¿Mujeres babalawos?

El artículo que aquí les comparto fue publicado en el ya lejano 2005. Sin embargo, dado el asombro con que se ha tomado la existencia de mujeres Iyaonifá en Cuba, considero importante azuzar el debate.

¿Mujeres babalawos?

Por Elsie Carbó

…Él fue avisado que las puertas de la casa de Orúnmila están abiertas para sus hijos e hijas y ninguno esta impedido de cruzar el umbral… (Proverbio de un poema del Odú de Ifá, Otura-Iroso)

Transgresoras, profanadoras o vanguardistas. Desde el 2000, al menos, hay mujeres Iyaonifá en Cuba. Un tema que a puesto en pie de guerra al Templo Ifá Iranlówo, de Los Sitios, y la Sociedad Cultural Yoruba, de La Habana Vieja. La noticia circula de boca en boca en las calles habaneras y en las Casas de Santo. ¿Tendrán los babalawos que buscarse otro trabajo? Algunos prefieren pagar en dólares.

Nidia Aguila de León es una mujer cubana que ha sido consagrada como sacerdotisa de Ifá en la religión Yoruba, o sea, Iyaonifá, que es como homologarlas al mismo rango de aquellos hombres que han recibido la investidura de babalawos o sacerdotes de Ifá, un hecho que ha puesto sobre el tapete la remota polémica sobre si las mujeres pueden o no aspirar a esta condición, sin ser repudiadas y hasta señaladas como profanadoras de los mandamientos de esa religión.

Pero ¿quién puede ser esta mujer que supuestamente ha roto un dogma fundamental de la Regla cubana de Ocha Ifá, sin importarle el correspondiente castigo físico y espiritual que advierte el Consejo de Sacerdotes Mayores de Ifá?, ¿Por qué llegó hasta esta consagración y cómo se desenvuelve en su entorno familiar, social y devoto?. Eso es, en definitiva, por humano y legítimo, lo más importante dentro del conflicto.

Quizás Nidia Aguila de León nunca imaginó la repercusión que su audacia suscitaría en muchas juntas de babalawos, y en líderes religiosos que no solo se circunscriben a Cuba, según dan fe ciertos documentos, tal y como le ocurriría en el pasado, a una Flora Tristán y otras tantas mujeres, que a lo largo de estos siglos se han erigido en luchadoras por la igualdad de la mujer, pero eso no importa tanto, lo fundamental es que Nidia está convencida de que con su acto no ofende a nadie, y continuará fiel a aquellas remotas tradiciones que los seguidores de los lukumises trajeron a esta parte del mundo, a pesar de los inconvenientes y reprobaciones que encarará por ser transgresora en su época.

Sin intención de hablar de las razones que puedan tener las partes en pugna en sus alegatos y demandas, por ser algunas de orden religioso, solo pretendo mostrarlas en su esencia para que el lector tenga referencia del tema que ya ha tomado las calles con algazara de noticia, porque Nidia ha protagonizado un hecho audaz y vanguardista, ante la mirada de los que han visto durante siglos, oficiar como líder solo al hombre.

Ella sabe que está en el centro de un conflicto que ha puesto en pie de guerra a dos ramas de la santería cubana, la Sociedad Cultural Yoruba, en La Habana Vieja y el Templo Ifá Iranlówo, de Los Sitios, adonde pertenece, pero piensa que su espíritu no flaqueará ante lo que le depare el futuro, porque confía en que ambas entidades tienen el derecho a discrepar, a decir lo que piensan y a llegar, por medio de análisis y reflexiones, al camino más sensato en la búsqueda de lo justo y lo más honrado para la religión que profesa desde hace 24 años.
LOS SITIOS
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Nidia vive en la ciudad que Alejo Carpentier llamó de las columnas, pero que también puede ser denominada de las celosías, los portales, el saludo, el desgaste y la reparación, la familiaridad, la tristeza y la sombra, el olor de los solares… En ella están casi todos los grandes monumentos y los vendedores de fritas, los comercios, los conventos y las iglesias, los parques, las sombrillas, las arcadas, esa irrefragable vida humana.

Caminar por Los Sitios es andar por calles estrechas y desembocar en amplias plazas de arquitectura colonial e histórica, que alberga a más de un millar de edificios que se remontan al siglo XVI, pero para llegar al hogar de Nidia hay que olvidarse un poco de estas imágenes de la literatura y adentrarse en un antiguo inmueble, remontar escalones y recovecos hasta dar con la pequeña estancia interior, que muy poco concuerda con la visión romántica del escritor del siglo.

Mujer blanca, hermosa aún en su joven madurez, sin afeites ni lujos, no parece tener arrepentimientos o temores, a pesar de la carga emocional que implica tener a una parte de la comunidad creyente opinando que es una herejía su sacramento, y otra que lo considera como un acto consecuente y merecido.

Lo primero que me llamó la atención en Nidia fue su rostro sereno y paciente. El tono de su voz encuentra el punto exacto para hacerse escuchar, aunque en ella prima mucho más la timidez que alguna huella de protagonismo egocéntrico o provocador. Es de breves respuestas y ademanes finos, no interfiere cuando otros me cuentan acerca de las vicisitudes y gozos enfrentados en la crianza de sus cuatro hijos, sin embargo toma la iniciativa para recordar que a los 18 años comenzó a tener conocimientos sobre la santería, a pesar de que sus padres no profesaban ninguna religión.

