Soy la Negra cubana que tenía que ser

Llevaba cierto tiempo sin escribir en este, mi espacio. Desde que creé Negra cubana tenía que ser, en el año 2006, nunca había tenido un periodo tan largo, durante cual no publicase algún texto propio. Es más, en algún momento de lo que va de 2020, pensé que, quizás, debería darle prioridad a otros proyectos por encima de continuar con este blog. Idea festinada la mía. Hoy estoy plenamente convencida de espacios como este han de mantenerse.

Abrí entonces la compu y le escribo estas letras al gobierno de Cuba, específicamente a la Seguridad del Estado, al pueblo cubano, a mis amistades y también a la gente que no me conoce. A Karlito Marx no le escribo porque él no existe. Es un perfil falso. Eso lo saben hasta los cientos de personas y cuentas falsas que le siguen. Sin embargo, quienes están detrás de ese perfil sí existen, podrían ser funcionarios, agentes de la seguridad del estado, personas corrientes, nadie sabe. Tampoco importa mucho. El texto posteado ayer desde aquel usuario de Facebook se inscribe en la ola de descrédito donde “ciberclarias” y “garrapatillas” llevan la voz cantante. Yo no pertenezco a ninguno de esos dos bandos.

Quien(es) quiera que sea(n), se aprovecha (n) de que mucha gente “scrollea” a la velocidad de la luz, saltándose toda confirmación posible. El resultado es toda una sarta de comentarios risibles, desproporcionados, llenos de odio, que parecen emitidos durante los años 80 del siglo pasado, cuando una parte de les cubanes se prestaron para tirarle güevos a los “gusanos”. Se aprovechan también de los huecos legales que existen en Cuba, de manera que no es posible denunciar este tipo de acciones con consecuencias para el delincuente —porque eso son: delincuentes—, la injuria, la difamación son, en cualquier parte del mundo, delitos.

Aquí va lo que tengo que decir sobre este incidente, uno de los tantos que he vivido en las redes sociales desde que las tomé para llevar adelante mi activismo:

A la gente que no me conoce: Googlee antes de opinar. Entre a la Wikipedia. Lea. Cultívese. Jamás he dado una entrevista a Radio Martí, ni dicha emisora se ha interesado por tener mi voz. La entrevista que se cita en el post de marras data del año 2013 y la ofrecí a la corresponsalía en Cuba de la agencia Rusia Today. A partir de ella, Radio Martí escribió una nota. Aquí les dejo los dos enlaces para que se documenten: Entrevista ofrecida a Rusia Today y Nota de Radio Martí. Por cierto, lamentablemente, lo que expresé en aquel año sigue conservando su validez y me apena que así sea. Ya no estoy tan segura que mis nietes vivirán en una Cuba más justa. Tampoco gano dinero por mi activismo. En más, en varias oportunidades me han comentado que es posible tener ingresos con un blog, a través de la publicidad —como hacen muchos medios para poder sustentarse—, y si revisan con detenimiento, notarán que en mi bitácora no existe anuncio alguno, tampoco en el Directorio de Afrocubanas, pues pago para ello. Me interesa que mis mensajes sean leídos sin distracciones. He ejercido el periodismo, desde mis principios y no desde agendas impuestas. Lo ejercí por diez años en Cuba y durante los siete que llevo residiendo fuera. También he dejado de colaborar con medios y rechazado publicaciones en libros y revistas —por razones obvias me reservo los nombres—, cuando he considerado que hacerlo atentará contra mi integridad, mis valores y, sobre todo, contra las causas que defiendo. En mis 20 años de activismo he recibido tres becas o financiamientos para participar en dos eventos: la Cumbre Mundial de Juventud Afrodescendiente, celebrada en Costa Rica en 2011, y el Congreso de LASA que me ha dado, en dos oportunidades, fondos para asistir al mismo, en 2013 y 2019. En la primera oportunidad, no me dieron la visa para entrar a Estados Unidos de América, así que no pude disfrutar de la beca que cubriría mis gastos. Acerca del bloqueo, hace poco hablaba con un amigo sobre ello. No considerar las consecuencias que esto tiene, tanto para el desarrollo del país como para el pueblo, es querer obviar una parte importante del cotidiano de la gente de a pie que tiene que luchar cada día para sobrevivir. Sí, porque en Cuba, en muchos barrios, en muchas familias, se sobrevive. Yo sentí en mi propia piel lo que era el bloqueo la primera vez que salí de Cuba, en el año 2009, cuando no pude usar mi pasaporte cubano —que por entonces no se encontraba en el programa informático usado por Western Union para hacer las transferencias—, para recibir un dinero que mi compañera me había enviado desde Europa. Y así tengo innumerables ejemplos de cómo la vida se nos hace más difícil en todos los ámbitos posibles, desde el económico hasta el más privado, el acceso a medicamentos, terapias, etc. De esta manera, convencida de que el bloqueo existe, he participado de acciones concretas en contra del mismo y cada vez que ofrezco una conferencia, taller o formación me refiero a este. Suena patético que yo tenga que reiterar que estoy en contra del bloqueo y que no conozco una Cuba que no sea la bloqueada. No obstante, esta vez lo creo necesario, dado que por momentos pareciera que les cubanes nos dividimos (únicamente) en quienes están a favor y quienes están en contra de las sanciones contra Cuba.

A la Seguridad del Estado: todo lo que hago está en este en blog, en mis redes sociales, en mis artículos, en mis textos, en mis columnas, en mi activismo, en mi propia vida. Soy una activistamujerfeministanegralesbianaantirracistaantiespecistaveganasocialista. Soy la Negra cubana que tenía que ser. Una de las primeras cosas que hice cuando llegué a Alemania, fue ir a registrarme en el consulado de Cuba en Bonn, precisamente porque quería que se supiera que yo estaba aquí, que esa negra que escribía en ese blog “conflictivo” era yo; aún cuando en ese entonces, dada mi residencia temporal, no tenía que inscribirme. Si en algún otro momento de mi vida —recuerden que ya me han entrevistado en tres oportunidades mientras vivía únicamente en Cuba—, se toman el derecho que les asiste de interrogarme, solo les pido que me busquen para dialogar a una oficial que tenga, como mínimo, un máster en estudios de género, como yo lo tengo, y que haya investigado sobre racialidad y racismo tanto como yo lo he hecho. Suena altisonante pero no es mi intención. Solo quiero prevenirles de lo que pasará: hablaré de feminismo, de violencia machista, de antirracismo, de veganismo… hasta por los codos, hasta el cansancio; me tendrán que dar merienda porque soy diabética… y además vegana, así que nada de pan con jamón. Algo más sobre aquel texto injurioso firmado por aquel perfil falso, pero que (ustedes y todes) sabemos que es de vuestra autoría. Lisandra, mi hija, tiene 27 años, es médica, trabaja en el Policlínico Mantilla y ahora se encuentra en su casa, en cuarentena, luego de haber trabajado por casi tres semanas en el centro de aislamiento de La Lenin. Ella se alistó porque quiso. Es asmática. Tener un hijo pequeño le hubiese permitido no considerar a ir a trabajar allí, por el riesgo que supone para ella y para el niño. Sin embargo, fue, dejó a su peque con otra familia y cumplió con su país. Para mí, ella es mi heroína. También lo es para les pacientes de un barrio marginalizado de La Habana. Mi nieto, Adrián, tiene 6 años e iba a la escuela Manuel Saíz de la barriada de Lawton cuando llegó la COVID 19 a Cuba. Ustedes saben cuál es la dirección de mi (nuestra) casa. Yo les encargo a Lisandra y Adrián, les pido públicamente que la cuiden, que lo protejan. Qué nada les pase, que nadie la llame de madrugada para molestarla, que su trabajo  y sus estudios continúen tan bien como iban, que nadie le ponga un traspié a ese negrito cubano, que no se raspe la rodilla montando bicicleta, que nadie me le grite “negro mono”… Les dejo a mis dos seres queridos en vuestras manos con la petición de que velen por su seguridad.

Al pueblo de Cuba: Tenemos una larga tradición revolucionaria que no nació precisamente en 1959, sino mucho antes. Hemos de agradecer a nuestres ancestres por la fortaleza que hemos heredado, la misma que nos permite, a pesar de las UMAPs, de la Zafra de los 10 Millones, del Cordón de La Habana, de la Central Electronuclear de Cienfuegos, de la Zona del Mariel, del bloqueo arranca vidas, permanecer dignamente sobre la Tierra y continuar soñando una Cuba mejor: inclusiva, progresista, revolucionaria, donde quienes tomen las decisiones tengan en cuenta los criterios todes y no solo las ideas enquistadas, obsoletas y discriminatorias de unes cuantes. Yo soy una ciudadana cubana porque mi madre me parió en ese archipiélago, porque mis ancestres fueron arrancades de sus tierras y fueron esclavizades en Cuba. Yo no escogí nacer en aquel pedazo de Caribe, como sí escogí irme. Por amor. Soy activista porque en el año 2000, luego de la muerte de mi madre y cansada del racismo y del clasismo del Polo Científico. Me fui a luchar por la vida, la mía propia y la de personas infectadas con VIH. Ese fue el inicio de mi trayectoria activista, cuando tan solo se le llamaba “voluntariado” o “promoción de salud”. Así, progresivamente, se le han ido adicionando causas a mi labor social, porque es también mi labor individual, como ya he dicho, es mi propia vida: activistamujerfeministanegralesbianaantirracistaantiespecistaveganasocialista. Nadie me ha regalado nada, ni la Revolución cubana, ni Alemania —el país donde resido y del cual también soy ciudadana—, ni el Universo. Todo lo que pueda tener —virtudes, actitudes, bienes materiales, espiritualidad, conocimientos, defectos, etc.—, se gestó en la máquina de coser de mi madre. El cuerpo que tengo me lo dieron esa Singer e Hildelisa Ramirez Oviedo. En Alemania trabajo con refugiados menores de edad que están solos en el país. Mi niños, son todos varones, me llaman “Mama Sandra”. He visto crecer a cerca de 60 adolescentes de varias naciones: Eritrea, Ghana, Iran, Nigeria, Iraq, Siria, Guinea, Etiopía, Afganistán, entre otras. Así me gano la vida, cuidando a los hijos de otras mujeres. Desde donde les escribo, una ciudad del norte alemán, también hago activismo, milito y, sobre todo, he expandido mis horizontes, tanto emocionales como cognitivos. Todo a costa de mi propia piel, de mi nostalgia, de no tener al Malecón a 30 minutos de mi casa, de haber aprendido otra lengua, de haber sentido que La Habana puede estar en todas partes, de haber conocido otros cielos tan azules como aquel.

