¿Y las lesbianas feministas cubanas donde están?

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Hechos

Hace cinco años atrás, tuve la oportunidad de acompañar a mi colega y amiga Norma Guillard (1) al grupo que, por entonces, ella coordinaba en el Centro Nacional de Educacion Sexual (Cenesex) y estaba dirigido a mujeres lesbianas.

En ese entonces me llamó la atención que, entre aquellas mujeres lesbianas y bisexuales que se reunían de manera sistemática, las ideas del feminismo, siquiera las más básicas, no aparecían ni por asomo. Todas ellas tenían experiencias comunes sobre sus relaciones erótico-amorosas; sin embargo, de manera general, el posicionamiento respecto a la opresión de las mujeres dentro del patriarcado no encontraba lugar en el discurso individual y mucho menos en las reflexiones grupales.

Supuse entonces que se debía al desconocimiento del feminismo o de la categoría género, mucho más legible para la población en general, menos demonizada y políticamente correcta, como movilizadora y gestora de acciones concretas para la consecución de los derechos relacionados con el libre ejercicio de la orientación sexual.

Recuerdo, además, que mientras cursaba la Maestría en Género de la Universidad de La Habana, el tema de las relaciones entre mujeres salió a la palestra en varias oportunidades, casi exclusivamente, porque Norma Guillard lo puso encima de la mesa. Simplemente no era contenido de nuestros módulos pensar o debatir acerca de las relaciones de género en conexión con la identidad y la orientación sexual. Hablamos siempre de “mujeres”, pero estoy casi segura que no incluíamos a las lesbianas. Sin embargo, prefiero pensar que, de haber habido más lesbianas en el auditorio o en el profesorado, nos hubiésemos acercado más a explicar cómo el género no funciona de igual modo para quienes están en el borde de la categoría. Ya lo dijo el marxismo: “el hombre (y la mujer) piensan como viven”.

Otro incidente en relación con las tensiones, tácitas o explícitas entre el lesbianismo y cierto segmento del activismo feminista lo vivencié en un foro en Internet. Aconteció una discusión que llegó hasta la emoción entre quienes defendíamos el aborto y quienes responsabilizaban, exclusivamente, a las mujeres heterosexuales de esos embarazos no deseados. Me sorprendió enterarme –era muy utópica entonces— de la existencia de mujeres lesbianas que condenan a sus iguales por abortar. Quizás mi condición de mujer nacida con el aborto legalizado me sobre expuso.

La maldita circunstancia de…

Como sucede en otras latitudes, existen diversas tensiones entre el feminismo más tradicional (2) y las reivindicaciones de las lesbianas/queers. Quizás en el origen de estas tensiones, en nuestro caso, esté el hecho de que las lesbianas en Cuba aún necesitan reivindicarse como “mujeres reales”, partiendo del hecho de que en el país solo se habla de hombres y mujeres: a los primeros corresponde la masculinidad y a las segundas la feminidad.

En nuestra isla, que además de estar rodeada de agua, vive la maldita circunstancia del machismo y el sexismo por todas partes, existen ideas en el imaginario popular que cuestionan la condición de mujer de las lesbianas, pero no de manera enriquecedora, como plantease Monique Wittig en 1978, durante una conferencia (3), sino convirtiéndolas en un ser raro, negativamente masculinizado, estéril.

En nuestra tierra, el hecho de ser lesbiana puede ser interpretado como un ataque a la moral y las “buenas costumbres”, hasta ser catalogada como una persona enferma o simplemente “ella tiene un problemita”.

Y es que el paradigma de la mujer se ha soportado desde la feminidad más tradicional (4), a pesar de que las cubanas hemos sido históricamente luchadoras y transgresoras (5).

Ejemplos podríamos citar varios que conducirán, inevitablemente, al debate. Sin embargo, solo quiero mencionar que, en mi opinión, la revolución cubana ha sido construida, y aún se construye, sobre los hombros de las mujeres cubanas, pues estas salieron a la vida pública y además continuaron con sus labores domésticas para garantizar la reproducción de la fuerza laboral y la familia.

Por otro lado, hasta 2007 el logotipo de la Federación de Mujeres Cubanas incluyó un bebé en brazos de una mujer miliciana. Sin pretender realizar un análisis profundo de todas las ideas que me provocan dicha imagen, lo cierto es que ese fue el símbolo por más de 40 años, de la organización ,que, en su momento, fue una de las más progresistas del país, y en el logo de marras se legitima la maternidad como fin o parte de la feminidad (6).

