Radio Cadena Agramonte reproduce caricatura sexista en su sitio web

El sitio web de Radio Cadena Agramonte, la emisora de la provincia Camagüey, reprodujo una caricatura sexista, en una nota publicada en su plataforma el pasado 18 de agosto.

El artículo donde se encuentra la imagen se refiere a un entrenador de la provincia, que ha sido promovido para dirigir el equipo femenino de béisbol de Cuba, el cual participará en una competencia regional. El texto constituye una loa a Jorge Luis Pimienta en su carrera profesional como técnico deportivo. El autor del artículo es Luis Manuel Pantoja Roca.

Del otro lado, la caricatura que acompaña a la nota periodística banaliza a la mujer pelotera, quien en pleno juego se pinta los labios. Su representación, además de sexualizada, intenta alimentar el estereotipo de que las mujeres no toman su rol en serio, como que “no están puestas pa eso”, sino que la estética es más importante que su función, en este caso como deportista. Los hombres que aparecen en la imagen están en una postura de desaprobación o molestia ante su presencia. Las lecturas en este sentido pueden ser múltiples.

El sexismo también se muestra en la invisibilización de las dos atletas camagüeyanas, Mayumi Solano y Katherine Fals, a quienes únicamente se les menciona cuando se podía haber aprovechado la ocasión para exponer sus resultados deportivos, lo cuales les han valido para ser seleccionadas como integrantes del equipo que representará a Cuba en este evento.

A pesar de que la igualdad entre todas personas está incluida en la Carta Magna del país, es usual que en la prensa (tanto oficialista como independiente) y en la publicidad se hagan uso de imágenes sexistas, racistas, misóginas, homolesbofótransbicas, etc. con total impunidad.

En Cuba no existen observatorios gubernamentales o estatales de medios que se encarguen de monitorear y dar seguimiento a este tipo de contenidos y a las denuncias que suscitan. Tampoco existen programas de formación acerca de cómo generar contenidos que respetan la dignidad de les cubanes.

Imagen tomada de Radio Cadena Agramonte.

Carta íntima a Michel Mirabal: El fin, los medios y un videoarte

Voy a comenzar por decir que creo saber de qué va el final de tu videoarte Michel Mirabal. Aún así me atrevo a escribir unas líneas sobre este incidente-performance.

Primero quiero decirte que aquí no está en juego ni la calidad de tu obra ni tú como persona. Sé, me consta, que eres un reconocido artista cubano, tus obras están ahí, nadie puede dudarlo. Has sido propositivo y para nada convencional. Como persona, tu trabajo social comunitario habla por tí. Repito: nada de lo anterior está en juego.

No obstante, quiero poder dialogar contigo, más allá del revuelo y los argumentos que soltamos de paso por las redes sociales mientras, en mi caso, me traslado de casa al trabajo, o del sabor amargo que me dejó tu performance.

Como me dijiste ayer, yo no sé nada de arte. En lo absoluto. Soy tan solo una observadora más, tengo mis preferencias claro, como cualquier otra persona que le gusta disfrutar de lo bello. Repito: no sé nada de arte; sin embargo, he estado en los últimos 10 años cerca de lo que se reconoce como “artivismo” político, feminista, antirracista, antiespecista, etc. Tu performance viene a calzar, en mi opinión, en esa conjunción provocadora entre arte y militancia, entre obra artística y mensaje social. En ese sentido mis parabienes.

Por otra parte, quiero decirte que en publicidad y propaganda existe una regla de oro: las creaciones que por alguna razón incluyen mensajes negativos no pueden hacer un uso extremo de ellos. En otras palabras, si el interés es reflexionar, por ejemplo, sobre fumar en el embarazo, el mensaje debe acercarse a la temática de manera propositiva, sin humillar, usar la violencia, graficar en exceso las consecuencias para el bebé —quizás sería más conveniente hablar de responsabilidad en la maternidad. De lo contrario, el material va a ser rechazado, al punto de poner en riesgo las buenas intenciones, en vez de conducir a la reflexión pausada y pertinente va a ser ignorado. Esto lo aprendí mientras cursaba la carrera de psicología en la Universidad de La Habana y luego lo corroboré con las numerosas campañas que se realizaron (y realizan) desde el Centro Nacional de Prevención de las ITS-VIH-sida, las cuales son rigurosamente concebidas.

Sé que eres un artista no un publicista y que el arte tiene sus propias reglas, que a veces consiste en no tenerlas; tú has roto con tu trayectoria artística muchas de ellas. Sin embargo, cuando se tratan temas tan sensibles como la violencia de género, no valen improvisaciones. En este caso entran en juego la vida y la dignidad de las personas. La ignorancia no puede ser entonces la excusa para la equivocación. Me consta que el arte también conlleva una labor investigativa. Por tanto no vale el argumento que expresaste en uno de sus post donde te reconoces como “no experto”. Cuando no se sabe se pregunta, se consulta, una se informa debidamente.

Te digo más, no es la primera vez que sucede algo así con el tema de la violencia de género y las creaciones artísticas. El año pasado la reconocida artivista cubana Damarys Benavides compartió, en su muro de FB, su preocupación acerca de la exposición ¿Qué quiere una? Anarcofeminista en Fábrica de Arte Cubano. El cuestionamiento fundamental que se realizó fue la recreación, una vez más, de la violencia de género; y el impacto que esto puede tener en las mujeres que han sido víctima de abusos, violaciones, golpizas, etc.

Por demás, el fin no justifica los medios. Entiendo tus ganas de provocar y en ese sentido el video cumplió su objetivo. Se formó un gran debate ¿Pero y después qué?

Lo anterior me lleva a confesarte algo: me pregunto hasta dónde olvidamos que el centro de acciones de este tipo son las mujeres de carne y hueso, o sea, nuestras colegas, hermanas, vecinas, jefas, alumnas, etc. No existe violencia de género sin mujeres reales. La mayoría de las víctimas están ahí. Nos faltan las miles que ya han muerto a manos de los hombres. A las que están intentando sobrevivir a la violencia les debemos respeto, no podemos revictimizarlas, no podemos exponerlas nuevamente a lo que vivieron. La dignidad humana es intocable.

