El color de la piel en Censo Cuba 2012 (II)


¿Color de la piel, para qué?

Luego de las múltiples objeciones que recibieron los resultados del Censo del 2002[1], acerca de la composición étnico-racial de la población cubana; aun existen reclamos orientados a advertir las posibles implicaciones socioeconómicas que para los afrocubanos y afrocubanas tiene el hecho de que en los resultados ofrecidos por dichas investigaciones no es posible cruzar la variable “color de piel” con cualquier otra.

De manera que si le interesa conocer la tasa de fecundidad de las mujeres negras, cuáles son las profesiones en las que negras y negros están sobrerepresentados o la cantidad de personas negras en puestos de dirección, sus preguntas nunca serán respondidas por un Censo realizado en la Cuba post-revolucionaria.

En los censos republicanos (1899, 1907, 1919, 1931, 1943 y 1953) si era posible cruzar “color-raza” con urbanidad-ruralidad por ejemplo; del mismo modo se podía conocer el índice de masculinidad para la población negra, así como la cantidad de personas por sexo, edad y raza, en una provincia determinada. Un dato tan revelador como la cantidad de mujeres, de la población de 12 años y más, por número de hijos nacidos vivos, por razas y provincias es posible hallarlo en el informa del Censo de 1953.[2]

Ahora bien, los tres censos realizados luego del triunfo de la Revolución —1970, 1981, 2002— nada han aportado en este sentido. El censo de 1970, reconocido como el peor de todos, aunque incluyó una la pregunta sobre el color de la piel[3], no reveló los resultados acerca de la cantidad de población atendiendo a esta variable.

Del mismo modo, si se visita el sitio web de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información[4] no podrá conocer jamás el comportamiento de ningún acápite o variable en correspondencia con el color de la piel.


La realidad del Censo 2012

El cuestionario censal utilizado en la presente investigación, cuya etapa de recolección de datos finalizó el pasado martes 25 de septiembre, recoge en la Sección IV, en la pregunta número 6, información acerca del “color de la piel”. La misma dice:

¿Cuál es su color de piel? (solo una marca)

-Blanco………………………………………………1 __

-Negro……………………………………………..2 __

-Mestizo o mulato………………………………3 __

 

La pregunta replica la utilizada en censos anteriores y, que sepamos, en su preparación no participaron ni organizaciones, ni activistas o expertos/as afrodescendientes. Según el subdirector Nacional del Censo de Población y Viviendas, Enrique González Galbán, el cuestionario censal responde en primera instancia a las necesidades e intereses de los Ministerios y Organismos del Estado y en su confección participan dichas instituciones y los centros académicos.[5]

Al leerla pareciera como que, efectivamente, incluyese, de manera definitiva y acertada, el criterio de la persona que esta siendo entrevistada. Sin embargo, varios testimonios nos han puesto ante las siguientes realidades:

Bueno, ella [la enumeradora] nos estaba mirando, a mi madre y a mí, no preguntó el color de la piel de nosotras, me imagino que por la inspección ocular supo que éramos negras; por mi papá si preguntó porque no estaba presente, por lo tanto estaba obligada a preguntar. Ella me preguntó, me dio las opciones: qué si era blanco, qué si era negro, qué si era mulato y yo le dije negro.  Silvia, mujer negra, 63 años.

La pregunta en cuestión está redactada para que se le pregunte a cada una de las personas entrevistadas acerca de su color de la piel, lo cual implica procesos como la auto-identificación y la auto-percepción. No obstante, en la recogida de los datos se ha incluido —quizás inesperadamente, tal vez no— un factor relacionado con la apreciación del enumerador/enumeradora, lo cual imposibilita, en algunos casos, y sesga, en otros, la declaración.

En el momento de tratarse de las personas no presentes en el hogar, aunque la única manera de recoger el dato sea a través de la declaración, también pueden acontecer situaciones que comprometen la validez de la pregunta y los resultados del censo:

No me acuerdo ni de las palabras exactas ni de su sentido exacto, en todo caso, era una pregunta dirigida a poner en la planilla blanco, negro o mestizo.

