Michel Mirabal, tus respuestas NO proceden

Por Thais Gaes

El artista visual Michel Mirabal ha llamado “talibanes extremistas escondidos detrás de la fachada de defensores de estos fenómenos y no son más que hipócritas esperando un desliz para regar su veneno y pedir sanciones”, a quienes criticamos el fragmento de un video sin terminar que publicó y posteriormente retiró de Facebook. En esta primera versión del material aparecía el artista tocando las nalgas de varias mujeres como si fueran instrumentos de percusión. Luego subió una versión terminada a la que llamó Las dos orillas de una verdad. En esta última hace el ademán de tocar los glúteos de las mujeres como si fueran tambores, y al final del video esas mismas mujeres llaman a no dejarse utilizar pues “la violencia puede venir disfrazada de arte”. Nunca mejor dicho.

Lo primero que me vino a la mente fue: ¿de qué película o serie de televisión habrá sacado el calificativo de “talibanes extremistas”? Luego encontré un texto publicado en elperiodico.com, donde entrevistan a Jorge Pérez, músico español que realizó los videos Bottom percussion, en el que se inspiró el cubano para hacer este videoclip, donde Pérez utiliza glúteos de hombres y mujeres cual instrumentos de percusión. El español “lamentaba haber sido incomprendido por las feministas menos rigurosas y más talibanes”, cito textualmente. Entonces caí en la cuenta de dónde provino el calificativo.

¿Sabe acaso Michel Mirabal que es un talibán? ¿Será consciente de qué es un extremista? Matar a una mujer, abusar de ella o maltratarla solo por el hecho de ser mujer, eso sí es extremismo, más que extremismo es barbarie. ¿Conoce Mirabal a alguna mujer que haya vivido o esté viviendo un ciclo de violencia? ¿Tendrá idea de cuán difícil es salir de ahí? Lo convido a que le pida a alguna víctima de violencia de género que le dé su testimonio, y luego de escucharla se responda a sí mismo qué es extremismo.

En un cuestionario acerca de este performance publicado en el sitio web de su estudio, Mirabal responde a una de las interrogantes:

“Si tenemos en cuenta que ese tipo de situaciones proliferan en los medios de difusión, en internet y en nuestra vida cotidiana, y transcurren de manera “natural” sin que se desaten las alarmas que debería detonar, la reacción tan virulenta a las imágenes que yo publiqué pareciera desmedida”.

Reacciones virulentas llama él a las réplicas contra un material soez, misógino y humillante. Incluso va más lejos, llega a decir que “detrás de esos grupos extremistas hay oportunistas”. Curiosamente, eso mismo podríamos pensar de él y su video, que detrás de su intención de denunciar la violencia hay otras pretensiones menos nobles.

Justificarse con la frase “usted no sabe nada de arte”, me parece una excusa pueril y soberbia. ¿Desde cuándo el arte es exclusivo para los entendidos en esa materia? ¿En qué momento las personas que no saben de arte perdieron el derecho a opinar, a emitir sus criterios? ¿El arte es solo para los artistas, para los críticos, para los curadores, galeristas, patrocinadores, coleccionistas, compradores, clientes?

Si usted hace música, teatro, danza, cine, instalaciones, performance, películas, videoarte… para que lo entiendan, consuman o adquieran sus obras el resto de sus colegas cineastas, bailarines, músicos, pintores, performers o especialistas, entonces dedíquese a hacer su arte en la sala de su casa, y no se presente al público, ni exponga, ni ofrezca recitales, ni funciones en un teatro ni en una sala de conciertos.

Su arte sin público, qué sentido tiene, para quién usted crea, compone, toca, monta, baila, dibuja o realiza performance; ¿para vender(se) únicamente a un grupo élite que puede comprar su creación, que puede pagar por verla, tenerla o patrocinarla? Ningún artista que se respete, por ética y profesionalidad, ofrece ese argumento como réplica. Esa respuesta no procede.

Aclaro que esto no es una batalla contra Michel Mirabal ni su trabajo. Sus defensores han salido al paso afirmando que es una buena persona, y no lo pongo en duda porque ni siquiera lo conozco. No confundamos las cosas: no estamos juzgando al ser humano que es Michel Mirabal, pongamos que efectivamente lo es, sin embargo, está portando un mensaje discriminatorio: violencia simbólica, algo que la Dra. Isabel Moya pasó años estudiando y he aquí un lamentable ejemplo como los que ella citaba en sus clases.

Aunque la labor social y comunitaria de Mirabal hablen por él, esto no lo hace invulnerable. Sobrados ejemplos tenemos de personas con una labor altruista encomiable y han resultado ser a la postre agresivas y agresoras. Pongamos, repito, que no es el caso, que Michel Mirabal es un gran ser humano, pero cada día en todo el planeta son asesinadas y violentadas de muchas maneras, desde lo simbólico hasta lo físico, miles de mujeres por los mismos mecanismos y pensamiento sexistas que reproduce su video. Oponer la imagen de buen padre, buen esposo y buen amigo como contra réplica, no es más que recurrir a un cliché para tapar otro.

Estoy segura que muchas de las personas que protestaron contra ese video, me incluyo, aunque no puedo hablar por todxs por supuesto, no tenemos absolutamente nada personal contra él, ni pedimos -como dice Michel- “sangre, paredón, empleo de decretos”. Yo, que pregunté en un comentario en Facebook al post que publicó la campaña Evoluciona con el fotograma del video sin editar, si para este caso el Ministerio de Cultura aplicaría el Decreto 349, no lo hice porque quiera que se le aplique a Michel el citado decreto, sino para interpelar al MINCULT sobre la manera de proceder con este; para nada deseo que se le castigue, ni a él ni a ningún artista. Esto no es una cacería de brujas. Aquí la guerra es contra el sistema que sustenta, legitima y reproduce este tipo de materiales: el patriarcado. Esa es nuestra lucha.

Empero me pregunto hasta qué punto estaría Michel Mirabal dispuesto a escuchar, a conversar, a entender, a reflexionar, a rectificar, como él mismo pide cuando dice: “… en vez de tratar de educar, acudir al diálogo, en fin, hacer lo que se espera de ellos”.

No me queda claro “que se espera de ellos” para Michel. A partir de la pregunta que se le formula, doy por sentado que se refiere a las personas e instituciones vinculadas a los temas de género. Por si Michel no lo sabe, esas personas e instituciones dedican, y hasta consagran su existencia, horas, días, semanas, meses, años a dialogar, sensibilizar, educar, aprender y también a desaprender.

Y ya que estamos con las preguntas. La última interrogante de ese cuestionario me dejó perpleja: ¿qué cree del feminismo, de forma general, y del feminismo aterrizado en Cuba? El entrevistador o la entrevistadora -no ponen crédito- se refiere al feminismo como si fuera “una cosa” que cayó en paracaídas en la Isla. “Feminismo aterrizado en Cuba”, esto amerita una discusión aparte.

Afirmar que “todo este abuso también es posible porque algunas mujeres han cedido terreno- aquí tengo que respirar profundo- y se han plegado a determinados patrones sexistas”, es sumamente irresponsable e irrespetuoso. Resulta que ahora nos matan, nos violan, nos maltratan, nos hostigan, nos acosan porque queremos, nos gusta y hemos cedido terreno.

Que le pregunte a los familiares y amigxs de las mujeres asesinadas aquí en Cuba -no hay que ir muy lejos- que todavía lloran sus muertes, a las abusadas, a las que están recibiendo tratamiento médico y ayuda especializada, si tuvieron oportunidad de defenderse, y si la tuvieron, ¿cuál fue el desenlace?

Aunque este material está terminado, le recomiendo a Michel Mirabal y a los artistas que quieran “movilizar la opinión pública”, ”buscar un sacudión a todos esos estereotipos” y provocar; además de buscar asesoría en especialistas en arte, pueden consultar a otros que han dedicado su vida y sus carreras profesionales a los estudios de género, de violencia de género y al activismo. En ese grupo también hay investigadores, profesores titulares, másteres, doctores y gente con vasta y valiosa experiencia. Les sugiero que toquen las puertas de lxs que están vinculadas al artivismo, más cercanos a su perfil.

Me resisto a creer que esta “estrategia artística” como le han llamado al video de marras, nace de una intención malévola. Quiero pensar que la “táctica empleada para provocar” subestimó -por ingenuidad, por desconocimiento, y no me refiero al arte,- al orden patriarcal y terminó haciéndole el juego involuntaria y tristemente, si su intención era denunciar la violencia contra las mujeres.

Ojalá Michel Mirabal, su equipo y los artistas que quieren denunciar la violencia no hagan oídos sordos a todo lo que ha desencadenado su infausto video, por respeto a los propios artistas, por respeto al arte y a las mujeres, si como él afirma, “siente un profundo respeto no solo por las mujeres sino por todo lo humano en sentido general”.

Texto recibido por correo electrónico

Miradas de la Mujer Negra

Por Odette Casamayor Cisnero

Creemos que la estamos viendo a ella; pero es ella, la joven negra, quien nos mira desde la portada. Antes de sentarme a escribir quise conocer su nombre, porque me resisto a prolongar el anonimato en que, por lo general, son mantenidas las mujeres negras en Occidente. No es una muñeca. No es un fetiche. Bellísima, pero tampoco es solo una hermosa mujer negra. No es eso lo que la identifica. La imagino Isabel o Inés. Marta o Julia. En todo caso, un nombre en castellano, si ha nacido en Cuba. Sus apellidos también puede que lancen la imaginación hacia pueblos, praderas y viñedos en España. Sin embargo, en esta muchacha hay mucho más que la herencia hispana. Su mirada, invitando a abrir esta revista, grita esa otra parte de su existencia –esencial, aun si no queda rastro de ella en su nombre o en el apellido que ni siquiera conozco. Es mirada que se deja mirar con agrado, pero en un mismo gesto devuelve el golpe y nos clava, interpelándonos. Quiere que sepamos. La nombremos. Hagámoslo.

