CONVOCATORIA: Feminismo latinoamericano, luchas antirracistas y descoloniales

Yuderkys Espinosa. Foto Pia Leavy
Yuderkys Espinosa. Foto Pia Leavy

Historia del feminismo latinoamericano contemporáneo y sus aportes a las luchas antirracistas y descoloniales

Por Yuderkys Espinosa Miñoso, pensadora feminista decolonial originaria de República Dominicana.

Historia del feminismo latinoamericano de los últimos 25 años; una genealogía que permite explicar el momento actual de la aparición de un feminismo antiracista y decolonial, el cual se está difundiendo y extendiendo con cada vez mayor ímpetu y dinamismo.

Fecha: Miércoles, 12. November 2014

Hora: 19:00 Horas

Lugar: Pavillon

Organiza el sitio web negracubanateniaqueser.com en cooperación con el Seminario de Lenguas Romanas de Leibniz Universität Hannover.

Auspician: Pavillon, Radio Flora y Rosa Luxemburg Stiftung


Geschichte zeitgenössischer feministischer Theorie und Praxis in Lateinamerika sowie deren Rolle in der dekolonialen und antirassistischen Bewegung

Von Yuderkys Espinosa Miñoso, feministische und dekoloniale Denkerin aus Dominikanische Republik.

Geschichte des lateinamerikanischen Feminismus der letzten 25 Jahre; eine Genealogie die es ermöglicht den augenblicklichen Moment der Entstehung eines antirassistischen und dekolonialen

Feminismus zu erklären, welcher sich mit immer größerem Elan und Verve ausbreitet.

Datum: Mittwoch, 12. November 2014

Uhrzeit: 19:00 Uhr

Ort: Pavillon

Veranstalter: negracubanateniaqueser.com in Kooperation mit dem Romanischen Seminar der Leibniz Universität Hannover

Sponsoren: Pavillon, Radio Flora und Rosa Luxemburg Stiftung

¿Qué feminismo es ese que desprecia el cuidado de la vida?

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Por Yuderkys Espinosa Miñoso

Para toda la mierda que anda circulando respecto del amamantamiento, la maternidad, y el desprecio por toda forma de cuidado de la vida, observándolo como atraso o algo de las gentes (cuasi humanas) de las culturas atrasadas y poco desarrolladas.

Para quienes al tiempo que hacen una crítica a la «apropiación del cuerpo de las mujeres» (sic) por parte del estado y sus instituciones y al mismo tiempo proponen, aspiran a una desvinculación de toda forma de «animalidad» (suponiendo así una historia lineal y progresiva que va desde es estado de naturaleza al estado social) reproduciendo en toda su extensión la Razón moderna colonial capitalista y toda la construcción sobre el devenir humano sin ataduras, producida por la modernidad occidental (sobre la que se sostiene justamente aquello que critican) les pregunto:

¿Qué feminismo es ese que desprecia toda forma de cuidado y disfrute de nuestras capacidades como especie?

¿Qué feminismo es ese que sostiene el desprendimiento de estas capacidades dadas en pro de una ciencia que, dominando la «naturaleza» y la técnica, suplantaría esa facultades de reproducción, amamantamiento, cuidado y autopoiesis?

¿Qué mundo es ese (¿y para quiénes?) que aspira poner en manos de la ciencia, las farmacéuticas y la biotecnología, la reproducción y el cuidado colectivo?

¿Qué feminismo ciego y que adscribe a estos postulados es este?

¿Acaso el problema son los cuerpos capaces de reproducir y parir (me abstengo de nombrarlos como «mujeres» ya que me parece restrictiva a nuestra mirada patriarcalista, binaria y heteronormativa occidental) o estas capacidades de algunos cuerpos? O el problema es justamente el desprecio absoluto que ha producido la Razón moderna respecto de estas cualidades propias de la especie, en este intento prepotente de producción de una superioridad sobre el resto de la vida. Acaso no es el problema una Razón imperial que sustituye y ve como pasado toda mirada no separada del mundo y de la vida por una que coloca lo «humano» como ente supremo y dominante del resto de la «naturaleza».

¿Cómo puede el feminismo, como puede HOY un feminismo que se reclama antirracista y revisionista de esta tradición occidental imperialista y colonial, seguir adscribiendo a estos postulados de un progreso y proyecto emancipatorio que se sostiene en la promesa de la ciencia y de la técnica?