Después de que la chica rellenó los cuestionarios de mi padre, mi madre y el mío, al llegar el cuestionario de mi esposa, iba muy impulsada a poner que Yasmín era blanca. Apenas hizo un comentario para confirmar, dijo: “blanca por supuesto”.  En ese momento, yo que sabía por donde iba, le interrumpí y le dije: ¡no, negra! y noté que no se lo esperaba pero tampoco se escandalizó, dijo: ¡ah! Cuando preguntó por el niño, yo dije: “bueno mestizo” y ella no se decidía a poner mestizo y yo se lo volví a decir, creo que pasó trabajo para darse cuenta de que el niño era mestizo. Rogelio, hombre, 33 años.

Al revisar prolijamente las indicaciones ofrecidas en el Manual del enumerador revelamos por qué ante una pregunta supuestamente simple pueden presentarse diversas interpretaciones y modos de hacer.

El texto en cuestión dice:

preguntacenso

Efectivamente la forma en que es presentada la pregunta acerca, las indicaciones que sobre de ella se encuentran en el manual, y que les fueron confirmadas a enumeradoras y enumeradores en los días de preparación del censo, revelan que no queda claro si se debe preguntar directamente a la persona presente o se registra a partir de la observación. Si a ellos sumamos lo declarado a la prensa por el director del Censo:

“Hay un entrenamiento para marcar en la casilla si la persona que está en frente es blanca, mestiza-mulata o negra. Obviamente, esto puede tener sesgo, igual que las respuestas que se obtienen por declaración: hay quienes se quitan la edad y otros se la aumentan. En los censos toda la información se obtiene por declaración.”[6]

O sea ni el mismo Juan Carlos Alfonso Fraga, director del Censo 2012, es coherente. Él  se contradice, por una parte afirma que es el enumerador o enumeradora quien posee tal habilidad (la de designar el color de la piel de la persona) y por la otra reconoce que toda la información en los censos se obtiene por declaración.[7]

Valdría la pena preguntarse: había que considerar o no, estrictamente, la respuesta de la persona entrevistada ante la pregunta: ¿Cuál es su color de piel? Pareciera una simpleza, pero lo cierto es que las condiciones humanas, sean cuales sean, pasan necesariamente por la identidad de las personas y una investigación que no tenga en cuenta el auto-reconocimiento, ya es falaz desde su punto de partida.

Entonces destacamos dos contradicciones fundamentales relativas a la pregunta no. 6:

  1. La consigna es “considerar” la respuesta de la persona entrevistada, no “reflejarla  estrictamente” lo cual da un margen a la interpretación del enumerador/a la cual, como se evidencia en los testimonios anteriores.
  2. En la condición de mulato o mestizo, donde se incluyen los “indios” por ejemplo necesariamente están contenidos otros aspectos diferentes al color de la piel, como puede ser el tipo de cabello. Lo cual constituye una violación de las indicaciones ofrecida en el manual del enumerador/a

Lo anterior nos pone ante la realidad de una investigación censal que en la temática de la identidad racial nace sesgada y que, además, no revelará en sus resultados la situación de la población afrodescendiente.

Tal vez, se necesitarán diez años más para que en Cuba se elabore eficazmente la pregunta relacionada con el color de la piel o identidad racial, con la participación de expertos y expertas afrodescendiente, de manera de que las personas se sientan más cómoda con la temática y, más allá de su cantidad de melanina presente en su piel, puedan designarse como depositarios de una identidad racial y cultural de la cual han de sentirse orgullosas.

 

NOTAS

[1] Los datos del Censo 2012 pueden ser consultados en http://www.cubagob.cu/otras_info/censo/index.htm

[2] Informe general. Censo de población, Viviendas y Electoral, Tribunal Superior Electoral y Oficina Nacional de los Censos Demográfico y Electoral, La Habana, 1953, pág. 72.

[3] Las estadísticas demográficas cubanas, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975, pág. 113.

[4] El sitio web de la ONEI está en la dirección www.one.cu

[5] «Cómo se elabora el cuestionario censal en Cuba». Disponible en http://www.cuba.cu/noticia.php?archivo_noticia&id=12717  Consultado el 28 de septiembre 2012.

[6] Dalia Acosta, Ibídem.

[7] Vale la pena aclarar que en aquellas preguntas donde se considera inoportuno preguntar, el manual del enumerador da una orden bien precisa, como la contenida para el sexo. En este caso dice: “si la persona está presente, no pregunte”, orientación no ofrecida en el caso de la pregunta acerca del color de la piel.

 

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