Amare

Conocí a Amare en octavo grado, justo cuando mi madre se recuperaba del padecimiento que le habían diagnosticado cuatro años antes. Esa fue la razón por la cual me fui a estudiar lejos de mi casa, a las escuelas donde mis hermanas trabajaban como maestras y que me quedaban aproximadamente a dos kilómetros de distancia. El retorno a mi barrio me permitió comenzar a estudiar en la escuela que por cercanía geográfica me pertenecía.

Con Amare desarrollé una relación de amistad, la más intensa y provechosa que tuve en mi adolescencia. Quizás porque éramos muy parecidas, entiéndase, contestonas, “echas-pa-lante” y bulliciosas. Ni ella ni yo pasábamos desapercibidas.

Así vivimos por dos años, de manera muy cercana; y entre las cosas que compartimos estuvo el hecho de que fuimos las últimas en tener la menstruación, con 14 años, lo que por momentos podía ser motivo de burla por parte de las otras niñas del aula. Sin embargo, Amare y yo sentíamos la ventaja de la excepción: no nos daban dolores ni teníamos que preocuparnos por ir a cada rato al baño y, mucho menos, si la saya del uniforme se nos manchaba. Que yo recuerde, nuestra supuesta tardía menarquía fecundó nuestro camino de complicidad.

Tengo que decir que Amare era una de las muchachas más listas del aula. Sus libretas y libros rayaban en la perfección. Gustaba de tenerlos forrados y que se mantuvieran tal cual como el primer día de clases, sin hojas sueltas, borrones o roturas. Además, aprendía con mucha facilidad, era rápida y elocuente. Le gustaba la lectura, amor que compartimos siempre a base de regalos cumpleañeros.

Su familia se volvió desde entonces parte de mi cotidianidad. Su abuela, abuelo, su madre, con quien nos fuimos de paseo en algunas ocasiones, me vieron crecer tanto como a ella. Sus tías y primos y primas también eran personas cercanas para mí.

Al terminar la secundaria fuimos para preuniversitarios diferentes. Ella para la escuela del barrio. Yo me fui a la Lenin. Amare no se dejó convencer para becarse conmigo. Ni siquiera sus ansias de conocimientos cuartaron su libertad. Del otro lado estaba yo, que había escogido, sin prever las consecuencias, internarme en una escuela.

Llegó entonces el distanciamiento; solo nos veíamos los fines de semana y ni siquiera todos. De vez en vez nos íbamos al cine o al teatro y siempre, siempre, nos visitabamos por nuestros cumpleaños.

Al terminar el preuniversitario ambas nos preparamos para acceder a la universidad; ella matriculó una carrera pedagógica en la antigua Escuela Formadora de Maestros Salvador Allende y yo Psicología, en la Universidad de La Habana.

Ya yo en la calle entonces nos encontrábamos más, ademas de visitarnos. En más de una ocasión me la encontré en el Malecón, supuestamente paseando, mientras yo me reunía con algunos de mis compañeros y compañeras de la uni.

En ese tiempo fue cuando se hizo jinetera porque puta, lo que se llama ser puta, Amare lo fue desde chiquita. En su adolescencia, siempre tuvo el noviecito de turno, del cual nos burlamos hasta que nos dolía la panza de tanto reírnos y también los otros que la buscaban para apretar. Sus tetas movían carretas y carretones.

Por entonces, en Cuba continuaba la crisis económica que había comenzado con la caída del campo socialista y se recrudecía por ese tiempo. Amare tenía a su cargo a su madre -que por esa época ya había sido diagnostica ingresada grave en el Psiquiátrico de la Habana- y a su abuela y a su abuelo, quien padecía una enfermedad respiratoria crónica.

De ninguna manera necesité hallar una explicación coherente a su decisión de prostituirse. Sin embargo, quiero pensar que de no haber existido tal crisis la realidad hoy en día sería otra. Amare no hubiese convertido del “putear” su arma de sobrevivencia.

Ella salía, con una amiga, con dos… en búsqueda del “pepe” que le permitiría llegar a su casa con algo más que el cansancio y el hastío. Así conoció a muchos: extranjeros que buscaban chica con un erotismo especial, y muchas chicas que buscaban extranjeros… con plata.

Al principio la situación con la familia estuvo un poco tensa, abuelo y abuela no querían imaginarse en qué andaba ella. A mí siempre me pareció la más cruel de las hipocresía, comían con la plata que producía su vagina pero a la vez la juzgaban.