La feminista cubana Yasmín Silvia Portales, en una entrevista para IPS, lo expresaba de la siguiente manera: “Sí, el discurso maternal es raigal en Cuba (mirar el logo de la FMC basta) y sigue condicionando nuestros imaginarios, solo que algunas nos permitimos negociar con este modelo maternal, eso lleva al postergamiento [sic], y unas pocas se libran, lo cual lleva a la renuncia”.

Presumo entonces que esos bebes nacerían de cubanas heterosexuales y no lesbianas, pues otra idea recurrente es que estas últimas no están interesadas en tener descendencia, pues quieren ser hombres, y que además no están en capacidad para criar y mucho menos para adoptar, como recientemente leyera en una de las discusiones que en Internet se suscitaron alrededor del 17 de mayo.

La fertilización artificial en Cuba es patrimonio de las parejas heterosexuales. Para las mujeres lesbianas, al igual que para las solteras, eso aún es un sueño. Si este reclamo fuera parte de la agenda del feminismo contemporáneo cubano y de la FMC, quizás lográsemos que las mujeres lesbianas pudieran acceder a la concepción de un embarazo, como mismo accedieron las personas trans a las re-asignaciones de sexo  (7).

Portales Machado propone lo siguiente en este sentido: “Modificación de la legislación sobre la fertilización asistida para que su acceso no sea otro bastión de la ‘familia tradicional’, esa que nadie sabe quién se la inventó ni cuándo fue mayoritaria en Cuba, porque si no parir es un derecho, hacerlo también”(8).

De manera que, al igual que para otros temas –como la racialidad y el sexo comercial por ejemplo–, el pensamiento y activismo feminista cubanos contemporáneos no han dedicado mucho tiempo a hablar de las otras, de aquellas que viven en el margen de la feminidad tradicional y que su lucha supone mucho más que la equidad entre los géneros sino también intra-género.

Nuevas voces

En el panorama del feminismo lésbico-queer en Cuba es posible distinguir en estos momentos tres voces, entre las que me resultan muy novedosas, actualizadas y comprometidas con el feminismo lésbico. En este sentido quiero mencionar al grupo de rap Krudas Cubensi, a la historiadora Logbona Olukone y a la editora Yasmín Silvia Portales Machado, a quien cité previamente.

Como escribía hace poco, la agrupación cubana de rap Krudas Cubensi ha subvertido todos los márgenes posibles dentro del activismo feminista, no solo desde la propuesta musical que defienden, sino también desde sus propias vidas.

Krudas Cubensi está conformado en este momento por Odaymara (Pasa Kruda) Cuesta y Olivia (Pelusa) Prendes, quienes son pareja. Estas mujeres han dedicado temas a la menstruación, a las “mujeres que gustan de papayas” y en general al libre ejercicio de la orientación sexual y la identidad de género. El más reciente disco de esta agrupación muestra cómo el feminismo lésbico les ha permitido acercarse a otras corrientes menos conocidas en Cuba como el feminismo postcolonial.

“Poderosxs porque lo somos, porque nada nos hará sentir disminuidxs o autovictimizadxs, tenemos mucho poder, personal, colectivo, real, espiritual, conceptual, cognitivo, corpóreo, vital. Krudxs Cubensi, Odaymara y Olivia, empoderando a nuestrx gente, a nuestras comunidades queers, de color, clase trabajadora, emigrantes, feministxs haciendo consciente el poder que tenemos todxs, convocando a la fiesta, a salir de esos closets tristes y solitarios, a militar en el activismo LGBTA desde nuestros realizadísimos poderes”(9).

Logbona Olukone es una joven historiadora y profesora universitaria que, ahora mismo, se encuentra posicionada en el afrofeminismo lésbicoqueer y sus preocupaciones son: “Como feminista afrocubana, también me siento muy identificada con las políticas queer, ya que ser queer es una disidencia política que desestabiliza no solamente las categorías sexuales, sino también la heteronormativadad y la homonormatividad que existen en las relaciones de género, raza y clase dentro de las sociedades”(10).

Logbona reconoce también las ventajas del rol que asume como profesora y como, desde esa posición, también subvierte el paradigma:

“Como feminista, me interesa provocar sensaciones y pensamientos, pero desde la horizontalidad, desde la actividad diaria. Mediante “los excesos” de mi forma de vestir “masculina”, mis transformaciones con mi pelo afro, mis tatuajes y mis opiniones siempre diferentes, creo en la importancia de esas acciones diarias que hacen pensar a trabajadores, profesores y principalmente a los estudiantes”.