A mis profesores, colegas, amistades, amigues, amantes, amadas: Gracias por las enseñanzas, por tantos mensajes de amor, por la lealtad, por el camino recorrido. Gracias por el codo a codo, por las preguntas, por los debates. Si para algo sirvió este lamentable episodio ha sido para poder agradecerles públicamente por vuestra compañía. Como han visto nos queda mucho por recorrer; el racismo, la misoginia, el clasismo, —también presentes en post del tal Karl Marx que no es Karl Marx—, cada día toman nuevas formas.

Alemania, 18 de Julio del 2020.

Racismo en Cuba: La culpa es de las totí

Aracely Rodríguez Malagón

¡¡¡Las colas están llenas de NEGRAS!!!. Así contestó mi vecino a grito y a viva voz a ante la pregunta de otro de cómo estaba el ambiente. Creo que no hace falta describir a mis vecinos pero lo haré: uno es blanco, de clase media, profesional, cuenta propista. El otro blanco también, profesional, militante y militar. Quedé estupefacta no a lo que escuche eso lo sé y lo veo a diario, sino el tono despectivo y lacerante con el cual acentuó y vociferó “NEGRAS”, encerrando en sus palabras todo el desprecio visceral acumulado resultado de un colonialismo transformado y un racismo latente vivo, trasmutado, nunca acabado. Mientras el otro contestó con una sonrisa de satisfacción afirmativa.

Y es que desde sus puntos de vista las negras somos las culpables de la escasez que hay en el país y, por la entonación, yo diría que hasta del Corona-Virus. Lo peor es, que aquel grito en plena calle y a la luz del día sonó como un eco a pesar del nasobuco. Nadie salió (excepto yo) a rebatirlo o al menos a decirle “fulano no es de esa manera”. Fue como si toda mi cuadra estuviese reafirmando su ofensivo insulto ante el silencio otorgado. Me levanté como un resorte y antes que pasara por el frente de mi casa me vino una ráfaga retrospectiva en mi memoria de opresiones, esclavización, resistencia, cimarronajes y luchas…… y hubiese querido vociferar de la misma manera (lo cual no me cuesta mucho trabajo), pero esperé que se acercara y muy calmadamente en un tono casi silente, le expliqué las múltiples razones por las cuales las colas también tienen raza, sexo, territorio y clase; y que además son una medida de las desigualdades. En ellas es donde nos mezclamos y concentramos toda/os, sólo que las negras somos el último eslabón de la cadena alimenticia y el eslabón más gordo de esa cadena y por tanto las más visibles, es cierto que la escasez es general, pero no a todas/os nos llega con la misma intensidad. Adquirir alimentos es una necesidad existencial y va más allá del ¨QUEDATE EN CASA¨ que es atravesado por el privilegio y como resultado tiene dos bandos: los favorecido/as, que pagan por que les traigan los productos y los necesitado/as, que hacen colas para poder adquirirlos e incluso como un modo de sustento llegando a convertirse en un trabajo informal.

Las colas integran la vida cotidiana de las cubanas/os como resultado del bloqueo al cual ha estado sometido la isla por décadas, y que trae como consecuencia la escasez sobre todo en los productos de primera necesidad. Así hacer colas o las ¨colera/os¨ (como trabajo informal) es una práctica ejercida fundamentalmente por mujeres, generalmente negras o mestizas, de barrios marginalizados y/o de la zona oriental de país.

Estos actos son de conocimiento público, han estado presente en todo momento, pero en épocas de crisis se agudizan y se acentúa el color de las mismas coincidiendo con la visión de mi vecino, pero también con las estadísticas de los informes de desarrollo humano. Aunque para el caso de Cuba se hace complicado la veracidad de los índices de desigualdad, no obstante, se plantea que las mujeres en Cuba más pobres son precisamente las de este grupo distinguiéndose en época de Pandemia

Discriminar a las personas verbalmente es un acto que ocurre a diario como ejercicio permanente de la “colonialidad”. El lenguaje es una herramienta de poder que en este caso mi vecino la utilizó como expresión despectiva “LAS NEGRAS”, que enfatiza e indica de manera punitiva quienes son las responsables de las colas.

Es imposible deconstruir un racismo visceral, genético sino vamos al fondo del asunto y sólo lo dejamos en el plano cultural cuando en realidad es una problemática que pasa por lo histórico, económico, político, social, etcétera. Mientras se hace uso del derecho de gritar improperios como este, sin ningún tipo de impunidad.

Y no me puedo ofender según mi vecino: “no soy ese tipo de negras” (o sea tengo que sentirme halagada), peor, “no lo dice por mí “, (no sé a qué clase yo pertenezco), evidentemente tiene daltonismo racial. Su incapacidad no le da para comprender que mi condición de mujer y NEGRA no me separa de aquellas a las cuales él desprecia, lo que me reafirma una vez más el desconocimiento en nuestra sociedad del significado de ser NEGRA. No entienden que entre esas NEGRAS de las colas y yo existe una conexión histórica que no lo borra un espacio físico, ni las condiciones de vida, nos une un pasado, que a la vez es un presente y que tenemos que luchar para que en un futuro, no se nos siga discriminando.

Lo mejor de esta conversa sosegada es que la cosmovisión socio-racial de las colas de mis vecinos, no procede desde sus experiencias ya que ninguno de los dos hace cola, ni de la bodega. Es sólo una visión subjetiva de LAS NEGRAS y de las colas en tiempos de Coronavirus desde los carros con aires acondicionados…

Náutico 2020

Totí o Zanate: especie de ave de color negro endémica de la isla de Cuba. Conocida por un refrán para indicar cuando se le echa las culpas de una acción sólo a las personas negras ¨Todos los pájaros comen del nido y el totí carga las culpas¨

Soliloquios: Ayer me mandaron de regreso a África

Por primera vez en mi vida de activista, que ya suman 20, me han mandado para África. Una mujer cubana, feminista cubana, feminista cubana blanca cree que el lugar desde el cual tengo que luchar contra el racismo y la discriminación racial es África. Europa, donde vivo, es solo para la gente blanca. Así piensa alguien que se autotitula militante, que participó de la construcción de la revolución cubana, no un nazi alemán de los que vilipendia con quién le pase por delante y no tenga ni ojos ni pestañas rubias. Repito: ayer me han devuelto a África. Me montaron en un barco y me dejaron en una de sus costas. He de sobrevivir a toda costa. Me han hecho un favor, me han trasladado sin tener que pagar. Bueno, ha sido el premio por ser tan bocona, por incendiar los puentes rotos que tira el feminismo blanco. Para esa mujer solo es legítimo hablar de racismo si he pisado África. Ella, que ha producido parte de su obra cinematográfica en aquellas tierras, se ve como una heroína: una blanca que ha filmado historias de gente negra. Por demás, esa mujer me silenció, me taponó la boca. Gente blanca que no puede lidiar con una negra que hable, que cuestione, que construya, que sueñe. Nos quieren complacientes, sumisos, solícitas. Ese es el deseo blanco. Te devuelven al barracón y al barco negrero.  Eso lo hizo ayer una feminista blanca.

Nancy Cepero: Sobre racismo estructural y la gente negra que le hace coro a la opresión

Constituye una reacción común responder a críticas sobre comportamientos y comentarios racistas aludiendo el “racismo inverso”. De esta manera, no se quiere entender la realidad porque no conviene.
El racismo es estructural, vertical y apuñaleante para la gente que va quedando más abajo en la lista: lxs más oscurxs, lxs más oscurxs y mujerxs, lxs más oscurxs y gordxs, lxs más oscurxs y disidentes sexuales, lxs más oscurxs con diferentes capacidades.

Estas personas no tiene el poder estructural, la economía, poder de decisión, ni el interés para ejercer racismo y aplastar a otros grupos sociales. Por eso no existe racismo inverso, es una falacia, una balsa pal desespero; aunque a una persona negra no le guste la gente blanca y lo exprese, no tiene poder para invisibilizar, desacreditar, negar empleo, despedir o limitar el acceso por su aspecto.

Obviamente, tampoco nos interesa apropiarnos de su cultura, ya que nosotrxs y lxs nuestrxs hemos creado cultura con talento y alegría ilimitada a pesar del cepo al sol, la castración del lenguaje, de la religión, a pesar de la privación de libertad, se creó y se crea.

Por otra parte, la sociedad está establecido, estructurado de manera que en todos los contextos, negrxs tengan menos oportunidades y, además, miles de dificultades para acceder a esa mínima oportunidad, no hablo de individuos sino de grupo social.

“Todos somos iguales” es un planteamiento sin fundamento, facilista y racista que pasa por encima de la vivencia de un montón de cuerpas que llegaron al punto de partida con desventajas tangibles, reales. La apropiación cultural es racismo. No hay más vueltas. A estas alturas, con todo mezclado en el mundo, muchas cosas se pasan por alto, muchas menos la desfachatez del no reconocimiento, de la invisibilización y la burla.

Las negras somos humilladas y limitadas profesionalmente por nuestra complexión física, por nuestro color de piel. Luego las blancas y blanco-mestizas se doran al sol con artificios, se ponen culos, labios gruesos y son cool. A nosotras nos hacen problemas en las escuelas por llevar el pelo natural o dread locks, incluso las trenzas son mal vistas y automáticamente te ubican en contextos marginalizados en el imaginario social. Sin embargo, cuando la gente blanca utiliza estos “estilos”, es leída como artistas, transgresores, creativxs, innovadores. Hay que ir a YouTube a ver tutoriales de chicas blancas enseñándole al mundo a ponerse turbantes.

Es necesario que se entienda cómo cada apropiación, sin al menos reconocimiento a la fuente matriz, invisibiliza la vida, los cuerpos y la historia de mucha gente que ya de por sí está bien jodida solo por ser, por existir. Esta negación contribuye al racismo, a fomentarlo, a naturalizarlo, a normalizarlo a tal punto que incluso gente negra reproduce estas conductas, le hacen coro a la opresión y son incapaces de ver la tierra que se echan ellxs encima y a toda la comunidad consigo.