_Fue por mi esposo que abracé la fe, él sí venía de una familia creyente. Afirma.

Nidia es habanera, de pura cepa, como se dice popularmente, por eso no me costó mucho esfuerzo encontrar en los alrededores a personas que la conocieran desde su juventud. Amigos y amigas, vecinos cercanos, creyentes y ateos, que ven en ella a una mujer con un gran sentido de la solidaridad, al no negarle un favor a nadie, y mucho menos cuando sabe que alguien está necesitado o enfermo. Nada, que lo resumen todo con esa frase de buena gente, con que diferenciamos en buen cubano a las personas que nos rodean.

Vive en ese mismo edificio de la barriada de Los Sitios desde que se casó hace 24 años con Víctor Betancourt, babalawo, y presidente del templo Ifá Iramlówo, en la misma zona.

_Hace trece años que me hice Yemayá. Dice Nidia, a quien la rodean dos de los cuatro hijos de su matrimonio, y ya de hecho estoy ante una pareja de babalawos que vive bajo un mismo techo, unida no solo por las cosas cotidianas del amor, sino también por el trabajo religioso, situación que implica una modificación del pensamiento, porque lo que se consideraba imposible hasta hace poco, hoy, se ha revelado como un irreversible acontecimiento, aduciendo que este paso sitúa a Víctor en una posición insólita, al trabajar con una Iyaonifá en su propia casa.

¿Estamos tal vez en presencia de una revolución religiosa en el conglomerado de los yorubas? Pregunto, y Víctor afirma que sí, que el hecho es trascendental e histórico, y me explica que con toda confianza delega en su esposa muchas funciones propias de su rango cuando él no puede estar presente. Y aclara además, que Nidia no es la única cubana que ha recibido esta consagración. Añade que también “este año una venezolana fue a Matanzas a hacer Iyaonifa”.

¿Entraña esta derivación de funciones algún inconveniente entre la masa de creyentes?

_Quizás ahí se localicen algunos de los problemas que enfrenta una sacerdotisa de Ifá a la hora de trabajar, según me explica el propio Víctor, quien ejerce desde hace más de 20 años en ese culto, pues no hay una costumbre en la población practicante de ser consultada por una mujer y esto, desde luego, conduce a un distanciamiento, que en muchos casos puede ser temporal, si una vez que sean atendidos por ella salen satisfechos. Afirma.

_Son prejuicios que no vienen en la mayoría de las veces de los hombres, sino de las propias mujeres, que no aceptan ser registradas por otra mujer, porque hay un recelo al no existir antecedentes, refiere Nidia, y relata anécdotas recientes de personas que han llegado hasta ella por curiosidad, y que luego, espontáneamente, han hecho una buena labor de divulgación de su trabajo ante el resto de la población practicante que la mira desconfiada.

Recuerdo que el Consejo de sacerdotes de Ifá de la Sociedad Cultural Yoruba consideró a propósito de la iniciación de Iyaonifá en Matanzas, que las mujeres no deben ser engañadas haciéndoles creer que las han iniciado en los secretos profundos de ifá, porque “el protagonismo en Ifá no está concedido a las mujeres”. Y fustigan a quienes violan estos mandamientos y lo mercantilizan.

Víctor me remite a una respuesta suya, posterior a ese artículo, donde expresa que existen muchos espacios vacíos dentro del sistema ritual en cuanto a conceptos y ceremonias, y postula, en otro párrafo, “que sus tendencias religiosas siguen las tradiciones de las regiones de Lagos, Ilé Ifé de Nigeria, y el sistema de trabajo de los descendientes de los lukumies del siglo pasado”. Agregando que en su templo “no han afectado ni económicamente, ni moralmente a nadie y mucho menos a los detractores, pues no ha existido ingerencia alguna en sus políticas religiosas”.

El factor económico siempre está presente en cada acto o ritual de la santería, aunque nunca se mencione, siendo para no pocos adeptos un incentivo apreciable el iniciarse en su membresía, por eso me es inevitable traerlo a colación ahora, bien porque es motivo de curiosidad en unos y objeto de señalamientos subversivos en otros, ¿Qué precio tiene que pagar una mujer por hacer Iyaonitsa?.

_Unos 7000 dólares pagó la venezolana que te mencioné que fue a Matanzas a recibir su consagración”. Afirma Víctor, pero eso está en dependencia también de otros factores, por ejemplo, hay personas que solo pueden ofrecer una merienda sencilla, porque no tienen más posibilidades, y todo se hace sin ningún problema, aunque sí hay que pagar las cosas que son obligatorias. Tampoco tiene que ser en dólares.

Se refiere a Alba Marina, quien en junio del 2004 vino a Cuba, específicamente al reparto Simpson, en Matanzas, para recibir la envestidura. De esta venezolana se ha divulgado que es la primera mujer consagrada en Ifá en América, sin embargo, hay otras publicaciones que dicen que la primera en el mundo fue una norteamericana en el 2003. A Nidia Aguila de León, solo la precede por unas horas María Cuesta Conde, cubana también y del mismo templo Ifá Iranlówo, pues la ceremonia de ambas se celebró el 19 de mayo del 2000.

