La lucha contra las discriminaciones en Cuba: Un pasito pa´lante y un pasito pa´trás

Transexual Cuba

Leyendo comentarios en blogs, sitios, y cuantos medios digitales atraen mi atención, he podido advertir las diferentes posiciones que desde Cuba, se asumen en temas como la diversidad sexual, la violencia de género y las relaciones raciales.

Por ejemplo, cuando ya pensábamos que teníamos ganado el debate a favor de la diversidad sexual, un medio oficial cubano publicó un artículo de opinión cargado de homofobia y pseudociencia.

Lo que más me ha sorprendido es, en primera instancia, las múltiples conexiones posibles entre las ideas defendidas por quienes usualmente se reconocen a sí mismos como adversarios, de manera que se desdibujan las fronteras si estas alguna vez existieron, entre la derecha y la izquierda.

En Cuba, cuando una piensa que ya no hay una vuelta atrás y presume de cualquier vuelta de tuerca será hacia la izquierda, aparecen posiciones decimonónicas en el abordaje de ciertas temáticas, de manera que ya no sabemos si se trata de una cuestión puramente ideológica o simplemente política.

Una amiga me dijo en una ocasión que habían temas para los cuales esa distinción no era útil, pues la gente se posiciona más bien atendiendo a sus propios intereses, actitudes y según sus prejuicios.

No quisiera ser categórica, pero en la Cuba de ahorita, encontrada en esos comentarios en los espacios digitales, se dibujan posiciones conservadoras, tradicionales, muy alejadas al desarrollo social de nuestro país.

Violencia de género

El primer acontecimiento que llamó mi atención fue cuando un grupo de intelectuales cubanas intentamos visibilizar, a partir de un caso puntual, la violencia de género.

Muchas personas hicieron de esta su causa, sin embargo no dejó de sorprenderme como activistas por la diversidad sexual o los derechos sexuales, prefirieron pasar de largo ante la realidad que constituye la violencia machista contra la mujer.

Más allá de las razones individuales de cada quien, lo importante para mí fue notar cómo los problemas de las mujeres son cuestiones de segundo orden, supeditadas a cualquier otra. Entonces, la violencia contra ellas no es una razón suficiente para movilizarnos. Como consecuencia somos para mucha gente de derecha, de izquierda, de arriba y de abajo, ciudadanas de segunda. Es violencia simbólica, es el patriarcado, es la misoginia…

Diversidad sexual

Fui, hasta hace poco, parte del comité organizador de las jornadas contra la homofobia (donde colaboraban muchas personas e instituciones y no solo el CENESEX) y por tanto testigo de como gente de bien trabaja por mucho tiempo y por puro activismo, con el objetivo de que las personas sexo-diversas logren vivir y disfrutar de sus derechos, atendiendo a que la Constitución de la República declara la igualdad de todos los cubanos y cubanos.

El href=”http://proyectoarcoiris.wordpress.com/” target=”_blank” rel=”noopener”>Proyecto Arcoiris, al cual pertenezco, se ha organizado desde ese mismo activismo pero de manera autónoma. En junio del 2012 realizamos una besada por la diversidad sexual, como manera de transgredir el paradigma heterosexista existente en la sociedad cubana. Asistieron personas de diversas procedencias, todas comprometidas con un futuro de derechos sociales, sexuales y reproductivos no solo para los heterosexuales. Realmente fue un día especial para quienes asistimos. Un logro más.

Pues cuando ya pensamos que tenemos ganado cierta parte del debate, entendiendo por ello que nos acercamos cada vez más a las soluciones dentro de la justicia social y la equidad que presupone un sistema donde el ser humano es lo más importante, un medio de prensa oficial presenta un artículo con referencias a conceptos ya desestimados dentro de las ciencias naturales y sociales.

En el artículo en cuestión, usted puede encontrar tanta pseudociencia y homofobia (incluida la preocupación ante el “estímulo desenfrenado a la homosexualidad”) que duda de su procedencia y puede llegar a considerar la colocación premeditada y alevosa en un medio que pertenece al único Partido que hay en Cuba; el cual, a partir de la discusión con el pueblo, consideró dentro de sus Lineamientos el respeto a la diversidad sexual y la identidad de género en la Isla. Sencillamente inexplicable, otro pasito pa´ atrás, diríamos en buen cubano.