Quizás muchas personas no sepan que el debate en tu muro no se inició con el video, sino con la convocatoria que pusiste, cito: “casting, necesito 3 mujeres con nalgas y no solo con ellas, deben estar bonitas, y es serio, será para un video arte”. Aunque me parece obvio, no sé si podrás notar el sexismo en tu petición. Ya me dirás.

Luego nos llegó la obra donde reproduces lo realizado por el músico español Jorge Pérez, tal como me confirmaste ayer.

Te tengo que decir que unas 20 personas me lo hicieron llegar, todas preocupadas por la violencia que implicaba: cuatro mujeres siendo golpeadas en sus traseros como si fueran tambores; mujeres en tanga;  mujeres jóvenes, mujeres presuntamente bonitas; agregando el detalle de que la mujer negra es quien más golpes recibe —esto me lo hizo notar un amigo músico.

Te juro que no fueron solo las activistas feministas quienes me escribieron: una grabadora, un fotógrafo, una historiadora del arte, dos periodistas, un director de un medio, una escritora… Así se llenó mi chat de mensajes hace unos días atrás.

Sinceridad mediante, te digo que no son los culos, ni las tangas lo que motiva mi reflexión-preocupación. La desnudez no es motivo de escándalo para mí. Este cuerpo gordo que tengo ha sido expuesto en cueros, por mí misma, en las redes sociales, como parte de una estrategia que pretende decir NO a la gordofobia. Ha sido además liberador, he ganado en autoreafirmación. Me siento cómoda con quien soy. Así que no es pacatería ni moralismo.

Nos pides esperar a que el videoarte esté finalizado para dar nuestra opinión, que confiemos. Solo la confianza en ti y en el mejoramiento humano me hace escribirte. No sé si la dignidad a las mujeres, y en especial a las víctimas, puedas devolvérsela cuando esté lista tu obra. Ojalá que sí.

Algo más, desde que vi una sección de tu video, una imagen no logra borrarse de mi mente: los bocabajos que recibieron nuestras ancestras, las tuyas y las mías. Dime extremista (como hiciste ayer) pero no logro deshacerme de eso. Se me eriza la piel y la vida.

Sin embargo, lo que me tiene prácticamente paralizada es un mensaje en mi buzón. Una cubana me escribe para decirme que el tipo que la violó la obligaba a estar en esa misma posición, en que las modelos de tu video fueron puestas, mientras ella lloraba y sus piernas temblaban. No he podido darle una respuesta más allá de intentar abrazarla lo cual virtualmente es imposible. Te pregunto: ¿Qué le respondo a ella? ¿Cómo tu petición de esperar hasta que tu video sea completado le va a servir a ella? ¿Qué hacemos con su angustia? ¿Le decimos que ella tampoco sabe de arte como me dijiste a mí? ¿Cómo el final de tu obra resarcirá su sufrimiento?

Hasta aquí mi carta para tí Michel. Créeme que tengo un nudo en mi garganta. Yo también, como muchas otras mujeres, he vivido una agresión sexual.

 

Foto de portada: Rosa Muñoz, Tomás Lay.

Sobre la necesidad en Cuba de observatorios contra la discriminación

El caso más reciente de sexismo en medios cubanos ha puesto sobre el tapete, una vez más, la necesidad de que existan mecanismos que permitan enfrentar adecuadamente casos de discriminación de cualquier índole, que impliquen tanto acciones educativas como canalizar críticas, preocupaciones y en los casos más graves, el establecimiento de demandas.

Estos incidentes son recurrentes, aparecen una otra vez y no importa si se trate de una publicación o medio de los tradicionales o de los novísimos.

En muchas ocasiones junto al debate tiene lugar una especie de satanización de quienes critican o denuncian el acto discriminatorio, por lo general mujeres feministas, quienes reciben violencia verbal, descrédito, acoso, etc.; constituyéndose entonces un riesgo para su seguridad en las redes sociales.

En muchos países la propia sociedad civil y las organizaciones que la componen, han establecido observatorios contra la discriminación, el sexismo y el acoso en la redes, etc. Dichas instancias ofrecen soluciones efectivas y sistemáticas, además de educar para la convivencia y el respeto de la dignidad humana. Para ejemplificar, podríamos mencionar el reciente incidente acontecido en Perú, cuando una tienda de muebles hizo público un anuncio publicitario donde se asociaba a la persona negra con lo sucio, lo feo, el desorden, etc.

Recientemente también una amiga me hizo saber de una plataforma que detecta “machitrolles”, o sea, esos hombres que, escondidos detrás de una identidad falsa, acosan en las redes sociales especialmente a mujeres feministas, al punto de volverse un peligro para ellas. La plataforma es un generador de alertas  que identifica y clasifica dichos perfiles, además de ofrecer una serie de recomendaciones para lidiar con ellos.

Volviendo a Cuba y al tema de las discriminación en “sus” redes, recuerdo el caso del periodista Elías Argudín de Tribuna de La Habana, con su desafortunado artículo sobre el Presidente Obama, cuando este uso la frase racista “Negro, ¿tú eres sueco¿”.

Que se sepa, dicho incidente se gestionó por la propia presión que hicieron los activistas e intelectuales antirracistas en La Habana. No obstante, hubiera sido pertinente que dicho medio de prensa hubiese ofrecido disculpas públicas, dado que varios “errores” (no solo el del periodista) permitieron que un artículo con un título tan racista llegara imprimirse.

Otro caso que conocimos fue cuando salió un póster de la cerveza Bucanero, el cual fue denunciado por el intelectual cubano ya fallecido Desiderio Navarro, y cuyo texto acogimos en nuestra bitácora, además de haber escrito también sobre el asunto.

En esta oportunidad, recibimos respuesta por parte del diseñador del cartel, quien escribió un texto pleno de justificaciones y argumentos aun más sexistas que la imagen.

En otra oportunidad la plataforma A la Mesa reprodujo un convocatoria racista publicada originalmente en Revolico.com, sitio que si se desea saber cómo se mueve el imaginario popular acerca de la discriminaciones, su sección de oferta de empleos es de obligatoria visita. En más de una oportunidad me he comunicado directamente con Revolico para denunciar este tipo de anuncios.

Sin embargo, no tenemos conocimiento de que en Cuba exista observatorio contra la discriminación ni que se pueda gestionar de manera adecuada y efectiva una preocupación de esta índole.