El libro “Negra cubana tenía que ser” se presentará en San Jordi 2020

El libro Negra cubana tenía que ser, de Ediciones Wanafrica, saldrá a la luz el 21 de abril de 2020 en Barcelona, España, en el marco de la Fiesta de San Jordi.

El volumen es una selección de artículos publicados en esta bitácora y en varios medios de prensa. Además el libro incluye textos inéditos.

Ediciones Wanafrica es una editorial especializada en literatura africana y sobre África, incluyendo su diáspora, en castellano y catalán y es tanto un proyecto cultural como una reivindicación social y política.

Para la presentación de Negra cubana tenía que ser  estaré participando de las diferentes actividades, firmando ejemplares y compartiendo con gente interesada en activismo feminista cubano, antirracismo, derechos de las personas LGTBIQ+, del 20 al 26 de abril del 2020.

¡Apunta la fecha y pasa la voz!

Pensando un Feminismo negro en diálogo con el Estado cubano

Por Lic. Alina Herrera Fuentes (Licenciatura en Derecho, Universidad de La Habana)

Introducción

Para imaginar un diálogo entre un feminismo negro propio y el estado cubano, habría que preguntarse qué tiene para decirle nuestro afrofeminismo a un estado que ha determinado la erradicación del racismo, de la discriminación racial y de la discriminación por género, qué tiene para decirle a un estado que sostiene que las mujeres cubanas no viven la violencia de género como otras mujeres en el mundo, no sufren el machismo y el patriarcado como otras mujeres en el mundo.

Y además del diálogo, qué tendría para proponerle, qué caminos viene diseñando, creando.

A su vez, para hablar de un feminismo negro cubano, se hace necesario abordarlo desde la interseccionalidad de categorías como género, raza e historia, atravesado por el enofque de la epistemología afrofeminista: ¿qué entiendo por feminismo negro en Cuba? ¿desde cuándo podemos hablar del mismo? ¿cómo fueron sus orígenes y cuáles las barreras que enfrentó? Lo anterior con el propósito de entender dónde estamos paradas hoy.

Y además cabe preguntarse cuál es la salud de los programas y políticas públicas vigentes, cuestionarse la suficiencia del respaldo legal, para estos ejes de investigación. En buena medida las respuestas nos darán indicios de cuánto puede proporcionarle al Estado cubano, y a la sociedad misma, una agenda afrofeminista.


Mujeres fundacionales del feminismo negro en Cuba


Minerva

Desde el siglo XIX tuvo lugar un incipiente feminismo negro ilustrado, previo al movimiento de sufragistas cubanas, en tanto las propias mujeres racializadas se colocaron en el centro de sus reflexiones y debates como sujetos de conocimiento. Para entonces, ya estas mujeres negras y mestizas habían identificado que su condición racial, de clase y su condición sexo-genérica las posicionaba jerárquicamente en lo más bajo de la escala económico-social, y a su vez, identificaron la inequidad que sufrían como sujetas de derechos no reconocidas, en comparación tanto con mujeres no racializadas aunque fueran pobres, como con hombres aunque fueran negros y mestizos.

Es decir, nombraron aquello que las oprimía y a partir de ahí lo politizaron mediante “Minerva, Revista quincenal para mujeres de color”, fundada en 1888 y primera evidencia escrita que demuestra la capacidad de agruparse de estas mujeres negras y mestizas, a partir de las identidades y memorias que compartían, y de establecer determinadas demandas en contra del orden racista y patriarcal establecido, a pesar de las desventajas en cuanto a acceso a la educación que sufrían.

Debido a lo descrito anteriormente, y como resultado de mi investigación, Minerva será el hecho fundacional del feminismo negro cubano, entendiendo por este la capacidad de reconocer, nombrar y politizar aquellas opresiones que sufren las mujeres negras y mestizas, dadas por la propia condición interseccional de raza, clase y sexo-genérica, convirtiendo estas acciones en demandas colectivas antecedidas y nucleadas por la identidad y la memoria, con el propósito de su propia reivindicación y la de sus derechos. Este feminismo negro, además de dar cuenta de la opresión diferenciada, enfrenta el patriarcado, el racismo y el clasismo mediante su cuestionamiento y su análisis, pero también mediante la organización de diferentes frentes de lucha por la transformación de ese orden de cosas, como una forma de estar, como una forma de vida.

Este singular cuerpo literario marca un antes y un después en la historia y en la literatura cubanas, pues por primera vez se crea un proyecto donde mujeres negras y mestizas son protagonistas, redactoras y ejecutoras del mismo, superando la doble barrera de discriminación por sexo y raza. Además, sus contenidos iban dirigidos también a mujeres no blancas, lo que implicaba la incipiente generación de una conciencia colectiva de género y racialidad, asimismo de un reforzamiento en la identidad racial. (Barcia 2011, 1725)

Lo confirma claramente la poeta África de Céspedes en las siguientes líneas de su texto Reflexiones en la propia revista:

La mujer negra, sañudamente tratada por sus viles explotadores viene hoy a ser el blanco más saliente a donde dirigen sus saetas envenenadas aquellos mismos que traficaron con su noble sangre en los luctuosos días de la esclavitud. (…) y tal haremos hasta que se nos considere tal como somos y no tal como cada artista pirata le ha parecido o convenido a sus medrosos fines (…) nos invitan a luchar, pues luchemos. (Céspedes 1889, 2-5)

La revista se componía de diferentes secciones: noticias, críticas, poesía y crónicas, ya fueran sociales, artísticas o deportivas. Sin embargo, las demandas sobre la emancipación jurídica y social de las exesclavas y de las mujeres racializadas, el derecho a la educación y a la instrucción cobraron especial atención y reiteración en sus números.

América Font, Lucrecia González Consuegra y Natividad González fueron voces que también se alzaron en pos del derecho a la educación y a la enseñanza. La primera de ellas advirtió que “la instrucción debe ser para la mujer lo que es la sabia para el árbol (…) pues donde no hay instrucción no hay libertad”, y además con temprana lucidez expresó “que las tareas domésticas habían sido encomendadas a la mujer por una costumbre que se había hecho ley” (Font, 1888, 2-3)

Aunque Minerva como revista, y sus redactoras como grupo, no lograron el activismo organizado más allá de la redacción, o simplemente no generaron un movimiento cívico por sus derechos, sí tuvieron el ímpetu y convocatoria de establecer sus luchas en contra del orden y de las instituciones establecidas, ese reconocimiento del color y género de sus demandas, y la desafiante transgresión de una sociedad que no las consideraba personas, ni pensantes. Al decir Lucrecia González Consuegra, otra de sus redactoras, “No podemos vivir en la inacción. Seamos las heroínas de nuestro sexo, libertándole del férreo yugo de la ignorancia y nuestro esfuerzo nos cubrirá de verdadera gloria.”(Colón 2016, 183) podemos asegurar que se germinaba la concepción de un temprano feminismo negro en Cuba

La “suerte” de las sufragistas negras

Relevante importancia, como organizaciones políticas, tomaron los “Clubes femeninos” fundados entorno al Partido Revolucionario Cubano (PRC), órgano político encargado de la preparación de la Guerra de 1895, y donde además se forjó un espontáneo e incipiente movimiento feminista que reclamaba la igualdad de derechos frente al sufragio.

De estos clubes hubo tres en los cuales las juntas directivas las conformaban mayoritariamente mujeres negras y mestizas: Club Céspedes y Martí (Nueva York), Club José Maceo (Nueva York) y Club Mariana Grajales de Maceo (Cayo Hueso). Esta relación sugiere que también las mujeres negras formaron parte del movimiento sufragista inicial por la igualdad de derechos de las mujeres cubanas desde la emigración. (Rubiera 2011, 179)

El advenimiento de la República en 1902 trajo consigo el sufragio universal masculino bajo el principio de la igualdad racial, que más que un postulado, quedó meramente instaurado como enunciado y mito. Frente a este derecho reconocido para los hombres, el movimiento sufragista de mujeres cubanas, con alguna presencia negra entre sus voces, creció en número y ganó en organización, sin embargo, y a pesar de los precedentes descritos, desplazó el conjunto de demandas de las mujeres racializadas dentro de su programa, y levantó una barrera más para las mismas relegando la posibilidad de diálogo.

“El prototipo de mujer cubana feminista o sufragista procedía de la burguesía cubana, había aprobado estudios medios o superiores y era de la “raza” blanca” (Colón 2016, 182) Esto dio al traste con que el movimiento no reclamara por el antirracismo con el mismo fervor que por los derechos ciudadanos.
Mientras el movimiento feminista cubano, dentro del cual se destacó el Partido Nacional Sufragista al cual se afiliaron también las mujeres negras, engrosaba su lista de incuestionables conquistas como la Ley de Patria Potestad de 1917 y la Ley del Divorcio en 1918, también se organizaron y celebraron los llamados Congresos Nacionales de Mujeres en los años 1923, 1925 y 1939. La relación entre estos Congresos y, no solo la presencia de la mujer negra, sino la inclusión en sus debates sobre las problemáticas de las mujeres racializadas, puede resumirse en que tuvieron un reconocimiento paulatino aunque partiendo de una categórica exclusión. (Rubiera 2011, 180)

Para el primero de los Congresos no hubo presencia de ninguna mujer negra. En el segundo se tiene registro de la participación como delegada de una mujer negra: Inocencia Valdés, referente de la lucha feminista y sindical, Secretaria General del Gremio de las Despalilladoras de La Habana, organización de obreros y obreras del sector tabacalero, por lo que se puede afirmar que algunas de las preocupaciones más importantes para las mujeres negras y obreras pudieron, al menos, ser presentadas.

El tercer Congreso Nacional de Mujeres celebrado en 1939, cinco años después de haberse logrado el sufragio universal femenino asumió otros compromisos. Se abrió una mesa de discusión llamada “La mujer y los prejuicios raciales”, por lo que el tratamiento al tema fue más riguroso y profundo. Allí mismo abordaron la desigualdad entre mujeres racializadas y mujeres blancas en la sociedad cubana en general, y en el mercado laboral en específico.