Entre los comentarios a dicho artículo, se encontraron soluciones como realizar un referéndum nacional para establecer (o no) la posibilidad que parejas de un mismo sexo puedan ser reconocidas legalmente, como si los derechos humanos no fueran inherentes a todos los seres humanos y sin considerar que todos tenemos los mismos derechos humanos, sin discriminación alguna (valgan todas las supuestas redundancias).

Me preguntaba entonces si se ha hecho alguna vez en Cuba un plebiscito para aprobar por ejemplo la Ley de Seguridad Vial, la Tributaria o la de Maternidad. ¿Por qué entonces necesitan las personas reconocidas como heterosexuales decidir sobre la vida particular del resto de los cubanos y cubanas? ¿Es miedo? ¿Es enfermedad? ¿Es mala vibra? ¿Es homofobia?

Racismo

Cuando aquel texto de Roberto Zurbano salió en el New York Times (NYT), mucha gente salió a criticarle, y en muy contadas ocasiones se propició el debate, más bien la oleada de intervenciones proponía apalearlo, a la manera más primitiva posible.

En aquel entonces una amiga me preguntó, ¿qué es lo que no le perdonan a Zurbano: decir que hay racismo en Cuba; decirlo en el NYT; desde Cuba; por haberlo planteado siendo el director del Fondo editorial de Casa de las Américas; por ser un negro quien lo dice o por decirlo Zurbano?

En las críticas a Zurbano se vislumbraba el cuestionamiento de la validez del discurso de un negro acerca de su vivencia de discriminación racial.

Estoy segura de que las opciones anteriores no son excluyentes, o sea que en las duras críticas que se le hicieron a Zurbano (que no al texto, ojalá hubiesen trascendido el título para arribar a la discusión sobre la discriminación racial en Cuba) se cruzan más de una de las condiciones incluidas en la pregunta inicial. Sin embargo, la razón más recurrente en los comentarios, a veces explicita otras tácita, fue porque era negro.

El caso de los intelectuales que sobre el incidente y desde la Isla escribieron en contra de Zurbano saltó a la vista que las valoraciones emergieron del hecho de ser un negro dentro de la Revolución y con un cargo que escribe en un periódico del enemigo.

El punto de encuentro entre los comentarios dejados por lectores/as y los textos de esos intelectuales fue el cuestionamiento de la validez del discurso de un negro acerca de su vivencia de discriminación racial. La pertenencia racial de Roberto Zurbano matizó cada una de esas valoraciones de las cuales fue objeto, algo como que es menos legitimo hablar si se es objeto de la discriminación.

Me sigo preguntando que hubiese pasado si hubiese sido una persona blanca quien firmase el texto de marras. No obstante, en el momento en que vislumbré que había un subtexto a la hora de evaluar las palabras del Zurbano, y a propósito de los diversos debates en los que participé en aquellos días y los epítetos que allá se me endilgaron, declaré en mi bitácora:

Si una persona blanca habla de racismo:

1. Es solidaria
2. Es objetiva
3. Es una buena persona
4. Es antirracista

Si yo, mujer negra cubana, hablo de la discriminación racial:
1. Soy una malagradecida
2. Tengo una herida abierta
3. Me subvaloro
4.Soy una racista

Sobran las explicaciones. No obstante escribir esas breves líneas fue para mi un buen ejercicio terapéutico, una vuelta a mí misma, al tiempo que varias persona, de esas que no necesitan ser negras para reconocer al racismo en Cuba, lograron percatarse de cómo se nos cuestiona por el simple hecho de ser negros o negras activistas antirracistas. ¿Es miedo al negro? A ese negro que ya no pueden tildar de ¨atrasado¨, ¨haragán¨ o ¨marginal¨.

Las mujeres negras

Son contados los intelectuales varones, blancos y negros, que respaldan lo que están haciendo las cubanas afrodescendientes por visibilizar sus propias contribuciones a la historia y cultura.

Los mitos de la fragilidad femenina, la hipersexualidad de las mujeres negras o la creencia del ¨negro violador¨ han sobrevivido dentro de un paradigma feminista aún blanco.

El sexismo pulula por las intervenciones y decisiones; además son minoritarios los espacios abiertos para discutir el tema y proponer soluciones. La problemática de las mujeres negras en Cuba continua siendo de tercera, al cual se le antepone hasta el propio tema racial.