Tampoco existe en Cuba una ley que norme lo que sucede en las redes sociales, que permita facilitar la denuncia del racismo, sexismo, misoginia y homotransfobia, como tampoco del ciberacoso, el bullying cibernético, la suplantación de identidades, etc.

La aún vigente Resolución No. 127/2007 regula la relación entre el personal empleado y las tecnologías de la información y las comunicaciones en las entidades estatales. En su artículo 26 plantea:

“Ninguna persona está autorizada a introducir, ejecutar, distribuir o conservar en los medios de cómputo programas que puedan ser utilizados para comprobar, monitorear o transgredir la seguridad, así como información contraria al interés social, la moral y las buenas costumbres, excepto aquellas aplicaciones destinadas a la comprobación del sistema instalado en la organización para uso por especialistas expresamente autorizados por la dirección de la misma. En ningún caso este tipo de programas o información se expondrá mediante las tecnologías para su libre acceso”.

Lo anterior no es suficiente, además de que queda en el terreno de lo impreciso y la valoración personal de las personas implicadas. Por otro lado, el número creciente de aplicaciones, medios, plataformas, etc. y los usos cada vez más crecientes de la internet en Cuba, incrementan la necesidad de que se legisle al respecto.

Al mismo tiempo, se agradecería la existencia de un mayor número de instituciones y organizaciones cuya labor fuese formar, educar, proponer para lograr otras maneras de hacer, dado que en todos los casos, o en la mayoría, se trata de talentosos profesionales de las comunicaciones y profesiones afines, gente joven, creativa pero que, lamentablemente, tienen una falta de perspectiva total en cuestiones relacionadas con el trato digno al ser humano.

Foto de portada: Mariano Gaspar.
Reproducida bajo licencia Attribution-NonCommercial-NoDerivs 2.0 Generic (CC BY-NC-ND 2.0)

¿Es sexista la imagen publicada por Vistar Magazine?

La semana anterior se prendieron las redes sociales con una foto que compartió la revista cubana Vistar Magazine en su perfil de Instagram y que llegó a mí desde el muro de un amigo de un amigo, como suele suceder en Facebook.

Se trata de una foto, diríamos, común; de esas que pululan en la publicidad, pues explota el cuerpos de las mujeres, los convierte en productos, propone su consumo. Dos mujeres blancas en la playa, pieles bronceadas, de espalda a la cámara, brazo a brazo, con hilos dentales y con el rótulo de Cuba en sus nalgas, una letra en cada glúteo.

Foto publicda por Vistar Magazine en su cuenta de Instagram

Gracias al intelectual cubano Juan Carlos Cuba Marchán, supe que la foto no es originalmente de la mencionada revista, sino que su autor es el fotógrafo ruso Stanislav Simonov, aparentemente radicado en Varadero, quien asegura en su sitio web que radica en Cuba y garantiza que en las fotos de la boda queden plasmadas todas la simbología con la cual se vende a Cuba, entiéndase autos de época, tabaco, mar, arena blanca, etc.

Simonov tiene un negocio de fotos de boda en Cuba (simovistas.ru).

Al mismo tiempo, Cuba Marchán nos alertó de que el comentario que presenta la imagen es racista, lo cual confirmó el antropólogo Dimitri Samsonov: 

… lo que leo es la mierda racista clásica de un turista “creativo” urbano y burguesón consumidor objetualizador de estereotipos.

Personalmente, la foto no me alarma pues he visto ciento de ellas, en diferentes versiones, desde las criollitas de Wilson, hasta la siguiente que me pasó la investigadora y antropóloga Ariana Reguant:

Pantallazo de una imagen compartida por Nostalgia Cubana. Cortesía de Ariana Reguant.

Lo que mucha gente se cuestiona es, en la Cuba del siglo XXI, seguir presentado imágenes que implican la cosificación de la mujer, lo cual además de constituir una falta de creatividad, significa una falta de compromiso con ese mundo mejor que queremos, dónde no quepan las discriminaciones, ni el sexismo, ni la misoginia.

Si buscamos el concepto más sencillo de sexismo, veremos que corresponde exactamente a lo que esas imágenes presentan. Según Lina Gálvez:

el sexismo es la idea de que los hombres son superiores a las mujeres tanto física, como moral como intelectualmente, y que las mujeres están en el mundo para contentar, cuidar y gustar a los hombres”.

Ahora en mis palabras. La imagen es sexista y misógina porque:

  1. Usa cuerpos de mujeres: Alguien se ha preguntado por qué no es usual encontrar hombres en este tipo de imágenes. El Ron Mulata, la mayonesa Doña Delicia, entre otros, forman la larga lista de productos que se basan en la “feminidad”. La razón es que para el patriarcado, el tráfico y la explotación de los cuerpos de las mujeres es una de sus piedras angulares, ya sea en la publicidad, como trabajadoras precarizadas, dentro de la familia como cuidadoras, etc.
  2. Los cuerpos de las mujeres están a disposición y bajo el control de los hombres: Ellos nos cosifican, nos compran, nos venden, nos tocan, nos abusan, nos violan… El propio hecho de que los usen en la publicidad es muestra de ello.
  3. Responde al deseo masculino heterosexual: Una de las fantasías más recurrentes de los hombres heterosexuales es poder tener sexo con varias mujeres a la vez. El fetiche central incluye también sexo entre ellas.
  4. La palabra CUBA en las nalgas de ellas: Sabemos el rol que dentro del imaginario popular se le otorga a las nalgas o culo de las mujeres. Sin duda alguna, no tienen el mismo significado si el rótulo aparece en un hombro que en el trasero. Esto último sugiere inmediatamente erotismo y sexo.
  5. Además Cuba, junto a otros “paraísos tropicales”, como pueden ser Tailandia y República Dominicana, es frecuentemente asociada al turismo sexual. Mucha gente viaja a la isla buscando sexo y además aluden que las cubanas son bien baratas.

El debate ha sido muy interesante; y he reconocido a muchas personas quienes han catalogado la imagen, sin titubear, de sexista. También he leído comentarios que exponen el carácter neocolonialista de la misma, lo cual he agradecido pues me ayudado a enfocar aun más mi mirada.

Seguimos en la lucha, ¡Otro mundo mundo sin misoginia y sexismo es posible!

