista, revolucionaria y democrática, solicitamos una explicación pública sobre los criterios que siguió la mencionada comisión parlamentaria para excluir de la versión final de la Ley No.116 las citadas propuestas de modificación al proyecto de Código de Trabajo.

Agradecemos de antemano cualquier gestión que usted pueda realizar para responder con la mayor agilidad y total transparencia a nuestra respetuosa y cívica petición.

Saludos cordiales,

Integrantes de Proyecto Arcoíris. Colectivo LGBT, anticapitalista e independiente de Cuba.

Correo: proyectoarcoiriscuba@gmail.com. Blog: http://proyectoarcoiris.cubava.cu/

Con copia a Mariel Castro Espín, directora del CENESEX y diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular.

FIRMAN:
Anabel Mitjans Alayon, La Habana
Diarenis Calderon Tartabul, La Habana
Francisco Rodríguez Cruz, La Habana
Isbel Díaz Torres, La Habana
Jimmy Roque Martínez, La Habana
Luis Rondón Paz, La Habana
Maykel González Vivero, Sagua la Grande
Myrna Rosa Padrón Dickson, La Habana
Norge Espinosa Mendoza, La Habana
Pedro Manuel González Reinoso, Caibarién
Sandra Alvarez Ramírez, La Habana
Yasmín Silvia Portales Machado, La Habana

Justicia social. Ley suprema

homofobiaMi amigo Jorge de Armas, ha comentado un enlace que puse en mi perfil de FB, donde compartí y critiqué un post de la periodista cubana, residente en Miami, Yadira Escobar.

Escobar  en el post de marras (que ha borrado luego de varios días publicado) realiza una defensa de lo que ella llama la “familia”, en una especie de discurso de neo-homofóbico torpemente hilvanado, y donde califica de fundamentalistas (entre otros epítetos utilizados) a quienes desde la izquierda defendemos el matrimonio igualitario.

Regresando a Jorge de Armas, le pedí su anuencia para compartir en este espacio su comentario, en mi opinión, por las pistas que ofrece para mostrar la contradicción que se establece entre la Constitución cubana, que dice que el matrimonio es entre el hombre y la mujer, y la posible aceptación del matrimonio igualitario. Jorge dice entonces:

No estoy de acuerdo. El derecho a la unión civil entre personas tiene que ser considerado un derecho y no sujeto de voto o referendum. Sigue siendo una reminiscencia de los viejos valores buscar la democratización en asuntos esenciales.

En mi opinión es como pedir un referendum para ver si la gente está a favor de la libertad de expresión o en contra del nazismo.

La modificación del párrafo que cita Yadira Escobar no precisa más que de la aprobación de dos terceras partes de la Asamblea, y claro, de madurez y voluntad política.

Realmente a veces los gobernantes y legisladores tienen la oportunidad de preparar a los países para desarrollar plenamente la madurez social.

Si pensamos que modificar la Constitución no es prudente, para complacer a los sectores ortodoxas y conservadores, pues se puede eliminar el sexo de los documentos de identidad, leyes de igualdad, tanto propiciadoras como penales, eliminar todo requisito sexual para acceder a puestos de trabajo y profesiones.

Y si nos ponemos quisquillosos, con tanto marxismo y ateísmo científico, matrimonio es un sacramento, así que hasta queda feo en un Constitución “socialista”, modificamos el Código Civil, incluimos dos figuras más, “unión civil” y “pareja de hecho” sería una forma de propiciar la unión libre de los seres humanos y el disfrute de los derechos que otorga el estado benefactor, la seguridad social y la familia.

 

A propósito de un nuevo Código de Familia y el matrimonio igualitario en Cuba

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La Constitución de la República de Cuba decreta que el matrimonio es aquel que tiene lugar entre un hombre y una mujer. Sin embargo, la aspiración de muchas personas es tener la posibilidad de casarse con sus parejas del mismo sexo y no tener que, de aprobarse, recurrir a la unión civil porque, aunque en Cuba ambas formas tendrían la misma connotación legal, se cuestiona el hecho de que solo una parte de la población pueda acceder al matrimonio pues legitimaría la idea de que las personas homosexuales son ciudadanos de segunda clase.

