Georgina Herrera: La voz de una negra cimarrona

¡¡¡Qué bueno llegar a esta edad que cumplo 84 años!!! Hoy día 23 de abril, día del idioma castellano, con la felicidad de una Negra Vieja de Antes, atendida y cuidada por las más jóvenes.

Más de una persona, que sabe de mi vocación de cimarrona, ha sonreído con burlona ironía diciéndome que debí haber nacido el día de un idioma africano y, sin ironías, he respondido que es el día del idioma de los racistas, para decirles en el idioma de sus ancestros, lo que pienso que deben oir, sin traducciones, para que se entienda bien lo que tarde o temprano les va a caer encima, más tarde o más temprano. En fin de cuentas, lo que tenía que saber, amar y perpetuar de África lo aprendí ya, bebiendo de lo que contaban mis Negras Viejas de Antes, esas, a las que entiendo y admiro más cada día por la edad que cumplo y a la que llegarán ustedes en tradición irrompible.

Y, mira tu qué casualidad, precisamente en estos días, la muerte anda rabiosa, disfrazada con el nombre de una novedosa enfermedad. Y lo confieso, tengo miedo, miedo a que se tome un descanso en mi puerta, que está llena de cuantiosas señales que la harán sentirse como llegando a su propia casa: asma, poliomeuritis, cardiopatía, hipertensión.

Creo que el miedo es la mejor manera de no sentirme vencida.

Entonces, en medio de este torbellino, dejo un espacio lleno de claridades para un posible futuro, por si es cierta la reencarnación. Quiero ser lo que soy ahora, volver las veces que sean necesarias como la primera vez: fuerte, guerrera, amorosa, cimarrona, palenquera, volver como si no me hubiera ido, siendo lo que soy: negra, pobre y mujer y retomar mi puesto en nuestra lucha, porque esta lucha, la nuestra, no va a acabarse en largo tiempo.

Yoya

abril/2020.

Foto tomada de Universidad de Texas y Austin.

Libro para descargar: Reyita, sencillamente de Daysi Rubiera

En el año 1996 salió a la luz el libro Reyita, sencillamente, de la escritora e historiadora afrocubana Daysi Rubiera Castillo, el cual es el testimonio de Maria de los Reyes Castillo, madre de la también historiadora.

El libro, que recibió mención en el concurso literario de Casa de las Américas, en la categoría testimonio en 1996, ha sido considerado un paradigma de la historia oral en Cuba. Desde entonces, se ha utilizado como bibliografía en varias universidades de Estados Unidos y Europa fundamentalmente y ha sido reeditado en cuatro ocasiones en Cuba.

Reyita, sencillamente recoge las vivencias fundamentales de Reyita, nacida en 1902, recorriendo un siglo de acontecimientos nacionales e internacionales, entre ellos sus recuerdos sobre la flotilla de barcos Black Star Line para regresarse a África, las condiciones de vida de familias pobres como la suya, y el deseo de que sus hijos e hijas no fueran negros para que tuvieran las oportunidades que ella no pudo tener.

Aquí les comparto la una versión digital de la obra que realizara el reconocido intelectual cubano Julio César  Guanche, con autorización de la autora, y que tomé del blog La Cosa.

Descargar Reyita, sencillamente.

Feminismos Negros. Una Antología (Para Descargar)

Feminismos negros
Una antología

Sojourner Truth, Ida Wells, Patricia Hill Collins, Angela Davis, Carol Stack, Hazel Carby, Pratibha Parmar, Jayne Ifekwunigwe, Magdalene Ang-Lygate

DESCARGAR

Feminismos_negros._una_antologia

Traficantes de Sueños

 

Foto de portada: Photo by Cflgroup Media from Pexels

 

Tomás Fernández Robaina: El negro en Cuba. 1902-1958 (libro para descargar)

El intelectual cubano Tomás Fernández Robaina, tiene una extensa otra publicada acerca del tema racial en Cuba. En esta oportunidad compartimos su libro El negro en Cuba. 1902-1958, el cual fue publicado en 1991.

Agradecemos al Dr. Julio César Guanche haber compartido este documento.