Tengo una mirada así como salvapantallas de mi teléfono. Es la de mi tatarabuela, Cecilia Wilson, y fue tomada a fines del siglo XIX o principios del XX, no se sabe bien. La incertidumbre domina la historia de los afrodescendientes en las Américas: ¿En qué preciso lugar de África fueron secuestrados nuestros antepasados? ¿Cuáles eran, entonces, sus nombres? ¿Cómo vivían antes de ser lanzados al barco negrero en que atravesarían el Atlántico para empezar su nueva vida de no-hombres, no-mujeres? A pesar de la incertidumbre, abrigo la certeza de que ese retrato fue tomado para que mi tatarabuela pueda ahora mirarme cada vez que enciendo mi teléfono. Y así vuelve a contarme su historia que conozco a medias: que el último esclavizado en mi familia fue un lucumí muy alto y vestido de blanco que, en algún lugar del oriente de la Isla, un día se marchó manigua adentro, bordeando el río, y no volvió a aparecer. No hay nombres, lugares, fechas. Sin embargo, generación tras generación en la familia hemos creído esta leyenda fundadora porque de todas maneras no podemos ir más allá. Los negros de Cuba, de una forma u otra, procedemos todos de una violencia rotunda: no ser más que objetos de trabajo, piezas de ébano a las que se les marcaba con un fierro candente en una costilla, el hombro, un brazo; y se les endilgaba un nombre castizo. Ni del lucumí fugitivo del que se contaban historias en mi familia, ni de ninguno de nuestros ancestros africanos conservamos la memoria exacta. Nos queda, no obstante, la memoria de la carne; y ahí se nos va hacia el mundo, en el mirar.

Sara Gómez (Havana, 1942-1974).
Sara Gómez (Habana, 1942-1974). Cineasta, guionista y periodista. La primera mujer cubana en dirigir un largometraje, “De cierta manera” (De una manera u otra). Foto: Archivo

Ese lucumí cimarrón, que escapó a su condición de esclavo siguiendo el clamor del río, viaja a mi tiempo a través de la mirada de mi tatarabuela en la pantalla de mi teléfono. Desde el pasado sus ojos me lanzan al futuro. Cada día aportan la fuerza con la que una mujer negra necesita siempre contar. Esta es nuestra historia.

En 1886 fue oficialmente abolida la esclavitud y en 1902 nació la República de Cuba, que en mucho siguió el pensamiento de José Martí, para quien “Hombre es más que blanco, más que mulato, más que negro”. En la realidad, el negro cubano, ya entonces ciudadano, continuó relegado a la misma inexistencia social y a la indigencia económica que sufriera bajo la esclavitud; y tuvo entonces que luchar, desde los primeros días de la República, por sus derechos civiles. En sangre serían acalladas sus demandas: en 1912 el presidente José Miguel Gómez ordenó la matanza de los miembros del Partido Independiente de Color y sus simpatizantes. Se estima que entre 2000 y 6000 negros y mestizos fueron asesinados en apenas dos meses.

Camino a la mitad del siglo, llegaron a consolidarse algunas teorías que examinaban y confirmaban la constitución mestiza de los cubanos: el poeta Nicolás Guillén introdujo la noción del “color cubano” cuando en 1931 presentara su libro Sóngoro cosongo como “versos mulatos”; y en 1940 el abogado y etnólogo Fernando Ortiz desarrollaría el concepto de la transculturación, haciendo del ajiaco el mito por excelencia del mestizaje nacional. Fue asimismo tenaz durante esos años el esfuerzo de los negros cubanos por alcanzar cierta influencia política. Aparecieron importantes líderes sindicalistas, como Lázaro Peña, e intelectuales como Rafael Serra y Gustavo Urrutia. Notable resultó también la labor de las sociedades para negros, como los clubes Aponte y Atenas, en Santiago de Cuba y La Habana, que fomentaron la formación de frentes cívicos y políticos comunes, desde los cuales abogar por sus derechos.

Belkis Ayón (La Habana, 1967-1999), 'Sikán' (1991)
Belkis Ayón (La Habana, 1967-1999), “Sikán” (1991)

Al triunfar en 1959, la revolución implementó políticas que ofrecieron a todos los cubanos, independientemente de su raza, parejo acceso a la salud, la educación y la cultura, la vivienda y la oferta laboral. También a partir de los años sesenta se fundaron instituciones en las que debían agruparse los diversos sectores de la población –pensemos en la Federación de Mujeres Cubanas, los Comités de Defensa de la Revolución y los clubes obreros y profesionales. En consecuencia, fueron declaradas obsoletas las estructuras que hasta entonces organizaran la vida asociativa. Clausurados quedaron los clubes para negros, pues la igualdad de todos los cubanos había sido oficialmente proclamada; prevalecería solamente una identidad, la revolucionaria.

Sin embargo, la desigualdad racial no desapareció del todo.

Proliferaron por aquel entonces escuelas donde los jóvenes serían moldeados como “arcilla maleable”, aspirando a que de ellos emergiese el “hombre nuevo” diseñado por Ernesto Guevara en 1965. En una pequeña isla al sur de La Habana, Isla de Pinos –rebautizada en 1978 como Isla de la Juventud–, se concentraron muchos de estos centros. Y a ellos llegó, cámara en mano, la primera realizadora negra cubana, Sara Gómez, para filmar una trilogía documental que recogiese las experiencias de estos jóvenes. En uno de ellos, titulado Una isla para Miguel (1968), ha sido retenida como escena antológica del cine cubano aquella en que Rafael, un joven negro, denuncia la persistencia de los prejuicios raciales dentro de la sociedad revolucionaria. Enfrentando a la cámara, de cara al público, la mirada de Rafael, como la de la joven modelo de la portada, nos interroga, exige la acción, un verdadero cambio.

Gertrudis Rivalta (La Habana, 1971). 'Quinceañera con Kremlin' (2004)
Gertrudis Rivalta (La Habana, 1971). “Quinceañera con Kremlin” (2004)

Sara Gómez es de las cimarronas que en vida no cesaron de luchar por la justicia social y que, desde la muerte, nos obligan a continuar batallando. Así lo hace también otra gran artista negra cubana, Belkis Ayón, cuya obra con frecuencia recreaba los mitos fundacionales de los abakuá, sociedad secreta de ayuda mutua. De la región del Calabar, en el África occidental, nos llega el mito fundacional de los abakuá, cifrado por el descubrimiento del secreto original –la voz de Tanze, el pez sagrado– por la princesa Sikán, luego sacrificada y convertida en fundamento religioso. Desde entonces permanece esta sociedad cerrada a las mujeres; lo que naturalmente impidió a Belkis Ayón partir de la perspectiva del

A veces, ni siquiera es necesario el mirar. La artista María Magdalena Campos-Pons mantiene cerrados los ojos en la serie de polaroids que componen una de las piezas de When I Am Not Here, estoy allá. El mensaje aparece escrito en su torso: “Identity Could Be a Tragedy”; pero la imagen va progresivamente borrándose bajo una mancha blanca, hasta desaparecer casi del todo en la última foto. Inquietud del espectador: ¿cuál podría ser ese “here” (aquí) y el allá? ¿La Cuba natal, los Estados Unidos donde ha residido la artista, o el África, que es también parte de su historia? La tragedia deriva de la imposibilidad de la identidad, que nunca consigue expresar cabalmente todo lo que somos.

Es imposible asir las experiencias de la mujer negra cubana dentro de una simple imagen, guardarlas todas bajo una etiqueta identitaria. Por eso caemos en un torbellino desde cuyo fondo nos absorbe la torva mirada de la “Quinceañera con Kremlin”, donde la artista Gertrudis Rivalta alude a una realidad más reciente: Cuba tras el colapso del sistema socialista en Europa del Este, en los años 1990. Al desvanecerse el apoyo económico de la comunidad de países socialistas, una aguda crisis se abrió en la Isla, conocida como Período especial en tiempos de paz. Desde entonces, las dificultades económicas y las transformaciones de la sociedad cubana han acrecentado la desigualdad racial, rindiendo visible un fenómeno hasta entonces circunscrito a ámbitos familiares, privados. Hoy, la rara presencia de cubanos negros en los espacios donde suelen reunirse los grupos más privilegiados, atestigua la innegable existencia de estas desigualdades.

Si en la urgente supervivencia cotidiana escasos son los caminos abiertos a la mayoría de los negros; poseemos por otra parte un invaluable capital en nuestra tradición cimarrona. El cimarrón se emancipa solo, no espera a que nadie acuda a liberarlo; en la manigua encuentra el modo de sobrevivir y defender su libertad, valiéndose de cuanta herramienta y conocimiento halla a su paso. Inventa sus propios modos de subsistencia.

Este cimarronaje lo trasmitimos muchas veces las mujeres negras, de madres a hijas, utilizando medios jamás mencionados en los manuales de historia, ni en famosos discursos. Una y otra vez hemos sostenido el hogar entregadas a las tradicionales ocupaciones permitidas a las mujeres negras. A ellas alude, en “Spoken Softly with Mama”, María Magdalena Campos-Pons, cuando reproduce en vidrio viejas planchas de carbón, mientras desde el fondo de la instalación parecen observarnos –siempre esa mirada– las antepasadas de la artista, a través de fotos proyectadas sobre tablas de planchar.

Continúan aún las cimarronas valiéndose de cuanto encuentran a su alcance; no solo para sobrevivir, triunfando también. La artista Susana Pilar Delahante Matienzo crearía así el personaje de Flor Elena como avatar en el juego Second Life, donde es una dominadora financiera (Findom). Incluida en la pieza “Dominio inmaterial”, su imagen fue presentada en la Bienal de Venecia de 2015. Allá pudo viajar la artista gracias a los esclavos virtuales de Flor Elena, quienes proporcionaron el dinero necesario para comprar un billete de avión. La negra Flor Elena, un personaje virtual, impactaría entonces la vida real de su creadora, también negra. Sin duda, métodos de cimarrona. Pero es certera la acción; y su poder, inescapable. Como, desde la portada, esa mirada de una joven negra sin nombre de la que no conseguimos de ninguna manera huir.