No es tu opinión, ¡es discriminación!

La libertad de expresión es de los mejores derechos que tiene un ser humano… hasta que no entre en conflicto o impacte la libertad de expresión de otras personas.

Una de las retóricas asociadas a la posibilidad de expresarse es realizar acotaciones que impliquen o signifiquen “es mi opinión”. De manera general, esta es una frase que ayuda asegura que lo que se expresa pasa por  la propia experiencia de vida. Hasta ahí todo paz y amor.

Sin embargo, me preocupa un abuso de la opinión, en especial para determinados temas que implican la dignidad humana; o sea, gente que detrás de “su parecer” se parapeta para proferir comentarios discriminatorios de todo tipo. Es como si diciendo “esto es lo que pienso” se incrementase la inocuidad de lo que plantean o levantaran un muro ante las posibles críticas.

Los “opiniólogos” y las “opiniólogas”, por lo regular, antes de comenzar a debatir ya saben que no les interesa reflexionar, aprender o buscar más información, su intención OPINAR sin asumir cierta responsabilidad por ello. De manera similar, cuando se les comparte información actualizada suelen hacer caso omiso de ella. Es como si la finalidad del debate fuera ganar y no aprender y construir.

En muchas ocasiones comienzan con: “yo respeto pero…”, “yo no soy (homofóbico, racista…) pero”, “todo el mundo está de acuerdo en que…”. Como comentaba hace poco en mi puro de FB, todo lo que viene detrás del pero invalida lo anterior. Si esta persona tiene la necesidad de aclarar eso, es precisamente porque hay “ratas en su tejado”.

Por demás, estas personas casi siempre terminan juzgando a quienes participan en la discusión. Aparecen entonces frases ya icónicas, como por ejemplo, cuando racismo se trata: “los negros son tan racistas como los blancos”, “tu tienes complejos”, “los negros no se esfuerzan lo suficiente”, etc.

Llegado a este punto, es importante recalcar que cualquiera de las creencias, juicios, criterios, valorizaciones que nos lleven a dotar a unos individuos de cierta superioridad, y ubicarlos por encima de otro grupo humano, es discriminatorio.

Por lo tanto, no es tú opinión si dices que los negros son tan racistas como los blancos, eso es RACISMO.

Tampoco es tu opinión, si crees que la si una mujer invita a un hombre a su habitación tiene que consentir en tener sexo, eso es una evidencia de VIOLENCIA MACHISTA.

Mucho menos es tu opinión si niegas la posibilidad de que dos personas del mismo género se puedan unir legalmente, eso es HOMOFOBIA.

Debajo de esas “opiniones”, que ya sabemos que no son tales, existen ignorancias que, por lo general, a las personas les cuesta reconocer, entre otras cosas, porque hacerlo supone asumir cierta fragilidad. Aquí es donde me gusta decir que cada vez que aprendo algo me doy cuenta de lo que no sé.

Personalmente, a veces me da un poco de pereza cuando debato con “opiniólogos” y “opiniólogas”; sin embargo, como activista sé que entre mis funciones esta además de formarme, aprender, cuestionar, reflexionar y construir, ser el puente para que otrxs también participen de esos procesos y hagan sus propias tareas. Yo hice las mías, cada quien tiene el deber y derecho de hacer las suyas propias.

No obstante, creo que cada día aprendo más a escoger mis debates, a no desgastarme en ellos, a hacer propositiva y, sobre todo, a reservarme para la gente “en transición”, y para mi propia comunidad, quienes son, en primera instancia, a quienes les dedico la vida.

Foto: PT – Partido dos Trabalhadores, reproducida bajo licencia Attribution 2.0 Generic (CC BY 2.0).

Ni frustada ni extremista. !Feminista y bien!

Por: Claudia Lazcano

En los últimos días, algunos hechos de los que he sido partícipe, relativos a la denuncia de las formas en que opera la cultura patriarcal, me han convocado a reflexionar sobre varios puntos que expongo a continuación:

1. Algunos de los mecanismos a través de los que opera, en la práctica cotidiana, la violencia machista y la misoginia. Creo que llamarlos por su nombre, listarlos y explicarlos, podría ser didáctico en aras de su comprensión, para el autoanálisis y su no reproducción. Gustaría que se leyera en este intento un recurso más para su eliminación.

2. La relevancia del debate, en Cuba, sobre la creación de un marco legal y no solo moral, que ampare la denuncia de actos de este tipo y los sancione, de modo que quien los denuncie no acabe envueltx en un círculo vicioso y siendo revictimizadx por el patriarcado y la negligencia estructural a que él conduce; para que las personas que tienen el valor de la denuncia, no acaben a merced de los “oídos género sensibles”, “las buenas intenciones” y el “favor” de las personas/instancias a las que es posible y necesario acudir.

3. Sobre la inminente necesidad de incluir en la formación de pre y post grado de nuestros profesionales, el debate de género y feminismos, con una mirada interseccional, donde lecturas de género, raza, clase, orientación sexual y muchos otros organizadores sociales sean posibles, creando así condiciones para un ejercicio profesional comprometido, sensible y respetuoso del ser humano, que les habilite para el reconocimiento y la lucha contra la discriminación en cualquiera de sus formas.

Imagen misógina y sexista que fue publicada por el periodista santiaguino Cuscó Tarradell en su perfil de FB. La misma suscitó un interesante debate en las redes sociales, más allá de su propio perfil, ya que este bloqueó y borró aquellos comentaristas y comentarios que criticaron la imagen.

Declaradas estas intenciones y porque “la que calla otorga”… vamos allá…

¿Ya intentó usted alguna vez mostrarle a alguna persona que algo que decía o hacía era misógino/racista/homotransfóbico y/o muchos otros etcéteras? ¿Ya intentó usted alguna vez debatir sobre género y feminismos con alguien con poca o ninguna incursión en el tema? (ojo, que no veo en ese desconocimiento algo malo o un problema, y sí en algunas de las formas de respuesta adoptadas a partir de ese desconocimiento).