Descargar el libro El negro en Cuba. 1902-1958. La Habana (Cuba): Editorial de Ciencas Sociales, 1991.  ISBN-10: 9590601316. ISBN-13: 978-9590601316

Daysi Rubiera: “Afrocubanas” es una actitud ante la vida

La intelectual cubana Daysi Rubiera Castillo ha escrito (finalmente) la historia del Grupo Afrocubanas, las acciones que ha realizado; se detiene además en los libros que se han publicado.
La importancia de que Daysi haya decidido dedicar unas líneas a este asunto radica en, precisamente, el rol que han asumido las mujeres aforcubanas dentro del feminismo cubano, por mucho que se les invisibilice, especialmente en los últimos 10 años. Daysi Rubiera ha sido parte fundamentalmente de esa labor intelectual y de activismo negro y este documento que les comparto da cuenta de ello.
Si algún día alguien decide escribir sobre el feminismo negro contemporáneo en Cuba tendría que tenerse en cuenta la labor del Grupo Afrocubanas, con Daysi Rubiera a la cabeza.

Grupo Afrocubanas. Reivindicarse a través del conocimiento

Por Daysi Rubiera Castillo

Me siento orgullosa de pertenecer a una raza que por sí sola y a costa de sacrificios, procura elevarse a la altura de las demás y lucha, trabaja y estudia para vencer (…) bastante tiempo hemos tenido el dogal y la mordaza, tanto tiempo hemos callado, así pues, el espíritu del siglo reclama que nuestra voz se levante.

Úrsula Coímbra de Valverde

En medio de los cambios que se estaban operando en la sociedad cubana en los quince primeros años del siglo veintiuno, en la que el racismo, instaurado nuevamente en nuestra sociedad, sacaba a la luz viejos y nuevos problemas relacionados con los conflictos raciales.  En un escenario creciente de complejidades, en el que era necesario abrir espacios que contribuyeran, de una manera u otra, a la construcción de nuevas identidades que erosionaran los viejos esquemas de la discriminación racial y el patriarcado, visualizar las nuevas formas en que se expresaba el racismo se hacía necesario. Ese fue el contexto donde se creó el Grupo Afrocubanas.

En su primera década, comienzo a relacionarme con profesionales académicos y activistas –algunos ya conocidos- que desde finales del veinte,  debatían el silencio que el tema racial tenía en el discurso oficial. No estaban de acuerdo con lo que se planteaba, de que un debate sobre ese problema acarrearía la división de la unidad nacional. Ya en ese tiempo, existían espacios donde se intercambiaban ideas y experiencias sobre esa temática. Fue en aquellos años, que durante un evento en Casa de las Américas conocí a Inés María Martiatu. Nuestra empatía fue inmediata. Comencé a visitarla.  Las mujeres negras se convirtieron en el tema central de nuestras conversaciones. Apremiaba una nueva forma de conciencia intelectual que rompiera el silencio que sobre ellas mantenía la historiografía cubana. Coincidíamos en que había que visualizarlas para mostrarlas tal cual fueron y son.

Nos propusimos partir de las luchas que, con ese mismo u otros objetivos, muchas llevaron a cabo antes que nosotras. Había que visibilizar el racismo como uno de los grandes problemas de nuestra sociedad y reafirmar, no solo, la dignidad histórica de las mujeres negras cubanas, sino visualizar a las de las nuevas generaciones, porque a veces, la sociedad no las ve, o se empeña en verlas de la manera estereotipada, con que han mantenido su imagen desde la etapa colonial.

El momento imponía seguir ensanchando la brecha ya abierta por otras para que nuestra sociedad fuera más justa y participativa. Era necesario que las mujeres negras no tuviesen constantemente que desdibujarse, debido a los códigos estéticos impuestos, para poder acceder a ciertos y determinados espacios laborales.

Esas y muchas otras razones sustentaron la creación del Grupo. Su nombre debía ser representativo de una agenda que enfrentaba el racismo, el sexismo, la discriminación racial, la exclusión, la invisibilidad, la violencia, la batalla histórica contra los estereotipos, el desarrollo de una consciente identidad racial y, por su alcance, contribuir a la consolidación de nuestra memoria histórica, cuestión fundamental en el resurgimiento del debate contra el racismo y la discriminación racial. Afrocubanas nos pareció el nombre adecuado.

Fuimos sus fundadoras: Inés María Martiatu, crítica de teatro,  Daysi Rubiera Castillo, historiadora, Sandra Abd´Allah-Álvarez Ramírez, psicóloga y bloguera, Carmen González, poeta y Paulina Márquez, pintora. Todas con una identidad racial definida quienes, desde nuestro quehacer creativo, multidisciplinario y multigeneracional, declaramos nuestras pretensiones o posicionamiento a manera de contradiscurso en la construcción de una nueva memoria histórica que reivindicara a las mujeres negras de siglos anteriores y actual que se hubiesen destacado por su pensamiento y accionar.

