Nueve aclaraciones que te ayudaran a entender las denuncias por violencia machista

  1. No existen mujeres de segunda: No es posible pensar que una esposa tiene más derecho a denunciar, y por tanto mayor credibilidad, que una mujer que tuvo una relación “irregular” con un hombre. Sepa Ud. que todas las mujeres, independientemente del rol que ocupen, son susceptibles de vivir maltrato, acoso, abuso, violencia de género en cualquiera de sus modalidades, pues la misoginia es inherente al patriarcado. La violencia machista no discrimina entre “santas” y “putas”. TODAS ellas, sin excepción alguna, tienen derecho a una vida digna, sin abusos, maltratos, sin violencia, independientemente de qué o quiénes sean. Si consideras que una mujer abusada tiene que tener ciertos comportamientos para que su testimonio  sea creíble, estás anteponiendo tu juicio moral a lo que realmente está en juego aquí: la dignidad humana. Y eso no es justo, ni ético.
  2. Existen países en los cuáles no es la víctima quien tiene que demostrar que ha sido agredida, sino que el victimario tiene que probar que no ha cometido delito alguno. De esa manera, se protege a la mujer del escarnio, de la revictimización, de tener que presentar ella las pruebas. Es un sistema mucho más justo, teniendo en cuenta que los cuerpos policiales, los tribunales y otras instancias están plenas de hombres, lo cual pone en desventaja a las mujeres.
  3. Las mujeres abusadas pueden permanecer la vida entera sin denunciar, sin contar lo vivido ni siquiera a las personas más allegadas. Que lo hagan en algún momento no debería ser leído como una señal de oportunismo, sino como liberación, además de que puede constituir una muestra de apoyo a otras posibles víctimas. Además, es usual que las mujeres nos sintamos, cuando menos, responsables de lo que otras personas van a sentir a partir de nuestro testimonio, como si tuviéramos que cuidar más al resto que a nosotras mismas. Esto también constituye un impedimento a la hora de denunciar.
  4. Aún después de haber denunciado (ya sea en los medios o en una comisaría), la sensación de miedo persiste. Cuando se han vivido años bajo amenaza, se sabe que hablar del tema puede implicar más violencia. Muchas mujeres han sido fuertemente golpeadas o han sido incluso asesinadas luego de que han denunciado y no han recibido la debida atención y protección por parte de las autoridades. Muchas niñas y adolescentes han encontrado nulo apoyo en su familia, cuando han dicho que su papá, su padrastro, su tío o un conocido las violaba. En muchas ocasiones se les ha reprochado por no ha haber guardado silencio. Por otra parte, muchos abusadores preguntan constantemente a las víctimas si han hablado con alguna persona sobre la situación y les obligan a permanecer en silencio. Por tanto, no subestimes el proceso que lleva a una mujer a abrir, finalmente, su boca. Ha sido y será doloroso, aún después de decirle al mundo su verdad.
  5. El abusador, acosador, maltratador, golpeador, victimario puede ser una persona de conducta social intachable, reconocido, famoso, simpático, etc. Hay estudios que muestran que ni la clase social ni la pertenencia racial son variables a tener en cuenta a la hora de establecer un perfil del abusador. Es más, se puede ser poeta como Pablo Neruda o un célebre académico como Jorge Domínguez, y se puede también ser un violador, como el Nobel de Literatura chileno, o un depredador sexual, como el exprofesor de Harvard. Le sugiero, entonces, que deje de romperse las vestiduras defendiendo a un hombre acusado de agresor, mucho más, si Ud. es mujer. Primero piénselo dos veces. Y si no le es suficiente, intente ponerse en el lugar de la víctima. Si tampoco eso le basta, recuerde a aquel novio que, a pesar de Ud. haber dicho que no quería, la forzó a tener relaciones sexuales. Quizás logre, desde su propia herida, llegar a ser empática.
  6. Ninguna mujer aguanta porque “le gusta que le den” o que la maltraten. Las mujeres abusadas no  son “masoquistas” . El masoquismo tiene que ver con el erotismo, como una forma consensuada de obtener placer. Aclarado esto, vale la pena decir que muchas mujeres permanecen en una relación abusiva por múltiples razones: temiendo no encontrar apoyo al denunciar, preocupadas por los juicios de valor que vendrán en su contra, o para proteger a otros familiares y personas allegadas, entre muchas otras. He conocido a madres que por el bienestar de sus hijes han mantenido una relación de años con su maltratador. Y a otras que, para continuar en su puesto de trabajo, han tenido que soportar al jefe que las acosa sexualmente. Cada quién sabe lo suyo y Ud. no es la medida de todas las cosas, por lo tanto, deje de dar consejos, de hacer valoraciones, o de decir a los cuatro vientos lo qué Ud. habría hecho si estuviese en el lugar de la víctima. Es deshonesto e irrespetuoso. 
  7. Vivir en situaciones de violencia machista, ya sea física o simbólica, psicológica, económica, etc, implica la existencia de daños y traumas. Las mujeres intentan seguir sobreviviendo como pueden, con los recursos psicológicos que poseen. A muchas de ellas les cuesta establecer luego relaciones de confianza y entrega. Es difícil construir nuevas relaciones amorosas cuando se ha sido víctima de violencia de género y se ha vivenciado que quien dice amarte también te puede abusar y hasta matar.
  8. Decir “Yo sí te creo“, no viola la presunción de inocencia de ningún posible agresor, porque no es él quien está, en esta ocasión, en el centro de la situación, sino la víctima. En la mayoría de las sociedades, a ella se le presiona para que demuestre que no está mintiendo, cuando podría ofrecérsele, desde el inicio, el beneficio de la duda, como se hace con la persona acusada. Como vivimos en una sociedad misógina, son las mujeres las vilipendiadas, revictimizadas, aleccionadas, nuevamente violentadas.  Recordemos que las leyes y los sistemas jurídicos reproducen el sexismo y la misoginia, dado que han sido construidos respondiendo a una lógica machista y de subordinación de las mujeres, pues han sido los hombres quienes han participado, mayoritariamente, en la creación y establecimiento de estos sistemas. Cuando a la mujer víctima de violencia se le acompaña en el proceso de denuncia, se crean redes de apoyo seguras que velan por su integridad física y emocional, se está ayudando a que muera una mujer menos a consecuencia de la violencia machista. 
  9. La existencia en Cuba de una ley contra la violencia machista permitiría establecer un programa de atención integral a las víctimas, donde desde el portero de la estación de policía hasta los profesionales de diversas ramas sepan cómo conducirse ante un caso puntual, qué apoyo brindar, cómo recoger la denuncia, por qué es importante que sean mujeres quienes atiendan estos casos, etc. Además se establecerían redes formales de apoyo a las víctimas. La misoginia es estructural por tanto, la violencia de género lleva un abordaje a todo nivel, desde las bases de la sociedad, entiéndase desde y en instituciones como la familia, la escuela, etc, hasta los gobiernos, estados, etc. 