Pues bien, yo, ya lo hice, muuuuuchas veces. Al estar ya hace algunos años vinculada a esta área de estudios y prácticas, he acabado por participar, directa o indirectamente de situaciones de este tipo… ¿y saben qué?, que asisto a la repetición increíble e incluso literal, de argumentos, modos de acción y reacción, los que he decidido leer como estrategias o mecanismos del patriarcado, los que son reproducidos consciente e inconscientemente y dan un portazo en la cara al debate, al aprendizaje género-sensible y a la legitimidad del feminismo, obstaculizando la apertura e incorporación del tema a los más disímiles espacios y dificultando su remoción del lugar de tema-problema.

Insisto, recurrir a uno de estos mecanismos/estrategias ante un debate de género y feminista, es reproducir el machismo, la misoginia, el racismo, incluso el poder colonial y hacerle el juego, queriéndolo o no, consciente o inconscientemente, a la violencia y la discriminación. El orden de aparición puede variar, algunas etapas saltarse, pero el producto continúa siendo el mismo.

  • Tomar la crítica hecha a lo que sería un acto de reproducción del machismo/misoginia (bien pudiera ser racismo o cualquier otra forma de discriminación), como algo personal, aparecen los pensamientos del tipo: “esto es contra mí… un ataque a mi persona… están intentando desacreditarme”.

  • Ofender. Lo que implica responder con ataques personales a quien colocó la lectura de género en el debate. Obviamente al entender y ubicar las críticas en la dimensión íntimo personal y asumirlas como un “ataque”, las respuestas son localizadas también en ese nivel, aquí se sobrevienen los calificativos de: “frustrada”, “extremista”, “absolutista”, “loca”, si eres negra con seguridad también va a aparecer el significante de “resentida”, “acomplejada” … y por ahí muchos más… en casos extremos de desconocimiento, pueden estas personas usar el término “feminista” como ofensa.

  • Desacreditar. Después de acusar a la persona de todo lo anterior, muchas veces se recurre a los argumentos que implican además su descrédito: “usted no tiene argumentos… no sabe de lo que habla… hay muchas cosas serias en que ocupar el tiempo como perderlo con usted, como para dejarse llevar por esto… ¿adónde quiere llegar?” claro, a partir de las fases anteriores, aquí intentan hacerte parecer una “una loca delirando” (estereotipos aparte sobre la locura, que se vienen en olas de varios metros).

  • Si a esa altura la situación se ha propagado y hay más personas participando, aparece entonces el significante del “brete”, “esto ya es brete”, y claro, hasta llega a serlo, porque como no hay un marco legal que sancione estas cuestiones, pues fácilmente cae en ese nivel… y en el del “dime que te diré”…

  • Darle una connotación macro y colocar la feminista en una posición ideológicamente cuestionable. Muchas veces es un recurso para la búsqueda de alianzas y porque los intentos anteriores han sido fallidos. En este punto pueden acusarte de asumir una postura que “no es de revolucionarixs…”, otrxs dirán “esto es un ataque al periodismo cubano” (bien pudiera ser a cualquier otra profesión, dependiendo del caso) o a la institución/organización/sector a la cual pertenece la persona a la que se le ha “cuestionado”.

  • El silenciamiento y el autoritarismo. Esta es la fase en que te mandan a callar y te dicen lo que tienes que hacer: “vete a tu muro/espacio a debatir… acabé con usted… yo sí trabajo, no tengo tiempo para esto…” (“esto” es usted y el feminismo).

Obviamente, reconozco la legitimidad que cada persona tiene de creer en lo que le parezca, de publicar en su muro lo que considere y de bloquear a quien le moleste, lo que sí cuestiono es la incapacidad, vía estos mecanismos, de incorporar nuevos saberes, de violentar, de ridiculizar/deslegitimar personas y saberes.

Ninguna ciencia, mucho menos las sociales y humanas, podría llamárseles neutrales. Todas son instrumentos al servicio de las ideologías, lo que creo que nos coloca ante una responsabilidad de dimensiones incalculables. La omisión o trivialización de un debate sobre bases científicas feministas, es un acto de violencia epistémica, no hay que olvidar que la racionalidad científica “moderna y occidental” promueve la omisión y deslegitimación del conocimiento científico como un saber producido por mujeres, como también las ha sustraído como objeto de la reflexión sobre bases científicas. Estos argumentos me impiden mostrarme “ingenua” ante el poder de un “chiste” en manos de un profesional de las Ciencias Sociales y Humanas.

Para quienes se interesen en el tema, no creo que estaría de más volver también a las reflexiones sobre “el chiste y su relación con el inconsciente” que ya mostrara Freud hace mucho.

Y bueno, en medio de todo este debate, llegas al punto de reconocer que infelizmente no existe un marco legal que ampare tu demanda, tu denuncia, en el mejor de los casos, sólo oídos receptivos, género-sensibles, que casi “de favor” hacen algo. En fin, que la negligencia estructural te ata de pies y manos.

Es por eso que coloco en este punto una alarma, ojalá este escrito, casi una catarsis, encuentre el camino del debate y la acción desde la teoría de género y feminista, penetrando la sociedad cubana en general y nuestras universidades vía curricular.

Finalmente, y aunque parezca obvio, me tomo la licencia de agregar algo más: no se es feminista porque se gusta de las mujeres, porque se les regala flores, se les hace un homenaje el 8 de marzo, se les habla con cariño, se cree que hay que “protegerlas”, o se escribe “con lenguaje no sexista” sobre “yeguas y caballos”.

En fin… ahí vamos…

Foto de portada: gaelx

Cuscó Tarradell, una imagen sexista-misógina y un lector equivocado

Que la representación de las mujeres y de los cuerpos negros es un tema que me fascina, no es un secreto para nadie. Entre otras razones, porque tantos años dedicados al activismo me ha aguzado tanto la mirada, al punto de que cada día me complace menos el regodeo en los estereotipos: ni Criollitas de Wilson, ni rubias descerebradas. Las mujeres no somos eso.

La imagen a la que haré referencia en este post fue publicada por el reconocido periodista santiaguero Anolvis Cuscó Tarradell, trabajador de Tele Turquino, quien, al decir de muchos, es una institución del periodismo en la provincia. La imagen de marras apareció con el rótulo: “Para reír y olvidar las penas, jajaja” donde, a todas luces, las mujeres no salimos bien paradas.

Imagen tomada del muro del periodista Cuscó Tarradell. En el momento de la toma era pública, ya no lo es más.