No obstante, Amare seguían viviendo aquellas noches de incertidumbre, de saber a la hora de salir pero no de llegar; de llevar dos mudas de ropa para cambiarse por el camino porque para su familia ella iría a salir con amigas. También fueron noches de tener sexo con otra chica porque eran 50 dólares más, o anal, en grupo… Todo aquello subía las ganacias.

Del mismo modo era usual que fuera interpelada por cuanto policía se le atravesaba. En ocasiones cambiaba la “carta de advertencia” por una mamada. Ese era su día de suerte. No tener que dormir en un calabozo de una estación de policía bien lo valía.

Por esta época yo estaba bastante cercana a ella, su comportamiento me despertaba cierta curiosidad, aunque no le hice preguntas. Yo era una de las personas que aceptaba sin cuestionamientos lo que estaba haciendo. Simplemente de eso se hablaba, como si estuviésemos conversando de flores y mariposas.

Y también escogió ayudar a paliar mi Periodo Especial, cuando yo no tenía zapatos para ir a la uni, por ejemplo. Ella estuvo siempre vigilante de lo que yo necesitaba. Jamás faltó su libro como regalo de cumple. La sordidez del mundo que habitó por años no le hicieron mella a su espíritus, quiero creer.

No sé porqué nunca le di lecciones de buena moral. Tenía claro de que yo no llegaría a tener sexo por dinero, a pesar de que mi situación económica era tan adversa como la de ella. Sin embargo, tampoco la podía juzgar, al final ganábamos las dos si nos manteníamos unidas, a pesar de haber escogido formas diferentes de remediar nuestra pobreza; mejor dicho, ella escogió, yo espere a que la situación pasara.

Puta, puta que respeta la vida

Afibola Sifunola, es una joven poeta cubana que desde muy temprano se inició en el Spoken Word, una importante manifestación de la cultura hip hop, pero que lamentablemente en Cuba tiene muy pocxs exponentes.

Este poema que les comparto es uno de mis preferidos, sobre todo por el verso que nombra este post. Me parece sublime su planteamiento, y sobre el vuelvo una y otra vez cuando siento que se está haciendo un análisis moralista de un fenómeno tan complejo como la prostitución.

Sin embargo, este tema es mucho más que eso, es la reivindicación del rol de las mujeres en la sociedad a partir, precisamente, del propio cuerpo femenino, objeto históricamente deseado por los hombres. Como dice Afibola: «es que mirando nuestros cuerpos te pierdes».

Foto de portada Alina Guzmán. Tomada de OMNI 

Carita de pasaporte (+vídeo)

tacon

Quienes visitan regularmente esta bitácora conocen mi interés el tema del trabajo sexual. Mi insistencia data de cuando trabajaba activamente en la prevención de VIH y coordinaba talleres cuyo grupo meta eran las mujeres. En aquel momento participé en un taller que me hizo cuestionarme hasta el día de hoy ese realidad personal de pronfundas, implicaciones sociales, que en la sociedad cubana se le llama prostitución, y que si está ligada al turismo internacional se le nombra jineterismo.

Sin embargo, para mi «puta» o «jinetera» no son términos despectivos, pues como feminista me apropio del lenguaje para resignificarlo. Es más, la palabra «puta» me encanta (tanto o más que «tortillera») pues en cierto sentido hablan de mujeres que hacen sus cuerpos, vidas y destinos lo que ellas quieren.

Por otro lado, la música, como una de las expresiones artísticas que pone a circular ideas rápidamente, ha abordado con insistencia este tema; si bien en todos los casos no queda muy claro el mensaje, lo que tampoco es de extrañar puesto que el trabajo sexual es una temática que suele dividir públicos.

Ojalá un día en la Isla se sienten putas, decisores de políticas públicas y clientes a pensar que hacemos para que estas mujeres no sigan siendo depositarias de la hipocresía de la sociedad cubana que prefiere sacrificarlas recluyéndolas en un «centro de mujeres aseguradas», a pesar de que la prostitución no sea delito. Una amiga abogada lo explica de la siguiente manera:

La prostitución en Cuba no está enmarcada como una figura delictiva, pero cae dentro de las prohibiciones sociales, dada la política del país. Por lo tanto, si esta se ejerce con ayuda de un tercero que se beneficia, cae dentro del delito Proxenetismo y trata de persona, y por ahí se sanciona. En el caso contrario, se le aplica a la mujer índice de peligro como una medida pre-delictiva. Este índice de peligro puede llegar hasta la limitación de libertad por cuatro años, recluida en un centro de estudio-trabajo. Las primeras medidas se toman con la intervención del jefe de sector en el área de residencia, a través de actas de advertencias, reuniones con el grupo de prevención, y luego si la conducta se mantiene se le abre un expediente de peligrosidad y se juzga en un tribunal como si fuera un delito común.