Foto: Kat Jayne de Pexels

Sobrevivientes, 16 testimonios de cubanas que han salido del ciclo de la violencia machista

He vivido la violencia de género tan cerca que aún no puedo ni contarlo. Compartirles Sobrevivientes, con prólogo de la (mi) querida profesora Clotilde Proveyer, más que una buena oportunidad, es hacerle justicia a todas las mujeres abusadas, violentadas, injuriadas y decirle a las otras que siempre hay una salida posible, una puerta que se abre.

Sobrevivientes, 16 testimonios de cubanas que han salido del ciclo de la violencia machista, es un volumen también que nos habla de la posibilidad de vencer a la violencia machista, aquella que ejercen los hombres contra las mujeres y para la cual no existe razón alguna.

Dice Proveyer en el prólogo: “Este libro estremece, obliga a la reflexión y al compromiso, nos empuja a actuar contra ese flagelo, al demostrar cuán dañino es el silencio que desde el desconocimiento, la indiferencia o el temor nos convierte en cómplices de una de las lacras más antiguas de la humanidad.
Es un libro imprescindible, que debemos tener a mano para no dar tregua al desaliento.”

Además, me ha gustado mucho ver nombres de amigas, colegas, compañeras de lucha en el índice de Sobrevivientes: Lirians Gordillo, Sara Más, Lizette Vila y Dixie Edith. Me siento como en casa.

Descargar 16 testimonios de cubanas que han salido del ciclo de la violencia machista. Aproveche y regálelo.

Me dicen Cuba: Eric Corvalán, documentalista de temas difíciles

Cartel de Raza (2008)
Cartel de Raza (2008)

En el año 2008, el realizador Eric Corvalán nos sorprendió con un sagaz y polémico documental sobre la discriminación racial en Cuba, intitulado Raza, que se ha convertido indudablemente en un audiovisual de referencia. Y repercutió tanto en él que ha escrito un libro con todas las entrevistas realizadas para el documental, algo no muy usual para un realizador.

Por su parte No es el camino se centra en el complejo tema de la violencia infantil, más para una Isla donde se piensa que “los locos bajitos” nos pertenecen.

De su autoría se cuentan 7 audiovisuales, sin embargo, las obras mencionadas son las más reconocidas por el público cubano. Acerca de estos documentales y otros proyectos que tiene Corvalán entre manos, versa esta entrevista.