La editora y bloguera Yasmín Silvia Portales Machado parte de su sexualidad heterodoxa para cuestionarse asuntos como la maternidad, los roles de género, el erotismo, etc.

Portales Machado coordina además el Proyecto Arcoiris, que se dedica al activismo por los derechos de las personas LGTB en Cuba. En calidad de miembro de este proyecto participó en la VI Conferencia Regional de ILGALAC, realizada en Varadero.

Además, fue una de las gestoras y editoras principales de NotiG, un boletín digital, que—a falta de referentes anteriores— consideramos el primero que abordó desde Cuba la homosexualidad y circuló noticias y convocatorias por las redes. Este boletín desapareció debido a que nunca recibió por parte de institución cubana alguna –en este caso sería el Cenesex– una carta que le permitiera inscribirse en el Registro Nacional de Publicaciones Periódicas.

En estos momentos, Portales Machado está también a la cabeza del boletín Ahí te va, perteneciente al Proyecto Arcoiris, y se encarga de actualizar la bitácora.

Del mismo modo es una de las pensadoras más agudas que, partiendo del marxismo, aborda el complejo entramado de relaciones de poder y las exclusiones en el seno de la sociedad cubana. Buena parte de esos cuestionamientos se encuentran en su bitácora, Entre 2310 y 8225.

Quiero entender que no es por casualidad que estas tres mujeres sean negras. Pero ese será motivo de otro texto, ojalá para este espacio.

Notas

(1) Norma Guillard Limonta es psicóloga e investigadora. Quizás sea la feminista lésbica que más ha impulsado el tema. Las más jovenes le debemos a ella buena parte de nuestra toma de conciencia. Por un tiempo considerable, Guillard dirigió el grupo OREMI, de mujeres lesbianas y bisexuales, del Centro Nacional de Educacion Sexual.

(2) Me refiero a aquel feminismo que se apega más al género como categoría fundamental y donde se tiene como meta, casi exclusiva, la equidad de las mujeres—obviando muchas veces las desigualdades que generan la heteronormatividad, el racismo y la desigualdad económica.

(3) Monique Wittig: “La mente hetero“, discurso pronunciado en el Congreso internacional sobre el lenguaje moderno, traducido por Alejandra Sardá, citado por Yuderkys Espinosa en “No ser mujer o la disyuntiva lesbiana“, disponible en https://negracubanateniaqueser.files.wordpress.com/2014/05/no_ser_mujer_o_la_disyuntiva_lesbiana-libre.pdf

(4) Aquella que cada 8 de marzo es celebrada a partir de estereotipos como la sensiblidad, la pasión, etc.

(5) Sugiero consultar el artículo “Revolucionarias pero femeninas: significaciones del 8 de marzo en los medios cubanos“, disponible en http://www.redsemlac-cuba.net/component/k2/revolucionarias-pero-femeninas-significaciones-del-8-de-marzo-en-los-medios-cubanos.html

(6) Un análisis grosso modo de la imagen revelaría cierta tensión entre esa mujer madre que participa, fusil al hombro, en la defensa del país. Por una parte, una mujer valiente, guerrera, transgresora y; por otra, tradicional.

(7) Menciono las reasignaciones de sexo en el caso de las personas trans porque el hecho de que se puedan realizar ahora en Cuba habla de la voluntad política de las instancias decisoras. En este caso, la Comisión Nacional para la Atención de las Personas Transexuales jugó un papel fundamental. No obstante, espero que no haya que establecer en el país una comisión para otorgarles a las lesbianas el derecho a concebir con el uso de las técnicas de reproducción asistida con que cuenta el país.