Retornando a la música y su valor para hacernos pensar en esta realidad hay dos temas cubanos sobre la prostitución que me encantan. Uno de ellos, «Le llaman puta» del grupo Obsesión, de la cual he compartido la letra en esta bitácora y que hoy la encontré en Youtube, aunque no me satisfacen del todo las imágenes que han asociado a dicha lírica.

Esta una canción que de alguna manera pone la responsabilidad del comercio sexual no en la mujer sino en el complejo sistema de relaciones sociales que hacen que ella encuentre como solución a la precariedad material de su vida el ejercicio del sexo comercial. No lo dice todo sobre el asunto, pero es sin dudas un acercamiento y honesto a la temática.

Hombres, dos puntos (:) MIERDA
Esa es la conclusión de su vida
En el barrio hay muchas que también concuerdan
Solo un poco de hierba para no pensar y a trabajar!!!
Obligada a hacer lo que no desea,
le huye a la idea
Pero la miseria tiene la cara fea aunque no se crea
Y entonces lo que sea !!!

«Pasaporte» de Alexander Abreu y Havana D’ Primera, es el otro tema que quiero destacar . El autor, como Obsesión, no se dedica a acusar a la mujer, sino que la sitúa en el contexto de una sociedad compleja. Esas «caritas de pasaporte» mujeres casi todas (los hombres dentro de esta práctica están prácticamente invisilizados) que, como le escuche decir públicamente a Krudas Cubensi en una presentación en la UNEAC, mantienen a sus familias, viajan cada año a la Isla, llevando mucho más que pacotillas en sus maletas (habría que saber con certeza cuánto ellas aportan al PIB nacional).

Ella dice que la vida se le da bien dura
Con los problemas, con la censura
Que por eso, necesita un pasaporte

Imprescindible caminar por otras tierras
Al precio que sea necesario
Sin lucha, sin guerra

Nadie sabe bien, lo que se esconde en su alma, que en silencio va del brazo de una copa
Desahogándose, embriagando la esperanza, de ser libre de empezar a caminar, sin fin
Nadie sabe bien, lo que se esconde en su alma, que en silencio va del brazo de una copa
Desahogándose, embriagando la esperanza, de ser libre de empezar a caminar

En mi opinión, las jineteras no son ni más ni menos que quienes hacen jineterismo profesional (si, esa gente que va a los eventos con la intención de conocer extranjeros y crear una relación de «amistad» ), se buscan una beca (para desintoxicarse de la asfixiante Isla) o se mantienen casadas con sus esposos porque ellos ganan un buen salario o son los padres de sus hijxs. Todo me parece plausible y humano. Pero la sociedad cubana solo levanta el dedo para señalar a las primeras.

Me dicen Cuba: Temas y sus Últimos Jueves. Aprendiendo a debatir

Temas y sus Últimos Jueves: aprendiendo a debatir. Entrevista con Rafael Hernández
Por Norge C. Rodríguez Almiñan y Sandra Abd’Allah-Alvarez RamírezCuando Rafael Hernández, director de la revista Temas, se preparaba hace un par de semanas para visitar la ciudad de Santiago de Cuba, se comunicó conmigo para que le asistiera en un proyecto de encuestas, en dicha urbe, sobre el consumo de la publicación que él dirige.Sin dudarlo, acepté acompañar en esta empresa al intelectual que lidera una de las revistas que consumo habitualmente, casi con obsesión. Mi emoción era tanta que la compartí con Negracubana o Sandra, mi amiga de “andazas feisbuqueanas”.

En una conversa cómplice elaboramos el cuestionario de preguntas que le presentaríamos a Rafael. En esas circunstancias nació esta entrevista que tuvo como lugar el patio de la sede provincial de la UNEAC, luego de unas de las conferencias que ofreció en la ciudad.

Para comenzar: ¿cómo se genera la lista de los temas de debates de la revista?

Dos veces al año se reúne el Consejo asesor y el Consejo editorial, alrededor de 35 personas. En una de esas dos reuniones se proponen los temas que al equipo le parecen apropiados para los panales de Último Jueves o para los números de la revista.

Para los números de la revista se requieren temas sobre los que podamos reunir resultados de investigaciones, para los paneles no necesariamente, pero sí deben tener un perfil contemporáneo o, eventualmente, puede ser un tema histórico de interés en el presente. El objetivo es lograr una agenda lo más equilibrada posible, es decir, que no todos los análisis sean sobre “la economía” o sobre lo “que va pasar con la economía”, por ejemplo. Después de que se hace ese listado, se circula a los miembros de los Consejos y ellos votan. Los 10 temas más votados son los que integran la agenda delÚltimo Jueves.