Anselma y Yoya, dos miembros del Grupo Afrocubanas. Foto: Sahily Borrero

Grupo Afrocubanas

Una vez constituido el Grupo, se incorporaron otras mujeres:  Georgina Herrera a quien, más adelante, por sus aportes y edad, acordamos nombrar Miembra de Honor,  Irene Esther Ruiz Narváez, licenciada en Ciencias Políticas, nuestra actual secretaria operativa, Yulexis Almeida Junco, profesora de la Universidad de La Habana, quien se desempeña actualmente como coordinadora de la Tertulia “Reyita”, Oilda Hevia Lanier, también profesora universitaria del Centro de Altos Estudios de la referida universidad, atiende la coordinación de investigaciones y publicaciones. Amalia Margarita Cruz Vilain, profesora de la Facultad de Comunicaciones, a cargo de ese campo en el grupo coordinador.

La mayoría de ellas y con nuestra misma línea de pensamiento, pertenecían a una  nueva generación, quienes, en un permanente diálogo intergeneracional, aportaron y aportan ideas nuevas, renovadas, acorde a los tiempos que estamos viviendo, conscientes de la necesidad de no dejar cerrar la brecha que, “las negras viejas de antes”, al decir de Georgina Herrera, abrieron con tanto esfuerzo y amor, para que ellas transitarán más libremente y se convirtieran en el necesario paradigma de este nuevo siglo.

No se excluían a varones ni a mujeres blancas. Los primeros aceptaron nuestra invitación, pero nos acompañaban (y nos acompañan) esporádicamente, entre los que sería ingrato no mencionar a los permanentes: Tomás Fernández Robaina y Tato Quiñones.  Las segundas, se sintieron identificadas con nuestro quehacer y se nos unieron.

Su coordinación fue horizontal, privilegiaba el consenso, donde la participación de cada una, desde el ámbito de su actuación, era respetada por el resto y en la que al trabajo en colectivo se le daba la mayor importancia, con tareas específicas a las integrantes grupo, según fuera el caso. Esa forma de organización se mantiene con algunos cambios relacionados con los tiempos que corren.

Fueron muchos los obstáculos que tuvimos que sortear: incomprensiones, dificultades de todo tipo, falta de apoyo, de reconocimiento, medios necesarios y espacio para llevar adelante el trabajo que nos proponíamos hacer y, sobre todo, romper el silencio comunicativo. A pesar de ello, el Grupo Afrocubanas inició su quehacer.

Sus objetivos debían fundamentar su creación, entre ellos: sacar a la luz el aporte de las mujeres negras cubanas en la historia de nuestro país, contribuir al desmontaje de los estereotipos negativos, racistas y sexistas que habían venido (y vienen) circulando históricamente sobre ellas y nosotras, aportar a la historiografía cubana nuevas e interesantes investigaciones relacionadas con ellas e, incorporarnos al debate que sobre la problemática racial se estaba llevando a cabo.

Era muy importante la reconstrucción del pensamiento feminista negro cubano, para propiciar su análisis y estudio. Constituir un espacio de capacitación, superación, reflexión y debate permanente sobre temas acuciantes de la realidad del país desde una perspectiva racial y de género. Espacio que se le nombró, Leyda Oquendo como homenaje a la desaparecida investigadora y luchadora contra el racismo y la discriminación. Por razones ajenas a nuestra voluntad tuvo una sola emisión. Más tarde fue reiniciado con el nombre de Tertulia Reyita, con una frecuencia trimestral.

En correspondencia con esos objetivos los resultados alcanzados, desde su fundación hasta la fecha, no son más que la expresión de nuestro compromiso de luchar para que la sociedad cubana sea más inclusiva, justa y participativa. De ellos dan fe:

Afrocubanas: historia, pensamiento y prácticas culturales.  Libro fundacional que se inscribe en nuestros propios referentes, la herencia de una historia de lucha, la batalla contra el racismo y la discriminación racial. Portador del legado histórico, cultural y religioso de las primeras generaciones de africanas introducidas y esclavizadas en Cuba y de sus descendientes que, desde su óptica genérica lucharon denodadamente para conquistar un espacio desde el cual luchar por sus derechos. Obra que hizo visible el grupo que le dio origen el cual ha tenido un gran impacto dentro y fuera del país.