Cuando la vi, pensé que sería suficiente con comentar en el muro de Taradell, para aportar ala discusión que allí estaba teniendo lugar. Cuál fue mi sorpresa cuando al tercer comentario fui bloqueada, entonces me fui a mi muro a debatir.

Sin embargo, esto no es lo que me convoca a dedicarle unas lineas a este incidente (amo el botoncito que tiene Facebook para salir de la gente cuando molesta y reconozco el uso legítimo del mismo) sino la sordera de este profesional de los medios de comunicación, a las decenas de comentarios que varias personas le hicieron, -entre ellos profesorxs de la Universidad de Oriente y/o especialistas en género-, y que fueron borrados/bloqueados uno a uno.

De hecho, pensé dejar este asunto en ese punto, el del debate que se suscitó en mi muro; pero una persona, “hombre tenía que ser”, intentó regañarme -aludiendo a la cacería de brujas a la cual me dedicaba al denunciar esta imagen-, y defender además al periodista. Lo anterior me recuerda, como he dicho con anterioridad, que los hombres muchas veces actúan como un clan; como le dije a esta persona, se dan palmaditas entre ellos y pretenden que nosotras las mujeres no protestemos por el callo que nos pisan.

Pues responderle a este “pasante” por mi muro, es también una de las intenciones de este post. Si le molesta el activismo feminista, que vaya a ver como 22 hombres le dan patadas a un balón. Yo para lo último no tengo tiempo pero en lo primero se me va, gustosamente y con compromiso, la vida. Se equivocó la paloma, se equivocó…

Quien ha leído este blog con anterioridad, sabe que no suelo hacer análisis de las imágenes aunque las denuncie, pues prefiero que cada quien sea libre de analizar lo que desee. Este caso no será una excepción, por tanto solo repetiré que, además de misógina y sexista, es muy desagradable y no tiene absolutamente nada chistosa, al menos no para quien crea en la dignidad y el respeto de las mujeres, y, en general, de todos los seres humanos.

Hay personas que se preguntan, cómo es posible que un profesional cubano, que ha ganado tantos premios en su sector, pueda compartir algo tan sórdido sobre las mujeres en las redes sociales. Les doy la razón; sin embargo, tantos años en estas lides me han enseñado que las “vacas sagradas” son, en muchas ocasiones, más vacas y menos sagradas, y que a muchas les falta la humildad para reconocer que la han pifiado; tal creo, es el caso.

A Cuscó y al lector de mi muro: hombres, denle 7 vueltas a la lengua dentro de la boca antes de dirigirse a una mujer como Uds. lo han hecho en las últimas horas, ya sea en palabras o con las imágenes que sobre ellas comparten. La dignidad masculina también existe.

Foto de portada: Didier Castañeda

¿Mercadotecnia de una nueva imagen-Cuba u oferta de alguna tradición o vanguardia cultural?

Por Desiderio Navarro

Esto no es más que una vergüenza que retoma, recombina y refuerza, hasta usando símbolos patrios, algunos de los peores fenómenos negativos señalados más de una vez en los Consejos Nacionales y en las reuniones de la Comisión de Cultura y Turismo de la UNEAC.

Ya en el Power Point que sobre el marketing turístico presenté hace varios años ante el Consejo Nacional de la UNEAC aparecían varias imágenes para turistas –afiche, lata de bebida, escultura en madera pintada– que, en una fusión de sexismo, racismo y pseudofolclor, ofrecían mulatas sensuales vestidas con la bandera cubana. La gran diferencia es que esas imágenes ahora ya han cobrado cuerpo y vida y bailan para el turista estadounidense.

Sólo una combinación de concientización ideológica y sanciones administrativas podría contrarrestar ese “vale todo para vender”, ese mercantilismo inescrupuloso en busca de esa “Money” que, simbólicamente, la foto descubre en el fondo y pone de relieve entre los dos cuerpos femeninos.

Hay que declarar inadmisible, de una vez por todas, la eterna coartada economicista de las “buenas intenciones” de la captación de divisas y turistas. De lo contrario, los “casos puntuales” serán cada vez más escandalosos y reiterados. En realidad, son casos sintomáticos tan
“puntuales” como las puntas de icebergs.

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Ante casos como éste, lo más comprometido de la intelectualidad y de la sociedad cubana en general seguramente no permitirá que, con su silencio, la voz de unos pocos intelectuales aislados resulte, sin quererlo, la única expresión de la conciencia crítica de la sociedad en la esfera pública. A todos los que amamos este país y su cultura nos toca ser los aguafiestas impugnadores del mercantilismo turístico inescrupulosamente pragmático, de la apropiación real y simbólica de espacios públicos por el lujo aristocrático o la banalidad pedestre corporativos foráneos, de la entrega de nuestras calles y nuestra cultura y hasta nuestra bandera como espectáculo o paisaje de fondo a la medida de los caprichos, fantasías y expectativas del Otro-con-Money.

Y sin más, que de actitudes hable Nicolás!

 

Maracas

De dos en dos,

las maracas se adelantan al yanqui

para decirle: –¿Cómo está usted, señor?

Cuando hay barco a la vista,

están ya las maracas en el puerto,

vigilando la presa excursionista

con ojo vivo y ademán despierto.

¡Maraca equilibrista,

güiro adulón del dólar del turista!

Pero hay otra maraca con un cierto

pudor que casi es antimperialista:

es la maraca artista,

que no tiene que hacer nada en el puerto.

A ésa le basta con que un negro pobre

la sacuda en el fondo del sexteto;

riñe con el bongó, que es indiscreto,

y el ron que beba es del que al negro sobre.

Ésa ignora que hay yanquis en el mapa;

vive feliz, ralla su pan sonoro,

y el duro muslo a Mama Inés destapa,

y pule y bruñe más la Rumba de oro.

Nicolás Guillén, West Indies, Ltd. (1934)

El cartel de la cerveza cubana Bucanero ¿es o no es sexista?

Cartel de la cerveza Bucanero Fuerte
Cartel de la cerveza Bucanero Fuerte

La cerveza cubana Bucanero es un producto de la estatal CERVECERÍA BUCANERO S.A., quien produce, distribuye, comercializa, exporta y publicita el mencionado producto. Podríamos decir además que, aunque ningún estudio avala mi opinión, tiene mucha aceptación en la Isla.