¿»Las mujeres» se liberarán por desprenderse de la producción de la vida y del cuidado? ¿Se liberarán porque la ciencia, la medicina, la biotecnología y la industria farmacéutica produzcan formas más efectivas de sustitución de las cualidades que tenemos como especie? ¿Seguiremos recreando la utopía de un mundo de dominio absoluto de la «naturaleza»? ¿Ese que han ayudado a idear algunas feministas radicales de los 60 y 70 donde la capacidad de reproducción humana es sustituida por la reproducción probeta; y la capacidad de producción de fluidos y la capacidad de afecto y cuidado es sustituido por una industria masiva separada de la vida individual y comunitaria?

¿A costa de quienes sería esta liberación? ¿Cuáles serán los cuerpos cuya fuerza de trabajo estará al servicio de tal utopía?

¿Se reproducirán las clínicas-cárceles que alojarán masivamente a racializadas pobres del tercer mundo cuyos vientres subrogados están al servicio de este proyecto delirante e imperial?

¿Se expandirán los bancos de leche materna, producida y vendida por racializadas pobres, y Monsanto y la gran industria biotecnológica lograrán patentar la leche materna modificada? Será todo un logro que las mujeres blancas burguesas puedan elegir el tipo de leche que quieren dar a sus «hijxs» ensamblados:  «Sra. tenemos una amplia variedad. Puede elegir usted entre leche materna modificada de origen xinca, mixteca, guaraní, mapuche, maya, wayuu… también tenemos exportada distintos tipos de leches africanas. Y por supuesto, dependiendo de su presupuesto le ofrecemos la linea completa de leche de origen europeo».

¿O para el gran público,  ese que no llega a poder pagar tal «diversidad», ese de las gente mestiza eurocentrada y blanqueada, se seguirá esclavizando vacas o plantando soya transgénica de cultivo extensivo en tierras arrebatadas a comunidades de países del tercer mundo?

¿Qué feminismo es ese que condena la institución médica y la industria farmacéutica a su servicio y al mismo tiempo espera que estas nos liberen?

¿Qué feminismo es ese que puede decirse antirracista y descolonial y no puede ver cómo su programa solo sirve a un orden del mundo que se sostendrá gracias a la explotación, marginación y desprecio de la gran mayoría de «las mujeres» y sus culturas, epistemologías y relación con el mundo de la vida?

¿Qué feminismo es este que se acoge al programa más tenebroso de la modernidad: mundo dominado por la técnica y la racionalidas, donde la tarea de cuidado es inferiorizada, donde la mirada integrada e interrelacionada de la vida es signo de atraso o de etapa a superar?

Mientras hago estas preguntas encuentro las causas de la resistencia de las racializadas al llamado feminista. Mientras no comprendamos que el racismo y la colonialidad se combaten más que por nombrarlos o denunciar sus efectos, por enfrentar las causas que lo producen; mientras no comprendamos que la colonialidad y el racismo se expresan y se actualizan en nuestra idea de futuro y de bienestar; mientras que no comprendamos la manera en que nuestras vidas están profundamente interconectadas… el feminismo seguirá siendo mayoritariamente un proyecto al servicio del bienestar de las mujeres -o sea, de la mujeres blancas- esas producidas por el sistema moderno colonial de género.

¿Y las lesbianas feministas cubanas donde están?

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Hechos

Hace cinco años atrás, tuve la oportunidad de acompañar a mi colega y amiga Norma Guillard (1) al grupo que, por entonces, ella coordinaba en el Centro Nacional de Educacion Sexual (Cenesex) y estaba dirigido a mujeres lesbianas.

En ese entonces me llamó la atención que, entre aquellas mujeres lesbianas y bisexuales que se reunían de manera sistemática, las ideas del feminismo, siquiera las más básicas, no aparecían ni por asomo. Todas ellas tenían experiencias comunes sobre sus relaciones erótico-amorosas; sin embargo, de manera general, el posicionamiento respecto a la opresión de las mujeres dentro del patriarcado no encontraba lugar en el discurso individual y mucho menos en las reflexiones grupales.

Supuse entonces que se debía al desconocimiento del feminismo o de la categoría género, mucho más legible para la población en general, menos demonizada y políticamente correcta, como movilizadora y gestora de acciones concretas para la consecución de los derechos relacionados con el libre ejercicio de la orientación sexual.