Más cercano en el tiempo, la publicación de Emergiendo del silencio: mujeres negras en la Historia de Cuba, ofrece distintas situaciones por la que atravesaron las mujeres negras, sus éxitos, logros que alcanzaron, las estrategias, argucias, iniciativas y subterfugios legales que generaron para enfrentar y sobrevivir a todos los retos que la vida puso ante ellas.

La obra, además, de dignificarlas de alguna manera, contribuye al desmontaje de los prejuicios y estereotipos con que fueron construidas y, sobre todo, un avance en la reconstrucción de nuestra memoria histórica. De gran impacto entre los y las lectores cubanos y con el cual, independientemente de su recién publicación (ya agotada), se han organizado talleres y lecturas comentadas en diferentes comunidades y grupos.

Importante ha sido el reconocimiento alcanzado por la Tertulia Reyita. Como señalé anteriormente, espacio de capacitación, superación, reflexión y debate permanente sobre temas acuciantes de la realidad del país y, sobre todo los que tienen que ver con problemas no resueltos, vistos de una manera crítica desde una perspectiva racial y de género. Lugar en el que, en cada encuentro, se suman más personas de ambos sexos, grupos etarios y profesiones, convirtiéndose, además en espacio multiplicador de lo allí debatido. Espacio en el que no podían faltar debates sobre la reproducción de estereotipos raciales en la familia, la educación de niños y niñas en la que se aprenden comportamientos racistas que luego, en la adultez, es más difícil romper, las necesarias respuestas que las niñas negras necesitan para enfrentar las burlas que reciben por su apariencia, sobre todo si mantienen el cabello natural, las opiniones sobre la presión social sobre el cuerpo de las mujeres afrodescendientes, que se evidencia desde las primeras edades, cuando se forma la personalidad, y con ello deben lidiar madres y padres de niñas negras.  Machismo y racismo en las comunidades religiosas, tema que nos permitió debatir acerca de cómo el ámbito religioso cubano es también reflejo de la sociedad actual y en él se expresan los distintos modos de discriminación racial y machista.

La literatura para niños, niñas y jóvenes, tema que se centró  en los valores negativos, sexistas, machistas y discriminatorios que se encierran detrás hadas, brujas, duendes, princesas y príncipes. En tal sentido se hizo énfasis en que dificultan la creación de referentes positivos para niñas y niños negros, quienes no encuentran asideros en animados y personajes literarios que reproducen los cánones eurocéntricos.

Logramos insertar en la Universidad de La Habana cursos optativos sobre: “Raza y género, e Historias escondidas: negras y mulatas en La Habana colonial”, impartidos por integrantes de nuestro Grupo, profesoras de esa institución educativa.

Aprovechamos todos los espacios a nuestro alcance para incorporar temas relacionados con las mujeres negras cubanas en programas de mucha audiencia en la radio y la televisión de alcance provincial y nacional.  Transmisiones con un significativo impacto en la radioescucha y teleaudiencia expresado por medio de las múltiples llamadas telefónicas a esos medios, agradeciendo la información brindada y solicitando el mantenimiento de los mismos. Sistematicidad que por causas ajenas a nuestra voluntad no se ha logrado, pero que seguimos insistiendo en ello.

Otro de nuestros resultados importantes es el Directorio de Afrocubanas (2016) realizado por Sandra Abd´Allah-Álvarez Ramírez, una de nuestras integrantes residente en Alemania.  Instrumento digital que hace visible el legado de las mujeres negras y mestizas en la cultura cubanas residentes dentro y fuera del país. La selección fue bastante amplia. Incluyó, desde figuras históricas, profesionales, científicas, deportistas y artistas hasta activistas destacas por su aporte al tema racial. En el momento de su presentación contaba con 185 fichas biográficas, la mayoría con texto, vídeo y fotografías en casi 40 categorías.

Conscientes de que las profundas desigualdades sociales que generaron los cambios económicos que se llevaron  a efecto como medidas para la palear la crisis económica que afectaba el país, impactaban con más fuerza a la población más desposeída, entre las que se encontraba en muchas de las comunidades cubanas, la afrodescendiente, hizo que las integrantes del Grupo Afrocubanas nos trazáramos como nueva meta incorporarnos al camino del activismo social, independientemente del compromiso y el sacrificio que requería. En tal sentido, acompañamos a la Red Barrial Afrodescendiente a través de un plan temático de capacitación sobre la problemática racial en Cuba, encaminado al empoderamiento y producción de saberes de todas y todos los integrantes de ese grupo comunitario. En ello, aportamos nuestros esfuerzos, multiplicando y socializando conocimientos, para la formación y capacitación de lideresas y líderes locales.