La historia de la llamada interseccionalidad del feminismo negro también se cuenta a través de la génesis de Minerva y de la genealogía del feminismo cubano. La raza y el género como ejes de opresión y la intersección de los movimientos abolicionistas y sufragistas desplazaron a las mujeres negras y mestizas cubanas a pesar de su presencia indiscutible, cuya brecha tuvieron que remontar, como verdadero movimiento contrahegemónico. Estas mujeres fundacionales del feminismo negro en cubano no son ajenas al afrofeminismo antológico, a ese feminismo negro de Soujourner Truth de 1852 en “¿Acaso no soy una mujer?”.

Los claroscuros del proceso revolucionario, Estado cubano vs. Organizaciones civiles

La Revolución cubana de 1959 sin duda alguna determinó un viraje estructural en el sistema de cosas establecido, rompiendo de manera drástica y determinada con el pasado de la sociedad y economía cubanas. Significó para los sectores más vulnerables una vindicación de sus derechos y al mismo tiempo un movimiento de esperanza.

La discriminación por sexo y la racial fueron embestidas constitucionalmente al prescribirse la igualdad de todos frente a la ley sin distinción de raza y sexo, y se eliminaron todas las políticas institucionales de carácter segregacionista. Sin embargo, la idealización positivista de la ley como único recurso para el enfrentamiento del racismo y de la discriminación en el país, provocó el desplazamiento de los debates y del activismo para combatir esta problemática social ante la inminencia de una intervención militar extranjera y la apremiante necesidad de la unidad nacional. (Morales 2017, 123)

En aquellos momentos de ebullición se crea el Movimiento de Orientación e Integración Nacional (MOIN), que en su Declaración de principios exponía como objetivo fundamental “constituir el núcleo central de un nuevo movimiento popular por la derrota de las discriminaciones, por la eliminación de la desigualdad opresiva que padece la población negra en nuestro país” (Romay 2014, 96). Tuvo núcleos de acción en centros de trabajo y docentes, en diferentes provincias y municipios del país.

Además, en su reglamento señalaba los fines como movimiento cívico, por ejemplo, trabajar en todas las etapas necesarias para la puesta en práctica del principio de igualdad frente a la ley, hasta crear un organismo paraestatal que garantizara la aplicación de las disposiciones del artículo 74 de la Ley Fundamental—sobre la prohibición de prácticas discriminatorias en el ámbito laboral—y que el mismo estuviera representado desde el Estado hasta los municipios, fuera en centros de trabajo públicos o privados, y en cualquier frente que se hiciera necesario, también movilizar hasta lograr la verdadera integración nacional.

Apenas un año después, causas y condiciones totalmente diferentes a las que prevalecieron en los primeros meses del triunfo revolucionario, acallaron la prédica antirracista de la dirigencia revolucionaria, y la labor de masas contra el racismo y la discriminación racial comenzó a languidecer. (Romay 2014, 98)

Tan pronto como en 1962 “la partida quedó sellada (…) y el asunto quedó resuelto” (Morales 2017, 121). A fuerza de un idealismo y voluntarismo desmedido se declararon la discriminación racial y el racismo como problemas superados en la nueva sociedad, lo que provocó un fenómeno de doble dimensión: que se convirtieran en un tema tabú y que la idea de que “aquí no hay racismo”, diera lugar al mito de la igualdad.

Para mediados de los años sesenta el rechazo a un activismo antirracial, tanto en el ámbito cultural como político y social se hizo agudo. Mientras que en la década del setenta y principios de los ochenta el puritanismo ideológico consecuente con la manera intolerante y acrítica de interpretar las contradicciones que tenían lugar entre la sociedad y el discurso oficial, configuró la penalización de aquellas manifestaciones que reprodujeran el conflicto social, o sencillamente que mostrara aquellas zonas de la vida social que no alimentaban la consigna de lo logrado por los proyectos revolucionarios, sino que marcaban los sitios donde aún había mucho por hacer. (Romay 2014, 106)

Entrando los años noventa, luego de que el país y su dirección tuvieron como prioridad política lo que se conoció como “proceso de subsanación de errores y tendencias negativas”, se constató cierta apertura a la crítica y reflexión en torno a temas desoídos como la racialidad y la orientación sexual, y sobre sectores marginados como las mujeres.

Sin embargo, el estado cubano se mantiene reticente a reconocer organizaciones o entes afines con la defensa de los derechos de personas negras y mestizas—Cofradía de la Negritud es un ejemplo de ello. Y además, su carácter centralizado y vertical legitiman la apropiación de proyectos germinados por iniciativas ajenas al gobierno y su administración—Proyecto Color Cubano, liderado por Gisela Arandia, es muestra de ello.

Por su parte, aunque fue más notorio que las mujeres encontraran representación mediante la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) como parte del proceso revolucionario, se hace obligatorio analizar la esencia y génesis de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), fundada en agosto de 1960.

Lamentablemente y a partir de entonces, comenzó a abrirse una brecha, cada vez más distante, entre los términos revolución y feminismo. A este último se le impregnó de una significación sine qua non burguesa, es decir, que el feminismo tenía solo razón de ser en sociedades burguesas de bases capitalistas; y es con este presupuesto que nace la FMC como única organización legitimada por el Estado para agrupar a todas las mujeres de manera universal, bajo la sombra de un “feminismo revolucionario” en función de la dirección de la Revolución. Así es que las mujeres encontraron los beneficios paternalistas del estado socialista, y a su vez este, la incondicionalidad de las mujeres cubanas. (Díaz 2016, 422)

Tal es así que en 1993, en medio del llamado “período especial”, nace la Asociación de Mujeres Comunicadoras “Magín”, a raíz del Primer Encuentro Latinoamericano de Mujeres Comunicadoras que tuvo lugar en La Habana en el mismo año, y donde las mujeres cubanas participantes evidenciaron un distanciamiento de su discurso con el feminismo, y con otros retos que sobre género presentaron las representantes de otras naciones.

“Magín” la componían principalmente mujeres profesionales de los medios de comunicación, pero también artistas, escritoras, profesionales de la salud, delegadas y diputadas del Poder Popular, que se avocaron en la profundización, trabajo y difusión de temas de géneros. Crearon aproximadamente 50 talleres de temas como violencia sobre las mujeres, salud, sexismo en el lenguaje, género y derecho entre otros, que sobrepasaron las fronteras habaneras y se llevaron a cabo también en provincias como Santiago de Cuba, Isla de la Juventud y Santi Spíritus.

 

Sin embargo, “de 1993 a 1996 pudo funcionar, este último año fue desactivada la organización, porque según cuentan algunas de sus participantes, la Federación (FMC) envió una orden “aquí solo puede existir una organización de mujeres” (Díaz 2016, 437)

Quedaron sin concretarse varios proyectos como revistas, colecciones, multimedias, investigaciones, entre las que se encontraba estudiar la ruta de la esclava.

Además de ponerse de manifiesto la subordinación de la FMC al gobierno, prácticamente como una extensión del Partido Comunista, también clarifica los procedimientos de control estatales, la necesaria patentización del estado sobre cualquier iniciativa proveniente de la sociedad civil. Lo que delimita de manera muy definida los espacios entre las mujeres y la organización que las representan, la mayoría de las veces como cuerpos separados, ya que la FMC es más un brazo del estado, que la propia garganta de las mujeres cubanas.

El mito de la igualdad (racial y de género) en combinación con el racismo como tema tabú, ambos fenómenos favorecidos por el discurso revolucionario estatal y patriarcal, derivó en un retroceso para el movimiento feminista cubano en general, y en particular para la consolidación de un feminismo negro propio.

Diseñar caminos: Breve agenda afrofeminista.

La nueva Constitución cubana abrió el abanico de derechos reconocidos para todas las personas y fortaleció el principio de igualdad ante la ley, en comparación con la derogada Constitución de 1976. Se ampliaron las modalidades que por actos de discriminación serán castigadas por ley—aunque es más evidente el desarrollo del articulado en cuanto a la discriminación por género que por la racial—, y el Estado se regula como sujeto obligado a implementar políticas públicas y leyes que garanticen el cumplimiento del derecho a la igualdad. Esta remisión a leyes y políticas públicas que aún no están redactadas ni implementadas es un terreno fértil para sembrar demandas provenientes de una agenda afrofeminista.

Actualmente, el único cuerpo legal que sanciona actos por discriminación es el Código Penal en su artículo 295.1 bajo el título de “Delitos contra el derecho de igualdad”. Es decir, la única vía de ejecución pública contra actos por discriminación es la penal, cuando esta rama del derecho se basa en el principio de ultima ratio. En este sentido, la ausencia de disposiciones complementarias para enfrentar la discriminación en general, y el rezago en cuanto a políticas estatales que desfavorezcan la desigualdad racial, son notorios. (Katerí 2016, 297-298)

Los programas sociales y económicos que se han puesto en práctica en los últimos quince años no tienen como centro, ni como arista, de las problemáticas la brecha de género y la discriminación racial, todo lo contrario, en buena medida han incrementado estas diferencias, o al menos las han acentuado.

Simplificando, y solo con propósitos ilustrativos, podría afirmarse que las políticas sociales, equitativa y sistemáticamente aplicadas por el gobierno cubano, han logrado fijar las líneas de color, en los campos educacional y cultural, a distancias desiguales pero socialmente manejables para blancos, negros y mestizos. Pero en el terreno de la economía la distancia real no solo sigue siendo apreciable, sino que se ha ampliado, a la par que diferencias expresadas en la sobrerrepresentación de negros y mestizos en determinados segmentos del espectro sociolaboral evidencian inequidades cuyas consecuencias más importantes afectan la economía familiar y personal, generando una especie de círculo vicioso. (Romay 2016, 272)

Es por ello que el feminismo negro cubano, tiene un gran reto y una oportunidad histórica única dentro del proceso revolucionario iniciado en 1959: visibilizar la feminización de la pobreza en Cuba y que esta, además, presenta color; demostrar la persistencia del racismo, de la discriminación racial y de género y la violencia de género; organizarse como movimiento e interponerle al estado y sus instituciones una agenda con demandas y propuestas atravesadas por la mirada afrofeminista.

Si bien no podemos referir la existencia de un movimiento feminista negro en Cuba, sí encontramos organizaciones, proyectos, pensadoras y literatura que evocan y hacen presente un afrofeminismo propio.