Nidia cita el caso de esa norteamericana D´Haifa Yeye Araba Agbaye de Ifé, quien también suscitó en el 2003 enconadas discusiones procedentes de personalidades religiosas internacionales, quienes se pronunciaron por la toma de medidas disciplinarias contra la Iyaonifá, sin que hasta el momento se sepa que hayan llegado a ningún acuerdo definitivo. Ella, de hecho, es también una mujer de la vanguardia.

Recientemente la Asociación Española de Ifá, con sede en la ciudad de Valencia, preocupada tal vez por las batallas verbales e impresas entre Concilios, hizo un pronunciamiento en septiembre de 2004, donde expresa que “son respetuosos del derecho de cada país u organización a tratar a sus ciudadanos y/o miembros de la manera que estime pertinentes, siempre que ello no constituya una violación de los sagrados Derechos Humanos y de las personas en general, entre los cuales se encuentran la discriminación de género (o de sexos), en cuyo caso nos consideramos, (se refiere a la AESI) con el derecho a criticar tales hechos por tratarse de un asunto de interés universal”.

Pero ¿Cuál es el temor a que la mujer sea Iyaonifä? Nidia confía en que se puede luchar contra esas parcelas amuralladas y misteriosas donde se abroquelan clases, sectas o sociedades que esgrimen textos bíblicos, códigos secretos y sentencias orales milenarias, para impedir que la mujer logre una posición a la altura espiritual del hombre.

Ella comparte la opinión de Víctor de que existe un temor “a que haya un cambio socio religioso tradicional y se establezcan las normas docentes sobre un estudio metódico de Ifá, entonces la mayoría de los babalawos tendrían que buscarse su sustento en la agricultura, como sepultureros o cazadores de cocodrilos en la Ciénaga de Zapata”.

¿Se podría afirmar que la mujer es superior al hombre cuando funge como Iyaonifá? Estoy segura que Nidia podría hablar de su confianza en el triunfo sobre las aprensiones de los celosos guardines de dogmas y preceptos, que solo ven a la mujer como esposa, madre y ayudante en las actividades religiosas, y por supuesto, sobre los que duden de que ellas puedan cambiar el mundo, pero ante esa pregunta prefiere el silencio, no obstante, su esposo opina que a ellas les es dado el don de la espiritualidad.

Creo que mi última pregunta a lo mejor no hubiera tenido respuesta de haberla formulado, al menos por ahora, en que los ánimos están caldeados y no se cuela por la rendija ni una luz. Pero me queda la duda ¿Qué ocurriría si se les niega la entrada a las sacerdotisas en determinadas ceremonias y rituales que han sido a través del tiempo solamente prerrogativas del hombre, digamos por ejemplo, en la apertura del año, donde se saca la letra que regirá al mundo creyente durante los doce meses en curso?.

Cuatro años no es mucho tiempo para una mujer que ha sabido esperar. La diferencia radica en eso precisamente, en tener la sabiduría de hacerlo, algo que las mujeres hemos aprendido desde niñas como la tabla de sumar. Nidia sabe que aún como aquellas legendarias capitanas que encabezaron las luchas por los derechos y la igualdad de la mujer, a ella le esperan sorprendentes acontecimientos. Su cruzada contemporánea tal vez le exigirá grandes sacrificios en el futuro, pero puede sentirse satisfecha de que ya se hable con mayor flexibilidad sobre las mujeres sacerdotisas de Ifá en el mundo. Inexorablemente, nadie podrá detener el curso de la historia.

Texto tomado de Grillos Azules

Foto tomada de Yoruba Ifá Ìranlòwò Asociación Civil

Adelanto de la Letra del Año 2018

Signo Regente: OSA SHE
OGBE SA
OTURA TIYU

Oración Profética: Iré ariku Yale Tesi timbelaye Lese Orunmila. (Un bien de salud completa, siguiendo los patrones de Orunmila).

Onishe: Aladimu (Rogativa a Orunmila con 16 frutas en una canasta, y sus velas).

Divinidad que Gobierna: YEMAYA.

Deidad Acompañante: ELEGUA

Bandera del Año: MITAD BLANCA MITAD AZUL, CON RIBETES NEGROS.

Ebbo: UN CHIVO MAMON, 7 MACHETES, 7 BANDERAS, TIERRA 4 ESQUINAS, ROPA SUDADA, Y DEMAS INGREDIENTES.

Fuente: Lazaro Cuesta

Georgina Herrera: Hija de Oshún hablándole a su madre

Por Georgina Herrera (Yoya)

(Me dijeron

que te llamaron lujuriosa)

¿Fué cara a cara?

¿Viste su pelo, su color?

Dime un nombre. Uno solo

de alguien que te haya dicho lujuriosa.

¿Tu me entiendes?.Yo sangro

cuando a ti te hieren.

¿Te das cuenta? Este dolor se quita cuando

cuando yo sepa y lo enfrente.

No te calles,

no me protejas de quien puede como antes

o cree poder.

¿Quién se atrevió, acaso

alguna triste frígida, violada

para que fuera su pesar más grande,

o…un pobre varón, mirando

como su flor marchita palidece

más de lo que marcó su nacimiento.

¿Eso….un desencantado de sí mismo?