Ilustración: Gerda Andux

Cada mes, las y los integrantes de la Red Barrial recibían conferencias, talleres, seminarios, que desnaturalizaban la discriminación racial y su relación con otras desigualdades. Trabajo que no se circunscribió a la comunidad en que aquel Proyecto fue creado, sino se extendió a todos los otros barrios de La Habana vinculados al mismo.

Actividad que nos demostró que, además de lo que veníamos haciendo, era allí también, donde había que llevar a cabo acciones que   pudieran contribuir al desmantelamiento de muchas de las prácticas discriminatorias, para que cada quien encontrara las vías personales para superar y enfrentar, no solo las distintas formas en que se manifestaba el racismo, sino otras formas de discriminación que también les afectaba.

Fue muy gratificante para nosotras ver, cómo conjuntamente con el trabajo que llevaba a cabo la Red, contribuíamos a que, en esas comunidades, se ganara conciencia de sus problemas, trazaran estrategias, crearan sus discursos reivindicativos, sus proyectos de sobrevivencia y, sobre todo, aumentaran su autoestima, se fuera conformando su identidad racial, se sintieran dueñas y dueños de su propia historia, crecieran y muchos de ellas y ellos comenzaron a sentirse  orgullosos del color de su piel.

Se hace camino al andar, y durante todos estos años de trabajo hemos rebasado los objetivos trazados al inicio y nos hemos proyectado nuevas metas en correspondencia con nuestras aspiraciones. Pretensiones, sobre todo, relacionadas con el logro de una conciencia común, que cristalice los esfuerzos que, por más veinte años, venimos realizando intelectuales, académicos, activista y grupos en la lucha por una sociedad más inclusiva, participativa y justa.

Nos encontramos en una etapa diferente a la del momento histórico en que se creó este Grupo.  Los nuevos tiempos, demandan de acciones novedosas que contribuyan a la búsqueda de soluciones de los problemas que aquejan a la mayor parte de la población afrodescendiente cubana, Consecuente con ello, trabajamos para ampliar nuestro trabajo como activistas sociales multiplicando los espacios de reflexión y debate sobre la temática racial a nivel de las comunidades, con un lenguaje atrayente, que llegue a las personas con quienes compartimos nuestros saberes, intentando superar el divorcio en que tradicionalmente se mueve entre la academia y esos espacios. Nuevas metas que confirman que, para nosotras, Afrocubanas es algo más que un Grupo de trabajo, es una actitud ante la vida.

Texto tomado de Afroféminas.

Rogelio Martínez Furé

Rogelio Martínez Furé: Cumplimiento y transcendencia de un sabio cubano

Por Roberto Zurbano Torres

Rogelio Martínez Furé es uno de los grandes sabios de Cuba a quien casi todos los premios y homenajes recibidos en la última década le han llegado tarde, juntos y hasta vergonzosamente, pues mucho tuvo que esperar, sufrir y crecerse en el dolor, la soledad y el irrespeto a su persona trabajadora, generosa y hasta paciente, que ha visto pasar miles de páginas propias y ajenas, escuchar centenares de cantos anónimos, repetir cientos de proverbios, aprenderse la semilla de ellos, sembrándolas en su memoria, en su carácter y en sus libros, pero sobretodo en su verbo infinito y rotundo. Su gloria ha sido trabajar desde la isla hacia lo más profundo del patrimonio y los saberes africano, afrodiaspórico y afrocubano como un verdadero e irrepetible maestro de la palabra, del gesto, de la música y de la razón para entregarnos, finalmente, todas sus ganancias.

Durante el Festival de Poesía de la Habana en su espacio “ La Maka”, logramos abordarle en una sala repleta de admiradores y amigos, hasta allí llegó EL CLUB DEL ESPENDRÚ para abrazar al mayor griot cubano, a quien se le deben cuantiosas y valiosas contribuciones en casi todas las esferas de lo que llamamos la cultura artística y literaria cubana del último medio siglo. Desde su primer cuaderno publicado por las Ediciones El Puente a principio de los años sesenta Furé viene sembrando y cosechando los frutos de una vida dedicada a ser cubano y universal, hombre de muchos mundos, de tanta sabiduría que asusta y desconcierta a los mediocres y envidiosos del talento ajeno, que han mordido algunas frutas de su colección, pero no le han secado el tronco, ni la savia, ni esa otra sabia condición de maestro que siempre le acompaña y que esta vez EL CLUB DEL ESPENDRÚ quiso agradecer en público.