Susana Pilar Delahante Matienzo (La Habana, 1984), 'Dominadora inmaterial' / 'Inmaterial Dommes', Second Life (Net Art), 2012-2013
Susana Pilar Delahante Matienzo (La Habana, 1984), “Dominadora inmaterial” / “Inmaterial Dommes”, Second Life (Net Art), 2012-2013.Tomado de Oncuba Travel

Gertrudis Rivalta: “En mi interior soy una persona ingobernable”

No me apena decirlo, he descubierto a Gertrudis Rivalta hace tan solo dos meses, cuando confeccionaba su ficha para el Directorio de Afrocubanas.

Hoy decidido sacar a la luz esta super entrevista, ya sabemos que quienes las hacen son las personas entrevistadas, donde esta artista plástica y licenciada en bellas artes se no muestra como además pensadora.

Disfrutarás sus palabras. No tengo duda alguna.

No resides en Cuba, sin embargo, tú vínculo con la isla no ha cesado en estos años, por lo que puedo inferir que ese nexo te es un prioritario. Cuéntanos por qué, ¿qué te brinda Cuba que no hallas en otros lares?

Preferiría decir que resido entre Alicante y La Habana, porque así es. Tengo mi casita allí en la Lisa y mis vecinos que los adoro. No quiero ser nostálgica, nada permanece aunque está relacionado con su punto de origen, ya sabes, la impermanencia sabía que “condiciona” la existencia de todas las cosas. Es solo nuestro apego emocional y mental quien mantiene las circunstancias firmes y asiladas en la memoria.

Aún así y aunque parezca contradictorio, mi interés en Cuba siempre ha sido el mismo, yo nací allí, soy de allí y allí me encargo mejor de mí y de mis ideas. Me recuerdo a mí misma, porque a veces me olvido de lo que he heredado, como abandono lo nuevo. Aquí son otras rutinas; es otro ritual diario, una dinámica diferente. Allí me instalo en el presente. Desde aquí, desde el afuera estoy reconstruyéndome perpetuamente en un eterno ajedrez sin tablero. Es un bucle lleno de anacronismos que no me sirven para nada y que por el contrario, solo me van vaciando y confundiendo.

Me gustaría apuntar que nosotros (los artistas plásticos y otros) no salimos porque “nos fuimos del país”. Recuerdo que el ministro de cultura, en esa época 97 o 98 (y en ésta¡) era Abel Prieto y nos permitió salir, siempre y cuando hubiese una actividad relacionada con nuestro trabajo como artistas. En esas andanzas conocí al que es mi marido ahora.

Mercado y arte, háblame un poco de eso…

Siempre salí con proyectos internacionales, pero en aquella época era fácil crear una sombra de duda en los que viajabamos con regularidad y yo no iba a ser una excepción; he tenido que ser muy fuerte y mantener la motivación muy clara y fresca para seguir adelante.

A mí siempre me han resultado extraños ciertos rechazos y complicadas estrategias institucionales respecto al tema de incluir aquellos artistas que viajamos en el panorama institucional artístico …no sé ¿Por qué unos sí y otros no?

Una vez le comenté a un cargo del Museo Nacional, la idea de que no podía ser que ahora sobráramos para la nueva aritmética de las artes visuales más enfocadas al mercado después de todo el esfuerzo que hicieron nuestros padres, tanta gente, nosotros mismos que vivimos de las provincias a estudiar a la ENA y luego al ISA.

El comentario se lo hice después de conversar, según su punto de vista, de la excesiva cantidad de graduados de la ENA y el ISA (que en mi año solo fuimos dos de escultura, 12, contando todas las especialidades: pintura, escultura y grabado). Al final se quedó pensando (quiero creer yo) y me dijo: “Llévale el currículo a tal persona (me reservo el nombre). A esta persona la respeto y le tengo mucho aprecio, pero igual él a mí no ja ja ja.

Es un derecho como cubanos el que tenemos de exponer allí. Mi obra encuentra su genuino hábitat en las galerías de arte cubanas.

He trabajado y mucho, he tenido épocas buenísimas, de muchísima holgura en todos los sentidos y otras muy apretadas, al fin y al cabo, el “mercado del arte” funciona como negocio como cualquier otro y sus fluctuaciones se deben más a las oportunidades de ganar dinero con la obra de un determinado artista en alza que supone para los agentes intermediarios una ganancia segura que a la calidad o el compromiso de una obra y la vida de un artista.

De pronto un artista es alabado por todos, su obra se vende de forma increíble y unos meses después sus ventas se desploman y no interesa a nadie. Muchos de los que viven del arte buscan esas fluctuaciones porque ahí es donde encuentran la ganancia y el artista acaba siendo víctima de ese sistema.

Al mercado le son inherentes pugnas, tensiones, etc no solo entre artista y comprador, sino también ofrece un rol importante a los intermediarios, quienes son al final quienes deciden qué, a quién, dónde y a cuánto. ¿Qué me puedes decir sobre este asunto? En mi caso, por suerte las exposiciones, sus catálogos, entrevistas, citas y reseñas quedan para confirmar mi trayectoria.

Siempre he tratado de ser honesta y de cumplir con mis cosas, y claro que he cometido errores pero no para que me aislaran de la manera en que lo han hecho; es como un castigo o algo así. Debo añadir ahora, y es preciso, que quien dirige nuestro arte, y quien lo determina, suelen ser hombres y en su mayoría blancos, mujeres casi todas blancas y así.

Yo no soy una folclórica, no me estoy vendiendo todo el rato, no estoy negociando todo el tiempo y se desconoce realmente mi trayectoria; no encajo en el perfil y hay quien piensa por ahí que mi currículum me lo invento en pos de obtener respeto, como si eso fuera tan sencillo, y por esa extraña ignorancia del cubano que piensa que todo el que sale es rico, la gente asume que no tengo necesidades, pero no es así.

Muchas veces se supone que una muestra debe de ir acompañada por pagos, prebendas y regalos; repito, no siempre es así, pero sí en muchos casos (esto sucede en muchos ámbitos, todo el mundo lo sabe y lo ha normalizado). Entiendo por qué, pero acaso: ¿Es imposible un espacio para alguien que no tenga esos recursos? Creo que en Cuba, a pesar de todo, todavía habitan ciertos rasgos de altruismo en algunas zonas, sobre todo fuera de La Habana, y eso es como una bocanada de aire fresco, aunque cada vez más se contamina y sopla más caliente.

Cuba debe de estar a la par del mundo; Si bien Jean Baudrillard hablaba de un siglo XX que mostraba una personalidad predominantemente esquizoide, eso ya pasó así que me pregunto: ¿Qué hacemos ahora con la clara procuración y motivada “emancipación” del sujeto narcisista en un país donde lo que se promovió durante décadas fue la colaboración entre sus conciudadanos?

¿Cuáles son los retos que implica para ti mantenerse presente en el panorama artístico de las artes visuales en Cuba?

Primero, el mantener una obra interesante, una obra fuerte y reflexiva, pero también una obra honesta. Es importante tener buenas relaciones con los especialistas (y las autoridades de la cultura). Ahora hay muchos nuevos y es cardinal presentarles tu trabajo y que lo entiendan; que conciban tu trayectoria y que la reconozcan.

Para mi sorpresa, en uno de los viajes a Cuba me di cuenta de que algunos no conocían mi trabajo. Yo no fui una desconocida en los 90, pero parece que la lucha contra el olvido es otro de los caballos de batalla que debo cabalgar. La verdad es que ha habido una época en la que me ha costado mucho exponer allí, y presentar mis temas.

Por otro lado, exponer en Cuba es caro pero, aparte de que es mi país, al mismo tiempo es importante ya que es una plaza para el arte muy exigente y de alguna manera bendecida. Aunque desde algunas áreas (me refiero a zonas metropolitanas con sus nuevas políticas antiglobalización y de rechazo a lo otro, a lo diferente) no se considere su valía del todo, es un espacio cultural complejo, completo, muy enterado y actualizado. Nuestros especialistas allí son inteligentes y tan preparados, de manera que no tienen nada que envidiar a profesionales de primeras plazas mundiales.

Siempre defenderé la calidad de nuestro arte y de nuestra enseñanza de arte, así como el compromiso de sus artistas con la realidad que les toca. Sin embargo, no podemos obviar que las cosas están cambiando allí. El comportamiento ético sobre todo.

En mi última muestra en el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales, un espacio importante de la Habana y al que respeto, noté cierta hostilidad, una especie de rechazo raro; por supuesto no por parte de todos los especialistas, pero si por parte de algunos, mi curadora fue y es excepcional, absolutamente respetuosa y me apoyó y me defendió.

Lo acontecido fue desmoralizante para mí en algunos aspectos y momentos, aunque de pronto entendí las circunstancias y me repuse, realmente les entiendo. Aun así, pienso que gente sin bondad no debe de gestionar el arte en ningún lugar, no deben de hacerlo.

Hablando de lo difícil que a veces se torna lograr que tu obra sea “bienvenida” en algunos espacios en la isla, cuéntame qué fue lo que pasó en Galería Habana.

Fue un absurdo de lo que pasó. Una obra censurada, que trataba sobre la realidad de la diáspora negra y sobre la realidad del negro en cualquier circunstancia, en cualquier lugar del mundo.

No me quisieron allí y me sentí engañada, ni siquiera se molestaron en escribirme y darme una explicación. Muy poco profesional. Se han cometido muchos abusos conmigo y no sé por qué, es muy triste. He sufrido mucho y me gustaría que se supiera. No voy a olvidarme de Cuba ¿Por qué debo de hacerlo? ¿Quién es el dueño de la nacionalidad de una persona?¿Cuáles son los beneficios del chantaje de excluirte de un entorno determinado? Es como quien se cree en la potestad de decidir quién vive y quién no. Nadie tiene ese derecho.

Recientemente salió un texto en la revista Arte Cubano escrito por Estela Ferrer para mi asombro. Estoy muy contenta con ello. Aún así quiero parafrasear a un amigo que ya no está entre nosotros (el gran Pedro Álvarez): “Me conformo con que mis obras aparezcan ilustrando los libros de historia”.