 

Se discute bastante sobre el impacto de los debates, ya sean presenciales o virtuales, en la sociedad civil. ¿Le parece suficiente un espacio, como el propiciado por Temas, para lograr ciertos cambios en la sociedad cubana?

No, no creo que ningún espacio de debate por sí mismo puede ser suficiente para lograr cambios en la sociedad cubana; creo que puede contribuir a tomar conciencia, a entender algunos problemas.

El propósito del Último Jueves no es lograr tener impacto en la política; si los políticos están al tanto de la discusión, si se interesan en los temas (y en muchos casos se interesan en ellos), el debate puede contribuir, porque se presentan visiones diferentes, se producen intercambios y entre todas esas visiones hay razonamientos, interpretaciones, caracterizaciones de problemas.

El propósito no es intercambiar impresiones, sino tratar de entender un problema. Si se logra poner encima de la mesa un grupo de interpretaciones y de reflexiones sobre un tema, que aborden aspectos diversos sobre él, hemos alcanzado el propósito. Se trata de aprender colectivamente, enseñarnos entre todos a entender un problema y a pensar en posibles fórmulas para enfrentarlo y rebasarlo.

El hecho de que eso se pueda convertir después en política es algo que escapa completamente al alcance del espacio. El espacio pretende servir como bien público. Los debates se encuentran después en la revista, en los libros de Último Jueves o en los vídeos que estamos difundiendo, los cuales tienen como propósito multiplicar el efecto de Último Jueves en otros escenarios interesados, para otras instituciones o grupos de personas que quieran discutirlo.

Sobre el enseñar a debatir, creemos que Temas tiene un papel importante en este sentido, aunque no sé si ha sido un objetivo explícito. En nuestra opinión, salvo contadas excepciones, los debates transcurren como verdadera exposición de argumentos que enriquece a los presentes. ¿Cuál ha sido la clave de Temas en este sentido?

La clave es la perseverancia, el entrenamiento; la clave es persistir en mantener y desarrollar ese espacio de debate que nunca se ha cancelado, que nunca se ha interrumpido y que nunca ha dejado de mantener su carácter plural.

Hemos tenido críticas y cuestionamientos, en determinado momento ha habido personas que no se han comportado de acuerdo a las normas, pero eso ha sido muy episódico, muy excepcional; la catarsis, el chancleteo, la tribuna se han ido reduciendo y le han dado más espacio a la argumentación, a la presentación de visiones analíticas, etc.

Ha costado trabajo pero creo que lo más importante ha sido poder mantenerlo, porque en mantenerlo está la virtud, en que las personas puedan decidir que van a continuar viniendo, en que tengamos usuarios, una población fija, permanente, que viene siempre a los Últimos Jueves. También que esa población se haya hecho más diversa, más joven por ejemplo, definitivamente con distinta visiones, interpretaciones, e incluso con distintas opiniones políticas es un logro. Eso solamente es el resultado de haber podido permanecer, de haber podido capear las ventoleras que han soplado de un lado y otro.

Decididamente la revista es puntera en el tratamiento de ciertos temas. ¿En un futuro cree posible la inclusión  de temáticas como la pornografía o la prostitución? ¿Qué temática no ha sido abordada en Temas y por qué?

Hay muchas temáticas que quisiéramos tocar, la única razón por la que no se han tocado es porque el consejo asesor no ha votado por ellas. Por ejemplo, hace un rato me hablaban del tema de las relaciones médico-paciente y el patrón cultural que las marca, el elemento de la tradición que está presente de forma vertical en ellas y en la salud pública, sector del cual nos enorgullecemos, pero donde hay una estructura muy jerárquica, a veces muy autoritaria hacia el paciente. Ese tema, por ejemplo, lo hemos propuesto varias veces, pero no ha sido votado por la mayoría, igual que muchos otros que pueden aparecer.

También hicimos un panel sobre el erotismo en la cultura que tocó el tema de la pornografía. Obviamente es un problema que está asociado con una visión del erotismo y volveríamos sobre él abordando otros aspectos de la problemática de la sexualidad. Y sobre el tema de la prostitución pasó que quisimos conseguir artículos, ensayos, investigaciones sobre la prostitución para publicarlos en la revista y no los conseguimos. Nos dimos cuenta de que no había trabajos serios de investigación acerca del tema y eso nos hizo posponerlo, pero creo, ahora que lo mencionas, que podría ser un buen tema para Último Jueves.