Para mí tienes un tino especial para poner el dedo en la llaga, entendiendo por eso el hecho de que abordas temas problemáticos y de difícil tratamiento en nuestra sociedad, como las relaciones raciales y la violencia infantil. ¿Qué te conmueve? ¿Cuál es el propósito?

Bueno, no solamente hago temas sociales, hago documentales de diferentes géneros, hasta musicales. Cuando camino por la calle y converso con la gente me sensibilizan diferentes temas, aquellos que me encuentro a mi paso todos los días. El propósito es abordarlos siempre desde una perspectiva de debate y de reflexión.

Vayamos por partes, sobre Raza, ¿Cuáles fueron las principales críticas o comentarios que te hicieron a lo largo de estos 5 años? ¿Cuál es el balance final luego de estos años? ¿Aprendizajes? ¿Qué no hubieras hecho igual?

Raza es un documental que siempre va a animar la crítica. Yo diría que se mantiene vivo, inclusive en la época actual, porque está hecho con ese fin, para que se mantenga bien sólido; el tiempo de duración es la clave del éxito. Hay mucha gente que me pide hacer una segunda parte, pero prefiero que se quede con la exclusiva.

Este es un documental que está hecho para que se pueda debatir el tema de una manera inteligente en cualquier contexto de la sociedad cubana, o en otras, y sobre todo en las comunidades, de manera abierta, comunicativa y comprensible.

A mí me han preguntado muchas veces: ¿por qué hiciste Raza si tú eres blanco de ojos azules y no ha sufrido el racismo? Entonces respondo: ¿quién te dice que no lo he sufrido, mis hermanos son mulatos y mi familia es multicolor? Como dice mi madre, a ella le debo esta formación, “lo que para mí no prima un color en específico ni una preferencia sexual, no existen los colores dentro de los seres humanos sino sus conductas ante la sociedad”.

Por otra parte, yo noto que mi sociedad va perdiendo ese interés por la historia, de dónde somos y de dónde venimos… Creo que lo más sensato es reflejar este fenómeno relacionado con nuestra identidad y que es parte de nuestras raíces, porque África es un continente poderoso en conocimiento y en cultura, y eso corre dentro de nuestras venas. Es importante reconocerlo y rescatarlo y no tenerle miedo a la palabra racismo sino enfrentarla pero de manera inteligente dictando estrategias prácticas.

¿Crees que Raza es un documental aun válido para describir la realidad de la discriminación racial en Cuba?

Sí lo creo, porque es una herramienta de análisis del tema, como muchas que existen. Yo no soy el único realizador que ha hecho estos temas; ahí están Sarita Gómez y Nicolasito Landrián.

Si no fuera aun válido, hubiera sido exhibido por la televisión y no me lo pidieran tanto para conferencias en Cuba sobre el tema y en el exterior. Como te dije anteriormente, es un documental que está hecho para “remover el cocotero” y reflexionar sobre un fenómeno que está muy latente dentro de la familia cubana y nuestra sociedad, y presumo que se continuará hablando del tema aunque a algunas personas no les interese.

Raza tiene un final que me hace recordar las obras de Sara Gómez donde ella aparecía como un personaje más. Te hago la pregunta que a ella le haría. ¿Por qué incluir tu propia historia en la obra realizada? ¿Se podría inferir que estas tomando partido?

Siempre detrás de un cuadro está el sello del pintor. Al igual que cuando se hace un documental sobre temas sociales, o de cualquier género, vas a reflejar un conflicto, a denunciar una problemática, específicamente en lo que estás de acuerdo y en lo que no. Siempre la obra dice cómo piensa el director y si mi meta es sensibilizar y que se debatan estos temas, entonces estoy participando junto a muchas otras personas en la construcción de una sociedad más justa y equitativa.

¿Nos adelantas algo sobre el libro que ha nacido del documental?

El libro se titulará Raza, creo que es una oportunidad para el público de acceder a los diálogos que se gestaron como parte del documental, los cuales no salen por cuestión de tiempo. La gráfica es un componente importante de este volumen. Mi sueño es que salga en Cuba; sin embargo, tendré que hacerlo en el exterior, pues no logro consolidar el proyecto en la Isla. No obstante, seguiré siendo un corredor de 800 metros con obstáculos que llegará a la meta; de eso estoy seguro, gracias a la ayuda de amigos que engrandecen el sueño con la luz de la verdad.

Sobre No es el camino, y ante lo difícil que en ocasiones es filmar en Cuba sobre ciertos temas, te pregunto: ¿hubo algún momento de mayor convencimiento durante el cual quizás te repetiste: esto tengo que hacerlo, esto tengo que terminarlo?