Uno de los proyectos más relevantes es Grupo Afrocubanas—de muy reciente conclusión—, fundado por Daysi Rubiera Castillo e Inés María Martiatu Terry*, cuyo propósito fundamental, al decir de sus propias fundadoras, fue visibilizar los aportes de las mujeres negras y mestizas a la historia y cultura nacionales, abordar la discriminación racial y de género, grupo que también funciona al estilo de círculo político.

Afrocubanas
Afrocubanas en la presentación del libro Afrocubanas.

La afrofeminista cubana Sandra Abd´Allah-Álvarez Ramírez es la creadora de su propio blog “Negra cubana tenía que ser”, de imprescindible visita y lectura, además investigadora y activista incansable por los derechos de las mujeres negras y mestizas. Una de sus obras más loables ha sido el Directorio de Afrocubanas, herramienta digital que recopila fichas de mujeres cubanas afrodescendientes, quienes han contribuido de manera significativa a la cultura e historia nacionales.

A su vez encontramos la Alianza Unidad Racial, creada y dirigida por Deyni Terry Abreu, un proyecto socio-jurídico que desde 2011 defiende a víctimas de discriminación en general, y con más especificidad orienta a las víctimas por discriminación racial, con el propósito de proponer modelos legales que permitan informar y defender personas afrodescendientes portadoras de alguna queja o preocupación.

El Club del Espendrú, fundado por Magia López y Alexei Rodríguez, integrantes del grupo de hip-hop Obsesión, es un proyecto que busca la vindicación social de las personas afrodescendientes mediante eventos, como “Trenzando Identidades” y los Festivales de la Muñeca Negra, espacios para la reflexión y el fortalecimiento de nuestra identidad negra.

Investigadoras que han recuperado la memoria de las mujeres negras y mestizas de nuestra historia, y que también reflexionan, visibilizan e interpelan las problemáticas raciales son muchísimas y solo mencionaré algunas: Leyda Oquendo Barrios, Norma Guillard Limonta, Digna Castañeda Fuentes, Tito Mitjans Alayón, Maydi Bayona, Yulexis Almeida Junco, Oilda Hevia Lanier, Yanelys Abreu Babi, Zuleica Romay Guerra, y las ya mencionadas Daysi Rubiera Castillo, Inés María Martiatu y Sandra Abd´Allah-Álvarez Ramírez.

En la esfera de las artes y la cultura es imprescindible nombrar a la poeta Georgina Herrera, a la dramaturga y directora de teatro Fátima Patterson, a la artista plástica Belkis Ayón, en el cine a Gloria Rolando y la obra de Sara Gómez que a pesar de no ser reciente su contenido es tremendamente actual.

Diseñando caminos, escribiendo una agenda

La pretensión de este epígrafe consiste en hacer el ejercicio de proponer, más que cambios, posibles caminos para lograrlos, no pretendo encapsular una lista de soluciones propias, sino que esta breve agenda responde al estudio colectivo de varias agrupaciones, aunque agrego consideraciones personales.

Entre las primeras propuestas que me figuran, precisamente porque fueron un obstáculo para la presente investigación, se encuentran exigir una adecuada redacción de los patrones de medición en los formularios de censos poblaciones, que los datos demográficos y las estadísticas estén desagregados por raza y género, y que los datos oficiales que arrojen respondan a una ley de transparencia de manera tal que todas las personas podamos acceder a los mismos. Por supuesto, que se tomen en cuenta para dimensionar estas diferencias sociales y, en su base, trazar estrategias, crear programas y articular leyes que respondan agudamente a las mismas.

Consideré la necesidad de una política de cuotas de manera reglada y sistemática, no como acciones afirmativas para determinados espacios de la vida pública y política del país, sino insertada desde el acceso a los estudios superiores hasta en porcentajes de empleados para el sector estatal del turismo y el nuevo sector privado de la economía. Las primeras garantías para los derechos de mujeres negras y mestizas solo podrán verse realizados tras estos primeros pasos.

Por supuesto, la corrección de la injusticia histórica no puede lograrse con la inversión de la pirámide, resultado históricamente imposible, sino “infiltrando” paulatina pero incesantemente, sus secciones media y superior con colores que atenúen los contrastes (Romay 2016, 254)

Asimismo se hace imprescindible la emisión de una Ley contra la Discriminación, a propósito de la nueva Constitución y de la obligatoriedad competente al estado de garantizar el principio de igualdad. Esta Ley deberá obligar a cada Organismo de la Administración Central del Estado, a cada Organismo Superior de Dirección Empresarial, y sus respectivas dependencias, a crear sus propias regulaciones y reglamentos contra la discriminación, incluida la racial y la sexo-genérica. Así como obligarlos a la creación de órganos, ya estos a niveles superiores, donde se puedan denunciar hechos por discriminación. Vinculado indisolublemente a la capacitación y preparación de sus miembros.

Lo anterior no significa el deslinde de la necesaria posibilidad de demandas en los procedimientos judiciales contencioso-administrativos, que al día de hoy no se amparan, y que también de manera puntual agrego a las propuestas.

De esta forma la emisión de normas reguladoras y sancionadoras por actos de discriminación abarcaría varias instancias y desconcentrarían la insuficiente vía penal. Garantizando la protección de estos derechos, no importa el carácter estatal o privado del lugar o la instancia donde se cometan.
Sin embargo ninguna política sancionadora es eficiente por sí sola. No dejo de perder de vista que tendrán que ser leyes aplicables, que contemplen la viabilidad de la denuncia o de la queja, que se tase objetivamente la carga de la prueba pero teniendo en cuenta el impulso subjetivo de cualquier acto de discriminación.

Crear, dentro de la organización de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), una comisión de trabajo permanente contra el racismo y la discriminación racial hacia las mujeres negras y mestizas, que la misma sea receptora de quejas y preocupaciones, que tenga líneas de investigación y encuestas, que proponga y desarrolle programas para el enfrentamiento de estas problemáticas, desde su dirección hasta la base. También que se permita el diálogo con otras organizaciones y proyectos de la sociedad civil afines con estos objetivos.

Considero de suma importancia recuperar la pluralidad y la perspectiva feminista que caracterizaron los Congresos Nacionales de Mujeres de inicios del siglo pasado, que los Congresos de la FMC dejen de serlo exclusivamente para esta institución, y puedan ser partícipes otras organizaciones y entes feministas, o que tengan como líneas de trabajo o investigación a las mujeres cubanas y la violencia de género. A su vez abrir una mesa de debate permanente en estos Congresos sobre antirracismo, mujeres negras y mestizas, prácticas discriminatorias, con el enfoque afrofeminista que requiere.

Rescatar la iniciativa del Movimiento de Orientación e Integración Nacional (MOIN) sobre crear un organismo paraestatal que garantice la aplicación del principio de igualdad y de la proscripción de los actos por discriminación de la nueva Constitución. Este ente político puede coordinar y dialogar entre las distintas organizaciones y proyectos que luchan en contra de la discriminación racial o de género, con el Estado, y que supervise y fiscalice las acciones a acometer por el mismo para la erradicación de estas problemáticas, asimismo que rinda cuentas a las diferentes organizaciones.

El estado debe legitimar el reconocimiento de asociaciones, proyectos u organizaciones que defiendan los derechos de las personas negras y mestizas y de las mujeres, bajo presupuestos que garanticen la integración nacional.

La urgencia de nueva literatura histórica, decolonizada, que rescate la visión nuestra-americana de la historia, alejada del eurocentrismo que caracteriza los libros de textos en las escuelas y los programas de estudios, tiene que incorporar y visibilizar la participación de las personas negras en la conformación de nuestra nación e identidad, y en especial, el indispensable aporte de las mujeres negras y mestizas a lo largo de la historia y hasta la actualidad.

Diseñar y difundir campañas mediante los medios de comunicación que rescaten nuestra memoria, que aborden la discriminación, la violencia de género, y que manifiesten las prácticas más comunes de racismo y sexismo que aún persiste en nuestra sociedad con el propósito de educar y hacer una conciencia respecto a estos fenómenos.

Introducir el enfoque de género y antirracista como práctica, además de la literatura escolar, en todos los niveles de enseñanza.

Que las recientes investigaciones sobre raza, género, feminismo, racialidad, discriminación racial, mujeres negras y mestizas, afrodescendientes en Cuba, que se han editado no se queden en la impresión de unos pocos números dispuestos a la venta en selectas bibliotecas especializadas en el país, de forma tal que salga a la luz en otros espacios y puedan llegar a las manos de cualquier persona.

La investigadora Sandra Abd´Allah-Álvarez Ramírez ha escrito también sobre la creación de Observatorios contra la discriminación, como un sistema que permita el enfrentamiento a prácticas discriminatorias de cualquier índole, que incluya tanto acciones educativas como la canalización de críticas, preocupaciones y demandas.

Tampoco puede lograrse una transformación cualitativa en nuestra cultura y nuestras leyes, sin un cambio cualitativo y cuantitativo de la economía.

Crear programas de fomento para las economías locales, especialmente en aquellos territorios urbanos, suburbanos y rurales discriminados geográficamente frente a las nuevas políticas para el cuentapropismo y las pequeñas empresas, donde existe una sobrerrepresentación de personas negras, y en la misma medida, de mujeres negras y mestizas en total desventaja ante estas nuevas oportunidades. Permitir y estimular la creación de cooperativas en estos espacios, y que a su vez, puedan ser sujetas crediticias por los Bancos nacionales para el comienzo de sus emprendimientos, no sería una idea desbocada. Con ventajas también impositivas y fiscales.

Reestructurar la política de cuidados que ofrece el estado cubano mediante los círculos infantiles se hace urgente. Rediseñar las estrategias de prioridad para la matrícula en las guarderías, y que incluyan también a aquellas madres que han perdido el empleo o que anhelan acceder al mercado laboral. Incentivar las cooperativas de cuidados, donde el estado pueda figurar como aliado, y a su vez establecerles una cuota mínima para madres en desventaja social, según sus ingresos, pudiera ser una propuesta fértil.