Rogelio es uno de los seres humanos que resume en sí mismo el siglo XX cubano, por la manera de expresar un mundo propio de raíces africanas y afrocubanas, cuyas flores y frutas son una Cuba llena de plenitudes aun desconocidas por muchos habitantes de esta isla. Su persona y su obra son una misma cosa, su palabra y sus gestos llegan del gran espíritu que el corporiza y canta y baila como solo él sabe hacerlo, dejándonos una lección en cada movimiento, en cada libro escrito, traducido o presentado por él. Sus libros, sus discos, sus conversaciones y su amplia cultura trascienden cualquier estrecho concepto de arte, escritura y tiempo, para entregarnos, como en cualquier arte africano, la utilidad, la funcionalidad y la necesidad colectiva de ese proverbio, música o danza que nos ofrece. Nada está hecho para la simple contemplación, sino para el disfrute de la comunidad que somos y para el aprendizaje de todo el que escucha y participa.

Los años que Furé estuvo silenciado –como tantos otros “puenteros”- muchos lo pensamos como una gran biblioteca cerrada. Pero cuando se abrieron sus puertas, otra vez, nos lanzó tomos y tomos de historia, sociología, antropología y memorias de la Humanidad. Trascenderá más allá de las lenguas, los bailes y los cantos que cuida y comparte porque toda grandeza es trascendencia, humildad y entrega. Difícil es clasificarle, seria reducirle su condición de poeta, griot, sabio u orisha.

Rogelio Martínez Furé es un artista inconmensurable, imperecedero e incorruptible a quien EL CLUB DEL ESPENDRÚ necesita agradecer su paso por la tierra, colocarle en un lugar especial de nuestro árbol genealógico y rendirle culto como a un gran modelo de humanidad y sabiduría con quien nos ha tocado vivir. Le hacemos Miembro de Honor del EL CLUB DEL ESPENDRÚ para honrarnos y para decir qué y cómo queremos ser, lo que nos interesa saber y defender. Lo que significa Furé y por qué lo celebramos, lo respetamos y perseguimos su ruta, su sombra frondosa y su Ashé. Moddu pué.

Sobrevivientes, 16 testimonios de cubanas que han salido del ciclo de la violencia machista

He vivido la violencia de género tan cerca que aún no puedo ni contarlo. Compartirles Sobrevivientes, con prólogo de la (mi) querida profesora Clotilde Proveyer, más que una buena oportunidad, es hacerle justicia a todas las mujeres abusadas, violentadas, injuriadas y decirle a las otras que siempre hay una salida posible, una puerta que se abre.

Sobrevivientes, 16 testimonios de cubanas que han salido del ciclo de la violencia machista, es un volumen también que nos habla de la posibilidad de vencer a la violencia machista, aquella que ejercen los hombres contra las mujeres y para la cual no existe razón alguna.

Dice Proveyer en el prólogo: “Este libro estremece, obliga a la reflexión y al compromiso, nos empuja a actuar contra ese flagelo, al demostrar cuán dañino es el silencio que desde el desconocimiento, la indiferencia o el temor nos convierte en cómplices de una de las lacras más antiguas de la humanidad.
Es un libro imprescindible, que debemos tener a mano para no dar tregua al desaliento.”

Además, me ha gustado mucho ver nombres de amigas, colegas, compañeras de lucha en el índice de Sobrevivientes: Lirians Gordillo, Sara Más, Lizette Vila y Dixie Edith. Me siento como en casa.

Descargar 16 testimonios de cubanas que han salido del ciclo de la violencia machista. Aproveche y regálelo.

Georgina Herrera, miembro de honor del Club del Espendrú

Por Roberto Zurbano

Sin la poética de Georgina Herrera la literatura cubana del siglo XX no tendría una estética de la maternidad tan sensible, sufrida y generosa como las letras y la vida que ha tenido y sufrido, y de la cual ella anda orgullosa por cada rincón de la vida. Esa razón es suficiente para que su pequeña luz nos ilumine por dentro y por fuera, del pasado hacia el futuro, y también desde el silencio hasta los días más ruidosos.

Nuestra Yoya, Georgina, es la modestia misma, es la esperanza que nace todos los días de los peores momentos de la vida. Ella es una poeta cuyo discurso lleno de sencillez y autenticidad atraviesa sesenta años de escritura, consecuente con su vida, de la manera en que la ha vivido y desde la paciencia que ha tenido para ver pasar el mundo ante sus ojos, colocarse ante sus pies, sin que los malos pensamientos alcancen su cabeza de reina coronada por su conciencia de mujer negra que perdona, pero no olvida las humillaciones de la historia y del presente a su gente y a su familia grande.