Que no te roce nadie….

Que no te toquen.

No calles, madrecita. Este

es el momento de saber.

Ahora…o nunca.

La Habana, 29/10/17

Foto: Dominique Diaz
Tomada de The Orion

 

Bamborina: artículos para la espiritualidad

Yanet dirige un proyecto familiar que hace realidad sus sueños. La historia comenzó cuando su abuela le inculcó el amor por las muñecas artesanales, me cuenta, las que se han convertido además en el principal sustento de su vida.

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Con esa inspiración, esta cubana residente en Barcelona, confecciona y comercializa varios productos en el ámbito de las creencias y la espiritualidad, bajo la marca Bamborina, entre ellos “Las muñecas de la Guarda”, las que son muy demandadas por sus clientes.

Para adentrarnos en las peculiaridades de este proyecto, converso con Yanet su líder.

¿Cómo surge Bamborina?

Bamborina surge como fruto de una afición desde mi infancia. Es un proyecto propio donde se funde lo novedoso con la pasión, en el que considero como fuente de inspiración a mi abuela Rina.

Es una idea joven y no solo económica; sino que parte del criterio de hacer feliz a todas aquellas personas que desean o necesitan, la confección de elementos personalizados dentro del mundo de la percepción y el esoterismo, uniendo hobby con medio de vida.

¿Por qué crear una tienda en Barcelona que vende “artículos religiosos”?

No consideramos el proyecto como creación dedicada a la venta de artículos religiosos 100%, aunque sí parte de este proyecto contempla la posibilidad de artículos esotéricos, sin tener en cuenta, una religión específica. La idea principal de negocio es la realización de artículos basados en el mundo de la percepción natural, sus propiedades y en la repercusión beneficiosa, no solo para la salud sino también evolutiva de la cromoterapia, cristaloterapia, gemoterapia y todo aquello que nos ayude de una forma u otra a progresar tanto personalmente como espiritual.

Los productos o artículos de Bamborina tienen ciertas particularidades. ¿Cuáles?

Diseñamos y confeccionamos todo partiendo de la realización de un proyecto personalizado, realizando artículos a medida bajo el criterio del cliente.

Ofrecemos la confección de collares, pulseras, iddé, eleke y prendas diversas dentro del luxury, donde las piedras semipreciosas, cristales de bohemia, perlas, swarosvki y los materiales naturales son las piezas utilizadas por excelencia dentro de sus composiciones.

Respecto a nuestras muñecas, la singularidad es que todas son únicas y exclusivas… No existiendo ninguna igual a otra. Son elaboradas, vestidas, maquilladas y peinadas, a petición y gusto del cliente tanto si es para uso espiritual, ceremonial, comunión, como para coleccionistas.

Además confeccionamos vestuarios para eventos religiosos, espirituales y de yaboraje, introduciéndonos en el mundo de la cromoterapia y sus beneficios evolutivos.

También realizamos en exclusividad Show Room Privé para aquellos clientes que quieran guardar más su privacidad.

Desde Bamborina rompemos una lanza a favor de extrapolar la confección de toda la ropa yoruba al plano occidental, donde podamos lucir nuestros trajes instaurando la moda “ITANKALE” (la moda evolutiva).

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Cuando hablas de un diseño personalizado ¿a qué te refieres?

Nos referimos a productos que son diseñados y realizados a petición del cliente, es decir: Únicos. No nos dedicamos a hacer productos estándar, sino que cada cliente escoge el tipo de acabado, el tipo de tejido, materiales y un sinfín de opciones para tener un producto final que se ajuste a sus necesidades.
Nuestros artículos son completamente artesanales, son producto de diseños elaborados in situ sobre cada pieza, lo que da singularidad y por ende poca probabilidad de repetición.

¿Vuestros clientes de qué países provienen?

Es una clientela variada dada a las características del proyecto , principalmente nuestra clientela es española, con presencia en Italia y Alemania, teniendo una notable participación la comunidad cubana al estar parte de nuestros productos inspirados en el sincretismo dentro de la línea esotérica de cuba y la cultura del mundo perceptible (gemoterapia, cristaloterapia y cromoterapia )

¿Han pensado en extender la cantidad de países?

¡Por supuesto! Somos una empresa joven que acabamos de empezar y nuestra intención es la de darnos a conocer en otros países.

 

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Fotos tomadas de Bamborina

Changó, protege a los activistas

Por Roberto Zurbano

Hoy celebramos a Changó, orisha guerrero, quinto Alafin de Oyó, a quien se recuerda en buena parte del mundo por su valentía y entrega. Tuvo 50 hijos y miles de descendientes y ahijados. Siempre iba delante de su ejército y él mismo iniciaba los combates. Cuerpo y alma de guerrero incendiado por la pasión y el deber, desataba rayos y centellas a su alrededor. Eso somos los activistas, guerreros en un nuevo sentido pues no buscamos la guerra sino la paz, la union, la igualdad y la dignidad de nuestra gente oprimida. Ojalá el sentido de nuestro activismo sea como el fuego de Changó: justiciero e iluminador de conciencias en este camino por la emancipación de la Humanidad.