Pues recientemente, el reconocido intelectual cubano Desiderio Navarro nos hizo llegar un artículo donde analizaba el nuevo cartel de la cerveza Bucanero (variedad tipo fuerte) y el aporte al suficientemente legitimado, pero falaz, uso del cuerpo femenino en la publicidad asociada a las bebidas alcohólicas. El texto en cuestión no tiene desperdicio y muestra la habilidad de Navarro en la deconstrucción del mencionado póster.

Una amiga desde Cuba me hizo llegar la respuesta de los creadores de la campaña del mencionado producto al intelectual cubano, la cual fue compartida de diferentes formas.

El texto podría ser utilizado como un manual de: “Todo lo que no debes hacer en una campaña de una bebida alcohólica” de tan claro y directo que presenta los contra-argumentos, los que terminan, a mi juicio, dando la razón a la demanda inicial: estamos ante un producto promocional sexista, pero ahora creo que fue concebido así.

Quisiera retomar algunas de las explicaciones de los publicistas ofrecidas en el documento antes citado, a partir de las cuales presento mis ideas al respecto.

Sobre el slogan, creo que todo publicista con un mínimo de estudios en su ramo sabe que el uso de las mujeres en la publicidad de los productos de ocio y disfrute es frecuente. Entonces el lema de campaña, de la cual el póster es parte, está muy bien representado: “Aventúrate a un gran encuentro”, claro, cerveza mediante y con dos chicas, siendo fiel a la fantasía del tipo que se acuesta con las dos mujeres. Rico, sabroso, pero no para una campaña de un producto en Cuba.

Además, el concepto del mismo se basa en dos mujeres y hombre -cerveza mediante- que jamás serán en mi opinión un grupo de amigos. Mucho menos si esas mujeres están en poses eróticas (no siempre hay que mostrar una teta para estar en ese terreno) y una de ellas está jalando al hombre por su T-shirt. No veo la pose de baile ni tampoco la fiesta. O sí, veo la futura fiesta en la cama, lo cual no me parece moralmente nada del otro mundo, pero sí impertinente para un producto estatal.

En relación con la descripción del concepto, cito textualmente: “Muchacha joven y fresca, de piel morena (trigueña y/o mulata) que aludirá directamente a las propiedades físicas de una cerveza de color dorado, fuerte y sabroso paladar como es nuestra Bucanero”. BINGO. De eso estamos hablando: del uso del cuerpo de las mujeres para representar el producto, o sea: “Disfruta de esta cerveza como si estuvieras disfrutando de esta mujer. Entonces sí hay una alusión a las propiedades de la cerveza, solo que a través de la figura femenina. Y esto es todo lo que necesitábamos corroborar.

En el segmento de respuesta a las críticas, saltándome los esencialismos, quienes hicieron esta campaña explican que no está dirigida al mercado nacional y agregan: “No es nuestro objetivo venderle al mundo nuestra riqueza femenina o menospreciar para nada ese maravilloso género”. Del menosprecio no tengo duda, si es precisamente el uso del cuerpo femenino lo que repercutirá en que el producto sea más deseado y reporte mayores ganancias. Ahora bien, el argumento de que no quieren vender la mencionada riqueza al mundo, ¿quién se puede creer que una campaña como esa, en un país donde apenas se hace publicidad para el mercado interno, no contempla el estímulo del foráneo? Gente, ¿esto es un trabalenguas o un te-echaste-p´alante-tú-solo?.

Para terminar, quisiera expresar que es real la poca presencia de las personas negras en la publicidad y los medios en Cuba, lo que supuestamente quienes diseñaron la campaña de la Bucanero fuerte (2014-2015) intentaron subvertir. Como antirracista de convicción me parece justo y necesario. Sin embargo, si para ello se necesita traficar con los estereotipos sexistas y los cuerpos de las mujeres, ya no es tan loable dicha intención.

El nuevo cartel de la Bucanero: ¿es inútil la crítica social ante empresarios, economicistas y econócratas?

Por Desiderio Navarro

Como bien saben los miembros del Consejo Nacional de la UNEAC y los delegados a los últimos Congresos de la UNEAC, desde hace muchos años he venido interviniendo argumentadamente contra el economicismo pragmático e inescrupuloso que va en busca de ganancias a cualquier precio moral o cultural o incluso político e ideológico, y en especial contra el uso de la imagen de la mujer cubana, sobre todo la mulata joven, como objeto sexual destinado a atraer el turismo extranjero y fomentar el consumo de productos y servicios ligados a situaciones turísticas.

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El uso de la mujer cubana como objeto erótico para estimular el turismo y el consumo no es un invento de empresarios y especialistas de marketing cubanos de los últimos 25 años: la publicidad de las empresas capitalistas prerrevolucionarias, imitando modelos estadounidenses y europeos, recurrió regularmente al mismo hasta los primeros años del triunfo revolucionario. Los menos jóvenes recordarán, por ejemplo, la asociación imaginal de un voluminoso trasero femenino y los cigarros Partagás bajo el denominador común de “una tonga de gusto”, o postales que anunciaban la “clara, ligera y sabrosa” Cristal de la manera siguiente:

Cristal  anuncio antes de 1959
Cristal anuncio antes de 1959

Con una amplia presentación en Power Point he mostrado decenas de postales, carteles, anuncios y otros materiales publicitarios recientes de empresas estatales cubanas en los que imagen y/o texto están destinados a asociar distintos aspectos (música, playa, bebidas, etc.) de una estancia en Cuba con la posibilidad de aventuras con jóvenes mulatas disponibles, apelando a estereotipos racistas sobre la extraordinaria sexualidad y accesibilidad sexual de éstas.