Tenemos además como contexto favorable el hecho de que en algunos países latinoamericanos, Argentina y Uruguay específicamente, se ha legalizado el matrimonio entre homosexuales. Estas naciones se encuentran en la avanzada del tema a nivel mundial.

Acerca de los aportes del nuevo Código de familia, cuya discusión y aprobación se ha pospuesto por más de quince años, así como de la posibilidad de que el matrimonio igualitario sea incluido en él, conversamos con la abogada Zulendrys Kindelán Areas, quien trabajó durante varios años como asesora jurídica del Centro Nacional de Educación Sexual y en esa función participó, junto a otros juristas, en la actualización y revisión de la nueva norma jurídica.

¿Cuáles son los principales aportes del nuevo Código de la Familia relacionados con la diversidad sexual?

-En mi opinión, los aportes fundamentales del nuevo Código de Familia relacionados con la diversidad sexual, son los siguientes:

Propone un modelo de familia basado en relaciones más democráticas y de respeto a la diversidad, al tiempo que se ajusta mucho más a la realidad y a las necesidades de la sociedad cubana actual. Se emplea lenguaje de género, hoy ausente en casi todo el ordenamiento jurídico cubano.

A la luz de las nuevas propuestas, será ilegal la actuación del padre o la madre que excluya a su hijo/a de su vivienda o afecte sus derechos, incluyendo el de disfrute del espacio familiar por ser LGBTI. Las investigaciones y el trabajo con esta población desarrollados por el CENESEX nos revelan que en ocasiones la familia es el primer lugar donde son discriminadas y excluidas estas personas, por tanto, el nuevo Código se convertiría en valiosa herramienta para eliminar estas formas de discriminación que redundan en privación de derechos humanos fundamentales reconocidos por la Constitución de la República.

La nueva norma fortalece los principios de humanismo y justicia social, pilares fundamentales en la construcción de nuestro proyecto social. Lo digo porque en él existe un enfoque holístico en cuanto al alcance general de los conceptos de educación y responsabilidad de padres y madres en el cuidado y protección de niños y niñas, pues se incluye como parte del contenido obligatorio de la Patria Potestad el deber de buscar información especializada, sobre todo en el caso de los niños/as con trastorno de identidad de género, y lo más interesante es que no sólo será deber de los padres, sino también de los cuidadores, entendiéndose por tales a maestros/as y funcionarios que tengan a su cargo el cuidado de menores de edad. Con ello también se elimina la impunidad que en ciertos casos tienen algunas prácticas discriminatorias y de violencia de las que muchos/as son víctimas en la familia, en la escuela.

En el caso de las uniones legales, término con el cual se describen en la propuesta de Código de Familia las que tienen lugar entre personas del mismo sexo, se reconocen los mismos efectos económicos que en el caso del matrimonio tradicional. Así contarán con las mismas vías y procedimientos para reivindicar sus derechos en caso de disolución de las mismas, lo que solucionaría el estado de indefensión en el que quedan algunas personas ante esa circunstancia, sobre todo en materia de derechos sobre bienes, seguridad y asistencia social y transmisión de derechos hereditarios.

¿Por qué crees que aún no se ha discutido el nuevo Código de la Familia en la Asamblea Nacional?

-Creo que esa respuesta sólo puede darla el órgano legislativo, pues están dados al menos los requisitos iniciales exigidos por la Ley, a saber, la Constitución de la República de Cuba y el Reglamento de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), para presentar las nuevas propuestas. Ellos son las que establecen el procedimiento para la aprobación y modificación de una norma con rango de ley, es decir, indican quién y cómo se presenta. Para la aprobación final serían otros los presupuestos. No puede aprobarse lo que no se presenta.

De manera que si seguimos las rutas establecidas en la ley tendríamos: ¿Quién aprueba?
Según el artículo 62, del Reglamento de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en el que se establece el procedimiento legislativo, en correspondencia con el 88 ch y d de la Constitución de la República de Cuba, en sus apartados d y e, se indica que tienen iniciativa legislativa, o sea, pueden presentar propuestas de nuevas leyes o de modificación de las vigentes, entre otros, las Comisiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular y las direcciones nacionales de las organizaciones de masas y sociales.