Tú y Frida, de artista a artista: ¿Que hay entre ella y tú?

¡¡¡Fibromialgia!!! En mi caso diagnosticada y, luego, un intenso interés por dar lugar a la veracidad de la intuición, a lo que se capta a través de ella. Tiene mucho sentido porque percibes de una manera, muy muy profunda y no por ello menos científica, pero sí muy personal, que no cerrada y circunscrita solo a ti; percibes las notas emocionales y las vibraciones sociales casi inaudibles/visibles para la mayoría de la gente.

Es por ello que de alguna manera te conviertes en algo incómodo para mucha gente o, de alguna manera, no encuentran en tu trabajo un discurso comprensible o simplemente parece que no estás diciendo nada o que estás vacío, que tu vida es un drama, novelesca, o que es todo fiesta. Pueden pensar que habitas en el pasado o simplemente que no habitas. ¡Error! Creo que nos movemos de manera simple, buscando zonas de confort que nos mantengan a flote, con un miedo tremendo a que nos sea removido el suelo bajo los pies, a internarnos en la selva de la libertad expresiva. Somos eternos recién nacidos que nos tienen que poner las almohaditas alrededor para que sigamos sintiendo la seguridad del vientre materno.., entendiendo éste como una sociedad y una cultura que nos da de mamar.

Las cosas desde mi punto de vista se muestran de manera burda, de manera sutil y de manera muy sutil. En el caso de Frida Khalo esa sutileza desnuda y sincera es absolutamente sugerente ¡absolutamente denunciadora!, ya que desnuda lo que subyace debajo de la mente humana y el avatar de sus emociones, lo que está debajo de la pérdida, detrás de la muerte, en la fugacidad del éxito, en las verdades y mentiras de las ideas.

Hay una pieza mía que no se ha expuesto, llamada Las dos Gertrudis, que versiona su obra Las dos Fridas, y que es colección de mis hermanas y mis padres, en la quise hablar la escisión que vive una persona que encuentra se entre dos aguas y entre dos tierras. En el caso de su cuadro, ella se centra más en sus anhelos y su dolor, mostrando en una de las dos Fridas una columna que apenas la sostiene, es un cuadro psicológicamente bipolar.

En mi caso el interés se universaliza, no se hace tan personal y alude al destierro y desarraigo y a sus consecuencias. Cuando somos inmigrantes, nuestros actos se ejecutan desde una constricción; dudan de nosotros aquí y allá, no estamos en tierra de nadie, vivimos en una especie de mundo paralelo, un universo lateral y sin gravedad.

Frida es una valiente que surge de improviso, en medio de una escena muy masculina: ella con el tiempo logra imponerse por propio mérito, sin ídolos y libre, aunque no es mi único referente. Por ejemplo, Lucas Cranach con sus hieráticos y extraños retratos de mujeres de punzante mirada frontal, Dorothea Lange o mi ángel de la guarda, como yo le llamo, Walker Evans. Por otro lado están las máscaras representativas africanas, la obra de Sebastiao Salgado y un par más.

Estás inmersa en un “mundo de hombres”, con lógicas masculina y donde lo varonil es sobrepreciado, ¿ha dejado eso en tu carrera y en tu vida algunas huellas?

Muchas exposiciones se fraguan en torno a filias personales, en grupos formados en los que son importantes las afinidades, la relaciones sociales y es sustancial formar parte “del grupo”. Cuando ese grupo es mayoritariamente masculino, lo tienes más difícil si eres mujer y, en ocasiones, sientes que tienes que superar la legitimación del grupo, incluso cuando los consideramos hermanos y amigos. Esto no está mal cuando se hace en condiciones de igualdad y por la calidad del trabajo, pero si lo está cuando entran factores menos serios como lucir de una determinada forma o asumir que tu papel tiene que ser menor, el que se te supone o se te asigna.

Yo he sentido la incomodidad de compañeros cuando me he querido salir de ese rol en el que “me han dejado” participar y me he tenido que luchar cada centímetro de mi espacio. A veces resulta agotador.

Aunque cada vez encontramos más y más influyentes mujeres en los puestos de gestión, la presencia de las artistas femeninas en ferias y galerías sigue siendo minoritaria, y también lo es en los puestos donde se deciden las compras y ventas de las grandes colecciones.

Hace unos meses en la pasada Feria de ARCO, las mujeres artistas realizaron una acción para llamar la atención de cómo el mundo del arte era un mundo muy poco igualitario.

Pese a tratarse de un sector considerado culto, a donde los avances de género tendrían que llegar como avanzadilla, las mujeres no somos ni de cerca un cincuenta por ciento del mismo.

Cuando repaso mi trayectoria y las exposiciones en las que he participado y en las que no, me resulta fácil comprobar cómo en muchas ocasiones la inclusión o exclusión ha sido decidida, repito, por hombres y cómo las mujeres en esos proyectos colectivos éramos una llamativa minoría.

Por ejemplo, en la emblemática Queloides, en su primera edición, yo fui la única mujer participante. En ese momento no fui tan consciente de que eso era señalable, pero estaba segura de que algo teníamos que decir las afrodescendientes de la isla; sentí la gran oportunidad de reivindicar nuestra raza y nuestra historia.

Al final, ésta idea de localizar e “iluminar” la experiencia social de la mujer negra se fue abriendo a otras realidades “africanas”; ya no solo cubana; la explotación por razones de raza, nuestra experiencia añade la explotación sexual, nuestra cosificación, el tratamiento de “objeto bonito” con el que se nos “piropea”.

No hay dicho que me perturbe más que ese que dice que el mejor invento de los españoles fue la mulata. Es realmente humillante. Hemos constatado, sin embargo, que esta mirada personal y producida desde este lado, queda en un segundo plano y si llega al espectador es a través de la perspectiva de un hombre que fija su atención en el tema, se lo apropia sin haberlo experimentado en su propia piel y lo legitima para “salvarnos”. Se agradece, pero seguro que podemos hacerlo por nosotras mismas si se nos da la ocasión.

En una exposición, por ejemplo, mi obra “Mulata Tropical”, en la que una mulata yace “hermosamente muerta” con un disparo en su rostro que de primeras parece una rosa en su boca, llamaba la atención sobre esa sexualización a la que antes me refería, hasta en el momento más dramático.

La obra la exhibí por primera vez en Cuba en una expo personal, junto a toda la serie basada en la obra de Walker Evans, luego en otra importante edición de “Queloides”, mucho más extensa e inclusiva, maravillosa.

Recuerdo luego que cuando la expuse en Francia, en Espace Croix Baragnon, la gente al principio se acercaba a la obra, muy contenta, a contemplar esta bella mulata dormida que debía encajar,” por supuesto y como debe ser” en sus cánones preestablecidos europeos sobre el sujeto femenino caribeño ¡Imagínate!…Cuando se daban cuenta, se llevaban las manos a la boca o fruncían el ceño un poco enfadados:”Ohhh, Elle est morte. Quelle horreur” (Ohh, pero si está muerta, qué horror).

Creo de todas maneras que este escenario está cambiando en favor del crecimiento de las mujeres, ahora, espero que también lleguemos las afrodescendientes a esas zonas importantes de decisión en calidad de igualdad.

¿Arte femenino?

Si bien creo que parto de una actitud feminista, la verdad es que tengo que admitirlo, tengo que decir que no defiendo la existencia de un “arte femenino”.

Parece contradictorio pero no lo es, es más me molesta un poco esa etiqueta; las mujeres hacemos ARTE, uno espectacular que tiene su derecho a compartir el “centro” y que desde mi punto de vista debe exponerse en las mismas condiciones que cualquier otro; no hacemos las líneas más flojitas, ni los trazos más redondeados, no pensamos más bajito, ni somos más histéricas, la regla tampoco influye tanto (me río).

Por demás, nos interesan los mismos temas que a cualquier otra persona y solo nuestra experiencia vital matiza cómo los afrontamos desde nuestra perspectiva propia.

Creo que en la mayoría de las ocasiones, un espectador casual no puede saber si mi obra está hecha por una mujer o por un hombre, porque como creadora nunca me ha interesado crear esa barrera. Es ahí donde soy fuerte y libre. De hecho hay quien me ha dicho alguna vez que a veces hago obras un poco masculinas jajaja. Ya tú sabe, como si el arte tuviera sexo… ¿Tiene sexo el arte?…

¿Qué ha representado para ti ser una mujer negra artista de la plástica con una obra contestataria y para nada complaciente? ¿Malos ratos?, ¿retos?, ¿contradicciones?

Es un doble reto porque al final se espera de ti que casi milites desde ese lado perpetuamente pero en cambio quieres ampliar la visión y sentirte libre de abordar otros contenidos (no menos reivindicativos o contestatarios); por otro lado tu sabes que este tema puede dar voz y visibilidad a muchas mujeres y quieres mantenerlo como “algo presente” y bien motivado.

A pesar de todo, también pienso que es lo mejor que me podía pasar. Al menos la reivindicación de estos asuntos no pasará inadvertida para la gente que aprecia este trabajo. Mi familia está contenta y algunos amigos y colegas también. Estoy segurísima de que en el futuro, cuando pase mucho tiempo y ya yo no esté, alguna mujer negra descubrirá toda esta obra, la que he podido mostrar y la que no y se sentirá representada y la estudiará y tendrá suerte y entenderá muchas cosas que ahora no están encontrando su espacio y su lugar. Le servirá como espejo del “pasado” que refleja el “futuro”; porque mi obra siempre habita el “presente”.

Al final todo eso me ha servido para crecer y mejorar, pues esas circunstancias que se perciben como obstáculos no son más que condiciones para implementar la práctica. Los afrodescendientes debemos dejar de operar en los espacios que se nos otorgan. Es como la cuota. ¿Por qué seguimos esperando a que nos den permiso? Es como si todavía en el sótano del subconsciente estuvieran guardadas las memorias de la colonia. Ya no tenemos que pedir permiso ni esperar que nos dejen hablar o hacer y es en nosotros donde tiene que “realizarse” ese cambio también.