Bibliografía:
Barcia, María del C. “Mujeres entorno a Minerva”, en Afrocubanas: historia, pensamiento y prácticas culturales. La Habana: Ciencias Sociales, 2011. En: https://leer.amazon.com.mx/?asin=B07G5KTTVW [11.09.2018].
Céspedes, África de. “Reflexiones”. Minerva, num. 10 (Febrero 1889): 2-5.
Colón, Michel. “Racismo y feminismo en Cuba: ¿Dos mitades y una misma naranja? Claves históricas para su estudio. Boletín Americanista, num. 72 (2016): 179-198. En: https://dialnet.unirioja.es/ejemplar/433999 [20.10.2018].
Constitución de la República de Cuba, Gaceta Oficial de la República, La Habana, 24 de febrero de 1976
Constitución de la República de Cuba, Gaceta Oficial de la República, La Habana, 11 de abril de 2019.
Díaz, Teresa. “Palabras que definen: Cuba y el feminismo nuestroamericano”. Movimientos de mujeres y lucha feminista en América Latina y el Caribe. Buenos Aires: CLACSO, 2016.
Font, América. “Mis opiniones”. Minerva, num. 3 (Noviembre 1888): 2-3.
Hill, Patricia. “Rasgos distintivos del pensamiento feminista negro”, en: Feminismos Negros. Una antología. Madrid: Traficantes de sueños, 2012.
Katerí, Tanya. La subordinación racial en Latinoamérica. El papel del Estado, el derecho consuetudinario y la nueva respuesta de los derechos civiles. La Habana: Fondo Editorial Casa de las Américas, 2016.
Ley Fundamental. Gaceta Oficial de la República, La Habana, 7 de febrero de 1959
Ley 62 “Código Penal Cubano”. Gaceta Oficial de la República, La Habana, 30 de abril de 1988.
Morales, Esteban. “Desafíos de la problemática racial en Cuba”, en Raza y Racismo. La Habana: Editorial Caminos, 2017.
Romay, Zuleica. Elogio de la altea o las paradojas de la racialidad. La Habana: Fondo Editorial Casa de las Américas, 2014.
Rubiera, Daysi. “Apuntes sobre la mujer negra cubana”, Cuban Studies, num. 42 (2011): 176-185. En: https://www.jstor.org/stable/24487509?read-now=1&seq=1#page_scan_tab_contents [10.11.2018]
Truth, Soujourner. “Sufragio femenino”, en: Feminismos Negros. Una antología. Madrid: Traficantes de sueños, 2012.

Publicado en la revista De este lado, edición Número 4, Enero-Junio de 2019.

*El grupo Afrocubanas fue fundado por Paulina Márquez, Carmen González, Sandra Abd´Allah-Alvarez Ramírez, Inés María Martiatu y Daysi Rubiera.

Foto de portada: Sandra Abd´Allah-Alvarez Ramírez

Lo más racista, sexista y homotransfóbico de Cuba en el 2019

De todo se aprende, también de las actitudes, contenidos, promociones, etc., racistas, sexistas y misóginos que habitan en las redes y en la (mal) llamada “vida real.
En este artículo me propongo listar, aquellos acontecimientos que como activista antirracista considero oportunos resaltar, entre otras razones, por el sabor amargo que dejaron, por la cantidad de personas que se movilizaron ante esos sucesos, los debates que se suscitaron y a partir de los cuales aprendimos con creces.
En este sentido, la labor de les activistas y personas sensibilizadas con la lucha contra el racismo, la discriminación racial, el sexismo la misoginia y la homotransfobia, ha servido de algo. Hemos declarado tener tolerancia cero ante aquello que lacera la dignidad de los seres humanos.
Esta es la lista de racistadas y machorradas del 2019 cubano. ¡Compártela!

 

1. La muchacha del bus y el chofer que le dijo “Negra Mona”

El 19 de diciembre del 2018, la profesora de Educación Física Gelaisy Cantero de los Santos viviría un episodio racista, que se haría popular en el enero del 2019. Al subirse a un ómnibus e intentar pagar por otra pasajera, fue llamada “Negra Mona” por el chofer del vehículo.

La joven, que continúo su viaje con supuesta tranquilidad, interpuso una denuncia al día siguiente, en la Fiscalía Provincial de la capital, lo cual fue comunicado en las redes sociales por Alianza Unidad Racial, iniciativa antirracista que realiza acompañamiento legal a casos como este:

“Nos encontramos en estos momentos en F y 25 en la Fiscalía Provincial de La Habana, Oficina de Atención al Ciudadano para presentar formalmente la queja, por agresión verbal que fue víctima nuestra hermana Gela Cantero de los Santos”.

Ya ha transcurrido un año de este episodio, aún no sabemos si la denuncia fue llevada a tribunal y qué se dictaminó. No obstante, el incidente sentó un precedente importante en cuanto a la impunidad de la discriminiación racial en Cuba. Aún cuando no existe en el país una norma especifica contra el racismo, sí existen vías de encauzar una denuncia de este tipo. Conózcalas aquí.

 

2. Raúl Torres: “El pingúo de la trova” o “Necrotrovador”

El reconocido cantautor cubano Raúl Torres, autor de temas emblemáticos de la trova cubana, protagonizaría en abril del 2019 uno de los episodios más misóginos y sexistas del año, cuando tratando de defender a un supuesto ofendido, usó frases ofensivas contra madres cubanas.
Ante las críticas sobrevino una respuesta del músico, donde se confirmó que no le interesó jamás reflexionar seriamente sobre lo acontecido.
Con anterioridad, Torres había exhibido toda la homofobia de la que es capaz, cuando respondió al texto del periodista  “Raul Torres tiene que parar”, publicado en Hypermedia Magazine.
En un post compartido en su muro de FB, que luego fue reproducido por el periodista, Torres se refiere a Padilla Cárdenas llamándole “mijita”, entre otras frases aludiendo a la orientación sexual y a la virilidad. Del mismo, un fragmento:
EMINENTE CONSUMISTA DE SU TRASERA NATILLA
PARASITO DE SI MISMO EL TAL TILBERTO PANDILLA.
MEDIO TIPO, CASI ALGO QUE NADIE DEFINIRÍA
EL TREPA TRAIDOR DEL TIEMPO, EL HÍBRIDO DE LA ARPÍA.
EN EL FONDO TIENE UN SUEÑO, MEGADARK DE LA PORFÍA,
UN LÁPIZ CON ESCAFANDRA NO IMPRESIONA LA OBRA MÍA,
HIERBA MALA DEL ENSAYO, PERRA ESCRIBIENDO SANDÍAS,
NINFA ENFERMA DE LAS TETAS, MIJITA ESTÁS ENCENDÍA

3. Michel Mirabal denuncia la violencia machista recurriendo a la violencia machista

El artista plástico Michel Mirabal, nieto de la ilustrísima cantante Martha Jean Claude, se planteó luchar contra la violencia de género, dice él, cuando en una especie de video-performance apareció percutiendo las nalgas de cuatro mujeres cubanas. El audiovisual recorrió las redes en el junio del 2019 y fue eliminado por su autor luego de la lluvia de críticas, aunque no se sabe si por sensibilidad ante estas.

Las comentarios negativos sobre el performance sobrevinieron desde todos los ámbitos posibles mientras Mirabal pedía culminar su “obra”.
A las críticas el artista respondió usando términos como “extremistas”; además de llamar(nos) “ignorantes” a quienes denunciaron(mos) el performance por misógino y sexista; “talibanes extremistas escondidos detrás de la fachada de defensores de estos fenómenos y no son más que hipócritas esperando un desliz para regar su veneno y pedir sanciones”, dijo.
Sin embargo, el debate en el muro del artista plástico no se inició con la publicación el video-performance, sino con la convocatoria que puso con anterioridad, cito: “…necesito 3 mujeres con nalgas y no solo con ellas, deben estar bonitas, y es serio, será para un video arte”.
La segunda parte del performance, que incluyó entre otros, la participación del músico José Luis Cortés “El Tosco” (quien había sido denunciado como agresor de la cantante Dianellys Alfonso Cartaya) pretendió explicar la intención del primer video. Malogrado. Pésimo.
No obstante, Mirabal no aprendió; tanto en entrevistas como en su propio muro de FB dio muestra de que para proponer debatir sobre violencia de género, lo primero es saber qué es patriarcado y cómo funciona la violencia machista. Como dijo la periodista Thais Gaes, las respuestas de Mirabal no procedieron nunca. Mirabal no luchó contra la violencia de género; él mismo ejerció como quiso la violencia simbólica: él percutió sobre el trasero de cuatro mujeres cubanas.

4. Periódico Girón y la caricatura homofóbica

El periódico del Partido Comunista en la provincia de Matanzas compartió, en julio del 2019, una caricatura con la cual se intentaba descalificar, para quien ya no existen calificativos, o sea, al secretario general de la OEA Luis Almagro. Para ello se utilizó la frase “salir del closet”, la cual como sabemos pertenece a los términos de común uso dentro de la lucha por los derechos y la visibilidad de las personas disidentes sexuales y genéricas.

El artista plástico matancero Manuel Hernández es el autor del dibujo, que fue denunciado por el activista Yadiel Cepero, quien la publico en su muro de FB.

A lo anterior se sumó  la intervención del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX). Luego el artista, al ser entrevistado por Q de Cuir, aseguró que no tenía intención de discriminar. Pero lo hizo, y ahí estaba Yadiel para darse cuenta.

5. Música denuncia discriminación racial en el Hotel Parque Central

Ana es una joven música de 29 años que estudió en el Conservatorio Amadeo Roldán en La Habana. En su perfil de FB, el día 7 de agosto, compartiría el siguiente estado:

Ayer martes 6 de agosto fui a ver a las chicas de “MULATAS SON” a la terraza “MIRA-HABANA” (la ampliación del clásico HOTEL PARQUE CENTRAL) lugar donde me trataron “super bien” y no tengo quejas ninguna…EL PROBLEMA fue cuando quise subir a la “tal” terraza…En cuanto puse un pie dentro del lobby me abordó un custodio con una forma NO correcta para preguntarme para donde iba solo por ser cubana. (Según la forma que el “tal” custodio me trato parece que me iba a robar algo del local o simplemente no tenia dinero suficiente como para entrar a un lugar como ese…) y a la salida yo lo quise abordar para tratar de darle una lección y la repuesta de él fue que él era el SECRETARIO DEL PARTIDO del hotel y que esa era una institución “5 estrellas” que se reservaba el derecho de admición (que por lo cual él podía decidir quién entraba y quién NO…Pedí para hablar con su superior y fue “PEOR EL REMEDIO QUE LA EMFERMEDAD” pues aquel compañero fue mas déspota y mas grosero que el “tal” custodio….
ME PREGUNTO: A QUIÉN “COÑO” PUEDO QUEJARME ?????? DIGANME USTEDES POR FAVOR!!!!!!!