Recuerdo, además, que mientras cursaba la Maestría en Género de la Universidad de La Habana, el tema de las relaciones entre mujeres salió a la palestra en varias oportunidades, casi exclusivamente, porque Norma Guillard lo puso encima de la mesa. Simplemente no era contenido de nuestros módulos pensar o debatir acerca de las relaciones de género en conexión con la identidad y la orientación sexual. Hablamos siempre de “mujeres”, pero estoy casi segura que no incluíamos a las lesbianas. Sin embargo, prefiero pensar que, de haber habido más lesbianas en el auditorio o en el profesorado, nos hubiésemos acercado más a explicar cómo el género no funciona de igual modo para quienes están en el borde de la categoría. Ya lo dijo el marxismo: “el hombre (y la mujer) piensan como viven”.

Otro incidente en relación con las tensiones, tácitas o explícitas entre el lesbianismo y cierto segmento del activismo feminista lo vivencié en un foro en Internet. Aconteció una discusión que llegó hasta la emoción entre quienes defendíamos el aborto y quienes responsabilizaban, exclusivamente, a las mujeres heterosexuales de esos embarazos no deseados. Me sorprendió enterarme –era muy utópica entonces— de la existencia de mujeres lesbianas que condenan a sus iguales por abortar. Quizás mi condición de mujer nacida con el aborto legalizado me sobre expuso.

La maldita circunstancia de…

Como sucede en otras latitudes, existen diversas tensiones entre el feminismo más tradicional (2) y las reivindicaciones de las lesbianas/queers. Quizás en el origen de estas tensiones, en nuestro caso, esté el hecho de que las lesbianas en Cuba aún necesitan reivindicarse como “mujeres reales”, partiendo del hecho de que en el país solo se habla de hombres y mujeres: a los primeros corresponde la masculinidad y a las segundas la feminidad.

En nuestra isla, que además de estar rodeada de agua, vive la maldita circunstancia del machismo y el sexismo por todas partes, existen ideas en el imaginario popular que cuestionan la condición de mujer de las lesbianas, pero no de manera enriquecedora, como plantease Monique Wittig en 1978, durante una conferencia (3), sino convirtiéndolas en un ser raro, negativamente masculinizado, estéril.

En nuestra tierra, el hecho de ser lesbiana puede ser interpretado como un ataque a la moral y las “buenas costumbres”, hasta ser catalogada como una persona enferma o simplemente “ella tiene un problemita”.

Y es que el paradigma de la mujer se ha soportado desde la feminidad más tradicional (4), a pesar de que las cubanas hemos sido históricamente luchadoras y transgresoras (5).

Ejemplos podríamos citar varios que conducirán, inevitablemente, al debate. Sin embargo, solo quiero mencionar que, en mi opinión, la revolución cubana ha sido construida, y aún se construye, sobre los hombros de las mujeres cubanas, pues estas salieron a la vida pública y además continuaron con sus labores domésticas para garantizar la reproducción de la fuerza laboral y la familia.

Por otro lado, hasta 2007 el logotipo de la Federación de Mujeres Cubanas incluyó un bebé en brazos de una mujer miliciana. Sin pretender realizar un análisis profundo de todas las ideas que me provocan dicha imagen, lo cierto es que ese fue el símbolo por más de 40 años, de la organización ,que, en su momento, fue una de las más progresistas del país, y en el logo de marras se legitima la maternidad como fin o parte de la feminidad (6).

La feminista cubana Yasmín Silvia Portales, en una entrevista para IPS, lo expresaba de la siguiente manera: “Sí, el discurso maternal es raigal en Cuba (mirar el logo de la FMC basta) y sigue condicionando nuestros imaginarios, solo que algunas nos permitimos negociar con este modelo maternal, eso lleva al postergamiento [sic], y unas pocas se libran, lo cual lleva a la renuncia”.

Presumo entonces que esos bebes nacerían de cubanas heterosexuales y no lesbianas, pues otra idea recurrente es que estas últimas no están interesadas en tener descendencia, pues quieren ser hombres, y que además no están en capacidad para criar y mucho menos para adoptar, como recientemente leyera en una de las discusiones que en Internet se suscitaron alrededor del 17 de mayo.

La fertilización artificial en Cuba es patrimonio de las parejas heterosexuales. Para las mujeres lesbianas, al igual que para las solteras, eso aún es un sueño. Si este reclamo fuera parte de la agenda del feminismo contemporáneo cubano y de la FMC, quizás lográsemos que las mujeres lesbianas pudieran acceder a la concepción de un embarazo, como mismo accedieron las personas trans a las re-asignaciones de sexo  (7).