Su primer libro fue publicado por Ediciones El Puente, el primer grupo literario alternativo de la Revolución, donde su cuaderno G.H., la colocó para siempre en las letras cubanas de la Revolución sin grande exaltaciones, ni militancias, ni escándalos literarios, solo con sus versos debajo del brazo, hablando de sí misma, apenas en un tono menor, casi en un susurro que ninguna algarabía ha logrado callar. Hay una fuerza descomunal en sus versos que podrían sorprendernos, por lo cual nadie debe acercarse con paternalismo a esta poetisa, sino con el mayor respeto y veneración. Entonces su poética se vuelve surtidor, escudo, espada…. Ella provoca lecturas varias, rotundas, que van creciendo con el lector, con el tiempo y con el conocimiento de un mundo silenciado que ella nos abre con toda fuerza y generosidad, reivindicando los saberes afrodescendientes en la vida cotidiana y en la historia, sembrando para el futuro una semilla que se multiplica en cada uno de sus poemas.

Magia López, Georgina Herrera, Araceli Rodríguez, Roberto Zurbano y Alexei Rodríguez. Foto: Onel Torres Roche

Georgina Herrera es una mujer grande que salió de Jovellanos, su pueblo natal, casi adolescente para colocarse de empleada doméstica en una casona de la capital. Allí en su tiempo libre estudiaba, leía y ejercía sus primeros versos. Le sorprendió la Revolución en esos menesteres y sus versos florecieron entre gente joven como ella, llenas de sueños y esperanzas. El Puente fue su espacio fundacional, pero su obra no se detuvo, anda y desanda dentro y fuera de Cuba, ha sido querida, premiada, traducida y elogiada en todas partes. Su obra se explaya en nuevos caminos, muchos estudiosos y estudiosas le aclaman, su obra comienza a hacerse universal desde su sencilla condición de mujer negra, madre cubana y orgullosa de su lugar.

Ese lugar de la Yoya también nos corresponde y enorgullece. Es la razón por la cual EL CLUB DEL ESPENDRÚ otorga a Georgina Herrera la Condición de Miembro de Honor. Es la poeta cubana más sencilla del último siglo. La más paciente y emotiva, quizás la más consciente de la simultaneidad del sufrimiento y la alegría, de la fugacidad de lo terrible y la permanencia de lo amable. Su mirada limpia y tristísima extiende su maternidad hacia la gente y las cosas sensibles. Sus versos nacieron iluminando la pobreza real, atravesando discriminaciones y otros pesares hasta revelarnos el envés de lo domestico y convertirse en reina cimarrona, mensajera de nuevas sublevaciones del corazón y la esperanza.

Foto de portada: Onel Torres Roche

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Georgina Herrera: Hija de Oshún hablándole a su madre

Por Georgina Herrera (Yoya)

(Me dijeron

que te llamaron lujuriosa)

¿Fué cara a cara?

¿Viste su pelo, su color?

Dime un nombre. Uno solo

de alguien que te haya dicho lujuriosa.

¿Tu me entiendes?.Yo sangro

cuando a ti te hieren.

¿Te das cuenta? Este dolor se quita cuando

cuando yo sepa y lo enfrente.

No te calles,

no me protejas de quien puede como antes

o cree poder.

¿Quién se atrevió, acaso

alguna triste frígida, violada

para que fuera su pesar más grande,

o…un pobre varón, mirando

como su flor marchita palidece

más de lo que marcó su nacimiento.

¿Eso….un desencantado de sí mismo?

Que no te roce nadie….

Que no te toquen.

No calles, madrecita. Este

es el momento de saber.

Ahora…o nunca.

La Habana, 29/10/17

Foto: Dominique Diaz
Tomada de The Orion

 

Alberto Abreu: “ya no se puede hablar de carencia de estudios o de libros sobre la cuestión racial cubana”

Por Alberto Abreu

Lo que más me llamó la atención durante la presentación de los libros Emergiendo del silencio. Mujeres negras en la historia de Cuba, compilación realizada por Daysi Rubiera y Oilda Hevia (Editorial de Ciencias Sociales), Por una Cuba Negra. Literatura, raza y Modernidad en el siglo XIX, (Hypermedia Ediciones) de Alberto Abreu, y Lágrimas Negras (Ediciones Unión), novela de Eliseo Altunaga fue la composición del auditorio.