Muchos intelectuales cubanos, y la sociedad en general, debaten hoy sobre nuestra televisión, sobre los problemas que tiene y los cambios que necesita. ¿Se ha realizado alguna coordinación para trasmitir los debates de Temas en la televisión? ¿Cree que algún día los trasmitirán en vivo?

Nosotros en determinados momentos hemos logrado que un programa de radio vaya a la revista, reporte y trasmita desde ella. Hace mucho tiempo logramos hacer eso un par de veces.

La televisión está pidiendo supuestamente programas de debate, aquí están esos programas de debate, podrían utilizarlos. Ahí hay una tensión entre lo que se dice que se quiere, lo que es la política enunciada, y lo que es la práctica. A la hora de enfrentar el tema del debate en la televisión pasa lo mismo que en los espacios institucionales: la política enunciada es que se deben multiplicar los espacios de debates institucionales que faciliten, que regularicen, que le den realidad a la idea de que existe un debate sistemático y un espacio para expresar puntos de vista discrepantes de manera regular.

Sin embargo, una cosa es enunciarlo y otra cosa es ponerlo en la práctica. Es la historia del pescao que se compra y después se le coge miedo a los ojos; a la hora de ponerlo en práctica se le coge miedo a que haya intervenciones estridentes, y es lógico que las haya y que las va a haber siempre, que haya personas que participen y no resulten las mejores para contribuir a crear un ambiente de diálogo. Pero eso no nos puede llevar a nosotros a abandonar el propósito, ni a dejar que nadie secuestre ese espacio, a través de ninguna acción, de ninguna intervención flamígera. Eso no lo podemos permitir, tenemos que mantenerlo a toda costa y con la colaboración del auditorio. Lo hemos podido hacer hasta ahora, y con relativo éxito, porque hemos contado con un público que ha participado activamente en el propósito de evitar situaciones que desequilibren el espacio o que creen situaciones estridentes.

La televisión le tiene mucho miedo a hacer un programa en vivo. Incluso editado en vídeo no lo quieren poner o se resisten a ponerlo, o le encuentran defectos al programa por esto del “síndrome del pescao y de los ojos”. Eso indica que va a ser muy difícil que acepten hacer un programa en vivo. Yo no aspiraría a que hicieran un programa en vivo; aspiraría, aspiro todavía, y no voy a dejar de hacerlo, a que pongan los vídeos de Último Jueves por la televisión.

¿Qué ocurre?, que nosotros no podemos esperar para difundir esos vídeos, para que cumplan una función social; no podemos esperar a que lo pongan por la televisión, tenemos que difundirlos. De hecho, lo estamos haciendo con la intención de ofrecerlos a quien quiera utilizarlos para aprender o para reproducir esa discusión en una escuela, en una universidad, en una iglesia, en un sindicato, en una casa de cultura, en un espacio comunitario, o en donde sea. El material en vídeo tiene una manera o estilo, una forma de presentar el problema que puede ser interesante, amena, atractiva y puede, al mismo tiempo, tener las ideas centrales que se discutieron. Eso, al igual que la publicación de la revista, es parte de la misión de Temas, expandir el espacio del debate, de la reflexión y contribuir desde el conocimiento a hacernos más ilustrados.

La revista Temas aborda tópicos que generalmente son polémicos e incómodos para algunas personas. ¿Qué experiencias han tenido con la censura?

Nosotros nunca hemos dejado de publicar un trabajo que hayamos querido publicar. A veces hemos recibido opiniones críticas, pero son cada vez menos.

En los primeros tiempos de la revista había personas en posiciones jerárquicas importantes que no la querían, no les gustaba, pero había otros que sí y la revista pudo continuar sin abandonar su objetivo, sin apartarse de la línea para la que fue creada.

Es una revista del Ministerio de Cultura, no es una revista creada por un grupo que se reúne en un parque y decide crear una revista. Temas proviene del propósito de la política cultural de propiciar espacios de reflexión. Pero una vez creada es un medio con un alto grado de autonomía y nunca, absolutamente nunca, el Ministerio de Cultura nos ha dicho que tratemos un tema ni que le dediquemos un número a nada. Eso lo decide, como dije antes, el Consejo Asesor, el Consejo Editorial de la revista.

Sí nos ha ocurrido que algunos de los textos que hemos publicado han sido considerados polémicos o problemáticos, a veces por el autor, en otras ocasiones por el tipo de argumento o el tema de que se trata. Pero eso es natural y forma parte del tipo de resistencia que es necesario vencer, y no con “el filo del machete”, sino con el diálogo, la negociación y con la persuasión.

¿Qué puede hacer Últimos Jueves de Temas para disminuir el habanocentrismo y propiciar el debate en otras provincias?