Sin duda alguna, identidad racial y el género son, sin exagerar, las dos temáticas más importantes de tu obra. Mi pregunta: ¿te consideras dentro del “artivismo”? ¿crees que tu obra se podría usar como denuncia de las desigualdades?

Sí, soy totalmente reivindicativa, pero en mi caso, la protesta es menos bulliciosa, con menos alarde. Es algo más reservado, fluye de adentro hacia afuera y luego vuelve a anidarse en la mente y el pecho. Sucede despacio y a larga distancia.

Sabes que hay varios tipos de corredores: Velocistas, medio fondistas y fondistas, pues en mi caso, tratándose de mi producción artística, soy fondista. Una protestante pacífica, pero luego un poco pesada porque soy muy insistente.

En mi interior soy una persona ingobernable; esto también me lo hacen notar y “sentir” la gente que me rodea, familiares, marido, amigas y amigos. No lo parece para aquella persona que no me conoce de cerca, pero así es. Te lo juro que me esfuerzo por portarme bien (risas), pero dentro salta la catapulta de vez en vez.

El budismo me ha ayudado mucho con eso, se lo debo a mis maestros Ángeles de la Torre, una monja budista y una super woman y a mi lama del Tíbet Geshe Lamsang-la.

El artivismo es un término que creo que lo acuñaron las Pussy Riot para definir a aquell@s artistas cuyo arte tiene un alto contenido político. En mi caso más que político hay un buceo por lo social, evidentemente todo está interrelacionado así que al final se perciben destellos de lo político, en tanto que delegamos en nuestros representantes que velen por esa justicia social.

Además, mi artivismo parte de un posicionamiento muy libre, no me siento representante de nadie, más bien un ariete que choca contra los muros que encuentra y de que tanto dar termina por abrir un hueco y ¿Quién sabe? Abrir alguna que otra puerta.

Ya te digo, la mejor definición para mí es la de una buceadora de esas que busca por los latones de basura y encuentra tesoros; así mismo pero en el arte; con la historia social y con todo eso. Cuando estás inmerso en ello, las desigualdades se ven mucho más claras, tú no las estás mirando desde arriba, o desde la distancia, no; las estás mirando de frente e incluso desde abajo.

Las desigualdades existen y hay que mostrarlas, sino se muestran ¿Cómo sabemos que existen? ¿Y cuáles? ¿Cómo sabemos sobre qué punto tenemos que trabajar para mejorar eso? Si muestro algo, de verdad que lo que quiero es que lo mejoremos. No creo que el artivismo o la denuncia de cualquier injusticia siempre tenga como punto de partida el deseo de dañar, sino al contrario señalar la necesidad de una mejora.

¿Qué opinión te merece que sucede ahora mismo luego del desarrollo de la tecnología, de las nuevas corrientes del arte visual, etc.?

Las nuevas tecnologías son importantes porque en sí mismas reflejan nuestro presente a su vez que ofrecen otros medios para expresar las ideas que antes debían ser reflejadas de otra manera. Son oportunidades. Por ejemplo el tema de la telefonía móvil, a mí me parece un fenómeno muy interesante y viene ocupando un espacio primordial en nuestras vidas desde hace ya un buen rato. Estaría muy bien una pieza que tratara sobre el momento en que este medio se hizo accesible a la población en la isla, pero más aún el momento que se masificó la comunicación “con el otro mundo”, el de la “gente de afuera”. Ya no solo pueden oírlos de manera inmediata, sino que también hace ya unos añitos pueden verlos!!!

El arte siempre ha estado relacionado con la ciencia y con la tecnología. El mero hecho de que se empezaran a fabricar los tubos de pintura en el siglo XIX significó una revolución notable que sacó al pintor a la calle, lo llevó a la necesidad de replantearse la luz y acabó por propiciar el impresionismo. ¿Cómo puede una mente creadora abstraerse de todas esas posibilidades?

¿En qué estás trabajando en estos momentos?

En el presente tengo obra expuesta en una sala muy bonita de Rojales que está dirigida por el ayuntamiento de Alicante, que se llama “Sala Mengolero”. Es parte de una muestra colectiva. La obra se basa en el proyecto “Memorabilia Dona Alacant Art” en el que fui incluida, contamos con un catálogo muy muy coqueto y muy bien realizado por Inés Villaparis y Paco Esteve.

Estoy también preparando una pieza de videomapping que se llama “Tu cara ante la luz” para una muestra colectiva que ha sido premiada en el prestigioso concurso de curaduría de La Lonja del Pescado en Alicante. Esta galería es absolutamente maravillosa y súper profesional. El proyecto se llama “TOT EL QUE VEUS ES ART/ TODO LO QUE VES ES ARTE”.

Luego estoy trabajando en un proyecto personal para la sala Víctor Hugo en La Habana pero ya para el próximo año, hasta ahora en lo que estoy es planteando bien el proyecto para presentárselo a mi curador. Ojalá y al final le den luz verde.

He sido invitada por el diario INFORMACIÖN a una muestra solidaria, donde presentaré cinco obras.

Por otro lado este año se presenta un poco más académico así que mientras llegan mis notas del Ministerio de Educación de Madrid estoy planificando mi máster en Pedagogía.

También estoy preparando los temas de mi doctorado, específicamente sobre el carácter sociopático del mercado del arte. Por supuesto que no soy psicóloga pero ¡he vivido bastante!. Para esto cuento con varios asesoramientos; estoy trabajando y consultando a buenos profesionales. Me pregunto constantemente: ¿Qué nos devendrá en la era de la neuroeconomía, la ciencia que estudia cómo funciona nuestro cerebro frente a un estímulo económico?

Son ya los psicólogos y los psiquiatras los que están detrás de muchas decisiones que achacamos solamente a los economistas. El mundo está mutando a la “economía del supermercado” en cualquier departamento y el arte no va a ser menos. Este tipo de proceder no se desenvuelve en los planos fácilmente observables para gente corriente como yo, se requiere mucho poder para entender realmente qué está sucediendo y cuáles son las salidas posibles y las cartas que están sobre la mesa: Ahora siembran semillas de mostaza de manera silenciosa para recoger enormes árboles en el futuro. En estos tiempos: Twitter, Facebook, YouTube etc. ya no son el futuro por venir. ¿Seguirá Cuba siendo una isla que se repite? No lo creo, “a poc a poc com diuen els valencians” or better to say: “step by step, little by little” Cuba actualizará su modelo inevitablemente.

Para culminar, si tuvieras que escribir una última línea sobre ti misma como artista ¿qué dirías?

Parafraseo a Florence Foster Jenkins (Peli que todos deberíamos ver), para el futuro: “Alguna gente podrá decir que no podía hacer Arte, pero nadie puede decir que no lo hice”…jajajaja.

Una versión en dos partes de esta entrevista se publicó en Afroféminas.

Apuntes biográficos sobre Ana Mendieta

Por: Guillermina Ramos Cruz

El 1 de enero del año 1959 se produjo una Revolución que trajo como consecuencia una transición política en Cuba. Debido a esos cambios, se replantearon aspectos concernientes a la propiedad privada, a los partidos políticos y al sistema gubernamental. Todo ello trajo consigo tensiones sociales. Como preámbulo de estas contradicciones surgió el tema de la “Patria Potestad” que, en esencia, y producto a una campaña implementada por Estados Unidos y la Iglesia Católica local, ponía en tela de juicio el derecho de los progenitores sobre sus hijos. Por esta razón los padres de Ana y de Raquel Mendieta decidieron incorporarlas en la que fue denominada “Operación Peter Pan”. Dicha operación, consistió en que niños y adolescentes fueran trasladados hacia Estados Unidos de América, cumpliendo el deseo expreso de sus padres o tutores.

Ana tenía solo 13 años y Raquel 15 años; ambas salieron de Cuba el día 11 de septiembre de 1961, junto a otros niños y adolescentes quienes vivieron en distintos orfelinatos, casas de acogida y residencias familiares hasta la mayoría de edad. Según algunas cifras se dice que salieron de Cuba entre 14,000 y 25,000 niños.

Ana Mendieta realizó estudios superiores y se graduó en la Universidad de Iowa. Desplegó su creación artística a través del dibujo, la pintura y las instalaciones, su labor más significativa ha sido a través de las acciones plásticas, performancese intervenciones, realizados en espacios de la naturaleza, expresiones del arte de la tierra, representaciones efímeras que fueron captadas mediante fotografías y videos. Realizó su primera exposición personal en 1971. Desde los inicios de su labor artística las propuestas de sus performances estuvieron enfocadas en el tema de la mujer, sobre la figura femenina, vinculada al concepto de Madre Tierra.

Su vida y obra están íntimamente relacionadas, sus vivencias personales estuvieron marcadas por el tránsito hacia Estados Unidos y la necesidad de reencontrarse con sus raíces en Cuba.

Por esta búsqueda su obra fue siempre autorreferencial, marcada por una resiliencia, por la necesidad de expresar su irrevocable articulación a la tierra, a las fuerzas de la naturaleza, enfocadas a través de la tradición secular de la tierra como mujer, como Madre Nutricia. La tierra por su constante alusión a la naturaleza, como relación con la tierra donde nació, y un marcado sentimiento de pertenencia.

Asimismo exploró, mediante la fotografía, la denuncia contra la violencia de género, conociendo cómo a nivel social se ocultaban las situaciones que acontecían sobre los abusos y las violaciones hacia las mujeres, y sobre la negación de la igualdad de los derechos en el ámbito laboral.

Entre su vida y su creación, se interrelacionan algunas tendencias artísticas de los años 70 a la década de los 80, como el Land-Art y el Earth-Art, aunque ninguno de los artistas que hicieron alusión a la Naturaleza hayan tenido las fuertes motivaciones espirituales y conceptuales que desplegó esta creadora cubana a través de toda su obra.