El activismo es un esfuerzo responsable en bien de una comunidad grande o pequeña, surge de una necesidad colectiva. El activista es un trabajador social con vocación revolucionaria, su claridad ideológica define y defiende un proyecto de dignificación social en cualquier espacio y tiempo difíciles. Es un trabajador de la esperanza, piensa y actúa con y para los demas. Sabe y quiere estar en el lugar del sufrimiento social. Sabe escuchar, dar la mano, aprender, convencer, proponer y avanzar. Conoce el precio de un abrazo, el color del desamparo y el rostro del fracaso y la decepción, no solo sueña el futura sino que trata de arreglar el presente, reconoce el pasado y se ubica en el ahora mismo de la vida de nuestra comunidad y nación. Son oreja, lengua, ojos y cabeza de la comunidad. y también somos un dedo de su mano colectiva. Somos parte útil y consciente de nuestras comunidades. Nos gusta servir.

El activismo produce muchas angustias, miedos, incomprensiones y desgastes; pero también genera solidaridad, saberes nuevos y muchas pequeñas alegrías compartidas. Cuando nos parezca un camino solitario y lleno de obstáculos, el tener conciencia de toda la gente que te acompaña, te merece y te enseña, nos ayuda mucho porque estimula y fortalece. entonces el camino del activismo se vuelve mas profundo y diverso. El activismo es dar para recibir en un mundo de muchos tipos de pobreza. Es abrazar una causa que nos haga crecer juntos, que cure las heridas en colectivo y nos obligue a ejercer la critica y la honestidad cada día. Un camino donde quienes van delante se preocupen por los que quedaron detras y sean capaces de regresar a ayudarlos. Así nos vamos conociendo mejor, respetando mas sabiendo lo que mejor sabe hacer cada cual, asi como el valor de cada uno en la mision colectiva que es el activismo.

Este 4 de diciembre es un buen dia para felicitarnos y para que no nos abandone el fuego de Changó, que es el fuego de la justicia. Changó, protégenos con tu fuego de la incomprensión, del egoísmo, de la envidia, de la traición y de la desunión. déjanos saber todos los días que nuestra batalla es una sola y siempre en colectivo, es luchar por todos los condenados de la Tierra. Kabiosile, Changó. Hermanos y activistas de todos los países: Uníos!!

Roberto Zurbano, desde el norte revuelto y brutal, pero también solidario y sufriente.”

Foto tomada de Cibercuba

Transculturación de la Regla de Osha

La migración de personas cubanas a otros países ha propiciado la expansión de las tradiciones cubanas culturales, religiosas, y culinarias, entre muchas otras, más allá de las fronteras de la isla.

De manera similar, cada día es más usual que personas nacidas fuera de Cuba, y no solo descendientes de cubanos sino también de otras nacionalidades, practiquen la Regla de Osha-Ifa o Santería. La Santería es una religión afrocubana de trascendencia no solo espiritual, sino además portadora de tradiciones y costumbres importantes en la identidad nacional.

Con la intención de conocer sobre la práctica de las religiones afrocubanas por un ciudadano no cubano, entrevistamos a Stefano Malpassi, de 50 años, quien ha analizado tanto el mito religioso como las redes de tránsito de dichas prácticas religiosas.

Para comenzar, ¿Quién es Stefano? ¿Cómo  y cuándo llegaste a la religión afrocubana?

Stefano Malpassi (SM): Soy un italiano anarquista residente en Cesena en el norte de Italia.

Llegué por primera vez a Cuba en 1992. Mi interés hacia la Isla consistía en querer buscar testimonios de la presencia indígena nativa. El contexto fue la celebración de los 500 años de la llegada de Cristóbal Colón a las que sucesivamente se llamarían las Américas. Sin embargo, regresé a Italia con un interés hacia la presencia africana en la mayor de las islas caribeñas.

El paso que me llevaría desde descubrir hasta abrazar y practicar sus cultos ceremoniales no fue automático pero posible. Entender la “religión” no significa solamente conocer cómo se efectúa una determinada ceremonia, cantar, asumir consejos como dogmas inviolables.

Por esto me rodeo de libros de filosofía, historia, ciencias humanas. No se puede comprender la Santería cubana sin una memoria histórico-cultural que nos lleve a las orígenes y al estudio de la diáspora. Hace falta también abrirse al conocimiento de tantas contaminaciones que nos han llevado a lo que identificamos genéricamente como Santería.

Dentro de las religiones de origen africano: ¿Cuáles practicas: Regla de OshaVudúPalo Monte?  

SM: Practicar es un término bastante genérico en mi caso, ya que vivo mi búsqueda espiritual en función de mi “ser” parte de la humanidad y del cosmos pero practico casi exclusivamente en el contexto familiar. La base conceptual es muy variada. Sin embargo, espero poder profundizar mis ideas a lo largo de esta conversación.

Fui consagrado, a partir de 1994, en el Palo Monte, sucesivamente en la Regla de Ocha, hasta llegar a Ifa.  Mi “ángel de la guarda” es Obatala, o mejor dicho Obatala Ayaguna, mi madre es Ochun Ebu Ana. Mi nombre en Ocha es Acara.

Me decías que tus prácticas tienen lugar sólo en el medio familiar. ¿Por qué?

SM: Sí, es una visión personal sobre cómo entender mi búsqueda y mi necesidad espiritual.