Hemos ofrecido una y otra vez a varias provincias que organicen el espacio de Último Jueves, que mantengan el formato del espacio con participantes de la provincia o de la ciudad, que se pueda debatir. Lo hemos hecho aquí, en Santiago de Cuba, y también en Cienfuegos, Matanzas y Santa Clara.

Siempre repito que Cuba es un país excepcional, entre otras cosas, porque tiene la inteligencia muy repartida, no concentrada en la capital de la república, y nosotros queremos reflejar esa inteligencia y esos grados de desarrollo importantes que existen en muchos lugares de la Isla.

Nosotros hemos invitado a participar en paneles de la revista a personas que viven fuera de La Habana, pero naturalmente se tienen que desplazar. Seguimos invitando a personas que quieran participar como panelistas o asistentes, que asistan a los Últimos Jueves. Nos encantaría que cada vez más hubiera participantes de otros lugares del país. De manera que la puerta está abierta.

Pero además estamos listos para escuchar las propuestas de las provincias, de las universidades, de la Unión de Escritores, de las instituciones culturales para hacer estos paneles de debate, poder contar con su apoyo e incorporarlos al flujo de producción y difusión que la revista tiene por delante. Ojalá podamos hacerlo. Ha sido la política deTemas y estoy seguro de que muy probablemente para el próximo año vamos a poder hacer más de uno de esos paneles. Eso nos llena de satisfacción.

Igual, muchas veces los premios de ensayo de la revista, un premio muy competitivo, los han ganado intelectuales que no viven en La Habana. Asimismo, en incontables ocasiones hemos publicado muchos artículos escritos por intelectuales que no viven en La Habana. Las puertas de Temas han estado siempre abiertas y lo siguen estando para la colaboración.

Publicado en Progreso Semanal

Fotos tomadas de Progreso Semanal

Testimonio: «muchas putas lo somos porque nos gusta»

 

Por Armienne

Cuando salí de Cuba a los 14 años ya yo era una puta por vocación que tenía relaciones sexuales con unos primos y unos amigos sin cobrar. Más tarde, a los 17, me hice profesional para estudiar y cuando terminé mi carrera seguí de puta y es el oficio que he estado practicando hasta hoy.

La prostitución, no en balde se le llama el “más antiguo oficio”, ha existido, existe y existirá mientras la humanidad se rija por los mismos patrones sociales que, con algunas variantes de acuerdo al desarrollo, hemos tenido en los últimos 5,000 años.

La prostitución existe en todo el mundo tanto en países pobres como en ricos, en religiosos o laicos, comunistas o capitalistas y no hay leyes, castigos, programas sociales o persecuciones que la erradiquen. Es un fenómeno inherente a nuestra condición como seres sexuales y no está determinada la prostitución por sistemas políticos, económicos, ideológicos o sociales.

Mucho se ha hablado sobre las causas de la prostitución y se señala como la principal la necesidad y la pobreza aunque en el mundo hay más mujeres no-putas que putas a pesar de que ambas vivan en un mismo nivel de miseria.

No obstante, no hay dudas de que la pobreza es un factor que induce a muchas mujeres a hacerse putas aunque hay putas que lo son a pesar de venir de familias economicamente solventes, que tienen una esmerada educación y títulos universitarios. Y son muchas las putas instruidas y educadas que caen dentro de esta categoría de “putas de lujo”.

Y hay putas obligadas a ejercer el oficio bajo extorsión y amenazas como está sucediendo de una manera alarmante con jóvenes de la anterior Europa comunista y de países del tercer mundo.

Mencionadas estas causas de la prostitución hay una de la que apenas se habla y es el gusto o preferencia para dedicarse a ese oficio. Es una causa muy válida que nos explica por qué aquella mujer que se hizo puta por necesidad continúa en la profesión y no busca otro trabajo o se instruye para salir de él o la puta ya instruida y educada que proviene de familias acomodadas.

Mi punto de vista es que muchas putas lo somos porque nos gusta. Independientemente de la solvencia, educación e instrucción que tengamos, abrazamos la profesión ya sea por vocación, porque llena nuestras espectativas, nos gusta esa vida conociendo personas y lugares y, claro, las ganancias.

Dice el artículo, que “ninguna niña piensa en ser puta cuando sea grande” y creo que es cierto porque una niña no ha integrado el concepto real de la palabra puta aún cuando la diga, aunque en la sociedad actual puede haber excepciones. ¿Cómo se explicaría a una niña que en la escuela primaria tenía fama de “satica” y se dejaba ver y tocar por los varones a cambio de merienda o de dinero para comprar libros en la librería? No creo que ser puta venga en los genes pero sí que se pueda nacer con ciertas aptitudes o vocación para serlo.