Desde su graduación en la Universidad de Iowa comenzó a realizar performances sobre la violencia de la mujer, y los problemas que históricamente han pesado sobre la figura femenina, presentada como objeto de culto a la sensualidad,  como típicamente dedicada a las labores domésticas, figura de ama de casa y a todo lo relacionado con los Mass Media, donde se representaba a la mujer como imagen propia del erotismo y del consumismo.

Desde 1972 comenzó a realizar las “improntas de vidrio” sobre cuerpo. Mendieta se hacía retratar con su rostro comprimido sobre un cristal, como imagen deformada, alejada de los esquemas comerciales de belleza de la mujer. Otra de estas representaciones en performances fue la muerte de un pollo. Ana sosteniendo próxima a su cuerpo al ave que sangraba a la altura del pubis y dejaba la huella de su sangre sobre la piel de la artista.

En 1973 realizó acciones en zonas agrestes de Oaxaca, México. Allí se cubrió desnuda, con una tela dando la noción de estar completamente ensangrentada, con el corazón de un animal sobre su pecho. En el mismo año se presentó ella misma, con todo su cuerpo cubierto de unas florecillas blancas, acostada en un páramo, en una posición hierática.

Asimismo, en 1973, desplegó la acción “Autorretrato con Sangre”, cuyas imágenes documentan el rostro de Ana Mendieta cubierto de sangre, aspectos que denuncian la violencia de género.

En este recuento podemos recordar “Flores en el cuerpo” (1973), una acción donde la artista aparecía yacente, con el cuerpo situado entre las rocas, la tierra y la vegetación, cubierto de florecillas blancas.

Como reacción contra la violación de una estudiante de la Universidad de Iowa, realizó una acción donde se presentaba a sí misma ensangrentada, de la cintura hacia abajo, como denuncia contra las violaciones de mujeres. Estas expresiones de Ana Mendieta coinciden con hechos que sucedían con frecuencia en la sociedad norteamericana; acrecentando sus inquietudes personales por el desarraigo debido a la salida de Cuba, a la separación de sus padres y de su ámbito socio-cultural.

En la foto, de izquierda a derecha: Kaky Mendieta (prima), Elvin Cambó (prima), Paulette Oti (tía), Ana Mendieta, Raquel Costa (tía). Cortesía de Tony Mendieta e Iraida López

En 1976 Mendieta se presentó desnuda con su cuerpo cubierto de barro, mostrándose contra un árbol milenario, naciendo de esta naturaleza. Esta propuesta formó parte de la serie “Árboles de la Vida”.

Asesorada por Hans Breder, su profesor y amigo, viajaron a México, donde comenzó la investigación sobre las culturas prehispánicas y las aztecas. Estas indagaciones la condujeron a profundizar en las deidades femeninas, en la Madre Tierra como mujer, en la vida y la muerte. Desde esta fecha comienza a desplegar la Serie “Siluetas”, afirmadas en la tradición del Árbol de la Vida, proveniente de sus investigaciones sobre las culturas prehispánicas.

Durante los cortos años de su existencia, su obra se mantuvo activa en la proyección de los performances. Ana Mendieta pudo viajar a Cuba en 1981, acogida por los jóvenes artistas del “Grupo Volumen I”. En Jaruco realizó siluetas talladas en la piedra, en la zona llamada “Escaleras de Jaruco”. En esta ocasión talló imágenes recreando Siluetas de las deidades femeninas de la cultura de los primeros pobladores de la Isla de Cuba, los Taínos.

Podemos afirmar que la presencia de Ana Mendieta en La Habana coincidió con la inauguración de la exposición “Retrato de México”, inaugurada el 17 de enero de 1981, en el Museo Nacional de Bellas Artes, a la cual asistieron muchas personas, y dentro de ese público estuvo Ana Mendieta.

Apoyada por algunos jóvenes, Ana Mendieta realizó una exposición personal en el Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba, en el año 1983. El texto del catálogo está firmado por Alberto Quevedo, especialista de arte en dicho Museo en aquel entonces. Existe en el Archivo del Museo Nacional de Bellas Artes un breve catálogo como testimonio de aquella exhibición.

Ana Mendieta escribió: “Mi arte se basa en la creencia de una energía universal que corre a través de todas las cosas. (…) Mis obras son las venas de la irrigación de ese fluido universal. A través de ellas asciende la savia ancestral, las creencias originales, la acumulación primordial, los pensamientos inconscientes que animan el mundo. No existe un pasado original que se deba redimir: existe el vacío, la orfandad, la tierra sin bautizo de los inicios, el tiempo que nos observa desde el interior de la tierra. Existe por encima de todo la búsqueda del origen.”

La existencia de Ana Mendieta delineó su obra, la marcó definitivamente. Su matrimonio con el artista Carl Andre, en Roma, fue quizás una decisión fallida por parte de ella. Matrimonio que tuvo un trágico final (¿suicidio o asesinato?), cuando su cuerpo descendía vertiginosamente desde el piso 34 de un apartamento en Nueva York, minutos después de discutir con Carl Andre, en 1985. El único testigo y potencial causante de la muerte de Ana Mendieta fue juzgado y Carl Andre, tras un juicio que se prolongó tres años, finalmente resultó absuelto.

Nota:

Raquel Mendieta, hermana de Ana Mendieta, escribió un texto autobiográfico donde relataba lo que les sucedió cuando llegaron a Estados Unidos de Norteamérica.

Quienes pudieran tener en su poder algunas fotos correspondientes a la visita de Ana Mendieta en La Habana, en febrero de 1981, pueden ser el crítico de arte Gerardo Mosquera, los artistas cubanos José Bedia, Juan Francisco Elso Padilla (ya fallecido),  Ricardo Rodríguez Brey, Gustavo Pérez Monzón, Rubén Torres Llorca, Leandro Soto,  entre otros jóvenes cubanos de la generación de los años 80, que expusieron con el Grupo Volumen I.

De la inauguración de la exposición de Ana Mendieta en el Museo Nacional de Bellas Artes, en 1983, no hay imágenes, ya que en el archivo de esta institución solo aparece el catálogo y no está acompañado de ninguna foto.  

Foto: Ana Mendieta (Cortesía de Galeire Lelong, New York)

Tomado de Cubaposible.

Roberto Diago: “Yo soy mi raza, mi historia”

El curador Alejandro de La Fuente y el artista plástico Juan Roberto Diago han logrado un acontecimiento sin precedentes: presentar en los predios de la Universidad de Harvard la muestra “Diago: Los pasados de este presente afrocubano”, una retrospectiva de la obra del artista. Diago es el primer cubano en tener una exposición indiviual en dicho recinto.

Recordado en Cuba por su obra plástica y también por su aparición en el documental Raza (Erick Corvalán, 2008), donde expresa sus ideas acerca de las representación de los cuerpos negros en los medios. El artista ha continuado su obra allende los mares y siguiendo sus pasos encontramos esta exposición inaugurada el pasado 2 de febrero en la Galería Ethelbert Cooper de Arte Africano y Afroamericano, donde permanecerá abierta hasta el próximo mes de mayo.

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¿Cómo surgió la oportunidad de exponer en la Universidad de Harvard? 

La labor que desarrolla la institución tiene mucho que ver con mi discurso como artista, y tanto Henry Luis Gates como Alejandro de la Fuente, directores del Instituto Afro-Latinoamericano de Investigación de Harvard, conocían mi obra. Alejandro ha hecho exposiciones importantes en este campo como “Queloides y Drapetomania, en las que he estado presente, hasta que un buen día decidimos comenzar el proyecto y aquí está la exposición y el libro.

¿Cuáles son los núcleos temáticos de la muestra? 

En la exposición no hay un núcleo temático. Son trabajos de diferentes etapas que casi siempre narran conflicto, resistencia, inconformidad, esperanza. Se aprecia el uso de materiales alternativos desde los comienzos en 1993, hasta el 2015, pero también Alejandro tenía su propia visión sobre mi obra y algunos de los temas que he tratado, como la historia, y eso se refleja en la exposición.

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Puede ser difícil la elección de las obras para una exposición retrospectiva… ¿por qué estas 25 piezas?

Desde un inicio el proyecto se pensó en torno al espacio expositivo y se contactaron a coleccionistas que tenían las obras más representativas de algunas etapas, otras que estaban en galerías e incluso de mi propia colección. Detrás de esta selección está la labor de Alejandro como curador.

Si de esas 25 obras tuvieras que escoger solo 5 para dar a conocer tu carrera en estos 20 años, ¿cuáles serían y por qué? 

Es muy difícil porque todos los trabajos son como mis hijos, no discrimino entre uno y otro. Cada trabajo de un artista lo lleva a otro, y luego a otro, y solo después al cabo del tiempo, gracias a la constancia nos damos cuenta que tenemos algo, por eso le tengo el mismo cariño a todas las obras.

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Presentar esta exposición en Estados Unidos sería como “venir a bailar a casa del trompo”, ¿cómo lo valoras tú?

Pienso que Estados Unidos y Cuba tienen un punto en común en la Historia. Ambos fueron víctimas de la trata trasatlántica de esclavos y como consecuencia, hubo una lucha por los derechos civiles de sus descendientes. Cada país lo hizo a su manera pero al final, los anhelos eran los mismos: justicia social.

¿Piensas llevar Diago: Los pasados de este presente afrocubano a Cuba?

Sí, me gustaría. Sería como el reencuentro, “el regreso al país natal” donde se hicieron todas esas piezas que están en diferentes lugares del mundo.

Si te dieran la oportunidad de escoger una frase que incite a las personas, especialmente cubanas y negras, a visitar esta exposición, ¿qué les dirías?

Les diría como en uno de mis trabajos: Yo soy mi raza, mi historia, amor.

Publicado en Oncuba

Papucho

Cubaniches en Europa: Cuba vive dentro de mí

Papucho es un nombre sonoro, tanto que huele a Cuba. Le viene entonces muy bien al habanero Jorge Lázaro Pérez Fraga, para firmar sus obras, esas que comercializa en la ciudad de Bremen (Alemania) a no-sé-cuántos kilómetros de su natal municipio Playa.