Portales Machado propone lo siguiente en este sentido: “Modificación de la legislación sobre la fertilización asistida para que su acceso no sea otro bastión de la ‘familia tradicional’, esa que nadie sabe quién se la inventó ni cuándo fue mayoritaria en Cuba, porque si no parir es un derecho, hacerlo también”(8).

De manera que, al igual que para otros temas –como la racialidad y el sexo comercial por ejemplo–, el pensamiento y activismo feminista cubanos contemporáneos no han dedicado mucho tiempo a hablar de las otras, de aquellas que viven en el margen de la feminidad tradicional y que su lucha supone mucho más que la equidad entre los géneros sino también intra-género.

Nuevas voces

En el panorama del feminismo lésbico-queer en Cuba es posible distinguir en estos momentos tres voces, entre las que me resultan muy novedosas, actualizadas y comprometidas con el feminismo lésbico. En este sentido quiero mencionar al grupo de rap Krudas Cubensi, a la historiadora Logbona Olukone y a la editora Yasmín Silvia Portales Machado, a quien cité previamente.

Como escribía hace poco, la agrupación cubana de rap Krudas Cubensi ha subvertido todos los márgenes posibles dentro del activismo feminista, no solo desde la propuesta musical que defienden, sino también desde sus propias vidas.

Krudas Cubensi está conformado en este momento por Odaymara (Pasa Kruda) Cuesta y Olivia (Pelusa) Prendes, quienes son pareja. Estas mujeres han dedicado temas a la menstruación, a las “mujeres que gustan de papayas” y en general al libre ejercicio de la orientación sexual y la identidad de género. El más reciente disco de esta agrupación muestra cómo el feminismo lésbico les ha permitido acercarse a otras corrientes menos conocidas en Cuba como el feminismo postcolonial.

“Poderosxs porque lo somos, porque nada nos hará sentir disminuidxs o autovictimizadxs, tenemos mucho poder, personal, colectivo, real, espiritual, conceptual, cognitivo, corpóreo, vital. Krudxs Cubensi, Odaymara y Olivia, empoderando a nuestrx gente, a nuestras comunidades queers, de color, clase trabajadora, emigrantes, feministxs haciendo consciente el poder que tenemos todxs, convocando a la fiesta, a salir de esos closets tristes y solitarios, a militar en el activismo LGBTA desde nuestros realizadísimos poderes”(9).

Logbona Olukone es una joven historiadora y profesora universitaria que, ahora mismo, se encuentra posicionada en el afrofeminismo lésbicoqueer y sus preocupaciones son: “Como feminista afrocubana, también me siento muy identificada con las políticas queer, ya que ser queer es una disidencia política que desestabiliza no solamente las categorías sexuales, sino también la heteronormativadad y la homonormatividad que existen en las relaciones de género, raza y clase dentro de las sociedades”(10).

Logbona reconoce también las ventajas del rol que asume como profesora y como, desde esa posición, también subvierte el paradigma:

“Como feminista, me interesa provocar sensaciones y pensamientos, pero desde la horizontalidad, desde la actividad diaria. Mediante “los excesos” de mi forma de vestir “masculina”, mis transformaciones con mi pelo afro, mis tatuajes y mis opiniones siempre diferentes, creo en la importancia de esas acciones diarias que hacen pensar a trabajadores, profesores y principalmente a los estudiantes”.

La editora y bloguera Yasmín Silvia Portales Machado parte de su sexualidad heterodoxa para cuestionarse asuntos como la maternidad, los roles de género, el erotismo, etc.

Portales Machado coordina además el Proyecto Arcoiris, que se dedica al activismo por los derechos de las personas LGTB en Cuba. En calidad de miembro de este proyecto participó en la VI Conferencia Regional de ILGALAC, realizada en Varadero.

Además, fue una de las gestoras y editoras principales de NotiG, un boletín digital, que—a falta de referentes anteriores— consideramos el primero que abordó desde Cuba la homosexualidad y circuló noticias y convocatorias por las redes. Este boletín desapareció debido a que nunca recibió por parte de institución cubana alguna –en este caso sería el Cenesex– una carta que le permitiera inscribirse en el Registro Nacional de Publicaciones Periódicas.

En estos momentos, Portales Machado está también a la cabeza del boletín Ahí te va, perteneciente al Proyecto Arcoiris, y se encarga de actualizar la bitácora.