(8)Yasmín Silvia Portales Machado: “Medidas ante la crisis demográfica en Cuba“, disponible en http://yasminsilvia.blogspot.de/2009/01/porpsito-de-las-medidas-ante-la-crisis.html

(9) Sandra Abd’Allah-Alvarez Ramírez: “Poderosxs un nuevo volumen de rap krudo y vegano“, en Cuba contemporánea, disponible en http://www.cubacontemporanea.com/noticias/poderosxs-nuevo-volumen-de-rap-krudo-y-vegano

(10) Sandra Abd’Allah-Alvarez Ramírez: “Ser queer en Cuba y no morir de hambre en el intento es toda una hazaña“, en Pikara Magazine http://www.pikaramagazine.com/2014/04/ser-queer-en-cuba-y-no-morir-de-hambre-en-el-intento-es-toda-una-hazana/

Publicado en Feminismos de hoy

“Realmente creo que esta conferencia en Miami, sin amenazas ni despliegue policial, es una señal de cambio”

Publicado en OnCuba Magazine

“Realmente creo que esta conferencia en Miami, sin amenazas ni despliegue policial, es una señal de cambio”

Yasmín Silvia Portales Machado, es una cubana de 34 años —lo digo porque se que a ella no le importa—, pero tiene una sabiduría que seguro viene cultivando de otras vidas. O quizás fue su madre, mujer erudita también, quien más le influyó en poder vincular lo imposible.

Es así que esta mujer cubana se mueve entre el pensamiento marxista y el activismo feminista, haciendo escala en su heterosexualidad iconoclasta, definida por ella misma, y su identidad racial.

En su blog, uno de los más reconocidos de Cuba, y que constituye la forma más directa de su participación en los debates que en el país tienen lugar a pesar de su ciber-desconexión, declara en la presentación: “Vivir en Cuba y ser Queer ha sido elección. Mi vida es un fino equilibrio entre el ejercicio de la maternidad, el feminismo y el marxismo crítico”.

Y en ese mismo espacio, que también funciona como botella lanzada al mar, escribió uno de los post más contundentes donde revelara sus sentimientos  encontrados a propósito del ejercicio de la maternidad.

Estas y otras aristas de su condición de ciudadana cubana la han colocado como una de las ponente, residentes en la Isla, en la conferencia “US/Cuba Relations, the Second Obama Administration: The Cuban-American Community and changes in Cuba- Building bridges for better relations”  que el pasado fin de semana tuvo lugar en hotel Sofitel en la ciudad de Miami y que fue organizado por CAFE (Cuban Americans Engagement) y con la colaboración de otras organizaciones: FORNORM (For Normalization), Cuba Educational Travel y Generación Cambio Cubano (GCC). Allí presentó “El país que quiero legarle a mi hijo”, que se encuentra disponible en su bitácora.

Justo un día después de finalizado el evento, que acogió la participación de intelectuales y empresarios de las dos orillas, surge esta entrevista, derivada del morbo que me produce conocer como sobrevivió una marxista en un ambiente que pretendía ser práctico y conclusivo si tenemos en cuenta el programa de la conferencia:, como decimos en buen cubano, como ella lograría “aterrizar”.

¿Cuál fue tu participación en el evento recientemente celebrado en Miami y organizado por CAFE? ¿De representar a un segmento de la población cubana, cuál sería?

Fui invitada para el panel “Los cambios en Cuba y el ambiente externo: Una visión desde la isla”, junto con los editores de Espacio Laical. Mi exposición reflexionó sobre la pertinencia y complejidad de defender los derechos de grupos sociales discriminados en la situación cubana actual.

Desconfío del término “representar”, eso está bien para las estadísticas o las personas electas a cargos públicos. Yo soy una mujer cubana, negra, habanera, marxista, feminista, queer, menor de 35 años, con un hijo. CAFE no me invitó porque yo represente a alguien, sino porque participo desde hace más de cinco años en la lucha contra la homofobia en Cuba, y colateralmente contra el racismo y el machismo, porque he escrito, denunciado, y, con ayuda de mucha gente buena, hecho algunas cosas para cambiar ese estado de cosas en Cuba.

Como mujer negra, marxista, activista LGTB y feminista, ¿cuáles son las tesis que defiendes para un posible recuentro de los gobiernos de La Habana y Washington?

Somos vecinos, ¿no? Los vecinos deben llevarse bien. Respetarse en las diferencias y ayudarse en las causas comunes.

El Diferendo Cuba – Estados Unidos es una reliquia de la Guerra Fría –no soy la primera que lo dice. Desde mi punto de vista, sus años de existencia han probado tres cosas, que Estados Unidos no se toma bien los ejercicios de soberanía y autodeterminación en América Latina, que el pueblo de Cuba prefería a Fidel respecto a lo que tuvo hasta 1959 –con o sin apoyo soviético-, y que es inútil como mecanismo de presión política.