Mi esposa también (que es cubana y que conocí en un momento de gran agitación social en La Habana, en ese agosto de 1994 que terminó en los disturbios del Maleconazo y en un imponente éxodo de balseros) y nuestros hijos han recibido consagraciones en el ámbito afrocubano.

En el intento de construir culturalmente y científicamente (antropológicamente) mi “identidad” en el mundo de los cultos afrocubanos, traté desde el primer momento de afrontar la cuestión de la utilización (también mercantil) y de las distintas sensibilidades del hombre hacia la religión.

[…] La decisión de practicar en el entorno familiar es consecuencia de asociar la emancipación y libertad del individuo a la religión. Comparto libremente en mi microsociedad (la familia) y en la más amplia comunidad “religiosa” (familia ampliada y otros familiares y conocidos). La puerta de mi casa está abierta en sentido solidario y mutualista, construyo y emancipo mis ideas a través de mi acción directa, no delegándola para mejores tiempos […]

¿Y acerca del comercio dentro de la Regla de Osha, que implica tanto el pago por recibir “lo sagrado” como la compra-venta de los materiales que se necesitan, y de las redes de tráfico, intercambio, etc…?

SM: En este sentido, nace también mi relación crítica con el sentido común de cómo se practica la religión. En particular, conocemos muy bien el aspecto mercantil (complejo y difundido, ¡ay de mí!) provocado por la comercialización de -y dentro de- los cultos afrocubanos.

Te pongo un ejemplo: En mi búsqueda “científica” sobre los Oddun de Ifa, no he encontrado ninguna referencia a cómo se debería calcular (y por qué hay que hacerlo) el pago en dinero de una prestación “santera”, impuesta por “castas” de “profesionales de la religión” autodenominados, ya que basadas en una conformación jerárquica y por ende piramidal de la comunidad religiosa.

Si yo (no cubano), mi esposa (cubana residente en el extranjero), mi cuñado (cubano residente en Cuba) nos acercáramos a este mundo, las castas de profesionales de la religión, a igualdad de prestación, nos presentarían tarifas diferentes.

Tan solo las exigencias en el contexto de los ceremoniales (la merienda, el almuerzo, las herramientas de cada Santo) tendrían tarifas diferentes: del café Cubita al de la libreta, del ron de exportación al de moneda nacional…, hasta la ropa o el transporte puede llevarnos en el mercantilismo de la práctica de la religión.

Y podemos ir más allá…

[…] Lo que representa la religión en la conformación y desarrollo de la economía: producción de flores, velas, terracotas y porcelanas, objetos de varios tipo para ceremonias y sincretismos, la cría de animales para un exclusivo uso religioso o la incidencia de los ingredientes para uso alimentario. Relaciones directas con el extranjero para la compra de lo que en Cuba no se encuentra o produce. Como todo esto conforma una concreta conformación socio-económica: trabajadores que producen, mediadores y transportadores, comerciales, funcionarios estatales que exigen impuestos y seguros que averiguan el respeto de las leyes. Cerramos el círculo con el condicionamiento de la conciencia a través del debate y la difusión del material hacia una utilización “condicionada” de la religión, también a través de las instituciones reconocidas como “lugares” de la cultura religiosa.

Si la religión se promueve también como respuesta a una necesidad de salud, contra una enfermedad, ¿qué tiene que ver la respuesta mercantil? Hipócrates se estaría reventando en su tumba.

Me dicen Cuba: Desapalencao, re-sentir la cubanidad en Berlín (+video)

Desapalencao
Desapalencao

Ángel Candeaux se define a sí mismo como “un soñador concreto en quien se cruzan muchas búsquedas; la principal posiblemente sea precisamente saber quién soy”. Y con esa convicción ha decidido enfrentar su carrera profesional.

Este psicólogo cubano, que vive entre Berlín y La Habana, ha fundado un proyecto donde se unen la espiritualidad, la danza, con el mejoramiento de la vida cotidiana. La base ha sido responder a las preguntas, angustias y exigencias de vivir en una sociedad.

En Desapalencao, según Candeaux, “la historia de mis transformaciones va definiendo esa respuesta. Mientras tanto, mi decir revela aristas de mi identidad”. Pero también este proyecto va de muchas cosas más. Veremos.

Desapalencao, ¿por qué? ¿En qué consiste el proyecto? 

El proyecto consiste en una apuesta por la universalidad de lo humano más allá de criterios restringidos que posicionan a las identidades particulares como nichos en lugar de puentes de comunicación; consiste en la glorificación de la plenitud humana como condición consustancial a la especie en cuestión.

La simiente del proyecto nace evidentemente de una pulsión de liberación, tiene una historia concreta que la respalda. Se inscribe necesariamente en un proyecto de autosuperación acompañada, asistida, apoyada por hermanos y hermanas de camino. No denota un estado, sino una referencia. No se refiere a una afiliación, sino a una actitud, ya que no privilegia una forma en concreto sino un contenido.

El ancla concreta de la que se nutre el proyecto son las tradiciones validadas por años de experiencia en las prácticas reduccionistamente asociadas a la herencia africana en Cuba. De esta rica fuente Desapalencao toma concepciones y procederes como tecnologías culturales de transformación de la realidad en pos de propiciar cambios deseados en la mejora de la calidad de vida. Dicho de otro modo, el proyecto resalta en su labor las cualidades intrínsecas que porta esta tradición, perfectamente aplicables (en sentido amplio) a los campos escénico, pedagógico y terapéutico. Esta labor se concreta en modo de performances, talleres, cursos, coachings y rituales.