En este caso, la iniciativa ha estado promovida por la Comisión de Atención a la Juventud, la Niñez y la Igualdad de Derechos de la Mujer de la Asamblea, y la Federación de Mujeres Cubanas.
En cuanto al ¿cómo?, en el Reglamento ya mencionado se establece que la iniciativa debe ser presentada al Presidente de la Asamblea, acompañada de una fundamentación que contenga los motivos del cambio, los presupuestos económicos, políticos, sociales que aconsejen su aprobación, las disposiciones de menor jerarquía que se modificarían, los resultados de las coordinaciones y mecanismos que garanticen la aplicabilidad y efectividad de la propuesta. (Véase artículo 63 del Reglamento de la ANPP).

En este caso, de hecho, existe un núcleo de materias que conforman en sí la propuesta y su fundamentación, que han sido previamente consensuadas con todas las instituciones, organismos y entidades que directa o indirectamente tienen que ver con el contenido de las nuevas propuestas en cada uno de los espacios desarrollados a tales efectos, dígase MINJUS (Ministerio de Justicia), Fiscalía General de la República, Universidad de La Habana, CENESEX, MTSS (Ministerio de Trabajo y Seguridad Social), MINSAP (Ministerio de Salud Pública), MINED (Ministerio de Educación) y TSP (Tribunal Supremo Popular).

Con respecto al ¿cuándo?, siguiendo la letra del mismo Reglamento, una norma se aprueba luego de que se discuta por el pleno de la Asamblea, previo conocimiento de la o las comisiones que correspondan según el contenido de la propuesta, aunque también dice que de considerarse –debido a la importancia de la ley que se pretende crear o modificar- puede someterse a consulta popular, como se ha hecho con casi todas las de reciente creación.

Por eso es que digo que el asunto va más allá de la voluntad de las instituciones que presentan las iniciativas. Pasa por la decisión de los diputados, pero lo esencial es poder presentar la propuesta para que comiencen a contar las fases del procedimiento, y que se llegue finalmente a un resultado y es ese momento, el de presentar la iniciativa, el que no se acaba de redefinir.

Estoy consciente de que tampoco la iniciativa legislativa puede ser intempestiva: cualquier materia, en cualquier momento. A los efectos de organizar el propio trabajo de la Asamblea existe un Plan Legislativo donde anualmente se ubican las normas que serán examinadas. Ese plan obedece, lógicamente, a las necesidades y prioridades del país, pero desde que comencé a trabajar más profundamente estos temas he asistido a la aprobación de varias normas, entre las que recuerdo ahora mismo la Ley del Tránsito, la de Seguridad Social, el Código de Trabajo, la de Inversión Extranjera. No dudo que sus contenidos son sumamente importantes para la sociedad cubana, a tal punto que han sido muy expeditos los debates y consultas populares.

La pregunta sería entonces: ¿son menos importantes y urgentes los contenidos de la propuesta de modificación del Código de Familia?

Las normas de familia afectan un espacio sensible de la sociedad. De hecho, la familia es la base para el funcionamiento económico de cualquier país. Si no va bien, el país no puede ir bien. Tampoco quiero decir que esté en crisis la familia cubana, pero sí creo que se enfrenta a situaciones que imponen retos que el Estado debe ayudarle a afrontar.

Pueden existir muchas razones por parte de los decisores sobre cuándo se va a discutir la modificación, lo que creo esencial es que a estas alturas debían darse al menos a las instituciones que promueven la iniciativa las razones puntuales de por qué no ahora, para poder trabajar en lo que falte (que no creo que sea mucho). Así también podría ubicarse la responsabilidad del no en un punto concreto pues, mientras tanto, lo que sucede es que como hay tantos caminos inconclusos y tantas determinantes, la pregunta de cuándo o por qué no se acaba de aprobar la modificación al Código de Familia seguirá sin encontrar un cauce concreto para ser respondida.

Sabemos que en el nuevo Código de Familia no se incluye el matrimonio igualitario como propuesta y en su lugar se propone la unión consensual. Te pregunto: ¿por qué no considerar el matrimonio igualitario, ahora que internacionalmente existe cierto consenso sobre él?