Cristal con mulata
Cristal con mulata
Ron Mulata
Ron Mulata

Han pasado los años, y la supervivencia del problema me ha obligado, una y otra vez, a repetir en diversos contextos culturales de la capital y otras provincias la misma presentación, sólo que enriquecida con nuevos ejemplos de la misma práctica que la realidad nacional ha seguido ofreciendo.
En un esfuerzo por apoyar esa lucha con un análisis científico del más alto nivel, traduje y publiqué, primero, el capítulo “Libido y color” del libro Blanco sobre negro. Las imágenes de África y de los negros en la cultura popular occidental del afamado sociólogo holandés Jan Nederveen Pieterse, y, luego, el libro completo (2013).
Y, el pasado año, en el Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, luego de señalar cómo decenas y decenas de empresas y agencias turísticas extranjeras venían presentando a los habitantes de la Isla, exclusivamente y con una sospechosa coincidencia literal, como “libidinosos bailadores de salsa”, solicité el apoyo de los delegados para exigir que el Estado cubano rompiera todo vínculo comercial con cualquier entidad extranjera que apelara a la sexualidad y la racialidad como gancho para atraer turistas a Cuba y estimular el consumo de éstos una vez en ella, propuesta que fue aprobada por una sonada aclamación de los presentes, a todas luces unánime. Significativamente, ese acuerdo de la virtual totalidad de los delegados fue silenciado en los reportes de la prensa nacional sobre la sesión.

A pesar de esas sucesivas intervenciones en uno de los foros socialmente más importantes del país y en presencia de representantes de altas esferas del Partido y del Gobierno, la reaparición del fenómeno en nuevas y viejas formas obliga a preguntarse si hoy en Cuba la crítica social nada puede ante los poderosos empresarios, economicistas y econócratas que aprueban, y hasta tal vez encargan, ese tipo de publicidad estatal nacional y que toleran la publicidad análoga de sus contrapartes comerciales extranjeras. He aquí el nuevo cartel que ha lanzado la empresa productora de la cerveza Bucanero.

Bucanero. Aventúrate con mulatas
Bucanero. Aventúrate con mulatas

No hay en él ninguna alusión al sabor, la pureza, las cualidades refrescantes o cualquier otra propiedad de la cerveza que se quiere vender.

NO. Nuevamente, como gancho, la mulata joven “buena hembra” (nuevamente por partida doble), en poses eróticas, mirando al objetivo, disponible, a un lado de la fiesta que se desarrolla en el fondo. (El joven mulato no aparece como pareja de la mulata –una vez más–, ni consumiendo la cerveza, sino como el que estiba la cerveza para la fiesta.)

La frase “AVENTÚRATE A UN GRAN ENCUENTRO” juega con la doble referencia al encuentro con la cerveza y a la aventura erótica con las mulatas, asociando uno a la otra.

En el serio estudio “Habaneras fumando, o una lucha cubana con los demonios raciales”, (Social Text, 104, otoño 2010), la investigadora Jill lane, profesora de la Universidad de Nueva York, describe así el uso publicitario de la mulata en Cuba antes del triunfo revolucionario:
“Considérese la presencia ubicua de la mulata en los carteles de viajes de los años 30 y 40, que tentaban al turista de Estados Unidos a disfrutar Cuba como un “sitio de placer” todo el año, como muchos cientos de miles la disfrutaron en los años de la república. (…) …en la mayoría de tales imágenes, ella (la mulata) sugiere no tener otra ocupación que el ocio, el placer y el baile; bailando al compás de una rumba en la playa, está expuesta a la mirada del turista. El principal espectador sigue siendo varón y blanco, pero ahora es el vecino rico y políticamente dominante del Norte. Es exactamente ese estadounidense –el marine, turista, hombre de negocios o político– el que devino el principal antagonista en el relato de la prostitución en Cuba y la prostitución de Cuba. Él era exactamente el estadounidense al que la Revolución Cubana opuso resistencia y rechazó.”

Pocos días después del pasado 17 de diciembre, precisamente la posible reanudación del arribo masivo de estadounidenses a la Isla motivó las siguientes consideraciones de un historiador cubano-americano de la Universidad de Yale, Michael Bustamante, al responder a un cuestionario presentado por Cuba Posible, “Cuba y Estados Unidos: Los dilemas del cambio”:

“en la nueva coyuntura temo que ganen fuerza otras formas preocupantes de dominación, al menos discursivas −las que asocian a Cuba nada más que con playa, ron, y mulatas, una “jungla” de antigüedades y cuerpos pintorescos; perfectas para aliviar nuestra condición posmoderna de desarraigo, de alienación de “lo real” (aun si en Cuba sólo encontremos otro parque de atracciones). Nada de esto es nuevo, por supuesto. El turismo europeo ha vivido de esta estrategia de marketing por años (de la cual el Estado cubano ha sido cómplice), y desde los años 90, libros publicados incluso en Estados Unidos, han insistido erróneamente en promover la imagen de los cubanos como piezas en un museo de la Guerra Fría.”

Ante la continuidad e impunidad de esas prácticas publicitarias de origen estatal resulta difícil protestar por el lenguaje acusatorio del autor. Pero sí podemos precisar que, mucho antes de la “nueva coyuntura”, al menos algunos intelectuales en Cuba hemos venido expresando públicamente nuestras preocupaciones, temores, indignación y rechazo por el resurgimiento de esa mentalidad y discurso neocoloniales.

La asociación o identificación de Cuba con un cuerpo femenino mestizo, disponible en una espera ociosa o en una danza erotizante, prometedora de posibles y probables experiencias eróticas, no sólo es una extrema manifestación de un sexismo y racismo incompatibles con el ideario socialista, sino también una legitimación, en cuanto a Cuba, del discurso globalizador imperial que les asigna a determinados países del Tercer Mundo –de Santo Domingo a Tailandia– el papel terciario de suministradores de placeres eróticos exóticos en la distribución internacional del trabajo.

Sólo la socialización de una visión socialista, antisexista, antirracista, antimercantilista y anticolonialista del fenómeno turístico, así como la adopción y aplicación de directivas y sanciones administrativas rigurosas y de un claro código de ética profesional, podrán impedir que ciertos empresarios estatales y especialistas del diseño y la comunicación bajo su dirección ofrezcan a sus compatriotas como carne sensual libidinosa disponible, y la naturaleza, los servicios y los productos de su patria como ocasiones de acceso a esos cuerpos, o permitan que sus socios comerciales extranjeros los ofrezcan. Iniciativas y medidas tanto más urgentes cuanto que elementos del creciente sector privado –buena parte del cual ya se revela nada escrupuloso cuando de obtener ganancias se trata– podrían apelar, y probablemente apelarán, a ese marketing de probada eficacia en la atracción masiva de lo peor del turismo mundial.