Si tenemos en cuenta cómo ha sido planteado dicho tema en la agenda de las diversas comisiones y organizaciones cubanas dedicadas a trabajar por la equidad racial, las mujeres negras han quedado históricamente al margen. Sin embargo, existe una excepción que confirma esa regla, es más, existen dos excepciones en mi opinión: la primera el grupo Afrocubanas, donde se privilegian la horizontalidad y el consenso, y el capítulo cubano de la Articulación Regional Afrodescendientes, donde las negras han sido decisivas. En ambas estructuras a las mujeres les ha tocado parir contenidos y maneras de hacer, por suerte para el resto de integrantes, y lo han sabido aprovechar sobremanera.

Pero también son pocas las feministas cubanas blancas que reconocen el problema racial dentro y fuera del feminismo. Se otorgan premios, se realizan jornadas y las negras quedamos sumidas en el etcétera.

Por otra parte, la historia del feminismo cubano está contado desde la blanquitud, a pesar de que varias intelectuales han revelado acontecimientos importantes en la historia y la cultura nacionales que tuvieron como protagonistas a las mujeres negras.

Pasé una maestría que, a pesar de tener un módulo acerca de las identidades y las subjetividades, aportó muy poco a la consideración de la pertenencia racial a la feminidad-masculinidad. Tampoco escuché hablar, dentro de aquel programa académico, de la existencia del feminismo negro.

He encontrado en contadas ocasiones al racismo como temática fundamental de algún evento organizado por las feministas académicas. Es aún insuficiente la deconstrucción del sistema de valores y creencias asociados a la identidad racial. Los mitos de la fragilidad femenina, la hipersexualidad de las mujeres negras o la creencia del ¨negro violador¨ han sobrevivido a un paradigma feminista aún blanco. ¿Es desidia? ¿Es desconocimiento? ¿Es la necesidad de homogeneizar el(los) feminismo(s)?

Lo peor es que en Cuba, a pesar del paradigma humanista que muchas personas siguen, los activismos no logran conectarse de manera coherente y definitiva: las mujeres andan por un lado, los gays por otro, los negros en sus asuntos. Vaya, que cada vianda del socorrido ajiaco de Fernando Ortiz se ablanda no solo cuando puede, sino también, y sobre todas las cosas, cuando quiere. Ceder una parte del poder que otorgan la masculinidad, la heteronormatividad, la blancura constituye aún un reto en la Cuba del siglo XXI.

Tomado de Pikara Magazine.

MICROPOST: Decididamente,sirvio!!!!

Parece que la publicación en el NYT del articulo signado por Roberto Zurbano sirvió para algo más que para sacarlo de su puesto de trabajo, pues Bruno Rodríguez, ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, dijo hace dos días en Naciones Unidas:

Como complemento al esfuerzo gubernamental y a la completa protección que dan nuestras leyes, se ha decidido encargar a un Vicepresidente del Consejo de Estado del seguimiento y la supervisión de la lucha contra el racismo y la discriminación racial.

Evidentemente es el reconocimiento de que SI HAY RACISMO Y DISCRIMINACIÓN RACIAL EN CUBA y sobre todo que, para su solución, hace falta que el Gobierno (y el Estado) se meta en el asunto.

Comienzo a soñar con la posibilidad de constar con una Ley contra el racismo y la discriminación racial que convierta en delito lo que ahora se asume como un ejercicio de cubanía: burlarse de los negros, agredirlos verbalmente, etc.

Ps: No soy ingenua, se que las cosas pasan cuando tienen que pasar… donde se incluye hasta la acción de nuestros egguns, luz para esos espiritus!

The Country to Come: and My Black Cuba? By Roberto Zurbano. The original article as submitted to the New York Times

AN INTRODUCTORY NOTE

There is a Yoruba proverb which says “By losing you win.” Reflection, criticism, and greater commitments for change are what I have won in these recent days, first turbulent and then clarifying. Because of these discussions, today I better understand the people and the positions they have defined with regard to racism.

At the end of a month there have been dozens of texts published in and outside of Cuba. My questions are still the same and my convictions even stronger. The answers multiply, ramify and achieve new pathways in the debate. The original Spanish text has been requested more than once; in my March 26th note, I explained why I could not make it immediately available: it was not merely out of respect for my contractual arrangement, but also a moral response to the New York Times.