-Es cierto que el mundo ha evolucionado mucho en cuanto al reconocimiento legal del matrimonio igualitario, incluso en el área latinoamericana se han dado importantes pasos de avances, pero en el caso de Cuba, que no se considere matrimonio y sí uniones legales en el nuevo Código se debe a que el artículo 36 de la Constitución de la República de Cuba reconoce la familia, la maternidad y el matrimonio, exclusivamente, y más adelante el 36 explica que el matrimonio es la unión voluntariamente concertada entre un hombre y una mujer con aptitud legal para ello. Por tanto, una mención en el nuevo Código de Familia distinta a la consideración Constitucional del matrimonio sería inconstitucional, en el estado de regulación actual de nuestras normas jurídicas.

Pienso que las diferencias entre las uniones legales y matrimonio, a la luz de las nuevas propuestas, serán mayoritariamente nominativas, pues los efectos económicos de ambas instituciones serán los mismos, así como sus causas de disolución y las obligaciones. A mi entender, lo mejor es solucionar el silencio de la ley y la desigualdad que esta no-regulación (por decirlo de alguna manera) ha provocado, por el hecho de que algunas personas sí puedan contraer matrimonio (heterosexuales) y otras no, y las propuestas incluidas en el nuevo Código de Familia otorgan esa posibilidad.

¿Existe alguna manera legal de, desde la ciudadanía, presentar el matrimonio igualitario fuera del Código de Familia?

-Según las normas vigentes, la iniciativa de ley también la pueden ejercer los ciudadanos pero, en mi opinión, pedir directamente el matrimonio y en ley aparte no es la mejor solución o haría más largo el camino de eliminar la discriminación y la desigualdad, porque a la luz de las leyes vigentes el matrimonio es una institución exclusiva entre hombres y mujeres, y lo ha sido desde su surgimiento en el Derecho Romano. Es más largo el camino de desmontar esa institución antiquísima y que ha sido transversalizada por épocas a veces para bien, otras para mal, por la religión, la cultura, la política, los usos y hasta las costumbres, que denominarla de manera distinta para obtener prácticamente los mismos efectos, todo lo cual no significa que esté simplificando el hecho de la desigualdad e injusticia que esto entraña.

Otra razón, como ya expliqué, sería el tema de la inconstitucionalidad. En mi opinión, promover los cambios desde el Derecho de Familia es ideal porque acerca los temas del respeto a la diversidad, de la igualdad en la diversidad, al interior de la familia. Siempre digo que las personas LGTBI no son entes aislados. A veces en las luchas por la reivindicación de derechos desde los enfoques de minorías, grupos, sectores, se ha desviado la idea de estas personas como seres sociales. Las personas LGTBI son hijos de alguien, padres/madres de alguien, hermanos/as de alguien, abuelos/as de alguien. Y ese mensaje que se dará a partir de las modificaciones para mí es muy positivo.

¿Qué pasa actualmente con las parejas homosexuales que se casan fuera del país? ¿Podría ser reconocido su matrimonio, teniendo como antecedentes que a algunas personas trans que se operaron fuera de Cuba luego se les hizo el cambio de sexo/género en el carnet de identidad?

-Para las personas que se casan fuera de Cuba sucede que ese matrimonio no produce ningún efecto en Cuba porque la legislación nacional no lo reconoce, y eso será así mientras no se aprueben las modificaciones.

En el caso de las personas trans es distinto pues se operaron fuera de Cuba pero los documentos del Registro del Estado Civil que permanecen en el país aunque vivan fuera, y que dan cuenta de su estatus civil -dígase pasaporte, visado-, reflejan una realidad que cambia con la intervención quirúrgica y que es necesario modificar. No es porque sean o no trans, es porque hay un interés en registrar el estado civil de las personas por muchas razones, entre ellas el registro electoral, las políticas de seguridad social, y, por tanto, al Estado es a quien primero interesa que ese cambio del carnet de identidad tenga lugar.

Publicado en Cuba Contemporánea

Maykel González Vivero

Por la diversidad sexual en Cuba: “ En el activismo no sobra ningún grupo”

Maykel González Vivero
Maykel González Vivero

Especial para OnCuba Magazine

Del 6 al 10 de mayo se celebrará en Cuba la Conferencia regional de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersexuales para América Latina y el Caribe (ILGALAC), y se espera  que reúna a cientos de activistas de Latinoamérica y el Caribe interesados en una agenda común en el área relacionada  a los derechos de las personas.

El Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX) es la institución que por Cuba, está encargada de la organización del evento, en el cual participarán activistas de sus redes comunitarias y de otros proyectos ciudadanos independientes de la mencionada institución gubernamental.

Maykel González Vivero es un periodista cubano, con un marcado activismo contra la homofobia y por los derechos de las personas LGTBI en Cuba. Su labor es perceptible en su blog El Níctalope desde donde aborda regularmente la temática.

González Vivero formará parte de los activistas que por el proyecto anticapitalista e independiente Arcoiris estará presente en dicho evento. Ante esa posibilidad, surgen entonces las siguientes preguntas:

¿Cómo valorarías el hecho de que a pesar de los evidentes retrasos de Cuba, comparado con algunos países del área, en temas como los derechos de las personas LGTBI, haya sido escogido el país para la celebración de la Conferencia Regional de ILGALAC?

ILGALAC usa en Cuba la hospitalidad de una institución comprometida con los derechos LGBTI como CENESEX. Declaraciones recientes elogian los avances de la Isla y la oportunidad de compartirlos que también proveerá la conferencia. CENESEX, sin duda, ha pugnado con perseverancia y posee un inventario actualizado en materia de derechos LGBTI. Lamentablemente, la noción de un activismo ceñido a las estrategias institucionales no ha favorecido el empoderamiento de todas las personas LGBTI en el país. Asumir que sólo hay una ruta para promover y reclamar el ejercicio de derechos con implicaciones políticas deteriora la credibilidad de ese activismo institucional. Cuba, digámoslo sin la sutileza de las propuestas “respetuosas”, se ha quedado a la zaga con respecto a varias naciones latinoamericanas con atavismos semejantes a los nuestros. En Argentina, Uruguay, etc., la diferencia la hizo una sociedad civil saludable y heterogénea, capaz de establecer alianzas con los movimientos políticos progresistas para erigirse en entidad dialogante con los poderes.

Aprecio que ILGALAC haya optado por mi país, y cuento con que Cuba, además de exhibir sus discretos adelantos, esté dispuesta a sopesar las estrategias más avezadas que también expondrá la conferencia. Cuba tiene más que aprender.

En este sentido ¿qué podría ganar Cuba a partir de esta conferencia, especialmente en el tema de los derechos de las personas LGTBI?

Cuba ganará un buen debate. Acaso también se constituyan nuevas redes, otras rutas para el activismo. Todo dependerá de la capacidad que tengamos los cubanos de trascender las limitaciones del escenario turístico y del discurso triunfante que enunciamos en el programa divulgado por estos días.

En el sitio del CENESEX se debatió a partir de un post tuyo, donde cuestionabas a las vías efectivas para participar en la Conferencia. Como discusión al fin se abordaron otros temas, y en esas circunstancias un promotor de las redes comunitarias que tiene esa institución, al intentar valorar la realización de acciones por parte de activistas que no pertenecen a esas redes, aseveraba: “aprovecho la ocasión para hacerle saber a usted y al Proyecto Arcoiris que acciones de ese tipo solo entorpecen el proceso de cambio de mentalidad desde la sociedad y desde las acciones de sensibilización que se vienen realizando desde hace algunos años”. Mi pregunta es entonces: ¿qué crees de tal aseveración?

“Sensibilizar” es un verbo desafortunado en este caso. Los derechos se demandan, como revela la tradición cubana. Martin Luther King, aquel dulce incendiario, afirmaba que “los derechos demorados son derechos negados”. Argumentamos seriamente desde la certidumbre de estar asistidos por un derecho o nos entregamos dócilmente a quienes los niegan. Para dialogar hay que imponerse públicamente como entidades atendibles. En el activismo no sobra ningún grupo, ni siquiera la docilidad sobra, siempre que tenga su correlato enérgico. En el mejor de los casos, la estrategia de la sensibilización no puede excluir otros recursos. Que cada cual se reserve su modo de obrar también es un derecho. He dicho en otra parte que la lucha por los derechos LGBTI obliga a batallar por el ejercicio ilimitado de los derechos civiles y políticos. Las demandas de la ciudadanía LGBTI siempre serán políticas; es tiempo de asumirlas con esa connotación también en Cuba.