Cansado de asistir a este tipo de reuniones donde siempre son las mismas caras, por primera vez estaba ante un público heterogéneo, integrado no sólo por líderes comunitarios, activistas contra la discriminación racial en Cuba, sino también por prestigiosos escritores, poetas, intelectuales y académicos cubanos; así como estudiantes de maestría y doctorado interesados en el tema, provenientes de universidades de Canadá y Estados Unidos, se efectuó el miércoles 9 la presentación de dichos volúmenes. Digamos que la actividad se vendió por sí sola.

¿Qué razones motivaron por primera vez la confluencia en un mismo espacio de un público tan variado? ¿El interés por la problemática racial cubana? ¿Los autores y los abordajes temáticos y perspectivas teóricas de los libros presentados? ¿El espacio? ¿La estrategia empleada por los organizadores para el diseño de la actividad y su concepto?

Según Víctor Fowler (Director del Centro Cultural Dulce María Loynaz), al dejar inaugurada la mesa de presentación: “Estamos en una ocasión de privilegio por la cantidad de autores que hoy nos acompañan, por la solidez de la contribución que están haciendo, por la amplitud temática que hay dentro de una unidad esencial, por la cantidad de temas que abordan. Es para mí una alegría compartir esta mesa con los autores”.

Mientras Roberto Zurbano (presentador) al explicar las intenciones de la actividad comentaba: “Queríamos hablar de esto que hemos llamado las nuevas bibliotecas de la isla porque es una manera de darle densidad al presente, de poner en relación estos libros y temas, pensar en término de serie.” Y en otro momento de su presentación, refiriéndose al estado actual del debate sobre la cuestión racial en Cuba, específicamente a su presencia e impacto en la literatura cubana actual se preguntaba: “O sea en el caso de la literatura hace que a veces se pierda de vista la pregunta ¿de quién estamos hablando? ¿sobre quienes estamos hablando? ¿Para quienes estamos hablando? Muchas veces se pierde esa consideración”. Mientras con relación a los libros presentados reconocía: “Entonces yo creo que se ha ganado en introducción, se ha ganado en rigor, se ha ganado en seriedad.”

Como era de esperar fue una brillante exposición de Oilda Hevia, sobre las diferentes estrategias empleadas por la mujer negra desde el siglo XIX para salir adelante. Reveladora en datos, anécdotas y hechos pocos conocidos, y la manera en que el feminismo blanco cubano las ha excluido. De las palabras de Eliseo Altunaga sobre Por una Cuba Negra. Literarura, raza y modernidad… que consideró un libro de un alto rigor académico y teórico, con propuestas y enfoques atrevidos, problematizadores e inusuales en la mirada a la literatura, la raza y la formación de la nación cubana, y de la presentación de Alberto Abreu sobre Lágrimas negras, que caracterizó a la novela como “un intento por discernir, desde el presente, lo que ha sido nuestro tortuoso y quebrado transitar como afrocubanos por la historia la nación y decidir nuestros actuales compromisos”.

Se abrió el debate sobre temas como: las trampas y lamentables consecuencias del concepto de mestizaje a la hora de delucidar la cuestión racial cubana, la escasa y distorcionada representación de los afrocubanos en la televisión que parece obedecer a una decisión del Estado. Fowler cuestionó el término unidireccional, homogéneo y reduccionista de “lo negro”, entre otros tantos tópicos. Tomás Fernández Robaina dijo que se trataba de una presentación memorable.

Como siempre estuvo el clamor sobre la urgencia de sacar estos debates de los recintos cerrados donde siempre asistía solo una élite o un grupo reducido. Pero este solo es un viejo deseo y demanda que no depende de quienes estábamos allí. Porque no ponemos las reglas del juego. Solo queda entonces continuar usando las plataformas de faceboock y las redes sociales, además de la labor en la casa, en el barrio, en el trabajo, en la calle para seguir democratizando este debate, y actuar como grupo de presión para que el mismo se coloque en la esfera pública cubana de hoy.

Después de esta presentación es evidente que ya no se puede hablar de carencia de estudios o de libros sobre la cuestión racial cubana; sino que hay que pasar al próximo paso: comenzar a hablar en términos evaluativos de la calidad de ese material que ya existe. El lugar desde donde es enunciado, y sus emplazamientos, de réplicas o contradiscurso a la mirada hasta hoy imperante en el ámbito académico y el discurso nacionalista e historiográfico cubano.

Tomado del muro de FB de Alberto Abreu
Foto tomada del muro de Victor Fowler