¿Quiénes participan?

Hasta la fecha, julio del año 2014, integramos el núcleo visible de Desapalencao tres personas que hemos apostado sueños, tiempo y esfuerzos para concebir, nutrir y hacer real más allá de mis elucubraciones esta realidad que ya se palpa… Les agradezco infinitamente por eso. Somos Rune Meissel, María Velázquez y un servidor.

Si bien es cierto que intelectualmente Desapalencao es mi hijo, la forma, concreción y expansión actuales no serían posible sin la presencia de cada una de las personas. Existe un núcleo visible, como antes mencioné, que está en constante proceso de encuentros y desencuentros en la intención de desarrollar un proyecto en conjunto, donde cada uno aporta y pierde y gana para sí. Pero no menos activo está el núcleo invisible mayor sin el cual nosotros tres no podríamos concretar la obra que vamos construyendo. Esta realidad no es para nada exclusiva de Desapalencao, sólo que los “anónimos” suelen pasarse por alto aunque el peso de su apoyo es verdaderamente imprescindible.

La lista de sus nombres excede mi justa capacidad de memoria, por ello prefiero hacerle honor a todos mis antecesores, contemporáneos y sucesores en el tiempo, dondequiera que se localicen, cualesquiera sean sus motivaciones.

¿Este proyecto está pensando en inmigrantes que quieren y necesitan integrarse en la sociedad o en alemanes, o no tiene distinción alguna entre unos y otros?

El proyecto no parte de esa premisa, ni la toma en cuenta para edificarse. Mis vivencias en la sociedad alemana implican, sin dudas, seno de la maduración de líneas de pensamiento que he venido desarrollando desde antes. Es inevitable no admitir que la formulación del proyecto Desapalencao está naturalmente influenciado por las experiencias que he vivenciado en lo dado en llamar Viejo Continente. He vivido en Berlín suficiente tiempo para apreciar que no están del todo locos ni errados como pensé en cuanto llegué; suficiente tiempo para pensar lo mismo de La Habana. Hay cruces, desequilibrios de una sociedad que de cierta forma se compensan con las experiencias de la otra. El tiempo me ha dejado espacio para reposar militancias y enconos.

Hoy, tanto mis hijos como yo, para la experiencia sensible de la cotidianidad, somos extranjeros en La Habana; también lo somos en Berlín, independientemente de qué digan nuestros pasaportes o nuestro acento al hablar. En términos de identidad nacional, de alguna manera estamos en un limbo entre intolerancias y chovinismos de uno y otro Estado-nación. Realidades modernas que se tocan indistintamente así estemos en el idílico trópico turístico o en las frías tierras del desarrollo socioeconómico. Y nos queda como opción lamentarnos por ello o sacarle partido. Yo apuesto por esta última opción.

Volviendo a ajustarme a tu pregunta: he vivido en Berlín experiencias que me han quitado años de peso encima que ni siquiera sabía que llevaba conmigo (digo Berlín porque en viajes que hice a otras ciudades en Europa los procederes eran similares a los que viví en La Habana. Me refiero específicamente a que en Berlín no tengo que quitarme la mochila o bolso para entrar en una tienda porque sea un sospechoso potencial de robar alguna mercancía. En un principio mi policía interno me decía que eso estaba mal, sólo porque estaba adoctrinado a que la señal de que no tengo intención de robar en un establecimiento es definida por si entro o no con una bolsa… Ejemplos hay unos cuantos, me quedo con este y creo que es suficiente).

He vivido también en Berlín la añoranza o deseo por parte de alemanes de mucho de lo que en Cuba aborrecía. Agradablemente desestructurante. Yo, confrontándome por años con mis señales que me codificaban como negro (o moreno, o mulato, colorao, o mi chino, o negro fino, con alma de blanco, etc) para revalorizarlo positivamente y aquí, en determinados círculos, encontraban mi pelo de superestrella, mi tono de piel espectacular y los había que detestaban su pelo rubio y sus pecas y blanca piel plenamente dispuestos a tomar mi lugar al 100%… Sé de alemanes en manicomios con graves diagnósticos de identidad y reconocimiento por referir realidades que en Cuba serían calificadas de supersticiosas, creyentes o médiums, según quien y desde dónde los defina.

Yendo al grano: no nos circunscribimos a los alemanes o a los inmigrantes en Alemania como público meta. Nuestro esfuerzo está dedicado a las personas que desean superar un estado de insatisfacción, ya sea esta fisiológica o psicológica, y por las razones que sean eligen este/nuestro camino como alternativa posible de solución o alivio. El proyecto asume los medios de comunicación virtuales; por ello los límites de alcance pueden ser tan transnacionales como los temas y los idiomas que manejamos.

Desapalencao

¿De qué manera se inserta la música en este proyecto?

La música es un elemento consustancial a las prácticas cubanas asociadas a herencias africanas. Por la dimensión de rescate de estas riquezas culturales presente en este proyecto no podían faltar.