La prostitución no es una lacra sino que la sociedad al prohibirla y perseguirla la lleva a una situación delictiva y hace a las chicas víctimas de proxenetas, autoridades corruptas y traficantes. Por ello la actitud de Holanda, Suiza, Alemania y otros países de Europa ante la prostitución es un ejemplo para el resto del mundo.

Imagen tomada del blog Arte y Desnudo

Jinetera

A mi amiga Nanny quien era jinetera y psiquiátrica, pero que no puteaba por loca
sino porque no tenía que comer, según ella.

Esta es una entrevista difícil porque supone que la persona entrevistada asiente diciéndote: “si, yo podría ser una de ellas” y lo que acá se cuenta no es para nada una situación común. No lo es en Cuba, donde al principio de la etapa revolucionaria las mujeres que ejercían la prostitución fueron convocadas a integrarse de otra manera a la sociedad, y de ahí nacieron “las violeteras”. Mujeres que conducían taxis color lila o violeta en la plena Cuba de los 60.

Casi 30 años después la realidad nos llamó la atención sobre la prostitución, justo durante la grave crisis económica que vivió el país y que también avivó otras problemáticas sociales como la discriminación racial por ejemplo, de profundo cuestionamiento sobre aquello que la Revolución había logrado y lo que no. Sin hablar de que las jóvenes negras y mestizas son quienes sistemáticamente son identificadas con el estereotipo de mujer que se prostituye, pero eso es asunto para otro artículo.

Que en Cuba existe el “sexo comercial” no constituye novedad alguna. Sin embargo, sobre las razones o causas que explican su existencia se esgrimen diversos argumentos, los cuales pueden ir desde culpabilizar a la mujer y tratarla como inmoral, hasta responsabilizar al gobierno y justificar la prostitución con la crisis económica del país.

Como quiera que sea, cada vez el tema de la prostitución esta más presente en la agenda de la Isla; por ejemplo el periodista y bloguero Francisco Rodríguez (PaquitoeldeCuba) lo ha abordado directa o tangencialmente en un par de posts: ¿Manzana de la prostitución en paraíso cubano? y Trata de personas y abuso sexual o No dormirnos en cómodos laureles.

Desde la música, varios han sido las canciones dedicadas a este tema, entre ellas «La llaman puta» del dúo cubano de rap Obsesión, donde se parte de la experiencia de la  mujer implicada y trasciende las valoraciones morales.

Acá está Maritza es una joven cubana que vive en Europa, mujer de 34 años, quien hace alrededor de un año salió de la Isla en busca de “un futuro mejor”.

¿Para tí que es una “jinetera”? ¿Hay diferentes tipos?

Para mí una “jinetera” es una mujer que intercambia su cuerpo y sexo por dinero o cosas materiales.

Todas las jineteras no son iguales, existen diferentes tipos: están las que viven y dependen de eso totalmente, para ellas jinetear es un empleo como otro cualquiera. Esa es su vida y la mayoría de estas tienen su chulo, que las cuida de la policía, les busca los turistas y hasta las llevan al lugar. Por supuesto ellas mantienen a los chulos y le tienen que pagar. Casi siempre los chulos son los maridos.

También están las integradas a la sociedad, trabajan o estudian. Pueden ser maestras, doctoras, enfermeras, licenciadas y hasta universitarias. Estas no viven de eso, pero en un momento determinado también se prostituyen.

Todas buscan lo mismo, dinero, cosas materiales o sea pacotilla, comida, una salida a un restaurante caro, y hasta para salir del país.

¿Cuál es la diferencia fundamental entre las “jineteras por cuenta propia”, aquellas que no tienen chulo, y quienes tienen un hombre para el cual trabajan?

La diferencia de las jineteras por cuenta propia, es que esas luchan para ellas, para su familia, hijos, etc. Eso yo si lo veo muy bien, que luchen por su bienestar, pero las otras no. Estas tienen a los chulos que tienen que mantener, como ya te explique anteriormente.

Según tu opinión: ¿Que es lo más usual que quiere a partir de su vínculo con un extranjero una jinetera: irse del país o vivir en Cuba?

Bueno lo más usual que buscan las jineteras, es el dinero por supuesto que le paguen por sus servicios. Aunque ya a la vez que tiene un vínculo seguido con un extranjero sea «un punto fijo» … las más inteligentes por ahí buscan una forma para poder salir del país, ya sea casada o invitada y hasta por contrato de trabajo, eso sí sería la mejor opción.