¿Qué expectativas tienes de la Conferencia?

La conferencia se anuncia con un cariz turístico que me desagrada. Será en Varadero, a la sombra de las palmeras; el acceso dependerá de paquetes anudados por Havanatur. Exactamente como una postal. La mayoría de las personas LGBTI cubanas ni siquiera saben que ILGALAC celebrará su conferencia en la Isla. No obstante, aparecer donde no nos esperaban obliga a multiplicar los sentidos del discurso con el propósito de representar ahí a los que seguimos fuera de la agenda reguladora del activismo LGBTI en Cuba. Me refiero a las lesbianas que demandan el acceso a la reproducción asistida, a las parejas del mismo sexo que no nos conformamos con la aspiración rezagada de una unión civil cuando podemos aspirar al matrimonio igualitario, a las personas transgéneros aún sometidas a la cosmovisión binaria de las instituciones. Debemos demostrar en la Conferencia que no somos tan monolíticos y dóciles. Disímiles e incluso contrapuestos modos de ejercer el activismo deben figurar ahí.

Por último, quisiera que te pusieras por un segundo en las siguientes identidades y me dijeras cual sería tu principal solicitud a un evento como este, si fueras:

Una mujer lesbiana, por supuesto cubana, de una pequeña localidad:

Reproducción asistida, derecho a la maternidad, pero más que eso, una estrategia transversalizada que propicie la visibilización por parte de las instituciones y los medios. Me han dicho que en un pueblo pequeño como Guaracabuya, por ejemplo, se cree que no hay lesbianas.

Transexual:

Terapia hormonal, de desearla, en cualquier hospital del país, sin mediaciones patologizantes. Que no haya que viajar hasta La Habana y demostrar una construcción convencional de la feminidad/masculinidad para acceder al tratamiento.

Madre de una adolescente lesbiana:

Una estrategia del MINED contra el acoso homofóbico en las escuelas. Abundan campañas contra el bullying en numerosos países. Las instituciones educacionales cubanas evaden referirse a estos episodios.

Hijo de pareja de hombres:

Existencia legal. Reconocimiento jurídico de las familias homoparentales.

Derecho de admisión

pussycat

Cuando Logbona Olukonee me compartió la idea de hacer el Motivito LGTBIH me pareció oportuno y mi aprobación la expresé brindándole mi apoyo.

En el documento redactado por ella para promover la acción se hacía mención a los espacios estatales que se existen en La Habana, y que cada día son más populares, donde se considera la entrada del público sexodiverso, y hasta se conciben noches especiales para él, pero que reproducen otras exclusiones como la de clase por ejemplo. Si no tienes plata o no estas “correctamente vestido” no entras. Muy a pesar de Nicolás y aquello de :” tengo el gusto de andar por mi país dueño de cuanto hay en él”

Por supuesto que está bien que existan lugares que incluyan a todo tipo de público, pero ojalá que la razón sea la inclusión y el derecho al disfrute y no el “cuánto puedes pagar” que mueve a muchos administradores de estos locales a considerar tener entre sus ofertas una especial solo para chicas, pensado en las lesbianas, o para “gay” en general, entiéndase homosexuales y heteros “sin complejos”.

Eso explica que la música sea siendo heteronormativa, sexista y misógina, en dependencia del voyeurista DJ de turno o que para sentarte en una mesa tengas que pagar 5 cuc, porque de ahí se paga la actuación de las artistas trans, dicen.

Ojala un día, en Cuba no existan espacios algunos que limiten la entrada por ninguna razón, “todo mezclao”, diría yo,  y que la administración no se reserve el derecho de admisión en un local estatal que, según nos enseñaron, es del PUEBLO.

Convocatoria: Taller Literatura Cubana LGTB

cubadiversidad-1El Centro Cultural Dulce María Loynaz, y los escritores Víctor Fowler y Norge Espinosa convocan a los interesados en participar en el Taller Literatura Cubana LGTB, el cual, con una programación de diez encuentros, comenzará sus lecciones en el propio Centro a partir del venidero 12 de marzo.

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