Del mismo modo es una de las pensadoras más agudas que, partiendo del marxismo, aborda el complejo entramado de relaciones de poder y las exclusiones en el seno de la sociedad cubana. Buena parte de esos cuestionamientos se encuentran en su bitácora, Entre 2310 y 8225.

Quiero entender que no es por casualidad que estas tres mujeres sean negras. Pero ese será motivo de otro texto, ojalá para este espacio.

Notas

(1) Norma Guillard Limonta es psicóloga e investigadora. Quizás sea la feminista lésbica que más ha impulsado el tema. Las más jovenes le debemos a ella buena parte de nuestra toma de conciencia. Por un tiempo considerable, Guillard dirigió el grupo OREMI, de mujeres lesbianas y bisexuales, del Centro Nacional de Educacion Sexual.

(2) Me refiero a aquel feminismo que se apega más al género como categoría fundamental y donde se tiene como meta, casi exclusiva, la equidad de las mujeres—obviando muchas veces las desigualdades que generan la heteronormatividad, el racismo y la desigualdad económica.

(3) Monique Wittig: “La mente hetero“, discurso pronunciado en el Congreso internacional sobre el lenguaje moderno, traducido por Alejandra Sardá, citado por Yuderkys Espinosa en “No ser mujer o la disyuntiva lesbiana“, disponible en https://negracubanateniaqueser.files.wordpress.com/2014/05/no_ser_mujer_o_la_disyuntiva_lesbiana-libre.pdf

(4) Aquella que cada 8 de marzo es celebrada a partir de estereotipos como la sensiblidad, la pasión, etc.

(5) Sugiero consultar el artículo “Revolucionarias pero femeninas: significaciones del 8 de marzo en los medios cubanos“, disponible en http://www.redsemlac-cuba.net/component/k2/revolucionarias-pero-femeninas-significaciones-del-8-de-marzo-en-los-medios-cubanos.html

(6) Un análisis grosso modo de la imagen revelaría cierta tensión entre esa mujer madre que participa, fusil al hombro, en la defensa del país. Por una parte, una mujer valiente, guerrera, transgresora y; por otra, tradicional.

(7) Menciono las reasignaciones de sexo en el caso de las personas trans porque el hecho de que se puedan realizar ahora en Cuba habla de la voluntad política de las instancias decisoras. En este caso, la Comisión Nacional para la Atención de las Personas Transexuales jugó un papel fundamental. No obstante, espero que no haya que establecer en el país una comisión para otorgarles a las lesbianas el derecho a concebir con el uso de las técnicas de reproducción asistida con que cuenta el país.

(8)Yasmín Silvia Portales Machado: “Medidas ante la crisis demográfica en Cuba“, disponible en http://yasminsilvia.blogspot.de/2009/01/porpsito-de-las-medidas-ante-la-crisis.html

(9) Sandra Abd’Allah-Alvarez Ramírez: “Poderosxs un nuevo volumen de rap krudo y vegano“, en Cuba contemporánea, disponible en http://www.cubacontemporanea.com/noticias/poderosxs-nuevo-volumen-de-rap-krudo-y-vegano

(10) Sandra Abd’Allah-Alvarez Ramírez: “Ser queer en Cuba y no morir de hambre en el intento es toda una hazaña“, en Pikara Magazine http://www.pikaramagazine.com/2014/04/ser-queer-en-cuba-y-no-morir-de-hambre-en-el-intento-es-toda-una-hazana/

Publicado en Feminismos de hoy

Negra-lesbiana-feminista: Revisitando a Yuderkys Espinosa

Yuderkys Espinosa
Yuderkys Espinosa

En el 2005, conocí la obra de la intelectual dominicana Yuderkys Espinosa, mientras preparaba mis trabajos para la maestría en Género. Llegué a ella a través del sitio Creatividad feminista que lamentablemente ya no existe.

Hace tan solo un mes, por esas ventajas que tiene Facebook, a pesar de la lista de reproches que se le hacen, la volví a encontrar pero esta vez en persona, si así pudiésemos denominar a las relaciones que una establece en el mundo virtual.

Pues descubro que Yuderkys Espinosa ha estado trabajando en los temas que ahora me son prioridad. Por eso deseo compartir algunos de sus trabajos en esta bitácora, sobre todo aquellos relacionados con la lo que llamo la triada ser «negra-lesbiana-y-feminista» y lo que eso supone para la descolonización de nuestras mentes y cuerpos.

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