En Cuba la prostitución no es delito sin embargo, las muchachas son “recluidas” en Villa Delicias, por ejemplo, un “centro de mujeres aseguradas”. Te pregunto: ¿qué significa para una mujer ir para ese lugar?

En Cuba la prostitución no es un delito, ¿eso dicen? Pues no lo creo. Porque una mujer joven y bonita no puede caminar de la mano de un extranjero por las calles de La Habana sin que la policía la moleste, pidiéndole y exigiéndole identificación y explicaciones. Eso es en el mejor de los casos, si tienes suerte, si no te montan en el carro de la patrulla y te llevan para la unidad más cercana y ahí te hacen pasar un mal rato y corres el riesgo de que te hagan una carta de advertencia, como dicen ellos por “asediar al turista”.

¿Crees que en un lugar como Villa Delicias una mujer pueda ¨aprender¨ a no prostituirse? ¿Crees eso posible?

Yo pienso que caer en Villa Delicias, es lo peor que le pueda pasar a una mujer y más joven. Yo no se nunca he estado ahí por suerte, pero tengo amigas que si pasaron por eso, y no creo que allí una mujer pueda aprender a no prostituirse, además de que una con su cuerpo es libre de hacer lo que quiera.

La policía en Cuba, ha tomado mucho auge con este tema de las jineteras, de ahí que hay tantos policías corruptos y descarados que en las calles de La Habana están haciendo y deshaciendo, viviendo de las putas y de los chulos. Ellos son iguales o peores, solo les diferencian que llevan el uniforme y se aprovechan de eso.

Para finalizar ¿Tienes alguna anécdota que quisieras compartir?

Una anécdota que tengo … ya hace unos años en el 2006… era sábado, y estábamos un grupo de amigos que salimos esa noche a El Vedado. Estábamos exactamente en la entrada del Wakamba, en calle O, y esa noche había en esa zona un operativo especial.

Detienen a mi amiga, quien venía con otra más, y le preguntan por la identificación. Seguidamente, sin explicación alguna, las montaron casi a empujones en una guaguita de policía, de las que son cerradas que no tienen ventilación. Allí las trasladaron para la unidad de Zapata y C, ahí mismo en El Vedado, pero junto con ellas, un grupo de jóvenes más, sin ninguna razón, porque no andaban ni con extranjeros y esa misma madrugada se las llevaron a todas para Villa Delicias …Allí estuvo 2 días, hasta que la madre de mi amiga tuvo que ir a buscarla, porque no la querían soltar y ya le habían dado hasta el uniforme de presa.

A la vez que tu pones un pie en ese lugar, aunque sea “por gusto” o no, como en el caso de esta amiga mía, ya ellos te abren un expediente como que estuviste en ese lugar, y a partir de ahí la policía te mantiene chequeada.

Blogueo luego existo: Mis temas para Blogosfera Cuba

botellaSe me ocurre que el espacio de debate de la Blogosfera Cuba pueda llamarse: ¨Quien hable más alto no tiene la razón¨ o ¨El blablabla¨; como manera de resignificar ambas proposiciones, sobre todo la última que, como sabemos, en Cuba se usar para marcarr que lo que se dijo era baba, teque, o sea no tenía importancia. Pero sucede que en cualquier blablabla se comparten ideas preciosas que pueden conducir a soluciones de los tantos problemas que tenemos en la Isla o al menos los enuncian o visibilizan.

Pues me he tomado unas horas para confeccionar la siguiente lista, soñando con la posibilidad de que algunas de las preguntas que lanzaría al mar en una botella, puedan encontrar lugar en ese blablabla que intenta dar luz a ciertos espacios de la sociedad cubana, al tiempo que permita diferenciarse (como alguien apuntó en Facebook), por ejemplo, de Los últimos jueves de Temas, espacio al que muchas personas consideran una expresión fidedigna de lo que significar discutir públicamente sobre un asunto polémico.

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OBSESION: La llaman puta

Título: La llaman puta
Autores: Magia López y ..el tipo este..

Para todos no es más que una mujerzuela disfrutando el hecho de ser bonita
loca, carne que invita, que excita, provoca
menudo oficio el que le toca.

Esa chica ambulante, ese “look” evidente que hace proposiciones indecentes
Es un cuerpo de cuerdas que se agita traduciendo fuego interior que no siente.
Dientes se clavan en sus senos
Llegó el momento de gritar y ensayar locura
Apura sus caderas porque afuera espera otro cliente
Puede ser un borracho, puede ser un demente
un tipo elegante o un asesino que vino escondido en un cuerpo masculino

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