Tratar cualquier tema en Cuba es complicado por la cantidad de trámites a la hora de la filmación y, sobre todo, por la complejidad propia de los temas que vas abordar. De hecho, yo escojo los temas, hago la investigación y realizo el guion porque ando en la calle y camino e interactuó con la gente y veo lo que pasa.

En el caso de No es el camino me dije: la violencia infantil es un tema importante y necesario tanto para los padres, madres como para los niños, niñas y para la sociedad en su conjunto. La palabra violencia es una palabra fuerte. Sin embargo, creo que es necesario debatir todos los días del año. Muchas personas cuando ven el documental se percatan por primera vez del asunto y su magnitud. En No es el camino no se refleja solamente la violencia física sino también la psicológica, la económica, la sexual, qué pasa con las infraestructuras, qué pasa con las leyes. Esto es de todos los días porque la violencia está aumentando cada día más y lo vemos como algo natural, a veces no sabemos que estamos cometiendo violencia pero está ahí, la sufre el más desprotegido de los seres humanos: los niños. Entonces, es un llamado de paz, a la comprensión y a la sensibilización.

No es el camino ni Raza han sido exhibidos en la televisión cubana. Y sé que para ti es esta una meta, si un día llega a suceder: ¿te sentirías ya reconfortado?

Mi meta no es que salgan en la televisión, todo lo contrario, mi meta es que mi sociedad se transforme que se sensibilice con estos temas, que la gente se sienta identificada y diga: yo estoy ahí, vamos hacer esto, vamos a respetarnos, comunicarnos. Tú pensaras que promulgo un sueño utópico pero hay sueños que pueden ser reales y, de hecho, que se hable algo de alguna manera es una lucecita que se enciende. Lo que hay es que luchar por que la luz se mantenga siempre encendida todos los días.

Has revelado que tu más reciente documental aborda la violencia de género en Cuba. Y me gustaría apuntar que por lo general, cuando el tema se ha tocado, se hace énfasis, como es de esperar, en la mujer que ha sido violentada sobre todo físicamente. Te pregunto: ¿Pensante incluir entrevistas al agresor?

Entrevistas con el agresor sería lo ideal, pero a veces el agresor está al lado tuyo y no lo ves porque la violencia está naturalizada y la puedes encontrar en cualquier lugar de diferentes formas. Reflejar la violencia física es la más fácil, la psicológica es la más difícil. En el documental tendremos testimonios de mujeres que han sufrido violencia.

¿Podríamos esperar alguna idea en tu documental que revela la vulnerabilidad de las mujeres cubanas a la violencia a partir de la no existencia de una legislación puntual sobre la violencia de género?

El documental se llama Huellas y con él me propongo reflexionar acerca de la violencia de género en Cuba. En él se intenta responder, entre otras preguntas, por qué no existe una ley contra la violencia intrafamiliar, la que en mi opinión ayudaría a prevenir la violencia de manera general. Además, se trata la denuncia por parte de las mujeres, relacionada con el trabajo de prevención y con la labor de las instituciones, que no trabajan en conjunto. De este modo, considero necesaria la existencia de una estrategia generada por varios organismos y ministerios, como el Ministerio de Salud y el Ministerio de Educación, pues este es un problema de la sociedad por entero.

¿Qué otros temas están en el tintero de Eric Corvalán?

Después de este tema haré otros documentales y no necesariamente sociales sino sobre el jazz cubano y sus raíces, pues rescatar nuestro patrimonio musical también es importante y reflejar el talento en las nuevas generaciones que emergen, mucho más.

Por último, ¿has pensado hacer alguna obra de ficción? ¿O te es suficiente con el documental?

Yo quisiera hacer mi primer largometraje de ficción. Estoy escribiendo un guion donde se abordan todos estos temas y otros nuevos; sin embargo, creo que encontrar presupuesto en Cuba va hacer muy difícil, por eso estoy abierto a cualquier propuesta. La meta de cualquier documentalista es hacer ficción y, en ese sentido, el documental te prepara para eso. A mí me gustan los retos, me crezco con ellos. Estoy buscando una distribuidora para mis obras. Si sabes algo pásame la información. Este es un promocional en vivo y directo.

 

Obras de Eric Corvalán

Huellas (2014)
Mis Ojos en la comunidad (2014), en coautoría con Kalet Polo Reyes
No es el Camino (2013)
Concierto del grupo musical Sexto Sentido (2012)
Memorias de la Semana de la Cultura Italiana (2012)
Buena Vista Social Club (2010)
Una ventana abierta (2009)en coautoría con Marcelo Britho y Tillman.
Raza (2008)

Especial para Oncuba Magazine