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El país que viene: ¿y mi Cuba negra?. Texto original entregado al NYT por Roberto Zurbano

Por Roberto Zurbano, 13/3/13: artículo original entregado a The New York Times

NOTA DE PRESENTACION

Un refrán yoruba dice que perdiendo se gana. Reflexión, crítica y compromiso mayores he ganado en estos días, primero turbios y luego, esclarecedores. Hoy entiendo mejor a los sujetos, sus ideas y las posiciones con que, en la discusión, se definen ante el racismo. Al cabo de un mes se cuentan decenas de textos dentro y fuera de Cuba. Mis preguntas siguen siendo las mismas y mis convicciones más fuertes. Las respuestas se multiplican, se ramifican y alcanzan nuevos caminos en el debate. El texto original, en español, fue
requerido más de una vez; en mi nota del 26 de marzo expliqué la causa que impedía publicarlo de inmediato: no fue un simple respeto al contrato sino también una respuesta moral al NYT.

Finalmente, traigo a la luz los textos prometidos: el original en español, tal y como lo envié, antes de ser traducido por el periódico y una traducción al inglés, más decente, profesional y respetuosa que la aparecida finalmente en el NYT; obra de la amistad y el compromiso con la causa antirracista. Estos son los textos y el itinerario que explican las distorsiones que he denunciado. Sobre las ideas originales sigo sosteniendo la responsabilidad y el ánimo de discutirlas dentro y fuera de Cuba.

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Zurbano y el “New York Times”: Lo perdido y lo ganado en traducción

Por Alan West-Durán

Un artículo de opinión escrito por Roberto Zurbano de Casa de las Américas, publicado el 23-24 de marzo, 2013 en el “New York Times” (NYT) es un buen ejemplo, por una parte, de valor y franqueza; y por otra, de mala traducción, insensibilidad cultural y ceguera histórica (en especial en lo que toca al esfuerzo de titular descarriado sino mendaz por parte del diario neoyorquino. Empecemos con el título: la versión original en español era “El país que viene: ¿y mi Cuba negra?” La veracidad del título de Zurbano estriba en su consonancia con el compromiso cubano a favor de la igualdad social y las futuras posibilidades del país que auguran nuevas transformaciones y en cómo explora el futuro de Cuba y la verdadera igualdad para su población negra. Su crítica se hace dentro de un proceso revolucionario activo y en marcha, en el cual la justicia debe trabajarse, y no tomarse por dado. Este entendimiento del futuro a construirse es medular porque el artículo se hilvana sobre el proceso inacabado de la Revolución cubana, más todavía cuando se ve a la luz de las transformaciones económicas del país, que ha desatado nuevas realidades sociales, algunas positivas, otras perturbadoras. Tanto el futuro del país y el de su población negra se articulan como preguntas, como incógnitas.

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PROBLEMATICA RACIAL EN CUBA: Construcción de consensos

Por Gisela Arandia

¿Podrá la sociedad cubana construir un consenso para romper con el racismo actual e histórico y, al mismo tiempo, aprovechar las oportunidades revolucionarias?

“…Lo peor para los pueblos negros no es haber sido víctimas, durante siglos, de la mayor deportación de la historia de la humanidad, la trata de esclavos; lo peor es que ellos mismos hayan interiorizado, hasta cierto punto, el discurso racista inherente a esa práctica y hayan terminado por creerse inferiores; que hayan prestado oídos crédulos y a veces cómplices a las voces que pregonaban en todos los tonos su inferioridad congénita”.

Nicéphore Soglo

El debate surgido en los últimos días a propósito de un artículo de Roberto Zurbano, publicado en el diario estadounidense, The New York Times, nos ha tirado a la cara de modo virulento la pertinencia del racismo cubano. Un fenómeno que sigue insertado en los intríngulis más ocultos y sofisticados de nuestra consciencia social.El discurso racista con plena vigencia, es capaz de lanzar ráfagas de hostigamiento, con insólitas tesis para el mundo moderno, donde irrumpen ideas arcaicas desde las zonas remotas del pensamiento como parte de un imaginario social que todavía niega su existencia.