El Bloqueo, las medidas para implementarlo y para responderlo, solo han redundado en la violación de los derechos de la ciudadanía de ambos países, impedidas de moverse o expresarse libremente. El bloqueo es la causa y excusa de todo en Cuba, desde la falta de transparencia gubernamental hasta las calles rotas. Mientras que Estados Unidos se priva de una colaboración importante en materias fronterizas y de un importante mercado, que podría generar desarrollo material en ambas naciones.

No se trata de ser feminista, LGBT o negra, se trata de ser marxista y desear el progreso material y espiritual, de ser patriota desear el cese del acoso a mi nación. Pienso que las personas de CAFÉ, FORNORM y Generación Cambio Cubano también son patriotas, comprenden que el Bloqueo solo limita las libertades internas y el desarrollo económico de Cuba. Decidí apoyar este empeño porque me parece razonable trabajar de conjunto con esta gente, que conoce a Estados Unidos porque aquí viven, y creen en la soberanía nacional como algo innegociable.

¿Cómo defiendes los postulados principales del socialismo cuando se está hablando de estrategias capitalistas como estímulo de las inversiones y el capital privado? ¿Significaría eso (o no) el establecimiento de un modelo económico en Cuba que esté más cercano al capitalismo?

Esa es fácil: el gobierno de Cuba no defiende el socialismo que yo defiendo. La Generación Histórica está, desde mi punto de vista, atrapada en la (ya conocida) ineficiencia productiva del socialismo estadocéntrico. Han confundido la socialización de los bienes de producción –preconizada por Marx y otros– con la propiedad estatal. Ante el callejón sin salida que implica en términos materiales e ideológicos, escuchan a asesores que invocan las viejas leyes del mercado. Lo peor es que, como Cuba es un Estado vertical, otros acercamientos teóricos no tienen garantía de llegar ante las altas esferas y presentar propuestas de solución alternativas.

El gobierno pretende hacernos creer que tenemos y tendremos socialismo porque la educación y la salud son gratuitos y universales, y la mayor parte de la infraestructura productiva permanecerá en manos del Estado. Eso es casi equiparar al socialismo con un Capitalismo Monopolista de Estado de Bienestar. Otras naciones de Europa han logrado cobertura total, aseguran el control de la riqueza nacional con la participación del Estado en las empresas, y siguen explotando a África –tan tranquilos. Si el socialismo fuera sobre educación y salud, Barack Obama sería socialista.

Yo defiendo que el socialismo no es acerca de quitar derechos a la gente, sino de dárselos, junto a las garantías materiales y legales para que puedan ejercer su creatividad, vivir con dignidad, y recibir protección en caso de incapacidad física o mental. Es acerca de superar la idea monstruosa de que lo único valioso es el trabajo a la venta en el mercado, que Marx no señaló porque fuera buena, sino porque es consustancial al capitalismo. Es también sobre quitar hegemonía a la propiedad privada al rescatar otros tipos de propiedad –comunal, pública– o inventarlos. El socialismo es acerca de superar el capitalismo, no de (mal) hacerlo sin mercado, competencia comercial o empresarios, porque eso es inútil: nadie hace mejor el capitalismo que los capitalistas.

¿En qué parte de este asunto queda el beneficio de las clases más populares en Cuba, las cuales muchas veces son personas negras, y que no tienen un familiar en el extranjero que le envíe la plata para crear ese negocio? ¿De qué manera lo anterior podría incrementar las brechas entre las clases sociales en Cuba?

Ese es uno de los baches más visibles de la Actualización. No se han planeado –o no se han revelado– acercamientos que prevean la desigualdad con que varios sectores sociales entran al nuevo juego de los “emprendimientos económicos”.

Marx explica que la Revolución Industrial no habría podido ser sin el flujo de riquezas de las colonias, tres continentes fueron saqueados para que Europa se diera el lujo de invertir en la educación de sus varones, algunos de los cuales luego se dedicaron a la investigación y desarrollo de tecnologías que pusieron a sus naciones a la cabeza del mundo entre los siglos XVII y XIX. Eso se llama Capital Inicial.

Pero ocurre que no hay mucho más capital inicial en Cuba que el que proveen las personas residentes en el extranjero. Es un grupo mayoritariamente blanco y urbano, porque afrodescendientes y campesinado recibieron grandes beneficios en 1959, no tenían razones para marcharse. No es hasta después de 1980 que la migración cubana empieza a cambiar su perfil demográfico.