Concretamente, la música se inserta de manera diferenciada por sus tres aristas fundamentales. Primero en función de las artes escénicas en formato de concierto o performance. Luego para la enseñanza polirrítmica en la sincronización de toques, cantos y bailes, y además se trabaja como vía práctica de desarrollo de habilidades funcionales-comunicativas-colectivas, para la estimulación del pensamiento abstracto y como práctica conectiva entre entendimiento y ejecución. Por último, como estímulo terapéutico. En nuestro caso este efecto es potenciado porque la música es altamente energética y se hace en vivo por un mínimo de tres personas. Las modalidades en este caso van desde sesiones de musicoterapia clásicas individuales y colectivas hasta toques tradicionales (güiro, cajón, etc.) en festividades, conmemoraciones privadas.

¿Por qué en la imagen del proyecto aparecen marcadamente las tradiciones de origen africano?

Porque el proyecto está intrínsecamente ligado a las tradiciones cubanas, que son producto de la reelaboración criolla fundamentalmente de las herencias culturales bantús, yorubas, taínas e hispanas. Tradiciones que llevan una marca africana porque fueron desarrolladas, en primer lugar, por los criollos descendientes de estos, nutriéndose de la herencia enriquecida por los elementos materiales y culturales que su contexto (Cuba) les brindaba.

Desapalencao propone una revisión de nuestro vivir moderno desde las fuentes de saber que nos proporcionan sociedades preindustrialistas de todo el planeta o simplemente más cercanas a la naturaleza, buscando entenderla y comunicarse con ella como vía para reafirmar nuestra existencia en armonía; entendiéndonos como extensión de la naturaleza y no como sus domadores. Esta conciencia del caos adonde nos lleva la forma occidental de vivir ya no es ni nueva ni secreto para nadie que desee verlo. Las búsquedas son disímiles hacia culturas o remanentes de culturas ancestrales tales como la asiática, africana, indígena, europea premoderna, medioriental, etc. Todas válidas. En mi caso, las viejas formas contenidas en las tradiciones cubanas son las que me quedan más cercanas. La búsqueda, recolección e investigación de dichas tradiciones vivas forman parte de mi quehacer. El acceso a ellas me está facilitado porque de Cuba vengo y allí aterrizo con cierta regularidad.

En la página del proyecto se declara “desarrollo de la intuición para superar lo cotidiano”, pero tú y yo sabemos, como psicólogo y psicóloga que somos, que la intuición es una instancia no es “educable” ni “entrenable”. Entonces, ¿por qué hablar de desarrollo?

Interesante y polémica pregunta que parte de ciertos presupuestos. Sin embargo, las disquisiciones filosóficas, ideológicas o teológicas al respecto, por cuestiones metodológicas, no son de mi interés.

Entonces puedo perfectamente entender una sesión espiritual como un encuentro de personas que toman en serio sus intuiciones y deciden reunirse para darse mensajes intuitivos recíprocos que les ayuden a entender y rebasar las dificultades de su día a día. Crean el momento y la atmósfera adecuada para ellos, y bajo un imaginario/visión común o compartido, se entregan/abren a ser receptivos a los mensajes relacionados con el objetivo de la reunión, permitiéndose así que de esa disposición colectiva emane un conocimiento general fresco y cualitativamente distinto al que cada uno por sí hubiera logrado concebir. Conocimiento que posteriormente todos pueden emplear en beneficio propio.

No nos planteamos entrenar la intuición en sí, sino el acceso a ella. Simplemente estamos hablando de reemplazar costumbres –hábitos- en vez de automatizadamente recurrir a los mismos patrones de respuesta conocidos. Se busca permitirnos el instante de recibir un camino ajustado a la situación presente, abrirnos por un momento a una vía en sintonía con una solución subyacente en ella. Con sólo enfatizar el confiar, abrirse a respuestas nuevas, dejarse llevar, ya damos una posibilidad a ser guiados por la intuición y no por la costumbre y la comodidad de emplear modelos preestablecidos.

El desarrollo se refiere a fortalecer esa habilidad o disposición de entregarse a la sugerencia de la situación en lugar de activar el programa automático del mainstream.

Publicado en Cuba contempóranea

Palo Monte en la Feria del Libro

paloLa Editorial Jose Martí presentará durante la 23 Feria del Libro Cuba 2014, el texto Ta Makuende Yaya y las reglas de palo monte“, de las investigadoras Natalia Bolívar y Carmen González.

La actividad tendrá lugar el próximo jueves, 20 de febrero a la 1:00 pm. en el Centro Cultural Dulce María Loynaz (19 Y D, Vedado).

Las palabras de presentación estarán a cargo de Reynaldo González.

Imagen tomada de Enlace de bibliotecas digitales

Merceditas Valdés en Y tenemos sabor

260px-Mercedes_ValdésEl pasado sábado, 25 de enero, realicé nuevamente Y tenemos sabor desde la emisora hanoveriana Radio Flora. 

Esta vez compartí algunos temas del disco Ay que bueno! de Merceditas Valdés.
Además abordé algunas de las medidas que han sido tomadas en Cuba en lo que se ha dado en llamar “actualización del modelo económico cubano”.

Les recuerdo que Y tenemos sabor sale al aire el cuarto jueves de cada mes por el sitio web RadioFlora.de y es parte del programa Buena Onda que dirige Mennie Dortmund