En pocos minutos, casi 100 comentarios se acumularon en el post de Ana, algunos de los cuales intentaban responder a su pregunta. Otro parte de quienes allí comentaron, confirmaron la existencia del racismo y la discriminación racial en Cuba, en especial en el ámbito del turismo, al tiempo que algunas personas escribieron testimonios acerca de incidentes de igual magnitud, cuando no los dejaron entrar a un hotel en el país, una realidad bastante común en Cuba, aún en la actualidad.

 

6. La pelotera que se pinta los labios mientras está al bate

El sitio web de Radio Cadena Agramonte, la emisora de la provincia Camagüey, reprodujo una caricatura sexista, en una nota publicada (que luego fue borrada) en su plataforma el pasado 18 de agosto de 2019.

El artículo donde se encontraba la imagen se refería a un entrenador de la provincia, quien había sido promovido para dirigir el equipo femenino de béisbol de Cuba.

La caricatura que acompañaba la nota periodística banalizaba a la mujer pelotera, quien en pleno juego se pinta los labios. Su representación, además de sexualizada, intenta alimentar el estereotipo de que las mujeres no toman su rol en serio, como que “no están puestas pa eso”, sino que la estética es más importante que su función, en este caso, como deportista.

El sexismo también se muestra en la invisibilización de las dos atletas camagüeyanas, Mayumi Solano y Katherine Fals, a quienes únicamente se les menciona en la nota, cuando se podía haber aprovechado la ocasión para exponer sus resultados deportivos y por qué fueron incluidas en la selección nacional.

 

 

7. Cirle “Pelo Bueno” denuncia a cuatro voces el racismo en Cuba

La activista afrocolombia Cirle “Pelo Bueno” estuvo de vacaciones en Cuba en agosto/septiembre de este año.

Durante su estancia, originalmente turística, la activista se encontró con el público afrocubano gracias al proyecto “Lo llevamos Rizo“, que preparó una conferencia para la ocasión, la cual tuvo lugar el 20 de agosto, en la Casa de África. Hasta ahí todo bien.

De regreso a Colombia, la reconocida influencer denunció la discriminación racial que vivió en la isla, el 6 de septiembre, en su cuenta de Instagram. Si usted quiere poner a prueba sus conocimientos sobre los diferentes prejuicios, actitudes y estereotipos racistas, puede consultar su testimonio. Ahora le brindo tan solo un adelanto:

“El lugar más intimidante fue el restaurante. Los meseros daban un trato cordial a los hombres blancos en la mesa, a mí y a la acompañante de nuestro otro amigo – él blanco, ella negra- nos trataron con desden, y mucha descortesía.
Yo estaba ahí pagando exactamente lo mismo que ellos, hombres blancos y europeos, pero yo no merecía un trato digno. Ni un solo día fue diferente”.

8. Reglamento transfóbico en hotel estatal viola la Constitución

El hotel Pernik del estatal Grupo Hotelero Islazul, poseía, en septiembre del año del 2019, el siguiente reglamento interno:

En dicho documento, en la sexta viñeta, se prohibe el acceso las personas trans a la sala de fiestas de la instalación, contradiciéndose el artículo 42 de la nueva Constitución de la República, la cual proscribe todo tipo de discriminaciones, incluidas aquellas referidas a la orientación sexual e identidad de género.

El reglamento interno inundó las redes cubanas el 17 de septiembre, luego de ser denunciado por Chirly Morenza, integrante de la red TransCuba y derivó en una queja que fue enviada al organismo correspondiente.

Según IPS, desde el Cenesex y la Comisión de denuncias para mujeres violentadas y la población LGBTI en Santiago de Cuba, se realizaron acciones pertinentes para solucionar este incidente.

Por su parte, la dirección del Grupo Hotelero Islazul le aseguró al activista Mariano Arturo Ochoa Poveda, 24 horas después, haber adoptado las medidas necesarias para hacer cumplir la Ley de leyes.

 

9. Frank el Makina, el youtuber más homotransfóbico de la República

Un youtuber cubano publica en su canal, el 29 de septiembre del 2019, un video con criterios homofóbicos y transfóbicos. En dicho material audiovisual, Frank el Makina se refiere a las personas travestis como “estúpidos”, “la vergüenza del país, “una plaga” y promete darle duro.

El video  fue denunciado, debido a su carácter transfóbico, en la red social Facebook por varios activistas LGBTI, quienes también dejaron allí comentarios.

Luego el youtuber publicó un segundo video donde alega que ha sido acusado de homotransfobia. El único argumento que usó El Makina para defenderse es que el manager de su canal es un hombre gay. Qué falta de creatividad, ¿cierto?

 

10. Con dos que se quieran

Miguel Cabrera, historiador del Ballet Nacional de Cuba, y el cantatutor Amaury Pérez protagonizaron hace unas semanas, el 29 de octubre del 2019, uno de los episodios más racistas que ha involucrado a la televisión cubana. Se trata de la transmisión del programa Con dos que se quieran.

Partiendo de la carrera profesional de Cabrera y de su labor como historiador del Ballet Nacional, se expusieron ideas racistas, clasistas y sexistas.

Amaury, en su calidad de anfitrión, se divirtió con las racistadas dichas por Cabrera, las que cobran importancia teniendo en cuenta quién las dijo.

A partir de transmisión del programa se suscitó un debate en el cual afloraron ideas tan discriminatorias como las exhibidas en horario estelar, aquel martes de octubre. Por ejemplo, la trovadora Heidi Igualada llegó a cuestionarse en su muro de FB, del cual fui bloqueada, si solo los negros podrían defender a su “raza” (el entrecomillado es mío, dudo que la música sepa que la razas en el homo sapiens no existen, de ahí que haya que usar comillas).

Una semana después, pusieron en práctica la estrategia de “control de daños” al retransmitir la entrevista al músico y babalawo Alberto Tosca, quien lleva más de un año fallecido. El colofón lo puso Abel Prieto, actual presidente de Casa de las Américas, cuando publicó en un texto, que salió en el periódico Granma y en su blog, donde esgrime —en función de amigo que defiende al socio— el argumento de la relación de amistad entre Fidel Castro y Amaury, lo cual como sabemos anula cualquier debate posible.

Bonus track: Casting racista

La activista Lisset Govín Murdoch denunció hace el 11 de diciembre pasado, que en un grupo de FB llamado Secta de la croketa suprema se había publicado el siguiente cartel:


Como respuesta, la propia activista y un par más de personas se comunicaron con Olga para ver qué podría justificar un cartel tan racista como este.

Según un internauta, se trata de que ciertos empresarios forman compañías de danza para que se presenten en países donde solo se aceptan personas blancas. Si así fuese el caso, ¿sería posible publicar en la Cuba post Constitución del 2019 un anuncio con este contenido racista? ¿No se estaría incurriendo en un delito? Estas son las preguntas que muchas personas nos hicimos.

Como quiera que sea, sabemos que, por ejemplo, en la televisión cubana las personas negras suelen representar únicamente cierto tipo de personajes estereotipados como santeras, putas, delincuentes, babalawos, etc. Además, como reconoció recientemente el actor Renny Arozarena en entrevista con Juventud Rebelde:

«Hay muchísimos actores con talento esperando su oportunidad. Y en el caso de los negros, hay una sutil desventaja, que al final es discriminación en un país que hace ya 60 años comenzó una batalla contra el racismo. Por lo general, los personajes protagónicos de las películas, telenovelas y series cubanas tienden a ser blancos. Es vergonzoso en un país multirracial».

Hasta aquí la lista de incidentes. ¿Conoces algún otro que haya tenido importancia para Cuba? De ser así, te pido que lo pongas en los comentarios.

¡Ojalá tengamos un 2020 con mucho menos racismo, misoginia, sexismo y homotransfobia!

Violencia machista en Cuba: Sobre una Solicitud a la Asamblea Nacional

He dicho muy poco, aunque he trabajado mucho para eso) sobre la Solicitud de una Ley Integral de Género contra la Violencia de Género en Cuba que tuve a bien firmar, que firmaría nuevamente a pesar de mis MIEDOS (el mayor es que no nos respondan o no tengan en cuenta nuestra solicitud); y que rubriqué, además, porque soy ciudadana cubana, con residencia permanente en Cuba, con carnet de identidad y si fuera un carro tuviera chapa cubana.

Después de haber leído algunos comentarios, reportes, noticias, etc., donde he encontrado pifias, tergiversaciones, críticas, sugerencias y algunas buenas intenciones de esas que nos llevan al infierno, me decido a precisar algunos aspectos.

Lo que se entregó a la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) es una SOLICITUD que contiene tres puntos muy claros:

1) Incluir en el cronograma legislativo previsto la elaboración de una Ley Integral contra la Violencia de Género;

2) Constituir un grupo asesor cuya composición sea de conocimiento público, integrado por personas con trabajo en el tema, que acompañe el proceso de redacción del proyecto de Ley. Solicitamos que en el grupo haya representación de distintas regiones del país y sectores sociales;

3)Recibir y procesar propuestas de la ciudadanía en el proceso de elaboración de la Ley Integral contra la Violencia de Género.

Repito, es una SOLICITUD no es un proyecto de ley ni es una agenda. Por lo tanto, hacerle peticiones a ese documento es completamente desatinado. Para ello está el momento de redacción de la Ley, proceso ante el cual tenemos que ser proactives: proponer, sugerir, criticar, etc. Además se nos tiene que conceder esa posibilidad, la cual es uno de los objetivos antes mencionados: QUE NOS DEJEN PARTICIPAR.