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Ecuanimidad, cordura y visión ante el peligro de la división racial en Cuba

Por Alberto N. Jones

El que suscribe, es un Cubano negro que reside en los Estados Unidos desde el año 1980, sin formación en el arte de las letras y por tanto, parcialmente incapaz de aportar claridad a las graves discusiones raciales que están teniendo lugar en Cuba y en exterior, a partir de la publicación del artículo de Roberto Zurbano, el 24 de Marzo pasado en el New York Times.

Durante la conferencia celebrada en Miami en Octubre de 1998, “Miami-USA/Cuba, Una nueva visión”, afloraron los primeros esbozos del interés que la administración del gobierno de los Estados Unidos, venía prestando a los cambios demográficos que se estaban produciendo en Cuba a favor de los negros, debido al alto índice migratorio de blancos y mestizos.

Posteriormente supimos del reclutamiento de candidatos potenciales en los Estados Unidos y otros lugares, sus programas de formación en la lucha por los Derechos Civiles, su financiamiento, dirección y la proliferación de filiales en Cuba, a partir de estos graduados de la Universidad de Mississippi, el Centro Martin Luther King de Atlanta y otros.

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Secuestran mis palabras: Soy negra

Andando por las redes, leyendo comentarios, he llegado a las siguientes conclusiones:

Si una persona blanca habla de racismo:
1. Es solidario
2. Es objetivo
3. Es una buena persona
4. Es antirracista

Si  yo, mujer negra cubana, hablo de la discriminación racial:
1. Soy una malagradecida
2. Tengo una herida abierta
3. Me subvaloro
4. Soy una racista

Entonces, esos otros secuestran, además de mis palabras, mis vivencias…

Cuba: Doce dificultades para enfrentar al (neo) racismo o doce razones para abrir el (otro) debate

Por Roberto Zurbano

(En 1812 se sucede el horrible asesinato de José Antonio Aponte, considerado el primer cubano en revelarse contra el gobierno colonial español. En 1912 ocurrió la matanza de centenares, quizás miles, de militantes del Partido Independiente de Color y…nos estamos acercando al 2012. El doce es un número que tiene otras cábalas en la historia cubana, pero yo quiero, con este texto de 12 cuartillas, exorcizar los malos augurios que señalan al 2012, también, como un año fatal para los negros cubanos y esta es, ni visionaria ni apocalíptica, mi propuesta revolucionaria).

En Cuba, para cualquier afrodescendiente, afrocubano o negro cubano – confieso que tales definiciones las trato con toda relatividad y pertinencia- es una gran oportunidad participar del proyecto de la Revolución, cuyas virtudes mayores han sido, por una parte, su radicalidad al lado de los pobres de la tierra y, por la otra, su paternalismo. Paradojas como estas se encuentran en el largo camino andado por una Revolución que signa cuatro generaciones, donde el debate sobre las problemáticas raciales se asume, desde espacios muy cerrados, marcados por una timidez dialógica y propositiva, junto a la falta de perspectivas políticas que adviertan su peligrosa futuridad; situación poco propicia para socializar las investigaciones, discusiones y conocimiento acumulado en las últimas décadas por un grupo de especialistas, líderes y pensadores con vocación política que no han podido hacer públicas sus propuestas de trabajo y sus experiencias comunitarias, pedagógicas o comunicacionales, ni siquiera pensar en su posible sistematización.

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¿Puede ser negra la nación? Por Alberto Abreu

Por Alberto Abreu, editor del blog Afromodernidades

En los últimos días he seguido con cierto sinsabor los debates generados en torno al texto de Roberto Zurbano “For Blacks in Cuba, the Revolution Hasn’t Begun”, aparecido el pasado 23 de marzo en el diario The New York Times. Me duele constatar como viejas prácticas intelectuales y políticas interpretativas, las cuales creíamos perfectamente superadas por nuestra política cultural resurgen, ahora, a partir del debate racial.  Amparadas, como siempre, en esa actitud numantina, en ese pensamiento típico de una ciudad sitiada, que lejos de abrirse al dialogo respetuoso, el análisis lucido, su primera reacción es el enquistamiento, apuntalar las murallas, apelando a los mismos argumentos de siempre: la unidad de la nación, la preservación de la identidad nacional, de la cubanidad, de los postulados de la Revolución, etc, etc, etc.

Bajar el texto completo de ¿Puede ser negra la nación? de Alberto Abreu