Papucho se dedica a las artes plásticas (acrílico y óleo) y también a su comercialización; porque por “acá arriba, quien no trabaja no mama”. “Pintar ha sido mi pasión”, me espeta cuando intento hacerle pensar en la carrera que habría desarrollado de haberse quedado en Cuba, “pero uno puede vivir su pasión donde sea que esté”. Papucho pinta para despejar su propia existencia.

Es hijo de una formación autodidacta, pues de lo que alcanzó a graduarse fue de contador en un tecnológico (Playa Girón) en La Habana. Hasta de policía trabajó en las calles de esa ciudad; pero estudiar-estudiar, en una academia de arte… al parecer no le hacía falta.

Su carrera inicia al terminar su trabajo como agente del orden público, mientras pasaba el servicio militar en la isla. Allá nunca firmó sus cuadros, puesto que jamás pudo conseguir el permiso correspondiente para ello. No le quedó otro camino que dar sus obras para que fueran vendidas signadas por otros.

Sin embargo, se dedicó a pintar y pintar. Aprendió, además, a ser el principal promotor de su obra, destrezas que le han servido de mucho en Alemania, donde ha tenido que llegarle al público tratando  con él personalmente, sin intermediarios, siendo él mismo su propia publicidad, trabajando duro. Desde que llegó acá reprodujo su obra y la ofreció como copias sobre lienzos. Ha expuesto en lugares muy pobres y también muy ricos, ha llegado a combinar a clientes con amigos hasta lograr multiplicarlos.

Su admiración por Monet, Cezanne y Van Gogh está en la base de su propia obra. Lleva 13 años en Alemania y su carrera artística ha sido ascendente, a pesar de los escollos y la necesidad de trabajar, ya sea limpiando habitaciones de hoteles, recortando salchichas en una fábrica, cargando contenedores con paquetes del correo o como jardinero hasta en el estadio de fútbol de Bremen, porque “acá en Europa, regalao se murió”.

“Trabajen todo lo que puedan y lo mejor posible; participen en todo tipo de exposiciones o muestras dentro de su alcance, y si van a vender su obra, es mejor hacer que valga la pena lo que obtienen por ella”, son los tres tips que elabora rápidamente, para artistas plásticos que piensen en emigrar.

Elenco, acrílico sobre lienzo.Papucho ha exhibido su obra en exposiciones privadas en Cuba, aunque le gustaría presentarse en su tierra natal con todas las de la ley, precisamente ahora, que comienza a tener mayores vínculos profesionales con La Habana. Allá le quedaron, además, artistas no reconocidos pero que son de su “vieja escuela” y gozan de su admiración.

“Cuba está viva dentro de mí”, asegura, y es la explicación que encuentra ante la pregunta de por qué una obra tan colorida en un lugar donde durante siete u ocho meses del año hay un cielo tan gris. Explora con avidez el entorno que le circunda y que disfruta a la vez. “El mundo del arte es demasiado grande y lo importante es poner atención a tus pasos, para ver las oportunidades que te puedes crear con un trabajo constante.”

Publicado en El Caimán Barbudo

La mirada oportuna de Elena Martínez

La mirada atravesada de Elena Martínez es capaz de captar instantes eternos. He tenido la suerte de verla crecer como artista, de acompañarla por un rato hasta que la vida deshizo los lazos. Lo que más me conmueve de su obra es que apena lleva filtros y retoques, en tiempos en los cuales un click intentar definir quien es quien. Ella es sincera y obvia como los mejores artistas del lente. Aquí está la historia que viene contando desde hace unos pocos días. Disfrútenla.

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Directorio de Afrocubanas, un espacio necesario

Por: AMP para TR Movies

Hace algún tiempo trabajaba en la investigación de una obra documental sobre una olvidada figura afrocubana y quede atónita al no encontrar, en la red, ninguna información sobre la misma. Por esta razón al conocer el proyecto “Directorio de Afrocubanas” y ver que este tiene incluida la información que en su día no estaba disponible, me di a la tarea de contactar con Sandra Abd´Allah-Álvarez Ramírez, directora del proyecto, para conocer de primera mano los pormenores de esta titánica pero necesaria idea.

Este es el resultado de la entrevista:

¿En qué consiste el proyecto “Directorio de afrocubanas”?

El “Directorio de Afrocubanas” es una herramienta digital que recopila fichas de mujeres cubanas afrodescendientes, quienes han contribuido de manera significativa a la cultura e historia nacionales.

Más que el color de la piel, el criterio de selección que se ha considerado oportuno es el aporte que han realizado estas mujeres al pensamiento intelectual y a la cultura, ya sea desde su propia obra como desde sus vidas.

¿Cómo nace la iniciativa, por qué este proyecto?

Desde hace cuatro años llevo el proyecto “Directorio de Afrocubanas”, que trata de visibilizar la vida y obra de mujeres cubanas afrodescendientes a partir de la creación de una herramienta digital que todas las personas puedan consultar en internet. Usualmente a estas mujeres se les excluye de las antologías, compilaciones o enciclopedias. De ahí mi interés de concentrar toda la información en un mismo lugar.

Han sido largas sesiones de gestión de información, recopilación, edición, etc, solo con el objetivo de que “mis negras” (como les llamo cariñosamente) estén visibles en la red de redes. Sin embargo si Ud. ahora mismo busca información sobre la escritora Daysi Rubiera o la poetisa Georgina Herrera le van a salir las fichas de mi bitácora o las réplicas que he hecho de estas en la Wikipedia o la Ecured.

Algo importante ha sido la demanda que he recibido en mi blog, de información sobre estas mujeres. Usualmente son personas que necesitan datos o contactar directamente a las afrocubanas porque están haciendo investigaciones sobre ellas, en algunos casos.

¿Qué podemos encontrar en el directorio? 

En cada ficha Ud. podrá encontrar información en varios formatos: texto. vídeos, audios, imágenes, etc. que se podrá descargar la ficha en formato PDF con el uso de la pestaña Print Friendly que se halla al final de cada una.

¿En qué estado está el proyecto?

Está iniciando, pero va con prisa y sin pausa, gracias a las donaciones recogidas en la campaña de financiamiento.

Ahora mismo en http://directoriodeafrocubanas.com/ se puede acceder a 40 fichas las cuales han sido subidas desde hace exactamente un mes, o sea, creo que para hacerse voluntariamente va muy ágil.

¿Qué fechas abarca? 

No tiene fechas, es infinito. No obstante, iré a la isla en junio y para esa fecha quiero llevar una versión offline del Directorio.

¿Está previsto que estén afrocubanas que han vivido y desarrollado su obra fuera de la isla?

Ya están: Paulina Márquez, Alejandra Egido, Yesenia Fernández Selier, entre otras.

Para mi ser afrocubana no depende del lugar donde se viva. He entrado en contacto con figuras que el racismo ocupó un lugar importante en su salida del país, en tanto la discriminación racial les arrebató oportunidades profesionales, y que se encuentran residiendo fuera de Cuba hace muchos años. De alguna manera me interesa visibilizar sobremanera la obra de estas mujeres.

¿Cuántas personas trabajan en el proyecto? 

Trabajamos dos personas: Alejandra Aravena, feminista lesboterrorista sudamericana, nacida en Chile y residente en Brasil, quien es parte del soporte técnico porque se ocupa del hosting (en el servidor de Infobreras) y de resolver asuntos en el área de la programación y yo Negra cubana, feminista decolonial, quien me ocupo de la gestión, edición, webmaster, redes sociales, entre otras cuestiones.

¿Qué impacto esperas que tenga dentro y fuera de Cuba?

Al menos que facilite información fidedigna y actualizada sobre la obra de estas mujeres y que sirva de un puente entre las afrocubanas de la isla que están completamente incomunicadas y quienes estudian su obra.

¿Cuáles son las necesidades más inmediatas para seguir adelante?

Ahora mismo estoy pensando hacer las fichas bilingües, de hecho hay dos que ya están en castellano e inglés porque las dos personas viven en los Estados Unidos. Entonces sería ideal poder recaudar más fondos para poderle pagar a una traductora (también afrocubana) un salario decente por la traducción de la fichas al inglés. No obstante ya se nos han acercan personas que lo quieren hacer de manera voluntaria, como su aporte al proyecto y me parece un bonito gesto porque se le brinda la oportunidad de apoyar de otra manera y no precisamente con plata.

Los fondos recogidos hasta el momento se han usado fundamentalmente en la compra y mantenimiento del dominio, el hosting, así como en la programación del sitio. Además se han comprado varios elementos (no se como llamarlos) entre otros un disco duro, donde se almacena toda la información y un lector de CD para estar a tono con la manera en la cual se reproduce y distribuye la información en la isla desconectada.

Agradecemos de antemano vuestro interés en el Directorio de Afrocubanas y en la campaña de recaudación de fondos, que permitirá conocer la vida y obra de las afrocubanas, esas mismas mujeres que han sido excluidas de la historia y la cultura oficiales en Cuba.

Y antes de que se me olvide acá está el enlace para aportar al Directorio https://www.gofundme.com/afrocubanasdicc

Y muchas gracias por la entrevista.

Publicado en TR Movies

Drapetomanía, una expo sobre el cimarronaje en el MoAD

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La expo “Drapetomanía: Grupo Antillano and the Art of Afro-Cuba” se encuentra en estos momentos siendo exhibida en el Museo de la Diáspora Africana (MoAD) en San Francisco. La noticia nos la hace llegar el intelectual cubano y curador de la misma Alejandro de la Fuente.

Con anterioridad, en el mes de mayo, dicha exposición estuvo en la galería The 8th Floor, en Nueva York y fue expuesta originalmente en el Centro Provincial de Artes Plásticas y Diseño en Santiago de Cuba (abril-mayo, 2013).

La exposición, que celebra un grupo de artistas de la década de 1970, viajará a continuación a la galería de Ethelbert Cooper en el Hutchins Center for African and African American Research, Universidad de Harvard (primavera 2015).