Las 40 personas firmantes de la Solicitud son todas ciudadanas cubanas con residencia permanente en Cuba, aun cuando algunas se encuentren (por una u otra razón) también viviendo fuera de territorio nacional. Nosotres tenemos los mismos derechos y obligaciones que quien vive en Cuba los 12 meses del año, entre ellos la posibilidad de presentar una solicitud a la ANPP. Quien considere lo contrario está arbitrariamente violando la ley de migración de Cuba que se actualizó en el 2013. A quién le incomode, al menos ha de reconocer que su cabecita funciona con el binomio “cubanos de adentro-cubanos de afuera”, a pesar de que existimos otres que residimos tanto afuera como adentro.

Tanto esas 40 personas firmantes como las 800 que apoyan la Solicitud, como también entre quienes no han firmado el documento (su derecho y su izquierdo) hay gente muy valiosa con un recorrido en el tema, ya sea desde el activismo, la academia, las investigaciones, las ciencias jurídicas, las artes, etc. Ojalá se nos permita poder acompañar ese proceso que sabemos ya fue iniciado, porque es un secreto a voces que se está escribiendo “algo”. Lo que sucede es que, como falta transparencia, no sabemos qué, cómo ni por quién .

Por otra parte, esa Solicitud no tiene que describir todas las formas de violencia de género que existen. Son muchas; algunas más visibles como el acoso callejero, otras menos como la violencia simbólica y otras tan aparatosas como el actuar de la policía no solo con las mujeres disidentes sino también por ejemplo, cuando hombres policías vestidos de uniforme piropean a una mujer, lo cual es mucho más que acoso callejero.

Entonces, afilen sus plumas, para escribir, proponer, participar. Si algo bueno tiene esta Solicitud es que sienta las bases para que personas naturales cubanas decidan pedir públicamente, y por los canales correspondientes, la inclusión de una norma para un asunto en específico. Sin duda alguna, es un paso de avance. Si tiene preguntas al respecto vaya al artículo de El Toque, allá se explica muy bien este punto.

Del mismo modo, la Solicitud presentada a la ANPP está reconociendo que NECESITAMOS UNA LEY INTEGRAL, no únicamente la transversalización de las normas ya existentes (o por crear) con una perspectiva de género. Las razones son muchas, en mi opinión, la posibilidad que brindaría de poder trabajar de manera integral y al mismo tiempo individualizada e incisiva en la educación, prevención, apoyo a las víctimas, mujeres policías en las estaciones que reciban a las víctimas, rehabilitación de los victimarios, el establecimiento de refugios, etc. Lo anterior solo lo podría facilitar la existencia de una LEY INTEGRAL.

Como quiera que sea la existencia de la una LEY INTEGRAL también implica transversalizar las ya existentes, para que estas respondan de manera coherente a aquella otra y no existan ni contradicciones ni vacío legales.

El 13 de febrero próximo se vence el plazo, fijado en 60 días hábiles, para recibir una respuesta de la Asamblea Nacional de Poder Popular. Queda tiempo aún para seguir divulgando esta iniciativa y sobre todo para continuar movilizando a todos en contra de la violencia machistas.

Si quieres apoyar la Solicitud de Ley Integral contra la Violencia de Género en Cuba, envía un mensaje a cubaleyviolenciadegenero@gmail.com con tu nombre y apellidos.

¡Será Ley!

#YoSíteCreo
#YoSíteCreoenCuba
#MeToo
#NoalaViolenciadeGénero
#NiUnaMenos
#LeyIntegralContralaViolenciadeGénero
#SeráLeyenCuba

¿Qué le pasa al activismo antirracista cubano que no se moviliza contra la violencia machista?

A los 14 años, mi vecino, 20 años mayor que yo, tocó mis genitales mientras yo lo que esperaba de él era que me ayudara con mi tarea de inglés. Salí corriendo y hasta hace unos pocos años me sentí culpable.

A mis 20, luego de haber parido a mi hija, el padre de esta me obligaba cada noche a tener sexo. En ese entonces no sabía que me violaba.
Una tarde habanera, ya en los 2000 y tanto, mi amiga S. y yo íbamos en un bus. Nos trasladábamos de Barrio obrero al Vedado. Ibamos sentadas una al lado de la otra conversando, cuando un tipo metió la mano por la ventanilla y le tocó una teta. Nos quedamos atónitas. No pude articular palabra  alguna. Me he preguntado desde entonces si pude haber reaccionado de otra manera.
Un día del 2011 me desperté  “cruzá”:  le puse los bultos en la calle al marido de mi hermana C. Nos fajamos a los palos. Me quedé sin trapeador luego de habérselo partido en la cabeza. El tipo la machacaba cada día, ella no atinaba a hacer otra cosa que gritar. Ese día no pude aguantar más.
A otra de mis hermanas, el marido le pegaba cigarrillos encendidos en sus piernas. Cuando fue a la policía le dijeron que tenía que llegar allí con las lesiones sangrantes y al rojo vivo. La situación se extendió por un tiempo hasta que logró que alguien en la estación de Aguilera le prestará atención. El tipo cumplió solo 6 meses de prisión. Ella luego desarrolló un trastorno psiquiátrico grave que descalabró mi familia una vez más. Gracias al Universo ya ha mejorado mucho.
En la editorial donde trabajé por muchos años, uno de mis jefes me envío mensajes que nunca desee haber recibido. Ser abiertamente una mujer lesbiana no me salvó de recibir comunicaciones “subidas de tono”. Al poco tiempo después de haberle pedido parar con el acoso fui sancionada por una situación irrelevante. Gracias al Universo, una vez más, una mujer me ayudó a salir de esa situación. No me atreví a contarle jamás que ese hombre me acosaba. A ella le debo la vida.
En enero de este año el padre de mi nieto violentó físicamente a mi hija. Me sentí impotente. Me pregunté: cómo me podía estar pasando esto a mí. Gracias otra vez al universo, algunas amistades me ayudaron en este episodio, uno de los más difíciles de mi vida, por razones obvias.
El año próximo quiero traer a mi hija y a mi nieto de visita a Alemania. Es muy probable que el niño no pueda viajar porque necesita el permiso de su padre, quien ya ha le ha comunicado a mi hija que “lo va a pensar”, lo cual es una de las evidencias del control o el castigo que quieren ejercer nuestras ex-parejas hombres o padres de nuestres hijes sobre nuestras vidas.
Todo lo anterior se los cuento para confirmarles que ser negra, lesbiana, profesional, etc, no nos exime de vivir violencia machista.
Me pregunto entonces:
¿Qué le pasa al activismo antirracista cubano que no se moviliza contra la violencia contra la mujer?
¿Qué le pasa a las afrocubanas (sean feministas o no) que no creen necesario tener en su agenda la violencia de género? 
¿Por qué los hombres negros (activistas antirracistas o no) no nos respaldan con su firma apoyando la Solicitud de una Ley Integral contra la Violencia de Género.
Sé que cada quien tiene sus razones, no estoy hablando a nivel individual sino como “movimiento” interseccional que reconoce las múltiples discriminaciones. En Cuba llevamos muchos años diciendo que a las mujeres negras se les hace todo más difícil por la doble discriminación. ¿Entonces? ¿Qué hacemos con toda esa retórica que ahora se me hace superflua y paternalista?
Yo no quiero conmiseración ni lástima, quiero que luchemos codo a codo por todo lo que nos duele, inferioriza, violenta, hace nuestras vidas más difíciles como personas negras, como mujeres negras, como personas trans y queer negras.
Tampoco quiero que me uses en tu discursito antirracista e inclusivo, creyendo que así tienes en cuenta a las mujeres negras y así pretendes pagar tu deuda con la equidad de género.
La Revolución tendrá que ser antirracista, feminista, antimisógina, antimisoginoir, antisexista, antitransfóbica, inclusiva, estar contra la violencia de género, o no será.  ¡Recuérdenlo!

Solicitud de Ley Integral contra la Violencia de Género en Cuba

El día de hoy ha sido entregada una Solicitud de Ley Integral contra la Violencia de Género a la Asamblea Nacional del Poder Popular en Cuba.

Las 40 firmantes, ciudadanas cubanas con residencia legal en Cuba, pretendemos que se incluya en el cronograma legislativo (previsto para entregar hasta abril de 2020) un proyecto de Ley Integral Contra la Violencia de Género. La solicitud está suscrita por diversas ciudadanas cubanas, quienes actuamos de acuerdo a nuestro compromiso y sensibilidad con el tema, pero sin nuclearnos en torno a un grupo o proyecto. En concreto, presentamos las siguientes solicitudes:

  1. Incluir en el cronograma legislativo previsto en la disposición décimo tercera de la vigente Constitución de la República, la elaboración de una Ley Integral contra la Violencia de Género.

  2. Constituir un grupo asesor cuya composición sea de conocimiento público, integrado por personas con trabajo en el tema, que acompañe el proceso de redacción del proyecto de Ley. Solicitamos que en el grupo haya representación de distintas regiones del país y sectores sociales.

  3. Recibir y procesar propuestas de la ciudadanía en el proceso de elaboración de la Ley Integral contra la Violencia de Género.

De acuerdo al artículo 43 de la recién aprobada Constitución Cubana, el Estado debe proteger a las mujeres de “la violencia de género en cualquiera de sus manifestaciones y espacios”, y crear “los mecanismos institucionales y legales para ello”. Una Ley Integral contra la Violencia de Género no solo daría cumplimiento a lo pactado en ese artículo, sino que también respondería a los artículos 41, 44 y 86 de la Carta Magna.

El documento enviado a la ANPP explica ampliamente los antecedentes que reconocen la preocupación pública sobre el tema, tanto desde instituciones estatales como desde organizaciones no gubernamentales y de la ciudadanía. Además, incluye referencias internacionales que contextualizan nuestras peticiones en el contexto latinoamericano.

Nuestra solicitud ha sido compartida públicamente a través de varias plataformas personales y grupales en redes sociales.

Todas las personas que deseen podrán suscribirlo simbólicamente enviando su nombre completo al correo electrónico cubaleyviolenciadegenero@gmail.com.

La lista de firmantes será regularmente actualizada desde la plataforma YoSíTeCreo En Cuba: https://www.facebook.com/yositecreoCuba/

Además de adjuntarse a este mensaje, la solicitud puede ser consultada y descargada mediante los siguientes enlaces:

Solicitud en filessharing (pdf)
Solicitud en Google Drive (pdf)
Solicitud en Negracubana (pdf)
Solicitud en Negracubana (docx)