Hoy, no se si la ONEI tenga datos separados por color de la piel y género, pero lo que se ve en La Habana es que la mayoría de quienes poseen negocios –no chinchales– son hombres blancos, mientras mujeres y hombres negros son empleados.

Si no se implementa una política crediticia sensible a esas diferencias sociales, junto al desarrollo de una sociedad civil y leyes que protejan los derechos de grupos desfavorecidos, las desigualdades crecerán, y aumentarán las expresiones discriminatorias, la violencia y la inseguridad ciudadana.

Gracias por tus preguntas. Realmente creo que esta conferencia en Miami, sin amenazas ni despliegue policial, es una señal de cambio.

Nos hemos sentado a hablar gente de distintos colores políticos, pero nacionalistas. Sabemos que nuestras coincidencias son pocas y significativas, nos llevarán lejos. Como creo en verdad que ningún proyecto verdaderamente popular (mucha de la gente de ayer preferiría la palabra democrático) puede avanzar en Cuba si el acoso norteamericano permanece, tenemos que trabajar de conjunto. ¿Después? No se, pero yo no creo que alguien pueda regresar a Cuba en el tiempo, no somos un pueblo así.

¿Ciberfeminista yo? Las paradojas de las identidades

2012-02-20Especial para Pikara Magazine

Reconocerse feminista es un ejercicio de arduo de identidad para las mujeres cubanas, explicable a partir de las particularidades que ha tenido en el país el movimiento de mujeres, luego de 1959. Por suerte, hay quienes tienen esta cuestión superada (o nunca pasaron por ella), como es el caso de la feminista Yasmín Silvia Portales.

Yasmín es graduada de Teatrología y Dramaturgia en el Instituto Superior de Arte, ex-tallerista del Centro Onelio y colaborada de varios medios de prensa. Con esos antecedentes ¨ilustres¨, la joven ha desarrollado una carrera en las redes cubanas, que comenzó en 2005, momento en el que sacó a la luz Palabras Robadas, blog dedicado a  sus narraciones de ciencia ficción, del cual hablaremos más adelante.

Sin embargo, su bitácora más reconocida es En 2310 y 8225 , en la cual desde el encabezamiento  reconocemos su intención primigenia: “Vivir en Cuba y ser queer ha sido elección. Mi vida es un fino equilibrio entre el ejercicio de la maternidad, el feminismo y el marxismo crítico”[1].

Sigue leyendo “¿Ciberfeminista yo? Las paradojas de las identidades”

DISIDENCIAS: Mis preguntas acerca del hiyab de Kenia Serrano

He pasado la vista por la pantalla de mi laptop y una noticia, más bien, una foto me ha hecho detenerme: Kenia Serrano, la presidenta del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, viste un hiyab! Tengo que sentarme, me digo, y busco con avidez la noticia original reproducida en Cubainformación.

Pues si, la joven cubana, dirigente de dicha institución gubernamental, ofreció una entrevista a la cadena iraní HispanTV, vistiendo un velo que aprecio color morado. Ella habla de la hegemonía de E.U. y las relaciones amistosas entre Cuba e Irán. Sin embargo, para mi, su imagen es mucho más fuerte que su discurso.

Dejo un comentario sitio y me apresuro a enviarle un mensaje a mi amiga Yasmín, quien cada día camina las calles de La Habana usando un velo amén los 34 grados Celsius, para que sepa que ya no es la única cubana que prefiere ese atuendo. Las razones por las cuales Yas lo usa las conozco, me las ha declarado al oído y también June Fernández se las sacó en una entrevista.

Ahora bien, por qué la también cubana Kenia Serrano, en una visita oficial a Irán decide ponerse el tradicional atuendo musulmán es una pregunta que me gustaría hacerle, pero como no tengo acceso a ella ronroneo: ¿Será que se lo pusieron como condición para aparecer en la TV iraní? ¿Sabrá Kenia que el uso del hiyab es uno de las temáticas más discutida dentro y fuera de la cultura islámica, por lo que supone para el enclaustramiento de las mujeres y en especial de sus cuerpos? ¿Es Kenia una mujer feminista y como Yasmín,  desea vestirse como se le venga en gana? ¿Estará siendo solidaria con las mujeres musulmanas que usan esa prenda (la mayoría por supuesto) o con el color pretende irreverencia? ¿O será simplemente coquetería suya?

Espero ansiosamente el mensaje de Yasmín para ver si coincidimos en algunas de las preguntas y en, al menos, una respuesta.

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Vea a Kenia Serrano con el hiyab