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Drapetomanía rinde homenaje a Grupo Antillano (1978-1983), un movimiento cultural y artístico previamente olvidado, que propuso una visión de la cultura cubana que resaltaba la importancia de los elementos africanos y afro-caribeños en la formación de la nación. El arte de Grupo Antillano forma parte de una larga tradición caribeña de resistencia y afirmación cultural, de ese “prodigioso esfuerzo de legítima defensa” y de “cimarronería ideológica” que, al decir del poeta haitiano René Depestre, permitió a las masas esclavizadas del hemisferio reelaborar sus pasados y culturas.

El título de la muestra, Drapetomanía, hace referencia a una supuesta enfermedad descrita a mediados del siglo XIX por un médico de plantaciones en Luisiana. Del griego drapetes (escapar, huir) y manía (locura), el síntoma más visible de esta curiosa enfermedad era la tendencia irrefrenable y patológica de muchos esclavos a huir y a ser libres. Es decir, el galeno describió el cimarronaje como un padecimiento, una enfermedad, una desviación del orden natural, una expresión del indómito salvajismo de los negros.

La muestra incluye obras de los artistas de Grupo Antillano (Esteban Ayala, Rogelio Rodríguez Cobas, Manuel Couceiro, Herminio Escalona, Ever Fonseca, Ramón Haití, Adelaida Herrera, Arnaldo Rodríguez Larrinaga, Oscar Rodríguez Lasseria, Alberto Lescay, Manuel Mendive, Leonel Morales, Clara Morera, Miguel Ocejo, Rafael Queneditt y Julia Valdés) y de un grupo de artistas contemporáneos que han mostrado en su obra preocupaciones similares a las articuladas por Grupo Antillano (Belkis Ayón, Bedia, Choco, Diago, Esquivel, Marta María Pérez Bravo, Montalván, Olazábal, Douglas Pérez, Peña, Elio Rodríguez y Leandro Soto).

Comisariada por Alejandro de la Fuente, Drapetomanía es patrocinada por el Afro-Latin American Research Institute de la Universidad de Harvard, con el apoyo financiero de la Fundación Ford y de la Fundación Christopher Reynolds. La exposición se complementa con el libro Grupo Antillano: el arte de Afro-Cuba, editado por Alejandro de la Fuente, con ensayos de críticos de arte e historiadores como Guillermina Ramos Cruz, José Veigas y Judith Bettelheim.

Fotos cortesía de Alejandro de la Fuente

Cuba en la mirada: representaciones, negritud y feminidad en los medios cubanos

Por Katia Gato

La Interculturalidad es un concepto que define las relaciones que entablamos las personas a partir de una serie de rasgos, usos, costumbres, hábitos… que provienen de experiencias vitales sociales. Este principio, que fundamenta el accionar de la Asociación Cultural Amaru, ha dado lugar desde 2010 hasta la fecha al desarrollo de una serie de acciones a favor de potenciar relaciones interculturales en nuestro medio.

Entre estas acciones, destacan las realizadas a favor de los derechos humanos de las mujeres a través del programa “Mujeres del Sur”, que cuenta en su hoja de ruta con más de 10 proyectos realizados en ámbitos de Interculturalidad, Igualdad, sensibilización y cooperación para el desarrollo.

Esta noche presentamos “Cuba en la Mirada”, programación diseñada por el blog negracubanateniaqueser.com, la Red feminista cubana Mirar desde la sospecha ,el Espacio Feminista SúKubo y la Asociación Cultural “Amaru” y contamos con el apoyo del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz.

Cuba en la Mirada, es una actividad de sensibilización ciudadana a favor de los derechos humanos de las mujeres y orientada a favorecer el conocimiento y reconocimiento entre las diferentes culturas y estilos de vida que conviven en nuestro territorio y el aporte de las mujeres en el desarrollo de la sociedad desde diferentes ámbitos.

La propuesta huye de caer en el análisis negativo que habitualmente se hace en este tópico, para dar lugar a un debate constructivo, propositivo a partir de experiencias feministas relacionadas directamente con esta temática.

Comenzamos con “Para verte mejor. Representación de la negritud en los medios de comunicación en Cuba”, presentación a cargo de la feminista cubana Sandra Abd’Allah-Alvarez Ramírez, miembro del grupo Afrocubanas, gestora de la bitácora Negra cubana tenía que ser y colaboradora de la revista feminista Pikara Magazine y de Global Voices.

A continuación presentamos “Otras Islas: Jóvenes realizadoras en Cuba” , en la que mostraremos tres cortos de aproximadamente tres minutos cada uno de estudiantes de la Facultad de Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual de La Habana, propuesta de la Red Cubana Feminista “Mirar desde la Sospecha”, espacio autogestionado que tiene como objetivos sensibilizar, capacitar y socializar en Cuba los temas de género anclados a la creación artística y al campo cultural en general, enfatizando en asuntos como el sexismo en las artes, la transmisión de imaginarios patriarcales a través del canon cultural y artístico, los problemas de la inclusión femenina en distintas manifestaciones del arte, la violencia de género y sus representaciones en los discursos culturales, entre otros.

Danae Diéguez, Coordinadora de la Red “Mirar desde la Sospecha” nos hizo llegar para comentar esta noche su apreciación de los cortos presentados y los que contiene el DVD que vamos a distribuir al finalizar la actividad. Diéguez es Máster en Didáctica de la Lengua y la Literatura y Profesora de Género y Cine de la Facultad de Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual de la Universidad de las Artes,( ISA) Cuba. Ella dice:

Aquí hay nombres aún desconocidos, el riesgo de escribir sobre lo que todavía está en proceso es para quienes investigamos demasiado temerario, sin embargo acepto la osadía porque por primera vez en la FAMCA, como se conoce, se unen varias realizadoras en las que sus preocupaciones están marcadas por abordar situaciones de mujeres en los límites de algo y lo que veo aún más interesante es la mirada desde dónde lo hacen.

Algunos son adaptaciones muy breves de cuentos literarios y otros son ideas que ellas mismas elaboran como guión. Yadiana S. Guibert relee el cuento Madrugada de Aida Bahr y asume la complejidad de mostrar la violencia sexual en el matrimonio, desde la puesta en escena y la narratividad que ofrece debe crearnos la ilusión de que esta mujer está al lado de un desconocido hasta que se descubre que es su propio esposo. Yadiana se centró en lo que quería revelar de la historia, en solo tres minutos teníamos que padecer junto a ella y detestar al esposo. La directora es precavida y sabe que solo una buena dirección de actores intensifica el conflicto, pero quizás su mérito está en cómo traduce el espiritu del texto de la escritora que asume como su punto de vista: el plano en picado para mostrarnos a ella en estado de indefensión, la alternacia de los planos detalles que describen al personaje y su expresión de miedo junto a los planos medios y primeros planos que refuerzan la angustia en el rostro de esta mujer y que nos devuelven a su vez, el grito que significa develar el silencio de esta violencia de la que apenas se habla.

En los cortometrajes Ida y Vuelta de Jessica Franca y Apocalipsis de Rocío Pavón, las mujeres viven otros límites, en el primero es la encargada de mantener a su familia y para ello se prostituye, solo que ellos creen que anda de viaje, casada y feliz. La mirada de la directora radica en cómo monta la historia para develarnos la verdad solo en los segundos finales y asistir a lo que creo es una tesis que se repite en todas ellas: no se puede salir de la sensación de límite, porque la vida, la sociedad, el espacio que significa lo cotidiano está estructurado para repetir el desamparo una y otra vez.

Así, el personaje de Apocalipsis es una mujer que vive el ciclo de la violencia y está atrapada junto a su hija en ese “destino”, su cárcel es un aprendizaje cultural, en este caso religioso que no logra desafiar. Rocío, su directora usa la voz en off del cuento de cómo surgió Eva de la costilla de Adán y mientras le narra a su hija la historia, las imágenes muestran cómo se preparan para esconderse del padre que llega borracho y violento. Vuelve a repetirse como designio: ellas no salen de esos roles porque no pueden, no saben como hacerlo y porque les “toca” en la medida en que “afuera”, el mundo real y simbólico las retorna a su “deber ser”. Ese es el dolor que muestran estas historias y que sin pretensiones de trascendencia han puesto la mirada en mujeres al borde del precipicio, sus vidas están ancladas a un mandato que se refuerza por todas partes.

Quiero concluir con el que creo es el cortometraje que asume otra perspectiva en el tratamiento de lo femenino, me refiero a Estado Civil: Unidas de Carla Valdés León. Aquí lo interesante radica en que estas mujeers no se dejan arrastrar por los condicionamientos sociales, ellas apuestan por ser felices aunque no puedan decir que viven juntas como pareja. No hay conflicto aparente, la historia transcurre con tranquilidad y por ello es interesante la felicidad que se muestra. Están en los límites de la sociedad que no les ofrece una condición legal en su unión, disfrutan su vida y se aman, pero la denuncia de Carla está allí en el final cuando aparece el título del cortometraje. Quiero destacar cómo la directora apela a la llamada baja narratividad para evidenciar cómo en lo que aparentemente no es conflictuable en términos de representación, radica lo mejor de su propuesta. En lo no dicho, en lo escamoteado de la historia está el verdadero conflicto.

Auguramos que algunos de los nombres mencionados se conviertan en las realizadoras que marquen los derroteros de un cine que proponga puntos de vista amparados en otras formas de representar los universos femeninos. Mientras tanto ahí están sus miradas, sus inquietudes como mujeres que tienen el poder de contar historias desde las imágenes. Nos corresponde desde la crítica y la investigación evitar ese peaje de invisibilidad que por mucho tiempo ha sido una constante del cine hecho por mujeres en Cuba. Los filmes comentados forman ese dinámico mundo del audiovisual joven, aún ellas crecen como realizadoras y mientras, asistimos al regalo de ver los rostros de mujeres que nos recuerdan que ellas somos, también, nosotras.

“Cuba en la mirada” se celebró el día 7 de noviembre en el SúKubo, en la ciudad de Vitoria, País Vasco.

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